Desapareciendo otra vez

Stade Rennais 1 - At. Madrid 1


Hay pocas cosas en esta vida más repugnantes que la mentira y el fútbol es parte de la vida. En el Atlético de Madrid sabemos muy bien lo que es vivir, las subidas y bajadas, pero desgraciadamente también sabemos muy bien lo que es que nos engañen. Lo llevan haciendo, unos y otros, desde hace lustros. Desde arriba, con unos presuntos dueños que no lo son y que lejos de tratar no ya de construir un club de fútbol sino de tan siquiera mantener el legado que ya se tenía o desde abajo, regalando el puesto de entrenador a profesionales de características acomodaticias, pequeñitos, de recursos mil veces vistos y en ocasiones también con ínsulas de emperador. A los aficionados nos llevan engañando con la misma cantinela del nuevo proyecto, los objetivos, el buen papel, el juego “distinto” y demás eufemismos demasiado tiempo como para que todavía sigamos cayendo en la trampa pero desgraciadamente seguimos cayendo. El otro día en Barcelona volvimos a ver el Atleti cobarde y acomplejado de la era MA Gil. Hoy en la bretaña francesa hemos vuelto a ver el equipo timorato, escaso y mediocre que sale al campo pensando que un empate fuera de casa es un “gran resultado”. Esta película ya la he visto y sé como acaba. Acuérdense de los partidos en Tesalónica, en Leverkusen en Trondheim o antes en Bolton o en Oporto o en... y sabrán de lo que estamos hablando. El Atleti disfrazado de faralaes de los primeros partidos se disipa y otra vez lo vemos desapareciendo. Lo de siempre. 

La alineación inicial no era tan extravagante como la de Barcelona pero ya dejaba intuir lo que aparecería después. Un centro del campo con Diego flanqueado por Gabi y Mario no es la mejor opción para desplegar fútbol que es lo que se supone que quiere hacer este Atleti pero independientemente de esquemas y alineaciones el Atleti carecía esta tarde de algo esencial para un equipo que se dice grande o que al menos quiere hacer cosas grandes: ambición. Los colchoneros no la tenían. Los once jugadores, como tantas y tantas veces, parecían mover sus piernas con una vocecita al hombre que les decía “un puntito no está mal fuera de casa” y con ese mantra se desarrollaban. El Stade Rennais es un equipo tremendamente físico, tremendamente ordenado, que abraza con fruición es fútbol rocoso y vertical que tanto gusta a los entrenadores del Atleti pero que presenta unas carencias técnicas evidentes. La presión adelantada era muy buena, la generosidad física impresionante y el orden muy efectivo pero apenas eran capaces de mantener el balón unos segundos. Enfrente, el Atleti de Manzano, ocupaba el campo como muñecos de futbolín y movía el balón con una lentitud soporífera. Sin velocidad, sin ideas, sin movimiento,...el Atleti perdía el balón una y otra vez en los pies de unos franceses que tampoco sabían que hacer con él. Así pasó toda la primera parte. 45 minutos aburridos y lamentables que no parecían hacer mella en ninguno de los dos entrenadores. Cualquier ser humano que siga la actualidad del Atleti intentaba entender para entonces por qué Tiago no estaba en el campo pero si correteaba con más pena que gloria por él Gabi, ese muchacho que ya fracaso dos veces con la misma camiseta y que ni fue, ni es ni será ese centrocampista capaz de jugar y hacer jugar.

Pero Manzano, ya lo sabíamos, es más listo que nadie y mantuvo la misma bazofia en el campo tras el descanso. En esencia y en espíritu. Los mismos once hombres haciendo lo mismo. Nada. Fracasar en el movimiento del balón, desesperarse inútilmente (daba pena ver a Falcao tremendamente lejos de su hábitat intentando hacer lo que no sabe) y cometer sistemáticamente errores provocados por la presión rival y la patente falta de recursos futbolísticos del equipo. Así que ocurrió lo que tenía que ocurrir: un tiro de Montaño desde fuera del área da en la espalda de Domínguez y se cuela en la portería de Courtois.

Mal pintaban las cosas para los madrileños. El equipo bretón se creció en el ánimo y el Atleti parecía por momentos sonado. Manzano trato de hacer algo (por supuesto nada de tocar el centro del campo) con la salida de Salvio por Adrian que sorprendentemente fue útil. El argentino aportó frescura, descaro y velocidad. El equipo cambio el orden (inútil hasta entonces) por algo más de ambición y sólo con eso fue suficiente para encerrar a los franceses en su área que intentaban inútilmente aprovechar los numerosos errores del Atlético. Los fallos eran muchos y cualquier equipo de mayor nivel nos hubiese hecho un siete pero la suerte esta vez se vino de nuestro lado. Entraron Reyes y Juanfran por Turan (muy lento y poco combinativo) y Gabi (mejor no hablar) que trataban de aportar algo más de mordiente adelante pero todo era demasiado caótico. Pero el caos y la suerte a veces cae del lado que menos lo merece y una jugada por la derecha que no logra rematar Falcao en boca de gol si lleva a Juanfran que con rabia la coloca en el larguero y posteriormente en la red.

Un empate que efectivamente es un buen resultado y que nos deja vivos en Europa. Un empate que sin embargo deja al aire todas las carencias que se adivinaron en Barcelona. Un equipo que jugará diferente fuera y dentro de casa, que insistirá en el doble pivote defensivo disfrazado de cualquier pseudo-eufemismo táctico, que será cauteloso de cualquier rival (y ya vamos bajando el listo a dónde solía) y en definitiva el Atleti triste y mediocre de siempre. Ese que cuando tiene que aparecer...desaparece.

“Desapareciendo otra vez, esperando un sitio en el que estar”

Fading Again - Seth Swirsky
(Watercolor Day/2010)


No puedo soportarlo

FC Barcelona 5 - At. Madrid 0


“¿Y ahora qué? Bueno, de todas formas nuestras plegarias no van a ser escuchadas otra vez”

En el colegio los niños lo teníamos claro. Si no te ves capacitado de pelearte con el matón de la clase no lo provoques. Si realmente no vas a enseñar los músculos cuando te provocan los fuertes no les digas a los pequeños que lo vas a hacer. Si vas a ser un cobarde, no fardes de valiente. Después de los años de bazofia recocinada que como aficionado atlético me he tenido que tragar y después del arranque de liga del equipo, uno estaba dispuesto a perdonar cualquier cosa que ocurriese hoy. Cualquiera menos una y que dejé escrito en las dos últimas frases de mi artículo anterior: “Espero que pase lo que pase no renuncie a sus nuevas señas de identidad. Será la prueba definitiva de que se puede soñar.” Eso que sospechaba es exactamente lo que ha ocurrido. Manzano ha vuelto a ser el Manzano que conocíamos. Ese señor que inventa el fútbol cada domingo y que desprende miedo cada vez que suena música de suspense. El Atleti hoy ha renunciado a lo que se suponía eran sus señas de identidad que por supuesto tendrá además el efecto de sembrar la duda sobra cuales eran verdaderamente esas señas. El Atleti de hoy ha sido el Atleti del año pasado y el del anterior y el del anterior. Un equipo vulgar, mediocre, malo, prescindible y cagado de miedo. El Atlético de Madrid se crece en su mediocridad y se acostumbra a una vulgaridad extrema que cada vez es más patente. Y yo no puedo soportarlo.

Pero partamos de que enfrente estaba el FC Barcelona. El mejor equipo del mundo. Un equipo con jugadores excepcionales encajados en un sistema que funciona como un reloj. Un equipo que dolido por ponerse en duda su hegemonía ha hecho una primera parte (sobre todo) para enmarcar. Con un juego apabullante y una intensidad, propia de un equipo grande jugando un partido grande, el Barcelona ha barrido a su rival. El único punto positivo para el equipo enfrente del Barça es que su juego es tan conocido que no va a sorprender y eso podría tomarse como una ventaja para el rival pero para eso está Manzano, para inventar el fútbol. Dejando también claro que los elogios recibidos por Manzano hasta ahora eran merecidos, me inquieta ahora pensar que todo fuese un espejismo fundamentado en la hipocresía del que se siente superior y se permite el lujo de pavonearse (el niño cobarde que se pavonea sólo con los pequeños). Y digo todo esto porque no me entra en la cabeza lo que ha ocurrido hoy en el Cam Nou. Bueno, debería matizar. No me entra en la cabeza que ocurra con el entrenador que creíamos tener esta temporada pero no me sorprende en absoluto si pienso en el Manzano que yo conocía.

“Los charlatanes hablan en código...”

Si Manzano sale esta noche con el 11 de gala (Courtois, Silvio, Dominguez, Miranda, F. Luis, Mario, Diego, Tiago, Turan, Reyes y Falcao) y el Barça nos mete cinco poco se le hubiese podido decir. Tenía crédito. Así no. Cambiando toda la defensa (¿de verdad alguien se cree que A. López es mejor en defensa? ¿Tiene lógica que el primer minuto de liga de Godin sea hoy? ¿Qué ha hecho ahora Domínguez?), Llenando el centro del campo de estibadores, mandando a Diego a una esquina del campo para que vea el balón de lejos, haciendo que la principal función de Reyes sea la de defender (cosa que no hizo) y Falcao, como en su día el Kun y en su día Torres, viviendo en solitario esperando un balón desde un mundo paralelo. Todos juntos atrás a esperar al Barça colocados y sin presionar demasiado no sea que se descoloquen las líneas. Es tan absolutamente patético que da asco.

Sabido esto diez minutos antes de empezar el partido uno ya twiteaba que no le gustaba (nada) la alienación pero más que por los jugadores concretos (que también) por el mensaje que mostraba y que era evidente: vamos a renunciar a lo que somos porque los de enfrente nos dan mucho miedo. Si estas cosas te salen bien (para el Atleti todavía está por llegar el día) te tienes que callar pero cuando fracasan estrepitosamente la rabia es incluso mucho mayor. El Atleti que saltó al campo fue un desastre que se encontró con un Barça que si se estaba tomando el partido en serio y que por cierto jugaba con 3 defensas. Los valientes y los cobardes se descubren en las situaciones críticas. Uno quita un defensa y el otro aparta al cerebro para colocar otro mediocentro defensivo. Es así, señor Manzano.

Los primeros minutos vimos un Barça dominando el balón y un Atleti a la espectativa. Todo contenido. Los madrileños incluso consiguieron trenzar un balón (el único) que Tiago mandó al larguero. Eso fue todo lo que hizo el Atleti en 45 minutos (y casi en todo el partido). A partir de ahí ya vimos como el Atleti tenía la misión de imitar al Atleti de los últimos años. Ya saben, ese equipo cagado de miedo que recula hasta su área sin descolocarse y sin presionar mientras el rival monopoliza el balón. El Barça hacia de Barça pero con un puntito más de jugo y se iba como tigres, estos si, a por el balón en cuanto lo perdían. La “táctica” colchonera era esperar el fallo y aguantar...y lo hicieron apenas diez minutos. Lo que tardo un centrocampista blaugrana en meter un pase diagonal a la espalda de la defensa Atlética. Pensando que los centrocampistas del Barça son malos los del Atleti decidieron todo el partido que éstos podían pensar tranquilamente en su zona con lo que normalmente tenían tiempo suficiente para diseñar el pase. Así lo hicieron con Villa. Un Villa que ganada la espalda a Perea volvió a chulearle por bajo para abrir el marcador. A partir de ahí, sin plan y sin esquema, llegaron otros cuatro más pero podían haber sido cuarenta. Es lo que ocurre cuando metes en un ring a un boxeador contra un pelele.

El siguiente gol fue en claro fuera de juego de Messi por mucho que los árbitros radiofónicos digan estupideces (demostrando que serán árbitros pero son muy malos). En cualquier caso es una anécdota si es legal o no. El tercero de Messi demostró porque Godin no suele jugar con este equipo y los dos últimos fueron sendas demostraciones de poderío y calidad del astro argentino. Entre medias el descanso. Algo irrelevante también teniendo en cuenta que para entonces la losa era ya de tres goles. El roto del “profesor” era ya irreparable así que sus retoques cosméticos son hasta insultantes.

Gran partido del Barça que ha ridiculizado al Atleti como ya suele ser tradición. El Atleti era hasta hace unas horas un equipo en construcción aferrado a una idea que todos entendíamos y respetábamos, que estaba soportada por unos jugadores que parecían haberla interiorizado. El Atleti ahora, después del partido, es un equipo descompuesto, mentiroso, tramposo, con una plantilla que se siente inferior y que por tanto asumirá su inferioridad. Un equipo con las mismas carencias de siempre que está entrenado por un tipo, igual que los de siempre, con demasiado miedo como para renunciar a su verdadera esencia. Sinceramente, no puedo aguantarlo.

“Sabes que todo es un comienzo, un comienzo que se siente como un final. Ningún amor es tan aleatorio como el amor de Dios. No puedo soportarlo”


Wilco - I Can’t Stand it
(Summerteeth/1999)



Soñar todo el día

At. Madrid 4 - Sporting de Gijón 0


“Tengo un montón de pensamientos, un montón de planes. He perdido mucho sueño intentando entender... podría soñar todo el día”

Durante muchos años, los últimos, ver un partido del Atleti no era en la mayoría de ocasiones un ejercicio verdaderamente gratificante y la bondad del mismo estaba significativamente (casi exclusivamente) ligada al resultado. Ganando se conseguía olvidar el sopor que, a excepción de que Torres o el Kun (o Forlán en sus tiempos) inventasen extravagantes obras de arte, solía perfumar los 90 minutos. Perdiendo la desazón era difícilmente justificable. Las pesadillas eran recurrentes y los sueños pasaban por inesperados golpes de suerte o consecuencia de entregadas plegarias al Dios de las musas para que éstas acompañaran a nuestros jugadores franquicias. No sé si será un oasis en el desierto o un espejismo con fecha de caducidad pero el Atleti de este año es otra cosa. Es un equipo. Es un equipo equilibrado. Es un equipo equilibrado que juega al fútbol. Es un equipo equilibrado que juega al fútbol y gana. Con este Atleti si. Con este Atleti si podría estar soñando todo el día.

He dicho y mantengo que no soy muy aficionado a las rotaciones. Me parece un buen sistema para hacer equipo con plantillas compensadas y un estilo de juego muy claro y definido. Dos cosas que el Atleti hace mucho tiempo que no tiene y que es pronto para saber si ahora tenemos. No me parecía acertado pero Manzano parece empeñado este año en demostrarme que estoy equivocado y yo jamás he estado en mi vida más contento de que me lleven la contraria. El Atleti cambio todo el centro del campo en las anunciadas rotaciones pero el equipo y sus señas de identidad no lo hicieron. El Atleti salió a ganar sin titubeos y a ganar teniendo el balón y jugando al fútbol. Con esas premisas volvió a hacer una primera parte que salvo en los minutos finales fue prácticamente perfecta. avalancha rojiblanca que dominaba el juego el tempo y el balón y que el Sporting no podía controlar. Las ocasiones se sucedían y cuando no era Cuéllar quien evitaba el gol (por ejemplo tras violentísimo remate de Koke) era el lamentable árbitro que nos ha tocado hoy (el ínclito Iturralde) el que lo hacía anulando un gol legal al bueno de Falcao. Pero al Colombiano le sobran goles para dar y tomar. Es un jugador excepcional del que me da cierto rubor haber dudado. Sigue siendo un jugador del montón en la creación pero estamos hablando de un delantero y como delantero es sobrenatural. Siempre está colocado, tiene un instinto fuera de lo común y un repertorio de remates único. Lo remata todo y lo remata bien. Si el Atleti sigue en esta línea se va a hartar a meter goles. Si encima funciona la táctica a balón parado (otra cosa que había desaparecido en el Calderón) ya puede ser escandaloso. El gol anulado había venido ya de córner y también lo hizo el definitivo 1-0 tras otro buen saque de Gabi que es rematado de cuasi-chilena por Falcao y tocado antes de entrar por un defensa asturiano. Al igual que pasó el domingo la sensación tras abrir la lata era de goleada.

Pero el Sporting, al igual que su entrenador, es un equipo valiente que a pesar de estar en horas bajas y de dar síntomas preocupantes tiene ese poso de orgullo que lo hizo irse arriba y aumentar una marcha lo que provocó una pequeña pájara de los colchoneros. Pájara que se extendió también y de forma más significativa durante los primeros minutos de la segunda parte de forma preocupante. Asunçao mostraba más dificultades de las normales con el balón (probablemente por el cansancio) y Manzano decidió cambiarlo por Mario Suárez, gesto que agradeció el equipo y la grada. El equipo se asentó, volvió a tomar el control y poco después conseguía certificar la victoria con un remate de Domínguez tras un nuevo córner bien sacado por Gabi. A partir de ahí el festival de Radamel Falcao que podía haber metido los goles que le hubiese dado la gana. Hoy hizo dos más y tiró un espectacular remate al larguero. El primero tras revolverse en el área quitándose defensas que le querían quitar el balón y armar un latigazo que dejaba el gol en la red. El siguiente tras un remate de cabeza espectacular que dejaba el gol en la escuadra. Si hay alguien lo suficientemente grande para robarle el cantito a Radomir Antic (palabras mayores) probablemente sea este Radamel Falcao que nos ha caído como agua de Mayo.

Durante los últimos años el partido contra el Barça era un trago a pasar. Los días de antes quería que nunca llegase y los día de después quería que corrieran rápido para olvidarlo. Hoy no. Sé que lo normal es que gane el Barça pero tengo la ilusión de ver ese partido y de ver a mi equipo disputarlo. Espero que pase lo que pase no renuncie a sus nuevas señas de identidad. Será la prueba definitiva de que se puede soñar.


The Posies - Dream All Day
(Frosting on the Beater/1993)


Groovin'

At. Madrid 4 - Racing de Santander 0


Cuando uno era pequeño, en mi memoria, ir al Calderón un domingo por la tarde era casi siempre sinónimo de placidez. Supongo que no sería así siempre pero en mi recuerdo todos los días hacía buen tiempo, la gente estaba contenta y el Atleti ganaba. No sólo eso. La memoria que yo tengo de los partidos en casa, en el Calderón, era de que el 90% de las veces el equipo contrario venía a encerrarse consciente de dónde jugaba y que casi siempre el peligro estaba exclusivamente en si el Atleti era capaz de abrir la lata sin cometer errores. Desde hace más de una década las cosas no han vuelto a ser así. Desde que la descabezada dirección deportiva decidió apostar por el perfil bajo, por ser un equipo del montón que guerrea y da puntapiés, desde que decidieron dar el mando deportivo del equipo a tipos mediocres con una filosofía rupestre y cobarde del fútbol el Atleti era un equipo que dependía del rival, que jugaba de espaldas al balón y que cambiaba de traje en función de lo que señalase el marcador. Cualquiera venía aquí a perdernos el respeto y sumar. Hoy no ha sido así. Hoy parecía estar en los recuerdos de mi infancia en los que el sol brillaba, la gente sonreía y el Atleti jugaba al fútbol.

“Groovin’...on a sunday afternoon”

Y es que, de verdad, es un placer ir a ver a este Atleti. Ganará o perderá. Cumplirá o no los malditos objetivos pero siempre es un placer ir a ver a un equipo que trata de ganar durante los 90 minutos y que pretende hacerlo jugando al fútbol. Ese parece ser el Atleti de esta temporada y ha sido el de hoy. Con la alineación titular sobre el césped (a falta de recuperar a Silvio y que probablemente Godín sea algún día Godín) el centro del campo es otra cosa. Cuando en los tres del centro están Diego y Tiago escoltados por Mario Suárez la cosa coge color. El canterano se asienta cada partido en esa posición de enlace entre la defensa y la creación. Un mediocentro defensivo de los que saben sacar el balón, equilibrar el equipo y ajustar el tempo. Ni un pelotazo. Un lujo, si señor. Más arriba un Tiago dolido por la suplencia que volvía por sus fueros. Buen partido del portugués al que le va a sentar muy bien la competencia. Pero amigos, nada de esto tendría sentido sin ese pedazo de jugador llamado Diego. El brasileño es ese jugador por el que llevábamos clamando años y que nunca venía. No sé si será un espejismo pero lo hace todo bien. La creación, la salida del equipo, la conducción y el último pase. Un jugador de esos que se echa el equipo a la espalda y lo hace jugar. A su lado el equipo parece una orquesta y por momentos una máquina.

La primera parte que ha hecho el Atleti ha sido en efecto para enmarcar. Monólogo de balón, de circulación con criterio, de entrada por las bandas, de desmarques,..el Racing de Santander era incapaz de tocarla. Lógicamente no llegaron a la puerta de Courtois ni una sola vez porque apenas pudieron tener el balón. Eso para convencer a los amantes de defender colgado de tu larguero y darle la pelota al contrario de cual es la mejor forma de que no te hagan ocasiones de gol. El cero a cero podría haberse terminado en cualquier momento porque el Atleti llegaba mucho y bien pero lo hizo pasado los 20 minutos en los pies de Radamel Falcao. Nueva gran jugada colectiva de los madrileños que deja el balón dentro del área en la derecha y en los pies del colombiano que demostrando su instinto es capaz de acomodar rápidamente y engatillar con la zurda para meter el primer gol de Atleti en liga. Empezaba la fiesta. Falcao sembró ciertas dudas en los partidos anteriores al respecto de su juego y la capacidad de hacer cosas en la creación de juego. Probablemente esas dudas sigan por mucho tiempo pero me da a mí que van a dar igual si sigue haciendo de goleador a la vieja usanza. De esos que las meten todas. A mí desde luego si las mete de tres en tres se me disipan todas las dudas.

Poco después Diego ofrecía un nuevo recital de conducción y desborde para ser derribado dentro del área. Falcao hacía el segundo de penalty. Para entonces el Atleti llegaba en tromba y el Racing no sabía ni por dónde empezar a defender. Pases, desmarques, cambios de juego, diagonales,...todo un recital de fútbol el que ofrecía este nuevo Atleti. Algún agorero decía en la grada que el Racing defendía mal y que era un equipo muy flojo. Puede que sea verdad pero docenas de equipos como este nos lo han hecho pasar mal en este campo y con docenas de equipo como este el equipo ha reculado en cuanto se ha puesto por encima en el marcador. Hoy no.

La segunda parte comenzó con la inquietante noticia de la lesión de Diego y la consiguiente sustitución por Adrián. Molestias leves decían las radios. Esperemos que se quede ahí. El equipo aparentemente no lo notó y un polivalente Turan ocupaba el hueco retrasando su posición pero todo, eso si, funcionaba más lento. Suficiente en cualquier caso para que Falcao hiciera su hat-trick elevando con clase el balón a la salida de Toño tras nuevo pase del turco. Ojo con Turan que muestra hechuras de gran pelotero. Tremendamente dinámico, gran técnica individual, hábil en el pase, rápido, listo y muy comprometido en defensa. Me gusta este fichaje.

A partir de ahí prácticamente un entrenamiento que sirvió para ver la implicación del equipo (presionando a falta de cinco minutos y con 4 goles arriba), la muy buenas formas de Adrián (que marcó el cuarto de gran cabezazo tras de nuevo un gran pase de Turan) y las primeras carreras de Pizzi que fueron buenas pero que no deberían tenerse demasiado en cuenta porque en esas circunstancias todos parecen buenos.

Ilusionante victoria del Atleti que deja un montón de cosas buenas en las que soñar: juego, actitud, aptitud, Diego, Turan, Falcao,...esto huele bien. Groovin’...!


PD. Siento no haber podido contestar hasta hoy los comentarios del post anterior. Pero me ha sido imposible.



The Rascals - Groovin’
(Groovin/1967)


The Concept (At. Madrid 2 - Celtic FC 0)

El fútbol es uno de esos espectáculos de masas que recoge la herencia romana del circo de reunir a las gentes en un foro inocuo en el que poder mostrar sus frustraciones. Un campo de fútbol es un sitio en el que siempre encontrarán a alguien protestando, gritando o insultando independientemente de lo que esté ocurriendo en el césped. Es así y es parte del encanto de este deporte. El partido del Atleti contra el Celtic ha sido en su mayor parte aburridillo (es cierto) y el equipo ha mostrado un buen puñado de cosas tan mejorables (cierto) como criticables (cierto también). He escuchado en la grada a gente quejándose del sistema, de los jugadores y del entrenador, comparando con temporadas y jugadores anteriores, etc… Bien, yo de momento quiero dejar claro que me desmarco de esa corriente. Criticaré los sistemas, pondré pegas a jugadores y me quejaré como aficionado al fútbol que soy pero tengo claro que esto es lo que yo reclamaba a mi equipo. Puede salir bien o puede salir mal pero era esto. Tan simple como salir al campo a ganar el partido. Tan simple como tratar de ser siempre el protagonista y que sólo un equipo contrario mejor (y no nuestro propio entrenador) te lo impida. Tan simple como tratar de jugar al fútbol usando eso redondo que todos los jugadores están mirando. Era y es una cuestión de concepto.

El debut en la Europa League desde el punto de vista del colorido y del calor en vivo fue en cualquier caso bastante decepcionante. Uno esperaba un estadio lleno, rugiente y una sonora representación escocesa que animase el ambiente. Nada de eso ocurrió. El estadio apenas registró media entrada y el puñado de escoceses que diligentemente se sentaban en el fondo norte apenas hicieron ruido. ¿Horario? ¿Rival? ¿Fechas? Me temo que nada de eso. Buenos tiempos para el fútbol televisado pero malos tiempos para el fútbol de verdad. El que se respira.

El Atleti salió bien. Con ánimo y criterio. Con ímpetu e ilusión. Tanto que en seguida nos pusimos por encima en el marcador sin apenas tiempo de entrever el sistema que se escondía detrás de esa extraña alineación consecuencia de las puñeteras rotaciones (algo en lo que no creo). A los tres minutos un córner sacado de forma magistral (¡por fin!) por el brasileño Diego es rematado de forma no menos magistral por Falcao. Ahí empezó y terminó el concurso del colombiano en el partido. Es injusto comparar y todos somos conscientes que Falcao ni es ni será el Kun (ni de lejos). Asumido esto lo que me asusta es lo que viene después. Ojalá me equivoque y todo sea fruto de mi pesimismo innato o del proceso de acoplamiento pero lo que llevo visto del fichaje más caro de la historia del Atleti no me gusta un pelo. Entra como los bisontes (bien es cierto) y remata muy bien de cabeza (también) pero… poco más. Lo veo lento, torpón y con pocos recursos con el balón en los pies. Cuando el juego pasa por él se ralentiza y no da la impresión de que su concurso más allá del remate aporte demasiado. Muy alejado de la versatilidad que aparece en los jugadores de corte moderno. Espero que el bueno de Falcao tape mis dudas a base de juego y goles (lo deseo con todas mis fuerzas) pero estoy asustado.

El equipo a partir del gol dejó ver un poco mejor las intenciones que conceptualmente eran las mismas de “siempre”. Control del balón, control del juego y creación a través de la circulación. El problema es que la velocidad sigue sin ser suficiente. Tampoco creo que ayudara mucho ese trivote del centro del campo que entorpece más que engrasar. Gabi y Mario tienen un corte demasiado parecido. Diego va al centro. Koke va al centro. Turan va al centro. Demasiado engrudo cuando las bandas están ocupadas por A. López (bajo de forma y muy lento) y por Perea (que hizo un partido muy digno pero no es Silvio). Creo que Manzano poco a poco tenderá a un sistema con tres jugadores dinámicos por detrás de Falcao y por delante de dos mediocentros. Creo que le pega más a la plantilla teniendo en cuenta las limitaciones del colombiano y el potencial de Turán, Diego y Reyes. Con un juego sin brillantez y con dudas pero suficiente para dominar el juego y el partido se aplacó al rival. Suficiente también para ver lo gran jugador que es Diego. Hábil con el balón, rápido de cabeza y pies y con personalidad para llevar el peso del equipo. El jugador que hacía falta desde hace una década. ¿Se imaginan a Diego, el mejor Tiago, Reyes, el Kun? No quiero ni pensarlo.

También vimos (otra vez) una de las cosas que tiene que arreglar este Atleti: la presión a la salida de balón del equipo contrario. No es buena y eso hace que el equipo tenga que recular muy atrás con demasiada frecuencia. La primera parte no dio mucho más de si en parte porque enfrente había un equipo muy por debajo de lo que decía el escudo que llevaban en la camiseta. Romo, sin ambición, sin calidad, lento y a merced del contrario. El Celtic de Glasgow, al igual que sus pocos aficionados, parecía llevar con resignación el papel de perdedores y apenas inquietaron.

Sin embargo nada más comenzar el segundo tiempo el equipo verdiblanco (que no sé por qué coño ayer vistió de amarillo) pareció estirarse ligeramente sobre todo de la mano del coreano Sun Yueng que es su mejor hombre. Un tiro lejano que el bueno de Courtois (cada vez parece más bueno) lanzó a córner. Manzano decidió entonces dar entrada a Reyes por Koke (muy apagado en la melaza de mediocentros) cambiando así el sistema y dando más fluidez al juego. Así apareció también el mejor Arda Turan, otro jugador que promete muchas cosas buenas para los aficionados. De él partió el segundo gol. Una gran jugada por la izquierda del turco que en la línea de fondo da el pase de la muerta a un Diego que llegaba desde la segunda línea libre para marcar. El partido y el Celtic murieron definitivamente con el segundo tanto. Aun así el resultado pudo ser mayor y el mismo Turan podría haber marcado poco después el tercero en otra buena jugada (esta vez por la derecha) que el meta escocés desbarató con una buena intervención.

Buen arranque europeo del Atleti que debemos refrendar en liga en los dos próximos partidos. El equipo gusta en el planteamiento pero falla todavía en algunas partes de la interpretación. Normal si tenemos en cuenta que, como dijo mi compañero en la grada, el equipo está haciendo ahora mismo la pretemporada. Gracias MA Gil por esa gran planificación.


PD. Teenage Fanclub es un grupo de Glasgow, seguidores del Celtic

The Concept – Teenage Fanclub
(Bandwagonesque/1991)




The Bhoys

Pocas veces necesita uno remontarse hasta el siglo XVI para trazar los orígenes de un equipo de fútbol pero esta vez es una de ellas. Es entonces cuando el clérigo Jhon Knox desarrolló la reforma religiosa en Escocia que en realidad resultó ser una brutal limpieza étnica que dejó las húmedas y frías calles del Glasgow absolutamente vacías de católicos. Ese debe ser el origen de la historia porque los “católicos”, así en genérico, son hoy los aficionados de uno de los dos principales equipos de la ciudad y uno de los equipos de todas las islas británicas (y del mundo) que tiene mayor número de seguidores: el Celtic FC.

Un siglo después de aquello, en la vecina Irlanda dominada por los ingleses de inicios del XVII, el entonces rey de ingleses y escoceses James VI (I de Inglaterra) pone en práctica la famosa “plantation” en el norte de Irlanda como forma de someter a los 6 condados del norte de la isla más resistente al dominio británico. El plan consistía en la apropiación violenta de grandes parcelas de terreno perteneciente a nobles irlandeses para cedérselas “gratis” a ciudadanos británicos (fundamentalmente escoceses) que cumpliesen con los requisitos de hablar inglés y profesar una religión protestante. De esta forma fue como se crearon grandes grupos de población de marcado carácter protestante y leales a la corona británica en zonas privilegiadas del norte de Irlanda rodeados de rebeldes irlandeses de origen y tradición gaélica contrarios al dominio británico y defensores de una Irlanda libre. Aquellos 6 condados son hoy la región del Ulster, la parte de de la isla de Irlanda que sigue formando parte del Reino Unido y dónde en los últimos años se ha dirimido el conflicto de Irlanda del Norte entre unionistas (protestantes) y republicanos (católicos). Un conflicto que es de vital importancia para entender parte de la esencia del Celtic.

A finales de la década de los 40 del siglo XIX se produce en Irlanda una terrible hambruna causada por la escasez de patata (debido a la mala gestión de la isla por parte de los británicos según las crónicas irlandesas) que arrasa toda la isla provocando, además de un número incalculable de muertes, el desplazamiento de millones de irlandeses hacia otros países. Los más favorecidos económicamente consiguieron emigrar hacia la emergente América del norte o del sur o incluso hacia el ilusionante país australiano. Los de menos recursos y los más pobres de entre los pobres tuvieron que huir hacia zonas más cercanas. A partir de entonces a la ciudad de Glasgow llega un incesante flujo de emigrantes irlandeses (principalmente desde el condado de Donegal en el Ulster) que no cesará hasta bien entrado el siglo XX. De bajo nivel cultural, rematadamente pobres, recelosos de los protestantes ya en su Irlanda natal y profundamente católicos los recién llegados provocan el recelo extremo de los habitantes de la emergente e industrial Glasgow que mayoritariamente profesaba el culto protestante. La realidad marca la evidencia de que ambas comunidades acaban viviendo de espaldas sin apenas conexión entre ellas. Los protestantes alegan que los irlandeses no se integraron, los católicos aducen que los protestantes no les dejaron integrarse. La realidad en cualquier caso es que los irlandeses, asentados en las partes más pobres de la ciudad (East-Glasgow mayoritariamente), necesitaron crear una ciudad al margen de los protestantes con una red alternativa de colegios, hospitales, periódicos,… y por supuesto iglesias católicas.

Una de ellas, la iglesia de St. Mary, se encuentra localizada desde entonces en Calton, un enclave al norte del río Clyde en East-Glasgow, y es allí donde el hermano Walfrid había creado su Poor Children's Dinner Table, un comedor de caridad que intentase aliviar la extrema pobreza del barrio. El mantenimiento del comedor resultaba muy complicado por la falta de ingresos así que buscando fórmulas imaginativas para financiarse decidió fijarse en los hermanos de Edimburgo cuya comunidad de inmigrantes irlandeses de Cowgate había formado muchos años antes un club de fútbol: el Hibernian FC (Hibernia es el nombre que los romanos dieron a Irlanda). De esa forma el 6 de Noviembre de 1887, durante una reunión en la iglesia de St. Mary, se fundaba el Celtic FC. El nombre de Celtic fue propuesto por el propio hermano Walfrid en un intento de reflejar aunadas las raíces irlandesas y escocesas de la entidad.

El primer partido de los Celtic (con mayoría de jugadores del Hibernian en sus filas) es en 1888 frente los Rangers equipo fundado más de una década antes en la otra punta de la ciudad, en la parte protestante, por un puñado de aficionados al remo y que desde el principio (y mucho más después) sería el equipo de Glasgow que representase a la parte protestante de la ciudad. Ganó el Celtic 5-2 pero acababa de nacer “The Old Firm”, el partido que representa una de las mayores rivalidades futbolísticas (y no futbolísticas) del mundo. Una rivalidad que ha causado muchas muertes y un partido en el que hasta hace muy poco se podían ver banderas Orangistas, arengas a favor del IRA, retratos del Papa o escuchar la famosa y despectiva “Famine Song” ("The famine's over now / Why don't you go home”) que hace referencia a la hambruna irlandesa. Todavía en 1989 los Rangers tenían la política de no fichar jugadores católicos. A pesar de los esfuerzos institucionales de ambas entidades por acabar con la carga política y sectaria la rivalidad extradeportiva sigue estando latente hoy en día.

El Celtic FC. Es hoy uno de los dos equipos más importantes de Escocia y uno de los más importantes de las islas británicas. Se estima que el número de seguidores en el mundo supera los 9 millones encontrándose peñas importantes en todos aquellos lugares de fuerte inmigración irlandesa. Especialmente significativo es la comunidad norteamericana donde se estima residen un millón de aficionados al Celtic. 42 veces (12 menos que los Rangers) campeón de una liga escocesa que se les queda pequeña (se ha especulado muchas veces con el ingreso de Rangers y Celtic en la liga inglesa) el principal éxito de los “Bhoys” es sin embargo la copa de Europa que ganaron en 1967 por una plantilla que pasaría a la historia con el nombre de “Lisbon Lions” y que tenía la particularidad, para orgullo de su afición, de que todos sus miembros habían nacido a menos de 30 millas de Parkhead, el lugar donde se encuentra su estadio (Celtic Park).

El equipo de Escocia (a pesar de su origen irlandés menos del 1% de la población de Glasgow se declara hoy en día como irlandés), ese lugar en el que dicen que se inventó del “passing game”, es el equipo contra el que debutamos en la Europa League. Un equipo que puede parecer que no pasa por su mejor momento al ser eliminado de la competición por el Sion Suizo (aunque en una eliminatoria que fue invalidada por la UEFA) y haber cedido puntos imprevisibles en su liga pero siempre debe considerarse un rival peligroso. Espero de corazón que los aficionados que nos visiten en el Calderón sean algunos de esos 50000 que acudieron a Sevilla a la final de la UEFA y recibieron un premio europeo por buen comportamiento. De esa forma estoy seguro de que el partido tendrá un ambiente que lo hará precioso.


PD. Respecto a la semifinal del 74, tan famosa estos días, creo que no merece la pena hacer demasiados comentarios. Es el tipo de artículos que aparecen regularmente en la prensa tabloide británica por y para consumo de esa parte de la población británica que piensa que el “continente” europeo es una isla.

Que pare la fiesta que me tengo que vestir (Valencia 1 - At. Madrid 0)

Los aficionados al Atlético de Madrid, especialmente aquellos que vemos todos los partidos, estamos tan ávidos de fútbol que hemos rebajado el listón significativamente a la hora de juzgar este deporte que se juega con un balón. Lo reconozco. Esta frase me la dijeron el otro día pero la hago mía. Dicho esto tengo que decir también que la derrota de hoy en Mestalla me resulta injusta y no se corresponde con lo visto en el césped, con el empeño y desempeño de uno y otro y tampoco con el juego desplegado. Más por demérito del contrario probablemente que por mérito propio, la derrota de hoy tiene sin embargo más que ver con la suerte, con un rival rodado en el arte rupestre de marcar y defender, con un árbitro que más allá de ser malo hizo cosas muy sospechosas y porque el Atleti es un equipo en construcción para al que lo mismo el día que esté preparado para competir se le ha terminado la competición.

Y todo apuntaba bien al principio. El 4-3-3 valiente que se nos prometía y Falcao en la alienación titular. El otro día faltó sólo el gol así que todo parecía hecho...pero no. El gol siguió faltando. El equipo salió bien, a tener el balón, a dominar y a ganar el partido (¡albricias!). Enfrente el Valencia de los últimos tiempos. Un equipo encorsetado diseñado para marcar un gol lo antes posible y echarse atrás para romper el fútbol y el partido. Los primeros minutos parecían colchoneros pero enseguida aparecieron las primeras brumas. La presión arriba fallaba lo que hacía que el Valencia llegase muy fácil a campo contrario. En ataque Tiago se perdía entre los rivales y Gabi recordaba al Gabi que conocemos en el Calderón. Ese jugador que ni si ni no sino todo lo contrario. Resultado: el equipo no enganchaba con Reyes o Adrian y el juego de toque mojaba la pólvora. Perdido en lontananza un Falcao demasiado evidente en su posición que si fijaba la defensa rival pero al que era tremendamente fácil marcar. Prácticamente no tocó un balón en todo el partido. Falcao meterá muchos goles y será un rematador excepcional. No lo dudo. Lo que tampoco dudo es que no es el Kun y que nunca lo va a ser. No quiero ser agorero pero se me ha pasado una imagen por la cabeza viendo el partido. Cuando Indurain se retiró todos pusimos los ojos en Olano. ¿Era Olano un mal ciclista? No, pero no era Indurain y eso lo mató deportivamente. Espero que no tenga nada que ver.

La primera parte estuvo muy igualada. El Atleti quería ganar y el Valencia todavía quería meter un gol así que el partido era dinámico y se sucedían las ocasiones. Más por parte levantina que probaron un par de veces al bueno de Courtois demostrando que hay portero...para el Chelsea. El Atleti también llegó un par de veces pero la mejor jugada fue del equipo che con un gol anulado injustamente por inexistente fuera de juego de Piatti.

La segunda parte empezó por los mismos derroteros hasta que una buena jugada de los de Emery lleva el balón a la banda derecha colgando un buen centro al área que Soldado remata con limpieza a la red. Con demasiada limpieza. Parece increíble que en primera división un delantero pueda rematar totalmente solo un balón colgado desde el córner pero la cosa se entenderá mejor si decimos que defendía Miranda. Un jugador brasileño de veintitantos años que nunca ha dejado Brasil ni ha probado su selección. La repetición muestra un ligero empujoncito de Soldado que le hace quedarse sólo y sin rival. Un error de central de 18 años recién ascendido pero no un error de un central que ocupa plaza de extranjero y que se supone ya cuajado. Vergonzoso que el tal Miranda ocupe plaza de extracomunitario en este equipo. No está para jugar. Gracias Pitarch por tu truño póstumo.

A partir de ahí el Valencia que ya conocemos de ese valiente llamado Emery (y mira que lo siento por un equipo que merece jugar mucho mejor). Encerrarse en su área, romper el ritmo de partido por lo civil o lo criminal y esperar un fallo del rival. El rival sin embargo mostró su mejor cara. Salieron Tiago (¿por qué no Gabi?) y Adrian para dar paso a Diego y Turan. Se cambió el espeso 4-3-3 por un dinámico 4-2-3-1 que mostró las cualidades de un Turan que tiene muy buena pinta y de un muy comprometido Diego que también enseñó lo buen jugador que es. Técnicamente sobresaliente (el regate que hace en banda parando el balón y haciéndolo rodar es una obra de arte) pero muy bien también en la combinación. Entre los dos se adueñaron del balón y metieron al Valencia en su área con la única misión de achicar agua. Las ocasiones se sucedía pero bien la mala suerte, bien el portero rival siempre acababan desperdiciadas. En esa fase la labor el colegiado más que lamentable fue muy sospechosa. Algunas faltas al borde del área sin pitar parecían llevar implícitas un cierto mensaje nada elegante pero sobre todo, no pitar el clarísimo penalty a Diego es digno de estudio. No me creo que un árbitro que ve eso no pita penalty. Tampoco me creo que el árbitro no lo vea. Cuesta creer que la parcialidad consciente no existiese en el trencilla.

Manzano echó la pólvora que faltaba con un cambio muy valiente (Juanfran por Mario Suárez) pero el ex de Osasuna salió exclusivamente para darle la razón a Quique Sánchez Flores por dejarle el año pasado en el banquillo. Muy mal Juanfran no sabiendo leer el partido y fallando todo lo que tenía ocasión. El encuentro murió con unos valencianistas agonizando en su propia área y un Atleti incapaz de hacer un gol cuando más fácil lo tenía. Mal asunto.

Podemos hacer los análisis que queramos pero la realidad es que el Atleti tiene un punto de seis. Muy bien la actitud, bien la declaración de intenciones y bien el esquema (quizás parece más sensato el 4-2-3-1 que el 4-3-3) pero mal todo lo demás. Mal el resultado y muy mal algunas cosas peligrosas que se han visto. Con Godin proscrito y Dominguez inseguro Perea es ahora mismo titular indiscutible. Ojo al dato. Miranda es una broma. Gabi es Gabi en partidos serios. Tiago está lento. Mario tiene fallos de principiante. Falcao no recibe ni melones. Reyes y Adrian no consiguen que nadie conecte con ellos. Lo dicho. Lo mismo para cuando estemos vestidos ya se ha terminado la fiesta.