Muchas gracias a todos los que os habéis pasado por aquí durante todos estos años.

Puedes encontrarme en www.enniosotanaz.com o enniosotanaz@hotmail.com

¡Un abrazo!

Mostrando entradas con la etiqueta Fin de temporada. Mostrar todas las entradas
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¿He dicho canción?

Hay dos formas de entender lo que es una canción. Una sucesión ordenada de notas musicales susceptible de entretenerte durante tres minutos o algo capaz de hacerte feliz o desgraciado (o las dos cosas a la vez) mientras, en esos mismos tres minutos, te cambia la existencia. Podrán surgir dudas sobre cuál de las dos formas es la correcta, la más inteligente o la más sensata pero tengo muy claro cuál es la mía. 

¿He dicho canción? Quería decir la vida.

Desde la noche del sábado un puñado de amigos y personas cercanas han intentado explicarme con argumentos irrebatibles lo absurdo de mi forma de tomarme las cosas. Lo vulnerable que me hace. Lo irracional que es vincular tu vida a conceptos que no controlas y que de hecho no están técnicamente vinculados contigo. Lo estúpido que es sufrir por aspectos que formalmente no son relevantes en absoluto. Lo ingenuo que es seguir creyendo en lo que sabes que es casi imposible de creer. Lo insensato que es agarrarse a ese “casi” y hacerlo además con alegría. Lo poco inteligente que es exponerse desprotegido a que te hagan daño cuando sabes que no hace falta, que nadie te lo pide, que nadie te lo va a agradecer y que en ningún caso vas a sacar nada a cambio. Lo poco elegante que es exagerar. Lo tonto que es sufrir gratuitamente. Lo sumamente ordinario que resulta ser un tipo cargado de incoherencias. Lo fácil que sería vivir tranquilo. 

Yo les miro con esa mirada forzada que saco cuando quiero ocultar mi interior y les digo que tienen razón. Y se lo digo porque la tienen. 

Tengo un título de ingeniero así que estoy acostumbrado a demostrar cosas de forma tangible. Conozco el pragmatismo y sé manejarlo. Estoy acostumbrado a no perder el tiempo tratando de entender determinados términos de una ecuación que no son relevantes para el resultado final. Conozco el tipo de simplificaciones que hay que hacer para que las cosas funcionen y soy capaz de aplicar a mi vida cotidiana términos abstractos como la eficacia o la eficiencia. Pero tengo un gran problema. Me cuesta entender que las cosas que me importan en la vida funcionan como un motor de dos tiempos o una cuenta de valores.

Yo no quiero tener una pareja. No la necesito. Yo quiero estar enamorado de alguien que se enamore de mí. Tengo la inteligencia suficiente para saber que es algo que no se puede garantizar y que, llegado el caso, puede incluso suponer un completo desastre pero es lo que quiero. Sea o no sea inteligente. No necesito conocer a mucha gente pero sí necesito tener amigos. Aun a riesgo de quedarme sin conocidos. Técnicamente no es fácil describir la diferencia (inténtenlo) pero irracionalmente la tengo clarísima. Es imposible perderte haciendo turismo organizado pero yo lo evito y prefiero viajar. Aun a riesgo de encontrarme perdido en un lugar desconocido. ¿Por qué? No lo sé, pero es la forma que voluntariamente he elegido para encontrar la felicidad. Necesito probar el pescado crudo para saber si me gusta. ¿Soy más que los demás? No lo sé, pero tampoco me quita el sueño. Sé que no soy menos. Es mi forma. Yo no necesito ganar la Champions para ser feliz. Yo quiero ser feliz ganando la Champions.

Hoy es un día complicado para los aficionados colchoneros. Heridos en el alma intentamos encontrar una metáfora que nos consuele o una frase ingeniosa que lo explique todo. No existe. Abollados por dentro nos debatimos en el debate intelectual de mostrarnos expansivos o taciturnos. Abiertos o cerrados. Risueños o apesadumbrados. Da igual. No gasten energías en elegir el disfraz con el que aparecer delante de esa sociedad infalible que nos juzga desde el estrado del ganador. No se lo merecen. Hagan lo que les pida el cuerpo sin pensar en las consecuencias. No acepten el consuelo de la franquicia porque no lo necesitamos. Nos ha ido siempre mucho mejor con la verdad por delante. No se crean esa leyenda de la sensatez y de la lógica porque son mentira. Simplificaciones de esa religión del pragmatismo que no tolera desviaciones que puedan afectar al mercado.

Nosotros sabemos que reír y llorar son siempre parte de lo mismo. Como ganar y perder. 

Nosotros somos del Atleti. 

Será por algo.

@enniosotanaz

Chapeau!

Uno de los mantras recurrentes dentro del circo del fútbol moderno es hablar de objetivos. En los inicios de temporada, pero también de forma reiterativa a lo largo de la misma, se insiste en extirpar a jugadores, entrenador, presidentes o aficionados al fútbol un jugoso titular que marque el devenir de la “noticia”. Él interpelado debe retratarse definiendo una supuesta meta que ya luego el periodista profesional decorará con adjetivos fluorescentes para entender el sentido de la misma. El dichoso objetivo, por exceso o por defecto, servirá inmediatamente para generar suculentos debates pero también para poder juzgar después al equipo (o al autor de la frase) con profusión de celo. El objetivo no podrá ser realista porque seríamos tratados de faltos de ambición. El objetivo deberá ser algo que exceda la lógica mundana para que así pueda ser empleado en contra cuando llegue el momento. En nuestra cultura de tradición judeocristiana cumplir un objetivo nunca será un éxito (es lo que hay que hacer) pero dejarlo de cumplir siempre será un fracaso. 

Personalmente esto de los objetivos en rueda de prensa siempre me ha parecido una gilipollez. Suprema. No los necesito. No recuerdo un solo entrenador en el Atlético de Madrid más enfermizamente ambicioso que Simeone y aun así todos los años (todos sin excepción) siguen sometiéndolo al correspondiente tercer grado para que diga delante de los micrófonos que el objetivo del Atleti es ganar la Liga, La Champions, la Copa y el espacio aéreo de Plutón. ¿Para qué? ¿Cambiaría eso la forma de afrontar el siguiente partido? Es obvio que no. Sirve nada más que para demostrar, con sus propias palabras, que si al final se consigue no tendrá mérito (era el objetivo) pero si no, será un rotundo fracaso (¡era el objetivo!). Simeone no suele someterse a tan estúpida dictadura. Acaba diciendo algo mucho más inteligente, más creíble y en el fondo bastante más profundo. Lo del “partido a partido”, ya saben. Pero entonces es cuando el periodista tuerce el gesto, muestra desaprobación... y le espera.

Yo a mi equipo lo único que le pido es que salga a ganar todos y cada uno de los partidos que disputa. Parece una frase hecha pero no lo es. Es algo que nunca pude decir en tiempos de Ferrandos, Aguirres y Manzanos (tipos que declaraban sus objetivos periodísticos sin ningún problema) pero es algo que digo con orgullo desde que ha llegado Simeone. Estoy tan contento con ello que el resto, sinceramente, me sobra. 

El objetivo real del Atleti en la temporada 15/16 era mantenerse en la élite. Lo que quiera que eso signifique. Estar a la altura de la institución en todas las competiciones. Algo objetivamente difícil de medir pero subjetivamente cristalino. En lo que respecta a La Liga creo que se ha conseguido. ¿Es una pena haberse quedado a tres puntos? Lo es, pero es real. No hace tanto que llorábamos en la última jornada por quedar en la cuarta posición (y alguno hasta lo celebraba). ¿Podríamos haber ganado la Liga? Técnicamente es factible pensar que sí pero analizándolo en detalle, para mí, es casi un milagro haberla estado peleando hasta el último minuto y consiguiendo por el camino el segundo mejor registro de la historia. Algo así no puede ser baladí. 

Competimos injustamente contra dos monstruos que cada vez lo son más. Monstruos que nos cuadriplican el presupuesto, controlan los repartos y monopolizan los medios. No lo verán en los periódicos pero el poder económico del Atleti está más cerca de los que le siguen en presupuesto que de los que pelean por lo mismo. Los tergiversadores de la realidad (periodistas deportivos, para que me entiendan) hablaban de un equipo que se había gastado 100 millones de euros en verano. Obviaban, como siempre, que eso no era un capricho sino una necesidad. Nos habían quitado jugadores por valor mayor que ese. Tener que vender por 100 la casa en la que vives para irte a vivir a una de 80 (por tercer año consecutivo) no es lo mismo que vivir en un palacio de 1000 y comprarse una casa de 100 para que nadie más vive en ella. Parece claro. Hasta alguno que yo me sé sería capaz de entenderlo si dejase de escribir al dictado. 

Más. Ninguno de los fichajes estivales del Atleti (esos famosos 100 millones) es hoy titular indiscutible del equipo. Alguno ha salido ilusionante (Carrasco, Correa, Savic), otros con dudas (Vietto) y alguno directamente rana. Jackson Martínez, el killer que venía a recoger el testigo de los Agüero, Forlán, Falcao o Diego Costa se quedó ganando dinero en un equipo chino. Sin delantero, con Tiago lesionado nada más empezar y con los nuevos fichajes renqueando, aguantamos el tirón. El equipo siguió compitiendo. Tuvo que aparecer Saúl y Thomas cuando no había referencia en el centro y nadie les esperaba. Aparecieron. Se sobrepuso al histerismo mediático de las patadas, la violencia y el juego feo (los del dictado otra vez) para seguir compitiendo. Se lesionaron los centrales y apareció Lucas. Faltaba el 9, Vietto se perdía... y apareció Torres

Agarrado hasta el último aliento el equipo ha llegado al final en posición de disputar la liga mientras por el camino eliminaba a los campeones de Portugal, de Turquía, de Holanda, de España y de Alemania, para plantarse en la final de la mal llamada Liga de Campeones. Algún histérico de nuevo cuño, de esos que voluntariamente se someten a las reglas del Establishment y que no entienden la derrota como algo consustancial al juego, dirá que faltó un partido. Prefiero ahorrarme los adjetivos y no entrar a un debate que encontrarán fácilmente en cualquier panfleto de amarillo chillón. 

Si a mí me preguntan con qué palabra resumo la temporada del Atleti me agarraría al idioma francés para decir: Chapeau

¿Qué hubiese dicho de haber ganado la Liga? Probablemente lo mismo. Soy así de raro.

@enniosotanaz



Bye, bye...





A punto de empezar la pretemporada, con el nombre del Atleti haciendo en los medios de comunicación el tradicional ridículo estival de todos los años, con el mutismo desesperante (e intolerable) de los que artificialmente dirigen los designios del Club Atlético de Madrid, con un desequilibrio más que notable entre dudas y realidades, con ningún fichaje confirmado y tres internacionales vendidos en la lonja de carne en que se ha convertido este periodo y sobre todo con la contundente certeza de que Arda Turan no era (ni será jamás) nadie especial, más allá de un vulgar “profesional” como tantos otros, mentiroso y egoísta, que además me ha engañado como a un imbécil, creo que es buen momento para cerrar momentáneamente el blog. 


Volverá a finales de agosto, siempre que la maléfica dirigencia del equipo sea capaz al menos de agrupar a once jugadores de campo para iniciar la liga. 

Hasta entonces que disfruten del verano. 

Un abrazo 

@enniosotanaz

Veremos

Parece que hace un siglo desde que el Atleti terminará la liga en tierras granadinas pero no es verdad, no hace tanto. Ni siquiera ha terminado administrativamente la temporada, por mucho que los colchoneros hayamos dado ya por amortizado el ciclo y estemos pendientes de imaginar lo que está por venir. Yo el primero. Sin que tenga mucho sentido, la verdad, porque lo que ocurra en las entrañas de la dirección técnica del Atleti (donde quiera que esté) es algo que nunca sabremos y que viaja independiente a nuestras súplicas, pero con la ilusión lícita del que sueña con un traje nuevo. 

Da la sensación de que es la primera vez en muchos años que el equipo puede ponerse a pensar en crecer sin antes tener que reconstruirse. Durante décadas hemos tenido que asistir al desmantelamiento constante de los pilares de una plantilla que no siempre estaba consolidada y el efecto, lo sabemos bien, era letal. El año pasado, sin ir más lejos, el periodo estival fue una carrera de obstáculos, casi a contrarreloj, para intentar cerrar las heridas que nos habían dejado los petulantes millones del Chelsea FC. El objetivo máximo fue sobre todo el de intentar llegar al mismo lugar en el que nos habíamos quedado al final de temporada. Un objetivo difícil que a la larga no se cumplió. A posteriori pudimos ver que partiendo de un presupuesto acotado como el que maneja el equipo, era una tarea harto complicada de conseguir. No deja de ser una desgracia el tener que estar permanentemente arreglando descosidos, con la única intención de poder ir vestidos. Este año, quizá por el mal rendimiento de las piezas obtenidas en el ejercicio anterior o por la toma de conciencia de nuestro nuevo estatus, la amenaza de un desmantelamiento masivo no parece tan fuerte como otras veces y todo invita a pensar que ilusionarse con la posibilidad de apuntalar el equipo sin tener que preocuparse primero por llegar a la línea de salida, no sea descabellado. Siendo muy consciente de donde estamos y no teniendo que lamentar luego sorpresones de última hora, heitingazos u oscuras resoluciones UEFA, así es como lo veo yo. 

La portería debería quedarse como está. Oblak parece una solvente apuesta de futuro y Moyá es un excelente portero reserva que no tiene porque desmerecer en nada si es puntualmente. Me gusta esa dupla juventud veteranía y ambos han demostrado saber estar a las duras y a las maduras. 

La defensa tiene un problema evidente y varios ajustes. Salvo el lateral derecho (con Juanfran en plan imperial y Gámez consolidado) todo es cuestionable. El lateral izquierdo necesita de un jugador solvente que lleve a Siqueira al banquillo para, en todo caso, hacerlo crecer. Debo ser el último defensor de Siqueira vivo. Personalmente creo que el Atleti le ha venido grande y que necesitamos otra cosa pero creo también que sigue siendo recuperable. ¿Filipe Luis? No lo sé. Excelente jugador del que emocionalmente no guardo el mejor de los recuerdos. Godín y Giménez apuntan a titulares mientras que Miranda (excelente jugador al que le debemos mucho) está en esa edad en la que se suele buscar el último gran contrato. Todo apunta a que tendrá que venir algún central de fuste (probablemente versátil, de esos que también pueden jugar de lateral o mediocentro defensivo). 

El centro del campo es, para mí, la clave del asunto. Simeone se desmarcó recientemente con unas declaraciones públicas en las que decía que el equipo debería dar un paso al frente y cambiar su forma de jugar. Decía que veía a Koke jugando en el mediocentro como primer puntal de ese nuevo cambio. Me ilusionan mucho esas palabras. Cambiar a Koke de posición no es sólo eso sino modificar la estructura de todo el equipo. Significa retrasar la línea de creación, significa reducir la verticalidad, significa tener que jugar más juntos y significa probablemente tener que jugar con un solo punta y varios enganches. A mí me seduce, pero para ello está claro que necesitamos otro tipo de mediocentros. Por eso intuyo al menos dos fichajes en esta zona. Pero es complicado, porque los buenos mediocentros escasean y además son muy caros. 

La delantera ha sido uno de los grandes problemas de este año. En concreto el ariete. Mandzukic no ha respondido a las expectativas y personalmente no creo que pueda alcanzar ya lo que el Atleti necesita. Me cae bien y creo que ha tenido mala suerte, pero no vería mal una salida decente que dejase dinero suficiente como para ayudar a encontrar otro 9 de garantías. Creo que le vendría bien a él y también al equipo. Pero es una tarea complicada porque tampoco hay muchos 9 solventes a tiro de fichaje. Vietto (jugador que me encanta y que ojalá fichemos) no es un 9 de los que le gustan a Simeone. Nolito (que también me gusta, aunque no tanto como el anterior, sobre todo por la edad) tampoco creo que lo sea. Correa (al que tengo ganas de ver de rojiblanco) es también un segundo punta más que un ariete. 

Tengo verdadera curiosidad por ver como se configura la plantilla de mediocentro para arriba porque eso dará muchas pistas de a qué quiere jugar Simeone. No me extrañaría un cambio de dibujo tendente al 4-2-3-1. Respecto a los jugadores cedidos personalmente me quedaría sólo con Óliver (dejando otro año a Manquillo en el Liverpool) aunque viendo el tipo de jugadores que se rumorea que pueden venir, me temo que el extremeño va a tener complicado jugar. Es un excelente jugador pero creo que está todavía en formación, que necesita jugar y que aquí lo va a tener complicado. 

En definitiva dos defensas, dos centrocampistas y un par de delanteros (con sus correspondientes salidas) es lo que echaría en falta. Veremos. El verano no ha hecho más que comenzar, suponiendo de hecho que haya comenzado.

No cuenten conmigo

El rostro de Tiago, empapado en sudor sobre el césped granadino, resultaba bastante significativo. El aspecto de Koke o de Gabi, no era mucho mejor tampoco, a pesar de llevar más de media hora correteando por el césped y con la complacencia de un Granada que había aceptado, implícita o explícitamente, el pacto de no agresión. No había sido un partido muy exigente, no podía serlo, pero la temporada sí que lo había sido y se notaba. Se notaba desde hacía muchas semanas. Exigente, dura, complicada y larga. El pitido del árbitro ponía, por fin, el punto final a la travesía y llegado ese punto el listón planteado desde el vestuario, el llamado objetivo, se había cumplido. Ningún periodista profesional subrayó el hecho (ni lo hará jamás) pero los jugadores del Atleti no celebraron el final con aspavientos ni euforia. Ni en ese momento ni después. Un abrazo sobrio, una mano estrechada y unas palabras en rueda de prensa, tan razonadas como cargadas de lógica, fueron todo. Como tiene que ser. El trabajo bien hecho se celebra así, sin alharacas, con análisis y con discreción. La locura, la bendita locura, debe quedar reservada para celebrar el verdadero éxito, lo extraordinario, eso que te aparta de la lógica y te sitúa por encima de las reglas que marca la razón. Así debería ser siempre.

La temporada 2014/2015 ha terminado para el Atlético de Madrid y es tiempo para el análisis. Cuerpo técnico y jugadores dan por bueno el global del ciclo e incluso se autocalifican con una nota de sobresaliente. Yo no soy tan generoso en la calificación pero también lo doy por bueno. El Atleti alcanza con solvencia y justicia aquello que se le debe exigir cada temporada. Consolida ese tercer puesto que le corresponde por presupuesto y títulos, mientras que en Champions y Copa del Rey los rivales (mucho más poderosos económica y socialmente) tienen que sudar sangre para eliminarlo. Bien. Sin olvidar ese delicioso caramelo que fue ganar la Supercopa al Real Madrid, al bagaje anteriormente citado es lo que debemos exigir a este club pero permítanme que resalte precisamente esa palabra, exigir, porque algunos parecen confundir su significado. Una cosa es aspirar y otra exigir. Una cosa es querer y otra estar obligado. El Atleti debe aspirar a ganar todos los partidos que dispute y por lo tanto a ganar cualquier título que tenga la oportunidad de ganar. Es muy lícito (y sano) que el aficionado (y el cuerpo técnico) aspiren a lo mismo y tengan la ilusión de alcanzar siempre el primer puesto de todas las competiciones (lo digan o no, que en el fondo da lo mismo). Exigirlo es otra cosa. Es algo que debería alejarse de las emociones (propias de aspiraciones y anhelos) y abrazar a la razón (propia de fríos balances). Quizá influido por ese estilo torticero y binario patentado por Chiringuitos y Manolos, mucho aficionado recién llegado (o que da la sensación de recién llegado) confunde las dos cosas: aspiración y objetivo. Piénsenlo, verán como con muy poco esfuerzo entienden la diferencia. Si no es el caso siempre podrán recurrir a la literatura para empaparse de las enseñanzas del novelista inglés Daniel Defoe cuando decía que todo nuestro descontento por aquello de lo que carecemos procede de nuestra falta de gratitud por lo que tenemos. 

Si hablamos de gestión deportiva no tengo todavía muy claro si fue buena o mala pero de lo que no tengo duda es que ha salido mal. Quede dicho de antemano que el desmantelamiento sufrido el pasado verano fue terrible y que las posibilidades de mejorar el equipo se tuvieron que desechar, ya en la línea de salida, en pos de un objetivo menos ambicioso que pasaba, casi exclusivamente, por no debilitar lo que ya se tenía. Un drama que los que controlan las luces del monstruo se niegan recurrentemente a querer enfocar con propiedad pero que está ahí. A toro pasado, creo que el equipo no ha conseguido suplir ninguna de las 3 grandes amputaciones que sufrió en verano y la plantilla ha acabado siendo peor que la anterior. Prometo hablar otro día de jugadores, rendimientos y opciones de futuro pero hoy me quedo con eso. Está bien reconocerlo y analizarlo pero es absurdo tirar de melancolía. La temporada ha sido una lucha desesperada por sobreponerse a contratiempos con los que no se contaba: portero que no cuaja, necesidad de nuevo sistema, presión exagerada de la prensa, lateral que no da, etiqueta de violentos, delanteros que se deshacen, “sorteos” desafortunados,… Casi siempre el equipo ha salido con dignidad de todo ello o como mínimo ha muerto en la orilla y con el enemigo también destrozado. Me quedo con esa lectura. Me gusta ser aficionado de un equipo que gana mucho pero que cuando muere, muere así

Soy optimista en el futuro. No puedo dejar de ser consciente de la dificultad implícita de tener unos dirigentes oscurantistas, un presupuesto cada vez más alejado de la elite, unos rivales que crecen y que ya nos conocen, un aparato mediático hostil y repugnante o un cierto cansancio por vivir al límite constantemente, pero soy optimista. Lo siento. Lo siento sobre todo por tanto cenizo que leo en Tuiter o escucho a mí alrededor y que pretende que reproduzca con pasión sus nada originales cuitas. No contéis conmigo para organizar un aquelarre colectivo en el que nos abramos conjuntamente las venas mientras algún analista de cámara, bien alimentado y poco instruido, hace de DJ. No contéis conmigo para escupir al cielo ni para jugar a ser aficionado de otro equipo (de cualquiera, porque cada vez quedan menos opciones) llevando la camiseta del Atlético de Madrid. No contéis conmigo para construir castillos en el aire, discutir acaloradamente sobre historia ficción o buscar, siempre a posteriori, motivos infantiles que presuntamente explican cualquier arbitrariedad. No contéis conmigo tampoco para llorar o para estar triste sin motivo porque es que además no lo estoy. No es una pose. 

Apelo a la historia de este club, a su espíritu, su idiosincrasia y ese carácter especial que nos ha hecho famosos. A esa forma de ser que nos distingue de la de los demás, la de los que manejan el volante, la de los que sólo escuchan y la de los que sólo aplauden. Por mucho que todos ellos quieran constantemente asimilarnos a su mediocridad no van a conseguirlo. Me sobran los pesimistas. Esos que, como decía Chesterton, piensan que todo está mal menos ellos mismos. No, conmigo que no cuenten.

@enniosotanaz 

Balance

Durante los últimos años, llegadas estas fechas y en este mismo blog, he tratado de hacer mi particular balance de la temporada. Encontrar las lecciones aprendidas, los pros y los contras, separando las partes positivas de las negativas para, hipotéticamente, asentar las bases teóricas de lo que tendría que ser, en mi opinión, el Atleti del futuro. Fueron años de penurias, en su mayoría, que eventualmente dejaban relucir ciertos motivos para la esperanza. Pequeñas islas en el océano que venían casi siempre ligadas a nombres de personas que entraban y salían del club, perfumadas en drama y a través de una puerta giratoria infinita que jamás dejaba de girar. Todo aparecía además con una pátina de melancolía y reproche que desde hace décadas llevamos cosida en la mochila como si fuese parte irrenunciable de nuestro equipaje.

Me temo que en este año de catarsis no será así y que el balance, si es que merece la pena hacerlo, va a resultar muy breve: se me hace difícil pensar en una temporada mejor. Si alguien espera palos a diestro y siniestro, que me la coja con papel de fumar o una bandera con la que cubrir su radical talibanismo anti-todo, me temo que tendrá que buscar en otra ventanilla. Sí, sé que la meta está en ganar todo lo que se juega y que técnicamente hemos perdido dos títulos de tres pero qué quieren que les diga, un puto minuto y medio en la final de la Copa de Europa o caer en semifinales de la Copa del Rey frente al campeón me parecen datos lo suficientemente cercanos a la casualidad o la suerte como para tenerlos en cuenta. No lo haré. Sería un necio. La temporada ha sido fabulosa, espectacular e inolvidable. Un sueño que ha sido (y es) y que he podido vivir de cerca.

El Club Atlético de Madrid sabemos que no es un Club, que no tiene socios, que está en manos de quién está y que esa propiedad aparentemente legal, lamentablemente, fue una usurpación mafiosa y denigrante. Lo sé y no lo olvido (ni lo olvidaré) pero me niego a que eso condicione mi vida, mi felicidad y mi forma de entender al Atlético de Madrid. El gilismo es una enfermedad que tiene el Club pero igual que me parece injusto ignorarlo me resulta estúpido anteponerlo siempre ante cualquier otra cosa. A mí lo que me importa y lo que me hace feliz es el Atleti y no su enfermedad. Que está desgraciadamente todo ligado es obvio pero lo que no pienso consentir es que los árboles no me dejen ver el bosque. Que ningún agente externo, por nocivo que éste sea, me haga renunciar a mi esencia, a mis principios, a mis sueños y a mi alegría. Y que si quiero llorar de felicidad pues lloro sin remordimientos. ¡Faltaría más! El Atleti, mi Atleti, está por encima de personajes, a un lado y a otro de las trincheras. Nadie me va a decir a mí cuál es la forma correcta de acercarse al escudo del Oso y el Madroño porque, entro otras cosas, esa forma única y perfecta no existe. Nadie debería decírselo a ustedes tampoco. Los repartidores de carnets de buen colchonero que van por ahí dando lecciones, digan lo que digan, son unos farsantes.

Soy de los que piensa que para que las críticas tengan sentido hay que ser también capaz de resaltar, con el mismo estilo, los aciertos. Desconfío por definición tanto de los aduladores que siempre ven el lado positivo como de los cenizos que siempre lo ven todo mal. Así que honestamente creo que el Atleti, como institución, ha acertado esta temporada en muchas cosas. Ahora que entramos en periodo estival y la prensa tóxica vende todos los días a quince jugadores de la primera plantilla conviene recordar lo que ocurrió por ejemplo el año pasado. Un año que comenzó exactamente igual, con aparente desbandada general de todos nuestros jugadores y que acabó con la misma plantilla que al principio (a excepción de Falcao que a estas alturas ya no estaba). Conviene recordarlo porque creo que por primera vez en muchos años se gestionó un plantilla con sentido, coherencia y ciñéndose al presupuesto. Dos tipos por puesto, respeto al entrenador, buena política de cesiones, apuestas por jóvenes de futuro y refuerzos interesantes en invierno. Algunas cosas salieron mejor que otras pero el plan tenía sentido y a priori a todos nos hacía estar esperanzados. Si son capaces de repetir lo mismo este año, teniendo en cuenta además los réditos económicos obtenidos tras una exitosa campaña, seré muy feliz. Es decir, no pienso arrancarme la camisa y ni perder los nervios a modo preventivo como veo que está ocurriendo en las redes. Lo único que echo de menos es saber realmente la situación económica del club, el montante de la deuda, la lista de acreedores y el escenario real que nos movemos pero esta reivindicación recurrente es parte de la historia negra del legado Gil como ya sabemos.

De la dirección técnica (el Cholo, Burgos, el profe Ortega,…) no puedo decir nada malo. Sobresaliente. Simeone es ahora mismo un Dios para la religión colchonera. La referencia en la que todos nos fijamos. Deportivamente ha construido un equipo con personalidad y poderío. Un equipo que maneja muchos registros pero que lamentablemente los rapsodas más casposos de las ondas, sumidos en esa soberbia gratuita que parte del público les deja tener, no quieren ver. Es su problema. Poco a poco ha ido cuajando la leyenda mentirosa de que el Atleti juega mal y que gana únicamente a base de cojones. Mentira. El equipo de Simeone es un equipo que juega al fútbol muy mal y muy bien. Feo y bonito. Que ha jugado al contrataque y llevando la manija del partido. Que defiende y que ataca. Un equipo capaz de adaptarse a las circunstancias y los momentos pero sin perder de vista el objetivo único que lo consolida todo: ganar. Me encanta el fútbol y me encantan los buenos jugadores pero también me siento muy identificado con la forma de jugar de este equipo. No veo incoherencia por ningún sitio.

Otro de los grandes aciertos del Club ha sido en mi opinión la imagen institucional. Moderna, honesta, emotiva y diferente. Viendo hablar al entrador o al capitán (o a cualquier jugador) y leyendo la cuenta oficial de Twitter, me he sentido este año orgulloso de los que me representan. Con la salvedad de esa anomalía desagradable, que tan poco tiene que ver con el Atlético de Madrid y que es siempre Enrique Cerezo, tengo la sensación de que el Atleti ha sido capaz de transmitir una imagen muy apetecible para el espectador neutral y que el escudo, como marca, ha ganado muchos enteros. Evidentemente los éxitos deportivos han ayudado pero no es sólo eso. El Atleti de este año es la demostración de lo importante que es la forma con la que se consiguen las cosas. Que es mucho más fácil querer algo construido por uno mismo que comprado. Uno sale ahora por el mundo y siente la admiración. La envidia. El Atleti es ahora un ejemplo de los valores que nunca deberían habernos abandonado: humildad, esfuerzo, coraje, orgullo, valentía y felicidad. Veo pancartas felicitando al equipo en campos pequeños de Italia, Alemania o Polonia y me lleno de euforia. El Atlético de Madrid, es ahora mismo la referencia del otro fútbol. No el de las patadas sino el del corazón. El héroe de todos aquellos que no están inmersos en la sangría de dinero y estupidez que sacude el mundo contemporáneo del balompié. Fuera de los petrodólares, el gas ruso o la recalificación mafiosa de terrenos al norte de Madrid. Fuera de la mentira. De las portadas para imbéciles. Del alpiste diario de los que nadan a favor de la corriente. De la crueldad del vil metal. Del poder fáctico. Del Establishment.

Con todos los matices que quieran, hoy me siento muy orgulloso de ser del Atlético de Madrid y si me preguntan qué es lo que espero para el año que viene mi respuesta será muy sencilla: poder volver a sentir exactamente lo mismo dentro de 365 días.



PD. En la foto que ilustra el artículo aparece el que esto escribe.

Punto y aparte

“La cantidad de rumores inútiles que un hombre puede soportar es inversamente proporcional a su inteligencia” (A. Shopenhauer) 

Llevo varios días mordiéndome la lengua. Al igual que todos ustedes, yo también tengo que soportar la compota diaria de rumores y fichajes que los medios de comunicación confeccionan constantemente. Supongo que así seguirá, con mayor o menor intensidad, hasta que el balón se ponga otra vez a rodar y es algo que no me seduce lo más mínimo. Esa parte consustancial al fútbol que es el periodo de fichajes era en tiempos pretéritos un momento de ilusión. Durante semanas construíamos castillos en el aire con las posibilidades que depararía el futuro. Uno imaginaba la alineación que vería en pocos meses corretear por el césped del Calderón y se emocionaba con la temporada por venir. Pero esos días quedaron atrás y hace unos años que el verano es más un sufrimiento que un placer. Una tortura china. Un continuo sobresalto. El que ahora despierta desgraciadamente no es una excepción. 

No les voy a engañar. No soy optimista. La misteriosa situación económica del club, ese secreto que nadie conoce y que nadie (con galones) pregunta, hace presuponer que la posibilidad de excesos es más bien corta. Algo que no se ha explicado y que así, en frío, es muy difícil de entender, viendo como llevamos varios años vendiendo jugadores por un dineral. Años en que se nos hablan de historias de grandeza, de mejor gestor del mundo, de valor de marca creciente y de que todo va viento en popa pero que a la hora de retratarse, la realidad parece decorar con colores bastante menos vistosos. Escucho los nombres de Negredo o Capel o de un señor con 130 años que llega libre y me dan ganas de cabrearme y soltar las cosas que se pasan por mi cabeza, pero a través de este mismo blog me paso la vida pidiendo rigor y coherencia a los protagonistas de todo esto así que sería muy osado por mi parte ponerme a juzgar ahora el desempeño de la dirección deportiva. Ahora que realmente no sabemos nada y que lo único que hacemos es bailar entre rumores. Con mayor o menor verosimilitud.

No lo voy a hacer. Debo presuponer que se está trabajando en hacer las cosas lo mejor posible y debo esperar a que allá por mediados de agosto tengamos una idea clara y concreta de lo que será el equipo la temporada que viene. Espero entonces poder verles allí a ustedes para comentarlo. 

Hasta entonces, le deseo que tengan unas felices vacaciones (el que pueda disfrutar de ellas) y en cualquier caso que pasen un verano estupendo. 

¡Nos leemos muy pronto!


Reflexiones para el nuevo curso (o no)

Escribir del Atlético de Madrid cuando no hay competiciones de por medio parece algo absurdo pero todos sabemos que no lo es. Especialmente si hablamos del Atlético de Madrid que se trata de un “club” que desprecia el área deportiva casi tanto como el resto de la áreas. En los últimos años cuando llegaba la época estival solía echar el cierre temporal de esta humilde bitácora evitando así hablar de rumores (que no me gusta) y resistiéndome la tentación de construir castillos en el aire que básicamente es a lo que se dedican los que viven de hablar de fútbol.

Mi intención era y es volver a hacer lo mismo este año pero desde que terminó la liga con más pena que gloria y tras los inmediatos sobresaltos que los atléticos estamos sufriendo, la tradicional sensación de estar haciendo el gilipollas que normalmente va ligada al nombre de Ennio Sotanaz se está haciendo mucho más patente. Esa cantinela que siempre ha estado de forma latente y que dice “¿Por qué no lo dejas?” entraba normalmente por aquí de forma subrepticia y por la puerta de atrás pero en las últimas horas se está haciendo más intensa que nunca.

Llevo unos días planteándome que hacer con este blog en los días venideros. Es evidente que no me gano la vida haciendo esto y es evidente que lo “único” que obtengo a cambio son los comentarios cariñosos de algún lector agradecido que reconozco que me ponen muy feliz y que guardo en mi memoria como oro en paño. Es evidente que nadie me pidió que me pusiese esta camiseta nunca pero es igualmente evidente que nadie me va a decir cuando me la tengo que quitar. Simplemente estoy pensando en voz alta.

Mi intención a día de hoy es mantener vivo el blog pero no sé si tiene sentido y en cualquier caso tengo la sensación de que debería plantearlo de otra manera. ¿Más posts? ¿Menos posts? ¿Menos crónicas? ¿Sólo crónicas? ¿Ninguna crónica? ¿Más ordenado? ¿Más comentarios cortos? ¿Menos epístolas literarias?... Lo cierto es que no lo sé pero si alguno de los que se pasa por aquí quiere echarme una mano haciendo alguna recomendación será bienvenida. Tienen ustedes abierta a su entera disposición la sección de comentarios o mi correo electrónico, a saber:


De aquí hasta finales de Julio en el que colgaré realmente el cartel de cerrado por vacaciones no sé lo que puede aparecer (si es que aparece algo). Dependerá de los disgustos que nos depare el día a día (porque francamente no espero demasiadas alegrías).

Eso si, desde hace unos días soy un ente activo en twitter así que sería muy grato verles a todos ustedes por allí en la red de los 120 caracteres. Mi alias es lógicamente: enniosotanaz

Un fraternal abrazo a todos,

Fin de temporada




Creo que hasta que no empiece de verdad la temporada 2010/2011 (finales de Agosto) no volveré a escribir del Atleti así que hasta entonces y que pases un feliz verano.

Por petición expresa de un buen amigo me he decidido a escribir en una hoja lo que digo en voz alta respecto al Mundial que se esta jugando en sudáfrica. Si le quieres echar un vistazo está aquí:

Fin de fiesta

Ayer terminó en el Calderón la temporada 2008-2009 para el Atlético de Madrid y lo hizo, muy a pesar de la estirpe de presuntos periodistas que tienen raptado el periodismo deportivo y que lejos de apelar a sus escaso talento son incapaces de escaparse del tópico manido, sin nervios, sin agobios, sin sorpresas y con la única épica de ver un estadio lleno hasta la bandera, gritando, animando en su equipo y celebrando el éxito menor de la cuarta plaza y el éxito mayor de uno de sus ídolos. Éxito que por cierto tendríamos hasta en la propaganda electoral de los partidos frikis si Diego Forlán vistiera otras camisetas más galácticas. Con el 3-0 frente al Almería terminaba una temporada larga, rara, complicada y en la que en ningún momento el equipo se ha sentido sereno, sólido o a gusto. Una temporada para olvidar desde mi punto de vista. Una temporada en la que se comenzó improvisando y en la que se terminó de la misma manera porque al fin y al cabo como decía Confucio basta estudiar el pasado para pronosticar el futuro.

El ambiente era fantástico, increíble, era el ambiente de las grandes noches del Calderón. El equipo sin embargo salió atenazado por los nervios que no significa temeroso ni asustado ni venido a menos. Salió atenazado por la responsabilidad de no estropear la fiesta pero la sensación duro apenas los diez minutos iniciales. A partir de entonces, sin que el Atleti se hiciese todavía con el control del partido, el aspecto fue diferente, el balón volvió al césped y a estar lejos de las áreas lo que de momento tranquilizaba al respetable. Pero mientras los colchoneros se estiraba, se desperazaban y empezaban a entrar en el partido apareció el inagotable talento del Kun Agüero para adelantar el final y para sacarse un gol de la manga que levantó como resortes a los más de 50000 espectadores que allí estábamos. El Argentino recibe el balón en el lateral derecho del área almeriense, regatea en una baldosa a un par de rivales y saca una de esas piernas prodigiosas que ponen el balón en la red y el uno en el marcador. Corría el minuto 20 y el partido había acabado.

Había acabado porque a partir de ese momento no existió más equipo en el campo que el Atleti. Se hizo dueño del balón, del ritmo, del ambiente, del juego y del espíritu. La grada también ayudo con ese incansable grito de guerra que una y otra vez provocaba el Fondo Sur y que ayer si coreaba el resto del estado. Los jugadores, a diferencia de tantas y tantas veces, ni se dejaron verse afectados por el ambiente, ni sufrieron la presión ni sintieron el relajo de verse por encima del marcador y siguieron metidos en el partido hasta el minuto final. Hasta las jugadas a balón parado volvieron a ser una realidad en el Calderón y el “bueno” (por decir algo) de Raúl García remato un buen cabezazo que suponía la tranquilidad del 2-0 con el que se llegó al descanso.

La segunda parte resultó ser una balsa de aceite. El equipo seguía manteniendo en el terreno de juego el estilo y la entrega que nos ha llevado hasta este punto en ese final de temporada glorioso y que como una alegoría se podía ver en la cara de Abel, serio y concentrado. Existió algún desajuste defensivo y alguna que otra ocasión de los andaluces pero todo terminó de finiquitarse con el enésimo zurdazo sobre humano desde su continente del uruguayo Forlán que subía el tercer gol al marcador, el número 32 a su cuenta particular (¡32 goles!) y la certeza de que el rubio charrúa sería el flamante bota de oro de esta temporada. A partir de ahí la celebración de la clasificación para la previa de la Champions, cánticos reivindicativos (“abeel, abel ,abel, abel...”), la ola dando vueltas, los himnos en el ambiente, el premio de la ovación a Forlán, ... en fin, el fin de la fiesta.

Hoy quizás no sea el momento y ya tendremos tiempo de teorizar sobre el futuro, la planificación, los descartes, el criterio de club, los desastres pasados, los errores de los que no aprendemos, la impertinente espada de Damocles de la prensa deportiva, las estupidez congénita de nuestros dirigentes incluso horas antes de jugarse toda la temporada en un partido, de fichajes, de los que tendríamos que traer, de la perenne crisis institucional, de Abel, de los enemigos de Abel y en definitiva de como debería ser el Atleti del futuro, Eso si, espero que los que tienen las riendas de este carro no adopten la misma actitud porque en esto estoy con Albert Einstein cuando decía que él no pensaba en el futuro porque este llega muy pronto y no le daba tiempo.

Mirar atrás para mirar adelante

Hasta la temporada que viene...