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¡Un abrazo!

...Esa es la cuestión

Los aficionados atléticos que no son abonados de este peculiar club probablemente no conozcan la mecánica de renovación de abonos que impera en nuestra querida institución pero es ciertamente peculiar. Nadando en los límites de la legalidad y lo moralmente decente, como no podría ser de otra forma, el método elegido por los avispados “gestores” de la entidad está en consonancia con las prácticas más filibusteras de entre los más filibusteros. El plazo de renovación comienza nada más terminar la temporada antes de que se desaten las hostilidades de los fichajes, altas, descartes y demás “menudencias”, para cerrarse pocos días después de forma inexorable. Limpio y sigiloso. De hecho el plazo para la renovación ya está cerrado a día de hoy cuando los colchoneros no sabemos todavía nada (y cuando digo nada me refiero a nada) de la temporada que viene. Pero como si el detalle de la descarada nocturnidad no fuese suficiente los avispados que lideran “Demoliciones Gil Marin” te mandan una carta (exclusivamente postal) en la que te avisan de que salvo que te tomes la molestia de darte de baja exprofeso, renovarás automáticamente en la fecha señalada. Es decir, sin no dices nada antes de una fecha se supone que el club está licitado para retirar el dinero correspondiente de tu cuenta corriente y olvidarse de ti hasta el año que viene. Da igual si has cambiado de piso o estás de viaje o la carta se ha perdido. Por así decirlo: te jodes. Es como el chiste ese del que manda un carta en la que pone “si 24h después de ser enviada esta misiva no he recibido una respuesta contraria de su parte, entiendo que estoy capacitado para cepillarme a su mujer con su beneplácito. Atentamente”.

¿Qué es lo que se ha renovado? Me temo que asistir a un proyecto caduco, dormido y en obras cuyas perspectivas parecen difuminarse en el yate privado del impertérrito heredero Gil, ese sujeto de expresión sombría y talento menguante que hace suyo el apellido de negligente. El entrenador no ha dicho esta boca es mía (probablemente porque ni pueda ni sepa que decir). El señor que va disfrazado de director deportivo supongo que ha vuelto a prolongar un mes más sus vacaciones de 11 meses al año y casi es mejor que en este caso no abra la boca porque cada vez que lo hace se resiente el IBEX 35. El “teleñeco” que aparece haciendo las funciones de presidente también está de vacaciones y ha dejado en su lugar un doble de peluche con pilas suficientes y un CD interior que repite lo mismo una y otra vez. El parecido con el personaje real es asombroso e imperceptible para el ojo humano. Mientras tanto el amo del calabozo, el afamado veterinario de rostro picasiano, permanece en su estado natural durante todo el año: missing. La sensación es que nadie está haciendo nada lo que tristemente tiene todos los visos de que se corresponda con la realidad. Los rumores de la guardia suiza de Florentino, anteriormente llamados periodistas, son tan descorazonadores que no dan pie ni a enfadarse: Juanito, Asenjo, Cabrera,… ¿no estaremos sufriendo una broma de cámara oculta? En nuestras oficinas hay más tranquilidad que en las del Barça, como si hubiésemos ganado el triplete y tuviésemos que hacer simplemente “pequeños ajustes” en una plantilla que por otro lado es todo ella prescindible a excepción de dos o tres nombres (que son precisamente de los que si se habla pero para todo lo contrario). Es más, la rumorología subrepticia, esa que nos corresponde según el nuevo orden, va por los derroteros del central y el medio centro defensivo de todos los veranos.

Pero independientemente de todo lo anterior reconozco que no he tenido el “valor” de dirigirme a las oficinas del club ni he consultado a mis abogados para emprender acciones legales contra ellos así que por tanto he renovado mi abono (¡sin hacer nada!). Respeto todas las formas de lucha antigilista incluida aquella que aboga por el que no habría que renovar ningún abono pero antes de que se me condene de “gilista” por no hacerlo (no sería la primera vez) o por tener la desfachatez de querer ver al equipo in situ la temporada que viene, me gustaría decir que no comulgo con la cuantificación del colchonerismo en números ni en hechos. Si fichas kakás me abono, si juegas mal me borro. Si está Gil me quito, si viene otro Florentino me pongo. Yo no soy así. Se está o no se está. Se es o no se es. Prefiero seguir pensando en el fútbol desde la perspectiva romántica que me hizo poner los pies en el estadio Vicente Calderón por primera vez aun teniendo la sensación de ser el único estúpido que siente el club en esos términos. Cada uno tendrá su propia perspectiva pero para mí ir al campo, aunque sea para sufrir, gritar o enfadarme, está inexorablemente unido a mi código ético como Colchonero.

No comulgo precisamente con los parámetros de la curia romana y hace unos años discutía con un cura encantador, que era incluso más crítico con la iglesia católica oficial que yo. Le decía que no entendía la razón de que siguiese perteneciendo a una comunidad que él mismo consideraba tan falsa y con la que no tenía nada que ver pero recuerdo que me dijo que la idea de iglesia no era exclusiva de los señores que la tenían raptada, que estaba por encima, que él tenía otra idea igual de válida o más, que se sentía parte de esa comunidad independientemente de sus miembros poderosos y que no tenía porque abandonarla aunque el coche estuviese dirigido por incompetentes y mafiosos. Él quería estar, quería ser y es más, me hizo la siguiente pregunta que todavía resuena en mi cabeza: ¿Por qué no te quitas tú del Atleti si no comulgas con los Gil? Touché. Me temo que los dos teníamos la misma respuesta.

El día que deje de renovar mi abono será por razones económicas o porque he dejado de ser del Atleti pero entonces ya no habrá vuelta atrás. Mi lucha habrá terminado. Ser o no ser, esa es la cuestión.

R.I.P

“La soberbia no es grandeza sino hinchazón y lo que está hinchado parece grande pero no está sano.” (San Agustín)

Es imposible mantenerse ajeno al huracán Florentino Pérez. Es imposible hacerlo seas o no seas aficionado al fútbol y quieras o no quieras contagiarte de esta especie de movimiento mesiánico que gira en derredor del niño protegido de la familia March. El supuesto empresario lumbrera es la estrella mediática del nuevo Real Madrid y goza de la admiración y el respeto unánime de toda la prensa nacional e internacional deportiva o no, sin sufrir ni de refilón una sola voz discordante a su figura, a su legado o a su gestión. En un mundo polarizado como en el que vivimos donde absolutamente todo es cuestionable y donde toda partícula tiene su antipartícula no deja de ser algo sospechoso. Especialmente viniendo de un tipo que adsorbe (y destroza) de la noche a la mañana una empresa que es el doble de grande que la que él dirige, que construye emplazamientos remunerados por la administración cuatro veces más caros que el resto pero a la administración le da igual, que hasta hace poco tenía acciones de una compañía y su competidora, que construye las torres más altas de la ciudad en terrenos que hasta entonces eran zona verde (y que además no eran suyos), que consigue créditos multi-millonarios cuando nadie los da y los consigue para (y en nombre de) una “empresa” que tiene una deuda de 400 millones de Euros, diez veces más que las cifras que hicieron que el resto de equipos (como el nuestro) tuviesen que transformarse en sociedad anónima por ley y veinte veces más que la que provocó por ejemplo una sospechosa intervención judicial en el Club Atlético de Madrid. Eso sí, ni una sola voz discordante. Más bien todo lo contrario. No pretendo hacer un tratado de las fechorías disfrazadas de este tipo soberbio y carca con cara de repelente niño Vicente (aunque ahí están) pero quiero manifestar el asco que me produce aquello en lo que este tipo (junto a su cohorte de palmeros, los voceros de la infamia, los advenedizos de la sopa boba y demás gentuza) están convirtiendo el mundo del fútbol.

El primer virreinato del nuevo mesías del supuesto mercado libre ya supuso una transformación considerable del circo del balompié pero no precisamente en el campo de juego. El pornográfico dispendio de millones que el oscuro sujeto de apellido Pérez disfrazó de inversión durante sus 6 años de mandato, algo sin parangón hasta entonces, llevó a las vitrinas del Real Madrid dos ligas y una copa de Europa. ¿Mucho? ¿Poco? No hay duda, elijan el medio de comunicación que elijan el periodo Florentino está considerado como un tramo de la historia blanca “plagado de éxitos” en contraste con los de su antecesor o sucesor (Sanz y Calderón), monigotes sin escrúpulos y protagonistas de periodos “de sequía, negros y oscuros” para el equipo merengue. Nadie repara (ni reparará) nunca en que durante los 5 años de Lorenzo Sanz se ganaron 3 ligas y dos copas de Europa (más en menos tiempo) o que con el “anticristo” de Calderón en tres temporadas (menos de la mitad) se ganaron las mismas ligas que con Florentino el divino. ¿A quién le importa decir la verdad? El Real Madrid del periodo Florentino cambió más que nunca de entrenador (echando por decreto a leyendas del madridismo que ahora son intocables para la prensa), fue todo menos un equipo señor a la hora de fichar, nunca tuvo un estilo de juego definido y ni siquiera jugaba bien con regularidad. Cualquiera que me escuche decir esto pensará que estoy drogado o que mi colchonerismo me ciega pero créanme que fue así y no es tan difícil demostrarlo. La prensa alababa constantemente jugadas puntuales de sus galácticos pero nada parecido a un equipo de fútbol fuerte y compacto como conjunto (Milan, Ajax, Liverpool, Barcelona,…). Nada parecido ni de lejos.

Nadie se cuestiona nada del pasado a día de hoy. Florentino es Dios. Nadie tampoco repara en que el maná monetario que sustentó semejante empacho de poderío (mediático más que otra cosa) vino como consecuencia de una operación “magistral” según TODOS los periodistas que consistió en recalificar una zona verde, reclamada por los vecinos de Chamartín para poder utilizarla como tal desde hacía decenios, para construir rascacielos. Es decir, los madrileños, gracias a sus representantes políticos que por primera vez en lustros votaron todos a favor de algo (izquierda y derecha, vomitivo), subvencionamos el festival de estupidez que el Pope Florentino tuvo a bien ofrecer a sus ovejas. Todavía nadie ha explicado que ganó la ciudad de Madrid con aquello. No es tan difícil tener ideas geniales de este pelaje. Imaginen que el ayuntamiento decide hoy recalificar a urbanizable la zona de la Chopera dentro del Retiro madrileño (lugar que tiempo atrás usaban para entrenar algunas categorías inferiores del Atleti por cesión del ayuntamiento) para que tiempo después decida comprarle al Atleti el mismo terreno por miles de millones de Euros para así construir en la zona dos rascacielos de esos que generan “riqueza” para “todos” y que de paso pondrían al Atlético de Madrid en la órbita de los equipos grandes. ¿Alguien fuera del entorno de la mafia calabresa calificaría la operación de magistral?

Y ahora llega el segundo tsunami. Como un cerdo en una cacharrería entra el mismo personaje con las mismas gafas, la misma camisa, la misma soberbia y la misma desfachatez para definir y sentar las bases de lo que tiene que ser el fútbol moderno: un circo de freaks con un domador, tres o cuatro vedettes gordas y muchos payasos mantenido la mentira desde la estúpida ignorancia pero que aplauden con lágrimas en los ojos los latigazos del domador. Un circo del fútbol tremendamente caro y cuya amortización se debe hacer fuera del campo a base de ejercicios de malabarismos mediáticos que crean y destruyen fantasías tan reales como las Crónicas de la Dragonlance. Si en el primer virreinato las redacciones de deportes de los medios de comunicación se transformaron en sucursales comerciales que vendían sueños, historias y merchandising del nuevo parque temático conocido como “Realmadridlandia” ahora los mismos tendrán que ampliar sus locales y recursos para conseguir el estipendio necesario que de comer al monstruo. Si el Madrid gana ganan todos así que prepárense para tragar palomitas blancas.

En sitios como Inglaterra donde el equipo más popular no llega al 7% del total de aficionados las posibilidades de competir contra un proyecto faraónico y adulterado como el de florentino son escasas pero posibles al existir mercados potenciales inferiores en número pero relativamente semejantes en cuanto a orden de magnitud. Por esa razón puede aparecer un Jeque con dinero que quiera competir con un equipo en horas bajas pero que tiene un 4 o 5% del total de seguidores dispuestos a pagar camisetas. En España donde los seguidores del Madrid según las encuestas son el 33% está claro que no hay competencia posible a no ser que venga del otro equipo que tiene cifras parecidas (26%) y que además tiene un amparo político e institucional bastante saludable también. Los medios que mueven el circo (televisión, prensa, radio, publicidad,…) van a la parte gorda del pastel como aves de rapiña que son y la parte gorda es ese 33% de ovejas omnívoras que quieren creer en galaxias, mesías, redentores y demás leyendas paganas. Olvídense por tanto de competitividad, pluralidad, periodismo, democracia y demás términos para débiles. Olvídense del fútbol señores porque eso será lo de menos. La máquina no puede fallar.

En un contexto como este el Atlético de Madrid tiene poco sitio y si el Atlético de Madrid tiene poco sitio imagínense el sitio que pueden tener el resto de equipos con menor presupuesto que son TODOS los demás. Malos tiempos para la lírica que diría aquel. Me temo que el fútbol muere poco a poco en el mundo pero en España ya ha muerto y lo ha hecho, como no podía ser de otra forma, a manos del vil metal, la especulación y los cerebros abyectos, todos ellos resumidos en un señor que nunca se cambia de traje.

Descanse en paz.

“No hay peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes y bajo el calor de la justicia.” (Montesquieu)