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¡Un abrazo!

Bandera

At. Madrid 3 - Getafe 0

Sumergidos en esa vorágine mediática de galácticos NBA y competiciones multimillonarias, a veces olvidamos que el fútbol surgió como un enfrentamiento de personas en un terreno de juego. Once contra once repartidos en dos equipos en el que quien metía más goles ganaba. Sin más historias. Sin especulación. Sin segundas lecturas. Ganar o morir. Esa, no lo olvidemos, fue la esencia del fútbol antes de que otro tipo de marcos regulatorios vinieran a enriquecer pero también a corromper el mundo del fútbol. La Copa del Rey, las competiciones del KO en general, recuperan esa esencia primitiva del todo o nada y por eso tienen ese punto emotivo y fascinante. Lo tienen de forma genética y por mucho que los actuales raptores de la competición quieran cargarse el torneo a base de horarios terroristas, desprecio constante y un sistema de competición francamente mejorable, lo cierto es que la Copa siempre acaba siendo la Copa. Y sigue fascinando. 

Simeone lo sabe. Y le gusta. Es ese tipo de entrenador de herencia italiana que se desenvuelve muy bien en competiciones de eliminación directa. Contra el Getafe además quedó claro que la decisión de jugar la eliminatoria anterior con el mal llamado equipo B no fue más que un recurso momentáneo y particular. Simeone va a por la Copa, como tiene que ser, así que decidió salir con todo. Con todo lo que podía porque Falcao se quedó en la grada y mediada la primera parte Adrián, que está gafado, tuvo que retirarse por lesión. Los primeros minutos intentaron ser para el conjunto colchonero esos primeros minutos de tanteo que se dan lo que llaman partidos de “180 minutos”. El problema es que el conjunto azulón no estaba para seguir las reglas de la tradición. Mucho más alegre y dinámico que los rojiblancos se fueron a por el balón y a por el partido con tanto criterio como escasez de resolución. El Atleti o no esperaba ese comportamiento rival o no supo atajarlo con la eficacia defensiva que acostumbra así que concedió un par de ocasiones tan claras como atípicas en el Calderón que por supuesto Courtois se encargó de desbaratar. A veces nos olvidamos, dado que la defensa este año nos tiene deslumbrados a todos, del gran portero que tenemos en la portería pero ahí está y es muy bueno. 

El partido se equilibro sin embargo enseguida y sin que el Atleti pudiese desplegar juego al menos si desactivo al rival para dejarlo todo reducido a una batalla en el centro del campo. Entonces llegó el error de Alexis entrando como un Hulk Hogan desubicado a un Diego Costa omnipresente que fue una auténtica pesadilla para los getafenses. El brasileño sigue creciendo y a su tradicional entrega constante se le suman poco a poco otras cualidades futbolísticas que también estaban ahí pero no salían tan de seguido. Costa convirtió el claro penalti y el partido cambió de signo. El Getafe ahora tenía otra vez el balón pero ya no sabía qué hacer con él frente a la roca colchonera. El Atleti cómodo con el marcador, presionando arriba y salía con verticalidad. La marca de la casa. 

El Getafe intentó en la segunda parte hacer lo mismo que al comienzo del partido pero ya no colaba. Los de la capital, mucho más intensos y sabedores de lo que tenían que hacer, no sólo no lo permitieron sino que volvieron a marcar un gol (Diego Costa, otra vez) que al árbitro anuló por un fuera de juego que personalmente no vi por ningún sitio. La batalla se intensificó pero el Getafe ya no golpeaba y el Atleti llegaba al área contraria con peligrosas cuchilladas. El partido se puso muy divertido. Mientras los de azul se estrellaban contra el bloque de Simeone, el Atleti aumentaba el nivel de intensidad hasta un punto que incluso desde fuera del estadio daba miedo. Cuando los colchoneros se ponen en ese modo da la sensación de poder arroyar a cualquiera que se ponga delante. Y lo hicieron. Asustó primero Diego Costa (otra vez) con una plástica chilena que salió al centro de la portería. La jugada vino, como no, de la enésima genialidad de Arda Turan. El turco fue ayer un jugador sobresaliente. Se le ve en el campo con una soltura y nivel de inspiración que uno, que se declara rendido admirador del otomano, se relame por lo que puede estar por llegar. Y ojo también a Koke sobre el que llevó avisando desde hace tiempo y que guarnecido en su discreción no para de crecer y de ser cada vez más importante para el equipo. Ya es el encargado de la mayoría de estrategias a balón parado y su proverbial último pase junto a la capacidad de combinación en los tres cuartos está siendo una de la mejores sorpresas de la temporada. 

El segundo gol llegó tras la enésima jugada del turco desde la izquierda que arma el disparo basculando a la derecha y empotra el balón en la base del poste. El rechace, con el portero rival en el suelo, cae en la bota de Filipe Luis que casi sin querer lo mete en la portería. Para entonces el Atleti era ya un vendaval que impedía el Getafe pasar del medio campo. El tercero apareció como no podía ser de otra forma. Robo en tres cuartos provocado por la asfixiante presión atlética, pase al hueco para Diego Costa (otra vez) y remate de primera a la red. 3-0. Eliminatoria prácticamente resuelta. 

Simeone se ha preocupado por gestionar de forma milimétrica y austera los recursos de que dispone, evitando gastar a las figuras del equipo en partidos que a priori pudieran ser de trámite. La eliminatoria contra el Getafe no lo era y por eso en el minuto 90 de partido y con tres goles de ventaja los jugadores seguían presionando como si fuese el primer minuto de partido. Ese es Simeone. Ese es el Atleti. La vuelta será más tranquila e incluso puede dar pie a reservar recursos gracias al trabajo realizado. La seriedad, solvencia y eficacia de este equipo es tan alta que asusta. Agarrémonos a ese espíritu y hagamos de él nuestra bandera. Firmo por ello.

4 comments

Joaquín 13 dic. 2012 11:06:00

¿Joder que frío pero qué bien que lo pasamos los que acudimos a la nevera del Calderón!. Me pilló en mi banda y lo pude disfrutar de cerca, algo que se puede revelar como una nueva "ala infernal", la dupla demoledora formada por Filipe Luis y el alegre otomano, Arda, un jugador que me tiene encandilado y que ha crecido gracias a la ausencia de Diego. Por lo demás, poco más que añadir a lo descrito por don Ennio, ¡qué siga la fiesta!,

Anónimo 13 dic. 2012 20:12:00

Disfruté como un Indio con el partido de ayer. Lo que ha conseguido el Cholo no lo sentía yo antes de los partidos desde la era de Antic, en la que uno afrontaba el compromiso de turno con la confianza de que el rival debería meter al menos dos para empatar el partido y eso era cosa muuuy dificil.

Un saludo cordial Don Ennio.

Jesus.

Julio 13 dic. 2012 20:28:00

Me encantó el Atleti durante todo el partido, pero sobre todo en la segunda parte.El turco destapó el tarro de las esencias y disfrutamos de lo lindo.

PS: Sepan que ustedes son unos valientes!

Abrazos.

Ennio Sotanaz 14 dic. 2012 9:35:00

Lo escuché el otro día y estoy de acuerdo. Este Atleti es “una máquina de competir”. En todos los frentes ha hecho que casi todo sea accesorio menos el ser competitivo. Salvo el partido contra el Madrid (que ya entra dentro de los fenómenos paranormales y requiere un estudio aparte) el Atleti este año no ha perdido la cara nunca. Jugando bien y mal, contra grandes, contra pequeños, en casa, fuera, con lesionados o sin ellos.

Por lo visto cuando acabó el partido le entrevistaron a Diego Costa y el entrevistador le preguntaba sorprendido que para haber metido dos goles y haber hecho un gran partido estaba muy serio. Lo que contestó el brasileño es que desbordaba alegría pero que estaba tan cansado de la paliza que se había metido que no tenía fuerzas ni para reírse. Me parece una anécdota que explica muchas cosas.

Un abrazo,