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El pringao de la clase (At. Madrid 2 - Aris Tesalonica 3)




Lo digo por adelantado: el resultado es injusto, el árbitro ha sido uno más en contra y se ha tenido mala suerte. Eso es verdad pero también es verdad que nada de eso tuvo que ver cuando se perdió en Salónica haciendo el ridículo ni cuando se empató en casa contra el Bayer con el mismo espíritu de equipo mediocre. Esta competición se llama Europa league porque es una liga y las ligas no se pierden en un partido. Esta liga no la ha perdido el árbitro o la mala suerte. La ha perdido los que dirigen el Atlético de Madrid.

Cuando uno era pequeño y tenía que ir a clase después del verano sabía que entraba en un terreno hostil en el que uno se tiene que valer por si mismo y que la comprensión de los demás respecto a tus debilidades no es una opción a tener en cuenta. Si dejas que te muerdan una vez acaban mordiéndote veinte. Si no sueltas el codo cuando hay que soltarlo acabas siendo el “pringao” de la clase. Normalmente los niños no perdonan y si uno comete el error de aparecer vulnerable acaba siendo vulnerable. El Atleti, gracias a los que lo dirigen el equipo, en los despachos y en el césped, es el pringao de la clase. Aparentemente fortachón y con hechuras a tenor de su presupuesto e historia pero un equipo que suele aparecer acobardado, miedoso, escondido, mediocre y sin levantar demasiado la voz con lo que acaba siendo el pringao al que nadie respeta. Si el primer partido de la competición que acabas de ganar, jugando contra un equipo claramente inferior que maneja un presupuesto diez veces menor que el tuyo, en lugar de salir a meterle diez goles sales acobardado y en lugar de intentar ganar intentas sólo que no te metan gol, me temo que estás dando el primer paso para que nadie te tome en serio. El Aris, crecido, ha acabado ganándote en su casa y en la tuya. Así es difícil que te respete el resto de la clase. Hay equipos que provocan miedo en el contrario antes de mover el balón. El nuestro por ejemplo se mancha de heces cada vez que pisa el Bernabeu. El Atleti da risa y lo único que provoca en el contrario es la ilusión de saber que nos puede ganar.

Es difícil saber como ha salido el Atleti al campo o como tenía previsto salir porque los acontecimientos se han desbordado prácticamente en el primer minuto. Cuando todavía estábamos aclimatando nuestros oídos al griterío heleno, casi sin darnos cuenta, ya estábamos por debajo en el marcador. Llegada, cante de De Gea, rechace y gol de Keko (otro español en el equipo griego). Es difícil saber lo que estaba en la cabeza de los colchoneros tras la charla del vestuario cuando después del primer minuto te clavan un gol pero parece sospechoso que en ese minuto, aparte del gol, hubiese una parada de De Gea, un remate de un tal Medrinos y un tiro al poste de los griegos. No parece que el Atleti saliese muy metido en el partido, no.

Pero casi mejor no planteárselo porque el gol en contra fue al menos como un talismán. No me da mucho miedo que los partidos se rompan porque lo otro es peor y porque estoy convencido que dado nuestro pésimo juego de creación y la nulidad de este equipo para controlar los partidos es casi mejor ir al intercambio de golpes. Especialmente contra equipos inferiores en calidad. Aun así, en este caso ni siquiera hizo falta porque los colchoneros tuvieron veinte minutos de coraje, velocidad y juego casi inéditos este año. Sostenidos en Tiago y sobre todo en un buen Mario Suárez (con fallos letales e ingenuos en defensa pero muy interesante su aportación al juego, no sólo defensivamente), con Reyes y Simao dinámicos viniendo al centro, los laterales arriba, Forlán despierto y Agüero genial, los colchoneros por fin parecieron un equipo que quiere ganar y que lo quiere hacer jugando al fútbol. Disfruté mucho esos minutos desde el 0-1 a 2-1. Primero Forlán de rechace tras disparo al poste de Simao y posteriormente Agüero tras un cante de la defensa griega que le dejan ganar la espalda y encarar al portero, hicieron de la remontada un oasis en el desierto. Velocidad, balón, control y juego. Lo dicho, un espejismo.

A partir de ahí las cosas cambian por una ligera relajación de los colchoneros que no provoca sin embargo que dejen de dominar o de que lleguen las ocasiones. El partido podría haberse resuelto antes de llegar al descanso tranquilamente. Desgraciadamente no ocurrió. La segunda parte comienza con el mismo aspecto espeso y deslavazado del final de la primera pero no parece que el partido peligre hasta que Domínguez comete la torpeza de agarrar de la camiseta a un jugador contrario estando en el área. Penaltis como esos hay miles todos los partidos y parece que sólo los pitan contra el Atleti pero Domínguez, muy nervioso todo el partido, comete una torpeza. Quique ya tiene coartada. Aun así yo me pregunto si fue primero el huevo o la gallina. ¿Sentó Quique a Domínguez por estar nervioso o está nervioso el canterano después de que su entrenador lo ponga en el disparadero? Viendo como estaba jugando Domínguez antes del Tsunami me inclino por lo segundo. Gran idea y muy valiente eso de ponerle una presión extra a un muchacho de veintipocos y plena ascensión meteórica que su entrenador ha cortado en seco.

A partir del empate de los griegos llegó, ya si, el Atleti de siempre cuando va perdiendo. Incómodo, sin personalidad, precipitado, romo, espeso,... e inofensivo. El equipo, incapaz de trenzar juego, se tropezaba una y otra vez contra el muro heleno y todo quedaba, como siempre, a la inspiración de los de siempre. Quique pone a Diego Costa por Simao sin cambiar de esquema y la caga, puesto que el brasileño se pierde en la banda (no juega ahí) y el equipo pierde a su mejor baza a balón parado. Todo sigue igual pero más descolocado y alocado. Una cosa es abrir las líneas e ir al intercambio de golpes. Otra cosa es jugar sin ton ni son. Esto último es lo que ocurrió entonces.

Así que en una jugada tonta del Aris, después de tres rechaces que siempre caen en pies de los de amarillo y tras un último rechace de un defensa atlético el balón entra en la red de De Gea para matar el partido y la andadura del equipo madrileño en la competición de la que es vigente campeón. Los quince minutos de agonía que duraron hasta el final sólo sirvieron para poner de manifiesto la falta de criterio, orgullo, recursos y personalidad de un equipo que es incapaz de colgar un balón al área cuando quedan dos minutos y te estás jugando la temporada.

El atleti tiene pie y medio fuera de Europa. Tiene que ganar al Bayer en Leverkusen pero el Rosemborg, que no se juega nada, tiene también que al menos empatar en Tesalónica. Mejor ir pensando ya en la temporada que viene. Espero que para entonces tengamos ya el vigésimo nuevo Cléber que venga a sumar músculo al centro del campo, el enésimo fichaje de diez millones de euros que chupa banquillo, el enésimo argentino o brasileño que acabamos cediendo al primero que lo quiere y el enésimo entrenador calladito, amigo de la mediocridad y alérgico al fútbol que de la fidelidad hace virtud.

Cuando intenta ahorrar el que no tiene... (Aris 1 - At. Madrid 0)




Decía Oscar Wilde que aconsejar economía a los pobres es grotesco e insultante. Es como aconsejar que coma menos el que se está muriendo de hambre. El Atleti no está para hacer experimentos o especular con el juego porque no tenemos tantos recursos como para arreglar los fallos. Somos todavía “pobres”. Es grotesco e insultante que hagamos lo que hemos hecho hoy. Por mucho que las luces de candilejas de los trofeos todavía nos tenga turbada la visión sería estúpido perder la perspectiva de ese amargo lugar del que viene este equipo. No quiero recordar donde estábamos hace 9 meses pero está ahí y aunque el cambio ha sido brutal en muchos aspectos y lo que tenemos ahora tiene buena pinta (independientemente de lo ocurrido hoy) la cruda realidad es que tenemos una plantilla corta, que sigue desequilibrada y con carencias importantes, especialmente desde la segunda unidad. Lo que hemos conseguido lo hemos hecho dándolo todo y exprimiendo hasta la última gota. Hoy se ha querido jugar a equipo poderoso que mueve fichas sin que el equipo se resienta y nos han hecho un siete. Más que por el resultado por la imagen, la sensación y la incertidumbre que queda ahora. Este equipo soporta muy pocos experimentos pero soporta mucho pero la especulación y la economía de recursos. Los entrenadores anteriores no se dieron cuenta. Espero que Quique aprenda la lección.

La primera parte fue horrorosa. Soporífera, espesa, mala y sin emoción. El Atleti la tiró a la basura.Todos esperábamos las rotaciones de Quique (yo al menos lo esperaba) pero pocos podían anticipar el nuevo experimento de nuestro entrenador. En fin, sin querer jugar a entrenador y sin mancillar el crédito que se ha ganado me parece que una apuesta con cinco centrocampistas (y tres mediocentros) no parece una declaración de intenciones muy estimulante. No entiendo la posición de Tiago existiendo jugadores en el campo como Fran Merida que parecen adaptarse con mayor naturalidad a esa especie de mediapunta por detrás del único delantero. Tampoco entiendo cual era el objetivo del mister. Cinco centrocampistas parece un buen número para controlar el centro del campo y quedarse con el balón pero nada de eso ocurrió. Más bien todo lo contrario. Los primeros 25 minutos apenas tocamos el balón frente a un equipo muy fogoso (como se esperaba) y con mucho pundonor (como se esperaba) pero que ni siquiera dio muchas patadas y apenas causó ningún peligro. Inquietante.

Hasta ese minuto 25 el partido fue un ejercicio de caos controlado con el balón, que parecía de playa, volando por encima de las cabezas sin que nadie se atreviese a tratarlo como se merece. La apuesta del Aris, lógicamente, pasa por ahí. Verticalidad, faltas laterales, segundas jugadas,... pero que el Atleti entre a esa feria me preocupa. ¿Para qué pones cinco centrocampistas si el balón va a pasar por encima de sus cabezas? Con Forlán desesperado y la pareja Simao, Fran Mérida desaparecida en combate, tan sólo un aturdido Tiago aportaba algo de movilidad (no mucha), mientras Raúl García se ahogaba una vez más a la hora de jugar y hacer jugar y Camacho volvía a decepcionar. Nunca me ha convencido el canterano (y mira que me duele). Hoy tampoco.

A partir de la media hora el equipo decidió tener algo más el balón demostrando que con eso sólo servía para bajar la temperatura del Aris y neutralizarlo pero faltó velocidad, criterio y lo que es peor, ambición. Puñetera especulación. En una primera parte sin ocasiones de gol (por ningún lado) lo único reseñable es una vez más el recién estrenado rigor defensivo que tanta solvencia desprende. Pero no es suficiente.

Quique decidió olvidarse de los experimentos y colocó más o menos a cada uno en su sitio dando entrada a Diego Costa por mi “querido” Raúl García. El brasileño aportó frescura, ambición y movilidad. Juega de espaldas, novedad en esté equipo, y tiene cosas diferentes pero se le ve torpe con el balón y con una carencia preocupante de gol. Aun así fue el mejor (que no es decir mucho).Tuvo un par de buenas ocasiones nada más empezar pero eligió mal la definición. El equipo estaba más suelto con Tiago tratando de poner el balón en el césped y Costa moviéndose entre líneas pero el equipo seguía sin mostrar ambición y enseñaba algunas dosis de relajo lo que aprovechó el Aris para en la única jugada que trenzó el balón en todo el partido sacase un gran gol de un tal Javito.

Como una bofetada en seco volvimos a la realidad de la que veníamos. El Aris, ahora si, empezó a parar el juego con faltas y artimañas, subió un punto en agresividad y presión con lo que mató el partido. Fran Mérida (como si no hubiese jugado) dejó el sito a un Reyes que llegaba tarde. Mario Suarez salió por un mediocre Camacho aportando el mismo derroche de mediocridad. Ni Raúl García, ni Camacho, ni Suarez (ni veinte mediocentros iguales que sigamos fichando) son capaces de hacer olvidar la labor que en este equipo hace Asunçao. Por su puesto mejor no hablar de labores de creación porque es como pedirle a Torrebruno que crezca. Lejos de provocar algún peligro lo que provocamos fueron los nervios de De Gea que en un fallo garrafal (de esos que nunca hace) dejó un balón a los griegos que lanzaron al poste (pero cuidado que el canterano ha sacado un montón de buenas manos hoy también).

A falta de diez minutos los colchoneros parecieron trenzar algo más de juego y tuvieron dos ocasiones clarísimas en los pies y cabeza de Diego Costa que una vez más el brasileño derrochó. El Aris sigue sin perder en su campo en competición europea en toda su historia.

Tiendo a alegrarme de que pierdan los equipos que especulan con el fútbol y más cuando lo hacen frente equipos a los que quintuplican en presupuesto. No me alegro en este caso, evidentemente, pero debo reconocer que la derrota es de justicia.

Club de amigos del Aris



Fue disfrutando del mediterráneo heleno en una terraza de la ciudad nueva de Monemvasia en el Peloponeso (la ciudad antigua es una preciosidad) donde un amable camarero fanático del Aris me contó en poco tiempo la historia de los principales equipos del país y la esencia del fútbol griego. Una esencia creada y sostenida como casi en cualquier parte del mundo en la que se sigue el fútbol sobre la pasión desmedida. Pasión irracional y lamentable que en ocasiones les lleva a saltar al campo para dar una paliza a un jugador que ha insultado el honor del equipo que defiende uno (literal) pero pasión admirada y envidiable que sostiene, por razones que nada tienen que ver con el vil metal, un circo del que otros quieren sacar provecho y rentabilidad.

Cada vez que un equipo español juega en Grecia nuestros periodistas de cámara, demostrando su talento e imaginación, recurren al manido latiguillo del “infierno heleno” para explicar la dificultad de la eliminatoria. Difícil de creer tal efecto con un equipo lleno de extranjeros y entrenado por un argentino trotamundos pero bueno. Yo lo veo de otra forma. El “infierno heleno” (al margen de violencias estúpidas y demás morralla que poco tiene que ver con el deporte) es una fiesta del fútbol, una demostración real y palpable a tanto y tanto mamporrero de la mentira” Madrid Vs. Barça” que lo que despierta la pasión irracional y el entusiasmo de millones de personas desde hace siglos no son los tríceps de Cristiano Ronaldo ni el ganar pisando la ética y el buen gusto a costa de lo que sea sino la identificación, las leyendas, la historia y el orgullo asociado a un escudo y unos colores. Quizás yo sea un romántico y seguro que nada de esto se entiende en el despacho de Florentino Pérez (aunque deberían) o en los nuevos mercados futbolísticos emergentes que aparecen por el oriente pero que quieren que les diga, yo prefiero vivir in situ un partido en Tesalónica que en Dubai.

En 1914, con la efervescencia de la recién estrenada independencia griega, un puñado de jóvenes del barrio de Votsi en la ciudad de Tesalónica decidían crear un nuevo equipo de fútbol. Igual que unos antes, en 1903, los “padres” del atlético de Madrid decidieron crear un equipo nuevo en la capital tras ver las sucias “artimañas” del Madrid de entonces, estos decidieron crearlo en contraposición con el equipo más fuerte que existía entonces en la capital de la región griega de Macedonia, el Irakis (Hércules, en el idioma castellano). En la extensa y rica mitología griega Hércules (un “simple” semidios) tenía como eterno rival al Dios de la guerra, Aris, así que ese fue el nombre y ese es el símbolo que aparece en el escudo elegido para el nuevo club al que vistieron con los colores amarillo y negro en recuerdo de la gloria de Bizancio de la que se sienten herederos los griegos. Especialmente los griegos macedonios a los que recientemente les ha tocado sufrir la supuesta crisis de identidad que ha provocado la comunidad internacional con la aparición de la Macedonia yugoslava (difícil cuestión) lo que les ha traído más de un quebradero de cabeza.

En 1926 apareció en la ciudad y en la región el PAOK, que a la postre se ha convertido en el rival por autonomasia del Aris, pero cuyo origen se encuentra curiosamente en la comunidad griega asentada en el barrio de Pera en Estambul y que tras la guerra tuvo que trasladarse a Macedonia (un aficionado del PAOK me dijo una vez medio en broma que su equipo no era de Tesalónica sino de Constantinopla). Así es fácil entender que los aficionados del Aris llamen despectivamente “turcos” o “gitanos” a los aficionados del PAOK (mientras que los del Aris son “gusanos” para sus rivales). El Iraklis, a mucha distancia en poderío que sus vecinos, sigue siendo el equipo asociado con la elite de tesalónica y su afición está afincada básicamente en el centro de la ciudad mientras que la afición del Aris se extiende ampliamente por las afueras alcanzando toda macedonia y parte de la región continental de Grecia y se asocia fundamentalmente con las clases más humildes.

Con todo esto, una de las cosas que más me llamaron la atención del Aris es lo que ocurrió en el año 2006 tras un periodo muy negro para el club que si bien venía aconteciendo desde hacía tiempo (desde la “profesionalización” del fútbol, curiosamente) se hizo patente realmente cuando en 1997 bajaron al equivalente a nuestra segunda división. La trayectoria del equipo durante los años siguientes fue triste y deporable hasta el punto de perder la hegemonía como mejor equipo de la región que tenía en pos de su rival el PAOK. Los problemas financieros eran asfixiantes y la situación coqueteaba peligrosamente con la bancarrota. ¿Qué ocurrió entonces? Pues que en 2006 se creó una asociación (cuyo nombre traducido sería algo así como: “Club de amigos del Aris”) con el objetivo de que los aficionados pudieran controlar el patrimonio de la institución y de forma que sus miembros asociados mantuviesen la propiedad siendo responsables de la financiación y la elección de sus dirigentes. ¿Le suena a alguien esta idea? En contra de las “indiscutibles” leyes de la economía moderna parece que no le va mal al club (teniendo en cuenta dónde estaba) y de hecho la tendencia es contraria a la de los últimos años (por no hablar de la identificación). Esperemos que por el bien del fútbol les marche muy bien… pero que sea en otra competición distinta a la Europa League de este año.

Esa es la historia de Aris que lógicamente no he escuchado en la radio ni he leído en ningún periódico cosa que me hubiese encantado hacer (del Aris y de cualquier otro equipo). Para ver la previsible alineación y cualquier cosa de este equipo que tenga algo que ver con el Real Madrid o el Barça cómprense la prensa deportiva o escuchen la radio. Recuerden también, antes de juzgar las imprecisiones de unos y a otros, que ellos viven de lo que escriben y yo no.