¡Me gusta el fútbol!



Liverpool 2 - At. Madrid 1

Hace 24 años este que escribe era un crío delgaducho que sentado delante de una televisión en blanco y negro (lo juro) vio sin poder parpadear como un puñado de ucranianos borrachos de esteroides nos daba un repaso por todo lo alto y nos hacía perder la final de la recopa en Lyon. Jamás pensé que 24 años después me acordase de aquel día de fiesta (yo estaba de vacaciones) en el que no fui consciente de lo que costaba estar en ese escenario. Hoy me he acordado de aquel día pero de otros tantos días como aquel partido del Ajax en el que nos echaron de la champions de forma injusta o aquella final de copa de europa que el destino nos debe. Han sido 120 minutos así que he tenido tiempo de sobra para pensar en todo eso. Pero ha merecido la pena.

Hoy es un día en el que los análisis deportivos y la disección de un partido de fútbol debería dejársela a los profesionales, los que ganan dinero con esto, los que son capaces de ver los partidos sin alterar el pulso, porque para mí es muy difícil. En la soledad de mi casa, con en corazón saltando dentro del alma, con el sudor corriendo por dentro y por fuera y rezando todas esas plegarias que nunca he aprendido es como he pasado este histórico partido del que dentro de 24 años seguiré acordándome. Señoras, señores, somos el Atlético de Madrid y estamos en una final europea.

Todos sabíamos que el Liverpool que vimos en el Calderón tenía poco que hacer a poco que estuviésemos serios pero el Liverpool que salió hoy al campo, sin ser el Liverpool histórico, fue otro. Mucho más agresivo, más vertical, ocupando mucho más campo y metidísimo en el partido los ingleses salieron a tratar de acogotar a los madrileños sacando tres córners en apenas dos minutos. Pero los de Quique no se dejaron pisar. Francamente bien plantados el campo, muy concentrados y controlando los tiempos el Atleti mantuvo el tipo con mucha dignidad toda la primera parte. Tan sólo falto algo más de tensión para llegar a los rechaces, algo más de verticalidad y frenar al incomprendido de Aquilani, un jugador cuya ausencia de este Liverpool sólo puede responder a la obsesión de Benitez por el rigor táctico. El ex de la Roma era el único que se saltaba el guión establecido y por ahí venía todo el peligro de los británicos que tampoco fue mucho. De hecho las mejores ocasiones venían de disparos lejanos de los madrileños (a excepción de un gol bien anulado al Liverpool). Pero el único error defensivo (tampoco especialmente garrafal) cuando se llegaba al descanso dejó un balón muerto en la frontal del área que Aquilani aprovechó para inaugurar el marcador.

Mal pintaban las cosas al comenzar el segundo tiempo con un The Kop enfervorizado y un Liverpool cómodo al no tener que llevar la iniciativa de forma descarada. Fue cuando para mí apareció el verdadero Atleti, el Atleti que yo quiero, el que dice “aquí estoy yo”, el que no tiene miedo de coger el balón o ir al choque. Una defensa perfecta con Perea y Domínguez mandando y De Gea dando una lección de “experiencia”. Valera jugando al límite de sus posibilidades y por lo tanto estando decente y un Antonio López ejerciendo de capitán. Raúl García muy torpe en la transición (como siempre) pero generoso y efectivo en el corte al igual que Asunçao. Lamentablemente a partir de ahí los de arriba no terminaban de conectar y el peligro llegaba con cuenta gotas y con poca intensidad. Lo mismo podemos decir del Liverpool que de repente entendió que delante tenía la horma de su zapato y eso es lo peor que podía pasar. Pero pasada la emoción inicial y llegando el final del partido los dos equipos levantaron la bandera del respeto y firmaron las tablas.

Las prorrogas son menos moneda al aire que los penalties pero de alguna manera es un partido distinto en el que factores como el cansancio o la suerte toman mucho partido. El final del partido había dejado curiosamente un Atleti que físicamente parecía mejor que el Liverpool y lo cierto es que los 30 minutos adicionales empezaron como había acabado el partido, con el Atleti queriendo jugar y el Liverpool recurriendo al juego parada y los balones largos pero desgraciadamente valió lo segundo cuando Benayoun marcó el segundo en una estupidez de Valera que dejó la marca para reclamar un fuera de juego que no era. Un injusto 2-0 que parecía una losa terminó subiendo al mítico marcador de Anfield.

Pero cuando todo el mundo, especialmente los que no son del Atlético de Madrid, recurrían al victimismo que la prensa nos ha colgado otros nos sentábamos en vertical, apretábamos los dientes y nos aclarábamos la garganta para cantar el gol que nos diese el pase porque veíamos que nuestro equipo estaba siendo mejor, que había sido mejor en la eliminatoria y que merecíamos pasar. Prometo que eso es lo que se me pasó por la cabeza segundos antes de ver el esculpido dorso de Forlán. Un balón suelto en fallo del Liverpool, Reyes que lo recoge, se va al área, mete el pase al centro, Agüero se lleva a su marca y el uruguayo aparece en el segundo palo para empotrar a Reina. Un gol que pasa por méritos propios a la historia del Atleti.

A partir de ahí a sufrir hasta el final pero la realidad es que los ingleses no llegaron una vez y nosotros fallamos dos goles cantados que el cansancio, la ansiedad y la tensión del momento se llevó al país de los justos.

Después de 24 años los colchoneros volvemos a una final europea y espero que sea para ganar al Fulham. Espero que nos llevemos este trofeo porque lo merece una afición sufrida que ha sufrido. Porque merecemos una alegría que lo cambie todo. Porque José Tomás había pedido una televisión en el hospital de México donde ha vuelto a vivir para seguir el partido... porque somos el Atlético de Madrid.

Seamos lo que somos






"Si Gattuso es una referencia, yo soy un cura"

La precisa frase no es mía sino que viene directamente del talento de un Luis Aragonés que de forma improvisada la soltó a un avispado periodista después de una rueda de prensa. La dijo por coherencia de su propia filosofía que es la filosofía que ha practicado toda su vida, esa que clava a fuego sus cimientos en la solidez de la personalidad propia y en morir con sus ideas. Lo dijo porque hay que ser muy peregrino para afirmar lo contrario como entonces muchos afirmaban. Lo dijo porque Luis Aragonés cree fundamentalmente en Luis Aragonés.

Luis Aragonés fue quien devolvió al fútbol español la gloria de la que ahora presume ese gran amigo de todo el mundo que se llama Del Bosque y lo hizo agarrándose a la idea de buscar la verdad en su propia casa olvidándose de los demás efluvios que siempre vienen del más allá. Durante años y años la selección española había jugado según las tendencias que supuestamente marcaba el fútbol europeo o el iluminado entrenador de turno, adaptando plantillas y jugadores a las características de la tendencia que tocase entonces como esa que por ejemplo obligaba a jugar con carrileros, o enganches, o un solo punta, o al contrataque, o con 5 en la defensa o lo que quiera que hiciese el equipo de moda de entonces tuviésemos o no jugadores para ello. De todos es conocido el éxito de La Roja siguiendo esa valiente filosofía. Cuando Luis Aragonés se puso al frente de la selección española cambió la forma de encarar el futuro y se planteó tres cosas que serían las premisas de una histórica trayectoria que todavía sigue viva. Encontrar a los mejores jugadores nacionales, encontrar la forma en la que los mejores jugadores pudieran jugar juntos y hacer un equipo con ellos que pareciese un equipo y no un conglomerado de figuras.

Olvidándose del doble pivote y las mismas tendencias del fútbol europeo que seguían vigentes desde que los franceses ganaron su mundial, pero sobre todo al contrario de lo que sus antecesores habían hecho y muchos de sus colegas siguen haciendo hoy en día, el bueno de Luis protagonizó la locura de tratar de inventarse su propio sistema. El que mejor se adaptara. Un sistema en el que entraran los mejores, en el que no supusiese un problema jugar con jugadores muy jóvenes, que no importara que las riendas estuviesen en manos de jugadores de aspecto frágil, huérfano de rutilantes y míticas estrellas y sobre todo que tratase de ser protagonista en cada partido sin importar el rival porque eso congeniaba con las características de sus jugadores. El consolidado rey del contrataque durante miles de años acabó “inventando” el fútbol de toque para ponerlo de moda en todo el mundo. Podía haber salido mal pero salió bien y siempre son más placenteras las cosas que salen como uno quiere.

Luis Aragonés dijo muchas cosas en su etapa de seleccionador. Algunas fueron muy graciosas, otras lindaban con el frikismo y otras muchas probablemente sobraban pero para cualquiera que quisiera escuchar y especialmente para sus admiradores (como yo) en esos años el de hortaleza dio toda una lección de cómo debe entenderse el fútbol. De Luis Aragonés he aprendido cosas como que es absurdo jugar a la italiana contra Italia o jugar a la brasileña contra Brasil. Es absurdo apelar al físico contra Alemania igual que es estúpido jugar contra las Islas Mauricio como si fuese la selección Inglesa. Luis dijo que había que jugar siempre siendo la selección española y hacerlo con los mejores porque si perdías con los mejores en el campo probablemente es que simplemente era imposible ganar. Por eso hoy me he levantado deseando ser esta noche el Atlético de Madrid y no otra cosa. Deseo que a nuestra dirección técnica sea consciente de la gloria en ciernes y se le quite de la cabeza esta peligrosa idea de intentar ser más Liverpool que el Liverpool. Somos el Atlético de Madrid.

Desde el pasado fin de semana se ha venido especulando sobre si hoy en Anfield el Atleti jugará con uno o dos puntas lo cual es un discurso que me provoca escalofríos sólo de pensarlo ya que yo no lo veo como un debate entre un sistema con uno o dos puntas sino como la posibilidad de que Agüero o Forlán se queden en el banquillo lo cual es algo que se parece bastante a una pesadilla. Si no estuviésemos hablando de un equipo que esta temporada ha perdido más partidos de los que ha ganado confiaría en las inteligentes labores inesperadas de la dirección técnica pero es que la realidad es francamente desoladora. Si no estuviésemos hablando de Agüero y Forlán, es decir dos de las pocas cosas ciertamente potables que quedan en la plantilla colchonera, sino de casi cualquier otro jugador de la plantilla me daría igual salir con uno, dos, treinta o ningún delantero pero es que estamos hablando de dos de las únicas razones por las que hoy estamos aquí. Dos de las pocas razones que este Atlético de Madrid tiene para huir de la mediocridad incluso cuando el partido se mueve por esos derroteros. Agüero y Forlán han jugado un millón de veces juntos y casi todos los buenos momentos que ha tenido este equipo en los últimos tres años han ocurrido con ellos dos en el campo. ¿Por qué dudar de su capacidad a estas alturas? ¿Por qué hoy es dudoso que puedan seguir haciendo lo mismo en el mejor escenario posible, en esos partidos que cualquier futbolista está deseando jugar?

El año pasado en Champions nos eliminaron con Forlán en el banquillo en un partido en el que un gol nos daba la clasificación. Pocos meses antes habíamos jugado dos veces contra el Liverpool y Agüero lo vio desde el banquillo. ¿Por qué?

Alguien dijo una vez que el que gana de suerte no suele tardar mucho en perder con justicia. La gloria me temo que es fundamentalmente de los valientes y también me temo que las derrotas son menos dolorosas cuando pierdes tú en lugar de una copia mala y descafeinada.

Esta noche puede pasar cualquier cosa en Liverpool y lo que ocurra dependerá sólo del Kun y Forlán sino de un millón de factores la mayoría de los cuales son incontrolables. Hay miles de combinaciones de circunstancias posibles, variedad de alineaciones, multitud de planteamientos posibles,… pero rezo para que esta noche seamos el Atlético de Madrid y ganemos o perdamos lo hagamos con gloria, dándolo todo y poniendo toda la carne en el asador. Como hacen los valientes. Como siempre ha hecho el Atlético de Madrid.

¡¡Forza Atleti!!

Rabiosa actualidad


La semana pasada se disputó el partido de ida de una semifinal de competición europea. No descubro nada nuevo. La afición colchonera hacía muchos años que no vivía algo parecido pero me temo que la prensa madrileña hacía también unos cuantos años que desgraciadamente no pasaba por una situación similar, una de esas situaciones que desde mi ignorancia entiendo que a los profesionales de la información les debería de encantar al no tener que “crear” ninguna noticia una vez que esta ya existe por sí sola.
Como aficionado al fútbol y admirador de la inteligencia que pretendo ser no soy precisamente una fiel seguidor de la prensa deportiva (especialmente de la oficial y supuestamente seria) pero la semana pasada entendí que dado lo novedoso de la situación (¡el Atleti en semifinales de la UEFA!) tenía que tragarme mi orgullo y hacer un acercamiento hacía el monstruo mediático para disfrutar de información de calidad.

Es imposible ver varios programas de televisión a la vez con un solo cerebro y una sola televisión (supongo que solamente elegidos y dotados de una capacidad especial como por ejemplo Siro López serían capaces de hacerlo) así que no puedo asegurar con certeza que no ocurriese pero por más que durante la semana pasada depuré mis ejercicios de Zapping me fue imposible encontrar en la televisión en abierto alguna inocente noticia que hiciese mención a la semifinal de la Europa League. Curiosamente sí conseguí ver sin ningún esfuerzo los entrenamientos del equipo blanco, ya saben: el equipo de todos los españoles como lo declaró Florentino, desde todas las perspectivas posibles y en todos los canales. Todos los días. Como soy alguien que cuando llega a la parte de deportes en los telediarios normalmente suele cambiar de canal decidí no hacer mala sangre de este hecho e irme a la prensa deportiva escrita que al fin y al cabo dicen ser especialistas del sector.

Las portadas del diario Marca desde el lunes anterior al partido hasta ese mismo día fueron así: Lunes, “El Madrid en cohete… y el Barça en autobús” creando un inteligentísimo juego de palabras al respecto del viaje del Barça para disputar la Champions. Martes: “El Madrid pendiente de Mou”, noticia de rabiosa actualidad y de gran interés para el mundo del deporte como todos sabemos (Mou, por cierto, debe ser Mourinho). Miércoles: “Mou más cerca del Bernabéu”, en otra gran aportación al mundo del periodismo y en una semana en la que al parecer no estaba pasando nada (aunque el Barça, por ejemplo, había perdido en Champions la noche anterior). Jueves día del partido: “Inmortal Samaranch”, lógicamente homenajeando al ilustre mandatario. Más sorprendente sin embargo es observar cuál fue la siguiente noticia en importancia en la portada de MARCA: “Benzemá también llamado a declarar por el escándalo sexual. Esa misma noche el Atleti ganaba 1-0 al Liverpool con el estadio lleno y al día siguiente Forlán, autor del gol, por fin conseguía ocupar la portada de MARCA por primera y única vez en toda la semana.

Las portadas del diario AS daban un enfoque distinto al prestigioso periodismo deportivo madrileño (¿nacional?). Lunes: “A un punto”, mostrado el éxtasis que tenía la redacción de AS tras la victoria merengue contra el Valencia. Martes: “Me recuerda a la liga de Capello”, impactantes declaraciones de un tal Higuaín que sumieron en profunda meditación a una gran parte de la humanidad. Miércoles: “Asalto para Mourinho”, supongo que ciñéndose a regañadientes con la actualidad que marcaba la victoria del Barça. Jueves, día del partido, y de nuevo la portada está dedicada a Samaranch lógicamente aunque lógicamente también la siguiente noticia en importancia, jugándose el Atleti el pase a la final ese mismo día, fueron las oportunas, originales, inteligentes y cargadas de ironía palabras de Cristiano Ronaldo: “vamos a ganar la liga”. Pero el diario AS siempre va un poco más allá distinguiéndose de la competencia en rigor, talento y profesionalidad y por ello al día siguiente, cuando los colchoneros estábamos celebrando la importante victoria contra los reds, la portada de AS la ocupaba un sonriente Raúl que decía: “Quiero seguir jugando al fútbol”.

Un periodista americano llamado Abbott Liebling ya lo dijo antes que yo: “la gente generalmente confunde lo que lee en los periódicos con las noticias”.

Conduciendo a casa de ni hermano para ir juntos al Calderón pocas horas antes del partido disfrutaba de una animada tertulia en Radio Marca sobre si Messi había dado un codazo o no en su partido contra el inter que interrumpían de vez en cuando para dar paso a los mensajes de la audiencia que se debatían sobre si el conductor de la tertulia (un tal señor Caridad) era más o menos anti-barcelonista, cosa que el aludido negaba con convicción monacal. Esa misma noche, después de ganar a los ingleses, servidor apagaba la adrenalina acumulada en su cuerpo escuchando en el Sanedrín del programa deportivo líder de audiencia de la noche patria cómo sus afamados tertulianos discutían durante horas y horas sobre lo bueno o malo que era un tal Benitez y el Liverpool, especialmente en comparación con el equipo que el año pasado había derrotado al Real Madrid. Me dieron ganas de llamar por teléfono para decirles que por favor mencionasen alguna vez contra quién había perdido el Liverpool ese día por si alguien había llegado tarde al programa pero desistí de hacerlo porque supongo que al igual que sus competidores, en esa emisora sólo reciben llamadas de gente que comienza su alocución diciendo: “lo primero, felicidades por el programa”.

Pocas horas después servidor pasaba por una habitación donde estaba encendida la radio sintonizada en el dial de Onda Cero. En torno a las 8:00 de la mañana la emisora hace un repaso resumido de la actualidad en cuanto a disciplinas concretas que encargan al experto de turno. Economía, Exterior, Editoriales… y deportes. Este micro espacio, el de deportes, al parecer está en manos de un señor cuya preparación y rigor debe estar fundamentada en la desgracia de que alguien alguna vez le haya dicho lo gracioso que es y claro, todos sabemos a estas alturas lo lamentable que puede llegar a ser el que alguien que se crea que es muy gracioso. Respetando los gustos de cada uno, maldita la gracia que tiene el caballero. Con esa presunta gracia y ese presunto desparpajo el bendito “profesional” desgajó la rabiosa actualidad deportiva con un rigor y profesionalidad que seguramente encaja a la perfección con su constreñido talento. Como si se tratase de un chiste de “negros y maricones” ridiculizó la victoria atlética con ese zafio e irrespetuoso gracejo que tanto debe gustar a su público. Por supuesto, porque la ocasión lo merecía así, dedicó mucho más tiempo a la enigmática lesión de kaka y su más enigmática recuperación que a cualquier otra causa, incluida la atlética. A mí a estas alturas ya no me preocupa que a los profesionales de la información les produzca diarrea la información del Atleti pero por favor, que no me caguen encima.

Sinceramente no entiendo cómo la afición del Atlético de Madrid, capaz de asustar en el campo a un árbitro hasta hacerle consultar con el juez de línea, de llenar las calles de Madrid llevando una bandera o de ser el tercer equipo en pinchazos PPV jugando en segunda, no es capaz tampoco de ponerse de acuerdo en esto y boicotear sistemáticamente a todos aquellos que nos insultan y desprecian. Por muchas vajillas, forros polares y bufandas que luego regalen.

Así que aprendida la lección esta semana trataré de informarme de lo que nos espera el jueves en la prensa inglesa o en las páginas web en castellano que no estén controladas por Matrix.

Bendita tranquilidad



At. Madrid 3 - Tenerife 1

A veces las cosas se ven de un color distinto cuanto las ves desde la otra orilla. Desde allí la perspectiva es muy diferente y casi siempre es una buena forma de inyectar combustible a la realidad que uno mismo se ha construido de antemano. Cuando al comenzar el encuentro de hoy bajo un tórrido sol en el Calderón hemos vista al bueno de Agüero en la alineación titular este que escriba ha lanzado un sonoro esputo verbal de difícil reproducción en este lugar en la dirección de Quique por poner en juego las piernas más valiosas de nuestra plantilla en vísperas de la gloria y a cambio de nada. La casualidad ha hecho que a mi lado hoy se sentase un simpático y anónimo chicharrero que me ha contestado de muy buenas maneras algo parecido a ¿De verdad que no os jugáis nada?. La animada charla con el canario me ha hecho ver en él un estudioso de la zona de baja de la liga, algo que yo no soy, así que como experto que era le resultado fácil demostrarme que de perder el Atleti esta tarde la cosa se podría haber puesto muy fea. Me da la sensación que Quique pensaba lo mismo todas estas jornadas que nos deslumbraba con eso de llegar a Europa. Hoy estoy convencido que él lo que buscaba era la tranquilidad de verse salvado.

Gracias a Dios así ha sido y el Atleti está virtualmente salvado de descender a los infiernos cosa que no puede decir un Tenerife muy flojo que si tenemos que ceñirnos a lo que han hecho esta tarde en el Calderón me temo que tiene sus días contados en la máxima categoría. Los colchoneros salieron algo más concentrados y con más dosis de tensión de lo que viene siendo habitual en la liga lo que unido a la debilidad del tinerfeños en centro del campo y la cruel fragilidad de su defensa provocó uno de los mejores arranques de los madrileños en lo que va de año. Con Tiago y Camacho merendándose el centro, Jurado intercalando detalles de calidad con sus habituales dosis de esa insolencia que cada soliviantan más al respetable y un fogoso y entregado Salvio que por fin saboreaba la titularidad, el Atleti entrelazaba jugadas de ataque que llegaban con peligro. Duró poco el empate cero cuando a los 10 minutos un nuevo agujero en la defensa que es desaprovechado en primera instancia por la delantera Atlética pero el consiguiente rechace es recogido hábilmente por Salvio para inaugurar el marcador.

A partir de ahí las jugadas de ataque de los locales se sucedieron prácticamente hasta el infinito. Jurado, Agüero, Salvio,... los delanteros colchoneros llegaban con mucha facilidad ante un frágil e impotente Tenerife que estaba sin estar. El segundo podía haber llegado perfectamente después de otra gran jugada por la banda derecha que Jurado remato al larguero pero llegó en el minuto 30, de nuevo en las botas de Salvio, tras otra buena jugada (también por la parte derecha) cuyo pase de la muerte no puede ser rematado por Agüero pero si por el Toto que con listeza de potrero llega para marcar. El de Lanús ha hecho una buena primera parte demostrando inteligencia para llegar al área, olfato goleador, desmarque, pelea,... pero a mí me parece un jugador algo tosco. Sin un desborde importante, ni velocidad, me hacen entrar dudas al respecto del futuro que nos depara. También sobre lo que hemos pagado por él. Es pronto no obstante y desde luego hoy no es el día.

Los canarios trataron de estirarse algo tras el gol pero las llegadas al área de De Gea eran inofensivas y casi siempre mediante remates desde lejos mientras que las contras madrileñas eran prácticamente letales. El marcador hubiese podido ser de escándalo sino fuese por el desacierto goleador del kun, el exceso de conducción de Reyes o la genuina tontería de Jurado.

Pero la segunda parte fue diferente y desgraciadamente mucho más aburrida. El Atleti se relajó física y espiritualmente y volvió a mostrar esa nefasta y necia imagen que desgraciadamente no es tan habitual ya a estas alturas. Romo, plano, seco, espeso, lento,... ya saben. El Atleti de la liga. El Tenerife nunca terminó de creerse sus posibilidades pero ante las facilidades del rival empezó a irse arriba. Los tiros lejanos cada vez eran menos lejanos y el balón empezó a estar más tiempo en los chicos de azul. Mi improvisado amigo chicharrero me decía que el tal Dinei (salió al campo sustituyendo a Juanlu) había sido un engaño, un supuesto delantero que no había metido un gol todavía, pero lo cierto es que le cambió la cara al equipo y al partido aportando verticalidad y velocidad, dos cosas de las que carecían los de la isla. Así que pasó lo que tenía que pasar, el tal Dinei llega al área de buena jugada se la pasa a Román que de fuerte remate bate a De Gea por bajo. Un cuarto de hora de la segunda parte y el miedo en el cuerpo.

Pero el Tenerife seguía escaso de recursos y bastó que el Atleti se centrase un poco en su papel (sin necesidad de volver a lo mostrado al inicio de partido) para que el río no se desbordase. Aun así Quique no se fiaba de lo que veía y decidió sacar a primeras espadas (aunque en franca decadencia) como Simao y Forlán para equilibrar el equipo. De esta manera se cambiaba también el sistema y se condenaba a un exhausto Salvio a la banda, un puesto en el que no había destacado antes con los minutos que le habían dado y que hoy tampoco le ha venido bien. Lo cierto es que la situación se controló y el gol de Agüero (¡por fin!) tras jugada individual típica de la casa ni vino más que a certificar lo que hasta la animosa afición tinerfeña había ya asumido a esas alturas.

Victoria tranquilizante para los de Quique que deja al equipo a prácticamente años luz de la zona noble de la tabla pero que también lo sitúa definitivamente lejos de los puestos de descenso lo que por suerte o por desgracia es una situación inmejorable para encarar un final de temporada con sólo tres partidos importantes y con un poco de suerte dos de ellos finales.

En Inglaterra no ven la liga española

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At. Madrid 1 - Liverpool 0

Por mucho que sean once contra once, un balón y dos porterías, los partidos de fútbol nunca son iguales entre si y una semifinal de competición europea es algo distinto y emocionante. Por mucho que los jueces y fiscales de ese cáncer que en broma llamamos nacional-madridismo la ignoren de la forma más cruel y nos sigan bombardeando con su alfalfa radiactiva de cristianos y messis incluso cuando los cristianos y messis están viendo por televisión al Atleti una semifinal europea debería ser lo que la afición ha demostrado esta noche. Por mucho que la temporada sea un desastre, nuestros dirigentes una maldición y nuestros técnicos unos cantamañanas, una semifinal de copa UEFA (o Europe League que dicen ahora) es una semifinal y escuchar al Vicente Calderón rugir un minuto antes de echar a rodar el balón es de las experiencias más especiales y espectaculares que se pueden vivir en esta vida. Sobre todo si eres del Atleti. Con un ambiente así, salvo jugadores que en lugar de sangre tienen Tri-Etilen-Glicol tipo Jurado, los músculos se contraen, las mentes se agudizan y las pasiones se desatan. En ese estado se ven los buenos y malos jugadores, los buenos y malos equipos pero también los buenos y malos aficionados.

El partido comenzó con mucho respeto por parte de los dos equipos lo cual es lógico en los primeros minutos. Lo que no es lógico es que pasados los minutos de tanteo de rigor y aplacados los ánimos de las gradas, que por cierto y antes de que se me olvide ha estado de 10, las personalidades y el carácter salgan a relucir. Que el Atleti respete al rival rallando el miedo es desgraciadamente norma de la casa prácticamente desde que se marchó Luis Aragonés aunque hoy sin embargo el respeto se quedó en eso, en respeto. Nunca miedo. Me sorprende más lo del Liverpool que tuvo un respeto exagerado por el Atleti lo cual sorprende cuando en la liga española ya no lo tiene nadie y cualquier equipo que pasa por el Calderón, sea el Madrid o el Xerez, acaba presionando nuestra salida del balón desde el portero sin ningún reparo. Me temo que en Inglaterra no deben seguir nuestra liga.

Pero es cierto que la seriedad y el rigor del Atleti fue máximo y estupendo en todo el partido y tácticamente se comió a un Liverpool desconocido, romo, plano e inofensivo. Desde una defensa bien plantada y un centro del campo generoso en el esfuerzo (pero poco más) el partido se controló sin aspavientos desde el primer momento pero se puso totalmente de cara cuando a los 10 minutos Forlan desaprovecha de cabeza en principio un gran pase de Jurado pero luego recoge su propio rechace y mete el balón en la portería casi llorando.

A partir de ese punto hasta el descanso apenas hubo más ocasiones y si mucho fútbol control, especialmente por parte de los madrileños que ataban la salida de balón de los ingleses muy arriba, cerraba huecos en el medio y barrían en defensa todo lo que pasaba por allí. Magnífico partido de la criticada defensa madrileña hoy, por cierto.

Todos pensábamos que el Liverpool cambiaría de actitud y de juego en la segunda parte y que se iría para arriba con algo más de brío y ganas pero ocurrió todo lo contrario. Los de Benitez eran incapaces de hilar dos pases seguidos y recurrían al dichoso pelotazo que tantas veces hemos visto en nuestras filas lo que dio alas a los de Quique. Perea salvó un par de arranques de raza de los ingleses que le hicieron levantar los vítores de la grada. Quien lo iba a decir. Yo personalmente me alegro por un jugador que lleva un montón de años aquí dando todo (lo que tiene) si levantar la voz ni siquiera en los momentos en los que le han caído palos por todos los sitios. Así que con Perea crecido (y completando un partido muy bueno para todo lo que ha llovido) el resto del equipo se creció también. Ufjalusi volvió a parecer el Cristiano Ronaldo que decía Lotina y se sacó un eslalon hasta el fondo para colgar un gran balón al segundo palo que empala Simao y sólo el inmenso talento de Reina hace que el segundo no suba al marcador. Poco antes Forlán (flojillo de nuevo todo el partido aunque muy generoso en el esfuerzo) había desperdiciado un gran pase que lo dejaba sólo delante del portero. Esas dos jugadas podían haber sentenciado la eliminatoria.

El Liverpool volvió a ser durante toda la segunda parte la sombra del grandioso y enorme equipo que eligió Fernando Torres para crecer despreciando la posibilidad de seguir en el Atlético de Madrid. Volvió a no tirar una sola vez a puerta dejando al bueno de De Gea de nuevo inédito.

Antes de culminar destacar la labor de Reyes que sin ser determinante fue el jugador más desequilibrante del equipo con diferencia y eso Benitez lo sabía y por ello tejió un maraña de ayudas para frenarlo pero ni por esas consiguió parar al utrerano que además volvió a dar una lección de entrega y pundonor. Reyes es muy bueno y cuando tiene la cabeza en su sitio se convierte en una gran estrella del fútbol. Lamentablemente no puedo decir lo mismo de un Jurado que aun haciendo bien algunas cosas y estando más dinámico que otra veces tiene la tara de su patológica falta de ganas que lo va a penalizar hasta el punto de no pasar de ser un jugador más. Una pena.

Buen resultado que podría haber sido mejor y que deja la sensación de que los Reds se han ido vivos del Calderón. Aun así el sueño de una final europea parece más cerca que nunca. Que Dios y las botas de Agüero lo quieran.

El ministerio de la verdad





En 1949 se público por primera vez esa joya de la literatura (y del pensamiento) llamada 1984 en la que originalmente se describía el funcionamiento del Ministerio de la Verdad, una institución administrativa “ficticia” al servicio del Ingsoc (Gran Hermano) cuya principal misión consistía en la reescritura y “actualización” constante de la historia de forma que esta estuviese siempre de acuerdo con los intereses del poder. De esta manera y basándose en la ideología del “doblepensar”, cada día se destruían o creaban pruebas, se eliminaban o escribían artículos de forma que el presente estuviese siempre de acuerdo con las necesidades del Gran Hermano. Enrique Cerezo o Miguel Angel Gil no lo entenderán igual que no lo entenderán los dirigentes deportivos de la cadena SER o de ONDA CERO o de Antena 3 o de TVE o muchos de los que con su euro diario, su click cibernético, sus pinchazos para ver a C3PO (o CR9, no me acuerdo) o sus comentarios prefabricados colaboran con la causa pero a mí todo esto de la prensa deportiva (por centrarnos en lo que nos compete), me recuerda cada vez más al asfixiante mundo de 1984 y su Ministerio de la Verdad.

En un “sofisticado” mundo como parece ser este del periodismo deportivo (que manda narices), donde se pasan semanas hablando sobre la teoría del abrazo entre compañeros tras meter un gol o donde un tipo que le parte la nariz a otro de un codazo acaba siendo la víctima “inocente” de la acción que él ha provocado no es de extrañar que el Atlético de Madrid haya sido un montón de cosas diferentes en estos últimos 30 años sin que nadie se diera demasiada cuenta de ello.

El descenso de categoría del tercer equipo en títulos del país y equipo que cuatro años antes había sido campeón de liga y copa se explica como resultado de un extraño mal de ojo nibelungo, en su versión más creíble, cuando no en el lamentable estado de la justicia en este país. Concepto que misteriosamente vale para unas cosas pero no para otras como esa en la que la justicia tan lamentable hace que los dueños del club siguen siéndolo a pesar de que una sentencia firme los ilegitima para que lo sean. La gente, ávida lectora y oyente de los medios del ministerio, acepta la explicación (cualquiera de ellas) con tal fervor que bate los records de abonos al año siguiente en segunda sin apenas protestas por lo acontecido. A diferencia del Titanic los conductores de la nave a la deriva salen incluso reforzados del choque con el iceberg y explican en las redacciones deportivas, cuando no en las aulas magnas de prestigiosas universidades, las claves de su éxito y de cómo transformar lo negro en blanco. El Ministerio, lógicamente, es protagonista principal.

Un tal Fernando Torres, un muchacho atlético hasta las trancas que se ha echado la institución a la espalda en el peor momento de sus historia y que para muchos representa “el último mohicano” del colchonerismo histórico, decide un día largarse del club justificándolo en que lo hace para “mejorar” y desde el Ministerio se genera toda una campaña para condicionar el antes y el después de tan curiosa decisión que por supuesto acaba cuajando. La afición que llamó “cojo muérete” a un jugador como Kiko, que había bajado a segunda con el equipo pudiendo no hacerlo, porque alguien pareció intuir que el gaditano quería irse del Atleti (supongo que en ese caso no sería para “mejorar”) es la misma que despide a Torres con vítores y palmaditas en la espalda y llena de camisetas de su nuevo equipo el Vicente Calderón. Los conductores de la nave se hacen fotos con los protagonistas y vuelven a transformar en un éxito (¿mal menor?) lo que para algunos como yo supone lo peor que ha ocurrido en el Atleti desde que se bajó a segunda.

De repente jugar la intertoto es un éxito deportivo, al año siguiente el éxito es entrar en UEFA, al año siguiente lo es entrar en Champions,… sin que aparentemente existan cambios que justifique la modificación de la definición de éxito. El Ministerio ya no habla de ganar la liga, ganar la copa o ganarle al Barça sino de “alcanzar Europa”, hacer un “buen papel” en la competición o “hacerle un favor” al Real Madrid pero el ciudadano común no parece percibir la diferencia.

El ministerio dice que el Vicente Calderón es un estadio cinco estrellas y nosotros los abonados estamos encantados con ello, tanto que no nos importa tener que limpiar nuestro asiento antes de los partidos o tener que quitar con las llaves la mierda que se ha quedado incrustada en el agujerito del asiento y que hace que nuestro sitio esté siempre lleno de agua los días que llueve, o tener que soportar infernales colas por la reducción del número de accesos y personal, igual que no nos importa tener que mear en habitáculos diseñados para equinos o subir las escaleras entre ladrillo visto y desconchones.

El Ministerio nos dijo hace tiempo que el traslado a la peineta sería una operación en la que se ganaba patrimonio y se conseguía dinero suficiente como para tapar la deuda y hacer un equipito apañado. Tiempo después lo del equipito y el aumento de patrimonio desapareció como humo en el aire y nos quedamos con saldar la deuda (y gracias) hasta la situación actual en la que “no perdemos” patrimonio y la deuda se queda como estaba pero lo bueno es que no tenemos que pagar la construcción del nuevo estadio. La evolución natural de la historia parece evidente. Eso sí, la euforia de Ministerio y sus consumidores parece haber permanecido inalterable durante el “ajuste” de la realidad.

“doblepensar” (doublethink), la filosofía del Gran Hermano, es definida en wikipedia como la facultad de sostener dos opiniones contradictorias simultáneamente, dos creencias contrarias albergadas a la vez en la misma mente. Este proceso ha de ser consciente, pues, si no, no se verificaría con la suficiente precisión, pero también tiene que ser inconsciente para que no deje un sentimiento de falsedad y, por tanto, de culpabilidad.

Bienvenidos al Ministerio de la Verdad.

Alicia


Villarreal 2 - At. Madrid 1

Ayer, dando un salto importante en la forma de entender la vida, me fui a ver "Alicia en el país de las Maravillas" mientras estaba “jugando” el Atleti en Villarreal.

Mereció la pena.

Este Atleti me cansa y me aburre. Igual que soy incapaz de hacer deporte sin jugarme nada, sin que exista competición, se me hace muy difícil ver un partido de este Atleti casposo y aburrido en el que no nos jugamos nada. Y digo nada porque la vergüenza, el orgullo o la dignidad hace ya tiempo que lo vendimos por cuatro duros.

Temporada 2009/2010 = lamentable.

Ocurra lo que ocurra.

Plastilina



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El otro día hacía un día de perros en Madrid y gracias a la genialidad de los dirigentes del fútbol patrio y su avidez por improvisar sobre la improvisación con tal de sacarse unos buenos duros de donde sea, el partido del Atleti contra el Xerez se fijó a una hora bastante rara como para asistir viviendo en una ciudad que se tarda bastante tiempo en atravesar en hora punta. A nadie parece importarle demasiado sin embargo nada de estas cosas. El Atleti juega los lunes a las 21:00, los jueves a las 22:00,... más que nadie en esta liga y desde luego mucho más que los dos “únicos” protagonistas de esta descafeinada competición donde al parecer sólo existen dos protagonistas y 18 muñecos de atrezzo pero a tenor del espíritu que se respira lo anterior no parece ser un problema entre la afición colchonera…

El otro día apareció una notica en los periódicos cibernéticos (seguramente también en los de papel pero soy alérgico a los mismos y no pude comprobarlo) sobre el inminente inicio de las obras de las magnífica y magnánima ciudad deportiva del Atlético de Madrid. Hace 20 años escuché algo parecido en labios de aquel controvertido personaje de oronda cintura y particular verborrea que desgraciadamente marcó un antes y un después en la historia rojiblanca. Entonces recuerdo imaginar un precioso futuro en el que la unida familia colchonera retozaba por esos verdes campos de Dios pasando un agradable fin de semana entre sus compañeros de fe. “El fin a una injusticia histórica” rezaba el hiper-presidente de entonces (y de ahora) frente a los obnubilados micrófonos de la prensa. La afición colchonera esbozaba entonces una enorme y sana sonrisa. Hace 10 años, con el dueño de imperioso lamentablemente ya fallecido, escuché algo parecido en los labios de su insulso y escalofriante vástago. Con un verbo mucho menos “ostentoreo” que su progenitor y un cuestionable concepto de la alegría más propio de un convento de clausura que de un empresario “vendedor de sueños”, el licenciado en veterinaria desglosaba en tono monocorde todas las veleidades de las que disfrutaríamos los abonados y familia una vez que se terminaran las obras de la ciudad deportiva de “inminente inicio”. En la reposición de ayer, diez años después de la segunda, me entretuve un rato leyendo los comentarios cibernéticos de la sufrida afición colchonera y por alguna extraña razón me dio la sensación de que no habían pasado 20 años…

Hace cuatro años el atlético de Madrid ya tenía el tercer presupuesto de la ligar pero por alguna razón también el escurridizo “objetivo” del equipo (cambiaba con las estaciones del año) se marcaba en quedar dentro de los seis primeros. Europa lo llamaban eufemísticamente. El Sevilla, compañeros de infierno pocos años antes, vivía sus mejores años desde su fundación pero la afición colchonera entendía que “lógicamente” no podíamos comparar y que cada uno tiene que llevar su ritmo. Quedamos séptimos y se renovó a los protagonistas de la hazaña por haber cumplido el “objetivo”. La afición lo volvió a entender en un nuevo ejercicio de responsabilidad institucional.

La misma afición colchonera vuelve ahora a dar una lección de orgullo y dignidad cuando entiende como un mal menor, consecuencia probablemente del cambio climático, la dualidad onda-corpúsculo o del tríceps de Cristiano Ronaldo, el estar en la liga a 40 puntos de su rival histórico (prácticamente el doble) y se agarra al planificado éxito de jugar una bendita final de copa después de diez años y de disputar las semifinales de una competición que si todo hubiese ido de forma normal, si el equipo hubiese estado a la altura de las circunstancias, jamás tendríamos que haber disputado. La afición vuelve a dar una clase magistral de “coherencia” y abnegada responsabilidad al no realizar una sola mueca que pueda interpretarse como inconformismo.

El viernes 9 de Abril fue la mañana siguiente de la histórica clasificación del Atlético de Madrid para disputar las semifinales de la Europa League en un disputado partido que acabó con empate a cero. Pedro, un conocido colchonero del bar donde estaba desayunando acababa de comprar el MARCA y venía con el diario debajo del brazo. La portada de ese divulgativo, ecuánime y sabio ejercicio de periodismo moderno rezaba a toda página lo siguiente: “Parar a Messi”. Detrás aparecía el esculpido torso de ese “noble” jugador, madridista de toda la vida, conocido como Sergio Ramos con cara de pundonor y agarrando su venerable camiseta blanca en la mano. En un tamaño más modesto, debajo del gigantesco titular, aprecia también el cariacontecido y mundialmente popular artista anteriormente conocido como Cristiano Ronaldo poniendo imagen a sus palabras del día anterior: “Vamos a ganar seguro”. En la esquina inferior izquierda de la portada, en un tamaño mucho más modesto, aparecía sobreimpresionada la publicidad del bote del Euromillón: “15 millones de Euros”. La esquina inferior derecha, con similar tamaño, era el espacio reservado en portada para la hazaña colchonera. En sus páginas interiores, nunca mejor dicho lo de interiores, las crónicas del partido se centraban básicamente en el injusto penalti birlado a los valencianistas y la conclusión a la que se llegaba tras leer el profundísimo análisis realizado por el diario era la de que básicamente los atléticos teníamos que pedir perdón por haber pasado la ronda. El bueno de Pedro se quedó con ese concepto y trató de aguantar como pudo el chaparrón de sus correligionarios de establecimiento que sospechosamente usaban el mismo argumento. Yo le pregunté a Pedro que por qué seguía comprando el MARCA y su respuesta fue que el AS era igual o peor. Supongo que una gran mayoría de buenos aficionados colchoneros como Pedro no se plantean dejar de colaborar con el Gran Hermano y entienden con diligencia que todo lo que se salga del binomio MARCA/AS no es de fiar…

Y me vienen a la memoria también miles de frases y momentos míticos a los que la afición colchonera se adaptó en los últimos años con esa diligencia y buen criterio que tanto se premia desde el poder bipolar y las instituciones del Establishment como esa mítica sentencia judicial que demuestra la ilegalidad en la toma de posesión del club por parte de nuestros paladines, no sólo el pasearse con vergüenza por los bulevares del infierno sino el volver a hacerlo al año siguiente sin un solo disturbio, el misterioso traslado del estadio que ayer sería la salvación a nuestros males y hoy tenemos que dar gracias a Dios por pagar sólo un poquito, el famoso “si no viene Rosicky vendrá otro mejor” o el todavía más significativo “estamos muy contentos de que Fernando Torres pueda jugar en un equipo grande como el Liverpool”, los fichajes que se difuminan cuando se cierra el cupo de renovación de abonos, los jugadores que se venden un día después de cerrar el plazo para comprar, la sistemática caza de brujas a los conceptos fundacionales del club desde los medios de comunicación que no sólo quedan indemnes sino que se aplauden desde la cúpula directiva y se compensan en la base con la “vajilla colchonera”,… en fin.

La definición de plastilina que aparece en la Real Academia de la Lengua es la siguiente: “Sustancia moldeable, de diversos colores, que se utiliza en escultura y como material educativo”.

Escrito en la frente


At. Madrid 1 - Xerez 2

Hoy hacía un día plomizo, la hora no era la mejor precisamente gracias a esa estupidez consumista instalada en los programadores de eventos, esos oficinistas que carecen de respeto por los aficionados al fútbol que somos tan idiotas de ir la campo. El rival, colista de la liga con un pie y medio en segunda, no parecía la mayor de las motivaciones ni vaticinaba un fútbol espectacular y la propia posición en la tabla del equipo, lamentable pero merecida, no parecía ser un motivo muy motivante para una plantilla ya de por si bastante pusilánime que ha demostrado un millón de veces antes (y volverá a demostrar después, al tiempo) su falta de personalidad y carácter. En fin, los ingredientes no parecían precisamente los más espectaculares para disfrutar de un buen partido de fútbol pero este sucedáneo de Atlético de Madrid que está cogido con alfileres y que se derrumba con el tímido soplido de un bebé en lo único que no falla es en su capacidad para decepcionar, algo que práctica con regularidad llevando la intensidad de sus sonados ridículos hasta cotas verdaderamente inimaginables. Aunque eso no parece importarle mucho a nadie.

Antes de empezar a escribir estas líneas he tenido la tentación de tirar de blog y contabilizar las veces que he pasado vergüenza viendo a este Atleti 09/10 pero me temo que los resultados podrían ser tan dramáticos que se me quitarían las ganas de seguir juntando letras y francamente, ya me quedan muy pocas ahora mismo sin pasar por ese trago.

La temporada que esta haciendo este equipo, independientemente de finales inesperadas y semifinales cargadas de un romanticismo que no entiendo, es de autentica vergüenza. Lamentable, esperpéntica y absurda. Un fracaso de gestión deportiva cuyos precedentes lamentablemente sólo se pueden buscar en esta misma institución. Si el Barça gana esta noche tendrá más del doble de puntos que nosotros. Hemos perdido más partidos de los que hemos ganado y estamos más cerca del descenso que de la intertoto pero todavía tenemos que escuchar a Cerezo y los miles de compradores de ASes, MARCAs y demás pienso para ovejas decir que tenemos que esperar a final de temporada para hacer balance.

¿Y el partido? Pues que quieren que les diga. No hay por donde cogerlo. Cuando no hay ritmo, ni tensión, ni ganas, ni profesionalidad, ni criterio, ni calidad ocurre lo que ha ocurrido esta noche: haces el ridículo. Ver la cara de De Gea tras el primer gol es ver mi cara o la de tantos y tantos ingenuos que estábamos viendo el partido. Ni él ni nadie podía entender como el jugador jerezano podía haber rematado con tanta facilidad un balón al segundo palo pero todo encajó como un puzle sideral cuando vimos que el encargado del marcaje era Pernía. La alineación del hispano-argentino, que una vez más ha dejado pruebas fehacientes de que no está preparado para jugar un partido de fútbol profesional, sólo puede responder a un premio de Quique a la buena voluntad de Pernía y la alegría que nos produce a todos que saliese ileso de su terrible accidente. Eso si, no entiendo como es tan condescendiente con unos y tan huraño con otros como Salvio que incluso en un partido como hoy salió en el peor de los momentos y que lleva ya unos cuantos partidos haciéndole un flaco favor al muchacho (sea o no sea bueno). Incomprensible e injusto. El resto del equipo para redondear la fiesta se presentó también en su peor versión salvo en el caso de aquellos que no tienen otra, que todos conocemos, pero que esta noche no me apetece señalar.

El partido futbolísticamente hablando duró desde el gol del Xerez hasta la magnífica réplica de Forlán pocos minutos después con un soberbio remate en la frontal del área que se coló por la escuadra. A partir de ahí espesura, aburrimiento, indolencia, torpeza, lentitud, imprecisión, carencias, inoperancia y vergüenza. Mucha vergüenza. En la primera y en la segunda parte. Eso si, entre medias de este “sabroso” cocktail y ya finalizando el encuentro apareció el zarpazo de un voluntarioso equipo andaluz que supuso el segundo gol y la esperanza de seguir soñando con la salvación otra semana más pero conscientes de que el sueño difícilmente se transformará en realidad.

Es evidente que ni los jugadores se creían a Quique cuando hablaba de llegar a europa por méritos propios en la liga pero me temo que a partir de ahora el entrenador tendrá que buscarse otra excusa más creíble porque insinuar algo parecido es ya a estas alturas una broma de mal gusto. Espero eso si por el bien de todos que los pusilánimes que llevan el escudo de mi equipo consigan encontrar algo que les motive de aquí a que lleguen las fechas de los salvavidas que nos quedan porque me temo que de otra forma llegaremos con la palabra perdedor escrita en la frente, que no parece la mejor de las maneras.

El hambre del pan que comimos ayer


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RCD Español 3 - At. Madrid 0

Ni cansancio del Jueves, ni tensión, ni plantilla corta, ni personalidad, ni arrojo, ni falta de suerte, ni indolencia, ni equipo, ni árbitros, ni fallos en defensa, ni fallos en ataque, ni Perea, ni cristo que lo fundó. La propuesta futbolística de este atlético de madrid, la de esta tarde frente al Español que es la misma de la mayoría de tardes, es vomitiva, lamentable, asquerosa, zafia y repugnante. Una propuesta casposa y cobarde que vive de espaldas a la realidad del fútbol y que se basa en elementos tan etéreos como el azar. Una propuesta contemplativa, especulativa, mediocre y falaz que hace que este espectáculo de masas llamado fútbol sea hoy en día una especia de opera japonesa vanguardista fea y cacofónica de difícil comprensión a la que seguimos asistiendo por aquello de la tradición. Una basura perfumada envuelta en un lazo azul que alguno se traga pensando que está degustando la última novedad de El Bulli cuando en realidad se está zampando la ceniza de los ceniceros. Algunos vendrán con el cuento de no ser una propuesta muy diferente a la de los demás. ¿Qué demás? pregunto yo. ¿Se refieren al resto de componentes de esta pseudoliga que no se llaman Madrid o Barça? Menuda referencia que nos buscamos. Así nos va.

Pero el desconcertante Quique es de esos entrenadores que luego en la rueda de prensa dice lo mismo que yo pienso del equipo y eso hace que me entre la duda de si esta hoja de ruta viene provocada por los jugadores que tenemos o por la idea que tiene del fútbol el susodicho. Si es lo primero aguantaré estoicamente hasta el año que viene. Si es lo segundo Quique se puede largar con la estirpe de mediocres que sobran en este equipo cuanto antes.

El partido de hoy contra el Español es de esos que si cuando en la primera parte Valera engancha un excelente pase de Jurado o minutos más tarde Forlán hubiese decidido meter el balón en la red lo hubiésemos ganado a base de la misma medicina mentirosa con la que nos hemos metido en semifinales de la Europa League o hemos ganado algún que otro partido. ¿Cambia eso algo? Para la mayoría si (como cuando les escucho hablar de equipo competitivo, gran partido, muy serio, bla, bla,...). Para mi no. Pan para hoy, hambre para mañana. Hoy ha sido el hambre del pan que nos comimos ayer.

El partido empezó como tantas otras veces últimamente con el equipo bien colocado y la tensión justa pero nada más. Una primera parte aburrida y prescindible donde el Español querían y nosotros jugábamos a especular. Grandes paradas de De Gea y llevadas verticales del Atleti casi por casualidad. Lo de siempre.

La segunda parte ya fue otra cosa cuando el Español cambió de marcha y se fue a por el partido. Cuando a los tres minutos Victor Ruiz completaba el pase de Luis García para abrir el marcador este que escribe ya sabía que el partido estaba perdido. El Atleti, este Atleti, no tiene plan B. Incapaz de jugar al balón, incapaz de crear juego, incapaz de llevar la iniciativa del partido los colchoneros se estrellaron, como otras tantas veces, con la profesionalidad del equipo contrario que se limitaba a juntar filas para que los madrileños se autoinmolaran en su torpe impericia a la hora de fabricar fútbol y así llegó el segundo. Pase forzado desde la línea de fondo que coge mucha altura (tiempo para el defensa) pero que al gran fichaje de la era Pitarch, Juanito, le dio exactamente igual puesto que él seguía dispuesto a demostrare al mundo lo mal defensa que es y su carencia de conceptos. Olvidándose del defensa y dándole la espalda facilitó la tarea a un Osvaldo que necesitó muy poco para poner el segundo.

En ese momento fue únicamente cuando el Atleti intentó hacer algo con el balón parecido al fútbol pero entonces primero ya era tarde, segundo Agüero (que había salido tras el gol) no tenía su tarde y se estrelló contra Kameni varias veces y tercero las fuerzas de esta plantilla castigada, ahora si, pasaron factura. Tras un par da arreones de los de siempre sin culminar apareció el contrataque del Español que en una jugada medio tonta ponía el tercero de Iván Alonso.

Definitivamente el Atleti tira sus opciones de llegar a Europa (maldito eufemismo) por méritos propios y nos quedamos a expensas de lo que pueda pasar frente al Liverpool, el querido equipo del corazón de Fernando Torres, y en esa final de copa que no se sabe donde se va a jugar. Mi balance de la liga de va a depender de lo que ocurra en esos partidos pero sé que estoy en minoría.

Fútbol contra fútbol

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At. Madrid 3 - Deportivo 0

Hace un par de meses escribí un artículo en el que pedía la renovación de Quique Sánchez Flores y lo hacía apoyándome no en su gran capacidad como entrenador (de la que ni entonces ni ahora termino de asumir) sino para dotar la parte deportiva de este club, por una vez, de algo de criterio y seriedad. Por mucho que yo o cualquiera pueda dudar del criterio futbolístico de Quique la realidad es que ha demostrado capacidad para reconstruir un equipo en paños menores, diseñado con el recto, y mantenerlo a flote con síntomas claros de mejoría a una plantilla sin carácter que apuntaba a los puestos de descenso así que sólo por eso creo que es justo apostar por su continuidad y hacerlo de forma inminente para intentar construir un equipo de acuerdo a lo que estime necesario quien lo va a dirigir y no de acuerdo a los crímenes que un iluminado engreído decida perpetrar. Eso si, hablando estrictamente de fútbol Quique me tiene desconcertado cuando soy capaz de toparme con planteamientos como los de Valencia, el Bilbao en casa, el Mallorca,… y partidos como el de ayer contra el Depor. No es una cuestión de resultados, ni de estética sino de concepto. El concepto de querer ser protagonista o no serlo. El concepto de querer ser dueño del partido o no. El concepto de marcar goles a base de fabricarlos o de esperar a que los regale el rival. El concepto de fútbol o no fútbol. Lo único que se me ocurre es ver que el cambio de concepto casi siempre tiene que ver con la presencia o no de Tiago en el campo lo que me lleva a pensar que con los jugadores que teníamos a principio de temporada lo mismo es que poco más se puede hacer. Habrá que resignarse a ello pero no pienso aceptarlo como una solución de futuro.

El Atleti hizo ayer un gran partido bastante completo en muchos aspectos, inteligente y bastante ilusionante en algunos otros ante un Deportivo de la Coruña extremadamente flojo e inoperante. Que este equipo esté en las posiciones altas de la liga es una buena muestra de lo sumamente pésima que es la liga española, una liga que basa su poderío mediático en el buen hacer de los periodistas profesionales y las grandes corporaciones que la patrocinan más que en sus equipos “protagonistas” (si se puede denominar así a los que se enfrentan con Madrid y Barça).

El partido comenzó con esa cara B del Atleti (¿o esta es la cara A?) en la que bien colocado, como casi siempre desde que está Quique, decide dar el paso de agresividad necesario como para quitarle el balón al contrario y manejar el tempo del partido. Las posesiones del rival son horizontales y en su campo. Las nuestras siempre buscan la portería. El centro del campo inédito que conformaban Tiago y el canterano Camacho se hizo dueño absoluto de la zona ancha aportando balones y ritmo a la parte delantera y no a la parte trasera como viene siendo habitual con otros protagonistas. Camacho completo un partido muy digno aportando trabajo y sacrificio pero también salidas para Tiago y al equipo demostrando que cuando hay buenos jugadores y el equipo juega como equipo todos parecen mejores. Que se lo digan por ejemplo a Juanito que completó un partido sin sobresaltos, digno y tranquilo. Hasta se permitió celebrar un gol cuando al cuarto de hora de comenzar enganchó el segundo rechace en el área de una jugada que merecía ser gol en primera instancia.

Pero lo más esperanzador ocurrió precisamente después cuando con uno cero en el marcador y frente a un equipo por delante en la clasificación el equipo siguió apostando por controlar el partido. Con inteligencia, es decir si la misma verticalidad ni asumiendo los mismos riesgos que antes, pero con valentía y criterio. Manejando el balón sin rifarlo y sin desequilibrar el equipo e imponiendo el ritmo que más nos favorece. Las lágrimas se me saltaban. Firmo donde sea porque el Atleti haga esto en todos los partidos. No siempre saldrá bien pero es lo que hacen los equipos que ganan cosas. Bien es verdad que el Depor dio todas las facilidades del mundo. Nulo en ataque (lo que viene siendo habitual en toda la liga) sorprendió ver la falta de tensión en el centro y la fragilidad defensiva. Parte de ello supongo será mérito de los colchoneros pero es extraño ver un equipo tan romo y triste jugándose en la liga lo mismo que nosotros y estando mejor colocado.

La segunda parte comenzó igual y con los mismos protagonistas. Un Jurado algo más activo de lo que acostumbra abandonaba la banda para asociarse con el todopoderoso Tiago y los de arriba dejando trazas de lo que se supone que podría hacer si fuese el jugador que algunos dicen que es y que personalmente no creo que nunca llegue a ser. Simao volvía a ser nulo en ataque y vital en defensa volviendo a dejar una actuación muy por debajo del tipo de jugador que es y lo mismo se puede decir de Forlán al que se le vio más activo y dinámico que lo que viene siendo normal esta temporada pero que sigue lejos de su estado natural. Pero daba igual. Una defensa contundente y con personalidad en la que destacaba Ufjalusi, un jugador que sin hacer ruido se ha asentado perfectamente en este equipo, soportaba a un Tiago enorme que siempre estaba en su sitio. Con eso sólo y la pelea de los de arriba bastaba para no pasar sobresaltos y para construir ocasiones de gol. De esa forma, a los diez minutos de la segunda parte, llegaba la puntilla para el Depor en forma de rechace aprovechado por Forlán. Tres minutos después llegaba el tercero de Tiago con una soberbia jugada del Checo Ufjalusi que llegó regateando hasta la portería contraria.

La sensación era de que el Depor se llevaría una goleada exagerada y si no ocurrió así es porque el equipo, muy inteligentemente, decidió bajar el ritmo, reducir los riesgos de lesión y hacer descansar a los jugadores que deberán ser clave el jueves: Forlán, Agüero y Simao. De esa manera se llegó al final con los gallegos entregados y los madrileños dando minutos a Salvio, que el argentino se encarga de tirar por la cloaca amplificando las dudas de la grada sobre el fichaje del muchacho, a Ibra que suple sus patentes carencias técnicas y futbolísticas con una pasión y ganas fuera de lo común por estos lares y al canterano Romero que recordará este partido como aquel en el que debutó.

Buena e inspiradora noche que invita a pensar con un futuro Atlético que vive de cara al fútbol y no de espaldas al mismo como lleva haciendo desde que bajamos a segunda.

A pesar de los pesares


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Valencia 2 - At. Madrid 2

Ver un partido del Atleti contemporáneo, especialmente si no está Tiago en el campo, se ha convertido en una especie de suplicio en el que los aficionados colchoneros nos tenemos que conformar con ver como el equipo contrario tiene el balón e intenta jugar al fútbol mientras nosotros ponemos una vela a San Pancracio y esperamos pacientemente a que alguno de nuestros jugadores haga una jugada individual o alguno de los del equipo contrario cometa un fallo. Alguno no estará de acuerdo conmigo en comenzar así la crónica de un partido como el de hoy en el que hemos conseguido un resultado bastante prometedor para meternos en semifinales de esta especie de UEFA que se han sacado los capos de la UEFA pero es lo que me pide el alma. Se me hace muy difícil ver como mi equipo desprecia sistemáticamente el balón y aunque se arma con diligencia y mejor criterio en defensa de lo que hemos visto últimamente por estos lares al final deja su futuro hipotecado a un juego parecido al de la ruleta rusa. Ese no es el fúbol de los equipos campeones.

Capítulo aparte en este cuento y probablemente parte importante del mismo debería tener el tal Raúl García (y me refiero al jugador contemporáneo ya que desconozco a la maravillosa promesa que se supone que fue alguna vez). Ciñéndonos al aporte del jugador navarro en el campo el suplicio se transforma en pesadilla. Ver el nombre del de Tajonar en la alineación es sinónimo de olvidarse del balón, incrustarse en nuestra área y dejar el futuro del equipo colchonero a merced de un saque largo de De Gea o una genialidad de Agüero. Sin él queda siempre la duda. Con él no existe al ser incapaz de hacer nada para cambiarlo.

Aun así lo de esta noche ha sido un trepidante partido de fútbol típicamente copero (benditas competiciones del K.O), con muchas ocasiones y mucha verticalidad más propia de la alergia de ambos equipos para manejar la pelota que otra cosa pero en cualquier caso algo que el espectador siempre agradece.

El equipo salió con buena actitud y bien colocado en el campo pero enseguida cedió el balón al contrario en lo que para mí es el gran error de esta institución desde hace lustros. Una cosa es jugar a la contra y otra jugar con 10 en tu área. A la contra puede jugar el Chelsea o el Manchester Utd. en algún momento. Con 10 en tu área juega el Xerez. De esta manera, siendo nosotros más cobardes que el Valencia por eso de jugar fuera de casa, y simplemente con un Baraja que a sus años sigue dando mil vueltas a todos los mediocentros que hemos tenido desde que él se fue (y por supuesto a los que hoy iban de rojo y blanco), el balón llegaba con claridad a las bandas valencianas o a la frontal del área dando alas a lo que es la mejor arma del equipo che, su demoledor cuarteto atacante. De esa manera Pablo marró una gran ocasión de gol cuando rebasado De Gea y con la portería vacía no acierta. Corría el minuto 10.

Pero el Atleti, esquinado, eclipsado, mal distribuido y mal gestionado también tiene calidad y un desacertadísimo en ataque Simao conseguía tres minutos después sacar un tiro desde el vértice del área que lamentablemente se estrellaba en el poste. Esa era la solución atlética: pelotazos a la línea de tres cuartos y a confiar en el talento de los de arriba. Lo malo es que Forlán no está (y casi prefiero no saber donde está), Jurado se cae con que lo tosan, Simao lo intenta pero no sale... y sólo queda el Kun con lo que es muy difícil. Por detrás todos bien (muy bien De Gea otra vez) excepto la Perla del Tajonar que en toda la primera parte (y casi todo el partido) no he conseguido ver una sola acción suya que se pueda calificar no ya de buena sino de no negativa. Muy lamentable. Notable partido de Perea en el lateral por cierto con bastante rigor en defensa y alguna que otra llegada en ataque con criterio.

Con mucha intensidad, muchas ocasiones de gol (más de los valencianos que nuestras) se llegó al minuto 35 donde una casual jugada individual del Kun (no podía ser de otra forma) acaba en un eslalon que podría perfectamente acabado en penalty. No lo vio así el árbitro. Ya en las postrimerías del partido otra jugada individual de Jurado dejaba el balón paseándose por la línea de gol cuando probablemente tendría que habérsela pasado a Forlán.

Pero el fútbol gracias a Dios es impredecible y aunque la segunda parte comenzó igual que había acabado la primera, con el Valencia volcado y el Atleti a verlas venir, un córner penosamente sacado por los valencianos da la oportunidad a los colchoneros de armar un contrataque en superioridad. Agüero se lleva muy bien el balón tras un pase defectuoso de Forlán y cuando encara al portero le devuelve la pelota al uruguayo para inaugurar el marcador. El Charrua por cierto ha estado mucho más generoso en lo físico en esta segunda parte que en prácticamente toda la temporada.

A partir del gol se desata la locura y el Valencia se vuelca olvidando las estúpidas recomendaciones de su entrenador, uno de los personajes más lamentables del fútbol profesional y un entrenador my malo y por ende tremendamente sobrevalorado. El Atleti se asentó nadando a contra corriente y parecía tener controlada la situación pero entonces tuvo que aparecer XXXXX para hacer su primer gol como valencianista y encima qué gol. El portugués engancha un tiro formidable desde fuera del área contra el que De Gea no puede hacer nada.

Como buen partido de copa que era, las ocasiones a partir de ahí se sucedieron con un Valencia llevando la iniciativa con más corazón que cabeza y un Atleti demasiado cobarde y reservón que apenas salía de su área pero que a pesar de Pitarch y su estupidez congénita tiene a De Gea en la portería. El canterano ha vuelto a hacer un soberbio encuentro demostrando más personalidad que muchos que pelean por el mismo escudo y que le doblan la edad y la ficha. Demasiados partidos ya como para seguir pensando que es casualidad y que hay que esperar.

Así que cuando nadie lo esperaba un córner sacado bastante bien acaba en remate de segunda jugada que acaba en la cabeza de Antonio López y por ende en la red. Segundo gol que ponía un gran resultado en el marcador y mejor que hubiese sido si el pusilánime de Jurado hubiese tenido un poco más de sangre a la hora de rematar un tiro franco dentro del área pocos minutos después que resolvió con su proverbial inoperancia. Lógicamente el Valencia iba a morir matando y puso toda la carne en el asador con Joaquín, Vicente y Zigic. Quique puso a Salvio por Forlán y en qué hora. El argentino se olvidó de su marca en una pared (error garrafal de libro) lo que provocó una llegada a la línea de fondo, pase de la muerte y remate de Villa para empatar el partido.

Nada más. El partido murió entre nervios, patadas y balones colgados que no llegaron a ningún puerto. Buen resultado del Atleti que no permite sin embargo relajarse en la vuelta y que a falta de plantilla y calidad requiere salir al campo con al menos la misma concentración que hoy. Sería muy bonito llegar a semifinales.