ASI SI (Erciyesspor - At. Madrid)

Decía Séneca que vencer sin peligro es ganar sin gloria y eso es más o menos lo que nos ha ocurrido hoy frente al voluntarioso equipo turco conocido como Erciyesspor. No obstante hay muchas lecturas si no apasionadas si bastante positivas después de ver el partido.

La primera de ellas es comprobar lo importante que son las sensaciones en la vida y por tanto en el fútbol. Si, a pesar de que los entrenadores-pseudocientíficos nos quieren convencer de lo contrario con cada una de sus incomprensibles acciones y explicaciones correspondientes, las sensaciones que deja un equipo en su afición son de vital importancia para el devenir futuro del equipo. Es una realidad comprobable que una victoria que emite dudas genera dudas y que una victoria sólida y contundente genera solidez y contundencia. En la grada, en los jugadores y en los contrarios. El partido de ida contra el Erciyesspor fue simplemente bochornoso. Independientemente del resultado en el marcador el partido transmitió las dudas que acompañaron al equipo los días siguientes (que por cierto eran las mismas dudas que el equipo lleva arrastrando desde el primer partido de la temporada pasada). Fue tan intenso el poso que dejó aquel partido que probablemente por ello nuestro entrenador decidió dejar de una vez de jugar a los juegos de rol para convencerse de que lo que llena el vestuario todos los días son jugares de fútbol (algunos muy buenos, por cierto). También nuestros queridos jugadores probablemente decidieran dejar de pensar tan pronto en las plácidas vacaciones del 2008. Hoy, con un resultado muy similar, la sensación es completamente diferente.

Y es que por mucho que Aguirre se empeñe siempre en elogiar las sobrenaturales virtudes del equipo contrario (aunque éste juegue en la segunda división turca) y considerar a todos los rivales como “tremendamente peligrosos” hay formas y formas de ganar a un equipo tan sumamente inferior como el Erciyesspor. La ida es un ejemplo de cómo no se debe hacer. La vuelta es un gran ejemplo de todo lo contrario: eficacia, contundecia, solidez, riesgo cero e imagen poderosa.

Porque al fin y al cabo yo imagino al entrenador o a un futbolista de la Fiorentina o del Ajax o del Everton mirando la tabla de resultados de los partidos de UEFA y me puedo imaginar lo que piensa de mi equipo si ve que las hemos pasado “putas” con el Novi Sad-Vojvodina o lo que piensa si le hemos metido 9 goles a un equipo turco. Creo que la diferencia es tan obvia como la bien o mal que sentó la cena del partido de ida y como va a sentar la de hoy a todos los colchoneros.

Así si.

Hay que ser un equipo grande en todos los sentidos, en todos los campos y todos los días. Al menos intentarlo. Tenemos un escudo y una historia que pesa para lo bueno y para lo malo. Sin despreciar a nadie hay que salir a todos los campos con la actitud de hoy. Lo demás son pequeñeces que debería desaparecer para siempre de nuestro manual de estilo (igual que debería desaparecer el equipo de marketing de la Comunidad de Madrid, pagado por todos los madrileños, responsable del lamentable y vergonzoso spot que se han visto obligados a retirar hoy).