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¡Un abrazo!

Odio verte así

Rayo Vallecano 0 - At. Madrid 1

Durante años, décadas, el Atlético de Madrid ha vivido, de forma voluntaria e injustificada, colgado del síndrome de la situación límite. Ya saben, ese lugar en el que apelando a la desesperada, a la épica, al resultado como una opción de vida, todo vale. Incluso las propuestas más chabacanas y cobardes. Incluso cuando después nunca se consiguen resultados. Muchos equipos modestos, de bajo presupuesto, acuciados por la escasez de puntos o las deudas se ven obligados a ello. Plantillas limitadas en calidad y construidas con cuatro duros que apelan al trabajo, al esfuerzo, al rigor táctico, a la testosterona… Equipos que deciden construir una muralla defensiva y esperar a la divina providencia para pillar un “contrataque”. Equipos que saben que en un cuerpo a cuerpo pierden porque el delantero rival vale más que todo su propio club. Puede resultar lógico que en esas circunstancias, aunque resulte que encima muchos de esos equipos luego apuestan por el fútbol como opción viable y les sale bien. Hasta es creíble la idea de que no tienen otra alternativa, pero me entra la risa cuando lo veo aplicado a un equipo como el Atlético de Madrid, con un estadio de más de 50000 espectadores, ligas, copas, trofeos internacionales y que regularmente salta al campo con carísimos mundialistas e internacionales. Este mundo sin embargo, el del pobrecito desgraciado que no le queda más remedio, es el hábitat natural de los entrenadores que MA Gil y sus asesores financieros traen al Atlético de Madrid. No me hagan repetir tan dramática lista. También es el lugar común de esa parte de la afición asesorada por los periodistas vedette (o graciosetes) que parecen marcar la edulcorada ideología rojiblanca en los últimos años. Llevamos dos décadas apostando por una forma de entender el fútbol zafia, cobarde e incoherente con la historia de este club pero ahí seguimos. Y disfrutando.

El Atleti, el del millón de aficionados, más de cien años de vida, el de los 40 millones por Falcao, los 9 títulos de liga, etc… jugaba hoy con el Rayo Vallecano. Un equipo en el que juegan cedidos los jugadores que el Atlético de Madrid no quiere y que compra los mediocentros que nosotros, conocidos en el mundo entero por la calidad de nuestro centro del campo, echamos por “malos” (léase Movilla). Un equipo con la décima parte de aficionados, con infinitos menos recursos, tradicionalmente peleando si armas y con el corazón por mantenerse en primera división, acuciado brutalmente por las deudas, en suspensión de pagos, con un entrenador demandado y un presidente muy misterioso que acaba de sustituir a ese personaje tan infeccioso de apellido Mateos.

Si tienen todo esto en la cabeza y se ponen a ver el partido se echan a llorar. Eso es precisamente lo que hice yo. El único equipo que saltó al campo a intentar jugar al fútbol fue el Rayo Vallecano. El único equipo con carácter y orgullo para tratar de ganar el partido a base de dominarlo fue el Rayo Vallecano. Un Rayo Vallecano con además cinco bajas importantes en su plantilla. Enfrente el equipo titular del Atlético de Madrid en su versión ultra cobarde (y digo ultra porque cobarde suele ser siempre). El equipo que en verano dice pagar 40 millones de euros por un delantero (y que a nadie le sorprenda) salió al campo a encerrarse en su campo y a mandar pelotazos a un Falcao que, 40 metros alejado de sus compañeros, trataba sin éxito y a base de saltos tribales que el cuero de la pelota pudiese alguna vez volver al césped. El tercer equipo con más títulos de España salió en Vallecas a esperar a un contrario al que consideraba mejor que él. No era respeto, era miedo. Lo de siempre.

La primera parte fue una oda al anti fútbol. El Rayo salió derrotado en su propuesta por tratar de crear y mover eso tan repugnante para los colchoneros modernos como la pelota. Los de Simeone ganaron en su empeño por que no se jugara y que todo transcurriera por los derroteros del físico, el cese de espacios, los golpes y los pelotazos. Aun así, a balón parado, la única forma en la que los que vestían del Atleti entienden que se puede disputar un partido, el Rayo estuvo a punto de abrir el marcador y cerrar el partido. Sólo Courtois con una excelente parada impidió que un remate de Tamudo se transformase en gol. Mario Suarez estuvo a punto de hacer lo mismo en la portería contraria tras otra falta pero el canterano, más coherente con su labor en el campo, decidió rematar el balón fuera del campo. Poco más se puede decir del primer tiempo. Cojan las palabras que los cronistas de medio pelo usan, ya saben eso de igualdad, equilibrio táctico, derroche, respeto mutuo,… y tendrán una crónica tan solvente y real como intrascendente.

La segunda parte fue muy parecida pero marcada por el bajón de los de Sandoval, un bajón probablemente sustentado en la pertinaz carencia de pegada del Rayo. Dominio, actitud, buenas formas, carácter, intención de crear,… pero falta de millones. Los millones que si están al otro lado en forma de un colombiano que una vez más fue el mejor del partido. Primero jugando en solitario a la lucha greco-romana (sin protestar) con la defensa contraria. Después tratando de llegar generosamente a esas zonas del campo en las que se hace vulgar para tratar de hacer algo distinto. Más tarde derrochando coraje y corazón en su infructuosa búsqueda por tirar diagonales y buscar un remate que no le ponen. Finalmente haciendo lo que mejor sabe, meter goles. Juanfrán (lo mejor de era Simeone) mete un buen balón en profundidad. Raúl Bravo (ese que gracias a su madridismo estigmático la caverna mediática nos quería vender como estrella) resuelve con negligencia para que Falcao resuelva con maestría. Primero en la recepción, después en el regate y por último batiendo al portero cara a cara pero desde lejos.

Final del partido. Mientras el Atleti se armaba de razones para seguir haciendo lo mismo que hasta entonces el Rayo se dejaba llevar sin demasiada convicción, lo que de hecho provocó algún sucedáneo de contrataque por parte colchonera.

La victoria fuera de casa se venderá como un éxito que vuelve a meter al equipo en la tristísima pelea por las plazas europeas. ¿Lo es? Los manoletes y palmeros de la noche (y del día), en las ondas o en papel, verán la victoria como ese mal menor que “nos hacía falta”. “Ahora lo importante son los puntos”, nos venderán desde la pista principal del circo del fútbol para justificar la cobarde mediocridad y la insultante falta de espíritu. Como si alguna vez los puntos no fuesen importantes. Desde supuestas voces autorizadas y formalmente cargadas de colchonerismo nos avisaran de que esta es la forma para hacer las cosas y el camino a seguir. Habrá incluso quién con toda desfachatez y falta de rigor nos venda eso de que esta es la forma tradicional de jugar del Atleti, al contrataque. Dudo que alguno de esos advenedizos viese jugar alguna vez al mítico Atleti del contrataque. Dudo que sea así y se atrevan a decir algo tan ofensivo. Si lo hubiesen hecho sabrían que no tiene absolutamente nada que ver aquello con el actual pastiche de cobardía. Salir en vertical no es dar pelotazos. Acortar el espacio no es encerrarse en su área. Apostar por la velocidad no es despreciar el balón.

Aun así, lo que más me duele es ver al colchonerismo visible de acuerdo con esta bazofia. Odio verte así, Atleti. De hecho, me repugna.


Fountains of Wayne - Hate to see you like this

6 comments

Wario 17 abr. 2012 15:40:00

Muy triste que la gente esté conforme y aplauda un 1-4 en casa.

Tenemos lo que nos merecemos hasta que no echemos a los que robaron el club.


Un saludo desde Paseo Melancólicos.

Fran Omega 18 abr. 2012 13:56:00

Partidos como el de Roma, o la primera parte de San Sebastián, o aquél otro medio tiempo en Estambul; los utilizo como excusa para razonar que, incluso con una plantilla hecha a golpe de comisiones y retales, sin planificación que valga; algo de orgullo rojiblanco cabe, si en el banquillo se sienta alguien que, al menos, sabe lo que es eso.

Coger un equipo ajeno, a mitad de temporada, cerca del descenso y a años-luz de Europa, es una losa demasiado pesada, como para exigirle al Cholo estilismo.

No sé muy bien si lo mío es optimismo (que me parezca bien a veces, razonable en general, lo que se está consiguiendo) o pesimismo radical (porque, considerando la temporada perdida en octubre-noviembre, todo lo que se ha hecho después, que no implique zona baja o descenso, me parece bien).

Aprovecho la ocasión para saludar (¡Hola!) en mi primera intervención aquí.

Wario 18 abr. 2012 14:29:00

Lo que dices es como el equipo que cogió Quique, al final podemos maquillar con un título, pero esto es pan para hoy y hambre para mañana.

Saludos desde <a href="http://paseomelancolicos.blogspot.com> Paseo Melancólicos </a>

Fran Omega 18 abr. 2012 14:52:00

Conste que mi opinión la expreso, a partir de muchos sobreentendidos: quienes son los propietarios ilegítimos, cómo lo llevan, qué se hizo de la plantilla Campeona, cómo se hizo ésta, etc, etc ...

Yo estoy de acuerdo con D. Ennio. No sé si al 100, al 95 o al 93%, pero de acuerdo.

Aunque Quique heredó una plantilla hecha, con una base que llevaba varios años y había jugado Champions, y además tiró la Liga descaradamente, con lo que no es comparable, o lo es sólo en parte; lo que trato de razonar es que, entre mis objetivos de crítica, Afición permisiva incluída, el equipo es el penúltimo, y el Cholo, el último.

Ennio Sotanaz 18 abr. 2012 15:20:00

Coincido en que juzgar los resultados del Cholo sin tener en cuenta los condicionantes con los que cogió el equipo es mezquino y hasta aprovechado. No se trata de eso. Yo fui el primero que sacó la cabeza por el Cholo (aquí está escrito) tras aquella ristra de empates que algún iluminado aprovechó para decir que en puntos estábamos como con Manzano. Entonces estaba convencido de que, independientemente de los resultados, la idea que se transmitía era lo suficientemente ilusionante como para creer en ella y apostar a futuro.

Ahora no lo tengo tan claro. Y no depende (ni dependerá) de si entramos en Europa o ganamos la Champions League. Depende de lo que veo en el campo. No quiero que mi opción de futuro sea la de un equipo que sale a Vallecas con miedo, a encerrarse en su área y dar pelotazos. Me da igual si la plantilla es corta, están cansados, el campo es pequeño o si Cerezo es un inútil y Gil un mafioso. Creo que el Atlético de Madrid está por encima de eso. Creo que incluso con esos condicionantes deberíamos estar por encima de eso. Creo en una idea basada en el orgullo y la coherencia con una institución que en otros foros dice ser grande y la tercera en títulos y bla, bla. Esto no es eso. Eso se dice en el campo y en el campo no te puedes encerrar contra el equipo en el que juegan los jugadores que tú no quieres. No puedes plantear una apuesta tan alejada del fútbol, bajo ningún pretesto, pero especialmente contra este tipo de equipos.

Y ganamos en Vallecas, si, pero prefiero mil veces el empate en Santander. En ninguno de los dos casos hemos ganado la ligar pero siguiendo el modelo de Santander puede que alguna vez lo hagamos. Siguiendo la idea de Vallecas estaremos toda la puta vida dónde estamos. Un poquito más arriba y entrando de vez en cuando en Champions o un poquito más abajo y coqueteando de vez en cuando con el descenso.

Si es flor de un día y luego cambiará empezando en verano bajo la directriz del Cholo pues me espero. Si esto del rigor táctico, el patadón, el encerrarse, la testosterona y salir a no perder van a ser los cimientos, desde ya mismo, Simeone vete ya.

Y dije lo mismo con Quique. Fue un error plantear aquel año como un éxito porque no lo fue. Fue un éxito ganar el título pero la trayectoria del equipo durante la temporada fue lamentable y deportivamente nefasta. Ni muchos menos era una opción sobre la que crecer.

Muchas gracias a los dos por el debate y bienvenido señor Omega,

Anónimo 20 abr. 2012 5:32:00

Yo he podido experimentar la misma sensacion con la venida y la marcha del cholo. Gran entrada, no es una cuestion de un resultado en concreto sino de una actitud y un estilo.
Que decir ahora del partido de esta noche contra el valencia, partidazo pero que vuelta nos espera??

Alfonso