Humildad y respeto

Simeone dijo justo antes de iniciar la Copa del Rey frente al Reus Deportiu que encararían la competición con “humildad y respeto y eso es exactamente lo que ha hecho el Atlético de Madrid sobre el césped del Camp Nou Municipal. Respeto por un equipo rival que lo merecía y humildad para correr tanto o más que el equipo contrario antes de llevarse el partido. Sin condescendencia ni dejadez. Fútbol y sólo fútbol. 

Todo lo anterior podría parecer de Perogrullo pero no lo es. Los que hemos vivido los infaustos tiempos de la era pre-Simeone sabemos que las primeras fases de la Copa del Rey, por exceso o por defecto, solían ser muchas veces una pesadilla. Ninguno de los que entonces comandaba la nave supo afrontar esos partidos en los que la diferencia de presupuesto entre los equipos era tan abismal que complicaba la forma de encararlos para una plantilla saturada de complejos y carente de personalidad. Cierta soberbia mal parida, trazas de mediocridad traspasadas por los sucesivos entrenadores o desconexiones impropias de profesionales, hacían que la Copa del Rey se convirtiese en un infierno para el Atleti muchas más veces de las necesarias. Nunca más. Con Simeone se acabaron las dudas. El equipo sale a ganar haciendo lo mismo, juegue quien juegue y esté quien esté delante. Es muy de agradecer. 

Deportivamente saco poca lectura porque es muy difícil obtener conclusiones de un partido con unos condicionantes tan excepcionales. Quizá destacar una cierta resurrección de Vietto, que comenzó en la línea pésima de los últimos tiempos pero que acabó enmendando la plana dejando algunos argumentos para soñar y el preocupante camino inverso que siguió un Correa que, sumido entre la ansiedad y la imprecisión, transmitió unas sensaciones bastante flojas. Al final lo más destacable sea seguramente la gran capacidad que tiene Óliver para jugar al fútbol cuando su cabeza está centrada en crear juego y no en intentar no fallar. 

Mención muy especial para el Reus Deportiu. Un equipo que deportivamente trató de jugar al fútbol sin dar patadas y que además lo hizo como los ángeles. Jugó de tú a tú, sin complejos, frente a un Atleti al que en ningún momento tuvo la oportunidad de bajar los brazos. Pero si dentro del campo el desempeño del club catalán fue más que elogiable, en la grada, desde la institución y a través de las redes sociales su actitud fue todavía mejor. Desde el mismo día en el que se realizó el sorteo el club reusense intentó trazar puentes, generar simpatía y transmitir buen rollo con la afición rival. Ayer incluso nos daban las gracias a través de Twitter por dar color a la grada. Genial. Algo muy de agradecer en estos tiempos en los que parece que vende mucho más subrayar lo malo o potenciar ese esteriotipo torrentiano (y más falso que Judas) que el Establishment ha decidido colocarnos a los colchoneros. Desde esta esquina anónima del ciberespacio, quería dar las gracias al Reus Deportiu por intentar convertir un partido de fútbol en lo que siempre tendría que ser: una fiesta. 

Chapeau! 

@enniosotanaz