Coherencia colchonera

En términos similares a los de cualquier aficionado colchonero, me imagino, escuchaba con dolor y apatía las sentidas declaraciones de Quique Sánchez Flores el otro día en Huelva a la conclusión del enésimo esperpento protagonizado por un equipo vestido como el Atlético de Madrid. Una nueva entrega de esta demolición retransmitida en fascículos que acaba en tragedia dolorosa para los que nos duele todo esto pero que resulta intrascendente para el mundo mundial, ese que desgraciadamente incluye a la mayoría de los “profesionales” que hoy por hoy conforman ese áspero y amargo engrudo que llaman Club Atlético de Madrid. No obstante, tras esas afligidas palabras de reproche y decepción uno, que a estas alturas ya no cree en salvadores de la patria recién llegados, también escuchaba grandes dosis de incoherencia en la desconsolada voz de nuestro entrenador, la misma incoherencia que aparece indisolublemente unida al escudo colchonero desde hace ya muchos años. ¿O acaso no es incoherente decir algo así cuando pocas semanas antes estás diciendo que tienes una plantilla genial y que no necesitas nada? ¿No parece incoherente pedirle “inteligencia emocional” a un tipo como Cléber Santana que de no ser por el ínclito de Pitarch estaría jugando, en el mejor de los casos en la segunda división japonesa o a señores como Valera, Perea, Pablo, Pernía, Camacho, Cléber, Reyes, Jurado, Maxi,… cuando todos ellos estaban en venta en el verano pero nadie dio un duro por ellos ni entonces ni ahora? ¿No es incoherente pedir respeto por una camiseta a la que los propios “dueños” de la misma no le tienen ningún respeto y delante de una colección de correveidiles que se hacen llamar periodistas y que tampoco le tienen respeto alguno a este nombre pero a nadie del club le importa? ¿Es coherente pedirle entrega a Juanito cuando ya tienen asegurada su jubilación sin tener que hacer nada? ¿Es coherente pedir compromiso a cualquiera que se pase por los entrenamientos dando patadas a un balón sabiendo que el gran trabajo de Cleber en este equipo ha sido suficiente para ganarse la renovación? ¿Es coherente pedirle entrega a De Gea cuando en verano su director deportivo decía tener otras opciones “más interesantes” para la portería o a Camacho cuando sólo juega los partidos en los que el resto de profesionales se borran? ¿Es coherente pedirle compromiso a Raúl García o Perea cuando tras varias temporadas haciendo el ridículo y docenas de partidos deambulando por el campo dando puntapiés son titulares indiscutibles? ¿Tiene coherencia pedirle compromiso a un puñado de mercenarios mediocres que ni sabían ni saben lo que es el Atlético de Madrid y cuya única motivación para enfundarse esa camiseta es cobrar una ficha más alta que la que cobrarían en cualquier otra parte del mundo?

¿Me quiere decir entonces el señor Sánchez Flores, o su admirado presidente horas después en la tradicional sesión de mamporrerismo nocturno, que el problema de este atleti está en la torpeza de Ufjalusi por hacer una entrada en el centro del campo, en un congoleño de 17 años que mete la pierna en su partido de debut cuando algunos de sus compañeros no la han metido nunca en su vida o en un señor con bigote de Cantinflas y cara de susto que cuesta creer que pudiera ganarse la vida como futbolista en un equipo serio? Me temo que si el problema fuese tan fácil hasta tipos con la estulticia como forma de vida y la incapacidad como bandera (me refiero evidentemente a MA Gil y su atribulado Sancho Panza) serían capaces de dar con la tecla que solucionase este vergonzoso, patético y doloroso proceso de inmolación.

Existen tres formas de concebir un club de fútbol: la primera es la que se ha usado toda la vida hasta que el dinero y los especuladores se hiciesen los dueños del deporte rey y que es la forma de un club de socios que poseen la entidad, su legado, su imagen, su alma y sus activos. De este tipo desgraciadamente ya quedan muy pocos ejemplos. La segunda forma es la de una sociedad anónima propiedad de unos accionistas cuya lícita intención es la de ganar dinero a base de crear un equipo deportivo saneado, bien gestionado deportiva y económicamente que genere recursos e ingresos a base de dar espectáculo deportivo y creando ilusión entre una afición, a ser posible creciente, que es el consumidor que a la postre paga. Esta forma es la más común de encontrar hoy en día pero desgraciadamente también existe otra. La tercera y última forma de entender un club de fútbol es minoritaria y exclusiva de equipos con los días contados como el Atlético de Madrid. Se trata de una tapadera en forma de empresa en manos de empresarios especuladores viviendo al borde de la ley, que también tienen un frío y calibrado interés económico pero que esta vez es de carácter puramente especulativo y donde el fútbol o el equipo deportivo es una mera anécdota sin importancia o simplemente un excusa con la que desviar la atención, una plataforma para negocios paralelos de dudosa catadura moral, una herramienta para realizar ingeniería financiera y la manera más sencilla de generar facturas en forma de deuda contra terceros que resultan ser ellos mismos.

El Atlético de Madrid de MA Gil nunca será ni puede ser un equipo de fútbol digno con alguna aspiración por la simple razón de que no interesa a sus ilegítimos dueños. Su oscura economía sumergida y malversación de sueños sería incompatible con un equipo fuerte y poderoso. Ya cuesta creerse que con el tercer presupuesto de la liga, el tercero en pinchazos de PPV, el número de abonados al máximo posible y pasando la liguilla de Champions la situación sea de quiebra técnica como para seguir manteniendo la misma mentira con un equipo claramente exitoso sin sospechar que debe haber algún roto por algún sitio o algo peor de fondo. Por eso el equipo tiene que estar lleno de inútiles (dentro y fuera del campo) que mantengan el perfil bajo y en los que centrar las culpas llegado el caso. El maquiavélico cerebro del veterinario silencioso tiene que estar permanentemente rodeado de suicidas estupendamente pagados contratados con la única intención de ser sacrificados para la causa en el momentos adecuados. Por eso este equipo navega entre la mediocridad y la indiferencia, porque es el mejor escenario para las trampas, los cambalaches y las mudanzas silenciosas.

Señor Sánchez Flores, si de verdad quiere hacer un bien a este equipo, lo que le pido que haga es que utilice su capacidad de expresión, su generosa amistad con el cuarto poder y su actual posición privilegiada dentro de ese oscuro lupanar para contar a los cuatro vientos lo que pasa allí dentro. Olvídese de Cléber Santana que ya lo vemos todos. Háblenos de Pitarch, de Cerezo y sobre todo de MA Gil.

4 comments

Perico 8 ene. 2010 12:36:00

Suscribo todo lo que dices, que además está fenomenalmente expresado, salvo lo del maquiavélico cerebro del veterinario silencioso. Este sujeto, y la calaña que le acompaña, funciona por inercia y por la teoría del ensayo error. Aquí no se han planificado ni las chorizadas y todo ha consistido en ir improvisando sobre la marcha.

Phobos 8 ene. 2010 13:14:00

Lo primero felicitarte por tu magnifico blog, el cual define a la perfección lo que es tristemente el Atlético de Madrid ahora a diferencia de lo que éramos, es muy triste ver un campo como el del Recreativo totalmente vacío, ya no nos debe de quedar ni el nombre para atraer a la gente a un estadio de un equipo que ahora encima está en segunda y tendría que tener mas ganas de ver a un primera, pero lo dicho, ya no debe de quedar poco de lo que éramos, hace unos meses me llamaron para asistir a una cena de antiguos compañeros de colegio, no de instituto ni de universidad, digo bien, de colegio, y tengo casi cuarenta años, en esta cena y después de las presentaciones, sobre todo para recordarnos los unos a los otros, empezaron a surgir todo tipo de temas de conversación hasta llegar al futbol, recuerdo que en colegio éramos casi todos bastante futboleros e incluso los dos o tres que no lo eran preguntaban el lunes como habían quedado los resultados para luego no quedarse fuera de la conversación, me sorprendió recordar que en el numero de aficionados del Atlético y del Madrid estábamos igualados, si, igualados, me gustaría saber ahora si vas a un colegio y preguntas por su equipo a los chavales que proporción habría, sobre todo si vas bajando en edad, apuesto a que hay muchos de los mas pequeños que apenas conocen al Atlético, quien se va hacer por sus propios medios, a no ser que sus padres se lo inculquen, de un equipo ahora perdedor que no genera ilusión ninguna, yo por ejemplo me crié en una familia de madridistas, abuelos, padres y hermanos, pero cuando me fueron a comprar con unos tres años de edad la típica equipación, algo me dijo que entre todas las que estaban expuestas debía de coger la rojiblanca y no la blanca que insinuaban, no les gustaba mucho la idea y si no es por mi madre que le importaba menos el tema futbol, yo creo que no me la hubieran comprado, con el tiempo y viendo a mi equipo me fui reafirmando mas en el al ser un equipo competitivo, ahora tengo una niña y la intentan hacer del Madrid, y la verdad, no se si impedirlo en intentar hacerla del Atlético o no, total, para que, para que lo pase mal y esté siempre cabreada y eso suponiendo que su equipo siguiera existiendo para cuando tenga mas edad, bueno, te pido perdón por extenderme tanto en un cometario de tu blog pero me iba saliendo según escribía, debe de ser la nostalgia, un saludo y gracias por manifestar y expresar también lo que muchos sentimos.

Anónimo 8 ene. 2010 13:26:00

Lo 1º agradecerte este post "extra"(entraba en tu blog con poca esperanza, pues ya está dicho casi todo, aunq con ganas de leer más) y lo 2º que como siempre me siento identificado (y gratificado) con todo lo expuesto, aunq también como Perico me resisto (o me quiero resistir) a presuponerle inteligencia a los giles y cerezos (y pongo sus apellidos por mi incapacidad para decidir entre todos los insultos y calificativos que me vienen a la cabeza)
No podemos alegrarnos con pequeñas victorias como la venta de Sinama o la futura de Cleber (lo q daría porque esa "b" fuera una "v"...) pues como bien decís forman parte de la estrategia de estos sinvergüenzas para desviar la atención (q pena q de verdad no sea una empresa privada y q de verdad no hubieran puesto parte de su capital en la misma...)
Lo q ocurre es q los Quiques, Abeles, Bizcondes y Abellanes sólo se atreverán a contar la realidad cuando ya no tenga remedio, cuando ya no teman por una futura (re)contratación por parte del Club Atlético de Madrid, pero por desgracia ya será demasiado tarde porque ello significará que ese club, nuestro Atleti, ya habrá desaparecido tras esta larga agonía que llevamos sufriendo.

PD: Phobos acabo de leerte en la vista previa y tristemente estas Navidades en una cena similar (aunq con mayoría atlética para más inri) nos planteábamos la misma duda...

Ennio Sotanaz 8 ene. 2010 15:34:00

Perico, yo sinceramente no me puedo creer que algo tan bien orquestado sea simplemente fruto de la casualidad. Cuanto más me meto más tengo lo sensación de que todo tiene una razón de ser y un sentido aunque la razón de ser y el sentido sea simplemente el de llevárselo crudo. Me temo que nadar siempre en el filo de la legalidad sin caerte ni mojarte requiere grandes dosis de talento.

Phobos, tu pregunta me temo que nos la hacemos todos los que somos de esa generación (en mi clase también había muchos colchoneros) y también me temo que tenemos la misma respuesta. Eso sí, procuraré por todos los medios y me dejaré la vida en ello para que ningún hijo mío sea seguidor del Real Madrid. Me da igual si es de cualquier otro equipo (excepto el Barça) o si prefiere odiar el fútbol en su conjunto (si yo naciese hoy pasaría del fútbol) pero si un hijo mío se hace del Real Madrid sentiré haber fracasado como padre. El Real Madrid es uno de los símbolos que mejor refleja todo lo que odio en esta vida. Por ello te animo a que luches con todas tus fuerzas contra el rodillo monopensante del nacional-madridismo.

Un saludo a todos,