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Elogio a la intrascendencia

El problema de hacer sistemáticamente el ridículo en un campo de fútbol es que a partir de ahí es difícil que te tomen en serio. El problema de ser sistemáticamente cobarde es que es francamente difícil ganar nada. El problema de juntar esas dos cualidades en el primer partido de una eliminatoria de 180 minutos es que generalmente el segundo partido ya no vale para nada. La eliminatoria contra el Barça es un buen ejemplo de lo anterior: el Barça no nos tomó nunca en serio puesto que nos ha ganado la eliminatoria con los reservas aunque eso no ha sido óbice para hacer el ridículo en el Calderón, fuimos cobardes como lo solemos ser siempre y la eliminatoria se perdió en el partido de ida. El partido de hoy no tenía más que el morbo de ver lo grande que sería la herida en el corazón colchonero aunque ese es el papel que más le gusta a Aguirre, el de víctima a la desesperada, y aun perdiendo por segunda vez probablemente la sensación que quede en los medios de comunicación sea la de una cierta dignidad.

Es evidente que puede discutirse que el planteamiento que utilizó el Atlético de Madrid para encarar el partido es el adecuado para meter tres goles en el Camp Nou (yo personalmente creo que no puesto que me parece muy difícil remontar una eliminatoria esperando al rival y dándole el protagonismo) pero lo que es indiscutible es que al menos el planteamiento fue digno. Esa especie de 4-1-3-1 que se dibujaba en el campo no es algo nuevo para el equipo ni mucho menos puesto que es un dibujo al que Aguirre suele tender con facilidad, especialmente contra equipos en teoría grandes, pero una pequeña aunque significativa serie de matices han hecho que lo que en otras ocasiones ha sido un vergonzoso cerrojazo sin pies ni cabeza esta vea fuese un arma táctica más o menos convincente. El poco espacio que se dejaba al Barça, el minado del centro del campo a base de músculo, un Simao adelantado que mantenía a Alves a raya, pero especialmente la presión adelantada impidiendo la salida controlada del Barça desde atrás y robando el balón a distancias humanas de la portería contraria han hecho que el Barça no se sintiese cómodo en la construcción, que tuviesen dificultad para manejar el balón y por ende también para jugar. La razón de porque no se hizo algo parecido en el Calderón (que hubiese tenido más sentido con 0-0 en el marcador) es un gran misterio que desde mi humilde opinión tiene más que ver con el miedo endémico de nuestro entrenador que con otra cosa.

El partido empezó con dominio absoluto del balón por parte del Barça pero sin llegadas claras. Camacho, Banega, Raul García e incluso Simao y Sinama no dejaban jugar con facilidad al Barça que sólo gracias a las tradicionales “cagadas” de Pernía lograba de vez en cuando tirar a portería. Así, casi sin querer, una falta lejana lanzada magistralmente por Simao encontraba la cabeza de Sinama y se colaba en la portería. ¿Mira que si es posible? El equipo se animo, intensifico la presión, metió un plus de ganas y se vino arriba. Lástima que nuestra defensa, juegue quien juegue, no sabe defender y dejaron a Bojan que rematase sólo en el área un pase lejano desde la izquierda para empatar el partido. Pero el Atleti no se vino abajo (misteriosamente) y siguió buscando con criterio y presión el encuentro y casi consiguió poner en dificultades el marcador gracias a la colaboración desinteresada de Cáceres (un tipo que desentona claramente en el Barça), al buen hacer de Simao y algún apunte irrelevante de un Kun desconocido y falto de forma. Vale que el Barça estaba lleno de suplentes, que estaba dormido y que estaba falto de tensión pero al menos el atleti se pareció bastante al Atlético de Madrid en algunas fases de esta primera parte.

Pero Aguirre, genio y figura, tiene que se Aguirre hasta en estos días y decidió quitar a un hasta ese momento más que competente Camacho para poner a un lamentable Luis Garcia que hace muchos meses inició su particular decadencia deportiva. Puedo hasta llegar a entender que quite a Camacho porque tenía una tarjeta amarilla (aunque ¿era muy descabellado arriesgar en eso con un 4-1 parcial en la eliminatoria?) pero lo que no entiendo (ni creo que nadie entienda) es que tenga que ser Luis García el agraciado.

Aunque se mantuvo la buena actitud y la presión la segunda parte fue mucho más mediocre y según pasaban los minutos el atleti se iba desinflando mientras el Barça se limitaba a verlas venir especulado con el partido de forma peligrosa. De forma tan peligrosa que el propio Guardiola no lo vio claro y recurrió a sus chicos de referencia: primero Pujol y luego Messi para agarrar el partido.

En el minuto 68 un balón al hueco para el Kun provoca que este se frene y se eche la mano al gemelo. Un jugador profesional sabe que ese es el momento de retirarse del campo pero el Kun pidió seguir lo cual puede disculparse desde el punto de vista del jugador inconsciente del riesgo. Lo que no tiene disculpa es que desde el banquillo no lo quitasen inmediatamente. En la siguiente jugada el Kun se volvió a doler del mismo sitio (lógico) y tuvo que salir en camilla con síntomas de calambres. Esperemos a ver el alcance de la lesión pero digo yo, ¿Tendrán algo que ver los calambres con la alarmante falta de tono del Kun en los últimos partidos? ¿Después de las vacaciones en navidad y de descansar varios partidos es normal que un jugador profesional se retire con calambres en el minuto 70?

Según se retiraba el Kun salía Messi ante el clamor de su público y a renglón seguido Gudjhonsen ponía el definitivo 2-1 que daba por finiquitado un partido que estaba finiquitado antes de empezar. En las postrimerías del final se le anuló un gol por dudoso fuera de juego a Sinama.

Como vienen siendo habitual desde que está Aguirre en el atleti volvemos a ser eliminado de una competición sin pena ni gloria y lo volvemos a hacer además haciendo el ridículo. El discurso de que al menos hoy dimos la cara es el discurso de los perdedores en el que no me incluyo. No me vale.

1 comment

Billie 15 ene. 2009 13:51:00

Yo creo que Messi sólo entró para premiar al público del frío que se estaba pasando. Entiendo el cambio de Luis García, lejos del Calderón, ante su ex-equipo, además es un punta, puede ser que lo intente en los entrenos, no lo sé, yo me acuerdo de aquel Luis García pretérito y tampoco me cebo con él. Ya dije que no venía a nada, 30 años, lesión de rodilla y además pagando.

Ayer Aguirre, a mi entender, puso un supuesto 4-3-3 que, en realidad no se acercaba más al 4-5-1. A mi (el 4-3-3) no me parecería una mal forma de jugar. El problema es que después del segundo del Barça, el Atleti se encerró de manera cochina, conjurados en la no humillación, eso es própio de un equipo muy muy pequeño y con la autoestima muy muy baja. Un abrazo.