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Insolación


At. Madrid 2 - Celta de Vigo 1

La primera vez en mi vida que asistí al Vicente Calderón, siendo consciente, fue un Atlético de Madrid-Hercules. El partido, como casi todos, se disputaba un domingo a las cinco de la tarde. No era un día especial, ni un día de fiesta, ni hacía un tiempo espectacular, ni mi padre tuvo que señalarlo en el calendario con meses de antelación, como la única posibilidad en el trimestre de poder llevar a su hijo a ver al Atleti. En esta carrera imparable por convertir el mundo del fútbol en una suerte de pastel elitista cocinado para los ricos de los países emergentes, me parece que uno de los grandes damnificados pueden ser los niños de esta generación. Ese puñado de menores que incapaces de, como yo, absorber el fútbol a través de la piel tienen que conformarse con recibirlo traducido, filtrado e interpretado por elementos que no me inspiran ninguna confianza. Yo me enamoré de unos colores, de un equipo, de un ente abstracto y complejo, que representaba un puñado de cosas tan intensas que sólo a través de muchas tardes en el Calderón rodeado de bufandas, cánticos y almohadillas pude entender. Los niños de hoy, lamentablemente tienen que conformarse con interpretar las centenarias instituciones futbolísticas a partir de píldoras de simpleza, representadas en un estúpido nombre galáctico. En algún muchacho de mirada soberbia y horas de gimnasio, el que sea, que con desdén se señala los músculos cuando mete un gol. Me da mucho asco pero me da todavía mucha más pena. Para mí ha sido hoy una delicia ver un Vicente Calderón plagado de “enanos” ataviados con su elástica rojiblanca, pero no he podido evitar suspirar por la mala suerte que tienen. Es una desgracia el que eso, ir al campo a ver a su equipo, tenga que ser algo excepcional.

Pero han podido ver un partido interesante y bonito, que muestra con crudeza las sutilezas del fútbol. Unas sutilezas que pasan por acercar o retrasar la gloria simplemente por el resultado fortuito en determinados lances del encuentro. El Atleti saltó bien al campo. En una mañana espléndida, con un sol de justicia por encima de las banderas que decoran la parte alta del coliseo colchonero, los de Simeone iniciaban el partido como acostumbran, con intensidad, velocidad, concentración y poderío. Mejor todavía. Jugando muy bien al fútbol. De hecho, la primera parte del partido ha podido ser la mejor primera parte de toda la temporada en cuanto a movilidad de balón y creación de juego. Con los dos laterales muy profundos (normal en Filipe Luis pero no en un Juanfrán que estaba de dulce), el Atleti jugaba en campo contrario al ritmo que marcaban Turan y Koke, protegidos por la guardia pretoriana de Gabi y Mario y espoleados por el trabajo incansable de Diego Costa. Villa ni está ni se le espera. Y me duele escribirlo, pero es así. Está lento, sin chispa, sin suerte y juega demasiado estático y demasiado cerca del todopoderoso Costa. Ahora mismo sobra en el once titular. 

El Atleti robaba siempre en campo contrario a un Celta que era incapaz no sólo de combinar dos pases seguidos sino de tan siquiera salir de su propio campo. Con ese panorama, que como digo duró 45 minutos, el primer tiempo fue un carrusel de triangulaciones, pases a la banda, desmarques  y llegadas. El Atleti debió haber sentenciado entonces y oportunidades tuvo para ello. Villa se quedó solo delante de Yoel para fallar un gol cantando rematando como lo podría hacer un central en esa tesitura y no uno de los mejores delanteros del mundo. Poco después Diego Costa fallaba un claro penalti cometido sobre Filipe Luis que sacaba bien Yoel y cuyo rechace, otra vez, es marrado por David Villa. El héroe del partido era el portero gallego, que además de lo descrito había parado poco antes del descanso todo lo que llegó al área celtiña. El Atleti lo hacía todo bien pero se veía tan superior, se sentía tan dueño del partido, que probablemente cometían el error de recrearse en el tramo final. Afortunadamente parar los del cholo y los miles de niños que lo estaban esperando, llegó el gol antes del descanso. Una jugada seguida por las izquierda por Filipe Luis que mete un balón al segundo palo para que de forma poco ortodoxa, entre Godín y Diego Costa metan el balón en la red.

El segundo tiempo siguió por los mismos derroteros. Por eso, cuando pasados algo más de diez minutos Diego Costa hizo el segundo, todos pensábamos que el partido se había acabado. El gol fue un nuevo derroche y demostración del hispano-brasileño. Pase muy largo de Gabi al hueco que permite a Costa demostrar varias de sus muchas virtudes. Para magistralmente el balón en carrera, lo orienta al gol todavía mejor, aguanta al defensa con el cuerpo como nadie lo sabe hacer y define con precisión de gran delantero. Golazo que lo sitúa en lo alto de la clasificación de goleadores. Poco antes del gol, el mismo jugador que ahora mismo es la mitad de este Atleti, dejaba a Villa otro balón de esos que sólo se necesita empujar para que sea gol pero que el asturiano de nuevo lo lanzó fuera. En una jugada además en la que terminaría lesionado.

Pero cuando todos estábamos preparados para la fiesta, llegaron los cambios. Y la relajación. Y los problemas. El Celta ponía en el campo a Nolito (que a la postre sería el mejor de los suyos) y el Atleti ponía a Óliver en lo que se antojaba una gran oportunidad para el canterano. No fue así. Las carencias tácticas y defensivas del jugador son todavía muy notables y este equipo no se puede permitir tener a un jugador liberado de tareas físicas. Que se lo pregunten a un Arda Turan que termina todos los partidos muerto. Óliver se sitúo en tres cuartos caído a la banda derecha pero aquella banda precisamente se convirtió en un coladero para los gallegos, que más por fe que por juego, consiguieron irse para arriba. La cosa seguía sin ser preocupante hasta que Juanfran, impecable hasta ese momento, se equivocó en un despeje haciendo que Nolito, el más listo de la clase, acortase distancias. Llegaron los nervios. El Atleti, agotado y roto de medio campo para arriba, se echó demasiado atrás y se descompuso en la presión. Cebolla se cambió de banda con Óliver para cerrar la sangría, algo que momentáneamente se consiguió, pero las fuerzas ya no respondían en un equipo muy castigado. El Atleti se había cebado de fútbol. Tenía insolación. Courtois salvaba tres puntos con una excelente parada tras libre directo de los de Vigo poco antes de que el árbitro pitara el final. Quedaba la sensación de que con diez minutos más de partido hubiésemos empatado. Y quedaba la mala noticia de la lesión de Gabi. Algo que en el campo ha tenido muy mala pinta y que según pasan las horas parece que el panorama es todavía peor. Espero que no sea lo que se intuye.

Pero seguimos ahí, en la cabeza. Ocho de ocho, medio equipo en la selección, máximos goleadores, reinando en Europa,... por eso no me apetece centrarme en los defectos. Prefiero disfrutar de las virtudes. Abrazarme a esta época gloriosa y preciosa que saca lo mejor del equipo de mis amores. Prefiero, como dice mi entrenador, pensar ya en el próximo partido.


7 comments

Anónimo 6 oct. 2013 21:39:00

Así es Don Ennio, fué una primera parte de ensueño en la que todas las jugadas salían bien trenzadas a falta de definición.
Una segunda parte ya sin gasolina (se empiezan a notar las piernas cargadas en algunos jugadores que dan el 200% en todas las competiciones), en la que solo el buen oficio suplió el cansancio.
A Don Diego Costa no hará falta esperarle en los partidos, siempre aparecerá.
A Villa empiezo a tener mis dudas, habría que ayudarle a ganar confianza, que tirase los penaltis a partir de ahora aprovechando el fallo de Don Diego por ejemplo.
Disfrutemos del momento, que es dulce como hace muuucho que no lo era.

Un abrazo.

Jesus

magerit 7 oct. 2013 2:25:00

Creo que eres un poco duro con Villa, los goleadores tienen esos problemas, rachas de no acierto que aumentan su presión, pero estas rachas al final terminan y vuelve la normalidad.

Hay que tener en cuenta, que ha venido a un equipo con un sistema totalmente distinto al que ha practicado anteriormente y ademas se ha encontrado conque la gran figura del equipo es otro goleador.

Tiempo al tiempo, seguro que Villa aportará mucho al equipo.

Saludos

Edupum 7 oct. 2013 16:26:00

Creo recordar que era en la película "Gladiator" donde escuché esta frase: uno no puede elegir su muerte, pero sí la manera de afrontarla. Algo así se me pasa por la cabeza cuando veo al Atleti; no puedes saber si ganará (depende de muchos factores), pero sí sabes que jugará el partido con ese único propósito. Parecen tan lejanos aquellos partidos en los que el equipo estaba a merced del rival a expensas de lo que hiciera su estrella de turno. Las victorias son lo que se celebra, pero esa imagen que da siempre el equipo es lo que más me llena a mi.
No creo que el equipo recule en partidos como el de ayer de forma "consciente", creo que es algo más parecido a un acto reflejo. Sí despues de 70 minutos de correr y jugar de maravilla el rival (en su primera ocasión) marca, es casi comprensible que los jugadores piensen en no perder al menos lo logrado hasta el momento.
También espero que lo de ayer sirva para que todos esos asaltacunas futbolísticos que quieren que Óliver sea titular ya se den cuenta que el chico va a ser un jugadorazo, pero que le queda mucho que aprender.
Lo de Villa me preocupa, más que por la racha en sí (también la sufrieron Forlán, Falcao...) por la sensación de ansiedad que transmite el jugador, y que creo que arrastra desde que estaba en Barcelona. Como dije con Adrián, sí el pone de su parte tiene al entrenador ideal para revertir la situación.
Cuando Abel Resino, tras estar imbatido más de 1200 minutos y lograr el famoso récord, recibió un gol del Sporting (curiosamente, marcado por el entrenador rival de ayer) el Calderón reaccionó con una ovación por el éxito logrado. Espero que el dia que el equipo pierda, la reacción sea similar y que no aparezcan agoreros; lo que ha echo este equipo es grandioso.

PD: Ennio, es cosa mía o los textos en tú blog cada dia tienen la letra más pequeña? Que algunos ya tenemos una edad... (Es broma, enhorabuena por tú crónica, como siempre acertada)

CAR 7 oct. 2013 20:37:00

Como de costumbre enorme su crónica.
Describe perfectamente lo acontecido el Domingo en el Vicente Calderón.
¿Porque no hay más partidos a estas horas? Es impresionante el ambientazo.

Tan solo dos comentarios:

Soy optimista en cuanto a Villa. Un jugador de su nivel tiene que volver. Le va a costar. Pero esten seguros que volverá. No lo duden. Y va a volver cuando más lo necesitemos. Ya lo dijo el Cholo. Esta llamado a meter los goles importantes de nuestro equipo, que vendrán. Esta temporada solo ha empezado.

En cuanto a Oliver. Ya parece que la gente se va dando cuenta que el chaval esta verde. Imagínense que se le da una responsabilidad exagerada a un chico que visto lo visto no esta al nivel que exige hoy en día el Atletico de Madrid. Lo destrozaríamos de por vida.

Hoy en día el Atletico de Madrid esta entre los cinco mejores equipos del panorama futbolístico Europeo, ratificado por los mas entendidos de este deporte. Y lamentablemente Oliver no llega a las expectativas que pide nuestro equipo. Con el tiempo y experiencia es posible que llegue. El problema es que estos jugadores a su edad necesitan minutos y el Atletico no se los va a poder dar a menos que exista una lesión, con lo que se mermaría el equipo, o avance mucho en su rendimiento. Creo que también el jugador debe de saber quien es y donde esta. Creo que se lo habrán hecho saber los buenos maestros que tiene.

Un abrazo.

Ennio Sotanaz 8 oct. 2013 11:13:00

Muchas gracias por vuestros comentarios, siempre muy interesantes. Simplemente un par de matices sobre lo más repetido: Villa y Óliver.

Villa, está escrito, me generó muchas dudas desde el principio. Su paso por el Barça lo destrozó como jugador. Era el delantero titular de la campeona del mundo, medio mundo se peleaba por él y de repente, llega a Barcelona y lo tratan como un canterano. Lo sacan de sitio, lo meten en un conflicto deportivo con Messi e injustamente le piden justificaciones a un tipo que ya lo había demostrado todo. Encima, en el momento anímicamente más bajo, llega una lesión terrible. Villa no ha vuelto desde entonces. Al deterioro anímico, evidente, se le suma el deterioro físico. Su edad no ayuda tampoco. Por todo ello me parece muy difícil recuperar a Villa para la causa. Soy pesimista, pero acostumbrado a los milagros de Simeone no tiro la toalla.

Óliver es un excelente jugador pero el Calderón es una máquina de destrozar jugadores jóvenes y ojo, talentosos. Aquí hemos pitado a Setien y a Valeron porque no le “echaban huevos”, algo que personalmente me repugna. Fui muy contrario, está escrito, a que se le diese la responsabilidad de la titularidad a Óliver y cada vez es más evidente que Simeone tenía razón. Está muy tierno para jugar de mediocentro en un equipo como este que, queramos o no, se construye desde el poderío físico y táctico. También tiene evidentes carencias tácticas y defensivas para jugar donde hoy se coloca Koke o Arda. Sinceramente creo que lo mejor sería, ahora mismo, una cesión interesante en otro equipo. O simplemente paciencia.

Un saludo,


Cex 9 oct. 2013 15:21:00

Espero que los salvacunas se den cuenta de lo mal que se está llevando a Óliver, Simeone el primero. Tal y como están las cosas lo mejor habría sido una cesión. Saúl (con quien comparte cuna, aunque con el físico más hecho) ha jugado todos los minutos posibles menos cuatro. Óliver no ha jugado ni el equivalente a partido y medio y precisa minutos en Primera para formarse.

Es verdad que ahora mismo el equipo no le necesita pero es posible que en unos meses requiera a alguien de sus características y deberían prepararle para ello. Algo que no se está haciendo bien.

Por cierto, ¿quién ha pedido su titularidad?


P.D.: Edupum, prueba a hacer la letra más grande apretando las teclas Control y + a la vez. Con Control y 0 vuelve al tamaño original. Funciona en casi todos los navegadores.

Anónimo 18 oct. 2013 19:01:00

Lo de las entrevistas de Diego Pablo Simeone es para enmarcar. Cada frase que dice es un motivo mas para creer, y ni una palabra mas alta que la otra. Inconmensurable.

P. ¿Hay algún otro jugador sin remplazo?
R. Es difícil hablar de imprescindibles. Creo que tenemos puntos muy altos en los centrales, en Gabi, en Costa y en el arquero. Es la columna vertebral del equipo.
P. Courtois, por cierto, con un futuro más que incierto en el Atlético.
R. Yo ya le dije a Miguel Ángel lo que me gustaría que haga.
P. Quedárselo, imagino.
R. Dejémoslo ahí.

Pues eso, dejemoslo ahí.



Alfon