Resurrección

At. Madrid 5 - Malmö 0

El fútbol es un deporte de apariencia muy sencilla pero de fondo muy complicado. Es tan evidente que no descubro nada. Salvo para los excelsos analistas de este país en el que vivimos, todo el mundo del balompié reconoce que lo que hizo Simeone en el Atlético de Madrid es básicamente un milagro. Un fabuloso trabajo difícil de repetir. Montar una estructura deportiva tan bien encajada, tan potente y tan exitosa es tremendamente complicado y tiene mucho mérito. Por eso cometeríamos un error, que además sería muy injusto, si planteamos el año pasado como referencia de todo lo que le pase al Atleti a partir de ahora. La nueva temporada ha comenzado rara y con un equipo sin varias de las piezas que eran básicas en aquel equipo milagro. Tenemos un conjunto diferente que está en fase de construcción y eso tenemos que asumirlo cuanto antes. Lo que tenga que venir vendrá, pero nunca será lo mismo. 

Hoy el Atleti ha goleado al Malmö sueco justo cuando se alcanza el meridiano de la Liga de Campeones y lo ha hecho con una brillantez que tiene truco. Empatando a cero en la primera parte y metiendo cinco en la segunda. ¿Existió realmente tanta diferencia entre ambos tiempos? Yo no lo creo. La gran diferencia fue probablemente la distinta intensidad con la que se jugó pero sobre todo la capacidad para hacer gol. Mientras en los primeros 45 minutos el equipo colchonero estaba gafado y parecía incapaz de traspasar la red en los 45 segundos la pelota llegó siempre a la red. Los tiros entraban, la pierna de Mandzukic llegaba primero y los balones mordidos de Griezmann caían entre los tres palos. ¿Por qué ocurren estas cosas? Si lo supiese sería entrenador y me ganaría la vida con ello. No creo que nadie lo sepa, pero es parte indisoluble del fútbol.

El partido comenzó frío, más de lo que corresponde a un encuentro de Champions. La culpa no fue precisamente del carácter escandinavo ya que al Calderón acudieron varios miles de suecos de Escania que aportaron color, tuvieron un comportamiento ejemplar (además de envidiable) y que durante muchas fases hicieron notar su presencia por encima de la nuestra. El Atleti salía con una alineación que personalmente me encantaba, con Griezmann y Arda acompañando a Manduzukic, más Koke y Saúl por delante de Mario Suárez. Con esta combinación consiguieron hacerse dueños del balón y llegar con facilidad al área pero faltaba el ritmo y la intensidad de otras veces. Los suecos tuvieron excesiva facilidad para enfriar el partido y aprovechando un Atleti totalmente volcado por momentos, tuvo ocasión de probar a Moyá un par de veces antes de irse al descanso. En el Atleti destacaba (aparte de Arda que con su mero trote tan poco ortodoxo es suficiente para destacar) un Saúl que estaba bien asentado en el mediocentro y era el que mejor conectaba en ataque. La mejor jugada llegó sin embargo, como no podía ser de otra forma, de la mano del otomano que de pase magistral habilitó a Griezmann delante de la portería para que el francés, henchido de ansiedad, empotrase el balón en el larguero y Manduzkic, henchido de ansiedad también, no fuese capaz de rematar después en boca de gol.

Pero la segunda parte fue muy diferente. En cuanto rodó el balón parecimos ver mayor brío entre los jugadores rojiblancos pero lo que si que apareció, sin ninguna duda, fue mucho fútbol. Y mucha calidad. Cuando el Atleti fichó en verano a Griezmann imaginaba lo que sería verlo combinar con Arda y Koke. Hoy he podido hacer realidad ese sueño. A base de combinación, paciencia y calidad, el cuadro de Simeone metió al equipo sueco en su área y le hizo cinco goles. El primero de excelente combinación por la derecha entre Griezmann y Arda en la que, tras un millón de pases, Koke recogió el balón dentro del área grande para meterlo en la portería. Un jarro de agua fría para agoreros, cenizos y seguidores de esa canción del verano que dice que el Atleti sólo sabe jugar directo o a balón parado. El segundo vino por el mismo sitio pero tras pase de Koke al centro del área que Mandzukic aprovechó para ganar en la anticipación a su central y conectar con el balón. Enseguida Griezmann recogió un balón en la línea de tres cuartos para, de jugada individual, encarar la portería y aprovechando la suerte que antes no había tenido, meter el balón en la portería de parábola tras golpear el balón en el portero. Significativo, me parece a mí, el que el francés celebrara su gol a la carrera lanzándose a los brazos de Simeone que lo esperaba en la banda. Buen feeling. Con el 3-o el partido era ya una fiesta pero, como no, faltaba el gol a balón parado. Un gol que he escrito ya un millón de veces: saque de córner de Koke y remate de cabeza de Godin. El quinto llegó en las postrimerías del partido y lo hizo un Cerci que llevaba pocos minutos en el campo y que recogía el rechace de su primer disparo a puerta (un excelente tiro de efecto que se estrelló en el poste) para repetir el mismo tiro, menos plástico y con menos parábola, pero certero esta vez.


Magnífico resultado que eleva al equipo a encabezar la clasificación y que alisa algo más la pista de una fase de grupos que se había complicado mucho tras el primer partido. El Atleti sigue vivo y la vuelta de los delanteros puede servir de partido resurrección. Permanezcan atentos. 

4 comments

Juan 24 oct. 2014 0:43:00

Bastante de acuerdo… como de costumbre, Ennio. Muy acertado con la apreciación del abrazo entre Griezmann y el Cholo. Para mí, lo más noticiable del partido. Habla bien del uno y del otro. Del gestor, y de la estrella (relegada momentáneamente.)

Ya que has destacado jugadores, me atrevo a sumar a Juanfran. De nuevo, soberbio. Su regularidad es de nota. Siempre es un buen termómetro escuchar a los socios que uno tiene alrededor (en mi caso Sector 323), y éstos, desde hace tiempo, están entregados a la causa de Juanfran. Que si no es el mejor de la temporada, poco le falta.

Y luego está lo de Arda. A mis 38 años nunca me había comprado una camiseta con el nombre de un jugador serigrafiado a la espalda. Siempre me jacté de no hacerlo. ¡El club por encima de los nombres! Ya sabes… Ya el año pasado comentaba que de hacerlo alguna vez, sería la de Gabi o Juanfran. Que me parecen los más atléticos. De hecho, estoy convencido que Arda se acabará yendo. O que harán por venderlo, ya me entiendes. Quién sabe. Pero ayer a las 20:00h me tragué mis principios y me comporté como un chaval.

Cholo al margen, al único deportista que he tenido semi-idolatrado ha sido a Nacho Azofra. No obstante, desde hace algo más de un año vengo fijándome obsesivamente en Arda. Y solo veo similitudes entre uno y otro, pese a dedicarse a deportes distintos. Carisma, talento, creatividad, limitaciones físicas suplidas con imaginación, la sensación de que se la pela el rival que tengan delante, jugadores que piensan más rápido que los demás… úneles que son el prototipo del anti-divo.

Arda Turan es jugador absolutamente distinto. Y lo que le hace aún más genial, como ocurría con Nacho, es que no todo aficionado al fútbol –sea o no atlético- es capaz de apreciar su fútbol. Larga vida al turco.

Por cierto. Hoy he visto el libro que has recomendado un libro recién traducido al castellano. Me ha parecido interesante. ¿Dónde puedo adquirirlo? Gracias.

Ennio Sotanaz 24 oct. 2014 13:25:00

Juanfrán está que se sale, es cierto. Debería haberlo mencionado también.

Yo soy muy ardaturanista. Siempre lo he sido y de hecho me pone contento que Iñako me haga referencia siempre que le preguntan sobre el origen del concepto de ardaturanismo. También estoy muy orgulloso del texto que escribí sobre Ardaturanismo y que Juan Rodríguez incluyó en su libro “Arda Turan: el genio de Bayrampasa”. A estas alturas ya no soy sospechoso.

Y me encanta la analogía con Nacho Azofra. Yo no la veo tan evidente como tú (Azofra creo que era otra cosa) pero tiene sentido y también fui un rendido admirador suyo durante años (he sido socio de Estudiantes mucho tiempo y sigo siendo accionista). ¡Qué cosas!

El libro vi la reseña en twtitter pero no sé dónde lo venden. Yo lo leí en inglés hace muchos años porque me lo regaló un amigo escocés muy futbolero (fan del Rangers y del Liverpool). Supongo que lo tendrán en La Central de Callao o incluso en la FNAC.

Saludos,

Juan 24 oct. 2014 23:57:00


Me compré el libro de Juan E. este verano y estoy desde hace unos días con él. Me animé tras escucharle este verano en "Radio Atleti." Proyecto modesto el de la radio, pero que me gusta. A ver si algún día te dejas caer por allí y podemos escucharte.

Es normal que no lo veas tan evidente. Serán también mis ganas... Al fin y al cabo son deportes distintos, tipos diferentes... Imagino que en el carisma y talento está el principal común denominador.

Fui abonado, que no accionista, del Estu varios años. En mi época de opositor jugaba con viejos estudiantes del Ramiro los jueves. Bastante más viejos que yo, dicho sea de paso. Uno de ellos, Javier Mancebo fue asesinado el 11-M. (Si googleas, verás enlace en El País. Tremendo. Salvó la vida de su hijo de 6 años en Santa Eugenia) Su hermano, Alberto "Cepo", fue compañero de Nacho Azofra, hasta junior. Quique Peinado lo mencionó en un "Gigantes". Azofra, que iba algunos días a pachanguear tras retirarse, era encantador en las distancias cortas también. Gastaba un reloj digital, calculo de no más de 5 euros. Genio y figura. Yo en Arda, quizá efectivamente de manera forzada, veo algo de ese carisma y genialidad.

Saludos.

alessandro 26 oct. 2014 11:15:00

Estoy totalmente de acuerdo en toda tú crónica Ennio y es verdad que el equipo es otro y a otra cosa tiene que jugar pero no podemos dejar a un lado que siguen estando Juanfran, Koke, Godin, Miranda, Arda Turan, Mario Suárez, Gabi y todos estos campeones hacen que, aún jugando a otra cosa , la filosofia del equipo sea la misma y esto hace que el equipo sea reconocible al del año pasado. Hemos ganado en calidad, en toque, en disparo a puerta, en cosas que hacen que el fútbol del Atleti sea un fútbol mas completo. A mi me ilusiona este equipo Ennio. Mandzukic, Griezmann, Cerci y Jiménez nos van a dar muchas victorias pero muchas, muchas.