Carácter y personalidad

Decía Schopenhauer que la personalidad determina por anticipado la medida de la posible fortuna. El Atlético de Madrid probablemente tuviese mala fortuna en su partido de Champions frente al Benfica lisboeta pero sobre todo careció de personalidad. Seguro que ambas cosas están relacionadas. Si alguien me preguntase alguna vez cuál ha sido durante todos los años de Simeone la característica básica del equipo colchonero, creo que nunca diría los títulos, ni la defensa rocosa, ni el rigor táctico, ni la pegada, ni la verticalidad, ni tan siquiera la competitividad. Diría la personalidad. El carácter. Puede que, viniendo de donde veníamos, sea lo que más me llame la atención pero sinceramente creo que esa característica, lejos de ser una anécdota, es lo que ha hecho al equipo grande. 

Durante todos estos años hemos presenciado partidos espectaculares y soporíferos. Lo hemos pasado bien y muy mal. Hemos jugado plácidamente pero muchas veces también acorralados por equipos que nos quintuplican el presupuesto. Nunca, en ninguno de los casos, el equipo careció de personalidad. Ganando y perdiendo. Por encima y por debajo en el marcador. Podíamos tener a los once jugadores colgados del larguero en un estadio con ochenta mil personas queriendo nuestra decapitación, que cuando las cámaras enfocaban las caras de esos jugadores veíamos siempre a tipos convencidos de lo que estaban haciendo. Tipos que, con un gesto, nos convencían de que sabían lo que hacían. Valientes. Incansables al desaliento o a cualquier error que pudieran haber cometido. Convencidos de ser los mejores y de estar en la trinchera correcta. 

Ayer, por primera vez en muchos años, no vi nada de eso. 

Alguno dirá que el partido comenzó bien, con un Benfica replegado y expectante y un Atleti mandando en el terreno y el balón. Es cierto. Sin que el juego fuese especialmente fluido ni espectacular, los de Simeone dominaban la pelota y el centro del campo y se jugaba fundamentalmente en campo portugués. El ritmo era bueno, la tensión adecuada y las sensaciones positivas. De hecho todo mejoró todavía más cuando Correa, el único, con permiso de Griezmann, capaz ahora mismo de aportar algo diferente en esa plantilla, inauguró el marcador con un gol que desde el campo me pareció al borde del fuera de juego. El equipo se gustaba. Con la ola a favor apareció incluso Óliver. Vimos alguna jugada por banda y hasta la cohorte insoportable de histéricos que ahora se sientan en la grada junto a mí, perdonaron los errores en el remate de Jackson y Correa. Todo parecía tan fácil que el equipo, síntoma de falta de personalidad, se dejó llevar. En ese estado de latencia, un error de ajuste provocó un contrataque en superioridad del equipo luso que, con un pase al segundo palo, puso el balón en los pies de un excelente jugador llamado Gaitán para que éste perforara la portería local de gran zurdazo. 

En circunstancias normales el gol no supondría más que un contratiempo. No era justo y no reflejaba lo que estaba pasando en el terreno de juego. En el Atleti actual, supuso un drama y un cambio de paradigma. El equipo colchonero se deshizo como un azucarillo en una taza te, dando la sensación de tener la robustez de esas flores que soplas en el campo para pedir deseos. Ni en lo que quedaba de primera parte ni en toda la segunda, el equipo de Simeone fue capa de reponerse. Ni fútbol, ni ideas, ni futbolistas ni personalidad. Por el camino, eso sí, apareció una segunda puñalada letal del Benfica para cerrar el partido. Los portugueses estaban demostrando más oficio que sus rivales. Los colchoneros se escondían. Remataron alguna vez, sí. Tuvimos alguna ocasión clara, sí, pero nada respondía a un plan creíble. El equipo no era capaz de sacar rápido la pelota, de meter miedo o de tan siquiera encarar al árbitro por las pérdidas descaradas de tiempo. Los cambios, lejos de ayudar, estropearon el panorama. Los jugadores no hablaban entre ellos. Nadie colocaba. Nadie gritaba. Las caras reflejaban miedo. 

Pienso en Jackson, Vietto, Óliver o cualquiera de los nuevos y me acuerdo de Goethe cuando decía que el talento se desarrolla en lugares tranquilos pero el carácter se hace en el tumultuoso curso de la vida. Parece claro que van a tener complicado tener esa tranquilidad en la que desarrollar su talento (que lo tienen y alguno mucho) pero es que quizá les falta personalidad para jugar a un nivel tumultuoso. Quiero creer que no es así no pero empiezo a desfallecer en mi fe. 

El Atleti se complica la Champions, pero más allá de resultado (o de la inminente visita del equipo de Arbeloa, ese iluminado), me preocupan las sensaciones que transmite el equipo… y la grada. En el equipo no puedo hacer nada y confiaré en Simeone (¡estaría bueno!) pero en la grada deberíamos empezar por quitarnos ese complejo impuesto por los medios de que tenemos “la mejor plantilla de los últimos años”. No es verdad. En el mejor de los casos está por ver. La descompensación en el centro del campo es evidente y falta por determinar en qué queda ese galimatías de la delantera. Es lo que hay y probablemente todo parta de un error de planificación, de acuerdo, pero no juguemos a ser lo que no somos porque entonces lo pasaremos mal. Muy mal. Winter is coming, o no, pero estemos preparados. Tranquilidad, amplitud de foco y partido a partido.

@enniosotanaz

2 comments

Juan 1 oct. 2015 22:59:00


El post me parece especialmente brillante, muy bien hilvanado... Creo que reflejas el sentir mayoritario de la afición. Al menos, por lo que leo y oigo.

He de decir sin embargo que, personalmente, yo no detecto (al menos tan claramente) esa falta de personalidad a la que aludes. Obviamente, cuando la mayoría lo veis así, es probable que el equivocado sea yo.

Admito que hay cosas que no funcionan como debieran, pero no acabo de ver esa falta de personalidad. Ayer, por ejemplo, me pareció que el equipo fue reconocible durante 55-60 minutos. Y cuando digo reconocible me refiero a que empujó, dominó, tuvo ocasiones... El Atleti, y en eso imagino habrá consenso, no se ha distinguido por un fútbol preciosista estos años... pero caray, 1 ó 2 oportunidades por partido sí le han hecho... Ahí están los paradones de Courtois u Oblak (ayer mal)... Luego, efectivamente, más que empujar, me pareció más descentrado, pero no sé... No los veo tan mal.

En cuanto a nombres, me preocupó muchísimo Filipe. Le vi tan lento... Ojalá sea cosa de un día, porque le necesitamos como el comer. Saúl me recordó al Raúl García mediocentro (imagino tuvo un mal día), y vi impreciso a Gabi (lo escribo porque suelo defenderle siempre, y ayer erró en varias entregas, la verdad...)

Por último, no me aguanto macho... no tenía situado al tal Pablo Egea, de marca.com Suelo leer a Barbero que aunque no es Iñako, la verdad es que no me disgusta. El caso es que la crónica de este tipo, me ha parecido de un oportunista y un parcial... que únicamente me lo explico, porque creo que hay una legión de periodistas/madridistas que están esperando al Cholo con la guadaña. Si el Atleti no convence en sus tres próximos partidos, (RM, Anoeta y Valencia), la somanta de palos que le va a caer a Simeone va a ser de impresión. Y digo esto, porque una cosa son las críticas razonables al equipo, y por extensión al entrenador, y otra los "ajustes de cuentas". Al loro.

magerit 2 oct. 2015 1:35:00

Estoy de acuerdo con Ennio, pero entiendo que el problema básico no es la personalidad, sino más bien la mala planificación y las malditas rotaciones.

Son muchos los años de aficionado y sé muy bien que cuando mejor ha estado el equipo, el nuestro o cualquier otro, era cuando los aficionados nos sabíamos de memoria el equipo titular, no hacía falta leer o escuchar la alineación en prensa o radio, la conocíamos de antemano. Es cierto que ahora se juegan dos partidos a la semana y antes solo uno, pero también es verdad que antes no tenían los tres cambios y ahora tienen mejor preparación, y mejores medios. A mí me parece una barbaridad, que por ejemplo en el partido más importante fuera de casa, descansara el mejor lateral España, y una de las piezas más importantes del equipo a la hora de crear fútbol de ataque.

Sobre el partido contra el Benfica, los asiduos a este foro saben que soy un cholista al 100%, y declaro que en mi opinión el Cholo tiene todo el crédito del mundo durante todo el tiempo que él quiera, y dicho esto, cuando a falta de 30 minutos, perdiendo en casa por un gol, ante un equipo claramente inferior, vi que cambiaban a Griezmann y a Oliver por Saul y Vietto, dije, el partido está perdido, el Cholo se había vuelto loco, (cosa impensable), se había equivocado, (casi imposible ya que conoce perfectamente a la plantilla, o había decidido tirar el partido, ¿porque?, ni idea, pero sus razones tendrá.

Es conocido el problema que tenemos en el centro del campo para crear y distribuir, (es conocido para todo el mundo mundial, menos para los que planifican el equipo), con este hándicap Koke y Oliver son los únicos que pueden aliviar esta carencia, si encima Koke está lesionado, Oliver es imprescindible, pero manejando el balón, no en una banda. Cambiar a Oliver por Saul en mi opinión no es un error, es en sacrilegio, tengo un cariño especial por los canteranos, pero Saul es un aceptable repuesto para labores defensivas, pero para crear es un mal chiste.

Vietto es posible que en un tiempo sea una figura, pero en estos momentos y en un partido que hay que remontar entrar por Griezmann, es imposible que sea un error, qquizás algún día el Cholo nos cuente la razón.


Y aunque parezca lo contrario, sigo contento con mi equipo, como dicen en mi barrio, "lo pasao, pasao" y lo que tenga que venir, ya vendrá, a mí lo único que me interesa es el partido a partido.

Un abrazo rojiblanco.