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Canción turca de los malditos

At. Madrid 3 - RCD Español 1

El fútbol es un deporte de equipo por mucho que exista gente que no lo quiera ver. Personalmente no conecto con esa corriente circo-mediática que pretende hacernos creer que los equipos son básicamente su mega estrella, al estilo de lo que ocurre en la NBA, y poco más. Decir que el Barça de la última década es Messi es una estupidez. Una estupidez supina. El Barça es un señor equipo...que tiene una súper estrella. En el Atlético de Madrid capado de la era Gil las cosas siempre se piensan al revés y en este tema no iban a ser menos. El Atleti lleva lustros siendo todo lo contrario: estrellas sin equipo y eso explica un montón de cosas. Creo que en el exigente fútbol actual hay cosas de las que no se puede prescindir y ser un equipo es una de ellas. Plantillas muy flojas han conseguido alcanzar metas impropias de sus objetivos precisamente por ser equipos. Empastados, pegajosos, engranados, con las ideas claras. Equipos. Por eso hemos llegado a la situación en el que las grandes escuadras europeas tienen también que ser grandes equipos y lo son. El Madrid o el Barça resultan ser tan equipos como el Levante o el Osasuna con la diferencia de que igualado ese punto...aparece Messi. O Ronaldo o Xavi o Iniesta o Benzemá... o Arda Turan. Pero después, no antes.

La tarde era fantástica. Adoro el fútbol los domingos por la tarde con la luz del día. El estadio presentaba un aspecto magnífico, repleto como estaba de familias y niños, esos grandes perjudicados por la extrema codicia del tal Roures y del resto de Roures de este mundo. La grada tenía ganas de regurgitar las inolvidables sensaciones del jueves y eso es algo que se vio desde el principio. Bien plantados ambos equipos era sin embargo el Atleti el que dominaba adelantando la defensa, presionando muy arriba y tratando de que el balón estuviese siempre cerca de Diego o Arda o Salvio, éste último para regatearse a si mismo y perderla, como acostumbra. El primer gol llegó rápido, la los diez minutos, en saque de esquina lanzado por Diego y cabeceado por Godin en lo que ya empieza a ser marca de la casa.

Todo pintaba excelente y no había motivo para preocuparse por un partido que parecía encarrilado pero esos son precisamente los momentos en los que el Atleti decide dar el dichoso pasito atrás. Retrasó la línea defensiva y decidió no volver a jugar un balón en condiciones. A partir de entonces y hasta el final de la primera parte el patadón a las nubes fue el único recurso “futbolístico” de los rojiblancos. Algo que el bueno de Simeone tendría que hacerse ver, aunque para ser justos hay que reconocer que a ello ayudó también bastante las hechuras de un RCD Español que tiene una pinta excelente. Agil y ordenado en la presión, presenta sin embargo una actitud por el fútbol y el trato de balón que me resulta envidiable. Especialmente mirando la plantilla y viendo lo fácil que lo tendrían los entrenadores farfulleros (los que le gustan a MA Gil) para justificar lo ramplón. Lejos de ello los barceloneses se fueron arriba, se quedaron con el balón, impidieron el juego del rival y ser hicieron con el partido. Y empataron, claro, de forma totalmente justa. Un balón que recibe Sergio García en el área (con excesiva facilidad por la parsimonia de la defensa), recorta y pasa a Dirac para que haga la igualada.

La segunda parte comenzó muy parecida aunque afortunadamente para nosotros y para los tobillos de los rivales se había quedado en la caseta un Gabi algo desquiciado hoy, que se estaba ganando la expulsión con cada acción. En su lugar apareció un Mario Suárez que hoy si completo una actuación bastante interesante. El estado de letargo heredado del primer tiempo se olvidó a los diez minutos que fue lo que tardó el Atleti en volver a recuperar el balón, usarlo, imprimir velocidad y jugar con los de arriba. Y entonces si, apareció Arda Turan.

El turco, lo he dicho ya varias veces, es un jugador excelente. Imprevisible, eléctrico. De esos que cuando están inspirados son imparables. De esos que cuando los equipos, insisto, los equipos, están igualados aparecen para marcar la diferencia. De esos que ganan partidos. Cuando Salvio abría el espacio a Juanfran y este colgaba un balón al segundo palo se empezaba a fraguar la canción. La canción turca de los malditos. Esa colección de jugadores excelentes incomprendidos en ese sector ruprestre de la grada que sólo es capaz de ver jugadores corriendo y sudando. Esa lista de jugadores que han vestido esta casaca y que injustamente han sido pitados por dar la sensación de que no le ponen los huevos que hay que poner. Quique Setién, Valerón,... como a ellos, diez minutos antes de que ese balón colgado llegase a la bota de Arda un par señores que se sientan detrás de mí (y algunos otros) estaban poniendo a parir al jugador turco. Pero la canción de hoy les ha hecho callarse a todos. En un escorzo de media chilena Arda ha hecho un gol precioso que era un homenaje al fútbol, a él y a los malditos.

Subidos en la euforia desatada por el gol de Arda el Atleti salió enfurecido a cerrar el partido y lo cerró. La comunión entre grada y equipo era total y cuando además el Atleti juega verdaderamente da la sensación de ser imparable. Pelotazo a la espalda de la defensa adelantada de los periquitos que recoge de nuevo el turco para irse a la portería, recortar, rematar y con algo de suerte hacer el tercero. Y se acabó el partido, pero lo hizo para variar como deberían hacerse esas cosas. Controlando el juego, teniendo el balón y no dejando jugar al contrario. De esta forma el partido muere en campo contrario en lugar de tener que estar achicando agua e tu propia área en los minutos de descuento. Aparta de esas significativas ventajas también ha servido para ver un revisión de Salvio que desconocíamos, una versión útil, o para ver los mejores momentos de Mario Suárez en lo que va de temporada. 

Al acabar el partido el fondo sur reclamaba testosterona para el crucial partido del jueves y todos lo visualizamos. Llegamos bien. En condiciones. Con la moral y los jugadores. Allí nos vemos. Por favor, seamos entonces el Atlético de Madrid.

The Pogues - Turkish song of the Damned

5 comments

Fran Omega 23 abr. 2012 13:45:00

De acuerdo totalmente.

Lo de la primera parte del texto lo tengo claro, porque justamente ayer, un iluminado, dijo que, con Messi y el idiota de Madeira en un tercer y cuarto equipos, la Liga sería "cosa de cuatro". Lo dijo sin despeinarse el tío y, sin embargo, yo me despeiné de la impresión al escucharlo. Lo que son las cosas.

Y respecto al partido, como Ardaturanista militante, lógicamente saco pecho.

Abrazos.

Julio 23 abr. 2012 22:42:00

Suscribo su primer párrafo de principio a fin.

El Atleti lleva lustros siendo todo lo contrario: estrellas sin equipo y eso explica un montón de cosas. Gloriosa frase.

Un saludo.

Ennio Sotanaz 24 abr. 2012 9:33:00

Gracias Fran, gracias Julio.

Lo de que el Atleti hace años que no es un equipo es un secreto a voces. Tan obvio como lamentable. Probablemente no interese arriba competir o probablemente sea incompetencia. No lo sé pero el resultado es el mismo. Y tiene pinta de seguir igual…

Wario 24 abr. 2012 15:50:00

Sin duda alguna, hace mucho que nuestro Atleti no es un equipo. Esta temporada sólo es más de lo mismo.

Un día un destello de Adrián, otro día Falcao, otro día Turan, otro día Diego... pero no hay equipo para el día en que no brilla ninguno.


Saludos desde Paseo Melancólicos.

cdelrui 25 abr. 2012 13:02:00

Ay!, el equipo!.
Como el niño del anuncio de los Donuts, asi hace todos los años el innombrable caradelunamenguante. Ay, el equipo!, y asi pasamos todos los años con nombres en lugar de equipo.
Como en el fútbol actual, analizado y desmenuzado por supuestos sesudos periodistas deportivos, mas preocupados por la chequera y la bufanda que por la verdad, este asunto del olvido pasa por una gestión deportiva modélica (y premiada). Pero no deja de parecerse a aquel borrico que, por casualidad, hizo sonar una flauta.
Que las grandes alegrías de hace dos temporadas, que pueden ser reeditadas este año (quiera Dios, claro está), no nos impidan ver el auténtico cenagal al que han convertido al Atleti. Que no se olvide nunca.

Un saludo.