Nowhere Man (1)

He's a real nowhere Man, sitting in his nowhere Land, making all his nowhere plans for nobody… Doesn't have a point of view, knows not where he's going to… (2)

Ayer empezó su andadura el Atlético de Madrid 2008-2009. Tras esta prototípica frase se esconde el acto de presentación oficial del inicio de la nueva temporada de mi equipo. Acto que por cierto, y para no perder las costumbres instauradas en los últimos años, pasó sin pena ni gloria en la mayoría de medios de comunicación. Atrás quedaron los tiempos en los que el inicio de temporada de un “grande” tenía la repercusión que le corresponde según el número de seguidores a tan centenaria institución (más de un millón según los mentideros). Ahora todo “queda en casa” y todo tiene ese aspecto “casero”, casi amateur, propio de “equipos modestos”.

Y es que este “nuevo” atlético es así, modesto, triste, predecible, aséptico e inofensivo. No hace ruido, no protesta, asume su papel de “fofito” en el circo del fútbol profesional y espera con determinación, pero sin ansiedad, poder recoger las miguitas que dejen los señores que comen en la mesa todos los días. Una especie de institución “tranquila” que acepta con rigor ese papel secundario que la todopoderosa máquina del fútbol profesional ha tenido a bien asignarnos. A pesar de que somos una masa social que destaca considerablemente en pinchazos de PPV, compra de merchandising, seguimiento de su equipo o directamente en el número de aficionados que se definen exclusivamente como tales, el miserable espacio que el fútbol nos deja es ese. Tan lamentable como cierto. Tan cruel como injusto. Tan absurdo como real.

Dicen los presuntos eruditos que la razón de tanta mediocridad “circunstancial” se debe simplemente a que estamos en el camino de regreso a la elite. Un camino largo y tortuoso que va desde un sitio que no reconozco a otro sitio que no veo. A mi lo que me parece es que simplemente hemos escogido un camino sin salida. Una especie de parque temático de la mentira auto justificativa (o de las medias verdades, que al fin y al cabo es lo mismo). Antes de la copa de Europa que hace unos años ganó el Liverpool, ese equipo que ahora muchos atléticos asumen como superior o sencillamente un sitio al que ir para “mejorar”, la institución inglesa llevaba lustros sin ganar absolutamente nada y sumido en una especie de “crisis deportiva” pero jamás dejó de ser un grande ni de ser considerado un grande por nadie. Lo mismo podemos decir de otros tantos equipos repartidos por la faz del mundo. La diferencia es que sus dirigentes pero sobre todo sus aficionados no lo permitieron. No me imagino a un seguidor del Liverpool, de la Juventus, o del Racing de Avellaneda (teniendo dirigentes de vergüenza o habiendo bajado a segunda también) diciendo que su equipo “no es grande” pero que está en vías de “volver a serlo”. Que hay que tener “paciencia”. Que entienda con una sonrisa que su icono se marche “para mejorar” o que con “lo que tenemos” es lo “mejor que podemos hacer”. Los equipos de fútbol son grandes o no independientemente de quien los dirija, quien juegue en ellos o en que posición finalicen el campeonato. El espíritu de la institución es otra cosa. Que no lo entienda el MARCA, el AS o su cohorte de agradecidos fusileros es algo que entra dentro de la lógica, dada la ínfima capacidad de sus integrantes para entender lo que significa la afición al fútbol y en concreto la afición al atlético de Madrid, siendo como son deudores del todo poderoso, pero que no lo entienda la otrora envidiada afición colchonera es para echarse a llorar.

He's as blind as he can be, Just sees what he wants to see, Nowhere Man can you see me at all?...(3)

Pero es así, una gran parte de la afición colchonera no lo entiende. Se conforma con las migajas, al igual que nuestros ínclitos dirigentes. Siguen la Champions League con más interés que los partidos del atleti y asumen que estamos donde tenemos que estar. Mi abuelo (colchonero de principios de siglo) y mi padre (colchonero de la siguiente generación) me enseñaron a querer ganar todo aunque tuviese que frustrarme después por no ganar nada, a que me importase una mierda la primera división si mi equipo jugaba en segunda (no sé ni quien ganó la liga esos años) y sobre todo a mirar siempre hacia arriba.

No sé ni los años que llevo como socio del Atlético de Madrid de todos los que son pero puedo decir, sin sacar pecho precisamente, que este es el año que con menos ilusión afronto la nueva temporada. ¿Por qué?

Básicamente porque mantenemos sin rechistar (salvo honrosas pero desligadas excepciones) los mismos dirigentes que llevan años dilapidando el club, equivocándose en prácticamente todo lo que hacen, despreciando a su afición, despreciando la historia del club, viviendo de espaldas a la realidad social de la afición colchonera, viviendo de espaldas a sus abonados, enmarcados en una vergonzosa política de connivencia con el poder establecido, sin criterio deportivo, sin criterio institucional, sin credibilidad, con la permanente sensación de que están ocultando algo, mintiendo, engañando y sobre todo contando sus proyectos por fracasos.

Como consecuencia de lo anterior se mantiene una dirección deportiva lamentable que ni siquiera está ligada sentimentalmente a la institución y que se empeña en repetir los mismos errores año tras año con la intención de que a fuerza de verlos una y otra vez parezca normal lo que de hecho no lo es. Uno se dedica a fichar el mediocentro defensivo de todos los años, un portero más mayor que yo y dos centrales de renombre (tenemos cuatro centrales internacionales y ni un solo lateral derecho). Supongo que tener a alguien en la plantilla capaz de dar un balón en condiciones desde el centro del campo no es una prioridad para este equipo. Y que decir del entrenador. Creo que he hablado tanto de él y de su personaje que estoy tremendamente cansado de seguir haciéndolo.

Con estas premisas abordamos la nueva temporada. Como soy atlético hasta el tuétano me alegrare con cada victoria y lloraré con cada derrota. Iré al estadio todos los domingos y echaré todo en saco roto sin por alguna razón del destino volvemos a ser un equipo de fútbol que juega a ese deporte, ganando y repartiendo ilusión, pero no puedo evitar pensar en lo que podría ser y no es, en lo que podría haber sido y no será.

¿Dónde estamos? ¿Dónde vamos?... lo único que tengo claro es de dónde venimos.

Nowhere man please listen, you don’t know what you’re missing…. (4)


(1)
Nowhere man (Lennon/McArtney)
THE BEATLES – Rubber Soul (EMI-1965)


(2) Es realmente un hombre de ningún sitio, sentado en el país de ningún sitio, haciendo todos sus planes de ningún sitio para nadie… No tiene un punto de vista, no sabe hacia donde va…

(3) Está tan ciego como puede estar, solamente ve lo que quiere ver, ¿Puedes verme por completo hombre de ningún sitio?

(4) Hombre de ningún sitio escucha por favor. No sabes lo que te estás perdiendo.

4 comments

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JOSÉ I. FERNÁNDEZ 9 jul. 2008 16:07:00

Veo que están triunfando en el colectivo SPAM.
Te doy el pésame.
Decirte que estoy de acuerdo contigo en casi todo. Que no entiendo que hace Toni Muñoz en el Getafe o Caminero en su casa y nosotros con el amigo Pitarch, cuyos mayores logros, de los que se vanagloria, fueron Eller y Cleber...

Creo que será difícil que el Atleti gane un protagonismo mucho mayor en los medios, salvo que empecemos a ganar muchas cosas.
Yo sólo recuerdo a un Atlético abriendo los deportes cuando Gil o Luis Aragonés hacían alguna rajada.
O cuando Torres se fue, claro.

Pese a todo ello, yo afronto esta temporada con mucha ilusión, sobre todo por la Champions, y todavía espero que sean capaces de fichar a Van der Vart o a Diego para lograr el centrocampista creativo que nos hace falta.

Un abrazo!!