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Tú lo haces sencillo

At. Madrid 3 - Getafe 0

Luis García, entrenador del Getafe, decía durante la rueda de prensa posterior al partido, con una sutil pero torpe ironía que envolvía en amabilidad un evidente reproche, que el Atleti era un equipo de contrataque y que lo había demostrado. Detrás de esa manida y quizá hoy algo inoportuna frase entiendo que lo que lo que quiere decir es que el Atleti es un equipo vertical, que no elabora, que no pretender dominar el juego y que renuncia al juego y la creacción por principio. ¿Tiene razón Luis García? No lo sé. Esa era desde luego mi sospecha cuando el bueno de Simeone aterrizó en el Manzanares pero no fue desde luego la evidente realidad en los primeros partidos de la nueva era. En contra de lo que mucho aficionado básico suele propagar a los cuatro vientos existen muchas formas de jugar al fútbol tratando de dominar el juego sin ser el Barça. El Athletic de Bielsa es un buen ejemplo de ello, hay más, y el Atleti de los primeros partidos de Simeone también lo es. No podemos decir lo mismo del de los últimos partidos. Todo lo contrario. Esta forma de jugar está mucho más emparentada con el fino y valiente estilismo de todos y cada uno de los valientes estilistas que han pasado por ese banquillo en los últimos años. ¿Vuelta a la realidad? quiero creer que no, pero no lo sé.

Hoy todo empezó desde luego siendo más de lo mismo. Lo de siempre. Con ello fue con lo que nos topamos los miles y miles de colchoneros que estábamos a las 12:00 bajo el sol que iluminaba el Calderón. Construir el equipo en base a ese eufemismo que denominan equilibrio defensivo y utilizarlo como pilar de lo que tenga que venir después. ¿El balón? Bien, gracias. Un esquema teórico que parte de desplazar a todos aquellos capaces de dar pases hacía adelante de la zona de creación y llevarlos más arriba o a las bandas. Sacar el balón a base del pelotazos largos y confiar en la divina providencia, la suerte o el error del contrario. O que el balón caiga por alguna razón a los pies de Diego o el turco Arda que entonces tendríamos que hablar de otro cosa. De ese bonito deporte llamado fútbol.

Con actuaciones de Gabi pero sobre todo Mario Suárez (o Asunçao) que fluctúan entre la vulgar normalidad y el horror más absoluto seguimos sin embargo sin poder ver a Koke jugar en la posición en la que ha jugado toda su vida y en la que es internacional por España. ¿Por qué? Sólo tiene una explicación. Su mala costumbre de tratar de dar el balón hacia delante y su vicio imperdonable de sumarse al ataque cada vez que puede. ¿Un mediocentro jugando al fútbol? ¿En el Atleti? ¡¡heregía!! Con Mario y Gabi “dominando” el centro el campo atlético y pasados los primeros diez minutos, que fue lo que tardó el Getafe en darse cuenta de que el único que tenía permiso para jugar al fútbol era Diego y bastaba con cerrarlo, el juego fue básicamente del Getafe. Un equipo limitado, con grandes carencias de calidad y presupuesto ajustado, que sin embargo empezaba el partido con los mismos puntos que nosotros. Mientras nuestros centrales pateaban el balón lo más lejos posible y rezaban porque el rechace fuese cerca de las posiciones de Diego o Arda los azules trataban de ocupar el campo contrario, bajar el balón y moverlo con dignidad. Ahí quedaba todo, por otro lado. Falto de profundidad y de mordiente ante la bien plantada defensa colchonera el peligro se difuminaba y el partido se perdía en el aburrimiento salvo las refrescantes pero puntuales actuaciones esporádicas de Turan o Diego.

Los de Simeone iban por arranques de furia. Los de un Juanfran que se ha hecho pieza clave, los de un Filipe Luis que hoy volvió a estar acertado, los de Arda Turán que quitándose el corsé táctico trataba de aparecer por cualquier parte del campo pero sobre todo los de Diego. Cuando el brasileño por fin tenía el balón el equipo pasaba de la tradicional mediocridad al equipo ilusionante que no hace tanto intuíamos. Jugando con el cerebro en Diego (y no en Gabi o en Mario o en la puntera de Godín) el equipo parece otra cosa y sus jugadores, cansados o no, parecen todos mucho mejores. Como esa anomalía del mundo del fútbol llamada Salvio que compagina como nadie episodios de comedia circense con golazos como el de hoy. Probablemente con algo de suerte el argentino se sacó un remate de cabeza espectacular que entró por la escuadra de Moya. El gol sin embargo no sirvió para cambiar demasiado las sensaciones. Más bien sirvió para que el Atleti volviese a adoptar con mayor “justificación” ese papel de “juega tú que a mí me da la risa” del que tanto reniego.

La segunda parte fue sin embargo otra cosa. Tan sencillo como tratar de llevar el balón con dignidad y criterio a los pies de los que lo saben jugar. Tan sencillo como jugar al fútbol. Insisto, cuando el Atleti juega en la línea de tres cuartos, que es dónde Simeone ha decidido que se puede jugar, todo parece sencillo y fácil. La clave evidentemente es Diego. Tú lo haces sencillo. Bastó además tratar de jugar el balón como arma suficiente para anular completamente a un Getafe que a partir de entonces pasó a ser un invitado de la fiesta rojiblanca. Flojísimo el equipo de Luis García que tras comprobarlo in situ se me hace todavía más inquietante el entender como tenía los mismos puntos que el Atleti. O no.

Simeone decidió el jueves pasado no sacar a Diego para ponerlo en los últimos minutos. Hoy el brasileño se ha marchado antes del minuto 70, también para ser reservardo, pero antes había cambiado el partido, hecho jugar a todos, anulado al rival y metido el segundo gol tras un buen pase con la izquierda de Falcao, cantada de Moya, remate al larguero y recogida del rechace. Cuando Diego se marchaba entre los vítores de una afición que cada vez tiene más claro quien es el bueno, a nadie le importó que desapareciese del partido. Estábamos con dos goles arriba y todo controlado. No puedo decir lo mismo cuando el jueves vimos que no estaba entre los once de partida. Hay formas y formas de reservar jugadores. Es, como casi todo, cuestión de carácter, personalidad y valentía.

El resto del partido fue efectivamente una fiesta. Con los rojiblancos crecidos, creyéndose lo que hacían, dominando el balón, el terreno y el juego, el rival parecía un sparring cansado. El tercero llegó con un soberbio pase de Koke a Juanfran (si Koke, ese que no puede jugar de mediocentro porque da este tipo de pases) que el nuevo lateral pone con criterio en los pies de Falcao para que el colombiano convierta en la boca de gol. Pudieron aparecer más goles pero los ostensibles gestos desde la banda de Simeone para que su equipo bajase el pistón de la intensidad hicieron que los últimos minutos fuesen un tramite que la grada aprovechó para disfrutar de una previsible sesión de coros y danzas.

Victoria que de nuevo nos deja a las puertas de Europa con la sensación de que todo es posible, en uno u otro sentido. Personalmente di por perdida la temporada en navidad cuando Manzano rebajo la imagen de este equipo a las cloacas más pestilentes así que francamente me da igual lo que podamos hacer salvo entrar en Champions, que es lo único que entendería como resultado digno. Me inquieta mucho más ver como se resuelve la guerra interna que tiene Simeone en la cabeza entre ser el equipo valiente, diferente e imprevisible que vimos al principio o el equipo romo, seguro y vulgar al que últimamente tendemos. Me preocupa más porque esa será la piedra sobre la que se construirá el futuro.

Golden Smog - You make it easy

Spectrum-Fútbol Manager

Uno que pertenece a esa generación que vio nacer el mundo de la informática, las telecomunicaciones y los video-juegos es de esos afortunados que en un momento dado de su vida tuvo un spectrum 48k en su casa. Aquel ordenador que pertenece a la prehistoria de la era de Internet nos dio a los chicos de mi generación miles de horas de diversión a base de juegos tremendamente originales muy a pesar de los pocos recursos con los que contaban (¡ocupaban 48 ks!) y que en la mayoría de los casos provocaba muchas limitaciones. Uno de aquellos juegos, desde luego no el más popular ni el más logrado, era uno que si no recuerdo mal se llamaba “Fútbol Manager” y que fue pionero en esos video-juegos de la siguiente generación que simulaban la gestión integral de un club de fútbol. En aquel juego eras el presidente-entrenador y fichabas, vendías, alineabas, etc… sin preocuparte realmente de los partidos en si puesto que en ellos no podías hacer nada más que verlos. De hecho había una opción en la que podías no ver el partido e ir directamente al resultado y que normalmente era la que yo solía utilizar. A algo parecido es a lo que ha quedado reducida mi afición al Atlético de Madrid en esta temporada, a un aburrido juego en el que no puedo hacer nada y que lo único que me interesa es el resultado. Ojala pudiese hacer efectiva esa opción de no tener que tragarme el partido entero e ir directamente al resultado pero “desgraciadamente” mi compromiso con este blog (y este equipo) es bastante mayor que el de la mayoría de profesionales que desgraciadamente hoy por hoy se disfrazan con la camiseta de mi equipo y saltan al campo.

Si, lo sé, el Atleti ha ganado 0-2 en Sevilla, se pone a un punto de la Champions y tenemos tres partidos en casa… ¿y qué?. El equipo sigue estando muerto y si entrar en Champions es tener la excusa barata de todos los años para incidir una y otra vez en hacer las cosas con los pies, en confundir gestión con estulticia o en seguir adormeciendo a la adormecida afición con juegos de trilero, sinceramente me parecerá engordar para morir. Necesitamos ser conscientes de una puñetera vez de la verdadera dimensión de este equipo (patética y penosa), asumirla e intentar construir desde ahí, prácticamente desde cero. No vale para nada las huidas hacia delante que año tras año nos lleva a la posición de salida pero con la cara más demacrada, menos recursos y más mentiras. Me temo que hay que morir para volver a nacer.

El partido de hoy, digan lo que digan mañana los periódicos, ha sido malo, soporífero, reprobable, prescindible, dañino y vergonzoso. Sólo la cruel situación del equipo bético, un árbitro condescendiente y el inmenso talento de Diego Forlán han hecho que a estas horas no estuviésemos lamentándonos por enésima vez de lo mismo. Si, vale, el equipo salió algo más concentrado y con algo más de criterio pero muy lejos de lo que debería ser un equipo de primera división luchando por los puestos de cabeza. El Atleti para variar acumuló jugadores en el centro del campo si, pero no para tener más el balón y tratar de utilizarlo para jugar al fútbol, porque es algo que no saben hacer, sino para que el contrario no lo hiciese. Tampoco hacía falta porque el contrario tiene el agua al cuello y cuando el oxígeno no llega al cerebro es difícil pensar pero ahí estaban nuestros tarugos para cerrar el camino. El centro del campo del Atleti volvió a ser una broma macabra con los mismos protagonistas de siempre a los que se sumo el bueno de Banega un tipo que no lo quieren en Valencia y donde en un equipo como este, donde no hay un solo jugador con sus mismas características, es incapaz de ganarse la titularidad. Un jugador mediocre entre jugadores mediocres. Miguel de las Cuevas le puso voluntad y ganas pero no termina de cuajar y ya van unos cuantos años. Maxi, en el nivel de sus últimas temporadas, podría jugar al otro lado de la línea de fuera de banda que el equipo ni lo notaría.

El gol de Forlán vino como consecuencia de la única jugada en la que el equipo vestido de rojiblanco practicó algo parecido a ese precioso deporte que en este país llamamos fútbol o balompié. Un espejismo en mitad de un pantano pestilente y espeso. A partir de ese momento el equipo colchonero se sumó al histerismo contagioso del Real Betis y se dedicó a hacer todo lo que no hay que hacer cuando te pones delante en el marcador: perder el balón, perder el ritmo, abrir hueco entre líneas, transmitir miedo, olvidarse de la creación y echarse atrás. En esa ensalada de despropósitos la primera parte se consumió como una vela metida en una cueva que nadie visita.

Pero es que la segunda parte fue exactamente lo mismo. Sopor, sopor, sopor y sopor. El Betís se fue arriba con más corazón que cabeza pero tampoco inquietó realmente la portería del impertérrito Leo Franco. Patádones, faltas e imprecisiones enmascaraban la agonía de un equipo histórico que se hunde y otro que está hundido. Pongan los colores correspondientes donde quieran. Con ese panorama aparece un penalti que a mi me parece claro de Ufjalusi que termina de enardecer al respetable y buscar su excusa para una propuesta ciertamente lamentable) y muy poco después llega un patadón desde atrás que deja a Luis García (posiblemente en fuera de juego) encarando en diagonal la portería sevillana pero dejando al Forlán delante del portero gracias a magistral taconazo que nos hizo recordar a ese magnífico jugador que jugó en el Atleti, Barcelona y Liverpool llamado Luis García. Poco antes del final el bueno de Forlán estuvo a punto de hacer firmar el hat-trick.

Fin del partido. Los datos están descritos arriba. La realidad también.

Se me va a hacer muy duro tragarme los partidos que faltan pero es lo que hay. Ahora los medios continuaran su campaña contra la “injusta” afición que critica “injustamente” a sus jugadores. Tiene narices. Con estas cosas siempre recuerdo una tarde que presencié un leve choque de tráfico entre un taxista y otro coche que sin hacer caso ni a semáforo ni señales y pensando que la carretera era suya le endiñó al taxista en la puerta trasera sin ningún sentido. El taxista salió indignado dirigiéndose a su agresor y diciendo: “periodista, que eres un periodista”.