Mundo al revés (RCD Español 2 - At. Madrid 2)




El mundo está revuelto. Mientras se suceden extrañas guerras con extraños combatientes y extraños ganadores y vencidos, mientras la economía se mete por los poros de la razón para pudrirlo todo y el mar se infecta de cosas que todavía nadie conoce, en la liga española aparecen fenómenos extraños dignos de poltergeist. Por un lado el “señorial” Real Madrid jugando como el Racing (Guti dixit), planteando un partido rastrero, ruin y chavacano o lo que es más bochornoso, celebrando con éxtasis un empate en casa pero por el otro el Atlético de Madrid saliendo a ganar, haciendo un generoso y encomiable derroche físico, tratando de jugar al fútbol y llevando la voz cantante. Sólo hay dos cosas que permanecen inalterables: la podredumbre de la prensa oficial capaz de tragar toda la mierda que haga falta con tal de que el equipo de “las mocitas madrileñas” parezca lo que no es y el indescifrable talento de Quique Sánchez Flores.

Entretenido partido con demasiados errores, periodos de correcalle y bastante mala suerte pero que en general mostró esa cara del equipo que ha surgido en las ultimas jornadas y que es bastante más potable de lo que se recordaba por este lado del mundo. Desde que a Quique le de por cambiar todo menos el doble pivote parece que las cosas con Tiago y Mario Suárez tienden a parecerse más a un un centro del campo decente y aunque se intuye que el estilo que trata de imponer tiene poco que ver con el toque y la elaboración una cosa es no abusar del balón y otra despreciarlo. El Atleti espera (aunque hoy más presionante y en ocasiones más arriba) y sale en vertical pero ya no parece ser alérgico a esa cosa redonda que se mueve por el césped. El Atleti juega, para cuando hay que parar, tiene el balón cuando lo tiene que tener y lo lanza en largo cuando lo tiene que largar. No hace falta hacer lo que el Barcelona para jugar al fútbol.

El partido comenzó con brío y con un golpe de suerte que aprovecha Koke, un jugador que sin tenerlo fácil está haciendo una microtemporada digna de consideración. Entrando en un equipo terminal y en una posición que no es la suya el canterano aporta dinamismo, fuerza, alternativas, salidas y un desconocido olfato de gol. Me da que va a ser una apuesta segura en el futuro. Un mal despeje en el área del Español hace que el balón llegue a los pies de Koke para no desprovechar la oportunidad. El gol dejó un tiempo noqueado a un Español espeso y algo perdido mientras mantenía un Atleti serio y ordenado que daba la sensación de poder terminar el partido. Los catalanes encallaban en la red madrileña y las salidas en largo de Reyes, Agüero y Costa eran siempre peligrosas. Sin embargo los colchoneros no culminaron ninguna jugada y eso en el fútbol se suele pagar. Especialmente doloroso fue un buen pase en largo cazado por el Kun que le deja solo delante del portero en carrera pero que la mala suerte y una buen ajuste defensivo españolista hizo que la pelota se marrara. El Atleti simultaneaba jugadas sin terminar con incomprensibles fallos defensivos que sin ser garrafales mermaban la seguridad y creaban incertidumbre. Por ahí se coló Español en las postrimerías el primer tiempo en el que un pase a la espalda de la defensa madrileña es aprovechado por un rápido Osvaldo que se vuelve a ir de Perea (ya lo había hecho varias veces) en cuya pierna da el remate del españolista para despistar a un De Gea que no puede hacer nada para evitar el gol. Con un injusto empate a uno se marchaban los equipos al descanso.

La segunda parte reprodujo en diez minutos lo acontecida en la primera: misma intensidad, mismas virtudes, mismos errores. A los pocos minutos la presión colchonera hace que un pase atrás del Español sea robado por el más listo de la clase, el Kun, para delante del portero hacerle una vaselina prodigiosa. Se ponían bien las cosas para el Atletico pero de nuevo poco después un error en la presión y un desajuste defensivo hace que Osvaldo empate con un gran remate de cabeza que eso si, hay que decirlo, estaba en ajustadísimo fuera de juego y no debería haber valido.

A partir de ahí el partido fue una delicia para el espectador y un tormento para los entrenadores al convertirse en un entregado duelo de ida y vuelta donde sin embargo el equipo madrileño pareció llevar la voz cantante pero sin llegar a poder rematar. Destacar el gran derroche físico de ambos equipos pero especialmente en el lado colchonero puesto que no es algo a lo que estemos precisamente acostumbrados. Destacar también, como no, la enésima “genialidad” del talento de Sánchez Flores que nuevamente se acerco a la invención del balompié haciendo aquello que el resto de la faz de la tierra jamás haría. Primero poniendo a Raúl García en una banda cuando Koke tuvo que abandonar el campo en la primera parte. Incomprensible de todas luces como además demostró el esforzado aporte del navarro que en su línea resto más que sumó. Voluntarioso en la carrera y en la protesta, inútil en todo lo demás. No contento con ello y cuando quedando diez minutos el Atleti necesitaba ese aporte extra para intentar mover el marcador Quique decide retirar el segundo delantero para colocar a Reyes (de los mejores hasta entonces, inédito a partir de ahí) por detrás de Agüero. No si sé el motivo del cambio responde al vanguardista talento de nuestro entrenador o a que el mismo pensaba que un empate era un buen resultado pero no sé tampoco cual de las dos razones me espeluzna más.

Empate que perfectamente podría haber sido una victoria y que nos deja a las puertas de la puerta de atrás de las competiciones europeas. Para algunos el sitio natural de este “nuevo” atlético de madrid. Para mí algo que sigue sin quitarme el sueño.