¿FELICIDAD? (Levante - At. Madrid)

Decía Giacomo Leopardi que para la felicidad son bastabte menos nefastos los males que el aburrimiento y es que este atlético de Aguirre no sólo aburre hasta empachar de sopor sino que ese juego vulgar y casposo que ejecuta (en el amplio sentido del concepto) es un potente antídoto contra la felicidad.

Lo cierto es que se me hace verdaderamente complicado intentar explicar porque estoy enfadado e indignado con mi equipo cuando hemos ganado un partido y estamos a 3 puntos del segundo clasificado. Puede que lo explique ligeramente el hecho de que en realidad no esté enfadado con mi equipo sino con el tipo que desgraciadamente dirige nuestros designios deportivos y que desde mi punto de vista, hoy por hoy, es el único culpable de que a pesar de los intentos denodados por alguno de sus jugadores por crear algo con sentido, este hombre nos siga manteniendo gracias a su tozudez en la fácil mediocridad dentro de la cual pretende hacernos vivir.

La lectura de mucha gente esta noche será la de que estamos en la pomada de la liga. Esa será la lectura fácil de todos aquellos que no sigan al atlético asiduamente y de los que no han visto el partido de hoy. Es decir, el 95% de los periodistas y una gran mayoría de aficionados. Los valientes que se deleiten con el tergiversado resumen de cualquiera de nuestras televisiones patrias se quedarán con la pegada de este atleti, con que Forlán sigue metiendo goles, que hemos tenido más ocasiones de gol, etc… Mentira. La realidad la puede decir cualquier martir que ha soportado el soporífero partido de esta tarde. Este y otro partido cualquiera como este de los que hemos tenido que sufrir durante temporada y pico.

El resumen del Levante-At. Madrid es muy fácil. El Levante, último clasificado y sumido en una crisis de juego y resultados, salen a juntar las líneas del equipo e intentar morder. Lógico. Es lo que tiene. Nosotros, como siempre, salimos a especular y ver que pasa. Ilógico con lo que tenemos. A partir de ahí ya saben: “Juego” tosco, espesura, miedo, lentitud, minar el centro del campo y la marca de la casa del estilo Aguirre, verdadero eje sobre el que gira su supuesto sistema: pases de 70 metros desde los centrales hacia la nada. En pases de ese tipo llegaron el 90% de nuestras ocasiones y después de uno de ellos, con un puntapié de Ze Castro desde su patria chica, apareció la habilidad de ese genio llamado Kun Agüero (habilidad que por cierto no valía el año pasado para el trilero de las excusas) para bajar el balón con el pecho y para que Forlán, ese otro jugadorazo que tenemos la suerte de tener en plantilla, metiera el balón en el fondo de la portería. Fin del partido para nuestro entrenador. Si antes no se podía hacer fútbol a partir de entonces no se puede ni jugar. Desde ese preciso momento lo de siempre: tontear con la pelota, parar el juego, hacer gili-faltas y seguir dando pelotazos convertidos en melón que el bueno del Kun transformaba de vez en vez en obras de arte. Así hasta el final del partido. Lo normal es que para aguantar al Levante valga. Lo normal también es que haciendo esto el 90% de equipo de primera división nos empate o nos gane. Es lo que ocurrió el año pasado, es lo que ocurre este y es lo que ocurrirá hasta que el mundo se acabe. Si no hubiese visto la misma película muchas veces (demasiadas) pensaría que simplemente ha sido un mal día. No lo es. No es casualidad. Es buscado.

Pero hoy ha sido un día redondo para nuestro “entrenador”. Es lo que busca y le ha salido bien lo que a la postre significa un paso atrás en el camino hasta descubrir que esa filosofía no sólo es mezquina sino que no vale. Si dejas que el equipo contrario se venga arriba, te acribille a faltas y a corners (si, ese lance del juego que nuestro entrenador desprecia y con el que otros equipos ganan partidos) pero sobre todo que estén mucho tiempo cerca del área, lo más probable es que alguien en nuestro equipo tenga un fallo. Estoy harto de escuchar a este tipo llamado Aguirre decir que hemos perdido o empatado partidos que teníamos ganado por “un error de la defensa”. No, señor Aguirre. Tener un error es normal. Todo el mundo los tiene. Hasta el campeón de Europa los tiene. Lo que verdaderamente es un error (de concepto) es pensar que para ganar un partido basta con que una pedrada se convierta en ocasión de gol porque entonces si que por la misma razón un error significa perderlo. Según como transcurra el partido puede ser así de determinante pero plantear TODOS los partidos para que sean así, es decir que el resultado dependa de lo que ocurra de casualidad o por error en 15 segundos, más que de cobardes o de mediocres yo diría que es de ineptos. No sé si es el caso pero es lo que parece. Lo lleva pareciendo ya demasiado tiempo. ¿Usted de verdad piensa que los que ganan la liga lo hacen porque no tienen ningún fallo en defensa o quizás se deba a otras razones?

En un equipo con Agüero, Forlán, Luis Garcia, Maxi, Raul Garcia y Maniche en el campo es simplemente lamentable dos cosas: que el principal artífice para repartir juego sea Ze Castro y que a ninguno de los mencionados arriba se les permita crear fútbol. Veo que vamos a perder la oportunidad otra vez de ser felices pero esta vez, para variar, con una gran plantilla. No sé que terrible tragedia tiene que ocurrir para que mi equipo vuelva a ser un equipo. No sé que terrible tragedia tiene que ocurrir para que ver un partido de mi equipo, dentro y fuera del calderón, sea un motivo de felicidad y no un suplicio absurdo y soporífero, pero por favor que ocurra ya. Señor Aguirre, déjenos ser felices porque como decía Borges la única cosa sin misterio es la felicidad ya que se justifica sola.