El Show de Caparrós

RCD Mallorca 1 - At. Madrid 1

El mundo del fútbol ha cambiado mucho en los últimos años. Supongo que algo parecido ha ocurrido desde siempre y que ya en los orígenes ocurría pero por mi edad puede que antes no fuese del todo consciente. En los últimos años he visto como han aparecido de forma masiva personajes ajenos a la afición visceral que tradicionalmente venía ligada al deporte rey y que, ajenos de emoción y de cargados de pragmatismo empresarial, se acercan al mundo del balompié exclusivamente seducidos por el olor del vil metal. En esta categoría pueden encontrar a muchos presidentes o hurtadores profesionales que se hacen llamar consejeros delegados pero también a otros personajes mediáticos más cercanos del balón o el césped. También han aparecido para sentarse en los banquillos tipos de inteligencia por encima de la mediocre media que tradicionalmente se asociaba a este universo y que casi de espaldas a las reglas básicas y éticas de este deporte se han dedicado a sacar provecho de una labor eminentemente resultadista. Con diligencia de cirujano y discursos elípticos se desenvuelven por la tangente del reglamento, tuneando las nociones básicas de este deporte para “triunfar”. Caparrós es un buen ejemplo de esta última categoría. Un personaje que fascina a una buena cohorte de profesionales de los medios por realizar una labor que, sinceramente, es muy difícil de justificar más allá del resultado. Detesto esa pelea de gallos artificiales que una vez se inventaron en los medios entre Valdanistas y Clementistas, Bilardistas y Menotistas. Detesto en general y con todas mis fuerzas las simplificaciones baratas que reducen todo a una cuestión de cara o cruz, tanto en el fútbol como en la vida, así que no me encasillen en una categoría tan vulgar. Entiendo perfectamente que hay muchas formas de jugar a este deporte y que prácticamente todas son a priori igual de dignas e interesantes. Depende mucho de los jugadores y las posibilidades reales de cada uno el como disponer los jugadores en el campo y la actitud que tengas frente al balón pero lo que no es negociable es la necesidad de que primen las normas elementales del balompié: tratar de ganar el partido metiendo el balón en la portería contraria. El fútbol de Caparrós es otra cosa en el que eso último es algo secundario. Algo que puede ocurrir por un error del contrario, la lotería o la alineación de los planetas. El fútbol de Caparrós, como un lazarillo sin hambre que delinque por puro deleite, navega por los límites del reglamento y de las posibilidades reales en un campo de juego. Al margen del balón, al margen de la lógica, al margen del espectáculo. Juega con todo eso que él mismo se encargó de bautizar como “otro fútbol” y por supuesto trata de sacar a todo el mundo de su estado natural para llevarlo al drama y la tensión. Lo sé, pero ni que decir tiene que el “fútbol” de Caparrós me repugna hasta más no poder. Tanto que me cuesta llamarlo fútbol. 

El tal Caparrón, por cierto, es uno de los entrenadores favoritos de MA Gil. Blanco y en botella. 

El Atlético de Madrid ha perdido hoy dos puntos en Mallorca y lo ha hecho de la forma más absurda y tras una desafortunada jugada en la única llegada que ha tenido el rival. Muchas otras veces hemos ganado in extremis lo que hoy hemos perdido de forma injusta así que probablemente el balance siga a favor. Dicho esto, el resultado en si no merece mayor lectura tras lo visto en el terreno de juego. Es decir, seguimos teniendo el mismo equipo serio, rocoso, bien plantado, valiente y generoso que ha querido ganar el partido desde el primer minuto hasta el último. 

El conjunto de Simeone salió de la misma manera en la que ya nos tiene acostumbrados desde el inicio de la temporada pero lo cierto es que sin los talentos de Arda y Falcao la realidad del equipo es todavía más evidente. Tácticamente perfecto pero escaso de recursos técnicos para hincar el diente a once tipos acampando en su área. El Atleti fue dueño del balón toda la primera parte pero la clara falta de ese último pase letal, hacía que las ocasiones no llegaran. La primera de hecho llego casi en el minuto 40. Con Raúl García voluntarioso pero incapaz y Adrián totalmente perdido, Koke era el único que ponía algo de criterio en la zona de creación mientras Diego Costa se aburría de irse a la banda y tirar desmarques. Enfrente un Mallorca muy rácano y lamentable cuya única misión parecía consistir en achicar agua, dar el pelotazo y esperar el segundo rechace. La primer parte, bastante aburrida, acabó sin pena ni gloria destacando nada más un gran pase de Koke que Diego Costa muy esquinado remata bien pero para el portero. 

La segunda parte siguió por los mismos derroteros. El Atleti continuaba a ritmo constante mientras los de baleares se encerraban cada vez más, renunciando de forma lamentable a jugar el balón. Un cosa es jugar al contrataque y otra cosa es lo que hace el Mallorca de Caparrós. No confundan. No traten de confundirnos. El Atleti amenazó con un gran remate de Raúl García entrando muy bien desde atrás que pegó en el larguero pero el gol no se hizo esperar y poco después el balón cayó en los pies de Diego Costa para que dentro del área pegue un par de recortes y su poco ortodoxo pase de la muerte llegue, tras rechaces, a los pies de Raúl García otra vez, para que esta vez el navarro abriera el marcador.

Muchos dábamos por ganado el partido entonces y también poco después cuando vimos que el equipo y el Mallorca seguían con la misma actitud sobre el campo. Entonces fue cuando apareció el Show de Caparrós que además tuvo su mejor aliado en el tal Mateu, el colegiado, que completaba así una noche nefasta a incluir dentro de su extensa colección de noches nefastas. Esa forma tan académica de crispar a todos los que están ligados con el partido que se está disputando para llevar la atmósfera a flor de piel y ahí, en el límite, buscar el error que propicie lo que la lógica, el talento, el juicio y el buen hacer no pueden conseguir. Y esta vez funcionó. Al contrario que en las películas aquí ganó el mal. Una jugada alborotada y desquiciada en el área acaba en un mal rechace de Filipe Luis que deja el balón el los pies de Kevin para que bata por bajo a Cortois. Injusticia tremenda que pudo ser incluso más dramática si poco después una falta lazada por Gio hubiese entrado en la portería en lugar de dar al poste. 

Empate a uno que deja mal sabor de boca pero buenas sensaciones. También dos conclusiones: que la opción Caparrós no puede ser NUNCA una opción de proyecto futbolístico a futuro para un equipo con el objetivo de ganar algo y dos que el Atleti sigue siendo un equipo con las mismas señas de identidad y que incluso sin sus mejores jugadores sigue manteniendo la misma ambición, la misma mentalidad, la misma coherencia y la misma forma de entender el fútbol. El Atleti si es un proyecto ilusionante y lícito. Dejémoslo en que el empate ha sido una anécdota y que la esperanza de un gran 2013 sigue intacta.


3 comments

magerit 7 ene. 2013 17:21:00

Totalmente de acuerdo con tu crónica del partido que una vez más la has bordado.

Para mí y dadas las circunstancias de la falta de nuestros mejores elementos, fue un muy buen partido del Atleti y como bien dices el empate una simple anécdota. Solo un pero, en este tipo de encuentros y si te adelantas al final, se debe matar el partido.

Otra cuestión y aunque sé que es una de tus debilidades, sigo sin ver a Koke y no entiendo que sea el primer lanzador de faltas y saques de esquina, el 80% son placidos pases al portero contrario y como ya apunté hace algún tiempo en este blog, me duele en el alma este comentario.

Saludos

JOSE I. FERNÁNDEZ 7 ene. 2013 20:14:00

Conociendo tu amor por predecesores como Aguirre, sin duda Caparrós te enamoraría en el Atleti :D

En este caso el antifútbol de Caparrós de poco sirvió y sólo salió más a relucir al final. Al pobre Koke le sacaron de quicio.
Pero como dices, sin bajas o con ellas, este equipo es serio y seguirá sumando. A ver si acabamos delante del Madrid, ya que lo del Barça es un imposible...

Un abrazo y feliz año!!

Ennio Sotanaz 8 ene. 2013 10:43:00

Magerit, yo a Koke a día hoy lo veo como un proyecto más que como una realidad. Me ilusiona porque es muy joven y veo un gran potencial. Descaro, fuerza, entrega, recursos y sobre todo calidad con el balón, algo de lo que adolece MUCHO nuestro centro del campo. Tiene errores y hay días en los que no consigue engancharse al equipo pero me gusta y creo que de seguir con un entrenador como Simeone (aunque jugaría mejor con otro tipo de sistema de mayor creación) puede llegar a ser un jugador importante. A balón parado no estuvo bien el otro día pero ha tenido días mejores. No veo además quien podría ser su sustituto (Gabi me parece bastante peor).

Jose I., Aguirre es una copia de lo que es Caparrós pero bastante peor. Entre el original o la copia me quedo siempre con el original pero en este caso es que no quiero ver ni en pintura a ninguno de los dos (o similares). Me parecen sistemas especulativos, baratos y limitados que sólo sirven para situaciones desesperadas en las que se pierde la perspectiva y todo vale. El techo deportivo jugando así está muy bajo como se ha demostrado un millón de veces. Si estás ahogado por descender te da igual la forma en que consigas los puntos, eso es evidente y lo entiendo, pero lo que no entiendo es que alguien vea en esa forma tan vulgar y sucia un objetivo de proyecto para un equipo con aspiraciones. Por eso no entendí que Aguirre viniese al Calderón ni entendería que lo hiciese Caparrós.

Un abrazo y feliz año también