Muchas gracias a todos los que os habéis pasado por aquí durante todos estos años.

Puedes encontrarme en www.enniosotanaz.com o enniosotanaz@hotmail.com

¡Un abrazo!

Cosas de la edad

Es curioso, pero cuando veo que se acercan partidos frente a rivales desconocidos y de nombre exótico a mí no me da por pensar en goleadas ni en records absurdos sino en nombres, igualmente exóticos, como los de Groningen, Victoria de Guimaraes o Politécnica de Timisoara. Deben ser cosas de la edad. Los más jóvenes del lugar y algunos adultos (como mis compañeros de grada) con esa capacidad inédita para olvidarlo todo con cada bocadillo de panceta, no sabrán de lo que les estoy hablando pero otros muchos sé que sí. Hubo un amplio periodo de nuestra historia en el que no todo era de color de rosa y que tener un equipo "exótico" enfrente era sinónimo de aventura de terror. En estos tiempos contemporáneos, repletos de inmediatez y saturados de egoísmo, en estos momentos en los que, arengados desde las ondas hertzianas y dirigidos por las plumas digitales, se organizan ejércitos de orcos en busca de la caza mayor que supone Simeone, conviene recordar, otra vez, de dónde venimos. Desde la llegada del argentino los únicos equipos que eliminan al Atleti en las competiciones del KO son Madrid o Barcelona. O eso o ganamos la competición. A ver quién puede decir lo mismo. 

Deben ser cosas de la edad como digo, pero me parece repugnante que el community manager del Atlético de Madrid apele a las goleadas históricas minutos antes de empezar un partido de Champions frente a un equipo desconocido y en apariencia inferior. Repugnante, gratuito e insultante. Me consta que una gran cohorte de tuiteros de avatares rojiblancos (y estilo faunístico) estaban en la misma línea (o peor), la del desprecio gratuito por el rival, pero no me vale como excusa. El representante oficial de una institución debe respetar y defender los valores de la misma y no caer en la complacencia barata, como un vulgar reality show que vive de esparcir carnaza y enseñar las tetas. Una cuenta que represente al Atlético de Madrid en las redes sociales no puede ser tan gañán ni parecerse tanto a los gañanes que tanto decimos detestar. Si no es así, no tiene sentido que exista nuestro equipo. ¿Qué el Astana despreció también la competición llevando un equipo de circunstancias? ¿Y qué? Es su problema y no el mío.

¿El partido? Poca historia. El conjunto kazajo, de forma voluntaria o no, fue uno de los más flojos que han pasado por el Vicente Calderón en los últimos años. Ninguna individualidad reseñable, un cierto rigor táctico que, hoy en día, es lo mínimo exigible para un equipo profesional y poca capacidad de mordedura. Quitando un par de tiros lejanos en la primera parte, un par de patadas al tobillo al comenzar la segunda y un par de paradas de Oblak cuando ya estaba todo resuelto, poco más podemos decir del equipo “asiático”. 

¿El Atleti? Salió serio, a pesar de la dificultad de encarar partidos así, y las minúsculas dudas iniciales se disiparon cuando Saúl hizo el primer gol. Apenas habían pasado veinte minutos pero todos sabíamos que el partido había concluido. Desde ahí hasta el final los dos equipos se pusieron a medio gas y dejaron pasar el tiempo sin hacerse demasiado daño. Hubo tres goles más (Jackson, Óliver y un tal Dedechko en propia puerta), pero les aseguro que pueden considerarse un mal menor para los kazajos. 

Tres cosas positivas con las que me quedo. La primera, sin duda, la ilusión que genera Yannick Carrasco. Más allá del halo de excentricidad que pudiera rodear su figura hasta este momento, creo que estamos en condiciones de afirmar que tenemos jugador. Un gran jugador. Rápido, interesante técnicamente, valiente, dinámico y con unas ganas por comerse el mundo que no veo en algunos de sus compañeros. Me gusta Yannick. Creo que puede dar muchas tardes de gloria a los colchoneros y creo también que ahora mismo es titular en este equipo. Segunda, Correa. Aquí sí que no tengo átomo alguno de duda. Jugadorazo. Un tipo de apariencia frágil que tiene un talento muy por encima de la media, unido a una personalidad impropia de alguien tan joven. Combinación ganadora. Quiero verlo siempre en el campo y no me importaría nada una delantera con Griezmann por delante y él por detrás. Tercera, la celebración del gol de Jackson Martínez. Un tanto feo y con algo de suerte, que quizá sirva para poner punto y final a una racha desoladora, pero que sin duda ha servido para comprobar cómo el colombiano es un tipo querido en el vestuario y cómo la plantilla, unida y compacta, está con él. No dio la sensación de que fuese una pose y eso me gusta. Creo que los grandes hitos deportivos se construyen sobre cosas tan efímeras y aparentemente irrelevantes como esa. 

Deben ser cosas de la edad, pero sigo sin lanzar las campanas al vuelo. Sigo inquieto por cómo evoluciona el equipo de esta temporada y sigo en guardia por ver cómo se despejan las incógnitas de una ecuación que continúa muy viva. Pero es indiscutible que los números nos respaldan (volvemos a encabezar el grupo de Champions) y eso es una gran notica. La mejor. Al final, como siempre, lo más razonable es recurrir a los clásicos: partido a partido. 

@enniosotanaz

Sensaciones

Existen dos formas de encarar una reflexión creíble sobre el Real Sociedad-Atleti que acaba de terminar en Anoeta: una desde la realidad quirúrgica de los números, otra desde la subjetividad, siempre opinable, de las emociones. Ambas supongo que valen, pero no se parecen en nada. Desde la frialdad de las cifras, puras y duras, el Atlético de Madrid ha sacado tres puntos importantes en un campo complicado y después de un parón de selecciones que le afectaba más que a su rival. La Real Sociedad apenas ha tenido ocasiones de peligro, la portería ha vuelto a quedar a cero y los dos goles colchoneros han llegado de los pies de dos figuras al alza como Griezmann y Yannick Carrasco. Pero uno, que es un creyente radical de las leyes de Newton y de intentar explicar las cosas a través de la lógica, tiene también una fuerte querencia a vestirse con emociones y sentimientos y este Atleti, hoy, no me transmite nada. Nada bueno, quiero decir. Sin ánimo de abrirme las venas ni de que esto signifique falta de fe (en absoluto), faltaría a la verdad si dijese otra cosa. Sigo teniendo la esperanza de que, como dicen ciertas personas que dicen tener criterio, estemos todavía en un periodo de adaptación pero las semanas pasan, los partidos se suceden… y yo sigo viendo lo mismo. 

El encuentro comenzó bien, con el Atleti presionando en campo rival y dominando el partido. No había pasado un cuarto de hora cuando Griezmann recogió un balón inocente en la medular para, desde ahí, marcharse en vertical hacía la portería contraria sin que nadie pudiera pararlo, plantarse delante del portero rival y clavarle una vaselina que abría el marcador. No descubro nada nuevo si digo que el francés es un fuera de serie pero la información está en manos de los que está, así que hay que decirlo más. Como otras tantas veces el gol sirvió para que el Atleti dejase de jugar al fútbol. No para compactar líneas, jugar más vertical y ceder espacio al rival que luego puedes aprovechar. No. El Atleti dejó de jugar al fútbol. Bajó el ritmo y dejó pasar el tiempo a base de pelotazos y gilipases. La Real era en ese momento un equipo vulnerable que pedía a gritos recibir el golpe de gracia pero los de Simeone dejaron pasar el mensaje y decidieron jugar a no jugar. ¿Consigna o Incapacidad? No lo sé, pero tampoco sé cuál de las dos opciones me parece más terrorífica. 

Griezmann desapareció por inanición de balones y Jackson tiró de indolencia para hacer otro partido irrelevante. Entró algo más en juego que otras veces pero nada del otro mundo. Su concurso sigue siendo fundamentalmente mediocre y mi sutil preocupación inicial se está transformando en preocupación sin ambigüedades. Este equipo necesita un 9 de nivel y Jackson, hoy, no lo es. Torres tampoco. Correa se perdió en una banda que lo fundió físicamente y lo anuló deportivamente. Gabi volvía a realizar un partido horroroso con perdidas absurdas y lentitud a mansalva. El Atleti es un equipo con jugadores muy rápidos arriba que buscan un ritmo alto pero que tiene que recibir balones de dos mediocentros limitados que se sienten más cómodos con el ritmo lento. Mala combinación, pero no voy a entretenerme otra vez en lo de siempre. 

La segunda parte fue todavía peor. Horrible. Soporífera. La incapacidad del Atleti para crear fútbol era tan desesperante que reconozco que se me fue la vista al Australia-Escocia del mundial de Rugby que tenía puesto en el ordenador (luego le robarían el partido a los escoceses). La Real seguía en su particular calvario pero el desempeño colchonero era tan lamentable que acabó por meter al equipo txuri-urdin en el partido. Los cambios de Simeone aliviaron algo el panorama. Yannick salió con ganas y no hizo mal partido. Creo, de hecho, que se ha ganado la titularidad. Generoso en defensa, con chispa en el juego y participativo en ataque. Suyo fue el segundo gol tras asistencia de Torres y cabalgada prodigiosa del belga. Torres superó con creces al Jackson por el que salió. De eso no hay duda. De él digo lo de siempre: físicamente muy fuerte, tácticamente muy comprometido y con espacios muy aprovechable, pero no lo veo como 9 titular de este equipo. El final del partido se pasó sufriendo, como era de esperar. Hasta el punto de que los donostiarras reclamaron un penalti de Giménez que en directo a mí me lo pareció y en la repetición también. Cosas del fútbol, a la jugada siguiente Carrasco hacía el segundo y se acababa el partido. 

Vienen curvas peligrosas y entramos en un tramo de la temporada que servirá para determinar el camino que seguiremos hasta final de temporada. Por nombres el Atleti debería hacer otra cosa. No sé si más pero sí mejor. Los partidos espesos se repiten, las dudas de ciertos jugadores se estancan, la alineación titular no termina de mostrar la cara y el tiempo corre. En este caso para bien. Los números los tenemos pero falta modificar la dinámica y sobre todo falta jugar al fútbol. Seguro que con eso volverán también las buenas sensaciones.

@enniosotanaz