Sillas vacías

“El mañana vendrá y se irá sin ningún pesar y por la tarde me volverá el recuerdo de lo que nunca podré olvidar… cuartos vacíos que hacen eco según se suben las escaleras y ropas vacías que caen y cubren las sillas vacías”.

Decía Billy Brandt que permitir una injusticia significa abrir el camino a todas las que siguen. Esta noche se ha cometido una tremenda injusticia no sólo al Atlético de Madrid sino fundamentalmente al mundo del fútbol. Una injusticia que además de alguna forma ha sido también consentida por los principales actores del carrusel sobre el que gira este deporte. Hacer pagar a una afición por un delito que no ha cometido y que en ningún caso tiene que ver con ella, tenga o no tenga razón la UEFA en su acusación contra la policía española, tiene más que ver con razones oscuras y capciosas que se escapan de lo que es este bendito deporte. Cuando a la injusticia se le suma la política en el camino el engrudo resultante es difícilmente digerible. Cuando además es la UEFA quien conduce el destino del engendro todo se convierte en necedad estúpida. Ver hoy la imagen de un Vicente Calderón completamente vacío en el mismo momento en que el equipo se clasificaba matemáticamente para la siguiente fase de la Liga de Campeones era deprimente. Esa alegría que los colchoneros teníamos guardada en el corazón para noches como esta ha tenido que quedarse difuminada en porciones individuales gracias a la estupidez congénita de unos burócratas que se han adueñado de un espectáculo anteriormente precioso y gracias a los giros de cuello para mirar hacía a otro lado de nuestros defensores en tan hostil cuadrilátero. Gracias a estos señores y a partir de hoy el concepto de justicia deportiva tendrá una nueva definición. O no, porque me da que como en toda fiesta en este carrusel hay gigantes y cabezudos.

Debe ser tremendamente difícil meterse en un partido como el de esta noche cuando todo el gélido entorno te invita a pensar que estás asistiendo a un simple entrenamiento y a la vez algo te dice desde una esquina de tu cerebro que te estas jugando el pase a la 2ª fase de Champions. Me daba miedo este punto teniendo en cuenta la fragilidad de actitud que ha demostrado mi equipo en tantos y tantos partidos. Reconozco que el miedo se transformó en pánico cuando en el minuto 2 de partido ese internacional griego que tantas veces parece tener problemas de equilibrio mental sobre un terreno de juego realizó una entrada asesina que acabó lesionando a Afellay, la estrella del PSV. Pero por un día mis miedos eran infundados y el atlético de madrid hoy si pareció el atlético de madrid en los inicios del partido. Liderado por las personas que siempre deberían ser importantes en este equipo, ya saben: Simao, Forlán, Maniche, Agüero, Maxi,.. el equipo se adueño enseguida del balón, del campo, del ritmo y del juego, que sin ser espectacular si era efectivo, serio y en ocasiones brillante. Con un escenario tan radiante apareció un pase al área desde la derecha que Simao, un jugador no sólo en excelente estado de forma sino también en estado de gracia, se encargó de errar el remate, recoger el rechace y hacer el primer gol. Corría el minuto 13 y la superioridad del equipo colchonero era manifiesta ya para entonces.

Los creativos gestores del video marcador del Calderón proyectaron entonces un video de la afición gritando como forma de celebrar el gol. No hay muchos precedentes de partidos jugados en estas circunstancias pero a tenor de las sonrisas de Simao y Forlán observando el amable esfuerzo no parece que fuese una opción muy afortunada. Lo que si que me imagino que agradecerían los jugadores habrán sido los gritos constantes de un buen puñado de “valientes” que se dieron cita en las inmediaciones del estadio para animar con su calor y presencia al equipo. En una noche que debería estar rondando los cero grados y en un lugar donde no existía una miserable televisión en la que seguir el partido hay que olvidar otras connotaciones y reconocer el coraje y el valor de esta gente.

“Me pregunto si sabes que nunca entendí el que a pesar que dijiste que irías, hasta que no lo hiciste nunca pensé que ocurriría”

Con el primer gol en el casillero la cosa no se pudo poner mejor muy a pesar de lo que suele ocurrir con este equipo teniendo a Javier Aguirre en el banquillo. Hoy en lugar de echarse miserablemente hacia atrás decidieron mantener la posición, adelantar la presión, salir rápido a la contra y jugar al fútbol. En el campo se juntaba un equipo flojo, noqueado anímicamente, perdido pero de la escuela holandesa, esa que dice que a este deporte se juega con un balón y que por tanto lo primero que hay que hacer es tenerlo, frente a un equipo motivado, serio, rápido y con jugadores de primer nivel mundial desprendidos de su tradicional corsé. Miel sobre hojuelas. Desde ese momento hasta el descanso la superioridad colchonera fue abrumadora y solo subió un gol más al marcador, un remate violentísimo de Maxi tras un corner sacado por Simao, por una simple cuestión de casualidades.

En ese momento un joven amigo que estaba viendo el partido con nosotros se alegraba de que el Liverpool fuese ganando al Olympic porque “era más fácil nuestra clasificación”. Mi padre, viejo zorro y viejo atlético él, decía, “no hijo no. El Liverpool tiene que perder si queremos ser primeros de grupo”. ¿Una alegoría del atleti de hoy?... quien sabe.

“Nunca pensé que las palabras que dijiste eran verdad. Nunca pensé que decías lo que realmente querías decir. Nunca supe cuanto te necesitaba. Nunca pensé que te irías… hasta que te fuiste”

Pero desgraciadamente, porque este atleti es así, lo que parecía un episodio de “la casa de la pradera” acabó convirtiéndose en una especie de “Poltergeist” descafeinado. No había pasado ni un minuto desde el inició del segundo tiempo y en un córner mal sacado por los holandeses y tras una cadena de errores en la defensa atlética el PSV marcaba un inmerecido gol. A partir de ese momento el equipo entró en el estado de catatonia expectante que tan bien conocemos los que seguimos todos los días al equipo y las dudas aparecieron en las gradas imaginarias. El partido se paró, se espesó, se ralentizó, aparecieron las dudas, los patadones, los golpes esporádicos de genio,... Debo ser sincero sin embargo y también vi cosas que son una novedad en el habitual planteamiento táctico del equipo como esa presión a la salida del balón en campo contrario que como mínimo hacía que se jugase lejos de nuestra portería.

Los minutos fueron cayendo sin pena ni gloria, Ramón Calderón se moría de frío en el palco, Aguirre se escondía en su abrigo, Pitarch ponía cara de ser del atlético de madrid y en el campo ocurrían cosas sorprendentes como las entradas por la banda con sentido de Seitaridis y faltas bien hechas por parte de Pernía que se mezclaban con la espesura tradicional. Sólo en los minutos finales se pasó algo de apuros gracias a esa puñetera manía de meterse todo el equipo en el área a defender un resultado corto que debería haber sido más amplio.

Falta un partido y estamos clasificados para la siguiente ronda. Parece que el equipo funciona en esta competición que desgraciadamente ya está amortizada para nuestra dirección deportiva. Se podría intentar sacar conclusiones de porque parece ser todo miel y ambrosía en Champions y puré de hiel en todo lo demás pero hoy no tengo ganas. Prefiero disfrutar en soledad pero sin ambigüedades de algo que unos burócratas me han impedido disfrutar en compañía del resto de colchoneros.

Empty Chairs - Don McLean
American Pie - 1971/BGO

Guárdalo para un día de lluvia

“No hagas lo que solías (...), no puedes disfrazar la vida, todas las millas que has recorrido”

Una de las mejores películas de Emir Kusturica, Underground, comienza con la mítica frase de “erase una vez un país...” con la que se inicia esa preciosa alegoría que explica de una forma genial la destrucción de Yugoslavia. Me pide el cuerpo empezar la crónica de este lamentable partido de la misma forma y por las mismas razones como “había una vez un equipo...” pero no lo haré. No lo haré primero porque estoy aburrido de contar un y otra vez lo mismo para luego tener la sensación de clamar en el desierto y además recibir comentarios de mis “camaradas” colchoneros que me tachan de autocomplaciente, adolescente, poco serio, ser maligno que basa su crítica en un odio irracional hacia ese bendito señor que hace las funciones de entrenador del atlético y hasta de ser intermediario de jugadores y entrenadores empeñado en colocar alguno de mis protegidos en el banquillo colchonero (y no es broma porque todas estas cosas me han llamado la semana pasada). Segundo porque lo de hoy no es más que la misma canción de los últimos tiempos, ni más triste ni menos lamentable. Tampoco creo que sea la última así que me guardaré las fuerzas para cuando vengan los días de lluvia.

“Pareciendo un tren desvencijado, usando demasiado maquillaje, la carga que llevas es mayor de lo que una única alma puede soportar”

Y el caso es que el comienzo de partido no fue el esperado por este que escribe. Siendo uno de los damnificados por el virus del sopor que provocó el último Osasuna-At. Madrid, reconozco que esperaba presenciar un esperpento de similar categoría pero no fue así. No sé que porcentaje de culpa tiene nuestro equipo y que porcentaje corresponde al contrario pero lo cierto es que el equipo salió dominando la pelota y teniéndola en el campo contrario lo cual es algo así como un espejismo desde que el entrenador mejicano se sienta en el banquillo. Pido perdón por la auto-complacencia de mi comentario. El Numancia es uno de los equipos más modestos y con menor presupuesto de la competición. No tiene figuras en su plantilla y su once titular no presenta nombres muy reconocibles para el aficionado medio. La forma en la que un equipo como el Numancia se presenta en el campo ante un club plagado de internacionales cuyo presupuesto es infinitamente superior está por tanto lógicamente condicionada por su coyuntura. Sergio Kresic es un superviviente del mundo del fútbol que conoce bastante bien de que va este deporte y por eso plantó el equipo de la forma en la que le gusta colocarlo a nuestro querido Aguirre, un equipo junto en defensa, cediendo el balón y esperando dar la sorpresa a la contra. Hacerlo con Nagore, Moreno, Goiria y Quero frente al atleti tiene sentido y es casi inevitable. Hacerlo con Agüero, Forlán, Simao, Maniche y Maxi frente a todo el mundo es obsceno e insultante.

El atleti tenía el balón en esa primera parte y lo tenía en campo contrario pero está tan poco acostumbrado a esa situación que no sabía bien como funcionar ni que hacer con el. Se intentaba tocar el balón con criterio pero faltaba velocidad y chispa. Sólo la calidad individual de algunos de los jugadores en el campo surtía de algo de lubricación a esa maraña espesa en la que se movía el atlético de madrid. El control del partido era aparentemente para los madrileños pero las mejores ocasiones, sin ser nada del otro mundo, tenían más visos de llegar a la contra por mediación de los motivados jugadores sorianos o por los fallos de nuestra defensa. En esas y casi llegando al final de la primera parte, apareció el tremendo talento de Simao para ofrecer un pase de privilegiado que dejaba a Forlán delante de la portería de Juan Pablo y que el uruguayo no desperdiciaba. 1-0 y como casi siempre que nos ponemos por encima del marcador desde que comenzó la temporada 2006-2007 fin del partido para el atleti. Hoy tardó unos minutos más de lo normal en llegar a esa situación de parálisis probablemente porque Forlán tenía ganas de seguir metiendo goles pero la primera parte acabó terminando con un Numancia aturdido y un Atlético de Madrid que mostraba los primeros compases de esa danza de la especulación a la que desgraciadamente nos tiene ya muy acostumbrados.

“No parezcas triste (...), hay que jugar otra parte. No parezcas triste, guárdatelo para un día lluvioso”

Pero el Numancia es un equipo con orgullo y respeto por el escudo que defienden. Sabían que jugando con once jugadores en su área es imposible ganar un partido que llevas perdiendo así que salieron a por todas en la segunda parte. No les importó los nombres y las caras que tenían delante o quizás sabían perfectamente a lo que juega este equipo cuando va por encima en el marcador así que sea como fuere se fueron a por el partido y en un mundo justo deberían habérselo llevado.

La segunda parte fue un asedio constante de los sorianos frente a un atleti que no reaccionó en ningún momento, un atleti replegado y apático que cada minuto que pasaba se echaba todavía más atrás y que no tiró una sola vez a puerta en toda la segunda parte. El Numancia dio tres veces con el balón en el palo, marcó un dudoso gol fantasma (personalmente creo que no entra) y no le señalaron un estúpido penalti cometido por Asunçao. El atleti aparte de asistir en una posición privilegiada al asedio se limito a dejar pasar el tiempo. Su entrenador quitó a un inexistente Agüero (inexistente por cierto desde que alguien entendió que debería quedarse en el banquillo justo en el mejor momento de la temporada) para sacar a Sinama que aunque pueda parecer que es un jugador que se ha hecho famoso por jugar como delantero hoy ha pasado probablemente más minutos en su área que en la contraria. Poco después, en otro alarde de estrategia valiente, Raúl García sustituía a Maxi para formar parte de esa especie de tribote que en realidad es un tercer central por detrás de dos mediocentros defensivos.

Parecía ya llegando al final del partido que las hadas del destino no estaban hoy a favor del equipo numantino y sus continuas ocasiones no terminaban de culminar en algo positivo pero cuando las hadas fallan siempre queda nuestra defensa porque incomprensiblemente ya pasados tres minutos del tiempo reglamentario a Perea no se le ocurre otra cosa que embestir por la espalda y en el área pequeña a un contrario. El penalty puede ser dudoso pero es penalty. Es cierto que los árbitros sólo parecen pitar estos penalties al atleti pero no es menos cierto que sólo a los jugadores del atleti se les ocurre jugar a la ruleta rusa con el tiempo pasado. En su defensa quizás se pueda decir que es muy difícil estar achicando agua durante 90 minutos y no tener un fallo o perder los nervios. Gol del Numancia y empate a uno en el marcador final.

“Nunca aclaraste tu mente como conduciendo con os ojos cerrados, complicado y justo en el borde nadie vendrá y te llevará a casa”

Acabado el partido el entrenador del Atlético de Madrid se quejaba de las sospechosas caídas de los delanteros del Numancia y del árbitro. Minutos después Sergio Kresic le decía a Aguirre lo que ningún periodista se ha atrevido a hacer en tres años. Vino a decir algo así como que después de una segunda parte en la que el Numancia había barrido del campo al Atletico de Madrid en todos los frentes, después de tres palos, un penalty dudoso, un gol fantasma y teniendo en cuenta la diferencia entre los jugadores de uno y otro bando así como de la diferencia de presupuesto entre clubes, hablar de excusas por parte de Aguirre estaba fuera de lugar. Estoy completamente de acuerdo con usted señor Kresic pero tenga e cuenta que es muy probable que sea acusado de autocomplaciente, adolescente, poco serio, ser maligno que basa su crítica en un odio irracional y hasta de intermediario de jugadores. Debería hacer como yo y guardarse las fuerzas para los días de lluvia.

Save it for a rainy day (G. Louris)
The Jayhawks - Rainy day music (2003/American)

En la carrera

“Todo lo que hago es un constante recordatorio de que el futuro está aquí y que camina justo detrás de ti. Todo lo que veo es una ilusión constante, mi cabeza gira y mi mundo es una confusión”

Dicen que no se puede poner barreras al mar pero eso no significa que no exista gente que pretenda hacerlo. Las personas más sabías generalmente entienden la realidad con la sencillez que al resto del mundo le parece imposible comprender pero también hay mucho presunto genio que no lo es y que todo lo que transmite es difícil y retorcido. Ver a un gran interprete tocar su instrumento es ver a un tipo que hace fácil lo difícil pero no hay números para contar los músicos que parecen estar muriéndose encima del instrumento sin lograr sacar magia del mismo. Lo difícil es hacer fácil lo difícil. Lo fácil es lo contrario. En el atleti sabemos de lo que estoy hablando.

El partido de hoy es un buen ejemplo de porque Javier Aguirre debería dejar de intentar inventar el fútbol todos los domingos y limitarse a poner a los mejores jugadores que tiene en el campo y además dejarles jugar. Si no eres capaz de aportar nada que sume al menos no hagas que reste. No es un fórmula para conseguir grandes éxitos, porque para ello hace falta ser un equipo de fútbol, pero al menos servirá para ganar muchos partidos contra equipos claramente inferiores. Eso sería un gran paso hacia adelante en el atleti actual.

“Todo lo que veo son continuos reajustes propios. La ocasión está aquí pero está continuamente cambiando. Elige un escalón y ese será tu camino pero no estás seguro de que esa sea la intención.”

Me decía mi compañero de grada que el atleti no ha jugador con su equipo titular ni en la mitad de los partidos oficiales lo cual me parece un dato muy significativo. Antes de que nadie me escriba diciéndome que me he equivocado en este dato y que no son la mitad sino la mitad menos un partido decirle que no lo he comprobado. Me da igual, me quedo con el concepto. Hoy salían a jugar los mejores jugadores que tenemos ahora mismo en la plantilla y se notó. El equipo salió animado y fuerte aunque deslabazado, descabezado y sin esquema, como es habitual. La presión en campo contrario, algo que el atleti normalmente sólo práctica hasta que mete el primer gol, y las ganas de nuestros medio centros hacía que al menos jugásemos en campo contrario y aunque las ocasiones claras no llegaban el equipo contrario no pasaba del centro del campo, que es la mejor forma de ver un partido sin sufrir. No sufríamos y parecía que el gol llegaría de alguna forma.

Aun con ánimo, corazón, fuerza y ganas el atleti sigue sin saber que hacer con el balón y se nota. Hoy tenían ganas de ganar con contundencia pero en la mayor parte de la primera parte el equipo se chocaba contra el sólido muro de hormigón que había plantando el equipo gallego sin saber muy bien que hacer. Hay periodistas que dirán que el Deportivo planteó un partido muy serio. Yo digo que fue un equipo cobarde y rácano que al final se ha llevado lo que se merecía.

Pero el atleti lo intentaba con más fe que criterio y a veces eso es suficiente para conseguir un pequeño éxito. Un pequeño rebote desde un balón lateral apareció en una zona indeterminada del pecho de Heitinga y de ahí al fondo de las mallas coruñesas. La duda en ese momento era lo que harían el atleti y el depor a partir de ese momento porque esa sería la clave del partido. Sorprendentemente, algo que ocurre muy pocas veces en el Vicente Calderón, los dos equipos decidieron seguir haciendo lo que habían hecho hasta ese momento. Enseguida llego el descanso pero creo que todos sabíamos que con esas premisas la cosas terminaría bien para los colchoneros. Entre medias un soberbio zurdazo del Forlán que se quedó en el larguero, de lo mejor del partido, y otro poste en la portería gallega de jugada mucho más modesta.

“Tengo la sensación de que esto no ha acabado todavía. Tengo algunas cosas que todavía no he olvidado”

Comenzó la segunda parte como acabó la primera, es decir con la misma pesadez en la transición de balón colchonera y el cobarde muro de contención del deportivo pero en un momento intrascendente del juego Lopo decidió darle un balón a Forlán para que este se jugase un mano a mano con Aranzubía y claro, al uruguayo no se le hacen esos regalos porque no suele desaprovecharlos. 2-0 en el marcador y muchos minutos por delante. ¿Creen ustedes que el Depor se fue a por el partido? Ni mucho menos. No movió un ápice su cobarde planteamiento. Tal es así que el atleti ni siquiera pudo recular como en el es habitual en estas vicisitudes. Existen entrenadores que basan su éxito en crear muros de contención en su área para no perder los partidos y confiar en la suerte de que alguien de alguna manera meta un gol en la portería contraria pero tampoco cambiar nada si no ocurre así. Lotina es uno de esos entrenadores y Aguirre también lo es. Generalmente este tipo de profesionales puede dar buen resultado a equipos de pocos recursos y presupuesto limitado con mucho que ganar y poco que perder y en ese entorno comienzan y culminan su carrera. Generalmente no salen de ese círculo salvo que se topen con equipos dirigidos por inútiles o despistados desde los despachos y la dirección deportiva. Aguirre deberá estar eternamente agradecido a que el atleti esté dirigido por un veterinario.

“Si miras alrededor podrás tomarlo o dejarlo. Tienes un sentimiento pero tienes que creer en el. Todo lo que haces es cambiar constantemente. Cuando notas que emerge ya está cayendo. (...) tú me pusiste en la carrera”

A partir de ahí llegaron los mejores minutos para los colchoneros. Se vio buen fútbol por momentos y se creo un clima tan redentor y optimista que hasta jugadores en pleno declive como Pernía tuvieron sus momentos de gloria. El tercer gol colchonero fue una obra de arte entre Maxi y Agüero que el capitán se encargó de rematar. Un pase de tiralineas una dejada de genio y remate certero. Magnífico. El 4-0 llegó tras una jugada de Pernía por la banda de verdadero lateral izquierdo que acabó en la zurda prodigiosa de un jugador diestro como Forlán.

Sólo en ese momento, con cuatro goles por debajo, el deportivo decidió desperezarse e irse hacia arriba y en esos pocos minutos hasta logró sacarle los colores varias veces a los rojiblancos que para entonces estaban pensando en la cena o ver los capítulos repetidos de Aida. Así llegó un bonito gol de Filipe que ya no valía para nada.

Decían que Aguirre llegaba esta tarde al Calderón con la soga al cuello pero yo creo que no es así. Si este hombre sigue sentado en nuestro banquillo con el discurso que tenemos, el juego que desplegamos y todas las cosas que han pasado me temo que puede seguir viviendo ahí hasta que él quiera. Me temo que desgraciadamente eso es lo que ocurrirá y sobre todo me niego a aceptar que la labor de este hombre se tenga que juzgar exclusivamente por lo que ocurra en el último partido.


On the run (J. Power)
Cast - Mother Nature Calls (Polydor/1997)

Nada dura para siempre

“Lo quiero ahora, no en las promesas que vienen con el mañana. Necesito hoy vivir en sueños. Estoy harto de esas canciones que cantan los disgustos”

Hubo un tiempo en el que ir a ver un partido de fútbol en directo era vivir dos horas de algo distinto, una fiesta, un espectáculo, algo divertido. Soy abonado del atlético de madrid desde hace muchos años y nunca me he cansado de ir al estadio. Suelo quedar con varios amigos y familiares que son de esos que tampoco se pierden un partido llueve o truene. Hoy he recibido a media tarde tres llamadas de algunos de esos furibundos atléticos preguntándome si iría esta noche al estadio, una pregunta retórica tradicionalmente que hoy tenía un significado diferente porque el estado de ánimo de todos nosotros con respecto a nuestro equipo ha cambiado. Hoy no he ido al campo y tampoco lo han hecho la mayoría de las personas con las que normalmente voy al fútbol. Eso es lo que ha conseguido este entrenador, directiva, jugadores o quien quiera que sea el culpable de esta patética situación.

El mundo del fútbol evidentemente ha cambiado. Lo que antes era el grueso importante del animal, la gente que acudía al campo, ha pasado a ser un pequeña parte insignificante del poderoso monstruo que todo lo puede. Hoy la afición colchonera “divertida” y “enrollada” ni siquiera habrá seguido el partido por televisión pero mañana comprarán el MARCA y serán felices porque su equipo ha pasado la eliminatoria y el periodista “profesional” que escribirá la crónica del partido dirá tópicos como “pasa el trámite”, “objetivo cumplido”, “partido serio y funcional” o cualquier otro eufemismo que servirá para hacer felices a esa parte de la afición que compra fútbol sin verlo. Las pocas personas que se hayan tragado in situ estas dos horas de despropósito continuo soportando el frío del Calderón supongo que no serán tan felices pero eso es algo que no importa a los que dirigen este circo desde las oficinas del Calderón. A nuestro entrenador no le gusta el fútbol así que debe asumir también que a la gente que vamos al campo tampoco y que lo único que queremos es echarnos una siesta de dos horas para que al despertar el marcador refleje el resultado favorito de nuestro entrenador 0-0.

“y quiero más de lo que puedo conseguir simplemente tratando de tratar de tratar de olvidar. Te haría caminar a través de anillos de fuego para que supieses como me siento”

Era complicado para un equipo como el Orihuela plantear un partido como el de hoy. Tener que remontar un 0-1 en tu casa frente a un equipo cuyo presupuesto será unas diez veces superior no es fácil. No puedes salir al ataque en plan suicida porque cualquiera de los muchos jugadores buenos del atleti te funde en un segundo pero tampoco te puedes encerrar porque de esa manera será imposible remontar nada. Algo entre medias sería lo óptimo. Por eso, este que escribe albergaba una mínima esperanza de ver algo parecido a un partido de fútbol con un Orihuela algo más abierto de lo esperado y un atleti jugando en su casa con bastante artillería en el campo además de tener una eliminatoria bastante favorable. Craso error. El partido ha sido soporífero llegando en momentos a alcanzar las cotas de sopor con las que el atleti de Javier Aguirre ha batido records negativos. Salvo en los pocos momentos en los que el partido se rompía y aquello parecía como soltar a un grupo de bebes en una tienda de porcelanas la primera parte ha sido el típico partido del atleti frente a un equipo que está muy por debajo suyo en la clasificación o cuando nos ponemos por detrás en el marcador frente a casi cualquiera. El balón aparece sin querer en los pies de los colchoneros y estos no saben que hacer con él. Cualquier equipo, repito: cualquier equipo, lo sabe y el Orihuela no iba a ser menos. Basta presionar un poquito la sumamente espesa salida de balón de nuestro equipo para desmontar cualquier atisbo de creación. Así durante 45 minutos. Salvo por algún intento desesperado de Banega de intentar hacer algo parecido a jugar, las peleas en solitario de Forlán, los pelotazos de rigor y poco más la primera parte podría perfectamente no haber existido.

“Lo quiero ahora, no me digas que el barco está llegando. Nada viene hacia esos que esperan. El tiempo huye de la puerta a la que tú te diriges. Todas las sombras y el dolor vienen hacia ti”

La segunda parte no ha sido mucho mejor pero al menos ha tenido más ocasiones de gol, casi todas del atleti para ser justos y algo de tensión por lo incierto del resultado. El equipo ha salido algo más entonado y con un cierto espíritu de pelea y querer ganar que se ha ido diluyendo en poco tiempo ante la incapacidad del equipo para meter un gol, gol que por otro lado tampoco podría llegar desde la elaboración sino desde la jugada individual o la invocación a la diosa griega de la suerte.

Según avanzaban los minutos la gente empezaba a pensar que un gol en propia puerta de un especialista como Seitaridis sería suficiente para prolongar la agonía de los dieciseisavos de la copa del rey o para hacer aparecer muestras de miedo en los calzoncillos de jugadores y cuerpo técnico así que ese espíritu se notaba en el terreno de juego. Aguirre debió de notar también ese miedo que sumado al pánico y pavor que este hombre ya lleva de serie decidió sacar a la artillería pesada: Maxi, Maniche y Simao aparecieron en liza y hasta el Kun hubiese aparecido si la decisión técnica del estratega no lo hubiese dejado en la grada un día antes. Pero tampoco sirvió para mucho, el Orihuela se fue definitivamente arriba con lo que mientras Forlán y sobre todo Sinama se dedicaban a fallar goles el equipo levantino terminó poniendo varias veces en apuros al meta francés. Un par de manos de Coupet en las postrimerías del partido hicieron que ahora no estemos hablando de la enésima desgracia de la era Aguirre.

“Nada nunca dura para siempre, nada nunca dura para siempre”

Efectivamente nunca dura nada para siempre y esto no puede durar mucho tiempo más. La situación es insostenible y aparte de que después de tres años ya deberíamos ser conscientes de que esto es lo que hay y de que no va a haber nada más en el futuro, los protagonistas de esta historia están entrando en una fase de negación y elegía de la soberbia que no tiene más que una vía de salida que tiene bastante que ver con la autodestrucción.

Nothing lasts forever (McCulloch/Pattinson)
Echo and the Bunnymen - Evergreen (London/1997)

Un hombre inocente

“Hay gente que espera una cura milagrosa. Hay gente que simplemente acepta el mundo como es pero no estoy dispuesto a tumbarme en el suelo y esperar morir porque yo soy un hombre inocente. Si, soy un hombre inocente”

Existen pocas cosas más tristes y humillantes que acostumbrarse a no ganar pero la realidad es que el Atlético de Madrid lleva cinco partidos consecutivos sin ganar y sin que parezca importarle a nadie. El fenómeno no dejaría de ser simplemente un dato estadístico con lecturas contradictorias si el frío dato no fuese además acompañado con un juego esperpéntico, una actitud lamentable, un espíritu moribundo, un planteamiento táctico grotesco y bochornoso, un espectáculo soporífero y un rendimiento ínfimo. Eso si, no pasa nada. El mundo colchonero se ha acostumbrado a este permanente estado de letargo humilde que nos toca vivir. Gracias a ese nuevo colchonerismo que hace del optimismo ciego y absurdo su principal bandera conseguimos ver un vaso medio lleno cuando el vaso está completamente vacío. Es más, en noches como la de hoy empiezo a plantearme que ni siquiera existe vaso.

Hablar del Osasuna - At- Madrid de hoy se hace tan difícil, desmotivante e inútil como la mayoría de partidos desde el fatídico día que algún iluminado decidió sentar a un tipo tan poco preparado como Javier Aguirre en el banquillo colchonero. El día de hoy sin embargo resume en 45 minutos el paradigma de la absoluta sinrazón en que ha convertido el estratega azteca este equipo centenario cuya historia y peso le supera por todos los lados de su cambiante personalidad.

El supuesto cansancio de Sergio Agüero ha servido al entrenado más cobarde que recuerdo en mis más de tres décadas de vida para sistemáticamente prescindir de un delantero en la alineación titular. Hoy nos enfrentábamos frente al colista de la liga, un equipo que hace 9 partidos que no gana y en las horas mas bajas de su reciente historia pero nuestro sucedáneo de entrenador decidió plantear el partido con el mismo planteamiento cobarde que emplearía en equipo juvenil del Racing de Vallecas jugando frente al Manchester United en el “teatro de los sueños”. Bueno, me he pasado. No creo que los chicos del Racing fuesen tan cobardes. Cuatro defensas, un falso central de color negro, dos medio centros defensivos para hacer el trabajo de un único jugador, un señor argentino que corre por el campo y que se llama Maxi, y un par de islotes desubicados, mal situados y desconectados de la vida es la forma en la que Aguirre decide salir al campo últimamente. Sistema que le funciona tan bien que el mayor éxito en cinco partidos de liga ha sido empatar con el Villarreal, un partido que por cierto el propio entrenador ya había dado por perdido. El problema no es en si la acumulación de jugadores defensivos sino el concepto de fútbol que tiene este señor tan dañino. Jugar a cinco metros de tu propia área, defender con ocho jugadores, ignorar el balón, obviar la construcción del juego y “construir” en torno al patadón constituyen el código de honor de este sujeto. Hoy lo ha vuelto a poner en práctica frente al peor Osasuna de los últimos años para deleitar al respetable con un soporífero primer tiempo que debería estar penalizado por la ley del deporte. Debería existir de hecho un juez que dictaminará que los equipos que salen así al terreno de juego perdiesen directamente tres puntos sin tener el cuenta el resultado.

“Hay gente que se queda lejos de la puerta sin existe alguna oportunidad de que se abra. Escuchan una voz en el pasillo y simplemente esperan a que se marche. Hay gente que vive con el miedo de ser tocado y el odio de haber sido un estúpido. Ellos no escuchan a nadie y así nadie les miente”

La segunda parte empezó igual que terminó la primera pero el descanso sirvió al menos para que uno de los dos equipos pensase que quizás ganar el partido no era una empresa tan difícil como parecía al principio del partido. Por supuesto estamos hablando de Osasuna. En esas un permanentemente fuera de punto Pernía volvía a hacer una de sus estupideces dentro de su área. Penalty que afortunadamente atajó Coupet. Personalmente creo que algo tan nimio no merece el castigo de la pena máxima pero hacer una chiquillada en el área, chiquillada que este jugador suele repetir varias veces en cada partido, debería ser reprobable. Los entrenadores de fútbol normalmente suelen echar regañinas a sus jugadores o incluso sentarlos en el banquillo por hacer algo así pero claro y suele tener efecto pero para eso hay que tener un entrenador de fútbol.

Nadie entiende porque Agüero no salió el martes en Anfield y nadie entiende porque no ha salido Forlán hoy frente al Osasuna. Dicen los mentideros que ambos jugadores tampoco lo entienden y que andan con un cabreo importante. A quien le importa. El intelectual acteza pretende demostrar en cada aparición pública como el resto del mundo es ignorante e imbécil comparado con su superlativo talento y peculiar forma de entender el fútbol pero no se da cuenta de que cada una de sus lamentables decisiones sólo hace matizar mejor la definición de negligencia. Forlán salió inspirado y en diez minutos se creó el mismo las dos jugadas más importantes. Es lo que tiene ser un buen jugador aun incluso incrustado con calzador en un sistema ortopédico e inútil. De ahí al final del partido nada destacable. Algo más de mordiente (poca), algo más de juego (poco) y bastante mediocridad (mucha). Cerocerismo que terminó para regocijo de nuestro entrenador y como no podía ser de otra forma en 0-0.

“Se que simplemente te proteges a ti mismo (...) has estado negando lo que podrías sentir alguna vez. No estoy ahí arriba para restaurar tu fe si puedo. Estoy simplemente deseando escucharte llorar porque soy un hombre inocente. Un hombre inocente, oh, si”

Yo no sé ustedes pero yo estoy harto de todo esto. No es que esté harto de la situación administrativa y accionarial de mi club porque efectivamente lo estoy pero para eso me quedan fuerzas. Estoy harto de ver a mi equipo arrastrándose por el césped sin que nadie haga nada y sobre todo estoy harto de aburrirme viendo un partido de fútbol que es algo que hasta hace muy poco consideraba uno de los momentos divertidos de la semana. Estoy harto y aburrido de aguantar esta infame pantomima y no puedo soportarlo más así que creo es hora de adoptar un perfil algo más bajo ante tan reiterativa e incomprensible estulticia. Al fin y al cabo yo soy un tipo inocente.

“Sé que simplemente te haces daño a ti mismo a pesar de que tú preferirás ser un mártir esta noche. Es decisión tuya.”

An innocent man (B. Joel)
Billy Joel - An Innocent Man (1983/Columbia)

Grotesco

“Desde que sé tu nombre he estado perezoso pero debería estar avergonzado. Deberías ver mi sitio. Desde que vi tu cara de verdad esto ha sido un caos. No sé como o por qué viniste. No lo sé, mierda”

Se me hace muy complicado escribir hoy esta humilde crónica. Primero porque estoy en mitad de la región de Transilvania (Rumanía) y he visto el partido rodeado de rumanos que se declaraban seguidores del Real Madrid y que no apostaban un duro por mi equipo, equipo que al no ser protagonista en el circo este que se ha montado la UEFA no parece existir para los “hermanos” europeos y que tiene reservado el papel de comparsa. Segundo y más importante por la auténtica vergüenza que es esta pantomima grotesca llamada Champions League que está noche ha vuelto a demostrar lo poco que tiene que ver con el fútbol y lo mucho que tiene que ver con la mafia Calabresa, la mentira, la suciedad y el delito.

30 segundos antes de que acabará el partido se me pasaba por mi cabeza lo que iba a escribir en este espacio. Quería resaltar la suerte de Aguirre que a pesar de un planteamiento cobarde, miedoso y mediocre, de esos a los que ya nos tiene acostumbrados sea el Liverpool o el Orihuela, había sacado un resultado magnifico de Anfield y que de hecho lo había hecho sin brillantez ni valentía pero al menos con cierta dignidad. Pero no, la UEFA tenía que dejar claro quienes son los equipos por cuya retrasmisión se pelea media Europa (y lo digo en un país con dos representantes en la competición donde he podido ver el partido del Liverpool en un bar anónimo). Las reiteradas faltas a favor de los “ingleses” en la segunda parte han sido sospechosas. El penalty birlado al atleti lamentable pero el penalty a favor del Liverpool en el último segundo es como para tirar la toalla en esta estupidez en la que se ha convertido ser seguidor de un equipo de fútbol. Es todo mentira. Mentira podrida. Esta competición es un sacacuartos para imbéciles (entre los que me incluyo) que sospechosamente siempre acaban disputándose los mismos. Tiene menos credibilidad que una pelea de lucha Mexicana. Que se la coma el corrupto del Platini y su cohorte de parásitos. Yo me rindo.

Lo deportivo sin duda pasa una un tercer plano tras tanta desidia y ladronicio pero algo habrá que decir. Lo primero es que ni entiendo ni entenderé porque no ha jugado Agüero desde el principio. Hubiésemos ganado o no es una decisión tan estúpida que sólo puede responder a alguien cuya hace gala a epíteto tan concreto. Una estupidez constante es lo que realiza este sujeto al frente de nuestro equipo pero según algunos “cumple objetivos” y como esos unos son los que dictan las ideas de la mayoría a callar el resto. El equipo salió a ganarse la clasificación matemática con cinco defensas (no creo que a estas alturas nadie se crea ya que Asunçao sea centrocampista) cuatro centrocampistas, dos de ellos mediocentros defensivos, y un delantero encargado de tirar la línea defensiva en las jugadas a balón parado del equipo contrario (revisen el vídeo y frótense los ojos). Es decir, el famoso mexicano, hoy en el sitio donde debería permanecer más tiempo: la grada, jugaba todo a la única carta que sabe hacer (que cree él que sabe hacer) defender como terroristas en nuestra propia área y esperar que la divina providencia resuelva. Eso es lo que ocurrió.

“Bueno, no me preguntes mucho pero estoy perdiendo el sentido de la mitad de las cosas. Las cosas van sin ningún sentido”

El equipo al menos salió ordenado, junto y compacto. El Liverpool es un equipo entrenador por un tipo que es lo que a Aguirre le gustaría ser pero que no es ni de lejos. A mi no me gusta la forma de jugar de Benitez pero reconozco que lo hace muy bien y que es un gran entrenador. Pero a este Liverpool tampoco le sienta bien llevar el peso del partido y del balón (aunque cuando tiene que hacerlo lo hace y lo hace bien) lo que unido a la falta de punch por la ausencia de ese gran profesional llamado Torres hacía que se estrellara una y otra vez con la maraña atlética o el autobús de matrícula mexicana que tan bien conocemos. Así fue todo el partido: un monologo del Liverpool. En uno de los contados contrataques con sentido que hicimos A. López le mete sin embargo un gran pase a Maxi y mete el gol. El resto exactamente igual hasta el minuto 93 que ya hemos visto lo que ha pasado.

Algunos apuntes: Pernía aparte de ser malo es un coladero. Lo sabe todo el mundo menos su entrenador y por eso los equipos fuerzan esa banda hasta matarlo. Leo no sabe salir así que he llegado a la conclusión de que es mejor que no salga. Es absurdo hablar de centrocampista creativo porque no lo necesitamos. De hecho tal y como jugamos no necesitamos ni centrocampistas tan siquiera. Lo que hace falta son más defensas para colocar al borde del área. El domingo deberíamos salir con un descarado 9-0-1. La grada de Anfield será una caldera pero yo sólo escuchaba a los seguidores colchoneros (Chapeau, camaradas).

Y dejo para el final las muestras de alegría de ese gran profesional que es Fernando Torres. Se me saltaban las lágrimas viendo como sufría por su equipo. Ha sido muy enternecedor ver como se alegraba con el penalty injusto y como hacía gestos de alegría después del vergonzoso gol de su gran amigo Gerard. Lo que digo, un gran profesional.

Si, con un punto mas estamos casi matemáticamente clasificados pero sinceramente, ¿para qué?

“Más de la mitad de las cosas que tienes son mías. Debería romperte el cuello... estoy perdiendo el respeto a mi mismo. Me estoy volviendo loco”


Grotesque (M. Hunt)
The Wonder Stuff - Never Love Elvis (1991/Polydor)

Frío

“Me he pasado mi vida entera rodeado pero he pasado mi vida entera sólo. Me pregunto porque nunca me pregunto la razón de que las cosas más sencillas sean tan difíciles”

Los espectáculos de cualquier tipo suelen transmitir emociones en aquellos espectadores que asisten a ellos. Ahí está la gracia, el espectador intenta presenciar un escenario que le permita sentir algo diferente a lo que sentiría si no estuviese allí. El espectador puede divertirse, reírse, llorar, emocionarse, deprimirse,.. El fútbol se supone que es también un espectáculo aunque mucha gente que vive de el se empeña sistemáticamente en reducirlo todo a ver el resultado del marcador al final del partido, independientemente de lo que ocurriese durante 90 minutos en un terreno de juego. El atlético de Madrid esta noche, como tantas otras noches últimamente, no me ha transmitido absolutamente nada. Nada de nada. Nada de nada a un incondicional como yo así que me puedo imaginar lo que habrá transmitido a cualquiera que por alguna razón lo haya presenciado. Está noche hacía un frío terrible en el Calderón y ese mismo frío que otras muchas noches apenas notaba porque el atleti lo apagaba con su estela hoy se me ha calado hasta los huesos. Esa es la única sensación que he podido sentir en este irrelevante At. Madrid - Mallorca: frío. Frío en mi cuerpo, frío en mis ojos y frío en mi corazón.

Hay dos tipos de partidos del Atlético de Madrid, aquellos en los que el atleti mete un gol en los primeros minutos y aquellos en los que no. Si ocurre lo segundo el partido se acaba sin más. El balón acaba en el equipo colchonero, no sabe que hacer con el y se choca una y otra vez con el equipo contrario de forma inútil siendo incapaz de remontar nada. El resultado será negativo pero existe la posibilidad de que en esa lucha desesperada y alocada el espectador pueda al menos ver algo parecido al fútbol. Si se da el primer caso, el atleti mete un gol rápidamente, el equipo se echa para atrás y se olvida de intentar jugar al fútbol durante el resto del partido, pase lo que pase. En este caso el aburrimiento es la única posibilidad, ganemos o perdamos, y el partido de hoy es un buen ejemplo de ello.

El equipo salió a jugar con algo más de sentido de lo que acostumbra y plantando la caótica línea de presión algo más arriba de lo que acostumbra también. En esa posición del campo nuestro buenos jugadores pudieron aparecer y se vieron algunas buenas combinaciones entre ellos: Agüero, Forlán, Simao, Maniche,... En una de ellas llegó un balón muy bien servido al Kun que lo recogió al borde del área y que decidió colocar dentro de la red tras una espectacular vaselina marca de la casa. Golazo del Kun. 1-0

“Algo por nada, si. Algo por nada, porque soy mendigo y un tipo que elige. Estoy acusado y soy un acusador pero nada es incondicional...”

El Mallorca es un equipo entrenado por un tipo de la escuela de Aguirre aunque con infinitamente más criterio y bastantes menos recursos en su equipo. Un equipo fabricado para resistir como pueda y salir como pueda al contragolpe. Un sistema aberrante para equipos de presupuesto multimillonaro pero lícito y coherente para equipos con poco presupuesto que no tienen la suerte de tener en sus filas a Agüero, Forlán, Simao, Maniche... Aun así tuvieron la dignidad a partir de ese momento de intentar tener el balón y llegar a la portería contraria pero no podían. El equipo no estaba preparado para eso y no sabían como hacerlo. Me recordaba al Atlético de Madrid durante tantos y tantos partidos. En concreto todos aquellos en los que estamos por debajo en el marcador. Por cierto, en un Mallorca defensivo no se veía por ningún lado a Cleber Santana, el fichaje estrella de Pitarch.

El Atleti jugó bastante cómodo durante unos cuantos minutos tras el gol y una buena jugada de Antonio López por la derecha (un jugador que con un entrenador diligente y un director deportivo que intentase compensar el equipo en lugar de descompensarlo sería mejor de lo que parece) el balón terminó en los pies de Agüero al borde del área pequeña tras un semi fallo de Forlán. Evidentemente un balón así en los pies de semejante protagonista sólo podía acabar en gol. 2-0 en el marcador, un Mallorca muerto y un atleti que iba a más. Un chico sentado cerca de mi que había recibido el abono de un amigo y que no era habitual de la grada grito entusiasmado: “a por la goleada”. Mi compañeros de grada y yo mismo le miramos con una media sonrisa en la cara.

“Admito que el mundo entero está acusado pero sólo me tengo a mi mismo para quejarme”

El Mallorca tiene la suerte de tener un entrenador sentado en su banquillo. Manzano probablemente no sea el entrenador que necesita el Atlético de Madrid pero sin duda es un entrenador y sus equipos están entrenados. Tras la triste imagen de la primera parte y mientras el Atleti salía a lo que quiere Aguirre, que acabe el partido sin que ocurra nada, el Mallorca salió con valentía a hacerse dueño del partido y lo hizo, salió a tener el balón y lo tuvo, salió a jugar y jugó y salió a ganar pero no ganó porque el larguero, la suerte y Leo Franco lo impidieron. El Atleti no existió en toda la segunda parte, apenas apareció, no remató nunca y dio la patética imagen que lo acompaña desde hace ya demasiado tiempo. Algunos dirán que hizo un partido “inteligente” yo digo que hizo el ridículo. Me parece denunciable incorporar la palabra “inteligente” para describir una forma de jugar tan sumamente chabacana.

El Mallorca estrelló el balón en el larguero nada más empezar la segunda parte e intentó llegar al área contraria una y otra vez por activa y por pasiva intentando encontrar un hueco en el autobús de matrícula mejicana que ya estamos acostumbrados a ver aparcado en nuestra portería. Cada vez que robábamos el balón estábamos ahí, en nuestro área, con lo que en lugar de intentar la quimera de llegar en solitario a la portería rival nos dedicábamos a especular con el balón y dejar pasar el tiempo. Y así pasó. Entre frío, bostezos y cabezadas del respetable se consumieron los minutos de supuesto espectáculo futbolístico. Lo más destacable fue un paradón de Leo franco tras un remate mallorquín a tres metros de la línea de gol, lo cual es bastante significativo. Como portero de tradición sudamericana Leo es un buen portero bajo palos. Fuera de ahí las cosas se complican.

Fin del partido. Tres puntos, los atléticos eufóricos de nuevo y completamente recuperados de los varapalos de los últimos días. ¿Quien se acuerda de los 6 goles del Barça, del partido contra el Sevilla o de la enésima humillación del Madrid? ¿Quien cuestiona que no se juegue ni a la taba o que nos ganen todos los equipos grandes? ¿Quien puede estar triste y pesaroso si hemos ganado al Mallorca en tu casa por 2-0?

Unconditional (Sam Endicott)
The Bravery - The Bravery (Island/2005)