Harto de estar harto



At. Madrid 0 - Málaga 2


Es algo de dominio popular el que una vez que el frío se te cala hasta los huesos es muy difícil sacarlo de encima rápidamente con ropa o con calefacción y que a partir de un punto requiere una labor de paciencia, de calentamiento constante y tranquilo que llegue dentro y se propague hacia fuera. Hay personas incluso que cuando han sufrido una crisis traumática de frío son ya incapaces de quitarse la tiritona de por vida. Al Atleti me temo que se le ha metido la tristeza hasta los huesos y que ya no valen paños calientes, zapatillas de borrego y ni siquiera abrigos de visón. La constante, traumática, negligente y mentirosa labor de nuestros dirigentes para transformar un respetable club de fútbol en una desgraciada casa de putas en la que por no quedar ya ni quedan putas ha dejado por el camino mucha negación, muchos enfados, muchas víctimas, muchas dimisiones y mucho aburrimiento pero sobre todo lo que ha dejado es una negra y densa tristeza que está calada en los huesos de una afición atlética cada vez más menguante y falta de personalidad.

Hacer una crónica del partido de hoy contra el Málaga es un verdadero reto literario puesto que todo lo que sea escribir algo más de “una bazofia tremendamente aburrida” es florear la realidad. A los 30 segundos de partido ya sabíamos lo que iba a ofrecer este Atlético de Madrid pequeño y desgraciado que por otro lado es la versión que ha ofrecido el redicho de Quique desde que se sentó en ese banquillo: equipo atrás y balón por los aires. Es triste reconocerlo pero la realidad es que la única motivación de ir últimamente al calderón es ver que tal jugará el equipo contrario porque ya sabemos que el Atleti no jugará o al menos que no lo hará a este deporte llamado fútbol. El Atleti no es que juegue mal es que directamente no juega. Pasa de ello. Encima hoy apareció un Malaga bien plantado, que sabe cuales son sus límites y sus cualidades y que planteó un partido con mucha dignidad. Bien plantado tácticamente, con la clásica superpoblación en el centro del campo que todos los contrarios nos colocan para ahogar los bostezos de nuestros mediocentros y apostando por la verticalidad sin renunciar al balón. El Atleti en su línea: nada de nada. Pelotazo y más pelotazo. Personalmente estoy harto que todo el mundo cargue las tintas sobre una defensa, que efectivamente es una mierda, pero olvidándose reparar en que si tu metes más goles que el contrario de la defensa no se acuerda nadie. Si un equipo renuncia a jugar, a triangular, a construir y a tener el balón efectivamente sólo queda defender aunque es muy triste que sea una opción en lugar de una consecuencia. Lo malo es que si te pasas toda la vida defendiendo las posibilidades de cometer errores se multiplican hasta el infinito. Si en un equipo el que mas tiene el balón en sus pies es Perea o Ufjalusi o De Gea lo lógico es pensar que ese equipo tiene un verdadero problema y ese problema no es ni Perea ni Ufjalusi ni De Gea. Dejemos de mirar a la defensa que siendo todo lo mala que se quiera el verdadero problema de esta estafa de equipo perpetrada por el heredero tóxico del clan Gil está en el cerebro y en el corazón. El cerebro no existe y el corazón está enfermo.

A los cinco minutos el Málaga hace una gran jugada por banda derecha que A. López observa comiendo pipas, cruza el balón al segundo palo donde duda remata sólo con Ujalusi en la banda lesionado y Simao llegando tarde. Fin del partido. Si el Atleti es malo en cualquier fase del juego, cuando no tiene más remedio que atacar (la peor pesadilla de Quique) es inexistente y esperpéntico en su inexistencia. En toda la primera parte no se trenzó una sola jugada ni hubo nada reseñable más allá de las llegadas peligrosas de un Málaga que no dio concesiones. Tan sólo en el minuto 45 un error de los andaluces dejó a Forlán sólo delante del portero pero el uruguayo está en plutón, en el nirvana o pensando en el barrio viejo del Montevideo pero no aquí, con nosotros. Algo le pasa al charrúa pero no me gusta nada como está.

La segunda parte comenzó con el enésimo alarde de valentía de nuestro flamante y verborreico entrenador quitando a dos canteranos para poner a Reyes y Agüero. Camacho es un jugador demasiado defensivo y que comete muchos fallos pero es joven, valiente y tiene fundamentos. Hoy los ha demostrado en la primera parte ofreciéndose en todo momento, estando bien colocado, entrando a la batalla y jugando a morir en las jugadas a balón parado. Hay cien razones para tener paciencia con Camacho que son exactamente las mismas razones para no tenerla con tarugos tan pésimos como Raúl García. Camacho fue uno de los que se fue al banquillo en un nuevo revés para el muchacho. No había sido el peor ni mucho menos pero ahí están los entrenadores valientes para protegerlo. El otro fue Ibra que había estado infinitamente mejor que un Forlán que parece un alma en pena. Tres cuartos de lo mismo. Lo cierto es que los cambios dieron exactamente igual porque el Atleti siguió sin hacer una sola jugada. Quitando el arreón inicial de Agüero (el de siempre) el equipo volvió a su versión Quique de patadones, espesura y fuerza inofensiva. Así hasta que llegó el segundo del Málaga en otro fallo de la defensa de tres (ahora explico) que dejó un despeje de Perea al centro del área (dónde si no) que Javi López incrusta en la red. La defensa de tres fue otro de esos recursos demagógicos de Quique (que yo interpreto de cara a la galería) en el que quito a A. López para sacar a Raúl García que básicamente es como quitar a A. López y dejar diez en el campo. El equipo por supuesto no cambió nada. Ni ganó en circulación (todo lo contrario) ni ganó en contundencia (todo lo contrario) ni ganó en juego (todo lo contrario). De ahí al final una tristísima comedia mala de enredo que no sirvió para nada puesto que la afición, supongo que harta de estar harta, decidió largarse.

Hay voces optimistas y refrescantes que apuestan por olvidarse de la liga y centrarse en las copas, la de la UEFA (o como se llame) y sobre todo en la del rey. Bien, yo pienso exactamente lo contrario, el Atleti debería olvidarse de las copas (las dos) y centrarse en la liga. Me da mucho miedo estar cerca de los puestos de descenso en las últimas jornadas. Recuerdo a los faltos de memoria que el año que bajamos a segunda división llegamos a la final de la Copa del Rey (para perderla).


3 comments

Alvaro 1 feb. 2010 0:22:00

Ennio, gracias por la cronica. Especialmente por escribir una nueva, cuando si hubieras copiado y pegado la del Getafe nadie se hubiese dado cuenta, porque el partido ha sido el mismo.

Anónimo 1 feb. 2010 15:24:00

...ayer daba pena ver como de los 40.000 aficionados q comenzaron el partido, apenas aguantaron 5.000 los últimos 10 min...y por supuesto hartos de estar hartos y sin fuerzas para siquiera silbar (a tantos...)
En fin, lamentablemente lo están consiguiendo, están consiguiendo q a muchos nos de igual perder o jugar de pena...están consiguiendo que reine la indiferencia para, cuando llegue la puntilla del traslado a la Peineta, hundir el club sin que apenas haya ruido...

Ramón

Anónimo 2 feb. 2010 19:21:00

Pues ya sabemos lo que tenemos que hacer, seguir en la brecha para que cuando llegue el momento esta gentuza tenga una respuesta... y no nos ganen la partida por desgaste.
Algo que no deberían monopolizar ni la prensa, ni el F/A (al cual ya hemos visto como se las gasta a su antojo con la directiva con una de cal y otra de arena) que peligrosamente me da que tienen demasiada presencia en ciertos actos de reivindicacion antigiles,limitando la asistencia indirectamente a quien no es de su agrado (y meter aquí un buen abanico de personas y muchisimos Atleticos de corazón). El Atleti es cosa de todos los que lo sentimos de esta manera y debemos de tener mucho cuidado de que no se utilice este conflicto.
Por un Atleti digno.