¿CONOCÍA CHESTERTON A AGUIRRE? (Almería - At. Madrid)

Decía Ernesto Sábato que ser original es en cierto modo estar poniendo de manifiesto la mediocridad de los demás. Por eso Emery, el entrenador del Almería, aparece hoy como un tipo genuino más cerca de ser un genio de la táctica futbolística que del sopor que se les supone a los equipos modestos. Ayer los entrenadores del supuesto grande y del supuesto pequeño cambiaron sus papeles. En realidad esto no es ninguna novedad porque Aguirre suele cambiar los papeles (si es que como estoicamente defienden algunos de verdad tiene algún papel) especialmente si es un papel que le pide jugar al fútbol.

Ayer un servidor estaba por esas tierras sembradas de plásticos donde reluce el Indalo, cuando leyendo en un periódico local una frase del entrenador del Almería casi se me saltan las lágrimas: “la táctica es lo de menos, lo importante es que el mejor Almería que tengo salte al terreno de juego a ganar el partido”. Es muy probable que a algún lector colchonero esta frase le pueda sonar a demagogia pero eso es porque nosotros estamos acostumbrados a la eufemística y capciosa verborrea de Aguirre. A pesar de a lo que estamos acostumbrados no sólo hay entrenadores que piensan lo que dicen sino que hasta es posible encontrar algunos que intentan poner en práctica lo que dice y lo que piensan. Esto por supuesto no es más que ciencia ficción para nuestro particular via crucis transformado en azteca sonriente. Lo de ayer no es más que lo de siempre con la diferencia de que había menos tipos geniales en el campo, los que quedaban dentro tenían la severa consigna de no perder su posición cerca del portero para que su entrenador (¡ja!) no pasase otra mala semana y que enfrente tenía un equipo modesto (que no cobarde) que mordía (en ocasiones puede que en exceso).

Y es que cuando jugando en Almería a los cinco minutos te han hecho ya 5 ocasiones es fácil deducir a lo que ha salido un equipo y a lo que ha salido el contrario. El Almeria a ganar el partido con lo que tiene y el Atlético a intentar no perderlo a pesar de lo que tiene. Así de sencillo. Como siempre. El resto fue simplemente un monólogo de un equipo valiente y agresivo salpicada de acciones erradas y de pinceladas de un equipo carísimo y timorato preocupado exclusivamente de su espalda.

Lloro de rabia de imaginar de lo que sería capaz mi equipo si saliese con otra actitud al campo y alguien lo entrenara. Me resulta patético tener que recurrir a la suerte para sacar un miserable empate a cero con un equipo como el Almería, con todos mis respetos para este equipo, su entrenador y sus jugadores que viendo el partido de ayer deben sentirse como futbolistas y no muñecos de futbolín dirigidos por un testarudo funcionario como deberían sentirse los nuestros.

El manido latiguillo de la endeble defensa es simplemente otra prueba fehaciente de la galopante ceguera de nuestros particulares periodistas-topo. El atleti no funciona en ninguna de sus líneas y no lo hace desde que este redentor de acento tan gracioso calienta sus posaderas en nuestro banquillo. La defensa, el centro del campo y el ataque. Nada funciona. Sobresale de vez eb cuando la particular e inmensa calidad de algunos jugadores pero no es lo mismo. Antes, en tiempos de infames entrenadores como Sacchi, Ferrando o Manzano siempre había alguna línea que se salvaba. Ahora no se salva ninguna. El atleti no funciona en ninguna línea porque ninguna línea está entrenada y todas ellas están dejadas de la mano de Dios. Por negligencia o por incapacidad todas las líneas, las jugadas a balón parado, el físico, la táctica, la mentalidad, la psicología,… todo esta dejado de la mano de Dios. La defensa evidentemente no funciona a pesar de tener los dos laterales izquierdos de la selección española (es decir, los demás no deben ser mucho mejores), un lateral derecho campeón de Europa y otros dos centrales internacionales por los que se han recibido ofertas millonarias no hace mucho tiempo. ¡Quitémonos la venda de los ojos! Si cuatro tipos así son incapaces de funcionar como equipo es que quien tiene que hacer el equipo no sabe hacerlo. El centro del campo no es que no funcione, es que no existe. No existe porque el entrenador no quiere. Él prefiere dos tipos recios y contundentes que peleen de cabeza los pelotazos, corten el juego y sepan dar un buen pase a los centrales. Ese el centro del campo de Aguirre en año y medio y con 8 jugadores distintos. Para esa zona no valen Ibagaza, Rosiky, Snejder, Van der Vaart o Riquelme. La delantera tampoco está trabajada. El año pasado con Torres (ese gran profesional), este con el Kun, con Mista o con Leif Garrett es siempre igual: un tipo solitario que recibe melones desde 70 metros. A partir de ahí es cosa suya. ¿Esa táctica se entrena? El segundo punta es un eufemismo para nombrar al tipo sacrificado que se incrusta en el centro del campo del equipo contrario a estorbar. Las bandas, las manidas bandas, son como un carísimo muñequito a pilas pero sin pilas. Como no les llega el balón no funcionan. Cuando por casualidad les llega el balón mueven los bracitos (muy bien).

Ese es el atleti desde hace año y medio. Ayer empatamos pero podríamos haber perdido. Otras tantas veces perderemos y alguna vez ganaremos por coraje y por alguna gracia de San Kun o del resto de millonarios que juegan en nuestro equipo. Eso es lo que nos espera. Deambular errantes por la espesura y la tristeza. Decía Chesterton que la mediocridad, posiblemente, consiste en estar delante de la grandeza y no darse cuenta. Me cuesta creer que Chesterton no conociese a Aguirre.