Bendita ficción (At. Madrid - FC Barcelona)

Decía mi admirado Arthur C. Clarke que vivimos en la primera época en la que se ha prestado más atención al futuro lo cual no deja de ser irónico ya que tal vez no tengamos ninguno. No creo que el autor de 2001: Odisea del espacio sea seguidor colchonero pero es una frase que nos aplica de lleno. En el atlético de Madrid, después de muchos años y no precisamente en mejor situación que años anteriores, al inicio de esta temporada por primera vez se empezó a hablar de futuro y de dejar pasar el tiempo como forma de realizar las cosas bien. Se hizo en un momento en que las señales de que se estaba construyendo un ídolo con pies de barro eran apabullantes. Hoy las señales se han transformado en absoluta certeza: nuestro equipo es un pollo sin cabeza destinado a morir cualquier día en alguna esquina, pero paradójicamente el pollo tiene las extremidades más perfectas que se recuerdan a este lado del misisipi. Es irónico que en un partido donde nuestro entrenador plasmó la gran mayoría de las razones por las que debería dejar el fútbol de elite pueda salir reforzado muy a pesar de sus meritos. Como decía Jacinto Benavente la ironía es una tristeza que no puede llorar y sonríe.

Porque sonriendo salimos ayer del campo todos esos colchoneros que dejamos de cenar cuando el equipo pierde y sonriendo gritamos con furia el nombre de nuestro equipo en los minutos finales cuando era evidente que ganaríamos el partido y que el Madrid también lo haría. Aviso para toda esa colección de gilipollas que como parásitos carroñeros viven de lo que ellos llaman periodismo y que el año pasado se dedicaron a vilipendiar gratuitamente el nombre de nuestro club y nuestra afición. Aviso también para esos enteradillos que balan como ovejas entonando con fruición lo mismo que escuchan y que se creen las estúpidas mentiras que sus gurús vomitan. Un poco de criterio hermanos.

Pero también, sobre todo teniendo en cuenta a esa estirpe de pseudo aficionados al fútbol tan numerosa últimamente que lo único que ven son los manipulados resúmenes de la tele, hay que señalar que el planteamiento y la salida de nuestro equipo no pudo ser más patética. Como si fuésemos un equipo de tercera división que tiene la suerte de disputar un partido de copa contra un primera, el atlético de Madrid, duele decirlo, salió a practicar uno de los cerrojazos más patéticos y cobardes que he visto en mi vida. Con el equipo cuestionado, el entrenador cuestionado, los presuntos rivales dejando su aliento en el cogote, la plantilla titular, tu estadio lleno y un equipo que deja jugar, nuestro entrenador, tan farsante como cobarde, decidió defender con ocho jugadores en la frontal del área dejando al Kun y Forlán campando en la lejanía a la espera de un meteorito. Ese fue el planteamiento a priori de nuestro equipo. Javier Aguirre no debe seguir un minuto más en este equipo. Lo llevo diciendo desde hace más de un año y lo vuelvo a decir hoy estando ronco tras cantar cuatro goles.

Como era de esperar ante planteamiento tan “elaborado” el Barça se adueño de todo: campo, balón juego, ambiente y marcador. Tras una exhibición sin demasiado brillo y sin despeinarse de lo que es tocar el balón, buscar el hueco con rapidez, desmarcarse e intentar ganar el partido, vamos lo que se supone que es el fútbol, el Barça acabó poniéndose por delante con una magistral jugada de Ronaldinho, otro de esos brasileños aquejado por la enfermedad del no ser consciente de lo bueno que es y dedicarse a morir lentamente. Todos pensábamos que ese era el fin del partido. Si normalmente es difícil remontar con un planteamiento tan ruin y lamentable (de hecho nunca lo habíamos hecho) más improbable era que se hiciera contra el Barça.

Pero igual de improbable es que aparezca un jugador como el Kun Agüero en el planeta tierra. El argentino es de ese tipo de jugadores que hace cambiar el color de la camiseta del equipo estando él en el campo o no. Si además está con ganas y en estado de gracia los rivales no tienen nada que hacer. Su propio entrenador tampoco. Recuerdo los famosos años en los que los Chicago Bulls ganaban un año tras otro el anillo de la NBA. Su juego era muy sencillo: pasársela siempre a Michael Jordan. Eso es lo que el atlético de Madrid hizo ayer: pasársela al Kun Agüero para que él invente. Javier Aguirre, con una sonrisa absurda en la banda, debía de sentirse como alguien que juega al PC fútbol sin tener el control de los mandos y a expensas de lo que quiera el ordenador.

El Kun, ese jugador que el año pasado no sabía “jugar al fútbol en Europa” y que al principio de temporada era reserva en el revolucionario y diabólico esquema de Javier Aguirre, participo en los cuatro goles del atlético. En el primero, con nuestro equipo muerto a expensas del rival, se olvidó del ambiente, del entorno y de su pésimo entrenador para decidir encarar como los cánones del fútbol moderno dicen que no hay que hacerlo pero como los grandes jugadores llevan haciendo toda la vida. 1-0, una tableta de revital para el equipo y un mensaje para el entrenador: pasamos de ti. Poco después se inventa un pase de dibujos animados para que su compatriota Maxi reviente la portería del Barça. Primera remontada de equipo en lo que va de temporada. ¿Gracias a su entrenador? Empieza la segunda parte y tras un par de excelentes jugadas tienen que tirar al Kun en el área antes de que vuelva a fusilar a Valdés. Gol de Forlán. Poco después parte la cintura de un par de contrarios, encara a velocidad supersónica el área y le mete una rosca imposible al balón para que entre aplaudiendo en las mallas. El reglamento debería indultar a los que se quitan la camiseta después de un gol de otra galaxia. Es un acto reflejo casi inevitable.

Poco más aparte del Kun salvo la constatación de que un chico de 17 años es como mínimo bastante más jugador que Cléber Santana y que el día que su entrenador no le ordene exclusivamente defender a los medio centros rivales y le dejen participar en el juego constructivo, si alguna vez tenemos un entrenador que quiera construir, hasta puede que veamos a un magnífico jugador.

Que nuestro equipo sea un equipo es una ficción. Que nuestros dirigentes pretendan creer en esta ficción es insultante y patético. Que hoy tengamos que leer y escuchar sobre la resurrección de una idea que está muerta también es una maldita ficción igual que ficción es pensar que todo cambie milagrosamente. Ficción fue de algún modo el partido de ayer pero como decía Machado después de la verdad nada hay tan bello como la ficción.

1 comment

Billie 4 mar. 2008 11:09:00

¡Bravo! Politicamente incorrecto pero bravo. Sí señor, la primera media hora del partido fue una fotocopia del partido del 0-6.

Aguirre tuvo los santos cojones de hacer debutar a Camacho, no contra el Granada 74, no dándole diez minutitos de un partido ya ganado sino de salida, contra el Barça, en el partido más chungo de la temporada. Un cabrón.

Eso no es apostar por la cantera, eso es fusilar a la cantera. Lo que pasa es que Camacho, sin triunfar, no la cagó, y demostró que no hace falta fichar más Santanas ni Mottas ni Ellers ni... sino Kunes y Forlanes.

El Atleti le jugó al Barça como juegan los equipos pequeños contra los equipos que son mucho mejores. Cerraditos, pesionando y a esperando la contra.

Eso sí, con el Kun así de inspirado, capaz de superar a Abidal, Milito y Puyol el solito, no se puede perder.

Saludos.

P.S.: Esta semana te envio la proposición informal.