Esta vida me mata

“Creo que mi vida esta huyendo de mi mismo. Creo que una luz que yo soy incapaz de ver es la suerte que te salva a ti pero que no me salva a mi de vivir para algo o tener esperanzas de nada”

Creo que no hablo por mi mismo cuando digo que me encantan los partidos bañados en ambiente hostil donde todo es color, gritos, presión atmosférica y pasión. Eso es fútbol, fútbol de verdad y no ese sucedáneo bastardo basados en los números que aparecen en el teletexto y que algunos periodistas renegados, entrenadores mediocres y aficionados despistados pretenden vendernos. Fútbol ligado a la pasión y no las estadísticas falseadas. Fútbol ligado a las sensaciones y las emociones y no ese sucedáneo frío que se destila a través de la televisión. El partido de hoy en el Velodrome francés es de esos partidos que gusta verlos y tiene que gustar mas jugarlos. Es de esos partidos que se deberían recordar para el resto de la vida por aficionados y jugadores... salvo que tengas la mala suerte de mantener a un especulador en tu banquillo que impide que el mundo gire, la rueda ruede y el sol brille. Lo que recordaremos del partido de esta noche será en todo caso los pormenores previos y el patético incidente de ese energúmeno que hoy es tratado como un héroe por nuestros hipócritas vecinos pero no creo que se recuerde por lo que ha ocurrido dentro del campo. Es más espero que no sea así porque el que lo haga tendría terribles pesadillas recurrentes.

Y el caso es que el partido tenía buena pinta al principio. Suponiendo que la revolución en la alienación del mejicano no tuviese nada que ver con sus declaraciones pre-partido donde decía que en la champions ya estaba todo hecho y que a partir de ahora “cualquier cosa” que ocurriese era un premio, suponiendo que el planteamiento contemporizador y precavido tuviese más que ver con contener un supuesto empuje inicial de los franceses que con el sempiterno miedo endémico de nuestro equipo, lo cierto es que a los pocos minutos de partido nos dimos cuenta de que el equipo que había enfrente era perfectamente abatible. Nuestro planteamiento de contención desarbolaba a un equipo francés que quería la pelota pero que no sabía que hacer con ella. Enseguida vimos que cuando recuperábamos el balón los espacios aparecían por doquier y enseguida vimos que una presión continuada en la línea de presión francesa creaba ocasiones de gol inmejorables como la que marró el Kun tras un balón que el mismo había robado a la defensa marsellesa que o no vio a Sinama a su derecha sólo delante de la portería o quiso ser el protagonista de la noche. ¿Quién nos iba a decir que esa seria nuestra única ocasión del partido.

“Creo que cerrare mi boca antes de gritar. No puedo salir de un cielo que se está cerrando para mi”

Porque a partir de ahí nada de nada. El equipo entró por enésima vez en el habitual modo especulación, los jugadores que juegan como falso centro del campo en este equipo (porque todos sabemos que el centro del campo no existe para Aguirre) se colocaron a escasos metros de la frontal del área y como siempre a esperar que por arte de magia el balón llegara a unos desasistidos Kun y Sinama. En eso se ha convertido el centenario club Atlético de Madrid, un equipo pequeño, mediocre y especulador que cede por definición el protagonismo del partido al equipo contrario y que espera ganar la lotería de los balones perdidos. Pero los números son los números y por entonces el PSV ganaba al Liverpool en Holanda con lo que miel sobre hojuelas para el “resultadista” Aguirre. ¿Quien puede pedir más? Eso si, hablar futbolísticamente del resto de la primera parte es tan difícil como inútil. Tan inútil como estúpido

“Creo que estoy aterrorizado de lo que veo. No está bien el modo en que esta vida me está matando”

Pero es que la segunda parte fue incluso peor. Uno que es de naturaleza ingenuo albergaba la esperanza de que alguien el descanso dijese a los jugadores que el Liverpool había empatado el partido y que lo que teníamos que hacer si queriamos ser un equipo grande es depender de nosotros mismos, ganar el partido con solvencia y quedar primeros de grupo dando un puñetazo a la vanguardia futbolística europea quedando por delante de un reciente campeón de Europa pero eso deben ser cosas que no preocupan a nuestro cuerpo técnico. Es más, yo mismo me he contestado: es evidente que no querían que ocurriera o no de una forma que no fuese muy barata. El planteamiento de salida fue durante escasos minutos algo diferente del bodrio sufrido en la primera parte pero lamentablemente esos minutos fueron un cruel espejismo. El equipo volvió a su posición de achique de agua, de especulación, de patadón, de miedo, de pánico escénico, de alergia al balón, de alergia a jugar y de espíritu cobarde. Es decir, el equipo volvió a disfrazarse con el esperpéntico planteamiento táctico de Javier Aguirre. A partir de ahí más de lo mismo. Unos, los franceses, intentando ganar el partido metiendo un gol, sin brillo, sin recursos, sin velocidad y sin talento en sus botas pero con el espíritu de intentar meter un gol mientras otros intentaba que los minutos pasasen a mayor velocidad a base de patadas, tarjetas absurdas, patadones, saques de esquina y mucho miedo.

El Liverpool, como era de esperar marco por dos veces en Eindhoven puesto que eso es lo que se espera de un equipo grande que se juega la primera plaza de su grupo en el último partido de la primera fase. ¿Creen que alguien movió un dedo en las filas atléticas intentando recuperar esa primera plaza que éticamente nos pertenecía? En absoluto. Aguirre hacía el tercer cambio, Miguel de las Cuevas por un decadente Luis García, y este último tomaba el camino del vestuario con una parsimonia digna de un 7-0 en el marcador. Por cierto, en ese momento se volvía a sentar en el banquillo Camacho, que llevaba calentando 60 minutos y terminó por no salir. Nueva canallada del valiente líder del vestuario que siempre práctica sus ejercicios de liderazgo con los jugadores del filial

Y así terminó el partido, con nada entre medias, con el Liverpool como primero de grupo y con Aguirre contento por cumplir una vez más uno de esos objetivos que se pone él mismo y que todo el mundo se cree. El resultadismo italiano está bien cuando se consiguen resultados. Resultados es ganar la liga como Capello y no quedar cuartos o llegar a dieciseisavos de la liga de Campeones.

Me mata esta forma de encarar los partidos, me mata este discurso patético y me mata el que sea tan aburrido ver jugar a mi equipo. O los partidos se rompen sin que exista control de ningún tipo y todo se reduce a un intercambio violento de golpes como ocurrió el sábado en Gijón (el mejor de los casos) o aparece la estratega azteca que dice que hay que defender con ocho jugadores, dar pelotazos y esperar que alguno de nuestros buenos jugadores recoja el balón para inventar de la nada. Shuster viene de ganar la liga, tiene medio equipo lesionado, está clasificado para la champions y va por encima de nosotros en la liga pero hoy ya no es entrenador. Aguirre es un reputado e indiscutible entrenador de primera división. El mundo al revés. Insisto, esta vida me mata.


"This life is killing me" (Chastain/Borchardt/Menck)
Velvet Crush - Teenage symphonies to god (Creation/1994)

3 comments

Igor 10 dic. 2008 0:07:00

Menos mal que hay alguien que piensa como yo,pues después de darme una vuelta por pobreatleti pensaba que el único que no estaba coplatamente alegra era yo, por haber pasado de esta manera.
Y nos queda por leer y oir la orquesta mediática, que se ha cumplido el objetivo, que no hemos perdido en Europa y demás mamarrachadas, pero nada de que con un poco de dignidad y ganas, se podía ganar perfectamente el partido. Dignidad, satisfación por el buentrabajo, 600.000 euros, primeros de grupo y a dormir como un lirón. Pero no, eso es un absurdo sueño... indignidad, vergüenza por el trabajo hecho, 300.000 euros, segundos de grupo y a dormir cabreado. La vida a mi también me mata. Un saludo

Anónimo 11 dic. 2008 9:50:00

Queridos amigos Ennio e Igor, no os preocupéis. La Champions empieza ahora. En realidad, todo lo que hemos visto no es más que una pantomima para recaudar dinero y dar una oportunidad a equipos que jamás podrían llegar a la Champions en otras circunstancias porque jamás han sido campeones. Una forma de ganar audiencia. Ahora empieza la verdadera Champions y, desde este punto de vista, yo sí estoy contenta de que el Atleti tenga una oportunidad y creo que se la ha ganado. Aquí ya no valen los mediocres. Ahora vamos a empezar a disfrutar del fútbol y, si no, a casita de cabeza. Ennio, nos falta (me incluyo) paciencia. El tiempo siempre pone las cosas en su sitio. Yo tengo FE, :)
Besos,
angi

Ennio Sotanaz 11 dic. 2008 15:36:00

Igor, te digo exactamente lo mismo. Reconforta ver que no estás sólo…

Angie, reconozco que no soy un tipo muy paciente pero en este caso no creo que sea una cuestión de paciencia sino de fe. Llevo tres años soportando esta pesadilla lo cual considero un tiempo prudencial como para pensar que lo que veo es lo que hay. El que piense que es cuestión de paciencia y que dentro de tres años el atleti irá a Marsella a ganar el partido creo que se equivoca porque en tres años de Aguirrismo ese concepto no se ha movido un milímetro. El espíritu de mi equipo hoy es el mismo que el de aquel atleti que hace tres años comenzó la liga ganando (de suerte) en Santander con un gol de Torres en un partido horrible y soporífero.
Así que no siendo una cuestión de paciencia es una cuestión de fe pero hay varios tipos de fe. Está la del que se ha comprado un billete de lotería y piensa que le va a tocar (podría ser el caso de un aficionado al Villarreal), la del que se ha dejado una millonada en billetes de lotería y tiene más posibilidades de que le toque (pongamos por caso un aficionado al Barça) y luego está el que piensa ganar la lotería pero no tiene un solo billete que es nuestro caso.

No me malinterpretéis, el atleti tiene muchos billetes, Kun, Forlán, Simao, Maniche, Maxi,… el problema como sabemos es otro.

Un abrazo