Muchas gracias a todos los que os habéis pasado por aquí durante todos estos años.

Puedes encontrarme en www.enniosotanaz.com o enniosotanaz@hotmail.com

¡Un abrazo!

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Bye, bye...





A punto de empezar la pretemporada, con el nombre del Atleti haciendo en los medios de comunicación el tradicional ridículo estival de todos los años, con el mutismo desesperante (e intolerable) de los que artificialmente dirigen los designios del Club Atlético de Madrid, con un desequilibrio más que notable entre dudas y realidades, con ningún fichaje confirmado y tres internacionales vendidos en la lonja de carne en que se ha convertido este periodo y sobre todo con la contundente certeza de que Arda Turan no era (ni será jamás) nadie especial, más allá de un vulgar “profesional” como tantos otros, mentiroso y egoísta, que además me ha engañado como a un imbécil, creo que es buen momento para cerrar momentáneamente el blog. 


Volverá a finales de agosto, siempre que la maléfica dirigencia del equipo sea capaz al menos de agrupar a once jugadores de campo para iniciar la liga. 

Hasta entonces que disfruten del verano. 

Un abrazo 

@enniosotanaz

Humanos desarrollados.

No me pidan que me ponga en la piel de un futbolista, profesional y millonario, porque no lo soy ni lo seré. Ni futbolista ni millonario. Es más no creo que necesite ponerme en la piel de nadie para tener que explicar lo que yo, primera persona del singular, pienso, siento y opino. 

Que un buen jugador del Atleti se marche me duele siempre. Punto. No te pido que sientas lo mismo ni que lo entiendas. Te pido que respetes el que me duela y que a ser posible no me llames ingenuo, ni romántico, ni imbécil ni pretendas ponerte en una posición superior por el hecho de creerte más “desarrollado” que los demás al reducir la vida (incluidos mis sentimientos) a las reglas del mercado. Algunos pensamos que no todo en la vida se rige por la economía pero llegado el caso, de ser cierto que estoy equivocado, entraríamos en una situación en la que me sobra el fútbol y me sobráis vosotros, los humanos que se creen más “desarrollados”. 

Que un buen jugador del Atleti se marche me duele siempre, pero me duele mucho más si en el camino me ha engañado y lo ha hecho de una forma en la que conscientemente me ofende. A mí y a lo que siento por esa camiseta que, gracias a mí, inunda de millones de euros su cuenta corriente. Que ofende a los miles de “imbéciles” (¿o habría otra forma de llamarlos?) que un día serigrafiaron el nombre del susodicho "profesional" o escribimos cosas maravillosas de él, pensando que era otra cosa. 

Por todo ello les pido que por favor eviten cantarme otra vez la milonga del “trabajador común” o la saeta del “profesional” porque ya me la sé. Me aburre, lo detesto con todas mis fuerzas y además es mentira. Ni son trabajadores comunes ni son profesionales ni se parecen en nada a mí. Tampoco a usted, por muy "desarrollado" que se crea. Uno no se compra la camiseta con el nombre del piloto de avión que le lleva de vacaciones. Uno no se guarda en la cartera, junto al corazón, la foto de la prostituta con la que pasa (de maravilla) las tardes de domingo. 

¿Pagar por un rato de diversión? Correcto, entonces. Fin de los servicios. No me pidas que recuerde su nombre porque no lo pienso hacer. Tampoco me achaques no hacerlo.

No tengo ni idea de cómo viven el fútbol en otros sitios ni pretendo dogmatizar a nadie de cómo tiene que hacerlo pero sí que pido, exijo en realidad, que me dejan hacerlo a mí como me plazca. Que no me miren con desdén. Que no me hablen con condescendencia. Que no den por verdad absoluta algo que, en el fondo, no es más que una opinión. Por muy mayoritaria que sea. Piensen que lo que la mayoría cree no tiene porque ser bueno, ni lo mejor, ni tan siquiera verdad. Es simplemente lo que la mayoría cree. No lo olviden. 

Al “profesional”, al “trabajador común”, al pobre ser humano que tiene que “mirar por su familia” por supuesto le deseo desde ahora mismo lo peor. Lo siento. Soy el que paga y me debo a mi corazón.

@enniosotanaz

Veremos

Parece que hace un siglo desde que el Atleti terminará la liga en tierras granadinas pero no es verdad, no hace tanto. Ni siquiera ha terminado administrativamente la temporada, por mucho que los colchoneros hayamos dado ya por amortizado el ciclo y estemos pendientes de imaginar lo que está por venir. Yo el primero. Sin que tenga mucho sentido, la verdad, porque lo que ocurra en las entrañas de la dirección técnica del Atleti (donde quiera que esté) es algo que nunca sabremos y que viaja independiente a nuestras súplicas, pero con la ilusión lícita del que sueña con un traje nuevo. 

Da la sensación de que es la primera vez en muchos años que el equipo puede ponerse a pensar en crecer sin antes tener que reconstruirse. Durante décadas hemos tenido que asistir al desmantelamiento constante de los pilares de una plantilla que no siempre estaba consolidada y el efecto, lo sabemos bien, era letal. El año pasado, sin ir más lejos, el periodo estival fue una carrera de obstáculos, casi a contrarreloj, para intentar cerrar las heridas que nos habían dejado los petulantes millones del Chelsea FC. El objetivo máximo fue sobre todo el de intentar llegar al mismo lugar en el que nos habíamos quedado al final de temporada. Un objetivo difícil que a la larga no se cumplió. A posteriori pudimos ver que partiendo de un presupuesto acotado como el que maneja el equipo, era una tarea harto complicada de conseguir. No deja de ser una desgracia el tener que estar permanentemente arreglando descosidos, con la única intención de poder ir vestidos. Este año, quizá por el mal rendimiento de las piezas obtenidas en el ejercicio anterior o por la toma de conciencia de nuestro nuevo estatus, la amenaza de un desmantelamiento masivo no parece tan fuerte como otras veces y todo invita a pensar que ilusionarse con la posibilidad de apuntalar el equipo sin tener que preocuparse primero por llegar a la línea de salida, no sea descabellado. Siendo muy consciente de donde estamos y no teniendo que lamentar luego sorpresones de última hora, heitingazos u oscuras resoluciones UEFA, así es como lo veo yo. 

La portería debería quedarse como está. Oblak parece una solvente apuesta de futuro y Moyá es un excelente portero reserva que no tiene porque desmerecer en nada si es puntualmente. Me gusta esa dupla juventud veteranía y ambos han demostrado saber estar a las duras y a las maduras. 

La defensa tiene un problema evidente y varios ajustes. Salvo el lateral derecho (con Juanfran en plan imperial y Gámez consolidado) todo es cuestionable. El lateral izquierdo necesita de un jugador solvente que lleve a Siqueira al banquillo para, en todo caso, hacerlo crecer. Debo ser el último defensor de Siqueira vivo. Personalmente creo que el Atleti le ha venido grande y que necesitamos otra cosa pero creo también que sigue siendo recuperable. ¿Filipe Luis? No lo sé. Excelente jugador del que emocionalmente no guardo el mejor de los recuerdos. Godín y Giménez apuntan a titulares mientras que Miranda (excelente jugador al que le debemos mucho) está en esa edad en la que se suele buscar el último gran contrato. Todo apunta a que tendrá que venir algún central de fuste (probablemente versátil, de esos que también pueden jugar de lateral o mediocentro defensivo). 

El centro del campo es, para mí, la clave del asunto. Simeone se desmarcó recientemente con unas declaraciones públicas en las que decía que el equipo debería dar un paso al frente y cambiar su forma de jugar. Decía que veía a Koke jugando en el mediocentro como primer puntal de ese nuevo cambio. Me ilusionan mucho esas palabras. Cambiar a Koke de posición no es sólo eso sino modificar la estructura de todo el equipo. Significa retrasar la línea de creación, significa reducir la verticalidad, significa tener que jugar más juntos y significa probablemente tener que jugar con un solo punta y varios enganches. A mí me seduce, pero para ello está claro que necesitamos otro tipo de mediocentros. Por eso intuyo al menos dos fichajes en esta zona. Pero es complicado, porque los buenos mediocentros escasean y además son muy caros. 

La delantera ha sido uno de los grandes problemas de este año. En concreto el ariete. Mandzukic no ha respondido a las expectativas y personalmente no creo que pueda alcanzar ya lo que el Atleti necesita. Me cae bien y creo que ha tenido mala suerte, pero no vería mal una salida decente que dejase dinero suficiente como para ayudar a encontrar otro 9 de garantías. Creo que le vendría bien a él y también al equipo. Pero es una tarea complicada porque tampoco hay muchos 9 solventes a tiro de fichaje. Vietto (jugador que me encanta y que ojalá fichemos) no es un 9 de los que le gustan a Simeone. Nolito (que también me gusta, aunque no tanto como el anterior, sobre todo por la edad) tampoco creo que lo sea. Correa (al que tengo ganas de ver de rojiblanco) es también un segundo punta más que un ariete. 

Tengo verdadera curiosidad por ver como se configura la plantilla de mediocentro para arriba porque eso dará muchas pistas de a qué quiere jugar Simeone. No me extrañaría un cambio de dibujo tendente al 4-2-3-1. Respecto a los jugadores cedidos personalmente me quedaría sólo con Óliver (dejando otro año a Manquillo en el Liverpool) aunque viendo el tipo de jugadores que se rumorea que pueden venir, me temo que el extremeño va a tener complicado jugar. Es un excelente jugador pero creo que está todavía en formación, que necesita jugar y que aquí lo va a tener complicado. 

En definitiva dos defensas, dos centrocampistas y un par de delanteros (con sus correspondientes salidas) es lo que echaría en falta. Veremos. El verano no ha hecho más que comenzar, suponiendo de hecho que haya comenzado.

¡Vamos chicos!

Valencia 0 - At. Madrid 1

Siento una gran lástima por la gente a la que no le gusta el fútbol. En realidad siento una gran lástima por esa gran cantidad de gente que no es capar de sentir pasión por nada, ni siquiera por el fútbol. No es cuestión de ponerse a teorizar, aquí y ahora, sobre la vida y sus circunstancias pero uno está plenamente convencido de que esa tibieza de la gente para con sus sentimientos está más relacionada con la pereza y el miedo que con cualquier otra cosa. Sentir pasión verdadera, desnudarte emocionalmente, agarrarte a una idea con ardor enfermizo tiene el riesgo de toparte con un muro de realidad o de falsedad o de decepción que hace mucho daño. Tanto como alta sea tu apuesta inicial. Este miedo a la decepción es lo que, para mí, hace que la gran mayoría de humanos prefieran tomarse la vida de otra manera. Lo respeto pero siento lástima por ellos. Asumiendo esto de la vida de una forma tan saludable evitará desde luego que pasen el día de nervios que yo he pasado antes de la semifinal o que pasaré dentro de dos semanas en la gran final de Bucarest pero a la vez me temo que evitarán del mismo modo sentir lo que es vivir. Sentir a flor de piel. Mascar, degustar y tragar la felicidad verdadera. Esa que no sabes de dónde viene. Esa que no se puede explicar ni repetir. Esa que es imposible comprar con dinero.

A las 7:00 de la mañana del 26 de Abril de 2012 (109 años después de que unos estudiantes vascos decidieran crear un club de fútbol en la capital que no tuviese nada que ver ni en forma ni en modos con un Madrid FC que ya adoctrinaba por entonces que sus genuinas artes) el que esto escribe mandaba a su cuenta de Twiter el siguiente mensaje: “¿Qué hago ahora yo hasta las 21:05?”. No era broma. No era gracioso. No era un intento de hacer un chiste ingenioso. Era la cruel realidad. Horas y horas de nervios contenidos. Horas y horas de vivir en un mundo el que tenía que hacer una cosa pero mi cabeza estaba en otro sitio. Horas y horas de no querer hablar de fútbol, ni ver noticias, ni dejar que cualquier cosa relacionada con la semifinal entrase en mi cabeza. No es una sensación agradable, pero es una sensación única. Es sobre todo el billete de entrada ese lugar escogido al que sólo acceden los que sienten la felicidad en su estado más puro e intangible.

A las 21:05, en la soledad del salón de mi alcoba (el resto de inquilinos decidieron no tentar a la suerte de esa alimaña que llevo dentro en momentos de nervios), adopté la posición oficial en el sillón de la suerte de mi casa (pies tocando el suelo, dedo pulgar izquierdo dentro de la mano derecha, etc…) y así me mantuve los 45 minutos que duró la primera parte. También los segundos. En los primeros compases las sensaciones eran buenas independientemente de la velocidad a la que mi corazón bombeaba la sangre. Alineación decente y jugando en campo contrario. Falsa percepción. Emery, ese personaje ridículo en el transcurso de un partido y que hace de la especulación en el fútbol un presunto arte, decidió ayer jugar al fútbol demostrando a sus aficionados (y a mí) que también sabe hacerlo. Aupado por el espíritu de la remontada y el ambiente de Mestalla pero también en una alienación valiente y arriesgada así como una disposición táctica brillante, el equipo valenciano se hizo dueño y señor del partido comiéndose a un Atlético serio y compacto pero aturdido. Los rojiblancos se echaron demasiado atrás, perdieron el balón (no sé con cuanto porcentaje de voluntariedad) y nuestra línea de peloteros (Adrián, Arda, Diego y Falcao) sufrió mucho haciendo lo que peor saben hacer: defender. Los levantinos elevaban la presión al máximo, abrían el campo con los laterales, equilibraban el medio centro dejando libertad de movimientos a sus jugadores de creación (especialmente Canales) para llegar con facilidad, velocidad y criterio a la frontal del área. El acoso era constante y la sensación de gol también. Nunca se sabe lo que hubiese podido pasar si el Valencia hubiera marcado en esos minutos de agobio pero no pintaba bien la cosa. Sin embargo estaba Godin (hoy si, soberbio), Miranda y sobre todo un Courtois que a modo de epifanía ha utilizado esta semifinal para eliminar el miedo que se le quedó incrustado en la piel durante el derbi.
La segunda parte fue otra cosa. Con Gabi sustituyendo a un Mario Suárez que nunca estuvo a la altura de las circunstancias el equipo siguió replegado pero más lejos de su área. El centro del campo empezó a no ser la autopista de la primera parte y encima llegó la desgraciada lesión de Canales. El cántabro fue hasta ese momento el mejor del partido y la clave táctica que revolucionó al Valencia pero ese giro de rodilla tiene una pinta penosa. Espero de corazón que no sea lo que todos creemos y pueda seguir jugando al fútbol como lo hace.
Con el equipo che algo desubicado tras la lesión y Mathieu buscando su sitio en el campo el Atleti sale de la cueva con el balón en los pies de Diego que mete un buen pase a lateral del área dónde aparece Adrian. Muy alejado del área y esquinado entiende rápido la falta de efectivos rojiblancos cercanos y decide empalar el balón para meterlo por la escuadra. El gol, independientemente de su significado, es una maravilla. Una obra de arte. Un gol que abre los ojos de esa estirpe de periodistas que únicamente sabe chapotear en el fango mediático del Madrid-Barça y que también caen rendidos ante la calidad superlativa del asturiano.
Fin del partido. Fin de la eliminatoria. ¡¡A la final!! Lo único reseñable tras el gol fue la absurda tangana que se formó en el área atlética tras una duda del árbitro respecto a un posible penalti que no fue y que impedirá a Tiago jugar la final por expulsión directa. Cuestionable la actitud del portugués que sin embargo creo que está siendo exagerada. Lo que realmente eché de menos no fue una lucidez de Tiago, complicada a todas luces en esas circunstancias, sino alguien con liderazgo en el campo capaz de coger a Tiago, llevárselo en seguida de la tangana y cortar el circo.
Y ahora la final. El único partido del campeonato en el que me da igual como se juegue. Yo en esto (también) soy de Luis Aragonés cuando dice que las finales no se juegan. Se ganan.
¡Vamos chicos!

The Boo Radleys – C’mon Kids



Reflexiones para el nuevo curso (o no)

Escribir del Atlético de Madrid cuando no hay competiciones de por medio parece algo absurdo pero todos sabemos que no lo es. Especialmente si hablamos del Atlético de Madrid que se trata de un “club” que desprecia el área deportiva casi tanto como el resto de la áreas. En los últimos años cuando llegaba la época estival solía echar el cierre temporal de esta humilde bitácora evitando así hablar de rumores (que no me gusta) y resistiéndome la tentación de construir castillos en el aire que básicamente es a lo que se dedican los que viven de hablar de fútbol.

Mi intención era y es volver a hacer lo mismo este año pero desde que terminó la liga con más pena que gloria y tras los inmediatos sobresaltos que los atléticos estamos sufriendo, la tradicional sensación de estar haciendo el gilipollas que normalmente va ligada al nombre de Ennio Sotanaz se está haciendo mucho más patente. Esa cantinela que siempre ha estado de forma latente y que dice “¿Por qué no lo dejas?” entraba normalmente por aquí de forma subrepticia y por la puerta de atrás pero en las últimas horas se está haciendo más intensa que nunca.

Llevo unos días planteándome que hacer con este blog en los días venideros. Es evidente que no me gano la vida haciendo esto y es evidente que lo “único” que obtengo a cambio son los comentarios cariñosos de algún lector agradecido que reconozco que me ponen muy feliz y que guardo en mi memoria como oro en paño. Es evidente que nadie me pidió que me pusiese esta camiseta nunca pero es igualmente evidente que nadie me va a decir cuando me la tengo que quitar. Simplemente estoy pensando en voz alta.

Mi intención a día de hoy es mantener vivo el blog pero no sé si tiene sentido y en cualquier caso tengo la sensación de que debería plantearlo de otra manera. ¿Más posts? ¿Menos posts? ¿Menos crónicas? ¿Sólo crónicas? ¿Ninguna crónica? ¿Más ordenado? ¿Más comentarios cortos? ¿Menos epístolas literarias?... Lo cierto es que no lo sé pero si alguno de los que se pasa por aquí quiere echarme una mano haciendo alguna recomendación será bienvenida. Tienen ustedes abierta a su entera disposición la sección de comentarios o mi correo electrónico, a saber:


De aquí hasta finales de Julio en el que colgaré realmente el cartel de cerrado por vacaciones no sé lo que puede aparecer (si es que aparece algo). Dependerá de los disgustos que nos depare el día a día (porque francamente no espero demasiadas alegrías).

Eso si, desde hace unos días soy un ente activo en twitter así que sería muy grato verles a todos ustedes por allí en la red de los 120 caracteres. Mi alias es lógicamente: enniosotanaz

Un fraternal abrazo a todos,

Gladiadores



Cuando en el antiguo imperio romano la clase dirigente andaba metida en problemas, tenían que tomar decisiones poco populares o directamente tenían miedo de que la masa se les revelase en contra por alguna tropelía cometida, lo que hacían era montar juegos de circo en los que gladiadores y esclavos se sacaban las tripas para regocijo de la plebe, periodo durante el cual conseguían mantener sus mentes básicas ocupadas en temas innocuos e inofensivos. En el Atlético de Madrid, una suerte moderna de institución corrupta y decadente con una masa popular cada vez más parecida, lo que hacen es fichar un jugador sudamericano de nombre exótico.

Con el equipo hundido en la mediocridad semanas antes incluso de partir el turrón, con una crisis de juego que se prolonga décadas, con unas perspectivas penosas en todas las competiciones aparece en nuestras vidas un tal Elías.

No cometeré el error de tirarme el pisto haciendo una radiografía del brasileño primero porque estaría engañando al lector (que debe saber que no sabía de la existencia de este muchacho hasta hace unos días) y sobre todo porque creo que es innecesaria. Otros más listos y preparados que yo ya la han hecho y al parecer no se trata del enésimo mediocentro defensivo (gracias a Dios) y ni del enésimo central multitarea (gracias a Dios) pero tampoco es el centrocampista creador que vemos en nuestros sueños y que dejó de existir en la disciplina atlética desde que se bajó a segunda división. ¿Qué es Elias entonces? Unos dicen que mediocentro ofensivo (sic) otros que enganche, otros que media punta, otros que… Me temo que en cualquiera de esos casos se trata precisamente de ese tipo de jugador tipo Maxi, Ibagaza, De las Cuevas, Jurado, Luis García o Fran Merida que NUNCA (y cuando digo nunca es nunca) han jugado en esa posición en este equipo. Con ninguno de los entrenadores que hemos tenido (para que luego digan que se ha cambiado de perfil de entrenador). Todos y cada uno de ellos sistemáticamente desplazaban a ese tipo de jugador a la banda a los lados y NUNCA por delante de los mediocentros-tarugo. Siempre a los lados del doble pivote romo y tosco que indefectiblemente tiene que ser el corazón de este equipo. Siempre ha sido así por lo que no tengo muchas razones para pensar que será de otra manera a partir de Enero.

Puede que Elias sea un crack mundial pero yo me pregunto, ¿para qué se ficha a Elías? ¿Para qué se ficha a un jugador que no va a jugar en su posición natural? ¿Para qué se ficha a un jugador que no encaja en tu anquilosado e inamovible esquema? ¿Se va a cambiar de forma de jugar por un jugador que llega en navidades y nadie conoce? ¿Por qué entonces no se cambió nunca con Jurado o con Ibagaza?

Paso de gladiadores. ¡Gil, Cerezo, Pitarch y Quique fuera del Calderón!

Vuelta al cole



Nunca me ha gustado eso de empezar la liga para después de una jornada esperar dos semanas hasta retomar la competición gracias a los compromisos internacionales. Desata una sensación de ansiedad bastante desagradable y hace que mire a la selección con ojos recelosos, como si me estuviesen privando de algo.

Este año encima hemos empezado bien, muy bien, así que la sensación de ansiedad se acrecienta con esa teoría conspirativa que dice que los parones no son buenos para el que está en racha. En racha sí, pero tampoco tengo tan claro que estemos tan bien. Si miramos atrás hace tres semanas nos encontrábamos arrastrando el escudo por torneos veraniegos en decadencia y no hace muchas horas que hemos vuelto a hacer la enésima jaimitada de vender un jugador de la plantilla (el que más minutos jugo el año pasado) justo el último día de plazo.

Nunca he sido un gran defensor de Jurado y creo que la venta tal y como vino era inevitable al ser una buena operación económica para el equipo (y sobre todo para el jugador) pero no se pueden hacer así las cosas. No el último día. No con una plantilla tan corta. No sin plan B. Bueno o malo Jurado era un jugador importante para Quique y un día antes de poder rectificar decides quitárselo. ¿Quién puede asegurar que no nos lamentaremos?

Pero en fin, prefiero abrazar esa actitud optimista tan poco inteligente de quedarse sólo con lo bueno y seguir disfrutando de este periodo de paz, sosiego y tranquilidad mientras pueda. Al fin y al cabo somos supercampeones y quien no se ha visto en la misma tesitura que estos personajes durante estos días….


Cheminova



El periodo veraniego para un seguidor de cualquier equipo es un periodo denso de lenta espera en el que siempre está todo a punto de ocurrir pero en el que normalmente nunca ocurre nada. El “mono” de fútbol es una enfermedad intensa y contagiosa que se hace todavía más fuerte a medida que entre chapuzón y cervecita se olvidan en seco los malos recuerdos de la temporada pasada y se renuevan con pulcritud y generosidad los sueños de siempre plasmados ahora en la temporada por comenzar. En tiempos era un periodo que me encantaba. Hoy lo detesto con todas mis fuerzas porque me da más disgustos que alegrías.

Independientemente de la sempiterna espada de Damocles que dice que vamos a vender a nuestras figuras, periodo que ya se extiende si o si durante todo el curso incluido también el periodo vacacional, seguir la actualidad estival del Atlético de Madrid fuera de Madrid y sin acceso habitual a internet, soportando el genuino estilo de información de nuestros llamados oficialmente dirigentes del club y a través de las cuartillas para ovejas disfrazadas de prensa deportiva oficial, es sinceramente digno de santificación. Nada es lo que es y todo es lo que no parece. Los datos de interés aparecen cuan descampado a media noche en mitad de una entrevista absurda, en las hojas de la basura, como fruto de algún interés oscuro de terceros, por casualidad, con indirectas, sin relación aparente... hace falta mucha sangre fría y un bazo bien empapado en atleticismo para intentar entender algo de este galimatías que como engrudo para vacas nos venden en píldoras homeopáticas.

Si la prensa deportiva de referencia publicada en Madrid, esa que sale todas las mañanas en papel de estraza para regocijo de una gran masa de espíritus lobotomizados, es básicamente basura en salazón, la que se puede adquirir con el mismo membrete y parecida portada en otras provincias es directamente como un catálogo del Lidl. La única diferencia es que el catálogo del Lidl tiene algo más calidad en la redacción, bastante más credibilidad y no suele mentir respecto a las características de su producto. Ambos ocultan a propósito lo malo, exageran lo bueno y tratan al lector como un mero consumidor de ultramarinos. Pero esa es la “realidad” que a modo de letanía musulmana reza eso de que no hay más equipo que el equipo (entiéndase Real Madrid o en su caso Barça) y AS/MARCA/SPORT/MUNDO DEPORTIVO (y/o cualquier otro sucedáneo incluso peor) su profeta. Hace tiempo que ejerzo la desobediencia civil con resignación pero no deja de ponerme de muy mala leche que la apoltronada sociedad de la Calidad de Vida (mayoría de Atléticos incluidos) asuma y colabore con el estado del Nacional-Madridismo (o blaugranismo, según te pille) como algo natural. Como lo que “tiene que ser”. Al fin y al cabo el fútbol no es más que la extensión natural de lo que está ocurriendo en otros aspectos de la vida supuestamente más serios.

Pero el juego en si no es que sea mucho mejor. En tiempos los partidos del verano eran partidos de fútbol que se veían por televisión incluso desde la playa, los jugaba con todas las consecuencias un equipo histórico llamado Atlético de Madrid y por ende (aunque sin exagerar bien es cierto) las derrotas dolían proporcionalmente que es como le deben doler las derrotas a este equipo. Hoy no hay partidos de fútbol sino algo que o bien se llaman “experimentos de laboratorio”, o lo que es peor “ejercicios publicitarios”, que son jugados por un experimento andante, que en cualquier caso son imposibles de ver fuera de Madrid y que especulan con un escudo que cada vez tendrá más valor comercial (aunque eso no termino de creérmelo) pero que en el camino desprecia el valor sentimental del mismo de tan pisoteado que resulta. ¿Cuándo ha jugado el Atleti delante de doscientas personas? Extraño Cheminova este que especula con el escudo de mis amores para encima despertar tan poco interés.

Yo sé que todo el mundo achaca los males de este Atleti a la defensa y sus fallos y no seré yo quien venga a defender una línea que no es precisamente muy sólida pero dentro de mi inocencia y modestia llevo unos cuantos años diciendo (y mantengo) que el principal problema de este equipo desde que volvimos a la máxima competición es el centro del campo. Sin un cambio de mentalidad no podemos aspirar a nada gordo y con un centro del campo construido única y exclusivamente por jugadores rígidos, toscos, de corte puramente físico y de carácter defensivo es difícil salir de la mediocridad, la espesura y la dependencia del estado de inspiración de nuestras estrellas. El último mundial ha sido esclarecedor en este sentido. Filipe Luis y Godin son buenos fichajes que mejoran sustancialmente la defensa (aunque el primero es una ruleta rusa por su lesión y ambos me parecen tremendamente caros) pero para mí, con todos mis respetos, el mejor fichaje es el de Tiago y se me queda corto (no tiene sustituto). El resto de mediocentros son otra cosa (la misma cosa, de hecho). Fran Merida no va a jugar en el medio centro ni tampoco donde jugaba en el Arsenal (porque Quique ni juega ni va a jugar así). Ojalá triunfe en cualquier caso porque nada me haría más feliz que el éxito de un jugador joven, español y reconocido atlético. El resto de incorporaciones, a priori, son más fondo de armario que otro cosa.

Nuestro entrenador creo que se ha ganado y merece un cierto margen de confianza y tiempo que yo por supuesto le doy pero sigo sin saber qué es lo que quiere la dirección deportiva de este club aunque me temo que es algo que seguiré sin saber mientras al frente esté ese lamentable y carísimo error llamado Pitarch. Ya hablaremos otro día de los “éxitos” de este sujeto.

Así que gracias a mi destierro voluntario y estos sofisticados ejercicios de química orgánica para lectores pasivos la temporada se presente para el que suscribe con más incertidumbre que certeza. No soy pesimista, porque creo que estamos mejor y siempre tiendo a no serlo a principio de temporada, pero no consigo convencerme a mí mismo de sacar del armario y quitarle el polvo al traje de optimista que hace tantos años que no uso. Eso si, aunque vuelva al fondo del armario poco después tengo claro que al menos el viernes lo luciré pulcro y reluciente a las 20:45 cuando tengamos enfrente al Internazionale de Milan. Faltaría más.



Fin de temporada




Creo que hasta que no empiece de verdad la temporada 2010/2011 (finales de Agosto) no volveré a escribir del Atleti así que hasta entonces y que pases un feliz verano.

Por petición expresa de un buen amigo me he decidido a escribir en una hoja lo que digo en voz alta respecto al Mundial que se esta jugando en sudáfrica. Si le quieres echar un vistazo está aquí:

Transplante de médula


En un breve periodo de tiempo de apenas unos días he tenido que asistir con cara de acelga a la misma pregunta por parte de un montón de gente diferente: “¿Qué? ¿Vendemos/vendéis al Kun?”. Amigos, enemigos, colchoneros, vikingos, señores que pasaban por ahí, jefes, porteros, porteras, tipos con criterio y sin el, sinvergüezas, despistados,... todos se ponen de acuerdo en la misma pregunta. Mientras todas las mañanas aparecen tres nuevos jugadores para el Madrid o el enésimo esputo paleto de Florentino “el intocable” en los recovecos de la fosa de las marianas, donde aparece la información del Atleti, encontramos siempre tres nuevas ofertas por nuestros cracks y el mensaje de austeridad tan acorde con los tiempos que corren.

Sin entrar a valorar (otra vez) los delictivos y mafiosos códigos por los que se rige la prensa deportiva y el efecto de erosión constante que esto produce en el escudo colchonero lo que más me duele de este ataque constante al corazón de mi equipo son esas voces subliminales que intentan justificar la venta de la referencia actual de la afición colchonera, el Kun Agüero, hasta el punto de plantearlo como una acción positiva. Es algo que entra en mi ser como gotas de limón en una herida en carne viva. Me parece un inmenso error desde el punto de vista deportivo pero también y sobre todo desde el punto de vista de club. Del Atlético de Madrid.

El fútbol “desgraciadamente” es un deporte de equipo y en los deportes de equipo, “desgraciadamente”, influyen muchas más cosas que la calidad individual de los personajes. No siempre las mejores plantillas ganan, ni son mejores los jugadores más caros. No siempre una trayectoria previa significa éxito asegurado y no siempre una ficha alta se corresponde con un juego que marque la diferencia. No es tan fácil. La plantilla del Atleti debe ser de las más caras de la liga y hemos quedado los novenos. La lista de fichajes carísimos que no se han comido un colín con esta camiseta (y otras) es inmensa y la cantidad de jugadores que lo eran todo y ahora no son nada también. Creo que no hace falta dar nombres. Agüero estuvo apunto de ser un fracaso el primer año. Forlán fracasó en el Manchester. Por muchos millones que te dejes (aunque los millones ayudan a reducir la incertidumbre, es cierto) el que un jugador encaje en el equipo y el club para rendir según lo esperado no deja de ser una apuesta más o menos arriesgada. Que se lo pregunten a kaká o Ibrahimovic. Barça y Madrid se pueden equivocar pero nosotros no. El Kun funciona. El éxito de un equipo es evidente que depende de otras cosas y esas “cosas” son especialmente importantes en equipos como el nuestro que ni tiene ni va a tener los mejores jugadores. Si preguntamos a 100 colchoneros que digan cual es la columna vertebral del equipo los 100 pondrán al Kun en esta terna de jugadores. En el resto puede que existan dudas y no se coincida pero el Kun es otra cosa. Los equipos se construyen alrededor de la columna vertebral y a estas alturas hasta un tipo tan inteligente como Petón estará de acuerdo en que no se puede estar haciendo una trasplante de médula espinal todos los años. Por eso el 90% de la plantilla del Atleti es potencialmente material de especulación para lograr un equipo más compensado. El Kun no.

Pero mucho más sangrante es el tema de la identidad. Dentro de la inmensa particularidad de este equipo (particularidad que algunos desprecian, unos obvian y otros desconocen) el Atleti es un equipo no sólo ninguneado o agredido por la prensa y el imperio mediático nacional sino que de forma incomprensible es también sistemáticamente despreciado por la prensa y las instituciones locales. A pesar del inmenso número de seguidores colchoneros (cuyo grueso se encuentra en la capital y alrededores) y del potencial consumidor o de movilización que tiene (lo acabamos de ver al volver de Hamburgo) las instituciones y prensa local no sólo viven de espaldas al Atlético de Madrid sino que lo desprecian, lo ignoran y lo esconden. Súmenle dirigentes oscuros, inútiles dirigiendo los designios deportivos del club u otras desgracias y notarán objetivamente lo sumamente difícil que es ser aficionado al Atleti hoy por hoy. Aun así somos el tercer club en casi todo por mucho que algún henchido garrulo de abrillantada tonsura y repugnantes modos rupestres ladre estupideces que lo ponen en duda.

Por eso la afición del Atleti necesita más que nadie rasgos identitarios a los que agarrarse. Imágenes, conceptos, ideas, sensaciones,... cosas que justifiquen nuestra idiosincrasia. Fernando Torres mantuvo el orgullo y la esencia de este escudo en los peores años del club en toda su historia. No quiero ni pensar lo que hubiese ocurrido de no haber estado el de Fuenlabrada. Con su venta no se ganaban 40 millones de euros sino que se perdían los únicos pilares sanos que quedaban en el Atlético de Madrid. Seguimos de hecho ligeramente huérfanos de referencias y muchos niños colchoneros van con la camiseta del Liverpool o de la selección española. A Fernando Torres te lo tienen que robar con malas artes, poniéndolo difícil y peleando su marcha pero jamás puedes proponer su venta y alegrarte porque entonces nada tiene sentido. No tiene sentido que el Calderón esté lleno de camisetas del Liverpool y no tiene sentido que la supuesta esencia verdadera del Atleti esté viviendo en Inglaterra (espero que no se mude a localidades más cercanas) metiendo goles en contra. Puede que alguna vez fuese la verdadera esencia (yo creo que si) pero ya no lo es. No debería serlo.

Sergio Agüero, por muchas razones, es una versión infinitamente reducida de lo que significó Torres pero me temo que es lo más parecido que tenemos hoy por hoy a algo que se parezca a un símbolo. No un crack sino nuestro crack. Nuestro y sólo nuestro. Por eso su salida no sólo dejaría un hueco difícil de llenar en la delantera sino una carencia mucho más complicada de suplir (al tiempo) y sobre todo la peligrosa sensación de equipo mediocre y previsible que dejaría. El Atleti, por sus características, puede sobrevivir a cualquier cosa menos a la vulgaridad y la mediocridad. Los equipos grandes no venden a sus estrellas y en todo caso se las roban o se las extirpan.

Aunque ahora que lo pienso, ¿qué le importa todo esto a los “dueños” del club?

Como tiene que ser






Racing de Santander 3 - At. Madrid 2

Decía Seneca que vencer sin peligro es ganar sin gloria y probablemente tenga razón. A pesar de los muchos agoreros que soñaban con una noche aciaga para el colchonerismo la semifinal de la copa del rey se había resuelto en el Vicente Calderón hace una semana. El partido de hoy era de esos partidos difíciles de jugar con todo que perder y nada que ganar pero que si encarrilas pronto se convierten en un tramite aburrido y prescindible y eso es lo que hemos visto hoy. Aun así me gusta pasar a la final así, a lo grande, como tiene que ser, siendo mejor aquí y allí para no dejar dudas.

Que el Racing saliese enchufadísimo al partido es algo que todo el mundo esperaba y a nadie sorprende pero que el Atleti saliese con la careta de aturdido era más difícil de esperar y aunque se dieron las dos cosas a la vez lo cierto es que ni lo uno ni lo otro fueron especialmente intenso ni significativo. El gol prematuro de los cántabros llega no porque el aliento de la grada anime a los jugadores del Racing por encima de sus posibilidades sino porque ese mismo aliento le afecta sobremanera al pobre muchacho de Valera, un jugador que juega de titular en este equipo más por negligencia de los que lo dirigen que por él mismo, cuando decide ir a defender un córner con los ojos cerrados y mete el balón en su propia portería. Las alarmas de los más pesimistas de entre los más pesimistas se encendieron pero a los cinco minutos se vio que el espíritu del Atleti hoy no era ese. Estaban bien plantados, tácticamente muy bien distribuidos y metidos en el partido. A este que escribe le tranquilizó ver al equipo de esta manera (aunque seguía un poco aturdido) y ver como a los cinco minutos Agüero remataba delante de la portería (y fallaba). Lo que terminó por relajarme sin embargo fue el extraño gol que ocurrió un par de minutos después. ¿Valera? ¿Reyes? ¿Propia puerta?... da igual. Gol del Atleti y empate a uno.

Ahí empezó a morir el partido. El Racing acusó el puyazo y el Atleti se quitó un verdadero peso de encima. Desde ese punto hasta el descanso el equipo santanderino, que a esas alturas había sido más espíritu que juego, más corazón que cabeza, caía en una suave pendiente que lo llevó a desaparecer del campo mientras que el Atleti crecía como equipo, fijaba las posiciones, se hacía con el control, con el balón y con el partido. Cinco goles de ventaja tienen ese efecto. Sin extrema brillantez pero con eficacia más que sobrada. De hecho las mejores ocasiones vinieron de los jugadores vestidos de rojo y blanco como un par de remates de cabeza del Kun, especialmente uno de ellos rematando sólo desde el área pequeña.

La muerte oficial del partido sin embargo solamente tuvo que esperar cinco minutos tras la reanudación del partido en la segunda parte. Magnífica jugada de calidad de Jurado (con demasiado toquecito inútil todo el partido) en asociación con el indomable talento del Kun para que el primero resuelva muy bien delante del portero. 1-2 y a dormir. A partir de ese punto lo que vimos fue mucho fútbol control del Atleti y violencia gratuita de los cántabros, supongo que demasiado preocupados por saldar viejas cuentas y rencillas antes de caer eliminados de la Copa. Faltas, desplantes y expulsiones fue lo que aporto el Racing para remontar la eliminatoria. Penoso bagaje para un equipo que se ha quejado tanto de temas extra deportivos. Que un equipo tan claramente inferior en los dos partidos recurra a la incompetencia de los colegiados es sinceramente para hacérselo mirar o como dice mi abuela, es no querer enterarse de que va la película.

El cante de De Gea al final del partido que supone el empate y el siguiente gol de Tchité ni siquiera son significativos y suponen una mera anécdota propia de la relajación del momento.

Y ahora la final. Me tiemblan ya las piernas sólo de pensarlo pero a la vez me palpita el corazón a toda velocidad esperando con ansiedad que ya empiece... ¿este año si? Queda mucho todavía así que pensemos de momento en otras cosas.

El golpe

Había pasado apenas medio día desde la noche anterior y todavía no estaba repuesto de la decepcionante última jornada del periodo de fichajes de este año. Un periodo de fichajes que como los de casi todos los años había estado cargado de rumores, oscuros chivatazos de la prensa o ambiguas promesas que culminaban en ese esperpéntico final que dejaba todo como al principio… o no. Estaba todavía aturdido por los estúpidos alardes de grandeza por parte de bufones y tropas imperiales de la directiva o abrumado con las kafkianas explicaciones de los propios cerebros de la operación que incluso pocas horas después de ser vapuleados con saña en el primer partido de liga seguían sacando pecho, cuando me topé de repente con la increíble noticia de que el Club Atlético de Madrid había vendido al Everton inglés al “bueno” de Heitinga, el pseudo-lateral derecho titular de un equipo sin laterales derechos, por un montante que era tres millones de euros menor de lo que había costado un año antes. En ese momento empezaron a sonar en mi cabeza los inmortales acordes de Marvin Hamlisch mientras componía la escena final de este drama por entregas que hemos sufrido en el que los protagonistas se levantaban de un suelo de mentira, se limpiaban la sangre falsa pegada al cuerpo y se reían a mandíbula batiente felicitándose por el golpe redondo que acababan de dar. Ahí estaba el anti-Robert Redford de Enrique Cerezo limpiándose el polvo de esos pequeños insultos que apenas ensuciaron su camisa estrechando la mano y felicitando al anti-Paul Newman y gran cerebro en la sombra que es MA Gil que en ese momento salía de su garita postiza en la que había estado (y siempre está) recluido. Mientras los allí presentes, palmeros y eunucos del tándem Gil/Cerezo con trajes de raya diplomática, se abrazaban con cariño y brindaban con champagne (probablemente robado) el aficionado al Atleti salía de aquel tugurio cabizbajo y renqueante siendo incapaz de entender nada. Una vez más había sido robado con nocturnidad y alevosía pero no podía decir ni hacer nada porque todo se había perpetrado con maestría y el mundo entendía que el único culpable si acaso era el propio aficionado colchonero. Chapeau!

La temporada anterior concluía con un cuarto puesto in-extremis que daba pie al fabuloso golpe que estaba por venir y mientras por el camino se tapaba con barniz maloliente las salidas por la puerta de atrás de Seitaridis y Maniche, lateral derecho y mediocentro internacionales que se habían reído del club, que se habían llevado unos cuantos millones de esos que no hay pero que dejaban también dos huecos importantes en la plantilla titular, los objetivos de los cabecillas que dirigen el club iban por otros derroteros que poco tienen que ver con cubrir huecos o con la plantilla (¿Plantilla? ¿Qué plantilla?) Bastaba completar el largo y cálido verano con rumores sabiamente filtrados y con valoraciones dinámicas que fluctuaban según la situación de la opinión pública (que no del mercado) tapizando siempre todo con el socorrido San Benito de la crisis mundial galopante que afectaba a todos los estamentos de la vida incluido el fútbol e incluido por supuesto el Atlético de Madrid. Mientras los vecinos demostraban que las crisis son para los que tienen nómina, pagan impuestos o están bajo el amparo de la ley, los dirigentes colchoneros se plantaban en la línea de salida, renovaban todos los abonos posible con cantos de sirena, hacían caja de forma indigna aprovechándose de los abonados en el momento más crítico del año y diseñaban con fervor la tramposa trama. Sin bajarse de la burra de la crisis y de la gran plantilla que estaba en Champions los jugadores recuperados que no contaban al principio (porque no contaban) pasaron de poder dejar unos dineros que gastar, a ser los “mejores” candidatos para apuntalar el equipo y acabar siendo los grandes fichajes del verano. Estamos hablando de gente como Valera, Cléber, Reyes, Jurado,… tipos que ya fueron rechazados una vez por malos y que nadie en el marcado quiere tener. El final de la película ya lo conocen ustedes y no hace falta repetirlo. Basta matizar que culmina con la huida de un jugador titular en un equipo que juega la Champions League a un equipo que no juega en la máxima competición europea y que está en la parte baja de la tabla. Por algo será.

¿La crisis lo explica todo? Yo creo que no. Es difícil de entender la operación de la peineta si a día de hoy no deja un duro para fichajes y seguimos teniendo una deuda reconocida de 150 millones de euros. Es difícil entender también como no tenemos dinero de la televisión, cuando además no se puede ver al equipo televisado gracias a un contrato leonino que se supone que el club ya ha cobrado, igual que es difícil de entender que el equipo tenga que jugar Champions, hacer una buena campaña en cuanto a ingresos y vender los 45000 abonos para que el balance sea cero. Es también difícil creer a Cerezo cuando dice que son ellos los que se juegan su dinero cuando nos están vendiendo cada vez que tienen oportunidad eso de que si no se ingresa no se gasta que es lo mismo que decir que no piensan apostar ni un duro de su propio patrimonio. No me creo lo de la crisis justificadora de todo pero me lo creo menos comparándonos con el resto de equipos (todos ellos reforzados con más inversión y mejor criterio que nosotros).

Aún estando como estoy acostumbrado a los desmanes de esta pareja de estafadores reconozco que este nuevo remake de El Golpe me ha dejado sin palabras por lo elaborado de su argumento, la desfachatez de sus protagonistas, el miedo que me produce el resultado y la insultante connivencia de los “notarios de la realidad”. Está claro que a estas alturas de película este que escribe ya tiene pagado su abono completo (incluido el eufemístico “abono total”) y que la sensación de gilipollas es tan grande como el cabreo que vive en mis entrañas pero me temo que todo ello no pasa de ser una mera anécdota cuando cada vez es más evidente que los días con vida de este club, definitivamente y por mucho que me niegue a reconocerlo, están contados.

Una lástima que el anti-Paul Newman de MA Gil no pueda decir lo mismo que su alter-ego, aquello de “mañana volveré a ser el hombre más buscado del país” pero eso es lo que tenemos.

Bye, bye Blackbird

“Recoge todos mis cuidados y... guau, ahí voy, cantando bajito,...adiós, adiós Blackbird”


El Atlético de Madrid acaba de empezar la temporada y yo sigo mirando al infinito, ese infinito que termina en un misterioso pasado que a veces dudo que hubiese existido. Dicen los gitanos que ellos no quieren buenos principios y habrá que aferrarse a esa particular creencia zíngara aunque es una creencia en la que nunca he creído. Especialmente cuando este aparente principio no es más que la continuación de un descerebrado viaje al vacío. El Atlético de Madrid acaba de comenzar la temporada en un comienzo que no puede ser más desalentador. Mientras el deporte rey se desangra a cada minuto dejando un cadáver mediático, brillante y millonario, que ha transformado la pasión de muchas almas en una partida entre dos carnívoros poderosos que juegan con la cartas marcadas, mientras el entorno se ha transformado en un circo mediático que ha asesinado definitivamente el tierno feto del mítico periodismo para abrazar con fervor los parabienes del capitalismo más descarnado y mientras un vecino mafioso, ruidoso y mal educado se dedica a vender millones de paquetitos de felicidad adulterada a 90 euros por camiseta y a tanto y tanto perdedor sin más sueño al que aferrarse en la vida que el de una mentira de sabor artificial que ha sido cocinada por tipos sin escrúpulos, el Atlético de Madrid decide tirar la toalla y aceptar con resignación su modesto y patético lugar en este casposo vodevil. El modesto y patético lugar que injustamente los nuevos dioses del circo le han asignado.

Llámenme pesimista si lo desean, no les falta razón y sin duda tienen razones para ello, pero sinceramente en este caso me uno a lo que dijo aquel de que no existen los optimistas sino los pesimistas mal informados. No hay un duro dicen, ya lo sé, pero ni lo hay ni nadie nos lo prestará nunca a diferencia de otros. No lo hay porque los tipos que llevan años y años esquilmando el club cada vez tienen menos muebles que hipotecar y nadie nos presta nada porque esos mismos tipos tienen una fama podrida que se han ganado a pulso. La situación no es nueva y no veo nada que me haga pensar que va a cambiar. En el momento en el que todos los niños de la clase pegan el estirón nosotros nos ponemos enfermos y nos quedamos pequeñitos.

En más de tres décadas de forofismo atlético no recuerdo un inicio de temporada tan frío, tan falto de ilusión y tan desmotivante como este. No sólo es cuestión de echar una ojeada a la lista de “flamantes” fichajes con las que se ha presentado el equipo, básicamente un señor con la prejubiliación en la mano y algún tierno adolescente que encima no es de Moratalaz como prometían sino de algún barrio perdido en Uruguay, pero aunque pasar la vista por los nombres que conforman esa lista es algo tan triste que casi es mejor posarla a un centro de rehabilitación para ver algo más alegre, el resto de la situación es lo verdaderamente triste. Si escuchas además hablar del futuro al personaje que lleva un par de años desprestigiando el cargo de director deportivo en nuestro equipo la tristeza se transforma en angustia o en tenebrosa pesadumbre. Este insultante sujeto de acento levantino se desmarcó la semana pasada diciendo que era “casi imposible” que el equipo fichase este año un mediocentro creativo, una necesidad imperiosa del equipo no sólo de este año sino desde hace tantos años que ya no recuerdo cuando empezó. El “carismático” profesional se quedó tan tranquilo al decirlo demostrando el mismo conocimiento del espíritu atlético como respeto por los seguidores del equipo que tan bien le paga. “lo que tenemos nos vale”, dijo. Eso si, ni un átomo de vergüenza por presentamos en el inicio de pretemporada sin porteros (aunque parece haber un quinceañero en ciernes pagado en especias a precio de platino), con siete u ocho centrales (debemos tener el record guiness), ni un sólo lateral de garantías, mil cuatrocientos mediocentros defensivos (y los que están por llegar) y ni un sólo tipo de esos que dan la pelota hacía adelante, ni siquiera de entre los que vienen de la recuperada cantera. El mejor regalo que nos depara el futuro, al parecer, es mantener la plantilla del años pasado (esa que hizo una temporada de mierda, ¿recuerdan?), reforzada por tres o cuatro brindis al sol, un señor de 33 años que viene de un equipo en segunda, el caradura de Reyes riéndose hasta de su propia sombra y una cantera desprotegida, vapuleada y maltratada desde hace milenios. Eso si, siempre nos quedará la inteligencia emocional y la sonrisa de Enrique Cerezo.

El Atlético de Madrid pierde el tren de la realidad y me temo que no habrá forma de volverlo a coger. El mundo del fútbol lleva casi diez años cambiando hacia otra cosa y nos hemos quedado en la cuneta. La fraudulenta herencia del inefable veterinario no ayudó, la misteriosa bajada a segunda tampoco, la peor gestión de la historia del fútbol sin duda es una dificultad respetable al igual que lo son las corruptelas y tejemanejes de los mismos protagonistas de antes pero sea como sea el tren se va. El tren se va y me temo que lo hace para siempre. Los dueños ilícitos no van a hacer nada para remediarlo, los medios de comunicación tampoco (de hecho todo lo contrario) y la afición mayoritaria, esa que es nueva, complaciente, agradecida y coherente con la filosofía que marca el tandem MARCA-De la Morena, tampoco. Podemos seguir escribiendo epístolas a la elegía o cánticos en verso a las leyendas del pasado pero la realidad es esta: probablemente menos del 5% de los abonados del Atlético de Madrid o de los tipos que se declaran atléticos y compran los partidos en PPV entran en esta web o en otras parecidas. La inmensa mayoría de la afición rojiblanca se reparte entre los que hace años tiraron la toalla de forma irrevocable y los que asumen la realidad como algo que tiene que ser así. Mientras nosotros nos sacamos los ojos por una tilde mal puesta el aficionado medio se toma la papilla del nuevo orden. Mientras nosotros nos desgastamos en donde colocar la línea de salida de nuestra “temible” revolución de seda MA Gil está en algún yate preocupado por cosas más “importantes” que el Atlético de Madrid, Enrique Cerezo se ríe del mundo y sus circunstancias y la mayoría de atléticos se tragan el telediario con las novedades al respecto del riñón izquierdo de Cristiano Ronaldo.

Bye, bye, Blackbird...

Fin de fiesta

Ayer terminó en el Calderón la temporada 2008-2009 para el Atlético de Madrid y lo hizo, muy a pesar de la estirpe de presuntos periodistas que tienen raptado el periodismo deportivo y que lejos de apelar a sus escaso talento son incapaces de escaparse del tópico manido, sin nervios, sin agobios, sin sorpresas y con la única épica de ver un estadio lleno hasta la bandera, gritando, animando en su equipo y celebrando el éxito menor de la cuarta plaza y el éxito mayor de uno de sus ídolos. Éxito que por cierto tendríamos hasta en la propaganda electoral de los partidos frikis si Diego Forlán vistiera otras camisetas más galácticas. Con el 3-0 frente al Almería terminaba una temporada larga, rara, complicada y en la que en ningún momento el equipo se ha sentido sereno, sólido o a gusto. Una temporada para olvidar desde mi punto de vista. Una temporada en la que se comenzó improvisando y en la que se terminó de la misma manera porque al fin y al cabo como decía Confucio basta estudiar el pasado para pronosticar el futuro.

El ambiente era fantástico, increíble, era el ambiente de las grandes noches del Calderón. El equipo sin embargo salió atenazado por los nervios que no significa temeroso ni asustado ni venido a menos. Salió atenazado por la responsabilidad de no estropear la fiesta pero la sensación duro apenas los diez minutos iniciales. A partir de entonces, sin que el Atleti se hiciese todavía con el control del partido, el aspecto fue diferente, el balón volvió al césped y a estar lejos de las áreas lo que de momento tranquilizaba al respetable. Pero mientras los colchoneros se estiraba, se desperazaban y empezaban a entrar en el partido apareció el inagotable talento del Kun Agüero para adelantar el final y para sacarse un gol de la manga que levantó como resortes a los más de 50000 espectadores que allí estábamos. El Argentino recibe el balón en el lateral derecho del área almeriense, regatea en una baldosa a un par de rivales y saca una de esas piernas prodigiosas que ponen el balón en la red y el uno en el marcador. Corría el minuto 20 y el partido había acabado.

Había acabado porque a partir de ese momento no existió más equipo en el campo que el Atleti. Se hizo dueño del balón, del ritmo, del ambiente, del juego y del espíritu. La grada también ayudo con ese incansable grito de guerra que una y otra vez provocaba el Fondo Sur y que ayer si coreaba el resto del estado. Los jugadores, a diferencia de tantas y tantas veces, ni se dejaron verse afectados por el ambiente, ni sufrieron la presión ni sintieron el relajo de verse por encima del marcador y siguieron metidos en el partido hasta el minuto final. Hasta las jugadas a balón parado volvieron a ser una realidad en el Calderón y el “bueno” (por decir algo) de Raúl García remato un buen cabezazo que suponía la tranquilidad del 2-0 con el que se llegó al descanso.

La segunda parte resultó ser una balsa de aceite. El equipo seguía manteniendo en el terreno de juego el estilo y la entrega que nos ha llevado hasta este punto en ese final de temporada glorioso y que como una alegoría se podía ver en la cara de Abel, serio y concentrado. Existió algún desajuste defensivo y alguna que otra ocasión de los andaluces pero todo terminó de finiquitarse con el enésimo zurdazo sobre humano desde su continente del uruguayo Forlán que subía el tercer gol al marcador, el número 32 a su cuenta particular (¡32 goles!) y la certeza de que el rubio charrúa sería el flamante bota de oro de esta temporada. A partir de ahí la celebración de la clasificación para la previa de la Champions, cánticos reivindicativos (“abeel, abel ,abel, abel...”), la ola dando vueltas, los himnos en el ambiente, el premio de la ovación a Forlán, ... en fin, el fin de la fiesta.

Hoy quizás no sea el momento y ya tendremos tiempo de teorizar sobre el futuro, la planificación, los descartes, el criterio de club, los desastres pasados, los errores de los que no aprendemos, la impertinente espada de Damocles de la prensa deportiva, las estupidez congénita de nuestros dirigentes incluso horas antes de jugarse toda la temporada en un partido, de fichajes, de los que tendríamos que traer, de la perenne crisis institucional, de Abel, de los enemigos de Abel y en definitiva de como debería ser el Atleti del futuro, Eso si, espero que los que tienen las riendas de este carro no adopten la misma actitud porque en esto estoy con Albert Einstein cuando decía que él no pensaba en el futuro porque este llega muy pronto y no le daba tiempo.

Baila Chiki, Chiki

Ayer jugó su primer partido de la temporada el “flamante” nuevo atlético de Madrid y lo hizo exactamente de la misma forma con la que se despidió la temporada anterior: aburriendo a las ovejas. Lo hizo eso si a 2000 metros de altura, con menos de una semana de preparación y con toda la solanera que puede caer en esa parte del hemisferio americano a las doce de la mañana. Supongo que alguien tendrá una sabia explicación para lo que al resto de los mortales nos parece un total desatino pero yo no la encuentro. Las también criticadas giras del Real Madrid por el lejano oriente o del Barça por los Estados Unidos tenían un evidente objeto comercial para aprovechar el tirón de sus jugadores mediáticos en todo el mundo. Por esa razón llevaban sus equipos a zonas económicamente potentes (o de economía emergente) para lucir a sus estrellas, vender sus camisetas o las fotos de sus guapos usuarios y recibir un estupendo estipendio. Desconozco el estipendio que compensa la aventura mejicana pero yo no vi muchas camisetas rojo y blancas en las gradas. Piensen que nuestro jugador mediático es el entrenador y lo es exclusivamente para la única parte del mundo con la que este señor comparte nacionalidad. Al resto del mundo básicamente se la suda. Alguien debería reflexionar sobre este escalofriante dato.

Como nuestro “jugador mediático” se esconde en el banquillo debajo de una gorra supongo que a los pocos valientes que ayer se dieron cita en el estadio de puebla les daría igual no ver absolutamente a nadie que pudieran conocer. Supongo que también les daría igual aburrirse o ver corretear a un puñado de señores desubicados luciendo la nueva equipación rojiblanca, sin lugar a dudas lo único positivo del partido de ayer. Bueno eso y ver a un tipo en la grada vestido de luchador enmascarado.

Vale, vale, es el primer partido de la pretemporada y no se pueden sacar conclusiones precipitadas. Es cierto. No lo haré. No voy a decir que Assunsao es el mediocentro tronco y trotón de todos los años ni que me recordó a Costinha. No hablaré de los jugadores, pobres ellos, que todavía no están en forma. Lo haré entonces del esquema táctico de nuestro “galáctico” y lo haré siguiendo los pasos de un tema musical cuya calidad está a la altura del mismo: el chiki chiki.

Uno, el brikindans: llevaba una semana frotándome los ojos mientras leía las diligentes interpretaciones de los periodistas que decían que Aguirre estaba cambiando el esquema de la temporada anterior abandonando el doble pivote. No me lo podía creer pero tras el partido de ayer está confirmado. Es cierto. Abandonamos con pena y desolación el doble pivote para abrazar con ganas y ardor …. ¡¡EL TRIVOTE!! La primera alineación del atlético de Madrid 2008-2009 presentaba a Conseiçao, Raúl García y Cléber Santana en el mismo once. Toda una declaración de intenciones. La función de de Conseiçao estaba clara: tercer central. La de los otros dos sigue siendo un misterio para mí. Raúl García, desaparecido todo el partido, intentaba encontrar un sitio en el que intentar hacer lo que el hombre sabe hacer y que básicamente es lo que no hacía Conseiçao. Cléber lo tenía más fácil. Como lo que sabe hacer es NADA, puede desempeñar su papel de forma natural en cualquier posición, incluso desde el banquillo.

Dos, el crusaito: Las blanditas nuevas huestes colchoneras estaban eufóricas con los fichajes de Heitinga y Ufjalusi. Como son fieles seguidores de la religión que apadrina AS y MARCA coinciden con sus padres espirituales en que el “único” problema de este equipo estaba en la defensa. Yo no lo creo así pero yo no soy nadie y además estoy expulsado de esa secta. No me parecen malos fichajes (especialmente el de Heitinga que me parece muy bueno) pero Ufjalusi tiene 30 tacos, viene de vuelta de todo y Perea o Pablo sigo manteniendo que me parecen centrales decentes además de ser más jóvenes. Lo que está claro es que ahora tenemos 4 centrales internacionales y ningún lateral derecho. Bueno a Seitaridis y Varela que es como no tener nada y no lo digo precisamente por el partido de ayer. ¿Nadie vio el año pasado el carril derecho era un coladero con el titular y con el suplente?. Pero es evidente que Aguirre es más listo que todos nosotros. Con cuatro centrales internacionales a disposición (Aunque Perea está tocado) la pareja de Pablo es… ¡¡ANTONIO LÓPEZ!! Entenderé el misterio de la santísima trinidad o la teoría de cuerdas de 10 dimensiones que dieron origen al big-ban mucho antes de comprender lo que Aguirre guarda en su cerebro para con el fútbol.

Tres, el maikeljakson: Tenemos cuatro centrales si, pero muchos más medio centros defensivos. A saber: Raul Garcia, Motta, Cléber Santana, Camacho, Conseiçao, Maniche y también se ha llevado a otro chico de la cantera (de esos que luego no saca) que también es medio centro defensivo. Supongo que no son suficientes stoppers porque quien sustituyo a Conseiçao tras su compleja actuación fue nuestro flamante nuevo central internacional…. ¡HEITINGA!

Cuatro, el robocop: Otra de las frases espectaculares de Aguirre en esta primera semana de preparación, por llamar de alguna forma a lo que quiera que haga esa pobre gente subida en un avión todo el día, es que el año pasado “se había equivocado” (¡¡qué redoblen las campanas!!) al rechazar la necesidad de un “mediapunta”. Por lo visto este año quiere remendar su error. Señor Aguirre, con todos mis respetos, Luis García, Miguel de las Cuevas, Jurado y hasta Maxi estaban el año pasado y son o han jugado en otros equipos de mediapunta, enganche o como se diga en mejicano. El problema señor Aguirre es que todos y cada uno de ellos han jugado en el atlético de Madrid en todas y cada una de las posiciones posibles menos en esa. No parece tampoco muy creíble la populista aseveración cuando en todos esos sucedáneos del club de la comedia con los que nos castiga nuestro director deportivo, ese que echaron del Valencia o el artista anteriormente conocido como García Pitarch, dice (con ese gracejo natural que tiene el “jodi’o”) que la “plantilla está cerrada” mientras que el señor Aguirre aliena a Luis García de delantero, a Miguel de las cuevas de Cléber (es decir, de nada) y los otros dos están en el banquillo. Si el concepto de enganche para el señor Aguirre viene representado en la figura de Raúl García que Dios nos coja confesados.

En fin, esto no ha hecho más que comenzar pero no parece que nada tenga mucha intención de cambiar precisamente. Es más, los posibles cambios causan terror y estupor. Tanto que lo que menos me preocupa ahora mismo es la Champions precisamente.

Pero bueno, prometo relajarme de aquí al miércoles.