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¡Un abrazo!

Marchitándome otra vez

At. Madrid 1 - R. Madrid 4

Cuando en 1903 el grupo de estudiantes vascos que estaban viendo un partido entre el Madrid y el Athletic de Bilbao decidieron crear un nuevo equipo de fútbol en la capital lo hicieron, entre otras razones, para no parecerse a ese Madrid que luego sería Real. Viendo la soberbia, arrogancia y malas artes de jugadores y aficionados del club “blanco” aquellos pioneros vascos, y un nutrido puñado de madrileños que se sumaron a la idea, decidieron básicamente que lo que querían era no ser eso. Es decir, desde la propia fundación, el Atlético de Madrid ya era anti-madridista. Esto no lo sabe, ni lo entienden los raptores que dicen ser dueños de la entidad y que como proxenetas sin escrúpulos trafican con el escudo, la historia y los activos del Atleti o si lo saben les da igual. Es evidente. Probablemente les de igual porque de hecho es probable que estén más cercas de las planteamientos vitales del Real Madrid que de los nuestros, que no suyos, los del Atleti. Todo esto no creo que lo sepan la mayoría de periodistas (ellos a lo suyo, que es dar de comer a la gallina de los huevos de Oro del Madrid-Barça) ni el resto de aficiones pero nosotros no deberíamos olvidarlo nunca. Antes de hablar de fútbol, o como se llame, quería abrir esta doliente crónica con este historia por dos razones. Primero para que no se olvide. Segundo, y más importante, para que seamos conscientes que la debacle, lo constante desidia, la esperpéntica y humillante situación en la que ha quedado esa preciosa idea que surgió en 1903 tiene su epicentro en el apellido Gil, en sus herederos y en sus albaceas. El resto de agentes que participan en la carnicería, entrenadores, directores deportivos, aficionados, periodistas,… con mayor o menor tino, con mayor o menor responsabilidad no son más que elementos “necesarios” que con aceitosa fiabilidad se adaptan al podrido esqueleto diseñado por esa estirpe familiar para beneficio propio.

“Me marchito de nuevo, esperando algún sitio en el que estar, resbalando de ese mundo bajo el árbol…”

Y ahora nos vamos al partido. Esa tradición que se cumple como la de semana santa. Ambientazo pre-partido, desazón insoportable a la hora de retomar el camino a la cama. ¿Por qué? Pues me da mucha pereza hablar de ello, la verdad. No creo que se pueda resumir en una frase. O sí. En realidad da lo mismo teniendo en cuanta que el año que viene tendremos que repetir la misma historia. En otras ocasiones el sensacional ambiente del Calderón había servido para todo lo contrario de lo que debería servir. Es decir, para espolear al rival (que se crece en terrenos hostiles) y para amedrentar a los locales (que está acostumbrado a asustarse hasta de sus sombra). Esta vez ha sido diferente. El Atleti salió al menos bien plantado en el terreno y con el nivel de mentalidad suficiente como para no hacer el ridículo. Enfrente un Madrid especulativo y sin brillantez pero fuerte y letal. La primera parte se pasó casi toda ella en ese baile de respeto mutuo. Presión, equilibrio, cierre de espacios, salidas en vertical. Ninguno de los dos llegaba pero la sensación de peligro era constante. Justo es decir que ninguno de los dos trataba de construir o crear tampoco. Ambos equipos se basan en un ladrillo defensivo impenetrable y unos estiletes que surgen a partir de la zona de tres cuartos. Los mejores del Atleti (Diego, Arda, Adrián) demasiado constreñidos en tareas defensivas, los mejores del Madrid (Ronaldo, Di Maria, Ozil) bien cerrados o en el banquillo. También estaba Kaka pero esa es otra historia. Como la de Gabi, ese muchacho que siempre juega por decreto y que siempre tiene que hacer una falta de más.

La distancia eran tanta que parecía ridículo intentar lanzar la falta directamente pero es que todo alrededor de Cristiano Ronaldo parece ridículo. Un portento físico tan buen jugador como sumamente estúpido. Si el portugués no fuese tan majadero, engreído, petulante y desagradable seriamos muchos más los que nos rendiríamos ante sus muchos recursos futbolísticos pero yo no me rindo. Se me hace imposible admirar grotescos esperpentos de este calibre. Paso. Seguiré negando cualquier elogio a tan repugnante personaje. Pero la realidad resultadista me deja sin argumentos cuando luego hace lo que hace. Es así. Será la potencia, será el balón, será la mecánica cuántica pero el balón vino desde el cementerio de la Almudena para alojarse en la red colchonera. Courtois se la come. El belga está haciendo una campaña excelente pero fue a fallar en el día que más duele. A partir del gol el Madrid activó el modo especulador (patético y cuestionable con la plantilla que tiene pero al final efectivo) y trató de parar el encuentro para matarlo a la contra. A punto estuvo con un remate de cabeza de Benzemá. El Atleti acusó el gol pero bastante menos de lo que nos tiene acostumbrados y acabó la primera parte teniendo el balón y dando la sensación de que había partido.

La segunda parte comenzó rara. Con un Atlético ligeramente más valiente pero sustancialmente más errático y aturdido. Pero vino bien la apuesta. Tras un par de avisos en forma de triangulaciones Adrián cuelga un balón desde la izquierda que Falcao mete en la red con la cabeza. El estadio se vino abajo. Es de esas veces en las que te abrazas con todos los que tienes alrededor sin saber quiénes son. El espíritu colchonero se puso en su punto de ebullición, las gargantas se quebraban y a los madridistas, aunque ahora lo nieguen, les entró el canguelo. Todo eso pasó fuera del césped. Dentro desgraciadamente las cosas no son iguales. Los blancos, juegue quien juegue, se llame Amavisca o Cristiano Ronaldo, saben no sólo que tienen que ganar sino que van a ganar. La institución no les deja sentir otra cosa. En Atleti, desgraciadamente gracias a la institución, las cosas ya no son así. Los años y años de mensajes ambiguos, cobardes y empapados en mediocridad desde la directiva, la estirpe de entrenadores nacidos en la mediocridad del juego y los resultados mediocres o la extensa colección de jugadores mediocres, malos y asépticos que han vestido injustamente nuestra camiseta en los últimos años han hecho bien su trabajo. El Atleti es ahora un equipo cobarde, mediocre, sin personalidad y con todos los defectos de los equipos grandes pero también de los equipos pequeños. El Madrid se fue a por el partido y el Atleti se vino abajo. Incomprensible teniendo en cuenta que venía con la inercia de la remontada, que estabas en tu campo y que 50.000 personas te estaban empujando desde la grada. Pero fue así. Y es cierto que el Madrid es muy bueno y que se fue arriba y que el Atleti está justo de fuerzas pero hay cosas que no se entienden. Como ver a Courtois perdiendo tiempo con el 1-1. Como ver a los once jugadores en el área. Como ver los patadones sistemáticos cada vez que se recuperaba el balón. Es más, un equipo con personalidad, insisto que jugando en su campo a rebosar, hubiese parado el arreón del rival por las buenas por las malas. Con juego o con faltas. No ocurrió nada de eso. El Madrid tiró de casta y millones mientras el Atleti se refugió en la mediocridad de su discurso más mediocre. Ese que abrazamos desde antes de bajar a segunda división.

“…y no necesito ser una estrella de cine…”

Y pasó lo más lógico. Con el Madrid encimando y jugando en el área colchonera apareció nuevamente Ronaldo para nuevamente reventar el balón desde la frontal del área y que nuevamente Courtois se la comiera. Si, creo que también se la come. Debo decir que en ese momento la tristeza se me colaba por todos los poros de mi cuerpo pero que viendo la bochornosa, lamentable y pestilente celebración de personajes como el propio Ronaldo o ese coleccionador de enfermedades mentales y psicóticas llamado Pepe me sentí muy orgulloso de ser aficionado al Atlético de Madrid pero sobre todo de no serlo de ese equipo mentiroso y zafio que reparte por el mundo ese señorío de papel que no se cree nadie más que ellos.

El segundo gol mató el partido. El Madrid volvió a su modo especulativo pero enfadados y con la lección aprendida. No iban a dejar que el Atleti volviera a subirse a la chepa. Los rojiblancos, cabizbajos, sin carácter ni orgullo, trataban de estirarse pero los merengues salían como afilados puñales cada vez que podían. Godín, el único animal que tropieza sesenta veces con la misma piedra, se encargó de finiquitar el encuentro entrando como el tren de mercancías sobre Higuain dentro del área. Les suena, ¿verdad? El definitivo 1-4 de Callejón entra, para mí, en el terreno de la anécdota dentro de un partido ganado con un equipo hecho a base de millones (pero hecho) y un pseudo equipo deshecho también a base de millones.

Derrota que nos deja dónde estábamos. Ni más ni menos. A eso supongo que se agarrarán los mediocres que como champiñones venenosos surgen con más frecuencia en la grada del Calderón y alrededores disfrazados de colchoneros y de optimistas. Esos que a mí me llaman agorero y pesimista. ¿Pesimista? Puede que lo sea pero más bien creo que me ciño a la realidad. Es difícil creer en un dueño escurridizo, procesado y mentiroso que lleva diez años vendiendo la sangre del Atleti en el mercado negro y diciendo que no lo hace, un presidente de cartón piedra que representado las mediocridad casposa de humor zafio resulta que representa a mi equipo, una dirección deportiva con tanto criterio profesional como verbal y una plantilla cuya columna vertebral (Courtois, Tiago, Diego,..) ha llegado cedida, las estrellas (Adrián, Falcao,…) aparecen como vendidas en las portadas cuatro meses al año sin que nadie diga nada, un buen puñado de picapedreros sin personalidad que nadie recordará ni en este club ni en ninguno y una plazas de extranjero, destinadas en teoría a elevar el nivel de la plantilla, ocupadas por especímenes como: Salvio o Miranda.

Marchitándome otra vez.

“…bagando por el mundo, buscando algo que poder hacer…”

Seth Swirsky – Fading Again

8 comments

Paco 12 abr. 2012 12:22:00

Suscribo todas tus palabras. Escribes como los angeles (¿para cuando un libro en amazon?). La única forma de luchar contra la mediocridad del Atleti es vaciando en Calderón de socios, pero los comepipas se creen lo de ser el pupas y ser un equipo sufridor, es la pena que nos arrastra desde hace 25 años.

cdelrui 12 abr. 2012 13:27:00

En este dia de melancolía por lo que fué y de desazón por lo que es, me pongo a su disposición, agradeciéndole esta entrada que pone, negro sobre blanco, lo que todos deberíamos sentir.
Un saludo. Buenos dias.

Astrobuzo 12 abr. 2012 14:04:00

Yo antes del partido era optimista. Como siempre. Después del partido he pasado al pesimismo más terrible. Como siempre.

Ricardo 12 abr. 2012 17:22:00

"...un partido ganado con un equipo hecho a base de millones (pero hecho) y un pseudo equipo deshecho también a base de millones".

Genial comparación.
En la segunda parte pagamos las consecuencias de una primera de mucho derroche sin concretar en nada. El gol de Falcao nos hizo creer y por eso el golpe duele más.

magerit 13 abr. 2012 0:48:00

Genial artículo una vez más.

Yo no creo que la solución sea vaciar el Calderón de socios, si alguien sobra en "nuestro campo y en nuestro Club", son ellos no los socios. En este país, sufrimos la ocupación del poder por unos golpistas durante 36 años, y la solución no fue marcharse de España.

La desgracia de nuestro Club y la suerte de la nefasta familia Gil, es que la mayoría de la oposición es tan incompetente y oportunista como los propios gestores, y los únicos argumentos que son capaces de esgrimir, son el insulto y el desprecio al Club, a los jugadores y a los seguidores, por eso el miserable seguimiento que consiguen.

Si la oposición leal e inteligente se uniera y ofreciera argumentos como los que habitualmente se dan en este blog, seguro que los atléticos haríamos una piña entorno a ellos y los días de la mafia Gil estarían contados.

Saludos

Anónimo 13 abr. 2012 1:01:00

gracias por sus reflexiones

Anónimo 13 abr. 2012 1:06:00

y por los versos y este grupo q no conocía....así sonaba el metro ayer por la noche al volver a casa o eso me parecía a mi

Ennio Sotanaz 13 abr. 2012 9:50:00

Muchas gracias Paco, acabas de alegrarme el día que venía torcido. Me encantaría publicar un libro con estas cosas y dedicarle más tiempo pero no sé cómo se hace ni con quién hay que hablar. En cualquier caso te lo agradezco de corazón. No tiene que ver directamente pero por si te interesa acaban de publicarme un libro de relatos que firmo con el nombre de Lukah Boo (el disfraz que uso para mi actividad musical). Aquí lo explican (al final de la página):

http://www.varasekediciones.es/ontheroad


cdelrui, tres cuartos de lo mismo. A su disposición me pongo yo.

A mí me pasó algo parecido Astrobuzo pero este año, no sé por qué, era pesimista incluso sentado en el estadio justo antes de empezar.

Ricardo, el gol de Falcao nos hizo creer pero estoy convencido de que hubiese sido más importante todavía para un equipo con carácter. Con lo poco que faltaba y el estadio como estaba no entiendo ni entenderé que los jugadores no tirasen de orgullo, de casta, de carácter. Parando el partido, echando el público encima, presionando al árbitro,…¿falta de físico? Seguro. Y de más cosas.

Magerit, estoy absolutamente de acuerdo con lo que dices y me pone muy feliz encontrar a alguien crítico con la situación pero que entiende que huir del Calderón no es la solución. Especialmente estos días en los que no paro de escuchar reproches hacia los que renovamos el abono. Más cordura, más coherencia, más unión y menos talibanismo de salón y repartidores de moralina es lo que necesita este equipo.

Anónimo, los versos están sacados de la misma canción que inspira el artículo y Seth Swirsky es un artista tan desconocido como interesante. Hace poco escribí en otro sitio sobre él por si te interesa.

http://www.loquesuenaenmiipod.blogspot.com.es/2011/09/vulgar-y-previsible.html


Un abrazo y mil gracias a todos (y a los que no dejáis comentarios también)