Castillos en el aire (Osasuna - At. Madrid)

Decía Fraçois Mauriac que cuesta muy poco construir castillos en el aire pero sin embargo es muy cara su destrucción. El atlético, dirigido por una de las peores directivas de primera división lo cual es un dato terrible teniendo en cuanta las luminarias que dirigen nuestro fútbol, lleva ya muchos años (demasiados) construyendo castillos en el aire, que a pesar de serlo todavía muchos se creen, y que tradicionalmente han sido y son carísimos de destruir. Cientos de fichajes de personajes mediocres puestos en manos de aprendices de entrenador, aun más mediocres que los jugadores, conforman el periodo más negro de la historia de nuestro club.

Fernando Zambrano no sé ni donde está. Puede que gracias a su espectacular labor en nuestro club, casi nos baja a segunda B, decidiese abandonar el fútbol. Marcos Alonso tres cuartos de lo mismo. Probablemente esté entrenando en algún equipo de segunda o segunda B. García Cantarero, un gran profesional al servicio del club, probablemente fuese cesado con la llegada de alguno de los iluminados posteriores que venían con su equipo de farfolla. Desconozco si sigue entrenando. Gregorio Manzano volvió al Mallorca, equipo de mayor categoría al que ha entrenado quitando el atlético de Madrid. No veo a ningún grande detrás del él precisamente. Ferrando volvió al Albacete, equipo de mayor categoría al que ha entrenado quitando el atlético de Madrid, para arrastrarse por la segunda división B, un mundo en el que su tosca manera de entender el fútbol encaja mejor. No veo tampoco a nadie peleándose por sus servicios. Bianchi, ese soberbio farsante, está en algún lugar de BsAs disfrutando de la paga que todavía le seguimos abonando religiosamente. Dudo que alguna vez vuelva a entrenar fuera de Argentina. De hecho las únicas veces que lo ha hecho casi baja a la Roma primero y después casi lo hace con nuestro equipo. Pepe Murcia lo último que sé es que estaba en el Xerez de segunda división. A pesar de ello personalmente creo que es un buen entrenador. Fíjense la categoría de los personajes que nos ha dirigido. No es que tenga manía a todos los entrenadores de nuestro club. Su "gloriosa" carrera les delate y les precede. Me he dejado de las lista conscientemente a Luis Aragones porque de todos estos es el único que considero un entrenador con la categoría suficiente para entrenar al atlético de Madrid.

De los jugadores que dirigieron estos peones del fútbol las referencias son todavía peores. Seis años dilapidando dinero y repitiendo una y otra vez la misma fórmula: muchos malos jugadores y un entrenador de equipo pequeño que no ha demostrado nada. Seis fracasos rotundos.

Es entonces cuando aparece el siguiente y último castillo en el aire. En un alarde de claridad se decide apostar por jugadores de mayor recorrido, lo que significa una clara diferencia con los proyectos anteriores, pero se decide nuevamente dar la responsabilidad técnica a una persona de bagaje escaso, que reconoce que no le gusta el fútbol, que su efímero éxito se basa en saber esperar, dar más patadas que los rivales y poco más. La principal cualidad, lo que lo destaca por encima de los demás entrenadores, es sobre todo su facilidad para recitar palabras esdrújulas, inusuales en el mundo del fútbol, así como escupir sonantes palabrotas que suenan a gaseosa y a cantinflas a la ves que da unas estupendas ruedas de prensa que a los trileros de la mentira les vuelve locos. Es en este momento, y no cuando hace un mes perdimos contra el Madrid o en el partido de hoy contra el Osasuna, cuando se volvió a cometer el mismo error volviendo a construir un castillo en el aire sin cimientos. Grave error refrendado el verano pasado por nuestro consejero delegado, ese señor que nunca da la cara y cuando la da siempre tiene el color y el aspecto del vinagre, tras una patética temporada en la que no sólo quedamos en un puesto deshonroso sino que lo hicimos haciendo el ridículo y batiendo records negativos. Más que grave error, aquello lo tomé como un insulto y un desprecio a mi equipo.

Aguirre ha dicho hoy en la rueda de prensa, después de volver a hacer el ridículo en un campo de la liga española por enésima vez, que en cinco partidos ha dilapidado todo lo que tenían ganado de antes. ¿Qué tenía ganado de antes señor Aguirre? Yo se lo digo: una temporada de mierda y para olvidar (la pasada), la humillación de arrastrarse por la intertoto haciendo además el ridículo más bochornoso en muchos de los partidos, ser el equipo con mayor porcentaje de pelotazos sin sentido por partido, ser eliminados de la UEFA después de hacer también el ridículo en prácticamente todos los partidos que hemos disputado, caer en la copa del Rey tan estrepitosamente como en la UEFA, desplegar el peor fútbol que se recuerda en el Vicente Calderón en toda su historia (me de vergüenza hasta llamarlo fútbol), abanderar el discurso más cobarde que se recuerda en 100 años de historia, desubicar a todos los jugadores que salen al campo con nuestra camiseta, vetar el fichaje de centrocampistas que saben jugar al fútbol como Rosiky, Snejder, Van der Vaart o el más flagrante de Riquelme, retirar jugadores de la plantilla por que no le caen bien a su entrenador (quien nos iba a decir que despreciaríamos a Maniche con lo que costó ficharlo), ser el equipo más penoso que se recuerda en primera división en cuanto al partido que le saca a las jugadas a balón parado, ser el equipo que peor defiende las mismas jugadas, tener la defensa menos y peor entrenada del fútbol profesional, jugar sin centro del campo, ser el equipo que menos uso hace de su filial a pesar de tener a varios internacionales en sus filas (no me puedo creer que Camacho no sea infinitamente mejor que Cléber Santana)…. ¿Eso es lo que ha dilapidado en 5 partidos? No, señor Aguirre. Usted no ha hecho nada bien en este equipo, no sé si por que no sabe o porque su manifiesta soberbia no le deja querer saber. El atleti está donde está gracias a que tiene la mejor plantilla de los últimos ocho años y muy a pesar de usted, pero hasta los grandes jugadores no son nadie sino juegan en equipo.

El último castillo creado en el aire esta costando mucho tirarlo porque quien lo tiene que hacer va a tener que dejar al descubierto el verdadero mal de este equipo y de donde vienen las vergüenzas. Aguirre sigue siendo entrenador del Atlético de Madrid porque tenemos un consejero delegado que no es que crea en su entrenador como algún chupóctero dice sino que es un estupendo cobarde incapaz de dirigir una institución que le sobrepasa y tiene miedo de mostrarlo. Cobarde y déspota que por salvar su maltrecho pellejo no duda en desangrar día a día a nuestro equipo manteniendo un tipo mediocre que desde hace muchos meses debería estar en otro sitio.

¿Qué sentido tiene que siga Aguirre? ¿Qué sentido tuvo renovarle en verano? ¿Qué sentido tuvo haberlo fichado?

¿Aguirre? No, gracias.

Hablad, hablad, malditos... (At. Madrid - Bolton UEFA CUP)

Decía John Fitzgeral Kennedy que la victoria tiene un centenar de padres pero que la derrota es siempre huérfana. Eso es precisamente lo que ocurrirá esta noche en el Calderón. Unos se ducharán pensando en sus cosas, otros apurarán los canapés de la zona VIP y otro que yo me sé le dará vueltas a aquello que realmente le quita el sueño y que no es otra cosa que saber combinar bien los frijoles. No creo que nadie se ponga a pensar en que tras casi diez años sin pisar Europa hubiese sido mejor (sin duda) seguir sin pisarla. Los aficionados al fútbol en Europa seguirían recordando que existió un equipo que vestía de rojo y blanco, que era uno de los grandes de España y que en cualquier momento podría volver. De esta manera la nueva generación se acordará de esta pandilla de muñecos de futbolín que vestidos con la misma camiseta hicieron el ridículo en Serbia, en Turquía, en Moscú, en Bolton y como no podía ser de otra forma, también en Madrid. No creo que ninguno de los cuatro magníficos que nos dirige piense en la parte de culpa que le corresponde no sólo de la derrota sino por el ridículo que constantemente hace nuestra institución.

El problema de jugar todas tus bazas a una sola apuesta, que además está basada en la suerte, es que cuando la apuesta no sale, como es lógico, aparecen todas tus vergüenzas. Javier Aguirre apostó todo, y cuando digo todo digo todo, a la teoría resultadista del fútbol que dice que lo importante son única y exclusivamente los resultados. Efectivamente es así. Da igual si El Quijote lo escribe un mono del zoo o un premio Nóbel porque El Quijote seguirá siendo una obra maestra. El problema es que es bastante improbable que dejando un mono del Zoo golpear las teclas de un teclado lo que aparezca por pantalla sea El Quijote. Lo más probable es que aparezca algo que representaría muy bien el juego del Atlético de Madrid. Eso es lo que hace este simpático tipo. Lleva más de temporada y media sentando a un mono delante de una máquina de escribir esperando que redacte el Ulises mientras él se dedica a dar ruedas de prensa.

¿Para qué queremos jugar la Champions? ¿Para hacer el ridículo ante más gente todavía y que los batacazos sean todavía más contundentes? ¿Alguien de verdad piensa que tiene sentido jugar la máxima competición europea saltando al campo como salimos nosotros? ¿De verdad alguien piensa que todos los jugadores que se visten con nuestros colores se transforman en estatuas de sal? ¿De verdad alguien se cree que lo que necesita Javier Aguirre es más tiempo?

El partido de hoy no es más que el mismo esperpento que llevamos viviendo desde que empezó la liga 2006-2007 en el Sardinero. Refleja absolutamente todas las características que este señor mejicano ha transmitido a nuestro equipo y a nuestra institución: mediocridad, desidia, falta de personalidad, alergia al balón, falta de velocidad, falta de ideas, desconocimiento de los tempos de un partido, fragilidad defensiva, inutilidad táctica, nulidad a la hora de utilizar el juego a balón parado, incompetencia a la hora de defender el juego a balón parado del contrario, falta de chispa para presionar al árbitro, falto de motivación para aprovechar el empuje de la grada, encorsetado, dividido, sin contundencia, renegando del fútbol, practicando con torpeza la marrullería, miedoso de su propia sombra, temeroso hasta de la luz de los focos, si dirección, sin dibujo, sin esquema, amedrentado, débil en todas las líneas, desequilibrado, desajustado,… en definitiva: muy pero que muy mal entrenado.

Hoy nos ha eliminado de la UEFA un equipo que lucha por no descender en su liga y que su máxima estrella es Iván Campo. Algo tan gráfico debería bastar para resumir el estado famélico en el que se encuentra nuestro equipo. Aun con ello es todavía más triste afirmar que además lo han merecido. Ese es el gran mérito que nos vendieron el año pasado cuando renovaron a ese encantador de serpientes con ese acento tan gracioso: seguir haciendo el ridículo pero esta vez en Europa.

No sé que sentido tiene mantener en el banquillo a alguien que ha demostrado por activa y por pasiva su manifiesta incompetencia pero el caso es que ya lo había demostrado el año pasado y solo la maquiavélica necedad de esa especie de gran hermano cobarde que tenemos como consejero delegado mantuvo en su cargo, probablemente para tener otro muñeco con el que tapar sus vergüenzas.

Estoy ansioso por escuchar las excusas con que nos deleitará esta patética terna que nos dirige. Miguel Angel Gil no dirá nada, porque nunca dice nada; Enrique Cerezo dirá que él ha hecho un gran desembolso económico, que ha montado una gran plantilla y que más no puede hacer; García Pitarch dirá estupideces sin sentido, porque este hombre sólo dice estupideces sin sentido y Aguirre dirá que él hace todo lo que puede. Es en ese momento es cuando me acuerdo de lo que decía William Somerset: “sólo una persona inepta rinde siempre al máximo de sus posibilidades”.

Lo normal, vamos (At. Madrid - Ath. Bilbao)

Decía un físico alemán llamado Lichtenberg que cuando los que mandan pierden la vergüenza los que obedecen pierden el respeto. Al atlético de Madrid le han perdido el respeto y eso es algo relativamente reciente a pesar de lo que muchos infelices comepipas y comprapanfletos creen. Probablemente esa falta de respeto se corresponde, tal y como decía Lichtenberg, a que los que mandan en este equipo han perdido la vergüenza, si es que alguna vez la han tenido. Que el ínclito director general que tenemos, ese negligente reincidente con cara de vinagre que mal dirige este equipo exclusivamente por ser hijo de papa, salga muy de vez en cuando a decir algo y que lo que diga generalmente sea para contradecir, renegar o directamente insultar a la afición atlética no debe ayudar mucho para que nos desprecie cualquiera si ya lo hacer nuestro director. Que esa marioneta que hace las funciones de presidente se dedique a reír las gracias a los trileros de la mentira, a no decir nunca una palabra más alta que otras y poco más o menos que a pedir perdón por los minutos que el gran hermano nos dedica no debe ser tampoco muy positivo. Que ese carísimo farsante que tenemos como director deportivo diga estupidez tras estupidez no es bueno tampoco pero la verdad es que es intrascendente, no como su gestión que es penosa. Tampoco ayuda la permanente actitud miedosa y acomplejada que transmite el pseudo-entrenador que nos dirige ni su amancebamiento con las huestes periodistas. Al Atlético de Madrid no lo respeta nadie: ni la prensa, ni los equipos contrarios, ni los árbitros porque no lo respeta ni sus dueños ni quien lo dirige.

Eso no es excusa para que denuncie desde aquí la manifiesta incompetencia y la insolente soberbia de ese aborto de árbitro llamado Medina Cantalejo. Si existe una definición de justicia esa es exactamente lo contrario de lo que ha hecho este desgraciado esta noche. Un profesional puede equivocarse en una decisión puntual pero lo que nunca puede es ejecutar el poder que tiene de forma descaradamente parcial, equivocarse tantas veces y encima perdonar la vida a todo el que esté a un metro a la redonda. Personajes tan cobardes y apestosos como estos son los que hacen que el gremio arbitral tenga el mismo olor que una cloaca. Digo cobarde además porque este fanfarrón es el mismo que luego le tiembla la ternilla cuando arbitra en el Bernabeu o en el Camp Nou.

En cualquier caso Javier Aguirre no sólo es muy malo sino el principal culpable de la situación de esperpento que lamentablemente vive este club. Ni es nuevo que yo lo diga ni es nuevo que él lo demuestre. Hoy, bajo un frío gélido y una lluvia plomiza, hemos tenido que volver a presenciar otro episodio de este particular via crucis que tenemos la desgracia de sufrir. Otro nuevo capítulo de sinrazón táctica, desquiciamiento de jugadores, muestrario de incompetencia, demostración de falta de profesionalidad, incapacidad anímica y escasez de recursos.

El fútbol, con el atlético de Madrid de por medio, se suele acabar cuando marca un gol. Hoy fueron cinco minutos. Un recién llegado a la grada del calderón sentado a mi lado gritaba “a por la goleada”. Lo miré con mitad lástima mitad cariño antes de preguntarle que me confirmara que no solía ver al atleti. Así era. Minutos después el once rojiblanco estaba al borde del área defendiendo sin ton ni son. Lo normal, vamos. Después el sopor de no jugar a nada salpicado con alguna genialidad de nuestros geniales jugadores. Lo normal, vamos. Después una falta a nuestro favor que se transforma en el gol del equipo contrario. Lo normal, vamos. Un poco más tarde, desajuste de la defensa peor entrenada de Europa y gol en fuera de juego del equipo contrario. Lo normal, vamos. Comienza la segunda parte y más de lo mismo. El atlético de Madrid jugando a la épica y el contrario perdiendo tiempo. Lo normal, vamos. Raúl García resbala, hace falta al contrario y el árbitro, valiente él, lo expulsa. Me gustaría ver lo que hace cuando se resbala, digamos por ejemplo, Raúl pero en este caso González. Lo más probable es que expulse al jugador con el que choque. Si con once este equipo es incapaz de tener el balón, llevar la iniciativa y jugar al fútbol, con diez lo es todavía menos. Voluntad, derroche de fuerza y ni una ocasión de gol. Lo normal, vamos. Fin del partido.

El atlético de Madrid está donde está por la fastuosa calidad de sus delanteros. Así de claro. Este equipo vive demasiado en el límite y mientras Forlán, Agüero y algún otro jugador se apunta de vez en cuando a la fiesta nuestro entrenador (que no lo es) se dedica a convencer a todo el mundo que el atlético de Madrid no merece quedar por encima del sexto puesto y que hacerlo es por tanto un gran éxito. Ahí radica la cuestión. Pitarch mientras tanto se dedica a probar el mini-bar de los hoteles de cinco estrellas brasileños, Cerezo a reírse con sus amigos periodistas y Miguel Angel Gil vete a saber a lo que se dedica. Eso señores es hoy el atlético de Madrid.

10 conclusiones sobre la mentira (Bolton - At. Madrid UEFA Cup)

Decía Jacinto Benavente que la peor verdad sólo cuesta un gran disgusto pero la mejor mentira cuesta muchos disgustos pequeños y al final, un disgusto grande. El Atlético de Madrid de Aguirre es una mentira. Una gran mentira que no para de darnos pequeños disgustos hasta que llegue, como algunos llevamos ya mucho tiempo vaticinando, el disgusto grande. El actual entrenador del atlético de Madrid, su director deportivo y su presidente son mentira. Mentira podrida y mediocre. Mentira apestosa y dañina. El director general es algo todavía peor.

El partido del hoy contra el Bolton es un fiel reflejo de la realidad oculta de este equipo. Es la manifestación de cómo hacer absolutamente todo mal y tener los santos cojones de salir (otra vez) a dar una rueda de prensa plagada de patéticas excusas y cantos de sirena en lugar de presentar la dimisión y hacer un favor a la humanidad dejando este bonito deporte para aquellos a los que de verdad les gusta.

El partido de hoy contra el Bolton es un asqueroso insulto contra toda esa gente que durante más de 100 años ha construido con talento, esfuerzo e ilusión la enorme y preciosa leyenda del atlético de Madrid, esa leyenda que esta terna de inútiles, negligentes y necios está empeñada no sólo en menospreciar sino también en destruir.

Del partido de hoy como partido de fútbol poco se puede decir. Los 90 minutos se pueden resumir en una frase: todo lo que ha hecho el atlético de Madrid en el campo (y fuera de el) lo ha hecho mal. Así de rotundo. Así de triste. Así de lamentable. Sin embargo se pueden sacar otras conclusiones más que evidentes:

1) El atlético de Madrid, o mejor dicho nuestro entrenador, ha tirado el partido desde el primer minuto. Una montaña de estiércol construida a partir del miedo, la negligencia táctica y la alergia al fútbol que profesa quien nos dirige.

2) Si sales a encerrarte en tu área desde el primer segundo de partido jugando contra un equipo que está luchando por salvarse del descenso en Inglaterra es que no mereces pasar la eliminatoria.

3) Si pones en el campo un esperpento de alineación en lugar de colocar los once mejores jugadores que tienes es mucho más probable que hagas el ridículo. Hoy sin duda lo hemos hecho.

4) Si sales cagado de miedo a especular y a no jugar al fútbol después de que has vendido jugar la UEFA entrando por la puerta de atrás como un gran éxito es que ni mereces jugar la UEFA ni mereces ganarte la vida con este deporte.

5) Si pretendes jugar al patadón y con balones bombeados contra un equipo inglés que es famoso por ser el más inglés de todos los equipos ingleses es que aparte de no saber de fútbol eres tonto.

6) Los equipos que juegan al patadón nunca ganan nada. El Boltón será eliminado de la UEFA y el atlético de Madrid también.

7) Nuestro equipo no está preparado para competir pero especialmente no está preparado para competir por cosas importantes. Perdemos contra todos los equipos grandes estén como estén y cuando avanzamos en la competición nos vemos siempre aturdidos por la situación y saltamos al césped presa del pánico. Tampoco es algo nuevo porque siempre somos presa del pánico.

8) Es un insulto para los jugadores profesionales de fútbol decir que Cléber Santana lo es. En un mundo normal un jugador así no pasaría de la segunda B. Jamás debería haber abandonado su país natal y así hubiese de hecho si no se hubiese cruzado en nuestras vidas ese lamentable, vetusto y despreciable adlátere conocido como García Pitarch.

9) Si todos los jugadores de la plantilla (menos las superestrellas mundiales) están fuera de sitio, fuera de forma, fuera de órbita y corretean por el terreno de juego como si fuesen aprendices de recojepelotas (incluso los que han demostrado en otros equipos de elite ser buenos jugadores) lo más probables es que el entrenador tenga algo que ver.

10) Aguirre no debe seguir un segundo más en este equipo.

Mañana los periódicos hablaran del presunto escupitajo del Kun o de cualquier otra columna de humo que el trilero de la palabra de acento mejicano escupa a la cara de todo aquel que quiera escuchar. Mañana es de suponer que todo el establishment seguirá tapando y alimentando esa mentira que nos llevan vendiendo desde que la temporada pasada ese error con pelo gris y pasado acteza firmó desgraciadamente por nuestro club.

Lo mejor que nos puede pasar es que la gran verdad, en forma de gran disgusto, llegue cuanto antes y que sea el primer paso para que la mentira muera y se marche con quien la trajo. No quiero seguir pasando más vergüenza.

Que canten todos los pájaros... (R. santander - At. Madrid)

Decía Honoré de Balzac que no existe gran talento sin gran voluntad. Diego Forlán, ese jugador uruguayo y rubio que aparece corriendo en cualquier parte del campo y al que rara vez se le ve hacer otra cosa que no sea jugar (bien) al fútbol, es uno de esos escasos jugadores que además que tener la voluntad de un “gregario”, de esos que tanto gustan a Aguirre y que son incapaces de dar dos pases pero cuya entrega lo ha hecho estar en primera división, dispone además del talento futbolístico del que sólo pueden disfrutar un puñado de elegidos. El natural egoísmo de los muy acérrimos de su equipo, entre los que me incluyo, llevábamos unos años conviviendo en La Liga con este jugador sin comprender que estábamos ante una figura mundial. Si, sabíamos que era un buen goleador pero es que Diego Forlán es algo más que un buen goleador. Abre al campo, entra por las dos bandas, fija a la defensa, para la salida del contrario, mete pases entre líneas y en este particular atlético de Madrid de Aguirre, donde la pelota es el enemigo y el centro del campo un patatal minado para que vivan los destripaterrones, Diego Forlán es nuestro mejor centrocampista. Independientemente de cualquier estupidez que pueda existir alrededor, él además siempre lo da todo. Reconozco que este verano vi con cierto recelo el fichaje de este hombre. Por un lado la vitola de sustituto de un Torres al que yo todavía reconocía como símbolo de este equipo (que equivocado estaba entonces) y por el otro el alto precio de la ficha, hacían que me pareciese un nuevo desacierto de la negligente dirección deportiva que nos ha tocado como condena. Nada más lejos de la realidad. Llevo muchos meses alabando la calidad de este jugador pero lo de hoy has sido simplemente espectacular. Diego Forlán, gracias por vestir esa camiseta que es la mía.

Y es que el partido pese a lo extraño que ha resultado ser ha puesto una sonrisa en mi cara que ni el 7-0 del Madrid puede borrar. No sólo es el resultado sino el ver los grandes jugadores que tenemos y sobre todo reafirmarme en mi teoría de que teniendo el balón e intentando jugarlo con criterio es más fácil no sólo ganar sino que no te ganen.

Sin embargo, la primera media hora fue como cualquier otra media hora del atlético de Madrid de Aguirre jugando fuera del Calderón: espesura, centrocampismo, arritmia, horizontalidad, estaticidad, mediocridad, etc, etc,… El Racing de Santander salió como un vendaval y todos, cantabros y madrileños, hacíamos apuestas sobre cual sería el minuto en el que marcara el Racing. Pero entonces ocurrió algo que puede resultar normal en un partido de fútbol pero que es no sólo extraño e inusual en nuestro equipo desde que lo dirige el simpático mejicano sino que resulta hasta milagroso. A partir del minuto 30 (¡con empate a cero en el marcador!) nuestro equipo decidió hacerse dueño del balón, del juego y del partido.

No sé cual ha sido la razón o el motivo de tan estupenda catarsis pero bendito sea el culpable. Hay quien piensa que los jugadores están hasta las narices de las tácticas de jaimito a las que desgraciadamente se tienen que ceñir y que por eso han decidido unilateralmente que prefieren jugar al fútbol. Tiene sentido y de hecho no sería la primera vez. Lo cierto es que no puedo demostrarlo pero sea esa la razón o no, el que hoy por hoy dirige nuestro equipo debería tomar nota de lo bien que le sienta a este equipo tener el balón. Ya antes del descanso el casillero del Racing estaba a cero gracias solamente a la sobresaliente actuación de cancerbero cántabro.

La segunda parte fue un monologo de fútbol abanderado por Forlán y secundado por Agüero. Para asombro se señores, mujeres y niños, el atlético fue dueño del partido antes, durante y después de marcar el primer gol. Si señoras y señores, tras el primer gol mantuvimos la iniciativa del juego, del balón y del partido. Para más INRI fue en ese caldo de cultivo donde surgió una jugada personal de dibujos animados que protagonizo ese portento apellidado Forlán. Después de deshacerse con velocidad y clase de un par de rivales, se preparó el balón en su pierna “mala”, la zurda, para realizar la “folha seca” más soberbia que recuerdo haber visto en un estadio de fútbol. La violencia con la que pega al balón es tal que el portero parece reaccionar varios segundos después. Uno de esos goles que levanta a los espectadores, une a los amigos, hacer crecer la fe en una idea marciana y te hace encontrar nuevos sabores en la cena que te tomas después. Uno de esos goles que vale una entrada.

No recuerdo un partido en el que estuviese más tranquilo. Una nueva reflexión que debería hacer ese que todos sabemos. ¿Por qué hay que recular marchando por encima en el marcador si llevando el dominio del partido no nos hacen ni una sola ocasión de gol? Si alguien sabe la respuesta que me la diga. La posesión del atleti estaba hoy por encima del 60%. El Racing no ha hecho una sola ocasión de gol.

Lamentablemente no tenemos más Forlanes en el equipo pero tenemos otro tipo de jugadores que deberían ser más aprovechables de lo que son porque además ellos están dispuestos a hacerlo. Simao es un buen ejemplo de ello. Esa es la labor del entrenador: hacer un equipo en el que cada uno aporte lo que sabe y no al revés: que todos dejen de hacer lo que saben para que el entrenador parezca que sabe algo. Ya lo decía Henry Van Dyke: utiliza en la vida los talentos que poseas, el bosque estaría muy silencioso si solo cantasen los pájaros que mejor cantan. En el bosque que es el atlético de Madrid llevan demasiado tiempo cantando solo los pájaros que mejor cantan.

Cerdos y diamantes (At. Madrid - Murcia)

Decía mi admirado Pio Baroja que el hombre está un milímetro por encima del mono cuando no un milímetro por debajo del cerdo. En el caso de ese siniestro personaje denominado Lucas Alcaraz, y en lo que respecta a lo puramente futbolístico ya que lo demás afortunada o desgraciadamente lo desconozco, los milímetros por debajo del cerdo deberían ampliarse. Los equipos que dirige este señor se caracterizan por tres cosas: renegar de jugar al fútbol, dar patadas a diestro y siniestro y vivir los 90 minutos en los límites (o fuera) que marca el reglamento futbolístico y la convivencia humana. Después de los 90 minutos se permite incluso el farol de reafirmarse en su desprecio por el contrario. Tipos de esta calaña, que viven de la gestión del estiércol y además sacan pecho de su podredumbre, deberían tener prohibido acercarse a un campo de fútbol. Desgraciadamente no es así. Lo lamento por mis buenos amigos murcianos pero un equipo dirigido de esta manera por un marrullero como este no merece estar en la elite del fútbol.

Aun así esto no es excusa para el empate de hoy. El atlético de Madrid ha empatado por la misma razón por la que hemos perdido y empatado otros partidos: porque es un equipo que no sabe que hacer con el balón. Existe un dato aterrador: en lo que va de liga el atlético de Madrid no ha sido capaz de ganar un partido en el que no se adelantase primero en el marcador. Siempre que nos marcan un gol o empatamos o perdemos. Así de crudo. Nunca hemos sido capaces de remontar. Alguien pensará que un dato así sólo es fruto de la casualidad pero yo no creo en las casualidades después de 20 partidos de liga. La razón, desde mi punto de vista es más que evidente. Nuestro equipo no sabe jugar llevando la iniciativa del partido y eso es precisamente lo que tienes que hacer cuando vas por detrás en el marcador. En realidad un equipo que aspira a estar en lo más alto de la competición debería llevar la iniciativa en todos los partidos pero eso es algo que no entiende Javier Aguirre. Tan triste como cierto. Tan conocido como penosamente ignorado por los dueños de este bendito club.

El partido comenzó como suelen comenzar en el calderón los partidos contra equipos de abajo que se encierran en su portería: ellos no juegan y nosotros tampoco. Forlán y Agúero, dos diamantes perdidos en un sistema nefasto, eran como siempre nuestros mejores centrocampistas. Bajaban al centro del campo a buscarse la vida (¿Se acuerdan de Fernando Torres?) y de allí salían las ocasiones de gol. De ahí también sale el cansancio de estos jugadores y el estar más veces de las deseadas fuera de su posición. Fin de la primera parte. Otros 90 minutos tirados al limbo del buen gusto o al vertedero donde van a parar los minutos de fútbol intrascendentes. Seguro que tenemos el carné VIP de ese club.

La segunda parte comenzó con un penalti tan claro como estúpido de Eller. Si, ese personaje que juega en Europa gracias a que la secretaría técnica del atlético de Madrid está dirigida por un reconocido y reincidente negligente. Fabiano Eller siempre que entra al balón, salvo que se equivoque, hace falta. Es axiomático. Cuando como hoy lo hace dentro del área ni tan siquiera disimula. Un jugador por cierto que cuando no hace faltas el resto del tiempo lo pasa dando puntapiés al balón, atusándose la coleta o abrazándose con su entrenador. Esa es una de las plazas de extranjero de este equipo.

A partir del penalti el Murcia se concentró, con más ahínco si cabe, en lo que venía haciendo desde el principio: dar patadas y desquiciar a los jugadores del atleti. Daba igual la posición en el campo o el número del contrario, el caso era parar el juego haciendo daño. Gracias a la estulticia pagada del árbitro uno de los criminales con la camiseta del Murcia reventó el pie de kun Agüero. Cualquiera que haya jugado al fútbol sabe que esa entrada se hace consciente y con el único fin de hacer daño. El carnicero se quedó en el campo y el Kun no sabemos lo que estará fuera de el. Cerdos contra diamantes. Espero que el año que viene le pase algo parecido a este tipo (de nombre y juego intrascendente) en algún bonito campo de segunda división.

El atlético de Madrid, consciente de que jugar al fútbol no entra en los planes de su entrenador y que hoy no era el momento para empezar a aprender a hacerlo, decidió romper el partido. A Aguirre le gustó la idea y colaboró con los cambios. En mitad del caos apareció Luis García, un magnífico jugador al que la lesión de rodilla y la poca continuidad que le brinda Aguirre le está mermando de hacer algo grande en este equipo, metió un magnífico gol y de ahí hasta el final alguna ocasión aislada, muchas más patadas de los señores que se hacían pasar por futbolistas del real Murcia y un gol fallado por Maxi en el último minuto. El bache de juego y goles de este otro gran jugador empieza ya a ser preocupante.

Otro resultado mediocre digno de una propuesta mediocre. Y digo yo, ¿qué es mejor, arrastrarse por la liga y conseguir que la suerte y el despropósito no coloque el cuarto clasificado, con lo que seguiremos aguantando esta pesadilla al menos otro año más, o quedar por enésima vez perdidos en mitad de tabla e intentar empezar de nuevo algo que merezca la pena?