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¡Un abrazo!

Recuerdos censurados

“Ríos de recuerdos envueltos en brillo naranja. Algunos escondidos en el tiempo,... parece como si fuese ayer”

El ajedrez es un juego milenario fascinante que despierta pasiones. Tras la aparente sencillez de sus reglas se pueden presenciar batallas descarnadas, muestras de talento y reacciones geniales. Cualquiera puede jugar al ajedrez pero hacerlo bien es cuestión de horas de preparación, horas de sufrimiento, aprendizaje y por supuesto de talento natural. Saber como se mueven las fichas parece suficiente para “saber” jugar al ajedrez pero no es así. Un muchacho naturalmente dotado para este deporte al que diez minutos antes le has explicado las reglas puede dar muestras de talento frente a un maestro pero difícilmente será capaz de ganarlo, aunque potencialmente tenga la materia gris necesaria para ello. El atlético de Madrid es ese muchacho cargado de talento que sabe que salen las blancas o que el caballo se mueve en L pero depende de golpes de intuición para ganar una partida. Presentarse tan poco preparado en primera división es un insulto al fútbol y a la inteligencia.

La noche era preciosa, la amenazante lluvia había desparecido, el estadio estaba lleno, el Frente Atlético desplegaba una mural que ocupaba todo el fondo norte donde un indio se arrodillaba invocando el escudo fundacional del Club Atlético de Madrid (Chapeau!), el ruido era ensordecedor y el partido comenzaba con cincuenta mil almas cantando el himno del atleti... 40 segudos después ya íbamos perdiendo por un gol. A eso le llamo yo salir concentrado. El partido anterior de este equipo había sido toda una demostración física de como saltar a un campo pensando en otra cosa. Durante 15 días desde el club se apelaba al orgullo herido y al partido contra el Madrid como forma de resarcirse de aquella catástrofe. Todo parecía indicar que la concentración sería máxima y que por una vez el equipo utilizaría el peso de la grada a su favor. Bien, ni orgullo, ni concentración ni vergüenza. Un despiste en un saque de banda, un central (otra vez un central) que no encima, un tiro desde la península de Jutlandia y un portero que no está. 0-1 en 50 segundos. Minutos antes de todo esto los atléticos nos frotábamos los ojos viendo la alineación de nuestro estratega favorito. No uno ni dos ni tres sino cuatro medio centros conformaban el centro del campo rojiblanco. Simao, calentaba banquillo por decisión técnica. Sin bandas, sin enganche, sin juego, sin ritmo, sin concentración, con un gol por debajo en el marcador y un minuto más tarde empezaba el partido para el Atlético de Madrid.

“Veo historias en blanco y negro escondidas bajo el agua, censuradas para mi. No puedo encontrar la verdad en mi cabeza. Lo intentaré y dejaré que los perros viejos sigan mintiendo”

Y claro, con esas premisas las consecuencias no pueden ser más que nefastas. El equipo intentaba atacar con criterio, especialmente de la mano de Ever Banega, que dada la incapacidad de los que le rodean para manejar el balón parece mejor de lo que es, pero la defensa, el sistema defensivo que Aguirre lleva puliendo tres años y cada vez es peor, era para el Real Madrid como las puertas del cielo que custodia San Pedro. Un atleti espeso se estrellaba contra un Real Madrid reservón que nos estaba mareando. Un gol anulado que a mi me pareció dudoso y otro gol anulado por fuera de juego de Raúl también al límite de lo legal hacía desesperarse a los blancos. Cada jugada a balón parado era un calvario para el atleti y cada córner una lección de como no se debe defender un córner. Ni siquiera podíamos escudarnos en el árbitro. El atleti, muy en el estilo Aguirre, lo único que hacía con regularidad era dar patadas y en esa dinámica apareció Perea que teniendo una amarilla decide muy inteligéntemente soltarle un sopapo al rival. Expulsado. Snejder seguía sangrando diez minutos después. Con un jugador menos, sin criterio, sin rumbo, sin saber que hacer y con el Madrid enfrente la perspectiva no podía ser peor.

Pero entre Maniche, el árbitro y un calentón Van Nistelrooy la cosa se igualó milagrosamente pocos minutos después. La entrada de Van Nistelrooy fue fea y a destiempo pero la expulsión de Perea, los gritos de Maniche y el clamor del Calderón probablemente también ayudaron a que el colegiado decidiese que el color de la tarjeta debía ser el rojo y no otro. Poco más hasta el descanso. Un Madrid especulador y poco ambicioso había dejado vivo a un equipo roto, descabezado, desesperado y pésimamente entrenado.

“Las fotografías caducadas demuestran que una vez sonreí. Tan sólo, tan inseguro, tan confuso, buscando algo más”

En el descanso Javier Aguirre decidió dejar de hacer de entrenador y utilizar por una vez esa inteligencia que tan bien utiliza en las ruedas de prensa pero que tan poco le sirve para el fútbol profesional. Decidió entonces sacar a Simao, darle permiso a Banega para que pasase el balón hacia delante, prescindió de Pernía para plantar una defensa de tres y encomendarse a la virgen de Guadalupe como el mejor recurso que tiene este hombre para sentarse en un banquillo de fútbol. Entonces vimos el mejor atleti. Así sin táctica, sin orden ni concierto. En un corre-calles suicida. El Kun se echó el equipo a la espalda, Maniche y Banega se fueron para arriba y los defensas decidieron dejar en el banquillo el miedo que les atenazaba. Entonces fue cuando los locutores que transmitían el partido nombraban por fin los nombre que deberían nombrar siempre que hablan del atleti: Agüero, Simao, Forlán, Maniche... Ufjalusi se lesionó dejando su posición a un desaparecido e indolente Luis García que tampoco estaba en el partido (la primera vez que le pasaron un balón se le fue por debajo de las piernas). El cambio nos sirvió al menos para ver a Conseiçao como central donde francamente jugo casi mejor que en su privilegiada posición del centro del campo.

“Lo estoy haciendo otra vez. Estoy escondiendo toda la historia que creé y encuentro en mi recuerdo que la miseria se ha eliminado. No me sentí así seguramente. Ya yo creo en mi mismo nunca más.”

Las ocasiones llegaban pero los goles no. El Madrid seguía metido atrás desde el comienzo de la segunda parte y apenas daba miedo. Parecía que el gol colchonero era inminente pero los mano a mano del Kun que siempre entran hoy no entraban y los tiros de Maniche o Simao se perdían en la grada o en las manos de Casillas. En estas llegó la enésima falta de Sergio Ramos al borde del área y Simao, ese jugador internacional que estuvo toda la primera parte en el banquillo, metía el balón en la portería del Madrid con algo de ayuda desde la barrera. Justicia se escuchaba unas filas más atrás de la mía.

Los atléticos mirábamos el reloj y veíamos que quedaban 6 minutos de descuento en el que podíamos por fin pulverizar las estadísticas y vencer a los merengues de una vez. El Kun estaba muerto pero todos pensábamos que seguiría la euforia y las ganas de ganar que habían demostrado el equipo hasta ese momento pero no, lo que ocurrió fue justo lo contrario. El equipo se ciño al estilo Aguirre, ese de contemporizar y esperar a que pase el tiempo, mientras que el Madrid se desperezaba y se iba a por el partido, que es lo que se supone que tienen que hacer los equipos grandes. En seis minutos hicieron tres ocasiones. En la última de ellas Heitinga, el mismo jugador que a los 50 segundos de empezar el partido no había encimado a Van Nistelrooy, decide en el último minuto de partido encimar dentro del área a Drenthe con la misma habilidad que un rinoceronte tocado la mandolina. Ni siquiera la grada se dignó a discutir el penalty. Como no podía ser de otra forma los madridistas no desaprovecharon de volver a ganar en el último minuto.

Hubo un tiempo en que los partidos de máxima rivalidad en el Calderón eran tardes divertidas de emoción y alegrías. Recuerdo algunos donde las caras de los mismos socios que veías todos los domingos mostraban una sonrisa diferente, más amplia y sincera. Recuerdo como en aquellos partidos acabábamos abrazando a gente que no conocíamos o chillando a un árbitro comprado que nos robaba por enésima vez. Desgraciadamente todo eso ha muerto. Hoy las caras eran las mismas caras de los últimos partidos, endurecidas por los litros de mediocridad que han tenido que tragar y por las noches de vergüenza que nos está tocando vivir. Hoy los colchoneros salíamos con las caras desencajadas sin saber a quien echarle la culpa de tener que soportar esta situación. Alguno que otro intentamos recurrir a imágenes olvidadas en alguna esquina de nuestros recuerdos en donde estas noches eran de otra forma. Alegres o tristes pero de otra forma. No he podido rescatar aquellas imágenes. Están como censuradas en mi cerebro. Probablemente no vuelvan a aparecer hasta que uno sea consciente de que este equipo vuelve a ser digno de ellas.

“las lagrimas caen secas, dolorosamente tímidas. Todo se ha ido ahora mismo. Finalmente me he dado cuenta”.

Censored Memories (Garrison)
Budapest (Too Blind to Hear – Republic/2003)

6 comments

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO 19 oct. 2008 1:02:00

Mi paciencia se agota. No puedo soportar más a este equipo, esta directiva y este entrenador. Un abrazo.

Billie 19 oct. 2008 9:49:00

Vaya náuseas, aún no reacciono. Cuatro medio centros: ¡con un par! y a Pernía buscandose la vida en la banda y con el Kun (exhausto) y Forlán por allá arriba, a ver si cazan algo. Es como si te pides un entrecot en el restaurante y el camarero te trae dos cucharas para que te lo comas.

Lo de la defensa apesta y la incapacidad de Aguirre para hacer una línea adelantada que funcione con sincronía y un medio campo que presione es intolerable. Tres años igual... pero lo peor es que no va a pasar nada, nadie gritará, nadie se quejará y al final de temporada, aún sacarán pecho de ser sextos y jugar UEFA, al tiempo. Venga, un abrazo y gracias por todo.

cristo 19 oct. 2008 14:42:00

¿SON LOS JUGADORES O ES AGUIRRE?
¿Es Aguirre incapaz de transmitir táctica y técnicamente lo que necesita el equipo?
Si algún mecanismo es fácilmente visible en el ordenamiento de un equipo de fútbol ese es su defensa. Nada se trabaja tanto.
Antes de llegar Aguirre, Pablo y Perea eran considerados los mejores centrales de la Liga. Un seguro de vida. Una temporada con este genio de los banquillos bastó para que todos los consideremos un auténtico coladero.
Esta temporada, el equipo se reforzó a conciencia en ese puesto. Sin embargo, cualquier equipo juvenil defiende con más sentido que los Heitinga, Ujfalusi, Perea o Antonio López, un grupo de internacionales que en el terreno de juego parecen hermanitas de la caridad.
La pregunta es; ¿son las piezas o es el diseñador? Yo lo tengo claro, si el arquitecto coloca mal los cimientos, más pronto que tarde, todo se vendrá abajo como un castillo de naipes.
De siete partidos de Liga, el Atlético ha perdido cuatro. Ha hecho incluso malos a sus relumbrantes adquisiciones, como Ujfalusi o Heitinga, indiscutibles en la pasada Eurocopa.
Y si en estrategia defensiva están así las cosas, que decir del ataque; nuestro juego se limita a un pase a la banda para que Simao se juegue un uno contra dos o dar un pelotazo para que el Kun y Forlán se busquen la vida. Y la suerte del inepto de Aguirre, es que la mayoría de las veces se encuentran con el gol.
Ayer, después del sopor y el cabreo por el derby, opte por ver al Villarreal, un equipo con individualidades inferiores a nuestro Atleti, pero magníficamente armado. Nunca pierden el sitio, en defensa siempre hay una ayuda. En las imágenes congeladas por la TV para apreciar los posibles fuera de juego, siempre se observa una perfecta línea recta en la colocación de todos sus defensores. Cuando tienen el balón lo juegan con triangulaciones estudiadas, siempre saben porque hueco se van a producir las incorporaciones de cada compañero. En definitiva, juegan de memoria. Sin embargo, nuestro Atleti tiene todos los síntomas de padecer Alzheimer.
Espero que este debate llegue a los popes del club, porque honestamente creo que últimamente se está fichando bien, pero se desaprovechan los recursos, y siempre resultará más fácil echar a un tipo que cobra un par de millones cada año que traer a seis que cobrarán cinco millones cada uno. Pero que sea rápido por favor, ya nos hemos medido contra el Sevilla, Barça y Madrid. Todavía nos quedan Villarreal y Valencia. ¿Cuál va a ser nuestra aspiración? ¿Jugar la Intertoto?
Resignados saludos para todos.

JOSÉ I. FERNÁNDEZ 19 oct. 2008 18:36:00

Decirle a CRISTO que Heitinga es un buen jugador, pero en la Eurocopa era suplente...

ENNIO, como siempre, pero veo que te has empeñado en rebautizar a Assunçao como Conseiçao. Que los dos son mediocentros y negros, pero el segundo ya debe estar retirao...
Todavía no puedo creer que Aguirre dejara a Simao en el banco si estaba al 100%...

cristo 19 oct. 2008 21:45:00

Para José I. Fernández.

Cierto, Heitinga no gozó de muchos minutos en la Eurocopa, pero no es menos cierto que es internacional habitual con Holanda desde hace más de cuatro años. Y si jugó poco, fue debido a que participaba en la liga holandesa que es menos competitiva que otras en las que militaban sus compañeros de selección.
Lo que si es y era INDISCUTIBLE, es la calidad que atesora por su polivalencia, tenacidad en la marca, por combinar la fuerza en el corte con la habilidad al sacar jugado el balón desde atrás y además por poseer un pase a distancia de notable calidad.
Si aplicamos tu mismo rasero a Cesc, hablaríamos de un buen suplente. ¿No te parece?

Ennio Sotanaz 20 oct. 2008 22:06:00

Fernando, yo también estoy harto. Harto de verdad.

Billie, Cristo, es Aguirre. Hace mucho tiempo que ha demostrado su incompetencia pero aquí parece que nunca pasa nada. No he visto en 30 años de ver fútbol un profesional menos preparado para su trabajo. No puede ser que todos los centrales sean malos: Pablo, Perea, Eller, Ze Castro, Heitinga, Ufjalusi,... es Aguirre. No le deis más vueltas.

Gracias Jose I. y perdón por los errores. Estaba tan cabreado que ni me di cuenta.

Saludos,