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Automatismos (At. Madrid 0 - R. Madrid 1)



“Frío e Insípido el consuelo cuando no va envuelto en algún remedio” (Platón)

Dicen que el éxito en el deporte y en la vida muchas veces es cuestión de automatismos. De asimilar de forma natural ciertas formas de actuación que te hacen no tener que pararte a reflexionar en el momento en el que son necesarias. Ya saben, como cambiar las marchas de un coche de forma inconsciente o cerrar los ojos cuando se desata una polvareda. En los deportes de equipo en general, y en el fútbol en particular, los automatismos son especialmente importantes porque tienen la responsabilidad de conformar en cierta forma el espíritu y la personalidad del equipo, de ese ente que está por encima de los miembros que lo componen. El Atlético de Madrid Contemporáneo (y creo que a partir de ahora utilizaré ese nuevo apellido para distinguirlo de una institución con la que no tiene nada que ver) tiene también automatismos como todo hijo de vecino. El problema es cuales son estos automatismos. No es lo mismo el mecanismo de soltar el codo cuando intuyes que te van a agredir a el mecanismo de relajar inconscientemente y placenteramente el cuerpo cuando notas que te están sodomizando en contra de tu voluntad.

Si un equipo está acostumbrado a salir al campo a ver qué es lo que pasa es muy difícil que de la noche a la mañana salga a ganar y parezca algo natural. Si un equipo está acostumbrado a renegar del balón es difícil que no sepa qué hacer con él cuando un día tiene que tenerlo. Si un equipo tiene automatizado el mecanismo de defender debajo de su portería es muy difícil que de repente salgan de allí a pesar de que necesiten meter tres goles. Si un equipo tiene automatizado que su forma de enfrentarse al rival es darle el balón al Kun Agüero o a Reyes de cualquier forma para que ellos se busquen la vida es complicado que sepan el qué hacer cuando el Kun o Reyes no están en el campo. Si un equipo está acostumbrado a que las derrotas sean cómodas es difícil que el hecho de volver a perder les suponga el más mínimo problema. Si un equipo está acostumbrado a recibir las derrotas más humillantes con el cariño cómplice de su afición es complicado que la siguiente, sea humillante o no, les duela lo más mínimo. Si un equipo está acostumbrado a colocar jugadores mediocres y carísimos cada seis meses sin que a nadie le sorprenda es difícil que alguien se sorprenda cuando viene el de todos los años. Si un equipo está acostumbrado a no tener referencias institucionales ni dentro ni fuera del campo es normal que luego no exista nadie, ni dentro ni fuera del campo, que se sienta herido en el orgullo colchonero. Si la “gran” afición de un equipo tiene automatizado que su ÚNICA labor para con el club es la de animar, se haga bien o mal con razón o sin ella, es francamente difícil que nadie se plantee dejar de cantar canciones infantiles y tratar de abrir los ojos. Personalmente el partido de ayer, el enésimo derby que perdemos, marca un antes y un después en mi relación con el Atlético de Madrid. Perdón, con el Atlético de Madrid Contemporáneo.

El análisis del partido en lo deportivo es casi incluso más triste que el sociológico pero no deja de ser inútil y se resumen en una sólo frase: el Real Madrid hizo exactamente lo que quiso. El Atlético de Madrid Contemporáneo es una broma construida sobre un error. Una broma que lejos de hacer gracia da pena. Mucha pena. Saltó al campo con brío y ganas pero insisto, es difícil cambiar todo de la noche a la mañana. Es inútil, y en cierto modo estúpido, tener que esperar a ir dos goles por debajo en la eliminatoria para plantearte ganar el partido. Y claro está, brío y ganas no son suficientes cuando enfrente tienes un equipo muy físico y muy bien entrenado y en tus filas falta tu principal referencia. El equipo dio buena sensación al principio pero lo cierto es que apenas llegó a inquietar la portería de Casillas. Solamente un error de este ante la presión de Reyes hizo que el Atleti dispusiese de una clara oportunidad que se desaprovecha.

El árbitro no tuvo una actuación determinante pero por supuesto cualquier duda siempre es a favor de los blancos. Las repetidas tarascadas de la defensa merengue a Reyes (tenían bien aprendida la lección de quién y quién no les podía hacer daño) dieron sus frutos y lesionaron al de Utrera mediada la primera parte. A partir de ahí se acabó el partido para los colchoneros. El Madrid empezó a tener el balón y a encerrar a un Atleti que se siente cómodo encerrándose y achicando agua. Aun teniendo que levantar dos goles. Como además los automatismos del equipo son los que son, cuando el Madrid no podía meter mano a nuestro muro de contención y reculaba nuestra defensa no salía y se quedaba colgada del larguero (¿miedo? ¿Instrucciones del banquillo?) con lo cual la nueva embestida de los merengues era más fácil. En ese ambiente llegó el gol de Cristiano Ronaldo, un jugador muy rápido, muy generoso en el esfuerzo, muy físico y que no puede ser más tonto.

El gol del Madrid puso virtualmente el fin del partido. El resto del tiempo deberá quedar enmarcado en el nivel de la anécdota. Los blancos levantaron el pie del acelerador, taparon tácticamente cualquier tímido intento de los colchoneros de hacer algo y se dedicaron a dejar pasar el tiempo sin sufrir nada. Los del Atleti bajaron los brazos, volvieron perfil de actitud taciturna y escasez de magia con la que conviven y se dedicaron a corretear con el balón en una desesperada batalla por evitar el ridículo. Quique haciendo de Quique. Mourinho haciendo de Mourinho. La grada cantando Pipi Calzaslargas. Un retrato costumbrista y real de lo que es el Atlético de Madrid Contemporáneo.

El primer tiro a puerta del Atleti llego en la segunda parte, la primera patada a destiempo por aquello del herido orgullo la hizo Juanfran, un jugador que como alguien decía en la grada todavía le queda algo de Camachismo pero que se le irá “curando” en este equipo poco a poco. El primer y único calentón lo tuvo Diego Costa, un jugador tan torpón y fallón como entregado a la causa. Juanfran y Diego Costa, dos pilares de gran tradición colchonera fueron las únicas notas de colchonerismo herido. Significativo.

No hay nada que hacer. Las opciones son intentar hacerse aficionado al Atlético de Madrid Contemporáneo, un equipo de mitad de tabla, simpático, sencillo, fácil, cutre, fiel al Gran Hermano, aburrido y previsible o dejar definitivamente de sufrir.

No hay más.

Mañana no (R. Madrid 3 - At. Madrid 1)




Yo soy seguidor del Atlético de Madrid, un equipo centenario que durante prácticamente toda su historia fue temido y sobre todo respetado en los campos que pisaba. Un equipo con una personalidad e idiosincrasia especial que aglutinaba una afición orgullosa y distinta con unos valores muy definidos respecto a la valentía, la entrega, la personalidad y repito, el orgullo. Esto que ha salido esta noche al Santigo Bernabéu no es el Atlético de Madrid. Es una mamarrachada, una broma, un insulto zafio y sobre todo una humillante y vomitiva vergüenza. El Atlético no es el mejor equipo del mundo, ni el que tiene más dinero, ni el que tiene mejores jugadores. Nunca lo ha sido. Ha tenido mejores y peores épocas con triunfos y fracasos pero lo que Atlético de Madrid nunca ha sido es una banda de cobardes. Lo que el Atlético de Madrid nunca ha sido es una banda de apocados y acobardados figurines con la clara instrucción de achicar agua, juntarse en su portería y cerrar los ojos cuando dispara el contrario esperando un milagro. El Atlético de Madrid nunca ha agachado la mirada cuando el rival miraba de frente y nunca se ha escondido cuando venían a golpearlo. Al Atlético de Madrid no se le puede exigir que gane la liga si no se dan otras circunstancias para ello ni es descabellado pensar que salga derrotado 3-1 del campo del vecino poderoso con todo a favor pero al Atlético de Madrid no es que se le pueda exigir sino que se le debe exigir que sea capaz de saltar a cualquier campo del mundo, incluido el Bernabéu, mirándole a la cara al contrario y jugar contra cualquiera de tú a tú. Es que si no es así nada de esto merece la pena. Esto no es el Atlético de Madrid. Es la peor versión del equipo más miserable que jamás he visto sobre un terreno de juego. Esto no es el Atlético de Madrid. Es una puta mierda.

Y ahora alguien me vendrá con el poste, y el árbitro, y la mala suerte, y el leñero de Sergio Ramos, y las tarjetas perdonadas y los fallos defensivos,… y tendrá razón (aunque todo es discutible) pero el resultado lejos de ser injusto es corto para los méritos de uno y otro. Seamos serios. Especialmente cuando sobre el campo se enfrenta un equipo que quiere jugar y otro que no. Un equipo que quiere tener la pelota y otro que no. Un equipo que quiere ganar y otro no.

Me aburre hacer una crónica de un partido de fútbol que no ha sido un partido de fútbol. Lo que hemos visto esta noche ha sido un monólogo apabullante, humillante y lamentable del Real Madrid y como bien saben precisamente el Real Madrid no es una cosa de la que me entusiasme mucho hablar. Pero es que del Atleti se puede decir poco y lo poco que se puede decir es para echarse a llorar.

Salimos como siempre, a especular, pero algo más entonados que otras veces. Obviando la inutilidad del inútil de Raúl García el equipo achicaba con profesionalidad hasta que un balonazo con marcado acento colchonero acaba en los pies del Kun (en fuera de juego aunque no tan claro como el impresentable del Canal + ladraba), el argentino hace el invento de todas las noches, Casillas le hace penalty pero el rechace acaba en los pies de Forlán que marca. Eso es prácticamente todo lo positivo que se puede decir de los colchoneros. A partir de ahí el humillante, lamentable y repito, bochornoso monologo blanco jugando en la frontal de nuestra área para lucimiento del pobre De Gea. Los dos mediocentros eran dos centrales más (muy malos, por cierto), Reyes era el segundo lateral izquierdo y Juanfran el segundo lateral derecho mientras en Kun Agüero hacía de pivote defensivo. Cuando el Atleti la robaba (pocas veces porque además nadie presionaba ya que la consigna era esperar) la opciones eran lanzar un balonazo a la nada (lo más habitual) o conducir el balón en solitario 120m. Genial planteamiento de ese niño mimado de la prensa llamado Quique Sánchez Flores.

Claro está (y es que ha ocurrido igual un millón de veces), tardo poco el Madrid en empatar con un remate de Sergio Ramos de cabeza pero menos podía haber tardado porque no dejaron de llegar en toda la noche. Así siguió todo el partido (con descanso de por medio) hasta que la única jugada trenzada del Atleti en todo el partido (que parte, por supuesto, de un pase diagonal de Reyes de 100m que baja el kun con maestría para errar el remate y cuyo rechace manda Forlán al poste) es el prologo para el segundo del Madrid (precedido de una falta clamorosa de los blancos que se come el árbitro, bien es cierto). Agotados los merengues parecía que el 2-1 sería definitivo (resultado que para Quique y su mentalidad “ganadora” era digno de orgasmo) pero con el Atleti, y más si sacas a Fran Merida y a Valera al campo, nada es imposible y la jugada tonta de la noche deja el tercero al Madrid de forma gratuita. Mal despeje de Filipe Luis que rebota en Domínguez y el balón cae a los pies de Ozil. El valiente de Quique y sus mamporreros de la prensa echarán la culpa del resultado a la “falta de mentalidad” de la defensa o directamente a Domínguez o Filipe Luis pero hace falta tener caradura para ello. Si te pasas 80 minutos del partido "jugando" en tu propia área, con el balón siempre por allí y con veinte jugadores alrededor lo verdaderamente raro es que no hubiese habido un error antes. Si te pasas 80 minutos del partido achicando balones en tu área lo que tienes que hacer como entrenador es primero pedir perdón y después presentar la dimisión irrevocable.

Insisto, esta bazofia (de concepto más que de representación) no es el Atlético de Madrid y como tal deseo que en la vuelta los destrocen y así demuestren al mundo, pero sobre todo a los responsables de la idea futbolística de este supuesto Atlético de Madrid, que una opción tan ruin, chabacana, repugnante y mediocre no sólo es incompatible con conseguir algo que merezca la pena (es evidente) sino que no merece ni el más mínimo de los respetos. Para hacer el ridículo y seguir haciendo el ridículo es mejor no avanzar en la competición y que nos hubiesen eliminado antes. No quiero ver más partidos del Atleti en los que no juega el Atleti.

Durante toda mi vida el día después de los partidos he presumido de colchonero. Siempre. Ganando y perdiendo. En las alegrías y en las penas. Con derrotas poderosas y victorias gloriosas. Siempre. Mañana no. Me da vergüenza amar el mismo escudo que esta gente llevaba está noche en el pecho (y conste que para mí ninguno de ellos es responsable). Me da vergüenza que se adueñe de mi equipo algo tan ruin. Me da vergüenza que eso, lo que ha hecho mi equipo esta noche (que es lo que lleva haciendo desde hace demasiado tiempo, aunque hay ocasiones que duelen especialmente) esté asociado con el nombre del Atlético de Madrid. Vergüenza y asco.

Alea Jacta Est




Decía Pablo Picasso que el principal enemigo de la creatividad es el buen gusto pero en ese sentido el actual Atlético de Madrid puede dormir tranquilo porque carece por completo de las dos cosas: creatividad y buen gusto. En partidos como el de esta noche, en el que se ha empatado con el Español sin grandes apuros y se ha pasado a la siguiente ronda de la Copa del Rey para enfrentarse a los galácticos engreídos, uno no sabe si alegrarse o meter la cabeza debajo del suelo para que no te vean. No lo digo porque me de miedo el equipo de los ladrones de guante blanco, puesto que a diferencia de los jugadores y directivos de mi equipo a mí los blancos no me dan ningún miedo, sino porque es realmente penoso y triste ver como juega este Atlético de Madrid. Es tal la desazón y mal rollo que me deja el bochornoso juego colchonero que sinceramente me da por preguntarme si merece la pena seguir avanzando en competiciones y así seguir haciendo el ridículo.

Sé que muchos no me comprenderán, que dirán que soy un exagerado sin criterio, que me vendrán con la cantinela del resultado o el resultadismo, etc, etc, pero me da igual. La propuesta deportiva de este equipo es bochornosa, penosa y lamentable. humillante para atléticos de como yo que piensan que este equipo esa algo más que un vulgar equipo de fútbol que pretende no jugar a este deporte.

Independientemente de todo lo anterior lo cierto (y hay que reconocerlo) es que el Atleti ladrillo de Quique Sánchez Flores ha controlado (a su manera, claro) un partido que se preveía complicado, ha conseguido neutralizar a los periquitos hasta es punto de que apenas han dispuesto de ocasiones para desquilibrar el partido y no ha sufrido demasiado para pasar la ronda. Tan cierto con tristes los métodos empleados.

Y es que el equipo de Quique ya no tiene ni la vergüenza de disimular el desprecio absoluto que sienten por el balón, el fútbol y la creación. El señor Flores, dándole gracias a Dios por el gol de Simao en el Calderón que justificaba su planteamiento reservón y ultradefensivo, montó un equipo de dos líneas muy juntas y generosas en la recuperación que presionaban muy arriba obligando al contrario a jugar en su campo y a tener dificultades para sacar la pelota. Esta parte de la película no sólo es lícita sino que parece muy acertada e interesante el problema es lo que ocurre cuando se recupera el balón. Este dónde esté la idea es dar un pelotazo a las inmediaciones del Kun para que el argentino se busque la vida regateando a todo el mundo, haciendo paredes consigo mismo, dando el pase de la muerte y rematando el balón él mismo. Penoso. Ver a Raúl García en la banda (incluso sin que el navarro pase cerca del balón) duele pero duele mucho más los cientos de miles de los balonazos a diestro y siniestro en los que se basa el fútbol de Atleti.

Pero el Español no era capaz de pisar el área mientras que el Atleti si era capaz de que algún pelotazo de esos que cayese en zona legal y cerca de algún pie rojiblanco. Raúl garcía empaló al larguero una buena jugada desde la izquierda que por desgracia no acaba en gol. Minutos más tarde la presión brutal de los madrileños, muy buena en esta primera parte, hace que Raúl García de nuevo meta el pie con fuerza con lo que el rechace del balón, casi por casualidad, aterriza en los pies del Kun que encara la portería, remata con violencia y el balón se mete en la red tras dar en el larguero y dejándolo vibrando. Era el minuto 24 y la eliminatoria estaba sentenciada.

Desde ese momento hasta el final de la primera parte vinieron los mejores minutos de los colchoneros con un Español romo y sonado que era incapaz de hincar el dienta a la poblada y voluntariosa defensa atlética mientras que los madrileños le mandaban al Kun cada balón que recuperaban para que el ex de independiente se luciera. Lo del Kun es de otra galaxia. Un jugador que está en el ramillete de los elegidos. Si el Atleti no aumento el marcador en ese periodo fue por mala suerte.

La segunda parte, como viene siendo habitual, fue incluso más soporífera que la primera parte. Horrorosa, horrible, aburrida y lamentable. La presión arriba de los de Quique desapareció y todo empezó a ocurrir en la frontal del área colchonera pero sin mucho peligro y el poco que hubo lo solventó con maestría De Gea. Poco más que decir. El anecdótico empate de los de Sarriá llegó con el tiempo cumplido tras una falta absurda de los colchoneros en la frontal del área que Luis García ejecuta magistralmente metiendo el balón por la escuadra.

Llegados a este punto que da igual el Madrid pero me temo que si la propuesta es la misma nos van a coser a goles. Especialmente si marcan primero. Jugándote todo el patrimonio, como hace Quique, a un único número es temerario y peligroso. También cobarde. Si el único número es rezar para que marquemos primero, que el milagro del Kun llegue pronto y todavía más para que el resultado colgado del larguero y achicando agua, me temo que es mejor no participar en la competición.

Alea Jacta Est

Solo y aburrido bajo la lluvia (At. Madrid 1 - RCD Español 0)




Esta noche en el Calderón estábamos cuatro gatos. Una entrada impropia de un partido de copa (nuestra última y única esperanza) frente a un rival que hace cuatro días que nos había ninguneado y con un nuevo derby como recompensa inmediata. Soy muy malo calculando audiencias pero rondaría el cuarto de entrada. Algunos dirán que el infernal tiempo que hacía hoy en Madrid tiene la culpa pero llevo demasiados años viniendo a este campo como creer que esa es la razón. El mismo tiempo hacía en el Bernabeu y decía la radio que rondaban los tres cuartos. Las razones del abandono en la grada yo la fundamento en otros puntos. Para empezar mientras que en Chamartín la grada está principalmente cerrada y tiene calefacción en el Calderón seguimos como hace 50 años. Son las cosas que tiene eso de estar una década vendiendo las veleidades de un nuevo estadio que es una mentira (otra mentira). Pero el aficionado atlético es austero y no sólo esa puede ser la razón. A no ser que el aficionado atlético ya no sea el de antes y su asiento esté ocupado por un nuevo colchonero nacido de la escuela que promulga AS y MARCA y que no entiende de sentimientos pero si de “comodidad” (que algo de eso también hay). En cualquier caso, desde mi modesta opinión, la principal razón hay que buscarla en el soporífero espectáculo que da este equipo.

El partido comenzó, como ya podemos decir que es una norma en la era Quique, con un equipo que sale a especular. Un equipo que tapa al contrario, que controla su salida y que intenta fundamentalmente que en principio no sale nada. Una forma de encarar un partido tan bochornosa como difícil y que rara vez tiene resultado. Así, un Español ordenadito cuyo principal mérito era juntar muchos las líneas y ocupar bien el campo. De una forma tan simple sin dominar el juego se sintió cómodo en el campo y tuvo dos buenas ocasiones antes de que el personal quitase el agua de esos asientos con mantenimiento cero.

A partir de ahí el sopor y la mediocridad se instaló en el césped hasta completar otra aburrida primera parte sin nada o muy poco que ver con el fútbol. Una primera parte que se resume en dos acciones que acontecen pasada la media hora. La primera un disparo lejano de Reyes que un defensor despeja con la mano. A mí la mano me parece clara pero también me parece que es fuera del área. Al árbitro sin embargo le parece penalty. La televisión despejará la duda pero a mí me parece dudoso. Simao se encarga de transformar la pena máxima en su último partido con esa camiseta (Forlán se había lesionado minutos antes). El portugués se va de esté equipo con la misma elegancia y discreción que ha desprendido durante estos años. Siempre me pareció un fichaje muy caro pero ha sido un profesional ejemplar que ha llevado nuestro brazalete de capitán con dignidad. Le deseo toda la suerte del mundo. La segunda acción destacada es la expulsión de Reyes (un ídolo con la cabeza de barro) que demuestra la incompetencia supina y lo poco de fútbol que saben los árbitros españoles. Por inconsciente y estúpido que sea Reyes (que lo es) jamás una acción así puede acabar con mayor castigo para el agredido que para el agresor. La entrada de Dátolo por detrás y a destiempo ya debería abrir el debate de la necesidad de una tarjeta roja pero es que encima el “deportista” del Español le lanza el balón a Reyes con toda la mala leche del mundo cuando éste está en el suelo. La salida de tono de Reyes es igualmente punible pero siempre con un castigo menor o igual al de su agresor. Por pura lógica. El árbitro podía haber expulsado a los dos o sólo al españolista dejando a Reyes con amarilla y hubiese tenido una explicación pero lo que hizo (lo contrario) no sólo no la tiene sino que va en contra de eso que los papagallos cacarean de defender el fútbol y a los futbolistas. Mourinho y sus palmeros hubiesen dado un golpe de estado.

La segunda parte estuvo más animada por aquello de la velocidad y las oportunidades. El Español abre el campo con Callejón y se lanza a por el partido mientras que el Atleti se cierra en su área. Tener un jugador menos era la excusa pero yo cada vez tengo más claro que Quique tiene un perfil parecido al ínclito de Aguirre en este sentido. Con el mismo nivel de valentía, el señor Sánchez Flores parece sentirse cómodo en la tragedia y las situaciones desesperadas (una eliminatoria perdida, un jugador menos, miles de puntos por debajo,...) esas que justifican lo injustificable como encerrarte renunciando al balón y a jugar, dar pelotazos, etc... El Español se pasaba la noche en la zona rojiblanca y lógicamente tuvieron varias ocasiones. Sólo el bueno de De Gea (increible que algún iluminado hubiese empezado a criticar al canterano) ha impedido que los de Barcelona no empatasen el partido complicando de esa manera el no salir derrotado. Los madrileños, como viene siendo habitual en las últimas décadas, a lanzar pelotazos arriba con la esperanza de que el Kun la baje, se marche de toda la defensa recorriendo decenas de metros y que meta gol. A pesar del fútbol de su entrenador y de las dificultades que le pone su equipo el argentino ha vuelto a dar otra lección de fútbol y otra demostración de lo gran jugador que es.

Pero a los 20 minutos el pésimo árbitro de hoy decide expulsar a Victor Ruiz por doble amonestación (para mí dudosas las dos, sobre todo la primera) con lo que en teoría se igualaba la balanza pero sólo en teoría porque no fue así. Quique debió entender que ya que estaba jugando con un jugador menos era mejor seguir igual a pesar de tener los mismos jugadores que tu rival. El Atleti, en otro ejercicio vergonzoso y humillante de cobardía, siguió encerrado en su área dejando todo a merced de patadones arriba y la inspiración de la lucha quijotesca del Kun Agüero que aun así tuvo varias ocasiones claras. De esta forma tan humillante murió el partido.

Espadas en todo lo alto pero a mí este equipo y sobre todo esta forma de jugar no me inspira más que pereza, sopor y lástima.

Mercados emergentes (At. Madrid 1 - U. Las Palmas 1)



No vi el partido. Debe ser la primera vez en muchos años que no veo un partido del Atleti que hubiese podido ver. Ni los cinco goles de la ida, ni el frío, ni la hora hubiesen sido causas que hicieran echarme para atrás de ir al Calderón en otras circunstancias. Ayer tampoco. Lo que me echó para atrás fue el equipo que hoy por hoy tiene a bien jugar en ese estadio. Ese sucedáneo recalentado del equipo de mis amores. Esa copia de cartón-piedra que se pasea pero los campos europeos. Me aburre tanto este Atlético de Madrid, me siento tan poco identificado con su forma de encarar la vida, me da tanta vergüenza la versión oficial que transmite al mundo que ya no me supone una alegría pasar dos horas viéndoles dar patadas a un balón. Tampoco me supone una desgracia el no hacerlo.

Reconozco no obstante que hubiese visto el partido de haber sido televisado pero resulta que este club “en crecimiento” que dicen firma acuerdos con equipos del lejano oriente que sinceramente dudo que existan y que al parecer está “abriendo cuota de mercado” en mercados emergentes (¡ja!) no genera la expectación suficiente como para que nadie televise este partido. A los “mercados emergentes” no creo que les preocupe mucho el resultado de la ida porque ellos lo que buscan es “espectáculo” aunque lógicamente si eso es lo que buscan es normal que nadie sea tan descerebrado de pensar este Atleti lo da. Por circunstancias de la vida estuve unos meses viviendo en el medio oriente y allí pude ver como los árabes se juntaban en las teterías para ver sus partidos de Madrid y Barça porque se declaraban públicamente seguidores de uno u otro equipo (y de ninguno más porque el resto les interesaba tan poco que ni se paraban a leer el nombre del equipo contrario). La mayoría de aquellos señores ni siquiera sabían que campeonato se estaba jugando. Daba igual. Simplemente eran del Madrid o del Barça. Esa es la realidad. Podemos seguir leyendo bonitas historias de príncipes y princesas pero esa es la cruel realidad.

No parece que nos perdiésemos gran cosa no obstante. Tampoco me sorprende. Si el equipo titular es penoso, romo, espeso y aburrido cualquier otra versión “inferior” de lo mismo debe llevar el concepto de aburrido hasta límites nunca antes conseguidos. Si encima las circunstancias no son las más adecuadas y tienes todo que perder pero nada que ganar (hay que reconocer que jugar el partido de ayer era un verdadero “marrón”) el resultado puede ser tan desangelado y prescindible como fue. Empate a uno dicen. Qué más da.

El único aliciente era el de ver a ese puñado de canteranos con los que Quique no parece contar a no ser que incluso el plan B se marche al carajo pero que un sector de la afición reclama con insistencia. No vi lo que ocurrió y no suelo fiarme de los intermediarios oficiales así que no debo juzgar el resultado del plebiscito porque además he leído de todo. Lo que si que puedo es dar mi opinión al respecto del uso del filial que francamente no es tan optimista. Por un lado me resulta prácticamente imposible creerme el que no exista en el equipo B un lateral derecho mejor que Valera porque de hecho es imposible. Por otro lado no entiendo que si el equipo necesita interiores no se prefiera alienar un interior del filial antes que poner en esa posición a Mario Suarez o Raúl García. Ahora bien, Quique será lo que sea pero no es bobo y por mucho amor que uno le tenga a los jugadores del filial (yo lo tengo y prefiero mil veces que la estrella de mi equipo sea del filial a cualquier otra opción) habría que echar un vistazo a la posición del equipo en segunda B (tonteando con el descenso) para darse cuenta de que tampoco estamos hablando de “la quinta del Buitre”. Aun así en este Atleti todo es tan oscuro y raro que es fácil pensar que nada es lo que parece.

Cuento los días en que acabe la liga para empezar a volver a empezar a volver a soñar con que la siguiente temporada se hagan bien las cosas. Podría ocurrir de aquí a Mayo esa chispa de suerte que nos haga colarnos en la Copa o en la UEFA pero del mismo modo que el año pasado no ocurrirá por una planificación bien hecha, un plan bien trazado ni una regularidad tranquilizadora. Será por otras circunstancias ajenas al trabajo diario.

¡¡Y ni siquiera es Navidad todavía!!

Coser y cantar (U. Las Palmas 0 - At. Madrid 5)





Partamos de cual es la realidad de estos partidos. Los primeros cruces de Copa, especialmente si son frente a equipos de segunda o segunda B, suelen ser desagradables, incómodos, difíciles de preparar anímica y tácticamente además de pesados. También son un caldo de cultivo perfecto para la demagogia la hipocresía que provoca un partido en el que en teoría no ganas nada al estar obligado a ganar claramente y por tanto puedes perder mucho. Precisamente por eso cualquier análisis de estos partidos deben ir con el perfume que los destaca como malos ejemplos para sacar conclusiones generales. Marche esto por adelantado para desengrasar y relativizar lo que venga después como consecuencia. En un sentido y en otro.

Dicho lo anterior el partido para mí tiene lecturas positivas y negativas. Entre las más positivas están el resultado (sobre todo) pero también la tranquilidad con la que se ha conseguido, la mentalidad, la seriedad, el respeto por el rival sin bajar los brazos y la forma tan profesional de encarar un encuentro tan incómodo. ¿Las negativas? Pocas, la verdad, pero significativas. La primera la cabezonería de seguir apostando por esa opción rupestre del trivote (muy lamentable). ¿Por qué está permitido que este tipo de opciones espesas y zafias se puedan probar una y otra vez a pesar de fracasar sistemáticamente y cualquier opción valiente que se salga de la mediocridad se desestima incluso antes de ser probada?. Nunca lo sabré. La segunda, que en realidad va ligada, es que la falta de creación de fútbol es evidente contra un primera, contra un segunda y contra mi equipo de los domingos por la mañana. Hoy lo hemos visto evidente hasta que ha llegado el primer gol. Me temo que es así y no va a cambiar. Al menos no va a ocurrir esta temporada y mucho menos si el cambio tiene que venir de los pies de “peloteros” como Raúl García, Camacho o Mario Suárez, el trivote de hoy.

Me gustaría destacar también otra cosa, especialmente para tanto y tanto seguidor del fútbol que está convencido que la única forma de afrontar este deporte es de espaldas al balón. Hace tres día los vimos en Villarreal. Hoy lo hemos visto en Las Palmas y frente a un segunda B. Equipos que no tienen por costumbre rifar el balón ni lanzarlo en largo y que todo su esencia, buena o mala con recursos o sin ellos, crece alrededor del esférico. El Villarreal va segundo. El Universidad de Las Palmas es de los pocos segunda B que siguen en la competición. Lo mismo es que jugar al fútbol tampoco es una mala opción.

La primera parte empezó muy sosa con un Atleti muy plano y sin ritmo (apareció algún pequeño fantasma) pero poco a poco el dominio inicial del rival paso al lado de los madrileños para no volver. El primer gol de Godín tras pase desde la esquina de Fran Merida abría el marcador y cambiaba el partido para siempre. El balón pasó a pies del Atleti, el rival se descolocó y el partido fue muy fácil. El magnífico segundo gol de Agüero además de tranquilidad ponía además clara evidencia de la diferencia entre la primera división y la segunda B. El argentino se va en carrera y potencia entre sus defensas como un padre jugando con sus hijos.

La segunda parte directamente fue coser y cantar. Lo que sueña un entrenador en un partido como este. La simple presión de los colchoneros fue suficiente para hacerle un siete a los isleños. Diego Costa con facilidad tras mal rechace de la defensa (suma y sigue el brasileño) y el Kun tras regalo del portero rival ponen el tercero y el cuarto respectivamente. Por ahí apareció entonces Alberto Perea para recordar que la cantera existe y también vimos el experimento de ver a Antonio López por la derecha (raro, pero no tanto si se piensa como alternativa a tener a Valera en el campo). Fran Mérida ponía el quinto en el marcador en la enésima llegada en tromba de los colchoneros pero yo sigo sin ver nada en este jugador. Hoy tampoco.

Eliminatoria resuelta y a pensar en la siguiente ronda porque imaginarme la vuelta en el Calderón, entre semana, por la noche y con frío me provoca escalofríos.

El triunfo de la ruindad




“No siento el menor deseo de jugar en un mundo en el que todos hacen trampas” (F. Mauriac)


En esta vida hay que saber ganar y saber perder así que aunque ese desagradable sujeto de lamentable figura y peor verso que hace las funciones de presidente del Sevilla no sepa de lo que estoy hablando y continúe insultando al buen gusto y la deportividad cada vez que tiene ocasión y decida seguir decorando todo lo que le rodea de venenosa y repugnante estulticia vaya por delante mi felicitación al equipo sevillano. A pesar de su esperpéntico y lamentable presidente y a pesar de su bochornosa y lamentable propuesta no ya futbolística sino deportiva. Felicidades por ganar una copa que evidentemente quería que ganase mi equipo pero que reconozco que como espectador hubiese querido que ganase cualquier equipo que hubiese estado esta noche delante de los andaluces por una sencilla razón que no tiene que ver con odios centenarios ni revanchas maquiavélicas (eso no va conmigo). La única razón es que esta noche ha triunfado la cobardía, la marrullería, la especulación, el “otro fútbol”, la vehemencia gratuita, la pillería y la búsqueda de la destrucción. El capricho del destino ha premiado está noche a un grupo de terroristas del fútbol como deporte y noble juego. Ha premiado al que espera, al que hace teatro, al que prefiere no jugar, al que va al límite de la legalidad pasándose al lado contrario siempre que no están mirando, el que nada y guarda la ropa, el que dispara y esconde la mano. El fútbol evidentemente nunca es justo y no tengo ningún motivo para decir que el Atlético de Madrid sea mejor equipo que el hispalense (el resultado final de hecho dice lo contrario y con eso hay que quedarse) pero sinceramente me quedo con mi equipo. Ganando y perdiendo. Si hay que hacer lo que ha hecho hoy el Sevilla para ganar prefiero sinceramente quedarme donde estoy. Yo no creo que el fin justifique los medios.

En este mismo sitio he criticado un millón de veces a mi equipo, su forma de jugar, su actitud y un montón de cosas más. Lo volveré a hacer siempre que así lo crea pero esta noche no. Esta noche estoy orgulloso de ser del Atlético de Madrid. Esta noche me acuesto tranquilo sabiendo el equipo que tengo y esperanzado por el futuro. El Atlético de Madrid de hoy es el equipo que yo quiero, un equipo valiente, entregado, queriendo jugar al fútbol, llevando la iniciativa y siendo generoso. Sin suerte pero honesto y orgulloso. Ese es el Atlético de Madrid. Espero que los demás alguna vez puedan decir lo mismo.

El partido comenzó con mucha intensidad, de forma muy vertical, toma y daca con mucha agresividad (de la sana) y con los dos equipos muy metidos en el partido. Los dos. Apuntaba una noche bonita de fútbol y emoción pero a los cinco minutos un doble rechace en el área es recogido por Capel que empala el balón con la izquierda sin que De Gea pueda llegar a tocarlo. 0-1 para el Sevilla y fin del partido de fútbol. A partir de ese minuto comenzó otro juego, otra cosa que difícilmente puede considerarse deporte y en la que es muy difícil hacer o construir nada, especialmente si el que arbitra es un señor que en el último partido de su carrera decide hacerse árbitro británico, malinterpretando el concepto del arbitraje británico. En la liga inglesa se permite jugar al fútbol pero jamás se premia la marrullería y la violencia al límite. La abierta actitud de Mejuto esta noche ha provocado exactamente lo contrario que pretendía y no se ha podido jugar nada. El Atleti tenía el balón y pretendía distribuirlo con criterio pero era imposible dar dos pases seguidos sin que algún esforzado destripaterrones con camiseta blanca parase el juego por lo civil o por lo criminal. Las estadísticas siempre suelen ser engañosas pero si ven el número de faltas de uno y otro equipo los guerrilleros hispalenses han cometido exactamente el doble. El doble.

El Atleti aun así tuvo sus ocasiones, algunas muy claras y el “bueno” de Palop, un muchacho que encaja perfectamente con la clase y el estilo de su presidente, hizo un algunas intervenciones de mucho mérito pero es difícil y hasta absurdo intentar hablar de fútbol esta noche. Los 85 minutos posteriores al primer gol sevillano se pueden resumir diciendo que sobre el terreno de juego había un equipo que por todos los medios intentaba jugar al fútbol y otro que por todos los medios (algunos de ellos verdaderamente lamentables) intentaba no hacerlo y que nadie lo hiciese. No merece la pena darle más vueltas al asunto. Algunos dirán que al fin y al cabo son ganadores de la Copa del Rey y tendrán razón. La gente encuentra alegría en cosas muy diferentes.

Lo único que podría comentarse con detalle son los numerosos episodios de interpretación circense (Capel tiene un futuro muy prometedor en el mundo del espectáculo casposo), macarrismo barriobajero y chulería desmedida con los que nos obsequiaban desde dentro y fuera del campo. Sobre todo desde el banquillo de Manolo Jiménez y ese otro personaje que habita allí desde hace años y que debería ser inhabilitado de por vida. Jamás he visto un equipo en el que palco y banquillo se compenetren tan bien. Especialmente destacable es el vodevil que han montado después de una entrada de Perea a Capel, que además no era ni falta, que es como para que se les caiga la cara de vergüenza, algo que conociendo la catadura moral de los personajes todos sabemos que no va a ocurrir. El arbitro por cierto ha entendido que esos minutos de navajazos y amenazas a lo “perros callejeros” eran parte del juego, fácil de entender viendo lo que estaba ocurriendo, y decidió no descontarlo después.

El día que el Atleti perdió la Copa del Rey contra el Valencia yo aplaudía al equipo rival por ser un digno ganador. Lo mismo hice contra el Español. Hoy he quitado la tele indignado en un gesto del que no me siento orgulloso pero que no he podido evitar a pesar de tener buenos amigos sevillistas que son muy buena gente. Jamás puedo aplaudir algo así. Me daría vergüenza. Van en contra de mi religión. Eso si, que el señor Del Nido y su cohorte de tragaldabas se queden traquilos porque los colchoneros somos un equipo señor que sabe perder pero también ganar como demostramos hace una semana en Hamburgo (he quedado con varios aficionados al Fulham para que visiten el Calderón). Lástima que no todo el mundo pueda decir lo mismo.

Ángel blanco, ángel negro


Están ahí, no se van y cada vez me chillan más fuerte. Por más que agito la cabeza no soy capaz de evitar seguir escuchando esas dichosas voces retumbando dentro. Es la eterna lucha entre el bien y el mal, lo blanco y lo negro, el Atleti y el Atleti. El Ángel Blanco me cuenta una cosa y el Ángel negro me cuenta otra y encima los dos tienen razón. Los dos saben que recuerdo haber vivido ya siete finales de copa y cuatro de ellas en vivo… pero no siempre fue la misma final de Copa. ¿Qué hago? Más de una década desde la última final y no sé qué hacer…

El Ángel Blanco me lleva a al año 1992 cuando mi hermano y yo bajábamos la castellana de la mano de mi padre y lo hacíamos henchidos más que nunca de llevar al cuello los colores rojos y blancos. Algunos coches nos pitaban con júbilo mientras otros cerraban las ventanas de sus autos con caras de pocos amigos pero sin poder decir nada. Yo intentaba no cerrar nunca los ojos para intentar almacenar la mayor cantidad de imágenes consciente de que no sería fácil repetir aquello pero irónicamente de lo que más me acuerdo es de mi hermano pequeño, que era muy pequeño, repitiendo cada cien metros con un balón imaginario el magnífico zurdazo de Futre que había supuesto uno de los dos goles que le endiñamos aquella tarde al Real Madrid. Recuerdo también aquel puñado de colchoneros anónimos y felices que bajaban la castellana sonrientes y que volvían a gritar gol cada vez que mi hermano daba un puntapié al aire…

El Ángel Negro me lleva al año 1999 y la playa de Cádiz el día después de perder 0-3 contra el Valencia. Mis primos, el Forza y yo bajamos a la playa por aquello de aprovechar la oportunidad de estar en tierras tan lejanas pero no teníamos muchas ganas de fiesta. Después de un día espectacular por la calles de Sevilla nos llevamos el varapalo de la inapelable victoria valenciana. Aquella noche el pequeño comando colchonero que habíamos creado para la ocasión mal dormimos en Cádiz porque fue imposible encontrar sitio en Sevilla. Yo llevaba mi bufanda escondida en la mochila porque no tenía la sensación de que fuese precisamente el mejor día para presumir de colores pero estando sentado en la arena mirando a ninguna parte advertí como alguien venía paseando con la camiseta del atleti puesta y reluciente. Aquel chico, que era más o menos de mi edad y lucía con orgullo la remera colchonera a pesar de todo, paso cerca de donde estábamos consiguiendo ver los flecos de color rojiblanco que asomaban de mi bolsa así que sin mirarme a los ojos enseguida supo a quien pertenecía mi corazón. Pocos minutos después los cinco estábamos en la playa cantando: “la-la-la-lá, la-la-la-lá…Radomir te quiero” que es lo que pocas horas antes cantábamos todos los atléticos desde detrás de la portería al acabar el partido pero que no sirvió para que ese genio de la gestión deportiva alternativa llamado MA Gil decidiese no destituir a Radomir Antic, cosa que hizo esa misma noche.

El Ángel Blanco ahora me lleva al año 1991, 29 de Junio, a una esquina del fondo norte de un Santiago Bernabéu donde estoy mordiéndome las uñas y sin poderme sentar gracias a los nervios que me atenazan minutos antes de que empiece la prologa de la final de la copa del rey de aquella temporada. Los mallorquines que están sentados en la otra punta del campo intuyo que se sienten igual que yo pero ni me sorprende ni me preocupa. Lo que me preocupa y me sorprende es ver a un señor anciano, arrugado y con cara de felicidad, que está sentado al lado de mi padre y que mientras todos sudamos como surtidores lamentándonos de no haber marcado gol todavía, pesarosos por lo que pueda ocurrir, él está impertérrito en su silla disfrutando del ambiente. A pesar de patente juventud y mi timidez congénita me sale del alma preguntarle cómo puede estar tan tranquilo ante una situación así a lo que el hombre me responde sin perder la sonrisa: “tranquilo hijo que hoy ganamos”. Alfredo Santaelena se encarga pocos minutos después de dar la razón a aquel hombre.

Pero el Ángel Negro me lleva a rastras al año 2000 y a ese aciago momento en el que en otra final de copa Tamudo le quita con la cabeza a Toni Jiménez un balón que está botando tranquilamente en el área y que para escarnio de todos los telediarios del mundo acaba en su propia portería segundos más tarde. Ese genio de la gestión deportiva alternativa llamado MA Gil había fichado ese año a un portero en alza y de futuro como Toni para competir en el puesto con un Molina internacional y en la cima de su carrera consiguiendo en el camino el desquicie de ambos y el fin de la carrera de uno de ellos. Aquella misma noche tomo de verdad conciencia que gracias a la ejemplar campaña del tipo que MA Gil había fichado cuando echó a Antic (Ranieri) pero sobre todo a los devaneos de su querido padre por el lado salvaje y oscuro de la vida, el Atlético de Madrid es a esas horas equipo de segunda división. Las lágrimas de un Toni Jiménez correteando desolado por el césped no son capaces de calmar las mías ni sobre todo calmar el inmenso odio que se instala ya para siempre en el corazón hacia los culpables de todo aquello.

He decidido abofetear a los dos ángeles y volverlos a guardar donde estaban porque ahora ya lo tengo claro: disfrutaré la final de copa como ese niño con bufanda rojiblanca que no he dejado de ser y aunque soy demasiado joven como para ser el anciano arrugado que diga: “tranquilo hijo que hoy ganamos” trataré por todos los medios de encontrar ese hombre en la grada porque sé que estará allí. Eso sí, antes y después, ocurra lo que ocurra, el odio a los culpables de tanta tristeza pasada, presente y futura seguirá bien agarrado a mi corazón. Ocurra lo que ocurra.

Como tiene que ser






Racing de Santander 3 - At. Madrid 2

Decía Seneca que vencer sin peligro es ganar sin gloria y probablemente tenga razón. A pesar de los muchos agoreros que soñaban con una noche aciaga para el colchonerismo la semifinal de la copa del rey se había resuelto en el Vicente Calderón hace una semana. El partido de hoy era de esos partidos difíciles de jugar con todo que perder y nada que ganar pero que si encarrilas pronto se convierten en un tramite aburrido y prescindible y eso es lo que hemos visto hoy. Aun así me gusta pasar a la final así, a lo grande, como tiene que ser, siendo mejor aquí y allí para no dejar dudas.

Que el Racing saliese enchufadísimo al partido es algo que todo el mundo esperaba y a nadie sorprende pero que el Atleti saliese con la careta de aturdido era más difícil de esperar y aunque se dieron las dos cosas a la vez lo cierto es que ni lo uno ni lo otro fueron especialmente intenso ni significativo. El gol prematuro de los cántabros llega no porque el aliento de la grada anime a los jugadores del Racing por encima de sus posibilidades sino porque ese mismo aliento le afecta sobremanera al pobre muchacho de Valera, un jugador que juega de titular en este equipo más por negligencia de los que lo dirigen que por él mismo, cuando decide ir a defender un córner con los ojos cerrados y mete el balón en su propia portería. Las alarmas de los más pesimistas de entre los más pesimistas se encendieron pero a los cinco minutos se vio que el espíritu del Atleti hoy no era ese. Estaban bien plantados, tácticamente muy bien distribuidos y metidos en el partido. A este que escribe le tranquilizó ver al equipo de esta manera (aunque seguía un poco aturdido) y ver como a los cinco minutos Agüero remataba delante de la portería (y fallaba). Lo que terminó por relajarme sin embargo fue el extraño gol que ocurrió un par de minutos después. ¿Valera? ¿Reyes? ¿Propia puerta?... da igual. Gol del Atleti y empate a uno.

Ahí empezó a morir el partido. El Racing acusó el puyazo y el Atleti se quitó un verdadero peso de encima. Desde ese punto hasta el descanso el equipo santanderino, que a esas alturas había sido más espíritu que juego, más corazón que cabeza, caía en una suave pendiente que lo llevó a desaparecer del campo mientras que el Atleti crecía como equipo, fijaba las posiciones, se hacía con el control, con el balón y con el partido. Cinco goles de ventaja tienen ese efecto. Sin extrema brillantez pero con eficacia más que sobrada. De hecho las mejores ocasiones vinieron de los jugadores vestidos de rojo y blanco como un par de remates de cabeza del Kun, especialmente uno de ellos rematando sólo desde el área pequeña.

La muerte oficial del partido sin embargo solamente tuvo que esperar cinco minutos tras la reanudación del partido en la segunda parte. Magnífica jugada de calidad de Jurado (con demasiado toquecito inútil todo el partido) en asociación con el indomable talento del Kun para que el primero resuelva muy bien delante del portero. 1-2 y a dormir. A partir de ese punto lo que vimos fue mucho fútbol control del Atleti y violencia gratuita de los cántabros, supongo que demasiado preocupados por saldar viejas cuentas y rencillas antes de caer eliminados de la Copa. Faltas, desplantes y expulsiones fue lo que aporto el Racing para remontar la eliminatoria. Penoso bagaje para un equipo que se ha quejado tanto de temas extra deportivos. Que un equipo tan claramente inferior en los dos partidos recurra a la incompetencia de los colegiados es sinceramente para hacérselo mirar o como dice mi abuela, es no querer enterarse de que va la película.

El cante de De Gea al final del partido que supone el empate y el siguiente gol de Tchité ni siquiera son significativos y suponen una mera anécdota propia de la relajación del momento.

Y ahora la final. Me tiemblan ya las piernas sólo de pensarlo pero a la vez me palpita el corazón a toda velocidad esperando con ansiedad que ya empiece... ¿este año si? Queda mucho todavía así que pensemos de momento en otras cosas.

Hubo un día...





At. Madrid 4 - Racing de Santander 0

Es curioso como cuando las cosas se hacen bien todo parece mucho más fácil y sencillo. La noche del Calderón, a pesar de las calvas, ha sido diga de una semifinal de copa y por una vez todos los elementos en juego han estado a la altura de las circunstancias. De la afición no tenían ninguna duda pero de los señores que componen el equipo las tenía todas y aunque había muchas razones para reforzarse en esa idea la realidad es que hoy, jugadores y entrenador, han dejado una muestra de que si es posible y de que si lo saben hacer. A partir de ahora me temo que las excusas para la mediocridad tendrán que ser más elaboradas porque sabemos que hubo un día en el que el Atleti fue el Atleti, ese equipo grande que todos queremos.

El partido empezó sin tiempo de hacer lecturas. Un ritmo vertiginoso, una intensidad impropia de este equipo (una lástima pero es así) y muchas ganas de hacerse con el balón y con el partido (igualmente impropio). Antes de que me pierda en otras disquisiciones fue la primera mejor parte de toda la temporada. Especialmente esos primeros 20 minutos donde pasó de todo para el Atleti y de todo bueno. El secreto del éxito en realidad no es tal secreto. Cualquiera sabe que si alguien fuese capaz poner el balón en la zona de tres cuartos colchonera el potencial de este equipo se multiplica por 100 y eso es lo que ocurrió. Asunçao y Tiago, enchufadísimos, robaban muy arriba y soltaban el balón a las bandas (¿por qué Simao y Reyes parecían mejores?) o a un Agüero estratosférico que cuando tiene el balón es imparable. Hoy más que nunca. El único que no estaba en el campo era Forlán, supongo que no lo suficientemente motivado al sentir que no juega en un equipo grande.

El Atleti aviso varias veces pero especialmente peligrosas fueron un remate sorpresa de Tiago al poste y una llegada por la banda derecha (los mejores minutos de Ufjalusi también) que el Kun remataba desviado. Pero fue sólo un aviso porque poco después era el Kun el que la colgaba desde la misma banda derecha para que Simao empotrara la pelota en la portería. El delirio en un Calderón con muchos claros y empapado de agua.

La mejor señal vino precisamente en ese momento cuando a “pesar” de ir ganando el equipo siguió manejando el partido con la misma intensidad, la misma tensión y la misma cabeza para leer los tiempos. Canales no conseguía sacar cabeza de la maraña colchonera, Munitis se tenía que ir a buscarse la vida a la banda (sin éxito) y Colsa perdía la batalla contra los portugueses del Atlético. Los colchoneros eran los únicos sobre el campo y las ocasiones seguían llegando, algunas especialmente claras como una excelente incursión de Ufjalusi por la banda que cuelga el balón al área de forma magistral para que el Kun, en el área pequeña, remate a las manos del portero rival. Pasados los 25 minutos el ritmo paró un poco pero el equipo colchonero consiguió mantener la cabeza fría lo suficiente como para seguir manejando el partido y seguir teniendo oportunidades. En una de ellas por fin aparece el confundido uruguayo (en una baja forma desquiciante) para rematar con la izquierda bien pero sin poder marcar gracias a una buena intervención de Coltorti. El segundo gol de los colchoneros era más que justo pero parecía que no llegaba a pesar de las muchas y buenas ocasiones, pero por esas cosas que tiene el fútbol al final apareció cuando menos se esperaba, en las postrimerías del primer tiempo y tras una jugada en la que se suceden los fallos en cadena de los cántabros y que Reyes mete dentro de la red. Me alegro por Reyes que también estaba haciendo un buen partido.

Es cierto que durante muchos tramos del partido el encuentro estaba roto y los equipos se rompían pero este atleti ha demostrado muchas veces que sale mejor parado del intercambio de golpes que de la especulación así que... ¿por qué seguir insistiendo? También hay que destacar la labor del árbitro que aunque tuvo errores importantes (especialmente contra los racinguistas) es de esos colegiados tipo británico que dejan jugar y no paran el partido por nimiedades lo cual es muy de agradecer desde el punto de vista del espectador.

La segunda parte fue algo más de control (probablemente porque Quique es consciente de las limitaciones físicas de este equipo) pero no desmereció un ápice el buen planteamiento y espíritu del equipo. Al Cesar lo que es del Cesar y hoy hay que felicitar a Quique y su planteamiento. Quizás hubo un pequeño bajón en torno a los diez minutos de la segunda parte pero esa mínima reacción se acabo al instante con un nuevo tiro al palo de Simao. La jugada definitiva llega sin embargo poco después cuando un error del Racing (típico de los colchoneros, irónicamente) provoca un vertiginoso contrataque bien llevado por los madrileños pero mal culminado por un Jurado que acababa de salir por Reyes lesionado. Digo mal acabado porque cuando debería haber tirado el balón a la izquierda se empeña en regatear en solitario con lo que favorece la falta del rival y el aborto de una ocasión clarísima de gol que es lo que ocurre. Ante la sorpresa de todo el mundo al árbitro pita sin embargo penalty una falta que ha sido claramente fuera del área. No creo que el colegiado pueda considerarse como crucial en el resultado pero sin duda el error es mayúsculo. Forlán se encarga de ejecutarlo poniendo el 3-0 en el marcador.

A partir de ahí el Atleti juega a placer. El Racing muerto intenta estirarse a la desesperada pero es imposible frente a un equipo madrileño muy bien plantado donde Tiago daba una lección de lo que tiene que hacer un medio centro moderno. Espero que Raúl García tomará nota de lo que él probablemente nunca sea capaz de hacer. Es pronto para tirar las campanas al vuelo pero Tiago parece el jugador que necesitábamos. Rigor táctico, intensidad, listo en la colocación y (¡gracias Dios!) con capacidad para mover el balón con calidad y sentido. Gran partido del portugués y gran partido de su escudero Asunçao que como sospechaba cuando tiene cerca un jugador de fútbol crece también como futbolista.

En una de esas jugadas de fantasía con las que el Kun nos ha correspondido durante toda la noche el argentino se hartó de caracolear hasta que lo derribaron a zancadillas en lo que esta vez si fue un penalty de libro. El uruguayo Forlán marcaba su segundo gol de la noche y el cuarto del equipo. Es curioso como el charrua se lleva dos goles en la buchaca haciendo un partido triste y ramplón muy por debajo de lo excelente jugador que es. Supongo que es lo que tiene tener la suerte de jugar en un equipo grande.

El único acercamiento de los cántabros (y por eso digo que me parece muy injusto culpar al árbitro en un partido en el que el Atlético a barrido a su rival del campo) fue alrededor de la media hora en un remate de cabeza de Canales que resuelve de forma magistral De Gea, un portero que crece por momentos y va camino de convertirse de un personaje clave para este club. Poco más porque desde ese momento hasta el final siguieron sucediéndose con la mala suerte de que ninguno se concretó y especialmente sangrante es lo que falla Jurado en el último minuto del partido sólo con la portería vacía.

Con el Atleti es difícil de asegurar nada pero el resultado es tremendamente contundente y la eliminatoria parece sentenciada. Si esto se confirma veremos al Atleti en una final después de más de una década lo que sólo de escribirlo me pone los pelos de punta. Espero que todos estemos a la altura ese día.

Dicen que el fin justifica los medios




Celta de Vigo 0 - At. Madrid 1

Dicen que el fin justifica los medios y aunque todo sea relativo y muchas veces es cierto que una frase así puede ser verdad en ocasiones especiales a mí sinceramente me deja un mal sabor de boca que fracasen las propuestas nobles, honestas y valientes en detrimento de otras propuestas infames, rupestres, incoherentes y cobardes. Por si no lo han adivinado los rupestres somos nosotros. El Atleti se ha presentado en semifinales de la copa del rey sin jugar un pimiento y con mucha suerte. A falta de tres partidos, dos de ellos contra el Racing de Santander, parece lógico ilusionarse con ganar un trofeo después de tanto tiempo pero viendo de verdad lo que ofrece este colectivo de tipos extraños que dicen jugar al fútbol se me hace ciertamente complicado.... aunque estamos tan cerca.

Es verdad que hay partido que se tienen que ganar como sea y que lo del juego es lo de menos pero es que para el Atleti todos los partidos son así y parece que siempre lo del juego es lo de menos. El partido comenzó con mucho furor sobre el campo, mucho pundonor, mucha energía y mucha lucha pero nada de fútbol. Lo normal por parte del equipo colchonero pero algo raro en los gallegos que son de los equipos que suelen respetar este deporte. Poco a poco eso si, las cosas fueron volviendo a su cauce y a la ilógica lógica que ha marcado esta eliminatoria. A saber, un equipo de segunda con presupuesto ajustado que se hace con el balón y el control del juego, que trata de profundizar a base de hilar juego frente a un equipo de primera de presupuesto generoso que se cierra en su propio campo, que se desentiende del balón y que trata de llegar al campo contrario por la vía más rápida aunque atente contra los códigos mínimos del deporte y la estética.

La única noticia buena era la presencia de Tiago que por fin volvía a equilibrar el número en el campo y hacía que el Atleti jugase con 11. Comparar la labor del juego del del portugués con La Perla del Tajonar es como comparar a Frank Sinatra con Tony Genil. No creo que Tiago sea ninguna maravilla espectacular a tenor de su trayectoria y como ha acabado en este equipo pero comparado con el navarro invisible parece una bendición del cielo. Eso si, incrustado en el equipo ramplón que viste de rojiblanco poco puede destacar pero al menos aportaba tanto en ataque como en defensa y en el minuto 12 consiguió caer a banda y dar un pase a la derecha en profundidad que acabó en oportunidad clara del Kun. Pero fue un espejismo porque el partido era del Celta y los madrileños lejos de dar miedo lo que daban básicamente era pena. Si, si,.. serios, ordenados, más concentrados... pero daban pena. Yo exijo a este equipo no que se vista como el Atlético de Madrid sino que lo sea. Llevamos mucho tiempo pareciendo un equipo modesto sin serlo y a mi me da vergüenza.

Pero por las cosas de este deporte cuando el equipo estaba encerrado en su área y dejaba todo a la suerte resultó que la suerte llegó en forma de error garrafal de la defensa gallega (digna de Perea) que dio con un robo de Forlán al último hombre vestido de celeste y como no podía ser de otra forma en el primer gol de los madrileños. A partir de ahí el cielo se abrió, el Celta acusó el golpe y aunque la brillantez siguió sin aparecer por ningún lado tampoco lo hizo en sufrimiento colchonero para dar paso a repetidos fallos de los celtiñas que ni Forlán ni Agúero ni el resto de delanteros consiguieron aprovechar antes del descanso.

La segunda parte fue una locura típica de copa del rey con un Celta que fue a por todo y por un Atleti agazapado y reservón pero que tuvo un sin fin de oportunidades. A los 3 minutos ya Ufjalusi está lento en el pase al Kun que se mete en fuera de juego y anulan su gol. Fue la primera de muchas oportunidades. Los minutos se sucedían y como entradas del Twitter se repetía una y otra vez el guión: dominio aplastante del Celta, jugada por la banda (más izquierda que derecha) o por el centro, contrataque colchonero y ocasión clara fallada. Eso si, pasado el cuarto de hora el árbitro anula un gol al Celta que es legal. Los gallegos están listos en sacar una falta para la que no piden barrera y los madrileños se despistan mientras el más listo de la clase, trashorras, saca ajustado al poste. Gran error del colegiado que pudo resultar vital en el resultado final.

El guión se repetía según lo descrito pero ahora se sumaba a la fiesta el egoísmo del Kun a la hora de soltar el balón en el área contraria que desparramó varias oportunidades aunque la más clara vino por la derecha con un Simao que prefirió tirar con vehemencia al muñeco un balón que le llega desde la banda contraria. A estas alturas del partido el balón y el juego tenía un protagonista y un dueño que no es otro que Trashorras ese jugador de infinita mala suerte e ilimitada calidad. El gallego lo hizo bien todo siendo el mejor del partido y de la eliminatoria. Parece increíble que jugadores así acaben en segunda división y Raúl García fuese titular en el Atleti. Hablando de La Perla del Tajonar se me olvidó decir que salió en algún momento al campo sustituyendo a un gran Tiago que sin embargo tenía demasiadas papeletas para la expulsión. La aportación del navarro al partido estuvo a la altura de ese chicho desde que está en la disciplina del club madrileño: como sin no hubiese salido a jugar. Antes de sufrir en los minutos finales, como no podía ser de otra forma también, tuvimos oportunidad de ver nuevas ocasiones marradas aunque esta vez monopolizadas por el bueno de Forlán.

En fin, por lo civil o por lo criminal, pero estamos en semifinales. Es injusto, porque el Celta fue mejor en el conjunto de la eliminatoria y sobre todo porque la apuesta de fútbol que hace mi equipo no es digna de llegar a las semifinales de ninguna competición, pero especialmente si enfrente tienes la filosofía, la honestidad y la elegancia que ha demostrado el Celta en toda la eliminatoria. Mi más sincera enhorabuena para los gallegos. Me da una envidia enfermiza ver equipos como este y luego ver lo que hace el mío.

Ese gimnasta mediocre



At. Madrid 1 - Celta de Vigo 1


La disciplina de salto en Gimnasia deportiva se califica de 0 a 10 según unos jueces que la juzgan. En ocasiones sin embargo hay gimnastas, normalmente los más mediocres, que deciden hacer un salto que en las reglas de la gimnasia está calificado como mucho con un 7. Es decir, si el gimnasta hace el salto perfecto sacará un 7 máximo. El Atlético de Madrid desde hace muchos años y a pesar de su historia, su presupuesto y su afición apuesta por hacer un salto de 7 en lugar de uno de 10 y generalmente además no lo hace perfecto. El Celta de Vigo apuesta por un salto de 10 y aunque normalmente le sale bastante mal (está más cerca del descenso en segunda que de otra cosa) cuando le sale bien el contrario necesita hacer como mínimo un salto igual. Me da vergüenza la apuesta por la mediocridad y por la destrucción que hace mi equipo sistemáticamente y me da asco ese discurso mentiroso que dice que es la única forma. Llevamos 10 años apostando por esto y mira donde estamos.

La primera parte comenzó con una intensidad impropia del fútbol moderno pero muy propia de esta mal tratada competición del KO. Eso si, como casi siempre el equipo contrario, este atrevido y aseado Celta de Vigo de Eusebio, lo hizo más metido que su rival. Atrevido, valiente y sin complejos. En el primer minuto Raúl García aumentaba su legado de estupideces cometiendo un penalty que afortunadamente el colegiado no vio. A los tres minutos el Atleti seguí sin pasar de su área y en una estupenda jugada de tacón del Celta deja dentro del área a Trashorras (el mejor del partido) encarando a De Gea para batirlo por bajo. Todas las alarmas se encendieron. Dejando a un lado las desgracias y desperfectos del Atleti lo cierto es que el equipo gallego sorprendió en su osadía, su intensidad y su descarada apuesta por el fútbol. Presionando la salida del salón colchonero hasta con seis jugadores (cualquiera que vea un par de partidos del Atleti sabe que este equipo es incapaz de hacer algo digno con el balón), apostando por jugar al fútbol y plantando una línea de tres mediapuntas por detrás del delantero que quitó el balón a los madrileños y lo maniato hasta ridiculizarlo. Bien por Eusebio y bien por los entrenadores que se salen del discurso oficial y apuestan por el fútbol.

Pero en la escuadra colchonera había por fin un centrocampista que no da vergüenza llamarlo así y que además debía ser el jugador más motivado del campo. Estoy hablando del portugués Tiago que fue el mejor de los madrileños en esta primera parte en ataque y en defensa. Su gol de cabeza entrando con todo en el segundo palo mediado el cuarto de hora no es más que la guinda a un buen partido. Tácticamente perfecto, también fue capaz de pedir y distribuir el balón sin fantasía pero con criterio, algo que se echaba de menos en el Calderón. Raúl García siguió practicando su actividad favorita que es la de jugar al escondite. Tras el empate el partido se transformó en la eterna lucha entre bien y el mal. El Celta intentaba jugar al fútbol y combinar mientras que el Atleti llevaba todo a lo físico y el pase largo. Me da vergüenza decir que yo soy seguidor del equipo tosco y grosero pero más cuando el equipo tosco y grosero es el que juega en primera división pero es lo que hay. Jurado estaba completamente perdido en esa media punta que tanto reclama (básicamente porque el Atleti no combina y sin combinar sobran los mediapuntas y los interiores) y Perea seguía demostrándole al universo que no hay ninguna razón lógica por la que Quique Sánchez Flores le sigue dando la oportunidad de jugar de titular. También pudimos comprobar que es muy emotivo que Pernía esté totalmente recuperado de su accidente pero antes del mismo era muy malo y ahora lo sigue siendo. No está para jugar. El único que seguía manteniendo la chispa y el sueño de intentar meter gol era el de siempre, el Kun Agüero, pero es muy difícil hacerlo tú todo recibiendo pelotazos.

Pero esos fueron los buenos tiempos porque la segunda parte fue un auténtico baño del Celta desde todos los puntos de vista: físico, táctico, técnico y de actitud. Físico porque a pesar del enorme esfuerzo de la primera parte tapando la salida en la segunda parte no se resintió en absoluto y mantuvo el mismo esquema con la misma intensidad y todavía mejor resultado en desintegración del rival. El Atleti a base de correr detrás el balón y de perseguir desplazamientos de 50m sin ton ni son aparecía completamente gastado sobre el césped. Táctico porque el Celta estuvo perfectamente colocado en el campo aplicando el factor táctico para potenciar la calidad de sus jugadores y no al contrario como suele hacer el Atleti desde hace décadas. Eusebio hizo enrojecer a Quique que pareció un aficionado malo y torpe frente al entrenador del equipo gallego. Mientras Eusebio apostaba por el fútbol con un equipo de segunda en horas bajas y plagado de reservas Quique apostaba por la mediocridad, la cobardía y el patadón manejando el tercer presupuesto de primera división.Técnico porque los jugadores celestes nunca renegaron del balón ni del fútbol y porque siempre buscaban una combinación que restase los patadones y tarascadas que veía en el equipo contrario que basaba todo en los desplazamientos largos de su portero y la lotería primitiva. Y por último la actitud, eso que el Celta rescató de sus entrañas y el Atleti se dejó en algún sitio si es que alguna vez lo tuvo. Los 45 minutos se jugaron en el campo madrileño y fue un verdadero acoso constante tan sólo contrarrestado por los clásicos patadones y patadas que se estilan por estos pagos. Sólo las paradas de un acertadísimo De Gea han evitada la catástrofe absoluta precisamente cuando más se esperaba al Atlético de Madrid. La lectura del partido de hoy es tan simple como evidente: de donde no hay no se puede sacar. Este deporte se llama fútbol y fútbol es precisamente lo que le falta al Atlético de Madrid.

180 min.

Una frase muy típica entre entrenadores cuando se les pide comentar una eliminatoria de copa es eso de que es un partido de 180 minutos. Mentira. Son dos partidos. Si el partido de la semana pasada dura 180 min. al equipo madrileño le caen seis en lugar de tres goles. Si el partido de hoy dura 180 min. ocurre exactamente lo mismo pero con el Recre como damnificado. Gracias a Dios la Copa del Rey es así, con dos partidos, que además cuando tienen que jugarse como el de hoy, a muerte, hacen que tipos resentidos con el fútbol como yo pueden volver a vivir lo que es divertirse viendo un partido de fútbol. Adoro este tipo de competiciones. Creo que los torneos del KO son generalmente injustos (no gana el mejor) pero me temo también que hoy por hoy son el único reducto de lo que es el fútbol en estado puro, ese deporte en el que dos equipos intentan por todos los medios meter gol en la portería contraria.

Como no podía ser de otra forma el Atleti comenzó el partido a matar o morir. Con el esquema que según mi opinión mejor cara podría dar en este Atleti (especialmente en casa y contra equipos de perfil bajo). Hablo de ese 4-4-2 sin doble pivote y en rombo con Jurado por delante de Asunçao, dos interiores (que a mi me gustaría que vinieran más al centro para no dejar tan vendido a Asunçao) y dos delanteros basculantes y antiestáticos. Sin embargo el esperado arreón inicial, siempre a hombros de una bendita grada que a pesar de los pesares volvió a no fallar (sin llenar el campo), se hizo con más corazón que cabeza lo que provocó alguna que otra duda fugaz en la afición. La presión era intensa pero sin orden. El ataque era constante pero cargado de una buena dosis de ansiedad que provocaba la ineficacia colchonera. Estos desajustes iniciales facilitó el que el Recreativo se olvidase de complejos y miedos y plantease el partido con bastante dignidad sacando la defensa de su área, intentando congelar el ritmo y sin despreciar la pelota. Pero el corazón muchas veces es más que suficiente para derribar cualquier barrera y así ocurrió. A veces se nos olvida que defendiendo nuestra camiseta tenemos a Agïero, Forlán, Simao, Reyes, Jurado,... y si esta gente es capaz de tener el balón y pasárselo las posibilidades de soñar se disparan de forma considerable. Así que cuando pasado el primer cuarto de hora sin demasiados apuros para los andaluces y cuando toda parecía indicar el partido entraría en otra fase diferente, un rechace en el área con un buen puñado de jugadores colchoneros en la zona es recogido por Simao que inaugura el marcador para delirio de la grada.

Entonces si que la olla se destapó, el Atleti se desmeleno quitando la presión y el Recre empezó a notar el aliento del infierno colchonero. Entonces si se pudo ver en el campo al tercer presupuesto de la liga frente a un equipo de segunda lo que indefectiblemente acabó en una preciosa jugada por la izquierda que el Kun se encarga de rematar a puerta con la zurda tras un pase de la muerte de catecismo. Para entonces la remontada tomaba cuerpo en la imaginación del respetable que por primera vez en la eliminatoria podía sonreír de esperanza. Se paró el ritmo pero sin perder la cara y cuando todo el mundo pensaba ya en el descanso, un gran saque de córner (¡noticia!) es rematado casi de escorzo por Ufjalusi que ponía el tercero en el marcador e igualaba la eliminatoria.

El más pesimista y reacio a esto que se llama fútbol moderno tenía entonces la idea de que la segunda parte guardaría en el armario esa primera parte de vértigo y emociones para desplegar otra sesión de táctica, control y sopor a las que tan acostumbrados estamos en el Calderón pero nada más lejos de la realidad. La segunda parte fue mucho más intensa, dramática y espectacular que la primera. En los primeros 6 minutos (¡seis minutos!) sucedió todo lo siguiente: Clara ocasión del Recre tras el primero de muchos fallos defensivos de los madrileños, gol anulado al Kun por dudoso fuera de juego, paradón espectacular de De Gea a tiro desde fuera del área del área de Fornaroli y Remate de Forlán al larguero. Casi nada. A partir de ahí, supongo que para desgracia de sus entrenadores el partido entró en una frenética y suicida partida de ping-pong hasta que pasado el cuarto de hora Agüero mete el balón en la portería contraria (al final parece que es en realidad en propia puerta) tras una extraña jugada que no terminaba nunca.

Pero cuando la alegría y la emoción se desparramaba por todos los poros colchoneros estando en ese momento clasificados para la siguiente ronda empezamos a ver por primera vez en la noche algunas de las desgracias de este equipo como son la falta absoluta de centro del campo para controlar un partido y sobre todo una defensa que no es digna de un equipo de primera división. Lo de Perea (por centrarlo en alguien) es digno de tesis. No puedo encontrar una razón basada en las leyes de la lógica que explique la razón de que este muchacho siga siendo titular en el equipo. Sin embargo el “héroe” negativo de la noche esta vez fue el bueno de Asunçao que superó al colombiano con creces. Asunçao que a pesar de todo es un jugador sobre el que creo que no merece cargar en exceso las tintas porque pienso que ha dado más que ha quitado. Cuando nadie se lo pedía y cuando ya se llevaban 25 minutos de la segunda parte no se le ocurre otra cosa que ponerse a regatear en el área pequeña (cosa que no hace ni en el área contraria) para que Carmona robe el balón y meta uno de los goles más fáciles de su carrera. Para terminar de rematarlo dos minutos después decide entrar como el mercancías por enésima vez en el partido dejándoselo tremendamente fácil al árbitro para que lo expulse cosa que el trencilla hace sin titubear. La expulsión es injusta pero como otras tantas veces eso no lo puede hacer un jugador profesional en esas circunstancias.

El panorama entonces era tremendamente sombrío y daba la sensación que tanta adrenalina se había derrochado en balde. Más todavía teniendo en cuenta que Quique tiene que sacar al campo a Raúl García para darle la manija del equipo y el navarro respondía como sólo él sabe hacerlo en estas ocasiones que es dando un pelotazo mandando el balón a la estratosfera la primera vez que lo toca. Pero el Atleti todavía tiene buenos jugadores y a base de esfuerzo y ganas por parte de los que quedaban (Agüero, Forlán, Simao, Reyes,...) se intentaba llegar al área contraria aunque con poco éxito y mucho desgaste. El Recre endureció el partido, paro el ritmo y todo se ponía muy difícil hasta que el Kun en jugada individual es derribado al borde del área permitiendo que Simao de una lección magistral al mundo de como se lanza una falta directa. Impresionante el golpeo del luso que quitó las telarañas de la escuadra y los demonios en las cabezas de los Atléticos.

A pesar de los nervios finales el 5-1 se quedó en el marcador, la sonrisa se quedó en la grada y la ilusión en los espíritus de los aficionados colchoneros. Que este equipo gane algo es francamente difícil pero soñar es gratis y al fin y al cabo somos el Atlético de Madrid. Eso debería bastar.

Caras de acelga, corazón de trapo



Recreativo de Huelva 3 - At. Madrid 0



Dicen los suecos que la única diferencia entre la sabiduría inútil y la estupidez es que lo primero da mucho más trabajo así que el Atlético de Madrid debe ser un gran ejemplopara los escandinavos. Desconozco la enorme y espectacular sabiduría de tipos como Gil o Pitarch o Quique (o Abel o Aguirre o...) pero sus efectos son difíciles de diferenciar de los que obtendría el más negligente de los estúpidos. Podemos seguir escuchando las historias fantásticas que llevan editando por fascículos desde hace lustros y viendo a esta colección de “sabios” como relativizan enfundados en sus elegantes trajes de Armani sobre el sexo de las musarañas pero yo hace ya muchos años que sólo veo farsantes con más desfachatez que vergüenza. Veo eso y un equipo que se muere.

El Atlético de Madrid se ha presentado en el campo hoy con la ya tradicional ración de inventor del fútbol de nuestro flamante entrenador. Si 24h antes manifestaba que la Copa era la forma más directa de llegar a Europa, 24h después dejaba claro que no hay que tener muy en cuenta lo que dice este hombre en rueda de prensa. Domínguez, de los mejores el sábado de central, hoy en la izquierda con A. López en el banquillo (y quiero pensar que no tiene nada que ver con rotaciones porque entonces si que me entra la risa floja). Una pareja de centrales para echarse a llorar, una pareja de mediocentros para suicidarse y la guinda de colocar a Reyes en la media punta dejando a Jurado en el interior izquierda. En fin, lo de siempre: pura estupidez. Parece que es sentarse en nuestro banquillo y al que lo ocupa le entran ganas de jugar a la PlayStation con nuestros jugadores. Aún así y de entre los muchos problemas que tienes este equipo (deportivamente) hay dos que independientemente de entrenadores destacan por encima de todos que son: la mentalidad pobre, mediocre y sumisa de la plantilla, algo que limita de forma definitiva cualquier posibilidad de que el equipo se reponga a ningún contratiempo, y un centro del campo que no sólo no existe sino que lo que aparece en su lugar es extremadamente dañino para la salud, la autoestima y el espíritu. El sucedáneo de Atleti que saltó al campo con cara de querer tirar la Copa por la ventana (como así hicieron) basaba su futuro en la capacidad de Reyes para hacer algo (el único jugador que parecía estar jugando a ese precioso deporte llamado fútbol), la posibilidad de que los planetas se alineen para que Jurado consiga jugar como algunos dicen que sabe jugar o la ilusionante electricidad de un chico de 17 años llamado Cedric que salió jugando en el interior derecha dejando muy buenas sensaciones. lo demás era la espesura de siempre, la mediocridad por bandera, la incapacidad de crear, la fragilidad defensiva y la cobardía como referencia. Da igual que delante esté el Recreativo o el Chelsea. Da igual que se juegan tres puntos en la jornada 7 o la posibilidad de soñar con ganar la copa. En ser lamentables es en lo único que somos regulares.

Y con esa empanada de ni si ni no sino todo lo contrario, toma la pelota que a mi me da la risa, el Recre hizo una gran jugada por banda izquierda, con estelar colaboración de ese chico que sólo la incapacidad de nuestros dirigentes ha hecho que tenga el lateral derecho, que abrió el marcador para los locales. 1-0 y la tradicional cara de acelga se instalaba en nuestros valientes jugadores. Cara de acelga que se transformo en pavor cuando Ufjalusi, mostrando el talento emocional que tiene todo el equipo, entra con el pie en alto cortando el contraataque en campo todavía contrario y se auto-expulsa. La expulsión me parece injusta pero hay que tener una mentalidad muy especial para entrar así cuando tu equipo camina por el filo. Para terminar de completar la tétrica escena el árbitro y la picardía de un jugador blanquiazul se la juegan al bueno de Cedric pitándole un penalti que no era, que pone el 2-0 en el marcador y al canterano en el banquillo. Con un Atleti acobardado y encerrado en su área y un Recreativo a lo selección holandesa del 78 se terminó la primera parte.

Pero lo más triste es que esos fueron los mejores minutos el Atleti. El comienzo de la segunda parte dimos con un primer cuarto de hora en el que el Recre le dio un baño al Atleti por todos los lados. Una tímida presión era suficiente para anular a los colchoneros que parecían un equipo de maestros jubilados (¿Lo son?). Afortunadamente para el Dios del mal gusto estaba Quique en el banquillo para arreglar el problema y en un alarde de valentía retiró a Jurado del campo para sacar a Raúl García. Ya saben, esa vanguardista mentalidad que dice que mejor tener tres tarugos en el campo que dos. Difícil de entender cuando entre los tres son incapaces de dar un pase con criterio (y días como hoy incluso incapaces de robar un balón). Que Raúl García sea una referencia en el centro del campo colchonero es un buen reflejo del catastrófico estado deportivo en el que se encuentra este equipo. Toda una declaración de principios cuando estás realizando un partido atroz, con dos goles por debajo en el marcador, con cero goles a favor jugando fuera y además frente a un equipo de segunda que lo está pasando mal en esa categoría. El cambió no supuso en principio ningún cambio en el “juego” del Atleti, era imposible que fuese peor, pero si que a base de tropezones y parones se acabó con el fútbol fluido del Recreativo sin conseguir neutralizar a los onubenses que siguieron siendo dueños de todo. Así estuvimos unos cuantos minutos, con el sopor en el cuerpo, el bostezo en la boca, la tristeza en los ojos y la vergüenza en el corazón, hasta que a un par de minutos del final Candeia recogía un buen pase entre líneas (que ninguno de los tres tarugos fue capaz de ver) y ponía el tercero en el marcador para escarnio de los pocos que quedamos del Atleti y que todavía nos tragamos esta bazofia. De aquí al final del partido la ya tradicional humillación al escudo madrileño.

Insisto en lo que dije en los primeros partidos de liga: recemos por no descender y olvidémonos de paraísos mentirosos. Yo creo que Quique lo tiene claro.