Justicia histórica

Decía un jurista romano llamado Ulpiano que la justicia es el hábito de dar a cada cual lo suyo pero no es esa precisamente la impresión que tenemos los aficionados del Atleti. Desde que tengo uso de razón vivo con la sensación de que la historia, el destino, el momento o el árbitro nos debe siempre algo que se nos robó. Durante un gran tramo del partido de hoy tenía esa sensación, la sensación de querer creer en Dios para culparle de que, otra vez, no fuese justo con nosotros pero gracias a Dios (exista o no) hoy ha ocurrido todo lo contrario y se ha hecho justicia. Ha ganado el Atleti merecidamente. Quizás sea el momento de abandonar esa mentalidad y esa capacidad de lamentarnos y empezar a pensar que nosotros también podemos cuando lo hacemos bien.

Reconozco que tengo especial predilección por el Villarreal, por su forma en encarar las competiciones, de plantear el club, de dirigir al equipo, de jugar al fútbol... He visto muchas veces jugar al Villarreal en el Calderón y casi siempre lo ha hecho muy bien o al menos ha sido muy competitivo y por eso entendía que a pesar de las bajas no era el mejor rival para el el partido de hoy, vital para las pobres aspiraciones atléticas que nos quedan. Como además todavía quedaba en me retina y en mi cerebro (y me temo que se quedará para toda la vida) las estupidez que hizo mi equipo el pasado martes en la competición que tanto ansiábamos jugar, teniendo en cuenta las parrafadas de nuestro jugadores, las peleas del vestuario, las explicaciones peregrinas y las tradicionales “frases para gilipollas” con las que nuestro querido presidente nos bendice cada vez que tiene cerca un micrófono, tenía miedo de como podía salir el equipo hoy al césped. Pero ese miedo y esas dudas se disiparon a los 30 segundos de empezar el partido. El equipo tenía intensidad, ganas, mirada de tensión y concentración. Era el atleti del día del Barcelona o del madrid o del Sevilla.... pero no de Oporto. Dejando atrás algo que para mi no tiene (ni tendrá) explicación el atleti tradujo todo lo anterior en llegadas al área castellonense que acabaron con un clarísimo penalty a Agüero por agarrón de dos defensas del “submarino amarillo” cuando apenas se llevaban dos minutos jugados. Todo parecía pintar de maravilla: una tarde primaveral, un estadio lleno cantando desde el primer minuto, el Cholo Simeone dando una vuelta de honor por las afueras del estadio (el que escribe se ha topado con él) y penalty a favor en los primeros minutos. Falsa alarma. El penalty iba a resultar ser una alegoría de lo que sería después fue el partido: un tiro a puerta que para el portero con una soberbia palomita.

Se hablaba estos días del interés del Machester United por llevarse a Diego López a sus filas y me temo que si hoy había en el Calderón algún ojeador de los ingleses en el campo no tendrán ninguna duda de quien es el mejor sustituto para Van der Vaart. El tal Diego López ha sido el verdadero protagonista y héroe de la primera parte (y casi del partido) no sólo parando ese penalty a Forlán sino unas cuantas ocasiones más no sólo al Uruguayo minutos después sino a Maxi tras un rechace, a Simao en otro soberbio tiro, etc, etc... Entre medias del festival ofensivo de los madrileños, en un claro ejemplo de injusticia histórica, el Villarreal se puso por delante en el marcador. Córner sacado de forma penosa por los colchoneros, al más puro estilo Aguirre, provocando un contrataque claro a los de Amarillo. Forlán se da una carrera generosa para tapar el lateral izquierdo pero comete al torpeza, típica de delantero, de no hacer falta en un ataque en el que están en minoría así que un pase de la muerte de Javi Venta acaba en remate de Mati Fernández. 0-1 y segundo jarro de agua fría.

Pero algo está cambiando a la rivera del Manzanares cuando el atleti lejos de echarse atrás siguió jugando como hasta ese momento y tras unos breves minutos en los que el Villarreal se hizo con el balón Raúl García, Asunçao y Maxi (más metido en el mediocampo y el partido de los que es habitual últimamente) lo recuperaron para el Atlético. Raul García, Agüero, Maxi y sobre todo Forlán seguían llegando y rematando a puerta pero ahí estaba el bueno de Diego López para seguir parándolo todo, en ocasiones de forma sobresaliente. El Atleti estaba bien plantado, con ritmo, tenía el balón, jugaba con agilidad, tenía maniatado al rival y llegaba a puerta pero se iba al descanso perdiendo el partido.

La segunda parte comenzó con menos ritmo que la primera y un tempranero cambio de los castellonenses hacía volver al equipo a su dibujo tradicional con dos mediocentros y un mediapunta por delante que por momentos equilibro el partido. El Atleti seguía empujando con criterio pero empezaba a escasear la frescura mientras el árbitro se dedicaba a sacar amarillas a diestro y siniestro de forma desproporcionada en un partido sin violencia. Con ese panorama todo pareció irse al infierno cuando una buena jugada trenzada del Villarreal al borde del área deja sólo a Cani que pone el 0-2 en el marcador. La tragedia se cernía entonces sobre el Vicente Calderón como un buitre ventajista pero cuando los más pesimistas estaban ya recogiendo los bártulos para largarse de allí apareció una jugada de rabia de los madrileños que culmina con un violentísimo disparo de Forlán... que da en el poste. Pero para entonces la injustica ya se había cebado suficiente con el equipo que va de rojo y blanco y por esta vez decidió que el rechace llegase de los pies de Agüero que como un toro se tiro a por el balón para meterlo en la red. 1-2 y un estadio loco de contento. Contento porque, ¡qué coño!, el Atleti estaba siendo mucho mejor y porque el escenario, el ambiente y el olor hacía pensar que la remontada era posible. A partir de ahí el partido entra en una especie de toma y daca (más toma para el atleti que daca para el Villarreal) ciclo que se cierra con la segunda tarjeta amarilla (muy justa) a Javi Venta que en ningún momento ha podido con un Simao inmenso una vez más. Entonces si, el Villarreal se echó descaradamente atrás y el Atleti se fue a tumba abierta a por el partido.

Y los goles llegaron, claro. Cuando se pone fe, ganas, pasión... y fútbol, las cosas son más fáciles. Banega salió al campo para demostrar que aparte de ser el rey de la noche, el paladín de la indisciplina o un afamado onanista, también a veces es un jugador de fútbol con calidad en sus botas. Sinama se hacía dueño de la banda cogiendo el sitio de un Heitinga que aunque lento ha estado más que digno. Simao abría por la derecha y el Kun y Forlán creaban una oportunidad tras otra. El empate viene precisamente de las botas del uruguayo a pase de Maxi en una jugada típica de equipo a la desesperada. Una pequeña justicia para un Forlán fallón hoy pero al que no se le puede reprochar nada desde que viste esta camiseta y que este año por cierto se está hinchando a meter goles. El definitivo 3-2 llegó en otro alarde de justicia gracias a la cabeza de un colchonero de pro como Antonio López que ha pasado unos años no precisamente agradables últimamente. El delirio se extendió rápidamente por la grada de un Calderón que pedía la hora porque no veía la hora de poder aplaudir, hoy si, a los suyos.

Los dos últimos partidos en el Calderón han sido los dos partidos más divertidos de la temporada (y probablemente de los últimos tres años) en este estadio. En Sevilla se pudo ganar y perder y frente al Madrid se debió golear. Este Atleti de Abel es definitivamente otro y no lo digo por los 7 puntos del Anglirú que debieron ser al menos 9 en la segunda vuelta comparado con el punto de la primera vuelta que debieron ser cero. Este atleti tiene criterio (bueno o malo pero criterio), fondo, forma y aunque le falta creación y fondo de armario creo que se puede hacer buen papel de aquí al final de la temporada. Dependerá mucho de las veces que al bueno de Abel le vuelvan a entrar ganas de inventar el fútbol.