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El triunfo de la ruindad




“No siento el menor deseo de jugar en un mundo en el que todos hacen trampas” (F. Mauriac)


En esta vida hay que saber ganar y saber perder así que aunque ese desagradable sujeto de lamentable figura y peor verso que hace las funciones de presidente del Sevilla no sepa de lo que estoy hablando y continúe insultando al buen gusto y la deportividad cada vez que tiene ocasión y decida seguir decorando todo lo que le rodea de venenosa y repugnante estulticia vaya por delante mi felicitación al equipo sevillano. A pesar de su esperpéntico y lamentable presidente y a pesar de su bochornosa y lamentable propuesta no ya futbolística sino deportiva. Felicidades por ganar una copa que evidentemente quería que ganase mi equipo pero que reconozco que como espectador hubiese querido que ganase cualquier equipo que hubiese estado esta noche delante de los andaluces por una sencilla razón que no tiene que ver con odios centenarios ni revanchas maquiavélicas (eso no va conmigo). La única razón es que esta noche ha triunfado la cobardía, la marrullería, la especulación, el “otro fútbol”, la vehemencia gratuita, la pillería y la búsqueda de la destrucción. El capricho del destino ha premiado está noche a un grupo de terroristas del fútbol como deporte y noble juego. Ha premiado al que espera, al que hace teatro, al que prefiere no jugar, al que va al límite de la legalidad pasándose al lado contrario siempre que no están mirando, el que nada y guarda la ropa, el que dispara y esconde la mano. El fútbol evidentemente nunca es justo y no tengo ningún motivo para decir que el Atlético de Madrid sea mejor equipo que el hispalense (el resultado final de hecho dice lo contrario y con eso hay que quedarse) pero sinceramente me quedo con mi equipo. Ganando y perdiendo. Si hay que hacer lo que ha hecho hoy el Sevilla para ganar prefiero sinceramente quedarme donde estoy. Yo no creo que el fin justifique los medios.

En este mismo sitio he criticado un millón de veces a mi equipo, su forma de jugar, su actitud y un montón de cosas más. Lo volveré a hacer siempre que así lo crea pero esta noche no. Esta noche estoy orgulloso de ser del Atlético de Madrid. Esta noche me acuesto tranquilo sabiendo el equipo que tengo y esperanzado por el futuro. El Atlético de Madrid de hoy es el equipo que yo quiero, un equipo valiente, entregado, queriendo jugar al fútbol, llevando la iniciativa y siendo generoso. Sin suerte pero honesto y orgulloso. Ese es el Atlético de Madrid. Espero que los demás alguna vez puedan decir lo mismo.

El partido comenzó con mucha intensidad, de forma muy vertical, toma y daca con mucha agresividad (de la sana) y con los dos equipos muy metidos en el partido. Los dos. Apuntaba una noche bonita de fútbol y emoción pero a los cinco minutos un doble rechace en el área es recogido por Capel que empala el balón con la izquierda sin que De Gea pueda llegar a tocarlo. 0-1 para el Sevilla y fin del partido de fútbol. A partir de ese minuto comenzó otro juego, otra cosa que difícilmente puede considerarse deporte y en la que es muy difícil hacer o construir nada, especialmente si el que arbitra es un señor que en el último partido de su carrera decide hacerse árbitro británico, malinterpretando el concepto del arbitraje británico. En la liga inglesa se permite jugar al fútbol pero jamás se premia la marrullería y la violencia al límite. La abierta actitud de Mejuto esta noche ha provocado exactamente lo contrario que pretendía y no se ha podido jugar nada. El Atleti tenía el balón y pretendía distribuirlo con criterio pero era imposible dar dos pases seguidos sin que algún esforzado destripaterrones con camiseta blanca parase el juego por lo civil o por lo criminal. Las estadísticas siempre suelen ser engañosas pero si ven el número de faltas de uno y otro equipo los guerrilleros hispalenses han cometido exactamente el doble. El doble.

El Atleti aun así tuvo sus ocasiones, algunas muy claras y el “bueno” de Palop, un muchacho que encaja perfectamente con la clase y el estilo de su presidente, hizo un algunas intervenciones de mucho mérito pero es difícil y hasta absurdo intentar hablar de fútbol esta noche. Los 85 minutos posteriores al primer gol sevillano se pueden resumir diciendo que sobre el terreno de juego había un equipo que por todos los medios intentaba jugar al fútbol y otro que por todos los medios (algunos de ellos verdaderamente lamentables) intentaba no hacerlo y que nadie lo hiciese. No merece la pena darle más vueltas al asunto. Algunos dirán que al fin y al cabo son ganadores de la Copa del Rey y tendrán razón. La gente encuentra alegría en cosas muy diferentes.

Lo único que podría comentarse con detalle son los numerosos episodios de interpretación circense (Capel tiene un futuro muy prometedor en el mundo del espectáculo casposo), macarrismo barriobajero y chulería desmedida con los que nos obsequiaban desde dentro y fuera del campo. Sobre todo desde el banquillo de Manolo Jiménez y ese otro personaje que habita allí desde hace años y que debería ser inhabilitado de por vida. Jamás he visto un equipo en el que palco y banquillo se compenetren tan bien. Especialmente destacable es el vodevil que han montado después de una entrada de Perea a Capel, que además no era ni falta, que es como para que se les caiga la cara de vergüenza, algo que conociendo la catadura moral de los personajes todos sabemos que no va a ocurrir. El arbitro por cierto ha entendido que esos minutos de navajazos y amenazas a lo “perros callejeros” eran parte del juego, fácil de entender viendo lo que estaba ocurriendo, y decidió no descontarlo después.

El día que el Atleti perdió la Copa del Rey contra el Valencia yo aplaudía al equipo rival por ser un digno ganador. Lo mismo hice contra el Español. Hoy he quitado la tele indignado en un gesto del que no me siento orgulloso pero que no he podido evitar a pesar de tener buenos amigos sevillistas que son muy buena gente. Jamás puedo aplaudir algo así. Me daría vergüenza. Van en contra de mi religión. Eso si, que el señor Del Nido y su cohorte de tragaldabas se queden traquilos porque los colchoneros somos un equipo señor que sabe perder pero también ganar como demostramos hace una semana en Hamburgo (he quedado con varios aficionados al Fulham para que visiten el Calderón). Lástima que no todo el mundo pueda decir lo mismo.

6 comments

Anónimo 20 may. 2010 11:28:00

Crónica perfecta Ennio, sólo quiero añadir una cosa, hoy me siento orgulloso de ser del Atlético de Madrid (en realidad nunca he dejado de estarlo, el Atleti es mi Altleti no el que han suplantado GilMar y Cerezo)por todos nosotros, por la afición por oirse en al camp nou "Atleti - Atleti" cuando Palop levantaba la copa y 30 minutos después, en fin, es una sensación muy rara la que tengo hoy, estoy triste por la marrulla-derrota pero muy orgulloso de los Atléticos, los colchoneros y de este equipo que ha luchado como Felipe II y las naves en el Canal de la Mancha.

¡Aupa Atleti!

By Atlético71

jose1903 20 may. 2010 19:58:00

Estoy de acuerdo contigo en todo, no se puede expresar mejor. Desde hace tiempo en alguno de mis artículos he comentado mi animadversión contra el Sevilla por esos mismos motivos, ya desde la época de Bilardo y Caparrós y la recua de terroristas que tenían por defensas. Es triste que valga todo dentro de lo que se supone es un deporte que transmite valores universales como el esfuerzo, la deportividad,etc. Estuve en Barcelona y fue increible. La emotividad de lo sucedido tras el pitido final me superó en varios momentos. Todos teníamos los ojos vidriosos pero seguíamos cantando y animando a nuestros jugadores que estaban hundidos. Esta vez, estoy contigo, se merecían el apoyo. Si tengo tiempo escribiré algo sobre la marcha que hicimos miles de rojiblancos desde la plaza de España hasta el Nou camp. Ha sido lo más increible que he vivido como seguidor del Atleti. Un saludo

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO 20 may. 2010 23:59:00

En la grada, todos los atléticos decían que sólo estaban jodidos por perder con el Sevilla, no por el hecho de perder. Es un equipo odioso y representa todos los valores contrarios al deporte. un abrazo.

FI 21 may. 2010 19:44:00

Qué triste que el futbol marrullero triunfe, qué pena.

India rojiverde 21 may. 2010 21:54:00

Es absurdo malgastar tiempo y resentimiento en un equipo como el Sevilla. Como dice el refrán, "métete con alguien de tu tamaño". Y al Sevilla, para alcanzar nuestra grandeza, le hacen falta unas cuantas copas más, unas cuantas decenas de miles de aficionados y, sobre todo, la calidad (más importante que la cantidad) de los mismos. Yo por mi parte les daré deportivamente la enhorabuena para, inmediatamente, volver a ignorar su existencia. Igual que el resto de medios y aficionados del país.

Un abrazo.

Manuel Lidueña Góngora 21 may. 2010 22:33:00

Las formas del sevilla tanto dentro como fuera del terreno de juego son criticables pero no podemos mirar hacia ellos sino hacia nosotros y sentirnos orgullosos de lo que hacemos con nuestro equipo.

saludos