Deslumbrados

Elche 0 - At. Madrid 2

Es muy difícil enfocar la vista con un torrente de luz apuntando a los ojos. En esas circunstancia lo normal suele ser permanecer deslumbrado intentando no peder el norte, e incluso tener que soportar episodios de ceguera temporales. Los aficionados al Atlético de Madrid estamos acostumbrados a vivir en condiciones muy semejantes. El intenso e infinito haz de luz, supuestamente blanca, que como un torrente insaciable brota de la galaxia profiláctica con la que los medios de comunicación han conquistado el mundo, hace muy difícil poder ajustar la visión sobre cualquier cosa medianamente interesante y al margen de su selección de delicatessen. Pero es que además, insaciables en su cruzada por aniquilar cualquier atisbo de inteligencia entre la información deportiva, al sistema no le basta con ocupar todos y cada uno de los poros de la información sino que tiene como misión proritaria exterminar cualquier traza de disidencia que pueda existir en el único mundo posible. El de “todos”. Pero cierren los ojos por un momento y reflexionen. Intenten abstraerse de esa sensación de que las cosas no marchan en el Atleti, de que hay que resignarse a lo que tenemos y de que “ya nada es como antes”. Concéntrense en los hechos y en los datos. Después de 14 jornadas el Atleti está a 4 puntos del “mejor equipo de todos los tiempos y todos los universos pretéritos y futuros” al que además ya ha ganado en su campo. Es supercampeón de España (ganando precisamente al equipo de “todos”) y está matemáticamente clasificado para octavos de la Champions League. La última vez que perdió un partido en casa teníamos otro rey en este país. Cada vez que hay partidos internacionales Simeone tiene que entrenar con el filial. Mandzukic lleva más goles con el Atleti que Diego Costa con el Chelsea y si miras al banquillo colchonero ayer puedes ver a: Griezmann, Cerci, Miranda, Oblak, Ansaldi o al Cebolla Rodríguez, todos ellos internacionales por su país. ¿Dónde está el problema? pregunto. Es evidente que únicamente está en nuestras cabezas. En la falsa sensación de angustia provocada por el efecto deslumbrante y mentiroso del foco.

El Atleti ganó en Alicante con una solvencia y superioridad impropia de otros tiempos. De casi todos los tiempos, seamos honestos. Después de muchas décadas viendo fútbol habría que ser muy imbécil para reconocer que la temporada 2013/2014 fue excepcional en casi todos los sentidos. Está bien que nos hayamos acostumbrado a que empatar fuera de casa sea un fracaso pero seríamos muy estúpidos si olvidásemos que eso no siempre fue así. El Atleti saltó al Martínez Valero a ganar el partido que es lo que tiene que hacer en todos los campos y lo hizo, claro está, con el traje diseñado por su entrenador. Un traje que a mí no me gusta (se me abren las carnes viendo a Griezmann en el banquillo) pero un traje con el que ganamos. Y no hay más. En evidente que a Simeone no le convence el aporte táctico y defensivo del francés y es evidente que no lo considera titular en partidos que intuye exigentes a ese respecto. No lo entiendo pero él ha ganado la liga y yo no. Simplemente por eso mis opiniones (lícitas, ojo) tienen que venir pulidas por el mayor de los respetos hacia la figura que nos ha devuelto a la elite.

El juego comenzó tosco e impreciso. Los alicantinos atrás, compactos y agresivos, y los madrileños presentando una versión algo más depurada de lo mismo. Poco fútbol y mucho físico inundaron los primeros minutos hasta que los madrileños consiguieron hacerse tímidamente con el control del juego. Sin aspavientos ni mordiente pero con un punto más de ambición por llegar a la portería contraria. Corría el minuto 15 cuando llegó el primer córner a favor de los rojiblancos y ya sabemos lo que esto significa. Mientras el mundo del fútbol se sentaba a esperar el enésimo pase de Koke al primer palo que acabase en uno de esos goles que luego no les sirve a los eruditos que dominan las redacciones deportivas de la galaxia, el canterano ejecutó una maniobra imprevista que volvió a poner de manifiesto la capacidad infinita de creación que tiene Simeone para el juego parado. Sacó en corto para que tras unos milisegundos de tocar el balón en paredes cortas, Siqueira pusiese un balón a Arda y éste (en posible fuera de juego) metiese la pelota en el área, dónde estaba Giménez con algo de espacio. El joven central uruguayo se desató con un control orientado y un remate a puerta dignos de ariete de elite. Golazo del charrúa que puso la guinda a un partido soberbio. Imbatible en el corte, contundente por alto, interesante con la salida de balón y con muy buenas sensaciones en el césped. Habemus central de categoría. Con minutos y confianza podemos estar delante de un jugador muy importante.

El 0-1 asentaba el modo de juego del Atleti que ahora, sin necesidad de arriesgar, se encontraba más cómodo tocando la pelota. El Elche entendió que su única posibilidad frente al vigente campeó de liga pasaba por no recibir goles pero cuando un cuarto de hora después de comenzar el partido vio que aquello no era posible, tomo conciencia de que tampoco tenía plan B. Y así pasaron los minutos, sin pena ni gloria, con la sensación de que los levantinos no pensaban salir de su campo y que los madrileños podrían haber sentenciado el partido con un poco más de ambición.

La segunda parte siguió por los mismo derroteros. El Atleti se gustaba, con un Tiago mandón y equilibrando el equipo y el resto de la plantilla reencontrándose con ellos mismos. Mandzukic jugando para el equipo en lo que probablemente haya sido su mejor partido de rojiblanco, Siquiera demostrando que si olvidamos sus episodios Fringe cuando actúa en defensa es un jugador muy interesante, Gabi recuperando poco a poco su estado de forma y Arda Turan siendo Arda Turan. El puto amo. El 0-2 llegaría apenas diez minutos después de la reanudación tras un excelente pase de Gabi al hueco que Mandzukic parece primero no controlar bien pero que después remata como el delantero de clase mundial que es (aunque creo que Tyton, portero del Elche, no está muy afortunado tampoco). No va más. El resto del partido fue un calvario para los de Escribá y una sesión de SPA para los colchoneros.


El martes nos jugamos la primera plaza del grupo en Turín y el domingo refrendar el buen momento en liga frente al Villarreal. La realidad avanza a tal velocidad que es prácticamente imposible recrearse en los buenos momentos pero una cosa es no poder prolongar la fiesta y otra olvidarse de los buenos tiempos. Cometeríamos un error tremendo haciéndolo. Por mucho que la estupidez humana, como la galaxia “blanca”, sea infinita. 

3 comments

Anónimo 7 dic. 2014 15:57:00

Yo solo digo una cosa, que no puedo olvidar, y no hace demasiado tiempo, ustedes se acordarán, acabábamos palmando estos partidos miserablemente,como si una maldición divina nos persiguiese por eónes y eónes.
Ahora afronto todos los partidos con la confianza de que si o ganamos, es por que el rival subío al 120%.
Ole ole y ole... Cholo Simeone.

Saludos

Jesus

Anónimo 7 dic. 2014 21:16:00

Ese empate contra el Celta es lo que nos penaliza.

Juan 9 dic. 2014 1:23:00

Coincido, como de costumbre.

A mí me resultó especialmente esperanzador el partido de Gabi. Cierto que el Elche no exigió demasiado, pero su partido me dejó con la conocida sensación de omnipresencia, colocación y lectura de juego de nuestro capitán. De regalo, como escribía Iñako, se lució con pase ardaturanista para el croata. A ver en Turín. Ojalá confirme sensaciones. Con respecto a Mandzukic, reconozco que me sigue preocupando su falta de velocidad, pero carajo, el tipo está marcando mucho. Y ante eso, agradecimiento y que siga.

Me gustó escuchar en el Martínez Valero a los que tenía detrás hablar del Atleti. Lo ven trabajado, rocoso…nada nuevo… pero solo se le admira, telepredicadores al margen.

Giménez crece y crece. Solo le recuerdo un error, y fue ante Sergio García en el Calderón. Palabras mayores el perico. Midió mal, y le dejó atrás. Recordarás que pasó casi acaba en gol, si no es por Moyá… Vaya pinta el uruguayo en cualquier caso.

Por último, celebro las palabras de Casillas. Habrá a quien le resulten indiferentes, pero al igual que me pasó con mi amigo el día del Málaga, es motivo de orgullo que los de la galaxia de todos los tiempos, nos equiparen al Bayern como mayores rivales. Eso, y los cánticos el día de la cena… Qué arriba estamos, coño. Si a eso sumamos que el Cholo sigue, y el Estu la lía, ya solo falta que manitú ponga a Griezmann. A seguir disfrutando. En unas horas Pirlo…casi nada, Ennio. Saludos.

Por cierto, escribiría horas y horas del crimen de Madrid, de la respuesta de la gente, de lo que quiere hacer Tebas, del Frente y de la grada joven,...pero creo que, amén de las obviedades, los matices son tantos, que he desistido...