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¡Un abrazo!

Esperando el día

“las voces me dicen que es una pérdida de tiempo cuando vas a escoger esperando y sin nada que perder”

El fútbol, gracias a Dios, no es ni mucho menos una ciencia exacta. A pesar de los millones de cabezas que intentamos analizar cada día este complicado mundo, el número de factores que influyen es tan elevado que lo que acaba ocurriendo en el césped es completamente imprevisible y ahí probablemente radique la gracia de este juego que nos vuelve locos. Otras veces sin embargo, las menos, lo que ocurre en el campo es tan predecible y esperado que no podemos imaginar que se de de otra forma. La noche de hoy en el Calderón es un claro ejemplo de este segundo grupo.

El Atlético de Madrid, desde que se sienta el mismo entrenador mexicano en su banquillo año tras año, no es un equipo de fútbol en el sentido de colectivo anónimo complementado, que aprovecha sus sinergías, que representa una idea y cuyo conjunto vale más que la suma de individualidades. El atleti ni juega, ni representa ninguna idea ni parece en definitiva un equipo de fútbol. El Atlético de Madrid es simplemente una heterodoxa colección de jugadores, algunos de ellos con un talento superlativo, que intenta ganar los partidos con una mezcla de talento natural y las técnicas más básicas y rupestres de este bendito deporte. Si ese grupo de jugadores estrella están acertados el “equipo” da miedo pero si el mismo grupo no está acertado, o simplemente no están, el “equipo” da pena.

Planificar una plantilla de fútbol profesional significa, en pocas palabras, conseguir reunir un grupo de nombres con dos jugadores por posición (al menos) que ofrezcan las mínimas garantías para jugar en primera división. Eso se puede hacer con dinero, como hacen los equipos millonarios, o se puede hacer con talento, como hacen los equipos bien dirigidos. Aunque parezca mentira también se puede no hacer o hacer mal y seguir viviendo de esta socorrida profesión de director deportivo o secretario técnico. El Atlético de Madrid es un buen ejemplo de esto último. No es que no tenga dos jugadores de garantías por puesto, es que hay puestos para los que no tenemos ni un sólo jugador de garantías. Si eso no es suficiente piensen que el equipo tiene una dependencia dramática de un jugador que hace dos meses era transferible. Difícil hacerlo peor. Si se juntan el mismo día a la misma hora y en el mismo sitio varias lesiones en una plantilla mal hecha y descompensada, una colección de jugadores mal entrenados, un rival con un equipo potente y bien confeccionado pero cobarde y áspero por la negligencia de su entrenador a la par que antipático gracias a los complejos de inferioridad de su presidente, un árbitro con ganas de salir en el telediario y un gol en contra, el resultado es el soporífero partido que hemos visto hoy.

“Tengo que pensar que cada día va a ser el último día en el que tenga que esperar para que llegue ese día”

El Atleti salió con Banega en el once titular y a pesar de seguir fuera de punto, de los errores y de que es muy lento para jugar en este equipo lo cierto es que era la única referencia en el campo capaz de crear fútbol. El partido comenzó con una espesa tela de araña tejida en el centro del campo por el Sevilla (con hasta cinco centrocampistas y Kanoute en el banquillo) y un espeso, lento y estático atleti que intentaba tener un balón que no tenía. Así podíamos haber seguido hasta el final del partido, con el cero en el marcador que tan feliz pone a los “entrenadores” de ambos equipos, pero en una de esas medio faltas en las que los jugadores del Sevilla (creo que Navas esta vez) se tiraban al suelo entre aspavientos y método Stanislavsky se acababa el partido. La falta, magistralmente sacada, contó con la desinteresada colaboración de nuestro adulto portero. El balón rodeó una barrera de jugadores colocada de forma bastante original, besando poco después las mallas pero muchos segundos antes de que nuestro portero tocara el suelo. Supongo que al ser de otra generación este hombre va a otro ritmo. Sería injusto juzgar a Coupet por el partido de hoy pero lo cierto es que todavía no he podido ver la razón de este fichaje ni de que juegue de titular los fines de semana.

“Vi que te estabas haciendo viejo, vi que te estabas asustando. Saqué mis brazos para ti pero a nadie le importó.”


A partir de ahí la máxima expresión del anti-fútbol se dio la mano con la desesperación del que quiere pero ni sabe ni puede. El Sevilla se dedicó a acumular hombres en su campo, olvidarse del balón, romper el ritmo, dar patadas e interpretar la Casa de Bernarda Alba, es decir la fotografía típica del peor Sevilla que recordamos por estos lares (nada que ver con el equipazo que entrenaba Juan de Ramos que ganaba jugando al fútbol). El Atlético se dedicó a demostrar todas sus carencias con el balón, su lentitud en la transición, su espesura en el juego, su escasez de recursos como equipo, lo poco que está trabajado y su dramática dependencia de los ataques de genio de sus figuras. Ver como la referencia en el juego colchonero, una y otra vez, era Perea seguro que ha provocado más de una lágrima en los atléticos de corazón. Sinceramente, el resto de partido no merece mayor comentario. En un mundo justo deberían haber perdido los dos equipos, uno por actitud y el otro por juego.

Pero detalles significativos los hubo. Nadie entiende, salvo Aguirre y su intelecto, como un jugador como Maxi sigue siendo titular en este equipo. Quedó también claro que el trabajo a balón parado de este equipo es nulo. Nuestro entrenador se encomienda a lo bien que toca el balón Simao y eso le vale para ganarse la siesta pero claro, cuando Simao no está, las faltas y corners pasan a ser momentos inútiles y de estupor ya que generalmente constituyen una buena jugada de contrataque para el equipo contrario. Banegas estaría cansado y caliente probablemente pero era el único en el campo con la intención de dar un pase hacia adelante y con sentido. Además Luis García, un jugador emergente las última semanas, estaba haciendo uno de sus peores partidos como profesional. Blanco y en botella pero los entrenadores deben beber otra cosa blanca y en botella que no es leche. Con ese genial cambio de nuestro vanguardista entrenador consiguió dos cosas: una que el espesísimo juego de nuestro equipo fuese a partir de ese momento todavía más espeso. Dos que Luis García se convirtiese en el nuevo enemigo del Calderón.

El futuro era incierto hace unas horas pero ahora es ciertamente descorazonador. No es perder un partido, es la sensación que queda. Con una lista de lesionados que crece por momentos, una plantilla coja y tuerta, un banquillo sin confianza y un entrenador sin ideas las expectativas no pueden ser buenas. La salida de nuestro particular via crucis en Octubre dirá mucho de lo que este grupo de jugadores y el que dice dirigirlos pueden hacer. Veremos si queda algo a lo que agarrarse en Noviembre

“No quieren dejarte salir... nunca debería haber chillado”



Waiting for the day (Clark/Priest/Miller)
Dodgy - “Homeground” (A&M/1994)

Sigue la luz

“Nadie sabe realmente donde tiene que ir. Escondidos detrás de un muro con miedo de perderlo todo”

Dicen que el músculo más importante de un tenista es precisamente el cerebro. Se han dado casos de verdaderos atletas y portentos físicos de la raqueta que se diluían como tinta china cuando tenían que afrontar el reto de superarse a si mismos o lo que es peor, cuando tenían que ganar. El momento en el que un tenista ha hecho un gran partido y está a tan sólo un punto de ganar el partido es un momento crítico en la carrera profesional de estos deportistas. Hay muchos que no superan esa fase de terror cerebral que se sufre al saberse tan cerca de la victoria en el Match Point. Entonces llega la angustia y el miedo y el que era un gigante se transforma en lombriz. Un rasgo tan aparentemente simple es lo que realmente define a los campeones: la cabeza, la mentalidad, el cerebro.

El Atlético de Madrid ayer se quedo paralizado en el momento del Match Point. Veníamos de disfrutar de las mieles de los equipos grandes. Las quinielas periodísticas nos colocaban otra vez después de tantos años entre los equipos aspirantes y nuestros jugadores de repente son pretendidos por medio mundo. Estamos en la cumbre pero el equipo sale a jugar a Getafe con la versión mediocre que tan bien conocemos los que seguimos al equipo (y no hablo precisamente de los periodistas). A pesar del pasado reciente, el presente esperanzador y la plantilla actual decidimos (¿o debería decir que decide nuestro entrenador?) volver a la vulgaridad de la especulación y al recurso del que no tiene nada que ofrecer. ¿Miedo a ganar?. ¿Miedo a perder? Con lo fácil que sería seguir simplemente la luz.

“Pero esta bien, simplemente sigue la luz y no tengas miedo de la oscuridad”

Y es que el equipo salió bien plantado, ordenado y serio. Sólo le faltaba la velocidad y sobre todo el balón para parecerse al equipo que nos había enamorado pocos días antes pero claro, el balón es un elemento importante en este juego. Aguirre ha demostrado con creces su enfermiza alergia al esférico que da nombre a este deporte pero seguramente tuvo que ver bastante más la inoportuna lesión de Maniche. Esa fortuita jugada resume los grandes errores del tandem Pitarch/Aguirre de este verano. Este equipo tiene una dependencia brutal del portugués. Es el único jugador de la plantilla capaz de dotar al equipo de algo parecido a la creatividad. La posterior salida de Raúl García demostró que este chico se hará un nombre en esto del fútbol jugando con otra misión en el campo. La diferencia es tan abismal en cuanto a capacidad de creación que duele. Es decir, el único jugador de centro campo capaz de pasarla hacia adelante o a los lados con criterio es precisamente el primero que este verano tenía la vitola de trasferible. Bien por la secretaría técnica. Ever Banega permitanme decir que de momento es una incógnita. Pero es que además la lesión viene producida por un golpe a destiempo e inoportuno de ese señor griego que juega de lateral derecho. No he visto en mi vida un tipo con mejores facultades para el fútbol y menor cabeza para desarrollarlo. La cantidad de cosas raras que hace este jugador por partido es digno de estudio para una tesis. Pero es que la otra banda no está precisamente mejor. Pernía es un jugador en claro declive, que juega pasado de revoluciones, desatado y que confunde las ganas con la violencia. Prácticamente todas las entradas que hace son falta y prácticamente todos los goles que nos hacen a balón parado son por su culpa. No tenemos laterales ni centrocampistas de creación pero García Pitarch supongo que estará disfrutando de sus viajes de placer.

“Pero nadie quiere saber porque a nadie tan siquiera le importa”

Tras la lesión de Maniche el partido entró en una especie de espesura dinámica que dejaba al Getafe lejos de nuestra portería y a nosotros lejos de la suya. Tras un pase de Ufjalusi de muchos metros vino un control magistral de Sinama que acabó en gol. ¿Una casualidad?.  ¿La gota en el desierto?. ¿La delantera letal que tenemos?. Lo que quieran pero a partir de ahí la espesura de los últimos dos años. Pérdidas absurdas de tiempo (lo de Leo Franco es hasta denunciable), ruptura del rimo, lentitud, dejar pasar los minutos... La única diferencia era que esta vez la línea de presión estaba más arriba que de costumbre y nuestra defensa vivía algo más lejos de nuestra área lo que evitaba ocasiones de gol del rival. Algo es algo al menos. Eso si, no deja de ser un planteamiento tremendamente mediocre para un equipo que dice ser grande, aunque lo cierto es que es el planteamiento que suele venir desde el banquillo año tras año.

Y claro, con esa actitud no es de extrañar que en una falta lateral llegase el empate. El Getafe no merecía mucho más pero nosotros tampoco. Por cierto, desgraciadamente el equipo azulón no tiene nada que ver con esa escuadra envidiable y valiente que demostraba el año pasado (y el anterior y el anterior) que al fútbol se juega con el balón y con ganas de ganar. Este es (o al menos lo fue ayer) otro equipo temeroso y ramplón que juega o intenta jugar a eso que algunos indocumentados llaman “el otro fútbol”. Aun así fue el claro dominador del juego y del partido prácticamente siempre lo que resulta bastante significativo.

Pero tuvimos un golpe de suerte y en una de las pocas jugadas trenzadas que hicimos (sino la única) apareció de nuevo Sinama en un pase de la muerte para provocar que el Getafe se marcara en propia puerta. A partir de ahí un poquito más de especulación, un poquito de achique y fin de partido.

La suerte fue propicia ayer pero no siempre tiene que ser así y de hecho no lo será. Si la apuesta del equipo en los momentos en los que puede despegar es la de perder tiempo y disfrazarse de especulador cobarde volveremos irremisiblemente al discurso vejatorio de “esa no es nuestra liga”. Los equipos grandes lo son siempre. Los equipos grandes tienen que exponer más que los otros porque para eso son grandes. Los equipos grandes siguen su propia luz sin importarles quien está haciendo sombra.

“Pero esta bien, simplemente sigue la luz y no tengas miedo de la oscuridad”

Follow the light (Healy)
Travis - The invisible Band (2001/Sony)