CUANDO FERNANDO VII USABA PANTALÓN (R.Madrid-At.Madrid)

Decía San Agustín que una virtud simulada es una impiedad duplicada: a la malicia se le suma la falsedad. Me da en la nariz que algo de eso esta ocurriendo en la dirección técnica del atleti últimamente.

Horas antes del derby los medios de comunicación, esas manifestaciones reales de lo que Orwell imagino como el ministerio de la verdad, encumbraban las nuevas virtudes de este nuevo atlético. Ahora si. Una inversión de 70 millones de euros justificaba la catarsis que como una epifanía angelical iba a sufrir nuestro equipo. Algunos eruditos, los mismos por cierto que ahora dicen que esta plantilla es la buena, defendían que con lo del año pasado era imposible jugar al fútbol pero nunca más, ahora tenemos otra cosa. 70 millones y la mesiánica iluminación de nuestro entrenador que, ahora si, parece que jugaría como el atleti se merece completarán el viaje. Es decir, ahora si, el equipo saldría a ganar los partidos.

¿Virtud simulada?.

Después de 70 millones de euros la “totalmente” renovada alineación que inició esta prometedora liga en el Bernabeu se disponía a bordar el fútbol ofensivo con la friolera de nada menos que 3 caras nuevas respecto a la temporada pasada. 3 caras nuevas que curiosamente sustituían puesto por puesto jugadores del año pasado del mismo tipo y de nivel al menos similar: extremo por extremo (simao Vs. Petrov), medio centro defensivo por medio centro defensivo (Raul García Vs. Luccin) y delantero centro por delantero centro (Forlan Vs Torres, ese gran “profesional”). A priori y para ojos inocentes como los míos no parecen cambios dramáticos. ¿Dónde estaba entonces la diferencia?

La diferencia habría que encontrarla por tanto en el nuevo discurso de nuestro entrenador: “tendremos la pelota más tiempo que el equipo contrario y saldremos a ganar todos los partidos”. El día que le escuche decir esto rompí a llorar de emoción y me quemé las rodillas con el suelo dándole gracias a Dios por atender mis plegarias. Sin embargo poco después y una vez repuesto del impacto inicial me dio por pensar (si, ese ejercicio tan dañino para el espíritu y la sociedad occidental) así que tirando de meninges me resultó muy difícil encontrar la explicación de porque ese no fue el discurso del año pasado. Tras ver el derby del pasado sábado creo que tengo una respuesta.

Decía Machado que todo lo que se ignora se desprecia y supongo que esa será la razón por la que Aguirre despreciaba el juego, el balón y el fútbol el año pasado. Ignorando todo aquello Aguirre estaba donde estaba y fiel a su aparente tozudez mantuvo un discurso tosco y “estajanovista” tan coherente como inútil y soporífero. Pero por esas cosas que tiene la vida el periodo estival ha provocado un fenómeno de conversión religiosa y misteriosamente este señor ha abrazado las mieles del teórico buen fútbol. Lo que se ignoraba entonces supongo que se seguirá ignorando pero supongo también que habrá pensado que Paris bien vale una misa. Cuan Fernando VII nos ha dicho eso de marchemos todos juntos y yo el primero por la senda del buen fútbol… pero ya sabemos quien era Fernando VII y lo que hizo después.

Ojala este equivocado pero me temo que nuestro problema este año es que nuestro entrenador quiere jugar de una manera que no sabe.

A los 50 segundos del Derby ya íbamos ganando. Yo en mi ceguera post-traumática pensaba que adelantaríamos la defensa, morderíamos en el centro del campo, tomaríamos el balón para romper el partido y les mataríamos al contragolpe…. pero no. Nos echamos atrás, les dimos el balón gratis, les dejamos llegar hasta el área y les pedimos perdón por haberles metido un gol. En veinte minutos el Madrid, el equipo más penoso del verano, había vuelto a nacer y parecía la naranja mecánica. Hasta Raúl le ganó un balón por alto a Pablo, que solamente le debe sacar tres cabezas, y nos metió gol. Otra vez fuimos el equipo “aspirina” para el contrario. En 20 minutos habíamos perdido todo lo ganado en verano. Otra vez en tierra de nadie. Otra vez justificaciones en la rueda de prensa. El Madrid se creció espoleado por esos señores de la grada que han venido desde las provincias del interior para ver a su “madrí” mientras nosotros nos encomendamos a la suerte, esa fiel enemiga de nuestro equipo.

Pero el caso es que tenemos un gran equipo y el partido fue divertido. Sin cerebro ya que nuestro entrenador piensa que eso son cosas del pasado pero un gran equipo. Agüero es muy bueno y Aguirre ya no puede esconderlo por más tiempo. Forlán tiene buena pinta y Simao nos demostraba que se puede regatear y marcharte por la banda vistiendo de rojiblanco. En la primera parte estuvo desaparecido supongo que desubicado sin saber si atacar, defender o rezar el rosario viendo como el fastuoso planteamiento táctico de su entrenador hacía que nuestra banda izquierda pareciese un coladero con pase preferente para el Madrid (creo que la próxima novela de JJ Benitez trata de las razones por las que Pernía juega en este equipo) pero en la segunda parte se animó. Justo cuando era el jugador que pedía el balón y se había marchado 3 veces de su marcador Aguirre tuvo otro de sus ataques de entrenador y lo quitó del campo. Supongo que eso es lo que mandan en el cursillo de entrenador. Lo que no sé es de que deporte.

Es sólo un partido (aunque es contra el Madrid y eso es algo que tampoco entiende nuestro entrenador) y reconozco que el equipo me gusta aunque también me gustaba el del año pasado. Mis únicas dudas abundan en si vamos a jugar como dice el señor que se sienta en la silla de entrenador y sobre todo si vamos a saber jugar como dice que lo vamos a hacer. Lo veremos muy pronto.