Sigue la luz

“Nadie sabe realmente donde tiene que ir. Escondidos detrás de un muro con miedo de perderlo todo”

Dicen que el músculo más importante de un tenista es precisamente el cerebro. Se han dado casos de verdaderos atletas y portentos físicos de la raqueta que se diluían como tinta china cuando tenían que afrontar el reto de superarse a si mismos o lo que es peor, cuando tenían que ganar. El momento en el que un tenista ha hecho un gran partido y está a tan sólo un punto de ganar el partido es un momento crítico en la carrera profesional de estos deportistas. Hay muchos que no superan esa fase de terror cerebral que se sufre al saberse tan cerca de la victoria en el Match Point. Entonces llega la angustia y el miedo y el que era un gigante se transforma en lombriz. Un rasgo tan aparentemente simple es lo que realmente define a los campeones: la cabeza, la mentalidad, el cerebro.

El Atlético de Madrid ayer se quedo paralizado en el momento del Match Point. Veníamos de disfrutar de las mieles de los equipos grandes. Las quinielas periodísticas nos colocaban otra vez después de tantos años entre los equipos aspirantes y nuestros jugadores de repente son pretendidos por medio mundo. Estamos en la cumbre pero el equipo sale a jugar a Getafe con la versión mediocre que tan bien conocemos los que seguimos al equipo (y no hablo precisamente de los periodistas). A pesar del pasado reciente, el presente esperanzador y la plantilla actual decidimos (¿o debería decir que decide nuestro entrenador?) volver a la vulgaridad de la especulación y al recurso del que no tiene nada que ofrecer. ¿Miedo a ganar?. ¿Miedo a perder? Con lo fácil que sería seguir simplemente la luz.

“Pero esta bien, simplemente sigue la luz y no tengas miedo de la oscuridad”

Y es que el equipo salió bien plantado, ordenado y serio. Sólo le faltaba la velocidad y sobre todo el balón para parecerse al equipo que nos había enamorado pocos días antes pero claro, el balón es un elemento importante en este juego. Aguirre ha demostrado con creces su enfermiza alergia al esférico que da nombre a este deporte pero seguramente tuvo que ver bastante más la inoportuna lesión de Maniche. Esa fortuita jugada resume los grandes errores del tandem Pitarch/Aguirre de este verano. Este equipo tiene una dependencia brutal del portugués. Es el único jugador de la plantilla capaz de dotar al equipo de algo parecido a la creatividad. La posterior salida de Raúl García demostró que este chico se hará un nombre en esto del fútbol jugando con otra misión en el campo. La diferencia es tan abismal en cuanto a capacidad de creación que duele. Es decir, el único jugador de centro campo capaz de pasarla hacia adelante o a los lados con criterio es precisamente el primero que este verano tenía la vitola de trasferible. Bien por la secretaría técnica. Ever Banega permitanme decir que de momento es una incógnita. Pero es que además la lesión viene producida por un golpe a destiempo e inoportuno de ese señor griego que juega de lateral derecho. No he visto en mi vida un tipo con mejores facultades para el fútbol y menor cabeza para desarrollarlo. La cantidad de cosas raras que hace este jugador por partido es digno de estudio para una tesis. Pero es que la otra banda no está precisamente mejor. Pernía es un jugador en claro declive, que juega pasado de revoluciones, desatado y que confunde las ganas con la violencia. Prácticamente todas las entradas que hace son falta y prácticamente todos los goles que nos hacen a balón parado son por su culpa. No tenemos laterales ni centrocampistas de creación pero García Pitarch supongo que estará disfrutando de sus viajes de placer.

“Pero nadie quiere saber porque a nadie tan siquiera le importa”

Tras la lesión de Maniche el partido entró en una especie de espesura dinámica que dejaba al Getafe lejos de nuestra portería y a nosotros lejos de la suya. Tras un pase de Ufjalusi de muchos metros vino un control magistral de Sinama que acabó en gol. ¿Una casualidad?.  ¿La gota en el desierto?. ¿La delantera letal que tenemos?. Lo que quieran pero a partir de ahí la espesura de los últimos dos años. Pérdidas absurdas de tiempo (lo de Leo Franco es hasta denunciable), ruptura del rimo, lentitud, dejar pasar los minutos... La única diferencia era que esta vez la línea de presión estaba más arriba que de costumbre y nuestra defensa vivía algo más lejos de nuestra área lo que evitaba ocasiones de gol del rival. Algo es algo al menos. Eso si, no deja de ser un planteamiento tremendamente mediocre para un equipo que dice ser grande, aunque lo cierto es que es el planteamiento que suele venir desde el banquillo año tras año.

Y claro, con esa actitud no es de extrañar que en una falta lateral llegase el empate. El Getafe no merecía mucho más pero nosotros tampoco. Por cierto, desgraciadamente el equipo azulón no tiene nada que ver con esa escuadra envidiable y valiente que demostraba el año pasado (y el anterior y el anterior) que al fútbol se juega con el balón y con ganas de ganar. Este es (o al menos lo fue ayer) otro equipo temeroso y ramplón que juega o intenta jugar a eso que algunos indocumentados llaman “el otro fútbol”. Aun así fue el claro dominador del juego y del partido prácticamente siempre lo que resulta bastante significativo.

Pero tuvimos un golpe de suerte y en una de las pocas jugadas trenzadas que hicimos (sino la única) apareció de nuevo Sinama en un pase de la muerte para provocar que el Getafe se marcara en propia puerta. A partir de ahí un poquito más de especulación, un poquito de achique y fin de partido.

La suerte fue propicia ayer pero no siempre tiene que ser así y de hecho no lo será. Si la apuesta del equipo en los momentos en los que puede despegar es la de perder tiempo y disfrazarse de especulador cobarde volveremos irremisiblemente al discurso vejatorio de “esa no es nuestra liga”. Los equipos grandes lo son siempre. Los equipos grandes tienen que exponer más que los otros porque para eso son grandes. Los equipos grandes siguen su propia luz sin importarles quien está haciendo sombra.

“Pero esta bien, simplemente sigue la luz y no tengas miedo de la oscuridad

Follow the light (Healy)
Travis - The invisible Band (2001/Sony)

2 comments

Billie 27 sept. 2008 14:04:00

El partido me recordó a Match Point, la peli de Woody Allen. Con el 1-1 cualquier cosa podía pasar y la pelota cayó en su campo tras tocar en la cinta.

Mañana será de sufrir, sin los portugueses... no sé qué nos estará preparando Aguirre. En fin. Saludos.

fernando 27 sept. 2008 17:11:00

Banega puede suplir bien a Maniche. Debemos mejorar en los desplazamientos fuera del Calderón. Queda mucho margen de mejoría en las visitas. Un abrazo.