Bye, bye Blackbird

“Recoge todos mis cuidados y... guau, ahí voy, cantando bajito,...adiós, adiós Blackbird”


El Atlético de Madrid acaba de empezar la temporada y yo sigo mirando al infinito, ese infinito que termina en un misterioso pasado que a veces dudo que hubiese existido. Dicen los gitanos que ellos no quieren buenos principios y habrá que aferrarse a esa particular creencia zíngara aunque es una creencia en la que nunca he creído. Especialmente cuando este aparente principio no es más que la continuación de un descerebrado viaje al vacío. El Atlético de Madrid acaba de comenzar la temporada en un comienzo que no puede ser más desalentador. Mientras el deporte rey se desangra a cada minuto dejando un cadáver mediático, brillante y millonario, que ha transformado la pasión de muchas almas en una partida entre dos carnívoros poderosos que juegan con la cartas marcadas, mientras el entorno se ha transformado en un circo mediático que ha asesinado definitivamente el tierno feto del mítico periodismo para abrazar con fervor los parabienes del capitalismo más descarnado y mientras un vecino mafioso, ruidoso y mal educado se dedica a vender millones de paquetitos de felicidad adulterada a 90 euros por camiseta y a tanto y tanto perdedor sin más sueño al que aferrarse en la vida que el de una mentira de sabor artificial que ha sido cocinada por tipos sin escrúpulos, el Atlético de Madrid decide tirar la toalla y aceptar con resignación su modesto y patético lugar en este casposo vodevil. El modesto y patético lugar que injustamente los nuevos dioses del circo le han asignado.

Llámenme pesimista si lo desean, no les falta razón y sin duda tienen razones para ello, pero sinceramente en este caso me uno a lo que dijo aquel de que no existen los optimistas sino los pesimistas mal informados. No hay un duro dicen, ya lo sé, pero ni lo hay ni nadie nos lo prestará nunca a diferencia de otros. No lo hay porque los tipos que llevan años y años esquilmando el club cada vez tienen menos muebles que hipotecar y nadie nos presta nada porque esos mismos tipos tienen una fama podrida que se han ganado a pulso. La situación no es nueva y no veo nada que me haga pensar que va a cambiar. En el momento en el que todos los niños de la clase pegan el estirón nosotros nos ponemos enfermos y nos quedamos pequeñitos.

En más de tres décadas de forofismo atlético no recuerdo un inicio de temporada tan frío, tan falto de ilusión y tan desmotivante como este. No sólo es cuestión de echar una ojeada a la lista de “flamantes” fichajes con las que se ha presentado el equipo, básicamente un señor con la prejubiliación en la mano y algún tierno adolescente que encima no es de Moratalaz como prometían sino de algún barrio perdido en Uruguay, pero aunque pasar la vista por los nombres que conforman esa lista es algo tan triste que casi es mejor posarla a un centro de rehabilitación para ver algo más alegre, el resto de la situación es lo verdaderamente triste. Si escuchas además hablar del futuro al personaje que lleva un par de años desprestigiando el cargo de director deportivo en nuestro equipo la tristeza se transforma en angustia o en tenebrosa pesadumbre. Este insultante sujeto de acento levantino se desmarcó la semana pasada diciendo que era “casi imposible” que el equipo fichase este año un mediocentro creativo, una necesidad imperiosa del equipo no sólo de este año sino desde hace tantos años que ya no recuerdo cuando empezó. El “carismático” profesional se quedó tan tranquilo al decirlo demostrando el mismo conocimiento del espíritu atlético como respeto por los seguidores del equipo que tan bien le paga. “lo que tenemos nos vale”, dijo. Eso si, ni un átomo de vergüenza por presentamos en el inicio de pretemporada sin porteros (aunque parece haber un quinceañero en ciernes pagado en especias a precio de platino), con siete u ocho centrales (debemos tener el record guiness), ni un sólo lateral de garantías, mil cuatrocientos mediocentros defensivos (y los que están por llegar) y ni un sólo tipo de esos que dan la pelota hacía adelante, ni siquiera de entre los que vienen de la recuperada cantera. El mejor regalo que nos depara el futuro, al parecer, es mantener la plantilla del años pasado (esa que hizo una temporada de mierda, ¿recuerdan?), reforzada por tres o cuatro brindis al sol, un señor de 33 años que viene de un equipo en segunda, el caradura de Reyes riéndose hasta de su propia sombra y una cantera desprotegida, vapuleada y maltratada desde hace milenios. Eso si, siempre nos quedará la inteligencia emocional y la sonrisa de Enrique Cerezo.

El Atlético de Madrid pierde el tren de la realidad y me temo que no habrá forma de volverlo a coger. El mundo del fútbol lleva casi diez años cambiando hacia otra cosa y nos hemos quedado en la cuneta. La fraudulenta herencia del inefable veterinario no ayudó, la misteriosa bajada a segunda tampoco, la peor gestión de la historia del fútbol sin duda es una dificultad respetable al igual que lo son las corruptelas y tejemanejes de los mismos protagonistas de antes pero sea como sea el tren se va. El tren se va y me temo que lo hace para siempre. Los dueños ilícitos no van a hacer nada para remediarlo, los medios de comunicación tampoco (de hecho todo lo contrario) y la afición mayoritaria, esa que es nueva, complaciente, agradecida y coherente con la filosofía que marca el tandem MARCA-De la Morena, tampoco. Podemos seguir escribiendo epístolas a la elegía o cánticos en verso a las leyendas del pasado pero la realidad es esta: probablemente menos del 5% de los abonados del Atlético de Madrid o de los tipos que se declaran atléticos y compran los partidos en PPV entran en esta web o en otras parecidas. La inmensa mayoría de la afición rojiblanca se reparte entre los que hace años tiraron la toalla de forma irrevocable y los que asumen la realidad como algo que tiene que ser así. Mientras nosotros nos sacamos los ojos por una tilde mal puesta el aficionado medio se toma la papilla del nuevo orden. Mientras nosotros nos desgastamos en donde colocar la línea de salida de nuestra “temible” revolución de seda MA Gil está en algún yate preocupado por cosas más “importantes” que el Atlético de Madrid, Enrique Cerezo se ríe del mundo y sus circunstancias y la mayoría de atléticos se tragan el telediario con las novedades al respecto del riñón izquierdo de Cristiano Ronaldo.

Bye, bye, Blackbird...

1 comment

pablo 20 jul. 2009 16:33:00

Gran entrada. Lo suscribo al 100%, es la pretemporada más patética que recuerdo, ni tan siquiera nos han intentado colar una gran promesa birmana que se parece en su forma de jugar a Ruud Gullit.

Mientras sigue el aislamiento mediático, terminaremos ocupando la portada, pero de la sección de necrológicas.

Un saludo.