Muchas gracias a todos los que os habéis pasado por aquí durante todos estos años.

Puedes encontrarme en www.enniosotanaz.com o enniosotanaz@hotmail.com

¡Un abrazo!

Mostrando entradas con la etiqueta Europe League. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Europe League. Mostrar todas las entradas

Adiós Europa adiós



Sinceramente creo que a pesar de no ganar el partido, de las lagunas, de la falta de fútbol y sobre todo de la incomprensible habilidad de nuestro entrenador, hoy no es el día de achacar cosas a los jugadores. La Europa League empezó a tirarse por la cloaca cuando nuestro club preparó la plantilla para está temporada. Cuando el bufón antipático e inútil que dice dirigir la dirección deportiva volvió certificar una plantilla corta, desquilibrada y falta de fútbol de creación (y de fútbol en general) y cuando a cuatro días de empezar vende a uno de los pocos jugadores que a veces salía de titular. La Europa League se siguió tirando por el desagüe cuando nuestro entrenador desplegó en los primeros partidos de la competición ese fútbol ramplón, reservón, áspero y acobardado que tan bien casa con el espíritu del dúo artístico Calamidad y Cerezos pero que nos dejó en el pozo de la clasificación. Cuando todo estaba en caída renunciamos además al último clavo ardiendo que quedaba careciendo de la personalidad necesaria y haciendo por enésima vez y en el momento más inoportuno el Jaimito en casa frente a un equipo a años luz en presupuesto como el Aris. No hemos dejado de tirar por la borda esta competición que el año pasado nos llevó a la gloria desde el principio así que no voy a lamentarme ahora.

A estas alturas de película desisto también de intentar entender la lógica de Quique Sánchez Flores. No entiendo ni que es lo que pretendía hacer ni cuales eran sus intenciones con la alineación que formó en Alemania. ¿Ganar? ¿Especular? ¿Reservar jugadores? ¿Inventar el fútbol? ¿Iluminar a la humanidad? Lo que si que tengo claro es que nuestro entrenador es incapaz de renunciar a ese 4-4-2 espeso, romo, torpe e inoperante con el que siempre juega. Esté quien esté en el campo. Podría parecer que la inexplicable, incomprensible y lamentable ausencia de Reyes y Tiago en la noche de hoy, que dejaba en el campo a tres peloteros del nivel técnico de Raúl García, Assunçao y Mario Suarez, era un intento de ese 4-3-3 que algunos reclaman desde la grada pero nada más lejos de la realidad. Doble pivote y Raúl García a la banda. Lo de siempre.

Y claro, en el campo pasó también lo de siempre. Lo que tenía que pasar. Aunque la salida anímica de los jugadores parecía a la altura de las circunstancias y las ganas eran de dominar e ir a por el partido la realidad se imponía en el césped con un centro del campo incompetente e inoperante que ni atacaba ni defendía. Por supuesto no se tuvo el control del partido. Todo se dejaba en los pies de un Kun Agüero de nuevo excesivamente individual que se chocaba contra los alemanes. Entre pelotazos y espesura el campo se iba poblando también de una espesa nieva que borraba las líneas y el fútbol. Cada vez era más difícil combinar por el estado del terreno (que para la que estaba cayendo era magnífico) con lo que las cosas pintaban mal.

Entonces, rondando la media hora, salió la pelota roja al campo y el fútbol llegó al Atleti. Empezó a presionar más arriba con mayor intensidad y el robo en la zona noble del rival hace mucho bien a nuestro equipo. Simao, Forlán y sobre todo Agüero entraron en juego y llegaron los mejores minutos de los madrileños. Buenos minutos de intensidad y verticalidad con criterio. Hasta tres claras ocasiones tuvo el bueno de Forlán para abrir el marcador pero no parece la temporada del mejor jugador del mundial. Primero a pase cruzado de Agüero desde la derecha, luego dentro del área pequeña con mal remate al cuerpo del meta y finalmente con un espectacular disparo de primera que se va a milímetros del poste. El Atleti se fue al banquillo con un injusto empate mereciendo ganar.

La segunda parte, gracias a la nieve y las circunstancias, fue diferente. Empezó loca y sin dueño con precipitación, desajustes, velocidad, imprecisiones,.. un ida y vuelta que no le sentó bien al Atleti. Los alemanes tuvieron una clara ocasión de remante de volea a los diez minutos mientras aquello parecía un correcalles. Entonces llegó el gol del Aris en Tesalónica y todo se desmoronó. El Atleti tiraba de pelotazo mientras que el Bayer, espoleado por alguna razón, se hacía con el dominio, el balón y las ocasiones. Los contraataques madrileños se frenaban en la nieve y la lucha quijotesca del Kun contra el mundo se apagaba poco a poco. Se veía venir el gol en contra pero definitivamente vino en el minuto 15 cuando Helmes gana la partida a Perea y bate a De Gea.

Quique tiró entonces de banquillo (Fran Merida, antes había salido Diego Costa) y los jugadores tiraron de casta para que el recién ingresado, el ex del Arsenal, empatara tras jugada individual de Agüero (que una vez más se niega a soltar el balón por las buenas). El Atleti se fue arriba a por todas dando pie a que los alemanes llegaran con peligro pero eso es lo que hay que hacer cuando todo está perdido. En el intercambio de golpes puede pasar cualquier cosa y no teníamos mucho que perder. Los colchoneros, con muchas ganas, cerraban las llegadas al límite del Bayer y se iban alocadamente al ataque. Mario Suárez falla una clara ocasión lanzando el balón a las nubes tras jugada iniciada en la derecha por Raúl García con un gran gesto técnico. No fue la única de ahí al final pero la desesperación movía el punto de mira.

Tiago apareció a falta de cinco minutos para redondear la noche de entrenador de Quique Sánchez Flores (rallando ya lo insultante) y para vivir ese humillante periodo de tiempo en el que está todo perdido y en el que sabes que por más que corras seguirá todo perdido. Indignante.

El Atleti está oficialmente fuera de la Europa League aunque lo estaba informalmente desde hacía quince días. Nuestros dirigentes se frotan las manos porque dicen que estaba dentro del presupuesto y que además así podemos centrarnos ahora en otras cosas. ¿Qué cosas señor Cerezo? El Atleti vuelve a la mediocridad local. A esa esquina del mundo en la que paletos como nuestros dirigente dirigen el cortijo pero que a nadie le importa una mierda. Adiós Europa adiós.

El pringao de la clase (At. Madrid 2 - Aris Tesalonica 3)




Lo digo por adelantado: el resultado es injusto, el árbitro ha sido uno más en contra y se ha tenido mala suerte. Eso es verdad pero también es verdad que nada de eso tuvo que ver cuando se perdió en Salónica haciendo el ridículo ni cuando se empató en casa contra el Bayer con el mismo espíritu de equipo mediocre. Esta competición se llama Europa league porque es una liga y las ligas no se pierden en un partido. Esta liga no la ha perdido el árbitro o la mala suerte. La ha perdido los que dirigen el Atlético de Madrid.

Cuando uno era pequeño y tenía que ir a clase después del verano sabía que entraba en un terreno hostil en el que uno se tiene que valer por si mismo y que la comprensión de los demás respecto a tus debilidades no es una opción a tener en cuenta. Si dejas que te muerdan una vez acaban mordiéndote veinte. Si no sueltas el codo cuando hay que soltarlo acabas siendo el “pringao” de la clase. Normalmente los niños no perdonan y si uno comete el error de aparecer vulnerable acaba siendo vulnerable. El Atleti, gracias a los que lo dirigen el equipo, en los despachos y en el césped, es el pringao de la clase. Aparentemente fortachón y con hechuras a tenor de su presupuesto e historia pero un equipo que suele aparecer acobardado, miedoso, escondido, mediocre y sin levantar demasiado la voz con lo que acaba siendo el pringao al que nadie respeta. Si el primer partido de la competición que acabas de ganar, jugando contra un equipo claramente inferior que maneja un presupuesto diez veces menor que el tuyo, en lugar de salir a meterle diez goles sales acobardado y en lugar de intentar ganar intentas sólo que no te metan gol, me temo que estás dando el primer paso para que nadie te tome en serio. El Aris, crecido, ha acabado ganándote en su casa y en la tuya. Así es difícil que te respete el resto de la clase. Hay equipos que provocan miedo en el contrario antes de mover el balón. El nuestro por ejemplo se mancha de heces cada vez que pisa el Bernabeu. El Atleti da risa y lo único que provoca en el contrario es la ilusión de saber que nos puede ganar.

Es difícil saber como ha salido el Atleti al campo o como tenía previsto salir porque los acontecimientos se han desbordado prácticamente en el primer minuto. Cuando todavía estábamos aclimatando nuestros oídos al griterío heleno, casi sin darnos cuenta, ya estábamos por debajo en el marcador. Llegada, cante de De Gea, rechace y gol de Keko (otro español en el equipo griego). Es difícil saber lo que estaba en la cabeza de los colchoneros tras la charla del vestuario cuando después del primer minuto te clavan un gol pero parece sospechoso que en ese minuto, aparte del gol, hubiese una parada de De Gea, un remate de un tal Medrinos y un tiro al poste de los griegos. No parece que el Atleti saliese muy metido en el partido, no.

Pero casi mejor no planteárselo porque el gol en contra fue al menos como un talismán. No me da mucho miedo que los partidos se rompan porque lo otro es peor y porque estoy convencido que dado nuestro pésimo juego de creación y la nulidad de este equipo para controlar los partidos es casi mejor ir al intercambio de golpes. Especialmente contra equipos inferiores en calidad. Aun así, en este caso ni siquiera hizo falta porque los colchoneros tuvieron veinte minutos de coraje, velocidad y juego casi inéditos este año. Sostenidos en Tiago y sobre todo en un buen Mario Suárez (con fallos letales e ingenuos en defensa pero muy interesante su aportación al juego, no sólo defensivamente), con Reyes y Simao dinámicos viniendo al centro, los laterales arriba, Forlán despierto y Agüero genial, los colchoneros por fin parecieron un equipo que quiere ganar y que lo quiere hacer jugando al fútbol. Disfruté mucho esos minutos desde el 0-1 a 2-1. Primero Forlán de rechace tras disparo al poste de Simao y posteriormente Agüero tras un cante de la defensa griega que le dejan ganar la espalda y encarar al portero, hicieron de la remontada un oasis en el desierto. Velocidad, balón, control y juego. Lo dicho, un espejismo.

A partir de ahí las cosas cambian por una ligera relajación de los colchoneros que no provoca sin embargo que dejen de dominar o de que lleguen las ocasiones. El partido podría haberse resuelto antes de llegar al descanso tranquilamente. Desgraciadamente no ocurrió. La segunda parte comienza con el mismo aspecto espeso y deslavazado del final de la primera pero no parece que el partido peligre hasta que Domínguez comete la torpeza de agarrar de la camiseta a un jugador contrario estando en el área. Penaltis como esos hay miles todos los partidos y parece que sólo los pitan contra el Atleti pero Domínguez, muy nervioso todo el partido, comete una torpeza. Quique ya tiene coartada. Aun así yo me pregunto si fue primero el huevo o la gallina. ¿Sentó Quique a Domínguez por estar nervioso o está nervioso el canterano después de que su entrenador lo ponga en el disparadero? Viendo como estaba jugando Domínguez antes del Tsunami me inclino por lo segundo. Gran idea y muy valiente eso de ponerle una presión extra a un muchacho de veintipocos y plena ascensión meteórica que su entrenador ha cortado en seco.

A partir del empate de los griegos llegó, ya si, el Atleti de siempre cuando va perdiendo. Incómodo, sin personalidad, precipitado, romo, espeso,... e inofensivo. El equipo, incapaz de trenzar juego, se tropezaba una y otra vez contra el muro heleno y todo quedaba, como siempre, a la inspiración de los de siempre. Quique pone a Diego Costa por Simao sin cambiar de esquema y la caga, puesto que el brasileño se pierde en la banda (no juega ahí) y el equipo pierde a su mejor baza a balón parado. Todo sigue igual pero más descolocado y alocado. Una cosa es abrir las líneas e ir al intercambio de golpes. Otra cosa es jugar sin ton ni son. Esto último es lo que ocurrió entonces.

Así que en una jugada tonta del Aris, después de tres rechaces que siempre caen en pies de los de amarillo y tras un último rechace de un defensa atlético el balón entra en la red de De Gea para matar el partido y la andadura del equipo madrileño en la competición de la que es vigente campeón. Los quince minutos de agonía que duraron hasta el final sólo sirvieron para poner de manifiesto la falta de criterio, orgullo, recursos y personalidad de un equipo que es incapaz de colgar un balón al área cuando quedan dos minutos y te estás jugando la temporada.

El atleti tiene pie y medio fuera de Europa. Tiene que ganar al Bayer en Leverkusen pero el Rosemborg, que no se juega nada, tiene también que al menos empatar en Tesalónica. Mejor ir pensando ya en la temporada que viene. Espero que para entonces tengamos ya el vigésimo nuevo Cléber que venga a sumar músculo al centro del campo, el enésimo fichaje de diez millones de euros que chupa banquillo, el enésimo argentino o brasileño que acabamos cediendo al primero que lo quiere y el enésimo entrenador calladito, amigo de la mediocridad y alérgico al fútbol que de la fidelidad hace virtud.

Repugnante McMenú (Rosemborg 1 - At. Madrid 2)



Pocos minutos después de celebrar el gol de Tiago en el frío polar de Trondheim y nada más acabar el partido un amigo con el que compartí el visionado del partido y un servidor nos cruzamos las miradas con la intención de comentar el encuentro. No fuimos capaces de sacar una sola frase. De hecho no emitimos una sola palabra. Dijimos: un puf! y nos pusimos a hablar sobre el capítulo piloto de Walking Dead, la nueva serie de AMC. Ver jugar al Atleti se ha convertido en una especie de cadena de comida rápida en la que deglutir cualquier engrudo de dudosa procedencia con el único objetivo de saciar el hambre puntual. A veces hace su función (como ayer) y te deja medianamente alimentado para un tiempo sin que se disfrute en el camino, ni que sirva realmente para mucho porque pasado el tiempo ves que no te has alimentado. Otras veces, la mayoría, lo que provoca es indigestión.

El juego, la filosofía, el planteamiento táctico o como lo quieran llamar de este Atlético de Madrid es tan pobre, triste y lamentable como totalmente predecible. Sólo tenemos una forma de ganar según el único guión que manejamos. El resto de posibles formas en las que podemos ganar depende ya básicamente del mundo de las ninfas. El guión es así: suponiendo que la consigna sea ganar (solamente en partidos de casa y partidos a domicilio donde matemáticamente no quede otra opción como en Noruega) el equipo sale los primeros diez minutos a morder. Presión arriba, velocidad, verticalidad y una necesidad imperiosa, casi enfermiza, de marcar cuanto antes. Una vez conseguido el gol el equipo se repliega regalando el balón, el juego, el campo y el fútbol. A partir de ahí sólo queda rezar. Si el gol no se consigue igualmente se pasa al plan sin fútbol confiando todo al talento y la inspiración de los dos o tres que tenemos inspirados. Es lo que se podría llamar el tiempo de la providencia. Si el gol llega en sentido contrario antes que el nuestro el partido ya está perdido. Este es el Atleti de Quique que aunque mejor entrenado, físicamente más homogéneo y tácticamente más trabajado es prácticamente el mismo Atleti que hemos visto por aquí desde que Luis Aragonés se fue del equipo (y quitando el Oasis fantasma de Pepe Murcia).

Lo de Rosemborg es un caso de libro. Salida en tromba, gol de Agüero (en clarísimo fuera de juego, por cierto) y fin del fútbol como concepto. El equipo se repliega y a esperar a la diosa fortuna. Si una opción así es lamentable y pordiosera sea contra quien sea (lo siento pero a mí me enseñaron de pequeño que el Atleti era otra cosa) podría llegar a entenderlo en otro contexto pero practicarlo frente a un equipo como el Rosemborg me parece directamente repugnante. Independientemente del resultado. El Atleti no juega al contrataque (habría mucho que discutir sobre que significa jugar al contrataque y que se entiende por el histórico contrataque colchonero) sino que práctica una suerte de vil y vulgar catenaccio, especulativo y tramposo, que se construye de espaldas al balón. La primera parte en Noruega fue un monólogo de los escandinavos en el dominio del juego, del balón y del fútbol. Me da igual que alguien esgrima que se tuvieron más ocasiones (el fallo delante de la puerta de Diego Costa es preocupante), que se pudo resolver y que el Rosemborg no inquieto. No lo hizo porque el equipo noruego es muy inferior y por pura fortuna. Repugnante el juego de mi equipo.

En la segunda parte ocurrió lo que tenía que ocurrir. Lo lógico incluso con equipos romos e inferiores. Los de Rosemborg salieron a por el partido con dignidad y sentido del deporte (eso que por aquí se valora tan poco) y consiguieron empatar con justicia divina en una mala acción de De Gea (alguna vez tenía que pasar) a tiro de Heriksen. A partir de ahí apareció el Tiempo de la Providencia. Un tiempo en el que como los campesinos en el campo esperando las lluvias todo se confía a la divina providencia intentando achicar agua de la forma menos caótica posible mientras llega el milagro. El Atleti achico agua con nervioso oficio y el Rosemborg totalmente volcado en el área madrileña pudo llevarse la victoria a pesar de su ingenuidad pero el milagro llego en la botas de Tiago en un glorioso disparo a la escuadra provocado por las circunstancias (sin pase fácil, sin nadie que desmarque, sin posibilidad de hacer jugada,…).

Ganando en casa contra el Aris el Atleti está matemáticamente clasificado y hasta el primer puesto está cerca y factible. Alguno dirá que eso es lo que vale y que los resultados dan la razón a esta forma tan ruin y poco original de encarar la vida. Tendría mil argumentos para rebatir tal aseveración pero sinceramente el tema ya me aburre tanto como el juego lamentable de mi equipo. Me voy a ver algo que merezca la pena y que no me deje la sensación de estar perdiendo mi vida y mis emociones en algo inútil.


Frío Noruego



Uno tiene el vicio y la mala costumbre de ver esto del fútbol como algo íntimamente relacionado con las gentes, la sociología, la historia, las sensaciones y un montón de cosas más allá de un resultado sobre impresionado en un resumen televisivo o de unos trabajados pectorales pertenecientes a un estúpido engreído que vive en un mentiroso altar de barro. No sé lo que me durará, porque el Atleti se diluye en la nada y porque me temo que no depende de mí el que todo esto se transforme definitivamente en una especie de NBA de plástico, con franquicias, sólo dos equipos, palomitas y espacios publicitarios, pero trataré de aferrarme a ello mientras dure. En ese particular contexto las competiciones extranjeras en general y europeas en particular son desde luego toda una fuente inagotable de historias o conocimientos y por ello es bienvenida cualquier competición continental para refrescar la memoria tirando de cerveza y amigos en el exilio…

Noruega es un país desconocido para la mayoría de ciudadanos de la Europa del sur y todavía lo es más su fútbol a pesar de ser el deporte más popular del país escandinavo. Aunque desgraciadamente en los últimos tiempos está surgiendo en Noruega esa terrible enfermedad que asola a otras partes del planeta dónde los supuestos aficionados al fútbol dirigen su mirada fuera del país y se declaran seguidores de los “grandes” clubes europeos y sólo después de sus equipos locales (a los que ven como de otro universo menos importante) lo cierto es que gracias a la reducida población (menor que la población de la Comunidad de Madrid) de un país de geografía complicada y al escaso poderío económico de los clubes profesionales, el fútbol local noruego tiene un agradable tufillo a inocencia que cuesta ya bastante encontrar por estas latitudes.

La competición más importante que se juega allí, su liga, tiene el exótico nombre de Tippeligaen y sólo fue profesional a partir de 1991, lo que dice bastante de dónde estamos. Aunque es una liga con el típico formato clásico de doble vuelta y partidos de promoción tiene alguna particularidad como la de tener que ser disputada entre Marzo y Noviembre por razones climatológicas. Aparentemente por esa misma razón (aunque hay quien dice que es porque eran muy “malos”) hasta bien entrada la década de los 70 los equipos de la zona norte del país, aquella que cae dentro del círculo polar ártico, tenían prohibido disputar la liga. En la actualidad, aunque la restricción ya no existe, el panorama no ha cambiado mucho y es el Tromso (que tiene el honor de ser el equipo más septentrional del mundo de entre aquellos que juegan las principales ligas de cada país) el único asentado en el círculo polar ártico que disputa la liga. Bajando por la parte noruega de la península escandinava desde el norte, el siguiente equipo que encontramos en la competición es el Rosemborg.

No conozco muchos países donde su equipo más importante y laureado esté localizado en un barrio de la cuarta ciudad en población de un país ya escasamente poblado pero este es el caso que nos ocupa. Rosemborg es un barrio puramente residencial de la ciudad de Trodheim y allí fue donde 12 muchachos decidieron en 1917 crear un club de fútbol para la zona. El nombre original no hacía referencia al barrio o a la ciudad sino que lo bautizaron como Sportsklubben Odd en honor al equipo más potente que existía entonces disputando ya competiciones en Noruega, el Idraetsforeningen Odd localizado en la industrial ciudad de Skien y que es el club más antiguo de Noruega y el primero que se fundó en el país. Como muchos otros “decanos” del fútbol mundial tiene su origen en los trabajadores ingleses desplazados a las factorías de la zona.

El espíritu amateur del equipo en los primeros años del nuevo “Odd” queda claro atendiendo a su recorrido de entonces que básicamente se reduce a partidos amistosos con equipos vecinos y pequeñas competiciones locales. Al igual que muchos otros equipos que nacieron entonces en las mismas circunstancias en todo el país los de Trodheim intentaron ingresar en la federación de fútbol noruega, como puerta de acceso a las competiciones regionales y nacionales, pero estos negaban sistemáticamente el acceso a todos estos nuevos equipos. La razón al parecer hay que buscarla en un miedo a diluir la competición repartiendo los escasos buenos jugadores que existían en demasiados equipos lo que a la postre provocó el efecto contrario, que los buenos jugadores pasasen a equipos ya asentados como el Odd de Skien. Esto indujo una situación complicada que hizo al actual Rosemborg coquetear con la desaparición como muestra el hecho de que en 1923 el equipo de Trodheim disputase un solo partido en todo el año.

Pero las cosas cambiaron en 1928 con nuevas personas a los mandos del club, una situación general diferente en cuanto a número de clubes optando a la elite y una federación menos restrictiva. De hecho el único impedimento que pusieron entonces para ingresar fue el de no poder albergar dentro de la federación a dos equipos con el mismo nombre y por ello tuvieron que modificarlo al definitivo Rosenborg Ballklub. Fue en la década de los 30 cuando consiguió jugar la primera competición oficial pero el verdadero auge del equipo surge a partir de los años 60 dónde definitivamente se asienta en la elite (en 1967 gana su primera liga). La culminación de imparable ascenso se concreta definitivamente con el cambio de siglo momento en el que el club se alza con el cetro del fútbol noruego de forma aplastante. En la actualidad tiene 21 ligas (el siguiente, el Fredikstad tiene sólo 9) y ello si se cuentan todas las máximas competiciones desde 1938. Si contamos desde que la liga es profesional en 1991 solamente 4 veces la competición no ha sido ganada por el Rosenborg y esas 4 veces el ganador ha sido siempre un equipo distinto cada vez. Evidentemente estamos hablando del mejor y más potente equipo de Noruega a mucha distancia de cualquier otro. Es el referente internacional a nivel de clubes y el habitual inquilino de la Champions que por circunstancias de la vida ha acabado este año en el mismo grupo del Atleti en la Europa League.

Sin perder la perspectiva del abismo que existe entre el fútbol noruego y el español, ese es nuestro rival. Un rival al que por cierto, hace mucho tiempo que nadie derrota en su campo independientemente de la competición.

El Kun quita el frío (At. Madrid 3 - Rosenborg 0 )



Después de las muchas tardes y noches de sopor que he tenido que tragarme en el Vicente Calderón durante la última década uno, que ya no es un púber de virginal optimismo, se ha ido haciendo un experto en dos nuevas ramas de entre las que componen las ciencias de la vida. La primera es la de soportar con integridad y dignidad el aburrimiento extremo hasta conseguir ver algo de belleza través de la espesura. La segunda es la de especializarse hasta distinguir con cierta claridad entre distintos tipos de aburrimiento. El que vimos frente al Rosenborg es sin duda mi favorito y si por esas cosas de la vida en el mundo globalizado, las televisiones de pago y el fútbol comercial ya se ha decidido que tenemos que hacer del aburrimiento nuestra bandera, bandera que tenemos que ondear además orgullosos, convencidos y luciendo una enorme sonrisa profiden, pues por lo menos que sea como el de este partido.

Lo digo porque es siempre (a pesar de lo que diga y escriba algún que otro visionario e iluminado del fútbol de esos que creen ser los únicos que conoce las reglas de este deporte) es siempre mucho más agradable ver a tu equipo con la pelota que sin ella. El Atleti de la noche del Rosenborg fue un Atleti inédito en la competición europea ya que fue la primera vez desde que comenzó que el equipo salió desde el primer minuto a dominar el partido, a dominar el balón, a cercar al equipo contrario, a poner intensidad en el campo y a dotar de velocidad al juego. La cosas luego pueden salir o no pero el Atleti que se enfrentó al Rosenborg salió a todo eso a diferencia del Atleti que se había enfrentado al Aris o al Bayer.

Los prometedores primeros minutos siguieron ese guión pero el resultado no consiguió ser el esperado por varias razones. La primera es que el rival también juega y los noruegos habían plantado en el campo un “valiente” cerrojazo que acumulaba hombres en torno a su área que si bien no ejercían una presión asfixiante si que estaban bien colocados impidiendo la fluidez del juego. El Atleti sin embargo trataba de mover el balón sin especulaciones y con velocidad lo cual es una grata noticia pero las ocasiones no llegaban. ¿Por qué? Cada uno tendrá su teoría pero la mía es que cuando el centro del campo no funciona en la distribución imaginativa de balón (y sigue sin funcionar porque Tiago está bajo de forma y su presencia es demasiado intermitente) el equipo es demasiado plano en el ataque. Plano y previsible. Correcto en todas sus facetas pero mediocre y previsible en la ejecución lo que facilita la vida al rival. El Atleti de los últimos años sólo conseguía salir del terreno común de la mediocridad cuando sus “cuatro de arriba” tiraban de talento pero últimamente el talento parece apagado en esa zona. Simao no está desde hace tantos meses que ni me acuerdo. Cumple disciplinadamente en defensa (eso le salva para seguir de titular) y todo el mundo sabe que puede meter cualquier tiro directo en cualquier momento pero me parece un aporte muy escaso para uno de los jugadores con la ficha más alta de la plantilla. Simao es una versión mala del mejor Simao pero gracias a la “magnífica” dirección deportiva que tenemos aun así es titular indiscutible. Agüero estaba en el banquillo (Quique sabra) y Forlán, como acostumbra últimamente, como si no estuviese en el campo.

Lo del uruguayo huele especialmente mal. Hay quien dice que simplemente es un bajo estado de forma provocado por la sobreexposición y el esfuerzo. Ojalá sea eso y no tenga nada que ver con el estado anímico de un jugador, que como el mismo ha reconocido, no suele apelar a razones de orgullo o corazón para mover sus piernas. Me preocupa que un jugador que se declara ultraprofesional tenga problemas profesionales. No lo sé, pero la realidad es que el aporte de Forlán es nulo, la actitud lamentable y el resultado peor. Uno que ha visto en ese mismo estadio la mejor versión de Forlán (un jugador espectacular) no puede por menos que lamentar la situación y rezar para que cambie. El único que en la plantilla (con Agüero en el banco, claro) que es capaz ahora mismo de salir del país de la mediocridad es Jose Antonio Reyes y aunque el de utrera tiene calidad de sobra para ello es demasiada poca pólvora para que sea efectivo. El resto, hoy por hoy es demasiado previsible.

Aun así, el partido estaba completamente dominado y aunque la brillantez no aparecía por ningún lado la solidez de un equipo bien trabajado con actitud y valentía (¿dónde hay que firmar para tener esta fórmula todos los partidos?) era suficiente para controlar el partido. El gol podría haber llegado de cualquier manera (lo más normal es que hubiese venido en alguno de los miles de desmarques que tira Diego Costa a lo largo del partido) pero llegó tras un gran pase lateral de Reyes en una segunda jugada a balón parado que Godin remató con maestría a la red. Gran partido por cierto del otro uruguayo demostrando cada vez que juega el gran fichaje que ha sido. Bueno en su función defensiva lo mejor es el espíritu que transmite y contagia a sus compañeros en la zaga. Me gusta.

El segundo gol no llegaba pero el partido siguió controlado tras adelantarnos en el marcador y sólo en los últimos minutos se vio algo al Rosenborg (decepcionante el equipo noruego) más gracias a la falta de concentración local que por empuje del rival. Lo bueno es que así pudimos ver por primera vez al canterano Joel que hasta entonces había permanecido inédito. El canterano estuvo correcto aunque apenas tuvo trabajo. Tan sólo ciertas dudas a la hora de salir de la portería y en las salidas por alto (los problemas típicos de los porteros) pusieron alguna duda a su actuación.

La segunda parte fue exactamente igual pero más aburrida todavía… hasta que saltó al campo el Kun Agüero. El argentino es de esos actores que cambian la película con su mera presencia. Lleva la palabra peligro escrita en su frente y la palabra calidad en sus botas. Es de esos jugadores que hace mejor jugador a quien tiene al lado. Puede que sea anecdótico pero apenas segundos después de saltar al campo el equipo parecía tener más alegría. Algunos minutos después ya íbamos ganando 2-0 gracias a un gol del propio Kun (tras genial pase de Reyes). Desde ese momento hasta el final el partido ya si que fue una fiesta (fría y desanjelada, esos si, al estilo noruego). El flojísimo Rosenborg trató de hacer algo más que venir de visita a Madrid pero eso sirvió para que el Atleti desplegase un contrataque magistral. Joel saca el balón con la mano y pone el balón en el centro del campo en los pies de Reyes (para estas cosas sirven los entrenamientos de porteros). El sevillano lanza el balón en largo al Kun y éste fabrica una pared de fantasía que pasa el balón por encima de la defensa noruega para que Diego Costa remate de cabeza a la red. Golazo.

3-0 que encarrila algo una competición que tenía muy mala pinta y que sigue sin estar encarrilada. Lo bueno es que la situación obliga a ganar en Trodheim y Leverkusen lo que por lógica debería hacer que el equipo saliese también a ganar fuera de su estadio. Ojalá Quique piense igual.


Pizarra tóxica (At. Madrid 1 - B. Leverkusen 1)




Decía un político alemán llamado Adenauer que no hace falta defender siempre la misma opinión porque nadie puede impedir volverse más sabio. Entre vídeo y video de los alemanes de Leverkusen Quique debería también haber aprendido algo de sus políticos y asimilar que empeñarse en algo que no funciona no es de personajes sabios sino de todo lo contrario. El Atlético de Madrid se ha complicado hoy la clasificación para la competición de la que es vigente campeón por la estulticia torpe de la maldita pizarra, la pizarra que pretende llegar donde no debería llegar nunca, la pizarra que atenaza y no arregla nada, la pizarra que absorbe como aspiradoras implacables el poco o mucho talento sobre el césped y en definitiva la pizarra que lleva ya más de una década escondiendo la esencia del club Atlético de Madrid. Quique se equivoca gravemente al intentar jugar al Stratego con unas piezas limitadas en partidas importantes que normalmente se deberían ganar simplemente poniendo toda la carne en el asador. De esta forma el Atleti tiende a pasos agigantados al lugar mediocre y ramplón del que un golpe de orgullo parecía habernos salvado momentáneamente. Ahora me queda la duda de saber que ha sido el espejismo: esto o aquello.

La primera parte del equipo ha sido atroz. Deleznable, insultante, bochornosa, vergonzosa y lamentable. El planteamiento del partido, una vez más, ha sido cobarde, especulador y ruin lo que en definitiva ha marcado para mal el desenlace del encuentro. Independientemente de los jugadores elegidos (que ahora entraremos) la actitud conservadora, pasiva y cobarde del equipo ha sido como largarse del campo a los diez minutos. Lamentable. Miedosos del rival, temerosos de desplegar juego, coartados en la tensión, frenando aposta el rítmo, regalando el centro del campo,... en fin, un desastre. Si tratar de parecer un equipo que juega al fútbol con un doble pivote en el que el jugador “técnico” es Raúl García es algo así como una estúpida quimera (dudo que Quique pretenda jugar al fútbol con esa alineación frente a un equipo cerrado), cuando el equipo está sin ritmo, renqueante, acobardado y a la expectativa las “virtudes” del navarro para llevar la manija del equipo se hacen todavía más evidentes. Lamentable partido de un jugador que colecciona partidos lamentables. Un jugador que debería haberse largado este verano por el bien del equipo pero también por el bien de su carrera personal, una carrera que va camino del desagüe. Raúl García lo hizo todo mal. Para que seguir.

Los alemanes, un equipo de mitad de tabla que hoy pareció algo más gracias a la negligencia atlética, se plantaron bien en el campo (lo que hacemos nosotros últimamente, vamos), cerraron filas (lo que hacemos nosotros últimamente, vamos), presionaron arriba (lo que hacemos nosotros últimamente, vamos) y salieron con verticalidad hacia la portería contraria (lo que hacemos nosotros últimamente, vamos). Si a ello le sumas que el rival (nosotros) regalaba el centro del campo y el balón se entenderá porque el Bayern parecía el Milan de Sacchi y nosotros el equipo reserva de la compañía del Bombero Torero. Como no podía ser de otra forma los alemanes se adelantaron en el marcador en cuanto les dio la gana (porque tampoco es que hicieran un esfuerzo especial ni que tirasen muchas veces a puerta). Con todo, lo más triste de esta historia es que encima la primera parte fue soporífera. Soporífera hasta decir basta. Ese sopor con el que el equipo de Quique nos premia últimamente.

La segunda parte fue como el reverso de la moneda. Quitando a Forlán por Fran Merida (ambos hicieron un pésimo partido pero en el caso del español se notó menos) pero sobre todo quitando a Raúl García y sacando a Tiago (es decir, volviendo a jugar con diez) el equipo parecía otro y el partido también. El portugués pidió el balón, soltaba y se desmarcaba (algo que es de primero de fútbol pero concepto que no ha conseguido asimilar su compañero navarro) y distribuía el balón con agilidad mental (algo imposible de encontrar en el señor García ni al 100%). No entiendo las rotaciones de Quique (no se puede rotar con paquetes) ni entiendo esos castigos a los que supuestamente no están “con rítmo”. Tiago es mejor que Raúl García incluso estando cojo y lo mismo se puede decir del Luis Felipe o el Kun, dos que han chupado demasiado banquillo también. Con los interiores más al centro, las bandas ocupadas por los laterales y Diego Costa (el único que puso ganas desde el principio a pesar de sus evidentes carencias) tirando desmarques el Atleti se puso a jugar y a conseguir peligro y ocasiones. Así llegó un dudoso penalty a Fran Merida (a mí en el campo no me lo pareció) que transformó Simao animando la noche.

Pero el fuelle de Tiago se acabo y con ello las esperanzas. El equipo se resintió. Los alemanes vieron que el empate no estaba mal y que faltaba menos de media hora así que cerraron filas, recularon y lo dejaron todo al contrataque (y todavía pudieron llevarse el partido). El Atleti a la desesperada (gracias a tirar 45 minutos) se apago y los alemanes se afianzaron defensivamente hasta construir un muro que mantuvo el empate hasta el final.

¿Qué hubiese pasado si el Atleti hoy hubiese salido a ganar en lugar de a especular con todo (que es lo que parece que gusta en el banquillo)? Nunca lo sabremos, es cierto, pero en cualquier caso me da lo mismo para saber lo que pienso al respeto. Me da vergüenza (y un poco de asco) que mi equipo no salga siempre a ganar desde el primer minuto. Especialmente en su propio campo.

Este Atleti no me ilusiona y me aburre. Es pronto, se han conseguido cosas, la defensa está muy bien, bla, bla,... lo que quieras. No me gusta el camino por el que se va. No me gusta. No me gusta esta pizarra tóxica y cobarde. No me gusta pensar que mi única forma de vivir es que mi enemigo tenga un fallo.

Cuando intenta ahorrar el que no tiene... (Aris 1 - At. Madrid 0)




Decía Oscar Wilde que aconsejar economía a los pobres es grotesco e insultante. Es como aconsejar que coma menos el que se está muriendo de hambre. El Atleti no está para hacer experimentos o especular con el juego porque no tenemos tantos recursos como para arreglar los fallos. Somos todavía “pobres”. Es grotesco e insultante que hagamos lo que hemos hecho hoy. Por mucho que las luces de candilejas de los trofeos todavía nos tenga turbada la visión sería estúpido perder la perspectiva de ese amargo lugar del que viene este equipo. No quiero recordar donde estábamos hace 9 meses pero está ahí y aunque el cambio ha sido brutal en muchos aspectos y lo que tenemos ahora tiene buena pinta (independientemente de lo ocurrido hoy) la cruda realidad es que tenemos una plantilla corta, que sigue desequilibrada y con carencias importantes, especialmente desde la segunda unidad. Lo que hemos conseguido lo hemos hecho dándolo todo y exprimiendo hasta la última gota. Hoy se ha querido jugar a equipo poderoso que mueve fichas sin que el equipo se resienta y nos han hecho un siete. Más que por el resultado por la imagen, la sensación y la incertidumbre que queda ahora. Este equipo soporta muy pocos experimentos pero soporta mucho pero la especulación y la economía de recursos. Los entrenadores anteriores no se dieron cuenta. Espero que Quique aprenda la lección.

La primera parte fue horrorosa. Soporífera, espesa, mala y sin emoción. El Atleti la tiró a la basura.Todos esperábamos las rotaciones de Quique (yo al menos lo esperaba) pero pocos podían anticipar el nuevo experimento de nuestro entrenador. En fin, sin querer jugar a entrenador y sin mancillar el crédito que se ha ganado me parece que una apuesta con cinco centrocampistas (y tres mediocentros) no parece una declaración de intenciones muy estimulante. No entiendo la posición de Tiago existiendo jugadores en el campo como Fran Merida que parecen adaptarse con mayor naturalidad a esa especie de mediapunta por detrás del único delantero. Tampoco entiendo cual era el objetivo del mister. Cinco centrocampistas parece un buen número para controlar el centro del campo y quedarse con el balón pero nada de eso ocurrió. Más bien todo lo contrario. Los primeros 25 minutos apenas tocamos el balón frente a un equipo muy fogoso (como se esperaba) y con mucho pundonor (como se esperaba) pero que ni siquiera dio muchas patadas y apenas causó ningún peligro. Inquietante.

Hasta ese minuto 25 el partido fue un ejercicio de caos controlado con el balón, que parecía de playa, volando por encima de las cabezas sin que nadie se atreviese a tratarlo como se merece. La apuesta del Aris, lógicamente, pasa por ahí. Verticalidad, faltas laterales, segundas jugadas,... pero que el Atleti entre a esa feria me preocupa. ¿Para qué pones cinco centrocampistas si el balón va a pasar por encima de sus cabezas? Con Forlán desesperado y la pareja Simao, Fran Mérida desaparecida en combate, tan sólo un aturdido Tiago aportaba algo de movilidad (no mucha), mientras Raúl García se ahogaba una vez más a la hora de jugar y hacer jugar y Camacho volvía a decepcionar. Nunca me ha convencido el canterano (y mira que me duele). Hoy tampoco.

A partir de la media hora el equipo decidió tener algo más el balón demostrando que con eso sólo servía para bajar la temperatura del Aris y neutralizarlo pero faltó velocidad, criterio y lo que es peor, ambición. Puñetera especulación. En una primera parte sin ocasiones de gol (por ningún lado) lo único reseñable es una vez más el recién estrenado rigor defensivo que tanta solvencia desprende. Pero no es suficiente.

Quique decidió olvidarse de los experimentos y colocó más o menos a cada uno en su sitio dando entrada a Diego Costa por mi “querido” Raúl García. El brasileño aportó frescura, ambición y movilidad. Juega de espaldas, novedad en esté equipo, y tiene cosas diferentes pero se le ve torpe con el balón y con una carencia preocupante de gol. Aun así fue el mejor (que no es decir mucho).Tuvo un par de buenas ocasiones nada más empezar pero eligió mal la definición. El equipo estaba más suelto con Tiago tratando de poner el balón en el césped y Costa moviéndose entre líneas pero el equipo seguía sin mostrar ambición y enseñaba algunas dosis de relajo lo que aprovechó el Aris para en la única jugada que trenzó el balón en todo el partido sacase un gran gol de un tal Javito.

Como una bofetada en seco volvimos a la realidad de la que veníamos. El Aris, ahora si, empezó a parar el juego con faltas y artimañas, subió un punto en agresividad y presión con lo que mató el partido. Fran Mérida (como si no hubiese jugado) dejó el sito a un Reyes que llegaba tarde. Mario Suarez salió por un mediocre Camacho aportando el mismo derroche de mediocridad. Ni Raúl García, ni Camacho, ni Suarez (ni veinte mediocentros iguales que sigamos fichando) son capaces de hacer olvidar la labor que en este equipo hace Asunçao. Por su puesto mejor no hablar de labores de creación porque es como pedirle a Torrebruno que crezca. Lejos de provocar algún peligro lo que provocamos fueron los nervios de De Gea que en un fallo garrafal (de esos que nunca hace) dejó un balón a los griegos que lanzaron al poste (pero cuidado que el canterano ha sacado un montón de buenas manos hoy también).

A falta de diez minutos los colchoneros parecieron trenzar algo más de juego y tuvieron dos ocasiones clarísimas en los pies y cabeza de Diego Costa que una vez más el brasileño derrochó. El Aris sigue sin perder en su campo en competición europea en toda su historia.

Tiendo a alegrarme de que pierdan los equipos que especulan con el fútbol y más cuando lo hacen frente equipos a los que quintuplican en presupuesto. No me alegro en este caso, evidentemente, pero debo reconocer que la derrota es de justicia.

Club de amigos del Aris



Fue disfrutando del mediterráneo heleno en una terraza de la ciudad nueva de Monemvasia en el Peloponeso (la ciudad antigua es una preciosidad) donde un amable camarero fanático del Aris me contó en poco tiempo la historia de los principales equipos del país y la esencia del fútbol griego. Una esencia creada y sostenida como casi en cualquier parte del mundo en la que se sigue el fútbol sobre la pasión desmedida. Pasión irracional y lamentable que en ocasiones les lleva a saltar al campo para dar una paliza a un jugador que ha insultado el honor del equipo que defiende uno (literal) pero pasión admirada y envidiable que sostiene, por razones que nada tienen que ver con el vil metal, un circo del que otros quieren sacar provecho y rentabilidad.

Cada vez que un equipo español juega en Grecia nuestros periodistas de cámara, demostrando su talento e imaginación, recurren al manido latiguillo del “infierno heleno” para explicar la dificultad de la eliminatoria. Difícil de creer tal efecto con un equipo lleno de extranjeros y entrenado por un argentino trotamundos pero bueno. Yo lo veo de otra forma. El “infierno heleno” (al margen de violencias estúpidas y demás morralla que poco tiene que ver con el deporte) es una fiesta del fútbol, una demostración real y palpable a tanto y tanto mamporrero de la mentira” Madrid Vs. Barça” que lo que despierta la pasión irracional y el entusiasmo de millones de personas desde hace siglos no son los tríceps de Cristiano Ronaldo ni el ganar pisando la ética y el buen gusto a costa de lo que sea sino la identificación, las leyendas, la historia y el orgullo asociado a un escudo y unos colores. Quizás yo sea un romántico y seguro que nada de esto se entiende en el despacho de Florentino Pérez (aunque deberían) o en los nuevos mercados futbolísticos emergentes que aparecen por el oriente pero que quieren que les diga, yo prefiero vivir in situ un partido en Tesalónica que en Dubai.

En 1914, con la efervescencia de la recién estrenada independencia griega, un puñado de jóvenes del barrio de Votsi en la ciudad de Tesalónica decidían crear un nuevo equipo de fútbol. Igual que unos antes, en 1903, los “padres” del atlético de Madrid decidieron crear un equipo nuevo en la capital tras ver las sucias “artimañas” del Madrid de entonces, estos decidieron crearlo en contraposición con el equipo más fuerte que existía entonces en la capital de la región griega de Macedonia, el Irakis (Hércules, en el idioma castellano). En la extensa y rica mitología griega Hércules (un “simple” semidios) tenía como eterno rival al Dios de la guerra, Aris, así que ese fue el nombre y ese es el símbolo que aparece en el escudo elegido para el nuevo club al que vistieron con los colores amarillo y negro en recuerdo de la gloria de Bizancio de la que se sienten herederos los griegos. Especialmente los griegos macedonios a los que recientemente les ha tocado sufrir la supuesta crisis de identidad que ha provocado la comunidad internacional con la aparición de la Macedonia yugoslava (difícil cuestión) lo que les ha traído más de un quebradero de cabeza.

En 1926 apareció en la ciudad y en la región el PAOK, que a la postre se ha convertido en el rival por autonomasia del Aris, pero cuyo origen se encuentra curiosamente en la comunidad griega asentada en el barrio de Pera en Estambul y que tras la guerra tuvo que trasladarse a Macedonia (un aficionado del PAOK me dijo una vez medio en broma que su equipo no era de Tesalónica sino de Constantinopla). Así es fácil entender que los aficionados del Aris llamen despectivamente “turcos” o “gitanos” a los aficionados del PAOK (mientras que los del Aris son “gusanos” para sus rivales). El Iraklis, a mucha distancia en poderío que sus vecinos, sigue siendo el equipo asociado con la elite de tesalónica y su afición está afincada básicamente en el centro de la ciudad mientras que la afición del Aris se extiende ampliamente por las afueras alcanzando toda macedonia y parte de la región continental de Grecia y se asocia fundamentalmente con las clases más humildes.

Con todo esto, una de las cosas que más me llamaron la atención del Aris es lo que ocurrió en el año 2006 tras un periodo muy negro para el club que si bien venía aconteciendo desde hacía tiempo (desde la “profesionalización” del fútbol, curiosamente) se hizo patente realmente cuando en 1997 bajaron al equivalente a nuestra segunda división. La trayectoria del equipo durante los años siguientes fue triste y deporable hasta el punto de perder la hegemonía como mejor equipo de la región que tenía en pos de su rival el PAOK. Los problemas financieros eran asfixiantes y la situación coqueteaba peligrosamente con la bancarrota. ¿Qué ocurrió entonces? Pues que en 2006 se creó una asociación (cuyo nombre traducido sería algo así como: “Club de amigos del Aris”) con el objetivo de que los aficionados pudieran controlar el patrimonio de la institución y de forma que sus miembros asociados mantuviesen la propiedad siendo responsables de la financiación y la elección de sus dirigentes. ¿Le suena a alguien esta idea? En contra de las “indiscutibles” leyes de la economía moderna parece que no le va mal al club (teniendo en cuenta dónde estaba) y de hecho la tendencia es contraria a la de los últimos años (por no hablar de la identificación). Esperemos que por el bien del fútbol les marche muy bien… pero que sea en otra competición distinta a la Europa League de este año.

Esa es la historia de Aris que lógicamente no he escuchado en la radio ni he leído en ningún periódico cosa que me hubiese encantado hacer (del Aris y de cualquier otro equipo). Para ver la previsible alineación y cualquier cosa de este equipo que tenga algo que ver con el Real Madrid o el Barça cómprense la prensa deportiva o escuchen la radio. Recuerden también, antes de juzgar las imprecisiones de unos y a otros, que ellos viven de lo que escriben y yo no.

Desde Hamburgo...



Gracias Forlán. Gracias Atleti...
Estoy tan ronco que no puedo escribir.

¡Atleeeeeeeeeeeeeeeti!



Justicia gilista



“La obra maestra de la injusticia es parecer ser justo sin serlo” (Platón)

El pasado jueves, cercana la media noche, veinte minutos después de que Forlán hubiese marcado ese glorioso tanto que nos metía en la final de la Europa League y escasos segundos después que el colegiado confirmase que nos habíamos clasificado para la final, borracho de euforia agarré el teléfono para llamar a un querido amigoy sin especificar nada le dije simplemente: " ¿Nos vamos a Hamburgo?". Su respuesta fue igualmente clara y concisa: “nos vamos a Hamburgo”. Esa misma noche se rumoreaba que el club dispondría de unas 12000 entradas que repartirían siguiendo “escrupulosos” criterios de justicia entre los que dejaban claro que entraría el número de abonado (lógicamente) así como haber pagado esta temporada ese maquiavélico extra conocido como abono total que daba derecho a ver los partidos europeos. Mi amigo y yo tenemos números de abonado por debajo del 10000 y los dos tenemos el abono total así que muy mal tendría que estar la cosa para quedarnos sin entrada si el reparto era justo.

Borrachos de euforia olvidábamos que estábamos hablando de España (el país con mayor número de gestorías e intermediarios del mundo civilizado) y en concreto del Atlético de Madrid de Gil, paladín de los métodos oscuros y mafiosos.

Al día siguiente, viernes 30 de Abril, no sólo se confirmaba la cifra de entradas repartidas por la UEFA a los clubes (por encima de las 12000) sino que atendíamos con estupor al flagrante dato de que el Fulham, nuestro rival en la final, había ya vendido todas sus entradas en ese mismo día sin grandes altercados. En las oficinas del Calderón a esas alturas estaban al parecer contando las entradas una a una y estudiando, como rezaba la web oficial, la forma de repartir tan suculento botín. En la mejor tradición Gil y Gil la tradicional cortina de incertidumbre y oscurantismo se volvía a posar de nuevo sobre el Club Atlético de Madrid que sobre esas horas espantaba las molestas moscas con un “comunicado” en la misma web oficial que rezaba que “entre el sábado y el domingo” (sic) el club daría información al respecto del reparto de entradas. Mientras los londinenses del Fulham pasaban el fin de semana planificando su viaje a Hamburgo los colchoneros ni siquiera podíamos saber las posibilidades de conseguir una entrada para acudir a la histórica final.

Mi amigo, de número de abonado más alto que el mío y menos ducho que yo en las enfermedades del Atleti moderno, seguía esperanzado. “Aunque todos los abonados desde el número 1 digan que si deberíamos tener una entrada”.

Ingenuo.

El sábado a media tarde aparece el bando desde la fortaleza del señor noble. En un panegírico infumable que debería enseñarse en todos los colegios públicos y privados para demostrar cómo NO se debe redactar algo que por encima de todo tiene que estar claro, el club daba las pistas de por dónde irían los tiros. Independientemente de las tramos oscuros y las miles de dudas que surgen tras su lectura lo que quedaba claro es que mi amigo y yo (y otros miles de personas que todavía creían en la justicia) lo íbamos a tener crudo para conseguir entrada y que aunque todos los planetas estuviesen alineados y supiésemos movernos a la perfección entre mafias, amigos, colegas, jefes, engaños y demás herramientas lazarillescas a las que tan acostumbrados estamos los españoles (para mi desgracia pero para regocijo de tanto listo que encima saca pecho) hasta el jueves 6 de Mayo, una semana después que los ingleses y una semana antes del día en cuestión, no sabríamos si podríamos ir a Hamburgo.

Sin entrar a valorar la justicia del esperpento en cuestión es evidente que el método empleado es humillante. Que en pleno siglo XXI, cuando sentado en la grada del Calderón soy capaz de comprar con mi teléfono una entrada para ver Cats en Nueva York o un billete de tren para ir desde Berlín a Hamburgo, la única forma de comprar una entrada sea acudiendo de forma presencial a una fila y que tengamos que esperar horas y horas en colas kilométricas para conseguir algo que además nadie te garantiza que en el momento preciso puedas conseguir, sólo se entiende desde la perspectiva de un país en vías de desarrollo o en eso que el refrán define como “a río revuelto ganancia de pescadores”. Especialmente cuando el reparto de entradas se supone que encima tendría que responder a los cánones de la justicia.

Personalmente me niego a creer la versión del sub-desarrollismo. ¿Alguien se cree que un equipo tan acostumbrado a jugar finales como el Fulham esté mejor preparado que nosotros? Cuando el Atlético de Madrid necesita que yo, abonado, saque una entrada para un partido europeo resulta que lo puedo hacer mandando un SMS o por internet. Es más, no necesito ni recoger la entrada y basta con el código de barras de mí abono. Para renovar el abono tres cuartos de lo mismo. Sin pasarme por las oficinas puedo avisar de que no voy a asistir a un partido y el club en unos minutos pone a la venta mi localidad de forma electrónica. Cuando existe alguna novedad desde el Club que afecte a mi abono me lo dicen por SMS. Hace cinco años que no paso por las oficinas del Vicente Calderón pero cuando llego a la puerta una pistolita pasa un infrarojo por mi carné y en las oficinas saben si estoy al tanto del pago, dónde vivo y hasta la talla de mí pantalón. ¿Por qué ahora tengo que esperar horas y horas como personaje anónimo que puede ser cualquiera en una fila y para unas entradas que en teoría sólo van a comprar abonados del Atlético de Madrid? ¿Por qué no se puede hacer de otra forma?

Cuando leyendo con incredulidad el panegírico vi que el martes estaba reservado para los primeros 5000 abonados, que el miércoles se lo tomaban de festivo y que la información del jueves estaba decorada con la coletilla: “siempre y cuando quedaran entradas el día anterior” tuve claro que había gato encerrado aunque por supuesto nadie en su sano juicio puede pensar que los “gestores intermediarios” puedan ofrecer dinero por el alquiler del carné a ese venerable anciano que no parece tener muchas ganas de ir y volver a Alemania en un día. ¿Quién en la taquilla podría preguntarse que un muchacho inmigrante de 20 años pueda tener el abono número 45?

El martes 4 podrán comprar su entrada aquellos que aparezcan con un abono de número inferior a 5000 (entre el 3000 y el 5000 deberían tener también además el abono total pero ni sabemos ni sabremos cuantos son estos así que es fácil suponer que todos lo tienen). Como por un extraño y gilista concepto de la justica, así como el clásico “amiguismo” patrio que tan bien funciona siempre en España, además de su entrada podrán sacar otra entrada para otro abonado (tenga éste el número que tenga), podría darse la situación de que el lunes mismo se hubiesen vendido ya las 9026 entradas puestas a la venta. No lo descarten.

El miércoles el club se lo toma oficialmente como descanso aunque oficiosamente supongo que se lo tomaran para rediseñar la estrategia.

El jueves 6 de Mayo están citadas a las 10:00 de la mañana en el Vicente Calderón 10000 personas (¡diez mil!) para intentar conseguir las sobras de la primera razzia. Asumiendo toda la aberración anterior y llegados a este punto se podría haber divido el día por tramos horarios y número de socios para evitar pasar el día esperando por nada, para evitar colas humillantes y tercermundistas o incluso se podría haber aprovechado el miércoles de “fiesta” para estirar las posibilidades de recogida pero no. El señor que tenga el número 14999 lo mismo que el que tenga el número 5001 tendrá que ir a dormir a la taquilla del Calderón el miércoles por la noche si es que quiere conseguir una entrada lo cual como todos sabemos es una actividad que todo el mundo puede hacer, especialmente el prototipo de abonado al Atleti: trabajador asalariado y padre de familia.

¿Se imaginan los años que lleva pagando su abono el socio número 5500? Pues bien, la única posibilidad que tiene de asistir a la final de su equipo es “tener amigos” o acampar en el Calderón y rezar para que las sobras le lleguen. Esa es la justicia gilista: el abonado 5500, queriendo comprar una entrada de las 12500 que tiene el club, no podrá hacerlo sin humillarse o probablemente ni haciéndolo.

El día de la final estoy seguro que habrá 12500 atléticos de corazón que se dejarán la garganta y la vida animando a nuestro equipo. Lo que no estoy tan seguro es que esos 12500 atléticos sean los que por justicia deberían estar allí. Gracias señor Gil por hacer la apestosa leyenda negra del Atlético de Madrid cada día más grande. Gracias señor Gil por hacerme sufrir, renegar y obligarme a seguir planteándome si merece la pena ser abonado de este equipo justo en la semana en la que tendría que estar disfrutando de serlo.

¡Me gusta el fútbol!



Liverpool 2 - At. Madrid 1

Hace 24 años este que escribe era un crío delgaducho que sentado delante de una televisión en blanco y negro (lo juro) vio sin poder parpadear como un puñado de ucranianos borrachos de esteroides nos daba un repaso por todo lo alto y nos hacía perder la final de la recopa en Lyon. Jamás pensé que 24 años después me acordase de aquel día de fiesta (yo estaba de vacaciones) en el que no fui consciente de lo que costaba estar en ese escenario. Hoy me he acordado de aquel día pero de otros tantos días como aquel partido del Ajax en el que nos echaron de la champions de forma injusta o aquella final de copa de europa que el destino nos debe. Han sido 120 minutos así que he tenido tiempo de sobra para pensar en todo eso. Pero ha merecido la pena.

Hoy es un día en el que los análisis deportivos y la disección de un partido de fútbol debería dejársela a los profesionales, los que ganan dinero con esto, los que son capaces de ver los partidos sin alterar el pulso, porque para mí es muy difícil. En la soledad de mi casa, con en corazón saltando dentro del alma, con el sudor corriendo por dentro y por fuera y rezando todas esas plegarias que nunca he aprendido es como he pasado este histórico partido del que dentro de 24 años seguiré acordándome. Señoras, señores, somos el Atlético de Madrid y estamos en una final europea.

Todos sabíamos que el Liverpool que vimos en el Calderón tenía poco que hacer a poco que estuviésemos serios pero el Liverpool que salió hoy al campo, sin ser el Liverpool histórico, fue otro. Mucho más agresivo, más vertical, ocupando mucho más campo y metidísimo en el partido los ingleses salieron a tratar de acogotar a los madrileños sacando tres córners en apenas dos minutos. Pero los de Quique no se dejaron pisar. Francamente bien plantados el campo, muy concentrados y controlando los tiempos el Atleti mantuvo el tipo con mucha dignidad toda la primera parte. Tan sólo falto algo más de tensión para llegar a los rechaces, algo más de verticalidad y frenar al incomprendido de Aquilani, un jugador cuya ausencia de este Liverpool sólo puede responder a la obsesión de Benitez por el rigor táctico. El ex de la Roma era el único que se saltaba el guión establecido y por ahí venía todo el peligro de los británicos que tampoco fue mucho. De hecho las mejores ocasiones venían de disparos lejanos de los madrileños (a excepción de un gol bien anulado al Liverpool). Pero el único error defensivo (tampoco especialmente garrafal) cuando se llegaba al descanso dejó un balón muerto en la frontal del área que Aquilani aprovechó para inaugurar el marcador.

Mal pintaban las cosas al comenzar el segundo tiempo con un The Kop enfervorizado y un Liverpool cómodo al no tener que llevar la iniciativa de forma descarada. Fue cuando para mí apareció el verdadero Atleti, el Atleti que yo quiero, el que dice “aquí estoy yo”, el que no tiene miedo de coger el balón o ir al choque. Una defensa perfecta con Perea y Domínguez mandando y De Gea dando una lección de “experiencia”. Valera jugando al límite de sus posibilidades y por lo tanto estando decente y un Antonio López ejerciendo de capitán. Raúl García muy torpe en la transición (como siempre) pero generoso y efectivo en el corte al igual que Asunçao. Lamentablemente a partir de ahí los de arriba no terminaban de conectar y el peligro llegaba con cuenta gotas y con poca intensidad. Lo mismo podemos decir del Liverpool que de repente entendió que delante tenía la horma de su zapato y eso es lo peor que podía pasar. Pero pasada la emoción inicial y llegando el final del partido los dos equipos levantaron la bandera del respeto y firmaron las tablas.

Las prorrogas son menos moneda al aire que los penalties pero de alguna manera es un partido distinto en el que factores como el cansancio o la suerte toman mucho partido. El final del partido había dejado curiosamente un Atleti que físicamente parecía mejor que el Liverpool y lo cierto es que los 30 minutos adicionales empezaron como había acabado el partido, con el Atleti queriendo jugar y el Liverpool recurriendo al juego parada y los balones largos pero desgraciadamente valió lo segundo cuando Benayoun marcó el segundo en una estupidez de Valera que dejó la marca para reclamar un fuera de juego que no era. Un injusto 2-0 que parecía una losa terminó subiendo al mítico marcador de Anfield.

Pero cuando todo el mundo, especialmente los que no son del Atlético de Madrid, recurrían al victimismo que la prensa nos ha colgado otros nos sentábamos en vertical, apretábamos los dientes y nos aclarábamos la garganta para cantar el gol que nos diese el pase porque veíamos que nuestro equipo estaba siendo mejor, que había sido mejor en la eliminatoria y que merecíamos pasar. Prometo que eso es lo que se me pasó por la cabeza segundos antes de ver el esculpido dorso de Forlán. Un balón suelto en fallo del Liverpool, Reyes que lo recoge, se va al área, mete el pase al centro, Agüero se lleva a su marca y el uruguayo aparece en el segundo palo para empotrar a Reina. Un gol que pasa por méritos propios a la historia del Atleti.

A partir de ahí a sufrir hasta el final pero la realidad es que los ingleses no llegaron una vez y nosotros fallamos dos goles cantados que el cansancio, la ansiedad y la tensión del momento se llevó al país de los justos.

Después de 24 años los colchoneros volvemos a una final europea y espero que sea para ganar al Fulham. Espero que nos llevemos este trofeo porque lo merece una afición sufrida que ha sufrido. Porque merecemos una alegría que lo cambie todo. Porque José Tomás había pedido una televisión en el hospital de México donde ha vuelto a vivir para seguir el partido... porque somos el Atlético de Madrid.

Seamos lo que somos






"Si Gattuso es una referencia, yo soy un cura"

La precisa frase no es mía sino que viene directamente del talento de un Luis Aragonés que de forma improvisada la soltó a un avispado periodista después de una rueda de prensa. La dijo por coherencia de su propia filosofía que es la filosofía que ha practicado toda su vida, esa que clava a fuego sus cimientos en la solidez de la personalidad propia y en morir con sus ideas. Lo dijo porque hay que ser muy peregrino para afirmar lo contrario como entonces muchos afirmaban. Lo dijo porque Luis Aragonés cree fundamentalmente en Luis Aragonés.

Luis Aragonés fue quien devolvió al fútbol español la gloria de la que ahora presume ese gran amigo de todo el mundo que se llama Del Bosque y lo hizo agarrándose a la idea de buscar la verdad en su propia casa olvidándose de los demás efluvios que siempre vienen del más allá. Durante años y años la selección española había jugado según las tendencias que supuestamente marcaba el fútbol europeo o el iluminado entrenador de turno, adaptando plantillas y jugadores a las características de la tendencia que tocase entonces como esa que por ejemplo obligaba a jugar con carrileros, o enganches, o un solo punta, o al contrataque, o con 5 en la defensa o lo que quiera que hiciese el equipo de moda de entonces tuviésemos o no jugadores para ello. De todos es conocido el éxito de La Roja siguiendo esa valiente filosofía. Cuando Luis Aragonés se puso al frente de la selección española cambió la forma de encarar el futuro y se planteó tres cosas que serían las premisas de una histórica trayectoria que todavía sigue viva. Encontrar a los mejores jugadores nacionales, encontrar la forma en la que los mejores jugadores pudieran jugar juntos y hacer un equipo con ellos que pareciese un equipo y no un conglomerado de figuras.

Olvidándose del doble pivote y las mismas tendencias del fútbol europeo que seguían vigentes desde que los franceses ganaron su mundial, pero sobre todo al contrario de lo que sus antecesores habían hecho y muchos de sus colegas siguen haciendo hoy en día, el bueno de Luis protagonizó la locura de tratar de inventarse su propio sistema. El que mejor se adaptara. Un sistema en el que entraran los mejores, en el que no supusiese un problema jugar con jugadores muy jóvenes, que no importara que las riendas estuviesen en manos de jugadores de aspecto frágil, huérfano de rutilantes y míticas estrellas y sobre todo que tratase de ser protagonista en cada partido sin importar el rival porque eso congeniaba con las características de sus jugadores. El consolidado rey del contrataque durante miles de años acabó “inventando” el fútbol de toque para ponerlo de moda en todo el mundo. Podía haber salido mal pero salió bien y siempre son más placenteras las cosas que salen como uno quiere.

Luis Aragonés dijo muchas cosas en su etapa de seleccionador. Algunas fueron muy graciosas, otras lindaban con el frikismo y otras muchas probablemente sobraban pero para cualquiera que quisiera escuchar y especialmente para sus admiradores (como yo) en esos años el de hortaleza dio toda una lección de cómo debe entenderse el fútbol. De Luis Aragonés he aprendido cosas como que es absurdo jugar a la italiana contra Italia o jugar a la brasileña contra Brasil. Es absurdo apelar al físico contra Alemania igual que es estúpido jugar contra las Islas Mauricio como si fuese la selección Inglesa. Luis dijo que había que jugar siempre siendo la selección española y hacerlo con los mejores porque si perdías con los mejores en el campo probablemente es que simplemente era imposible ganar. Por eso hoy me he levantado deseando ser esta noche el Atlético de Madrid y no otra cosa. Deseo que a nuestra dirección técnica sea consciente de la gloria en ciernes y se le quite de la cabeza esta peligrosa idea de intentar ser más Liverpool que el Liverpool. Somos el Atlético de Madrid.

Desde el pasado fin de semana se ha venido especulando sobre si hoy en Anfield el Atleti jugará con uno o dos puntas lo cual es un discurso que me provoca escalofríos sólo de pensarlo ya que yo no lo veo como un debate entre un sistema con uno o dos puntas sino como la posibilidad de que Agüero o Forlán se queden en el banquillo lo cual es algo que se parece bastante a una pesadilla. Si no estuviésemos hablando de un equipo que esta temporada ha perdido más partidos de los que ha ganado confiaría en las inteligentes labores inesperadas de la dirección técnica pero es que la realidad es francamente desoladora. Si no estuviésemos hablando de Agüero y Forlán, es decir dos de las pocas cosas ciertamente potables que quedan en la plantilla colchonera, sino de casi cualquier otro jugador de la plantilla me daría igual salir con uno, dos, treinta o ningún delantero pero es que estamos hablando de dos de las únicas razones por las que hoy estamos aquí. Dos de las pocas razones que este Atlético de Madrid tiene para huir de la mediocridad incluso cuando el partido se mueve por esos derroteros. Agüero y Forlán han jugado un millón de veces juntos y casi todos los buenos momentos que ha tenido este equipo en los últimos tres años han ocurrido con ellos dos en el campo. ¿Por qué dudar de su capacidad a estas alturas? ¿Por qué hoy es dudoso que puedan seguir haciendo lo mismo en el mejor escenario posible, en esos partidos que cualquier futbolista está deseando jugar?

El año pasado en Champions nos eliminaron con Forlán en el banquillo en un partido en el que un gol nos daba la clasificación. Pocos meses antes habíamos jugado dos veces contra el Liverpool y Agüero lo vio desde el banquillo. ¿Por qué?

Alguien dijo una vez que el que gana de suerte no suele tardar mucho en perder con justicia. La gloria me temo que es fundamentalmente de los valientes y también me temo que las derrotas son menos dolorosas cuando pierdes tú en lugar de una copia mala y descafeinada.

Esta noche puede pasar cualquier cosa en Liverpool y lo que ocurra dependerá sólo del Kun y Forlán sino de un millón de factores la mayoría de los cuales son incontrolables. Hay miles de combinaciones de circunstancias posibles, variedad de alineaciones, multitud de planteamientos posibles,… pero rezo para que esta noche seamos el Atlético de Madrid y ganemos o perdamos lo hagamos con gloria, dándolo todo y poniendo toda la carne en el asador. Como hacen los valientes. Como siempre ha hecho el Atlético de Madrid.

¡¡Forza Atleti!!

En Inglaterra no ven la liga española

Share


At. Madrid 1 - Liverpool 0

Por mucho que sean once contra once, un balón y dos porterías, los partidos de fútbol nunca son iguales entre si y una semifinal de competición europea es algo distinto y emocionante. Por mucho que los jueces y fiscales de ese cáncer que en broma llamamos nacional-madridismo la ignoren de la forma más cruel y nos sigan bombardeando con su alfalfa radiactiva de cristianos y messis incluso cuando los cristianos y messis están viendo por televisión al Atleti una semifinal europea debería ser lo que la afición ha demostrado esta noche. Por mucho que la temporada sea un desastre, nuestros dirigentes una maldición y nuestros técnicos unos cantamañanas, una semifinal de copa UEFA (o Europe League que dicen ahora) es una semifinal y escuchar al Vicente Calderón rugir un minuto antes de echar a rodar el balón es de las experiencias más especiales y espectaculares que se pueden vivir en esta vida. Sobre todo si eres del Atleti. Con un ambiente así, salvo jugadores que en lugar de sangre tienen Tri-Etilen-Glicol tipo Jurado, los músculos se contraen, las mentes se agudizan y las pasiones se desatan. En ese estado se ven los buenos y malos jugadores, los buenos y malos equipos pero también los buenos y malos aficionados.

El partido comenzó con mucho respeto por parte de los dos equipos lo cual es lógico en los primeros minutos. Lo que no es lógico es que pasados los minutos de tanteo de rigor y aplacados los ánimos de las gradas, que por cierto y antes de que se me olvide ha estado de 10, las personalidades y el carácter salgan a relucir. Que el Atleti respete al rival rallando el miedo es desgraciadamente norma de la casa prácticamente desde que se marchó Luis Aragonés aunque hoy sin embargo el respeto se quedó en eso, en respeto. Nunca miedo. Me sorprende más lo del Liverpool que tuvo un respeto exagerado por el Atleti lo cual sorprende cuando en la liga española ya no lo tiene nadie y cualquier equipo que pasa por el Calderón, sea el Madrid o el Xerez, acaba presionando nuestra salida del balón desde el portero sin ningún reparo. Me temo que en Inglaterra no deben seguir nuestra liga.

Pero es cierto que la seriedad y el rigor del Atleti fue máximo y estupendo en todo el partido y tácticamente se comió a un Liverpool desconocido, romo, plano e inofensivo. Desde una defensa bien plantada y un centro del campo generoso en el esfuerzo (pero poco más) el partido se controló sin aspavientos desde el primer momento pero se puso totalmente de cara cuando a los 10 minutos Forlan desaprovecha de cabeza en principio un gran pase de Jurado pero luego recoge su propio rechace y mete el balón en la portería casi llorando.

A partir de ese punto hasta el descanso apenas hubo más ocasiones y si mucho fútbol control, especialmente por parte de los madrileños que ataban la salida de balón de los ingleses muy arriba, cerraba huecos en el medio y barrían en defensa todo lo que pasaba por allí. Magnífico partido de la criticada defensa madrileña hoy, por cierto.

Todos pensábamos que el Liverpool cambiaría de actitud y de juego en la segunda parte y que se iría para arriba con algo más de brío y ganas pero ocurrió todo lo contrario. Los de Benitez eran incapaces de hilar dos pases seguidos y recurrían al dichoso pelotazo que tantas veces hemos visto en nuestras filas lo que dio alas a los de Quique. Perea salvó un par de arranques de raza de los ingleses que le hicieron levantar los vítores de la grada. Quien lo iba a decir. Yo personalmente me alegro por un jugador que lleva un montón de años aquí dando todo (lo que tiene) si levantar la voz ni siquiera en los momentos en los que le han caído palos por todos los sitios. Así que con Perea crecido (y completando un partido muy bueno para todo lo que ha llovido) el resto del equipo se creció también. Ufjalusi volvió a parecer el Cristiano Ronaldo que decía Lotina y se sacó un eslalon hasta el fondo para colgar un gran balón al segundo palo que empala Simao y sólo el inmenso talento de Reina hace que el segundo no suba al marcador. Poco antes Forlán (flojillo de nuevo todo el partido aunque muy generoso en el esfuerzo) había desperdiciado un gran pase que lo dejaba sólo delante del portero. Esas dos jugadas podían haber sentenciado la eliminatoria.

El Liverpool volvió a ser durante toda la segunda parte la sombra del grandioso y enorme equipo que eligió Fernando Torres para crecer despreciando la posibilidad de seguir en el Atlético de Madrid. Volvió a no tirar una sola vez a puerta dejando al bueno de De Gea de nuevo inédito.

Antes de culminar destacar la labor de Reyes que sin ser determinante fue el jugador más desequilibrante del equipo con diferencia y eso Benitez lo sabía y por ello tejió un maraña de ayudas para frenarlo pero ni por esas consiguió parar al utrerano que además volvió a dar una lección de entrega y pundonor. Reyes es muy bueno y cuando tiene la cabeza en su sitio se convierte en una gran estrella del fútbol. Lamentablemente no puedo decir lo mismo de un Jurado que aun haciendo bien algunas cosas y estando más dinámico que otra veces tiene la tara de su patológica falta de ganas que lo va a penalizar hasta el punto de no pasar de ser un jugador más. Una pena.

Buen resultado que podría haber sido mejor y que deja la sensación de que los Reds se han ido vivos del Calderón. Aun así el sueño de una final europea parece más cerca que nunca. Que Dios y las botas de Agüero lo quieran.

A pesar de los pesares


Share
|
Valencia 2 - At. Madrid 2

Ver un partido del Atleti contemporáneo, especialmente si no está Tiago en el campo, se ha convertido en una especie de suplicio en el que los aficionados colchoneros nos tenemos que conformar con ver como el equipo contrario tiene el balón e intenta jugar al fútbol mientras nosotros ponemos una vela a San Pancracio y esperamos pacientemente a que alguno de nuestros jugadores haga una jugada individual o alguno de los del equipo contrario cometa un fallo. Alguno no estará de acuerdo conmigo en comenzar así la crónica de un partido como el de hoy en el que hemos conseguido un resultado bastante prometedor para meternos en semifinales de esta especie de UEFA que se han sacado los capos de la UEFA pero es lo que me pide el alma. Se me hace muy difícil ver como mi equipo desprecia sistemáticamente el balón y aunque se arma con diligencia y mejor criterio en defensa de lo que hemos visto últimamente por estos lares al final deja su futuro hipotecado a un juego parecido al de la ruleta rusa. Ese no es el fúbol de los equipos campeones.

Capítulo aparte en este cuento y probablemente parte importante del mismo debería tener el tal Raúl García (y me refiero al jugador contemporáneo ya que desconozco a la maravillosa promesa que se supone que fue alguna vez). Ciñéndonos al aporte del jugador navarro en el campo el suplicio se transforma en pesadilla. Ver el nombre del de Tajonar en la alineación es sinónimo de olvidarse del balón, incrustarse en nuestra área y dejar el futuro del equipo colchonero a merced de un saque largo de De Gea o una genialidad de Agüero. Sin él queda siempre la duda. Con él no existe al ser incapaz de hacer nada para cambiarlo.

Aun así lo de esta noche ha sido un trepidante partido de fútbol típicamente copero (benditas competiciones del K.O), con muchas ocasiones y mucha verticalidad más propia de la alergia de ambos equipos para manejar la pelota que otra cosa pero en cualquier caso algo que el espectador siempre agradece.

El equipo salió con buena actitud y bien colocado en el campo pero enseguida cedió el balón al contrario en lo que para mí es el gran error de esta institución desde hace lustros. Una cosa es jugar a la contra y otra jugar con 10 en tu área. A la contra puede jugar el Chelsea o el Manchester Utd. en algún momento. Con 10 en tu área juega el Xerez. De esta manera, siendo nosotros más cobardes que el Valencia por eso de jugar fuera de casa, y simplemente con un Baraja que a sus años sigue dando mil vueltas a todos los mediocentros que hemos tenido desde que él se fue (y por supuesto a los que hoy iban de rojo y blanco), el balón llegaba con claridad a las bandas valencianas o a la frontal del área dando alas a lo que es la mejor arma del equipo che, su demoledor cuarteto atacante. De esa manera Pablo marró una gran ocasión de gol cuando rebasado De Gea y con la portería vacía no acierta. Corría el minuto 10.

Pero el Atleti, esquinado, eclipsado, mal distribuido y mal gestionado también tiene calidad y un desacertadísimo en ataque Simao conseguía tres minutos después sacar un tiro desde el vértice del área que lamentablemente se estrellaba en el poste. Esa era la solución atlética: pelotazos a la línea de tres cuartos y a confiar en el talento de los de arriba. Lo malo es que Forlán no está (y casi prefiero no saber donde está), Jurado se cae con que lo tosan, Simao lo intenta pero no sale... y sólo queda el Kun con lo que es muy difícil. Por detrás todos bien (muy bien De Gea otra vez) excepto la Perla del Tajonar que en toda la primera parte (y casi todo el partido) no he conseguido ver una sola acción suya que se pueda calificar no ya de buena sino de no negativa. Muy lamentable. Notable partido de Perea en el lateral por cierto con bastante rigor en defensa y alguna que otra llegada en ataque con criterio.

Con mucha intensidad, muchas ocasiones de gol (más de los valencianos que nuestras) se llegó al minuto 35 donde una casual jugada individual del Kun (no podía ser de otra forma) acaba en un eslalon que podría perfectamente acabado en penalty. No lo vio así el árbitro. Ya en las postrimerías del partido otra jugada individual de Jurado dejaba el balón paseándose por la línea de gol cuando probablemente tendría que habérsela pasado a Forlán.

Pero el fútbol gracias a Dios es impredecible y aunque la segunda parte comenzó igual que había acabado la primera, con el Valencia volcado y el Atleti a verlas venir, un córner penosamente sacado por los valencianos da la oportunidad a los colchoneros de armar un contrataque en superioridad. Agüero se lleva muy bien el balón tras un pase defectuoso de Forlán y cuando encara al portero le devuelve la pelota al uruguayo para inaugurar el marcador. El Charrua por cierto ha estado mucho más generoso en lo físico en esta segunda parte que en prácticamente toda la temporada.

A partir del gol se desata la locura y el Valencia se vuelca olvidando las estúpidas recomendaciones de su entrenador, uno de los personajes más lamentables del fútbol profesional y un entrenador my malo y por ende tremendamente sobrevalorado. El Atleti se asentó nadando a contra corriente y parecía tener controlada la situación pero entonces tuvo que aparecer XXXXX para hacer su primer gol como valencianista y encima qué gol. El portugués engancha un tiro formidable desde fuera del área contra el que De Gea no puede hacer nada.

Como buen partido de copa que era, las ocasiones a partir de ahí se sucedieron con un Valencia llevando la iniciativa con más corazón que cabeza y un Atleti demasiado cobarde y reservón que apenas salía de su área pero que a pesar de Pitarch y su estupidez congénita tiene a De Gea en la portería. El canterano ha vuelto a hacer un soberbio encuentro demostrando más personalidad que muchos que pelean por el mismo escudo y que le doblan la edad y la ficha. Demasiados partidos ya como para seguir pensando que es casualidad y que hay que esperar.

Así que cuando nadie lo esperaba un córner sacado bastante bien acaba en remate de segunda jugada que acaba en la cabeza de Antonio López y por ende en la red. Segundo gol que ponía un gran resultado en el marcador y mejor que hubiese sido si el pusilánime de Jurado hubiese tenido un poco más de sangre a la hora de rematar un tiro franco dentro del área pocos minutos después que resolvió con su proverbial inoperancia. Lógicamente el Valencia iba a morir matando y puso toda la carne en el asador con Joaquín, Vicente y Zigic. Quique puso a Salvio por Forlán y en qué hora. El argentino se olvidó de su marca en una pared (error garrafal de libro) lo que provocó una llegada a la línea de fondo, pase de la muerte y remate de Villa para empatar el partido.

Nada más. El partido murió entre nervios, patadas y balones colgados que no llegaron a ningún puerto. Buen resultado del Atleti que no permite sin embargo relajarse en la vuelta y que a falta de plantilla y calidad requiere salir al campo con al menos la misma concentración que hoy. Sería muy bonito llegar a semifinales.