Mirando hacia atrás (At. Madrid - Betis)

Decía José ingenieros, un filósofo argentino del siglo pasado, que los hombres y pueblos en decadencia viven acordándose de dónde vienen mientras que los hombres geniales y pueblos fuertes sólo necesitan saber a dónde van. El Atlético de Madrid es una institución en decadencia que fundamentalmente no sabe a donde va. Lo es desde hace ya demasiados años y no desde ayer por la noche como algún despistado pueda pensar. Lo es gracias a una gestión lamentable por parte de prácticamente todos los que tienen algo que decir en esa institución. Todos viven acordándose de donde vienen (aunque encima cada uno tiene una referencia diferente) pero ninguno tiene la menor idea de hacia donde vamos.

La dupla presidencial lleva seis años estancados en la idea de que venimos de la segunda división como forma de justificar una de las gestiones más lamentables que se recuerdan en el fútbol español, terreno ya de por si abonado a las gestiones penosas. Esa forma capciosa de mirar al pasado (al pasado que le interesa, claro) ha servido de justificante para rodearse (cambiando los cromos cada año pero dejando el concepto de lo que buscaban) de un equipo técnico que habría que situarlo entre lo amateur y la negligencia. Por encima de la habilidad profesional de los personajes se buscaron tipos agradecidos y perfectamente sometidos al inamovible poder. Tipos mediocres provenientes de clubes a miles de galaxias de distancia en cuanto a lo social y mediático o tipos recuperados de un sospechoso ostracismo que les unía un profundo agradecimiento transformado en servilismo hacia quien les daba esa oportunidad. El latiguillo del “paso a paso”, “poco a poco” o “estamos mejor que el año pasado” servía de excusa barata con la que tapar tantos y tantos errores que se han sucedido en estos años.

Los agradecidos entrenadores que invitados por el heredero Gil han venido al Atlético de Madrid a realizar las prácticas de su cursillo de entrenador lo hacían con la misma idea que transmitían sus dirigentes: venimos de segunda y somos unos desgraciados ergo cualquier cosa que no sea una goleada en contra es un paso hacía adelante y así llevamos 6 años arrastrándonos por los campos de España, con más o menos dignidad según la vergüenza del inquilino del banquillo, tratando de recuperar algo que todos sabemos que jamás se recuperará de esta forma: el prestigio. La diferencia entre Aguirre y lo que había antes es que Aguirre es todavía peor entrenador que los anteriores y que encima su discurso es manifiestamente mediocre y rastrero (el resto de “becarios” al menos disimulaban).

De la secretaría técnica mejor no hablar. En su caso ni miran al pasado ni al futuro. Están ciegos. Millonarios y ciegos.

Pero también estamos nosotros, la afición, fracturada en mil pedazos, desnaturalizada, deprimida y ausente. De entre los miles de grupos distintos que cualquiera puede encontrar entre la parroquia atlética más o menos todos encajan en alguno de estos dos: los abducidos por el orden mediático que degluten sin toser la farfolla presidencial a través de los advenedizos pajes de la prensa que se dedican a recordar a cada minuto que somos un equipo que venimos de segunda para el que jugar en Europa (aunque sea en Turquía contra un segunda división) es un éxito mayor y que hacerlo con un baloncito en la manga que ponga Champions es el sumum de todas las aspiraciones. Desgraciadamente es el grupo más numeroso a mí entender y desgraciadamente también nada tiene que ver con la tradicional parroquia colchonera. No se plantean a donde vamos y simplemente esperan a que mañana se lo cuente AS o MARCA. Se van cuando nos meten el tercer gol para no pillar atasco y piensan rápido en otra cosa.

El otro grupo lo conformamos aquellos que miramos al equipo grande que fue el atlético de Madrid, ese equipo orgulloso y distinto que se conocía en todo el mundo, que despertaba la envidia de los más grandes por no entender nuestra idiosincrasia pero que tampoco sabemos a donde vamos ni a donde queremos ir. Unos focalizan toda su fuerza en un odio enfermizo contra los actuales dirigentes que muchas veces les hace (nos hace) desgastarse en empresas utópicas y excluyentes que tampoco miran hacia delante sino a una dañina figura del pasado. Otros nos ocultamos en nuestro nihilista cinismo, enfadándonos contra todo y acordándonos de lo que fue y ya no es mientras también nos olvidamos de donde estaremos mañana.

Esto, señores, es hoy el atlético de Madrid.

Ayer, jugándonos ese galáctico premio de quedar cuartos en la liga, lo único que nos queda, el equipo salio a “ver que pasaba”. Ordenado, estático, frío y apático. No es nuevo lo vimos en Valladolid (y tantos y tantos sitios) jugándonos lo mismo. Ayer incluso los jugadores no merecieron vestir ese escudo. La personalidad y el orgullo es algo que no dependen del banquillo. El entrenador del Betis, un tipo que lleva muchos años en esto y que a diferencia de nuestro “becario” parece que le gusta el fútbol, estudio lo poco que tenía que hacer para maniatar a nuestro equipo y lo hizo. 1-3. El partido no merece mayor consideración. Soporífero como el 90% de los que ha jugado el Atlético de Madrid con Aguirre en el banquillo y prescindible. Lo único destacable del partido es el tímido arranque de la despoblada grada al final del partido pidiendo la marcha de Aguirre.

¿Por qué ahora? ¿Qué diferencia existe entre este partido y el primero de la temporada o el último de la temporada pasada? La respuesta es fácil: ninguna.

Me da igual que perdiera el Sevilla, que gane o pierda el Madrid o lo que nos pase en las jornadas que faltan. Nuestra liga, la liga del Atlético de Madrid está en otro sitio y pase lo que pase de aquí al final de temporada hemos vuelto a perder y seguiremos perdiendo mientras sigamos mirando hacia atrás y cada uno a un lado distinto.

5 comments

joseluis 20 abr. 2008 16:41:00

Posiblemente haya un tercer grupo en la parroquia atlética que pueda ir en aumento: aquéllos que cansados de aburrirse con el pésimo juego del equipo y hartos de toda la mediocridad y conformismo que rodea al club (y en general al fútbol español), estamos abandonando nuestra afición de ir al estadio a apoyar al equipo.

Yo siempre seré del Atleti porque para mí es una religión y además la única que profeso.
Pero igual que la religión es una cosa y las iglesias otra, yo estoy perdiendo mi fé en esta iglesia y creo que voy a dejar de ir a misa...

Para temas puramente futbolísticos, siempre nos quedará la Premier League.

Besos.

cris 21 abr. 2008 0:43:00

Aguirre y la cólera del Calderón.
Hay una sentencia sobre el cine que dice: “Si se gana dinero es una industria, si se pierde es arte”. Y Cerezo, que sin ser un industrial ni un artista, vive - y muy bien- del cine cuando se tropezó con esa especie de Tommy Lee Jones futbolístico que es Aguirre pensó que con el ganaríamos el Oscar. Pero ni esto es Hollywood y el pobre Aguirre sólo es un simplón. Y ya son muchas las equivocaciones del staff, tantas y tan garrafales que la parroquia está mas que harta, porque cuando los que mandan pierden la vergüenza, los de la grada pierden el respeto. Lo peor es que se perdió una ocasión de oro para ganar una liga que nadie parecía querer y quizás vaya a ser demasiado tarde para alcanzar ese objetivo menor de la cuarta plaza, porque con los puntos sucede lo mismo que con el papel higiénico; cuando se necesita, se necesita urgentemente.
En otras palabras, No es necio el que hace la necedad, sino el que, pudiéndola remediar, sólo la sabe encubrir.

JOSÉ I. FERNÁNDEZ 21 abr. 2008 17:37:00

Diría que en la directiva nadie sabe de dónde viene este equipo. Salvo de Segunda, como apuntas más adelante.
En cuanto a los entrenadores, ¿quiénes son “los tipos recuperados de un sospechoso ostracismo”? ¿En que grupo encuadras a Luis Aragonés?
Yo tengo claro a dónde debemos ir, pero ¿dónde piensas tú que vamos?
El futuro desde luego no es halagüeño.
Y la diferencia entre el partido del sábado y todos los anteriores es que el sábado, como el año pasado y otros tantos, la gente sí vio como el objetivo se despeñaba nuevamente en la subida final.
Quizá nunca volvamos a recuperar nuestra grandeza.
Quizá nunca pasemos de ser un equipo que, con mucha suerte, tenga que conformarse con ese galáctico cuarto puesto.
Quizá…

Un triste abrazo

Billie 21 abr. 2008 19:46:00

Hola amigo,

Básicamente coincido con José Luis. Yo he intentado ser ateo, al menos, agnóstico. No ir al campo, no encender la radio, no poner la tele... no he podido, por eso estoy por aquí y supongo que, por algo parecido, estás tú y están todos.

Creo que cuándo una institución está en crisis se aferra a su historia para encontrar argumentos de auto-afirmación pero eso no dura demasiado. Harto de vivir del pasado comienza a renegar del presente. De carlista pasa a peneuvista y busca otra patria a la que ensalzar.

Hay que ir a por ellos, hay que agarrar el toro por los cuernos, tirar por la borda la morralla y enfrentarse al presente. Al menos nosotros podemos luchar, a los que vienen detrás ya no les quedará nada. Saludos.

Ennio Sotanaz 21 abr. 2008 20:15:00

Jose Luis, que quieres que te diga… tienes razón. A mi muchas veces me dan ganas de hacer lo mismo pero me resisto. Quizás sea la sensación de que si la gente como nosotros deja de dar por saco esto se va definitivamente a la mierda…

Cris, estoy de acuerdo. Lo que me gustaría es que la parroquia, de verdad, estuviese harta y lo hiciese notar. Tengo la sensación de que la inmensa mayoría no sufre demasiado.

José i., con "recuperados del ostracismo" me refiero al señor Bianchi que tan sólo una vez había entrenado en Europa, hacía varios años y casi baja a la Roma a segunda, pero lo trajimos a darnos lecciones y a que nos insultara. Nadie se acordaba en Europa de él. Luis Aragones fue el entrenador que nos subió a primera desde segunda. La primera campaña en primera efectivamente estuvo él pero desde luego no lo encuadro en el grupo que vino después. En los últimos 8 años Luis Aragones (y quizás Pepe Murcia) es lo único digno que se ha sentado en ese banquillo.

Yo no sé a donde vamos y es precisamente ese el corazón de mi post. ¿A dónde CREO que vamos?... hacia la más absoluta mediocridad, un mundo con el que el atlético de Madrid es incompatible. Si nos vamos a regir por números, pequeñas conquistas lógicas, normalidad, resignación y la normalidad que profesa la prensa todos deberíamos ser del Real Madrid o del Rayo Vallecano. El Atleti en esa lógica no tiene sitio. Nunca lo ha tenido.

La gente vería como se desmoronaba el proyecto el sábado (aunque la mitad del estadio ya se había ido para entonces) pero el proyecto se había desmoronado mucho antes. De hecho nunca llegó a existir en mi opinión.

Yo desde luego no quiero ser seguidor de un equipo que a priori celebra quedar en cuarta posición. Si es así tendré que hacerme como Jose Luis o Billie creyente pero no practicante. Bueno, probablemente ni siquiera creyente.

Esperemos que no sea así.

Billie, Tenemos que ir a por ellos pero ¿Cuántos somos? Ese creo que es el problema. Mientras la inmensa mayoría siga dormida más preocupada de evitar el atasco que de mostrar su disgusto en el campo no creo que tengamos mucho que hacer.

Un abrazo a todos y muchas gracias por iniciar el debate.