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¡Un abrazo!

Perfecto

El 9 de Mayo de 2012 podrían haber observado mi esbelta silueta por las calles de Madrid pero no deberían hacer caso a sus sentidos. Mi silueta estaba allí, si, pero yo estaba en Bucarest. Haciendo pasar las horas como podía hasta el inicio de la final de la Europa League. Solitario. En silencio. Nervioso. La gente le hablaba a mi silueta, esa que minutos antes andaba en un lugar perdido del barrio de la Arganzuela pero yo no respondía o lo hacía con graznidos. Estaba con los ojos puestos en el partido. Exclusivamente. Desde muchas horas antes.

El Atlético de Madrid de Diego Pablo Simeone, y perdón por la redundancia, ganó el partido en 6 minutos. Los primeros. 6 minutos de escuela de fútbol. 6 minutos que deberían pasarse a video y ser reproducidos en todos y cada uno de los partidos del Atleti a partir de ahora. Serio, mandón, atrevido, valiente, poderoso y agresivo. Nadie lo esperaba. El Athletic, que hacía las funciones de favorito virtual para casi todo el mundo, menos. En esos 6 minutos el Atletico de Madrid se colocó los galones de emperador europeo y el Athletic se quedó desnudo. Ese puñado de soberbios jugadores de poco más de veinte años que ha maravillado este año al mundo del fútbol, se volvió de repente en un equipo pequeño, nervioso y aturdido. Mientras el Atleti presionaba con furia hasta el saque del portero los leones eran incapaces de tener el balón sin perderlo.

Y entonces llegó Falcao. Ese jugador espectacular, que ha demostrado un montón de veces serlo, pero que como el crack que es decidió hacerlo otra vez cuando todos los focos estaban apuntando. Sin ángulo, sin espacio y sin facilidades el colombiano arma un disparo con la zurda en las esquina del área que se cuela por la escuadra. El grito desgarrado que me salió de las entrañas se produjo en mi casa pero se escuchó hasta en los Balcanes. La cosa pintaba muy bien. Y mejor pintó después cuando los de Simeone pasaron al plan B, transformando el esquema a una disposición 4-5-1, sin tanta exigencia física y aumentando la densidad del equipo. El Atleti no se encerró atrás sino que se organizó para destrozar la forma de jugar del Athletic. Y lo hizo. Incapaces de desplegar su juego gracias al buen acierto del equipo rival. Un equipo rival que esta vez si fue un equipo. Rocoso y compacto. Brillante y solidario. Un señor equipo. Gracias Simeone.

Con el equipo bilbaíno desactivado tácticamente el balón se movía entre sus piernas con lentitud y sin criterio hasta que los rojiblancos madrileños lo robaban y salían en vertical con cordura e instinto letal. Poco antes del 40 Amorebieta, aturdido al igual que sus compañeros, pierde un balón en la frontal del área y acaba en los pies de Arda. El turco mete el balón en el área para que Falcao haga lo que nadie espera. Lo que haría un crack en una final europea. Pasársela de tacón, tumbar al rival y marcar el segundo. El Athletic estaba grogi. El Atleti se limpiaba los zapatos para subir a recoger la copa.

Los vascos salieron orgullosos desde el banquillo con un cambio táctico valiente que puso en ciertas dificultades a los madrileños. Pero no duró mucho. O si, porque estuvieron los 45 minutos intentando hacer un gol, pero enseguida tuvimos la sensación de que no pasaría nada. El tiempo que tardó en aparecer Courtois (segurísimo toda la noche), de ver que los centrales seguían haciendo un partido soberbio, incluso tras la inclusión de una segunda referencia ofensiva como Toquero, de que Gabi volvía a ser ese jugador serio, de equipo, regular y sacrificado que equilibra a los jugones de al lado pero sobre todo, y me alegra decirlo aunque me cierre la boca, por el partidazo que se marcó Mario Suárez. El canterano, por fin, hizo un partido soberbio como mediocentro defensivo. Lo hizo todo bien. Al César lo que es del César.

Incapaz de entrar jugando y frustrados ante el par de paradas de Courtouis los bilbaínos decidieron recurrir a lo que hace unos meses eran sus señas de identidad: colgar balones al área. Así se acrecentó algo más la sensación de peligro pero tampoco. Para terminar de rematar la desgracia, el Atleti empezó encima a consumir más balón y tocarlo en las salidas al contrataque. Los leones corrían detrás cada vez más cansados. En una de esas jugadas el balón llegó a Diego, soberbio una vez más el brasileño, que se paró en la línea de tres cuartos. Cuatro rivales cansados lo miraban con ojos inyectados en sangre pero sin atreverse a entrar. El brasileño oteó las posibilidades y decidió sortear él mismo a todos. Así se plantó delante del portero para batirlo con la izquierda. 3-0. Fin del partido. A disfrutar de la indescriptible felicidad de ser el campeón.

Las primeras lágrimas aparecieron en las mejillas de este sensiblero que les escribe y un nudo marinero se formó en la laringe viendo la celebración de los jugadores. Y viendo el abrazo del Cholo a los rivales y el aplauso de los colchoneros al rival y el pasillo de los jugadores al Athletic… y se me estropeó la cena en el estómago viendo las lágrimas de dolor en una afición que merecía ese título al menos tanto como nosotros. En algún momento entre disfrutar con la cara de Juanfrán y unirme a las arengas del Cholo a esa afición que lo adora me di cuenta de que lo que habíamos hecho y me sentí orgulloso. Me sentí orgulloso de ser el Atlético de Madrid. Un equipo que fue un ejemplo en Barcelona sabiendo perder y un equipo que es un ejemplo también sabiendo ganar en Bucarest. Sin humillar a nadie. Sin señalar el músculo de la pierna que hace los goles. Entendiendo y compartiendo el dolor rival. Sin aspavientos. Sin restregar nada a nadie. Celebrando la alegría propia. Siendo diferentes. Así. Así gana el Atlético de Madrid.

El Atleti vuelve a reinar en Europa tras un partido perfecto.



PD. Y después me fui a Neptuno a compartir el momento con mis amigos colchoneros anónimos o conocidos. A pegarle un abrazo a mi hermano y al Richy y al Teno… a mandar y recibir mensajes de teléfono para con mis colchoneros repartidos por el mundo. A ver a los miles y miles de Atléticos que allí estaban disfrutando el momento.

Pero la policía y el sentido represivo de la nueva administración madrileña, esa que encabeza esa, en teoría, mujer de dientes afilados y peinado voluminoso, decidió agriar la fiesta tocando las narices. Organizando la celebración de la peor forma posible (¿qué sentido tiene poner las vallas a 100m de la fuente? ¿qué sentido tiene no cortar la circulación?) y provocando a la multitud con ademanes más propios de un repugnante ejército golpista y olvidándose de hacer con profesionalidad la labor pública para la que les pagan.
Patético, pero esa es otra historia…

¡¡FORZA ATLETI!!


Fairground Attraction - Perfect

4 comments

Perico 10 may. 2012 12:53:00

Eso es, casi nadie comenta la forma en que salimos al campo. Se salió a ganar, a meter un gol y no hubieran parado hasta haberlo conseguido.

Ha sido un gran torneo y una gran alegría. No hubo tanta emoción como hace dos años pero sí los mismos nervios y alegría.

Enhorabuena. Un fuerte abrazo.

Anónimo 10 may. 2012 14:15:00

Ya somos dos sensibleros, no solo llore ayer, sino que ahora al leer tu crónica los ojos se han puesto más que vidriosos.
Efectivamente fue perfecto, como salieron, que ganas, que ilusión, que golazos, que saber ganar, el pasillos al contrario, la copa, la ida a Neptuno...y allí se jodió todo.
Dimisión o cesión inmediata del imbécil e incompetente que preparó semejante dispositivo policial.
En fin una vergüenza, hoy dirán lo que quieran pero allí había niños, padres, jóvenes y no tan jóvenes con ganas de disfrutar de abrazar a tu hermano, sobrinos y amigos, pero no te dejan ver ni la fuente (nos dejaron a mas de 300m)no bajar de la acera y tener que salir coorriendo porque empiezan a dar porrazos, que asco.
Felicidades a todos los atléticos, hoy es bonito hasta ir a trabajar.
¡AUPA ATLETI!
Borch

magerit 11 may. 2012 2:28:00

Que bonito es ganar y que bonito es compartir tu alegría con tus compañeros, con tus amigos, con tus hermanos, con tu familia en fin con los atléticos.

Nervios durante todo el día, nervios en el partido y relax total al final meciéndome en una suave nube y disfrutando del suave discurrir de las lagrimas por la mejilla.

Después el apoteosis, la llegada de los hijos y de los nietos, orgullosos de sus camisetas rojiblancas y con su alegría infinita y en el fondo de mi corazón la imagen de mi padre, feliz y orgulloso.

Ennio, que bonito es el fútbol de ataque, como esos primeros minutos del Atleti, pero que bonito es también el fútbol defensivo, cuando diez jugadores jugando en equipo y con la precisión de un reloj, bloquean al contrario sin necesidad de poner un autobús delante de la portería. Y que bonito es ser entrenador, encontrar la fórmula perfecta para ganar el partido y tener los jugadores idóneos para ponerla en práctica.

Saludos y enhorabuena a todos los Atléticos.

Anónimo 16 may. 2012 11:32:00

Una lastima no haber podido estar con vosotros en ese dia magico, por estar fuera de espagna, Mi corazon tambien estuvo en Bucarest, experimente las mismas sensaciones antes del partido todo el dia con la rojiblanca puesta hablando con italianos los cuales la mayoria ni sabian que se jugaba una final esa noche. Luego me parecia increible ver el partidazo que se marcaron en toda una final y no sufrir, me fui al descanso con la sensacion de campeon en el cuerpo. Gracias Atleti, y sobretodo por lo que has dicho ennio, saber ganar sin ensegnar musculito.

Un abrazo a todos


Alfonso