Calidad sobre aguas turbulentas


Galatasaray 1 - At. Madrid 2

Gracias a Dios hay ocasiones en las que ni la impericia cobarde de los entrenadores, ni la incapacidad disfrazada de derroche físico de muchachos que son futbolistas gracias a su herencia genética de hombros anchos y capacidad pulmonar, ni la torpeza congénita de los colegiados (por muchos que existan sobre el césped), ni los gritos vehementes de una grada de corazón caliente pueden hacer que la calidad futbolista se imponga en el lugar donde todo debería empezar y acabar: el balón y el terreno de juego. Hoy el Atlético de Madrid ha ganado un partido difícil en Estambul gracias a que en su plantilla tiene algunos jugadores (pocos, no se piensen otra cosa) que en cuestión de calidad si está por encima de la media. No le den más vueltas ni busquen otros culpables porque no los hay.

Sirva esta humilde bitácora para gritar a los cuatro vientos algo que me ronda en la cabeza: estoy hasta las narices de los entrenadores. En realidad estoy harto de este tipo de entrenadores que tanto gustan al tipo del rostro asimétrico que para desgracia de la humanidad es el que hoy tiene más acciones de mi equipo. Estoy harto de este tipo de entrenadores que tienen siempre que especular con los tiempos, las circunstancias y los detalles que rodean al fútbol. Esos entrenadores que cuando todos entendemos que si has empatado el partido de ida necesitas ganar el de vuelta ellos ven otra cosa que les hace salir a especular. Jamás entenderé porque en un partido en el que necesitas ganar, si o si, decides salir a jugar pensando en la segunda parte. Ya lo hizo Abel el año pasado en la mayor cagada de sus muchas cagadas y que sirvió para caer eliminados en Oporto. Hoy Quique ha hecho lo mismo y podía haber también pasado lo mismo perfectamente. Hoy también Forlán se ha quedado en el banquillo (aunque este Forlán es como diez veces peor que el del año pasado) abrazando así la religión de los entrenadores que se excitan jugando con un único delantero. El gran beneficiado de tanto derroche de valentía sin duda fue Jurado que se vio en el once inicial pero este chico ha demostrado siempre que le han dado la oportunidad que si en los partidos normales su actuación como mucho es discreta en los partidos importantes ni aparece. Vuelvo a repetirlo: Jurado no debería estar en la plantilla para evitar la tentación de sacarlo de algún entrenador despistado. Por supuesto la aportación del gaditano fue nula y ni defendió, ni aportó en el centro ni conectó con la delantera lo que hizo que Agüero fuese el Llanero Solitario toda la primera parte. No me extrañaría que fuese incluso lo que se buscaba desde el banquillo.

Un Atleti bien plantado en el campo desde el punto de vista defensivo se espesaba hasta la solidificación a la hora de jugar al fútbol gracias al engrudo que aporta Raúl García, uno de esos jugadores que tiene la virtud de contagiar sus virtudes al equipo. Lamentablemente las virtudes del navarro (lentitud, impericia, falta de calidad, carencias técnicas, incapacidad de leer los partidos,...) no son precisamente lo que necesita ningún equipo que aspire a ganar algún partido con lo que el Atleti con la Perla del Tajonar en el campo potencia y amplifica hasta límites difícilmente superables su etiqueta de equipo mediocre. La cantidad de veces que Perea tiene que jugar el balón (¿nadie se pregunta por qué eso nunca ocurre cuando juega Tiago?) no responde más que a la forma de jugar del fornido stopper que nos endiñó el bueno de Aguirre. Solamente Agüero a base de cabalgadas en solitario y un redimido Reyes ponían un poco de cordura al partido y hacían recordar al mundo porque los turcos nos daban favoritos en la eliminatoria.

Así transcurrió la primera parte con centrocampismo frontón al más puro estilo García, pelotazos de los Turcos que con presionar desactivaban a los madrileños y arreones voluntariosos de los de siempre. Salvo una buena jugada que acaba en centro al área de A. López por la izquierda y un eslalón del Kun cuyo pase de la muerte nadie logra rematar, la mejor jugada de la primera parte fue un remate de cabeza de los turcos que no coge portería por milímetros.

La segunda parte comenzó igual. Con Agüero fuera del campo por una patada en la cara de un jugador turco en lo que debería haber sido falta y tarjeta pero no fue nada, que deja su sitio a Forlán. La entrada de Forlán desactivó una de las pocas oportunidades que teníamos de hacer gol que era la genialidad esporádica del argentino. Es una lástima lo de Forlán pero no es ni la sombra del Forlán que todos recordamos. Sin embargo los turcos debieron ver que eso de echarse atrás con un equipo enfrente cuya vida se basa en las individualidades no era buena forma para sacar la eliminatoria así que los de Rijkaard decidieron subir la línea de presión con lo que el partido se animó y llegaron algunas jugadas buenas para los madrileños casi siempre por parte de un reyes muy por encima de sus compañeros (para mi el mejor del partido) que primero no es capaz de aprovechar un gran pase al área al salirle muy rápido Leo Franco y después estrella el balón al larguero tras gran saque de Asenjo.

El partido se endureció ligeramente entonces llevando los turcos el encuentro al terreno que les interesaba pero apareció la calidad. Un buen pase de Jurado deja a Simao dentro del área y el portugués, que hasta entonces no había hecho nada, decide dar una lección de golpeo al balón para poner el primer gol en el marcador. En esas circunstancias un equipo con oficio mata el partido, se adueña del balón, no cae en la marrullería del contrario y potencia su concentración pero si el Atleti fuese uno de esos equipos Valera no jugaría de titular en él. Nuestro flamante lateral derecho no se le ocurre otra cosa que protestar airadamente un error arbitral dejando 15 metros libres al jugador que marcaba Turán, de lo mejor del Galatasaray, que tranquilamente se coloca el balón, centra al área y Keita nos empata. ¡Qué cruz!

Los turcos del barrio de Galata deciden entonces pisar el acelerador de la presión ambiental y la dureza en el campo que se traduce en varias entradas peligrosas y encontronazos pero también en la actuación estelar de Perea, un jugador que pondrá velas a San Pancracio para que no juegue Raúl García nunca más. Cada vez que “La Perla” está en el campo lo que hace, esté donde esté, es pasarla atrás a Perea y largarse él lo más lejos posible dando pie al show del colombiano. En la jugada clave del partido Luis Amaranto decide ponerse a regatear en el área, la pierde, se cae al suelo y desvía el balón con la mano estorbando el remate franco del rival. Penalty como una casa que el colegiado se traga. A partir de ahí los euroasiáticos se enardecen hasta el punto de que uno de sus jóvenes cachorros, Caner Erkin, decide autoexpulsarse con dos entradas criminales. Faltaban 10 minutos y cuando el Atleti debería echar el resto resulta que el fantasma de la especulación volvía a volar. Los turcos por razones obvias. Los madrileños no tengo ni idea de cual fue la razón. Pero gracias a Dios volvió a aparecer la calidad en las botas de un genial Reyes que incluso mermado físicamente fue capaz de poner un gran pase a Forlán dentro del área que el uruguayo resuelve con maestría en su única jugada del encuentro cuando apenas quedaba un minuto para concluir.

La Europa League esta es una competición que sólo es interesante cuando se gana pero ahí estamos. Si somos capaces de llegar a la fase en la que ya pueda jugar Tiago todo es posible. Sin Tiago todo será un brindis al sol.

Sigan, sigan bailando



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“¿Planificar?, Planificar es preocuparse por encontrar el mejor método para lograr un resultado accidental”. Ambrose Bierce (1842-1914)

Ese avinagrado personaje de perfil picassiano que para desgracia de la humanidad recogió hace lustros el testigo del legado gilista en lo que respecta al Atlético de Madrid y sus circunstancias, vomitó en el año 2006, y en una de sus escasas apariciones públicas, un titular que venía a decir algo así como que habían decidido prescindir de cargas emotivas e históricas en la dirección de tal prestigioso club para beneficio de la profesionalidad y eficiencia del mismo. Aquella frase tan cobarde como venenosa parecía ser un plan pensado y concebido a conciencia pero únicamente sirvió para eliminar definitivamente y con el beneplácito de los “notarios de la realidad” cualquier atisbo de colchonerismo histórico que pudiese quedar entre aquellas paredes mal cuidadas. Gracias a nuestra prensa oficial, ese millonario lobby de presión que está más preocupado de crear la historia que de contarla, hoy nadie repara en aquella desgraciada frase pero el balance del presunto veterinario y sus tácticas de guerrilla es sumamente desolador. El club es un bunker de cuyo interior nadie conoce nada y lejos de instalarse un miserable átomo de profesionalidad lo que revolotea temporada tras temporada es el concepto más torpe y chabacano de de improvisación.

Pero la realidad es que no pasa un solo día, un trimestre o una temporada sin que el mismo tipo avinagrado, su particular relaciones públicas criado a la sombra del mundo del celuloide o cualquiera de los adláteres del cerecismo que calienta con sus posaderas y falta de talento las redacciones deportivas madrileñas, nos agracien con la enésima excusa barata que justifica la falta de previsión en este equipo. Cuando “no es el momento” es “inviable” y cuando no es “inviable” es “peligroso para el futuro inminente”. Llevamos años y años sin podernos preocupar de la temporada que viene por lo que pueda pasar en ésta, y uno aparte de no creerse este tipo de argucias de trilero en paro es que está ya hasta las narices del tema y no sabe si echarse a llorar amargamente, tirar la toalla o invadir Polonia.

Llevamos unos diez años (probablemente más pero es por poner un principio conocido) sin un proyecto de club al que todo el mundo pueda agarrarse como referencia y sin un proyecto deportivo con el que los aficionados pudieran (o no) sentirse identificados pero nunca es el momento de hacer balance frío y certero ni parece la ocasión propicia para hacer una reflexión crítica, no sea que el niño se despierte. Todo se deja para el verano pero resulta que en el verano nadie hace ni dice nada y nuestros dirigentes están de vacaciones. Para cuando la rueda vuelve a girar ya hay que pensar en la rabiosa actualidad y no hay tiempo de entelequias de futuro. Vuelta a empezar.

Cuando se bajó a segunda división la excusa barata era la de que entrábamos en un mundo desconocido que utilizaba reglas distintas y códigos distintos, así que se llenó la plantilla de jugadores de supuesto corte de segunda (que me lo expliquen) y se le dio las riendas de aquello a un tipo supuestamente experimentado en estas lides que un poco más y lleva al club hasta su desaparición. Fue la última vez que se trazó un plan para el club. Dos meses después el plan se fue al traste y se empezó a improvisar con más celeridad que tino. Al final tuvo que sacarnos del pozo un tipo tan experimentado en segunda división y tan ajeno a la idiosincrasia del club como Luis Aragonés.

Curioso que el último “éxito” del equipo viniese de manos de un “histórico” de esos que ya no están por los pasillos del Vicente Calderón. A partir de ahí cada año que pasaba era un nuevo brindis al sol en el que se rompía la copa. Teniendo un equipo mediocre nada más regresar a la máxima categoría se practica un engañoso y estupefaciente discurso triunfalista que sirve para castigar al bueno pero incómodo de Luis por decir la evidente verdad de que el equipo necesitaba un par de años para estabilizarse y volver a la elite. Cuando pasan ese par de años (estabilizándose a base de fracasos y gracias al dinero que deja la siempre sufrida afición colchonera) empiezan a entrar jugadores internacionales en la plantillas pero entonces se cambia el discurso y se fichan entrenadores de perfil bajo que no protestan pero que tampoco saben hacer. Cuando volvemos a manejar presupuestos de entre los cuatro primeros instauramos el discurso de los equipos que manejan los presupuestos más bajos. Traemos entrenadores de contención y fichamos delanteros de toque. Y así sucesivamente… Durante todo ese tiempo nadie se cuestionado nada más allá de los errores de la defensa o de lo malo que era Musampa porque las miles de estupideces que se cometieron se justificaban con risas en el genuino espíritu colchonero o bien en que no era el momento de hablar para no poner en peligro el barato éxito inmediato del momento que podía ser desde jugar la intertoto a la Champions League.

Y ahora estamos en las mismas. Temporada 09/10, una temporada en la que el mayor desembolso en fichajes es para fichar un portero que no hace falta, que comenzamos con 6 centrales y ni un solo lateral derecho pero que después del primer partido de liga vendemos al central que estaba jugando ahí. Una temporada que comienza repescando a tres jugadores que fueron echados un año antes para jugar de titulares no por méritos propios sino al ser el club incapaz de colocarlos en algún sitio decente o indecente. Una temporada que empieza con cuatro mediocentros defensivos y ni un solo centrocampista con capacidad de jugar el balón, con sólo tres interiores y encima uno de ellos se vende en navidades y con un entrenador en tela de juicio al que se renueva por la sencilla razón de que metió in-extremis al equipo en Champions pero sobre el que no se tiene ninguna confianza y al que por supuesto no se deja interceder en la confección de la plantilla. Es decir, la definición exacta de improvisación. Resultados en liga: de 23 partidos jugados donde se han perdido 10 y se han empatado 6. Sólo se ha ganado el 30% de las veces. En Europa el balance es incluso más desolador donde todavía no se ha ganado un solo partido de 7 jugados. El supuesto éxito viene en la copa donde se ha eliminado al Marbella (2ºB), al Huelva (2ª y haciendo el ridículo en el partido de ida) y al Racing, único equipo de primera.

Pero resulta que por alguna razón que desconozco no se puede hablar de la planificación de la temporada que viene hasta no saber qué pasa en esta cuando la realidad es que pase lo que pase será igualmente evidente que necesitamos empezar a construir un proyecto deportivo y un club prácticamente desde cero. ¿Tiene sentido que el destino de esta institución dependa de que Asenjo la cague o que Agüero tenga su día el día de la final?

Me temo que así nos va pensando de esta manera. Como decía Arthur C. Clarke, el futuro ya no es lo que solía…

Sigan, sigan hablando de fallos en defensa. Sigan, sigan bailando esta especie de música pegajosa, vacía y pregrabada que el día que pare, nos den el premio de chocolate o no, seguiremos sin zapatos.

Sin saber de dónde vienen ni saber a dónde van


Almería 1 - At. Madrid 0

Cuando hoy domingo me he sentado delante del televisor a ver al Atlético de Madrid, ese acto rutinario que práctico desde hace ya demasiados años, y al ver saltar a los jugadores al campo con esa especie de negro azulado me he preguntado sobre lo que podía esperar de un partido como este. Estando en mitad de la tabla más cerca del descenso que de otra cosa, con un partido a cara o cruz en las fronteras de Europa y una final redentora en ciernes, me preguntaba cual sería hoy el espíritu de un equipo que ha demostrado muchas veces que apenas tiene espíritu. Al acabar el partido la respuesta era evidente: somos un equipo que ni sabe de dónde viene ni sabe a dónde va. No puede asumir que a pesar de hacer una temporada bochornosa (el ridículo en Champions, el ridículo en liga y apenas un par de partidos dignos en copa) estemos en una final y vivos en la otra competición (de la que sólo hemos jugado un partido). Por así decirlo los premios están muy por encima de los méritos desarrollados y eso debe ser una carga difícil de llevar en la cabeza. Aun así, a pesar de todo ello y de la falta de ambición en algunos tramos, el partido de hoy se ha perdido por pura mala suerte. Nada más.

La primera parte no fue especialmente brillante ni pasara a los anales de la historia el fútbol como 45 minutos para recordar pero a mí me gusto. Me gustó porque me gusta el fútbol y esa primera parte fue de esos partidos donde los equipos están bien colocados, los dos quieren ganar, los dos están metidos en el partido y en en esas condiciones es difícil jugar. El Atleti en concreto estaba mucho mejor plantado de lo que desgraciadamente suele ser habitual en esta liga, aunque es cierto que últimamente el equipo destaca en esta faceta y eso sin duda es mérito de Quique. Criterio y rigor son propiedades que permitían eclipsar las carencias que hoy, que curiosamente estaban en la parte de arriba. Forlán es una sombra del jugador que maravilló en este equipo durante tres temporadas. Es cierto que no le favorece jugar como un único punta pero es que todo lo que hace lo hace mal. Uno que lo ha visto ser un jugador espectacular de los que marca las diferencias no puede entender como ahora parece un muñeco de cera que se derrite. Una copia defectuosa de lo que fue. Entre que Forlán estaba perdido y que Jurado sigue demostrando partido tras partido que es un jugador endeble incapaz de aprovechar las oportunidades que le dan, la delantera colchonera fue más agua que fuego. Jurado de hecho no debería de volver a jugar. Ocupa demasiado espacio mediático y su presencia en la plantilla pone de manifiesto el eterno y dañino debate de si debe de jugar o no (dada su supuesta calidad superlativa). No hay debate. No debe jugar. Al menos no debe hacerlo en este equipo.

La primera media hora fue un juego táctico de mucha fuerza, buena presión, mucha concentración y ninguna ocasión. La primera verdaderamente clara llegó pasada la media hora en jugada ensayada que el Almería ejecuta muy bien tras falta al borde del área y que Asenjo resuelve con diligencia. De la misma forma que vuelve a resolver con diligencia un avance de los andaluces que culmina con tiro desde la derecha dentro del área. En ese punto se abre un poco el partido y el Atleti llega varias veces con peligro, especialmente un par de remates de Forlán de esos que no suele fallar. El primero un remate con la derecha entrando en el área que golpea mal y no coge puerta. El segundo buena jugada de los colchoneros que acaba con Forlán empalando un balón desde la derecha que ataja con facilidad el portero rival. Cuando estábamos viendo los mejores minutos del partido gracias a que la táctica se había debilitado ligeramente, el árbitro pitó el final de la primera mitad.

La segunda parte comenzó básicamente con los mismos parámetros pero enseguida el Atleti estiró un poco la cuerda y se hizo con el balón y el peligro a lo que el Almería respondió atrincherándose algo más en su terreno pero sin renunciar al partido. Quitando un remate andaluz al larguero tras fallo en el marcaje de Perea, las ocasiones más claras llegaron de lado rojiblanco como un remate de Reyes con la derecha pasado el cuarto de hora que Diego Alves, el mejor del partido, saca de la escuadra. Cuatro minutos después Tiago realiza una gran jugada personal que culmina con un excelente pase a Forlán que remata con el portero ya batido y no puede creer que un defensor alemeriense saque el balón bajo palos. Lo del portugués por cierto es un escándalo. Corriendo cuatro veces menos que Raúl García es capaz de defender cuatro veces mejor y atacar unas doscientas veces mejor también. Tengo la sensación de que me parece mejor jugador de lo que es simplemente por con quién lo comparo.

Eran los mejores momentos de los colchoneros que culminaron a falta de diez minutos con un brutal remate al larguero de Tiago tras de nuevo jugada individual. En ese punto no se entiende como Quique no movió el banquillo. Con un Reyes cansado y un Simao muerto no se entiende la ausencia de Salvio que no disputó un sólo minuto. La ausencia del argentino sólo puede responder a dos cosas: o no está a punto o no es del agrado de Quique. No sé cual de las dos me da más miedo. La ausencia de cambios también lo interpreto como un cierto conformismo y falta de ambición general que como suele ocurrir hemos pagado caro. El cambio del Kun por Forlán a falta de 10 minutos (el primero de los madrileños) debería ponerse en los vídeos de los cursos de entrenador como algo que nunca se debería hacer (encima el uruguayo salió enfadado cuando debería estar chupando banquillo desde hace meses). Pero cuando todo el mundo daba el empate por bueno y a falta de tres minutos Jurado decide hacer otra de sus gili-jugadas (esas que hace sistemáticamente pero que nunca sirven para nada) lo que provoca un contrataque mortal del Almería que saca Asenjo en una espectacular parada. Sin que la jugada se acabe, el balón vuelve a caer en los pies de Jurado que no contento con su estupidez decide volver a hacer la misma bobada pero esta vez en el área propia. El consiguiente regalo no es desaprovechado esta vez por el Almería que marca el único gol del partido. El posterior cambio que sacó a Ibra al campo en el minuto 45 sólo puede tomarse como un insulto para el jugador del filial y para los aficionados.

Yo insisto en lo mío, lo que me preocupa es no descender. lo demás me da lo mismo. Tengo tanto miedo al descenso que prefiero que esta panda de títeres asalariados no se distraigan con otras cosas y mucho menos que lo haga los inútiles que manejan los hilos.

Ir pá ná




At. Madrid 1 - Galatasaray 1

Hace años que no entiendo esa obsesión en las inmediaciones del club y sus dirigentes que plantan los objetivos de la institución en eso que eufemísticamente denominan “Europa”. Jugar en Europa parece ser el bálsamo de Fierabrás que todo lo cura sin reparar en que una cosa es tener el derecho a jugar determinada competición y otra distinta jugarla. Porque sinceramente, para hacer el ridículo que estamos haciendo este año cada vez que salimos de las fronteras patrias es mejor quedarse en casita sin utilizar el nombre del Atlético de Madrid en vano.

La mediocridad de Atlético de Madrid 09/10 es tan inmensa que duele. Lo es por mucho que la final del Copa distraiga al respetable de la cruel realidad y lo es fundamentalmente porque somos un “equipo” en ruinas, mal apuntalado, penosamente construido, con más goteras que yeso y con más grietas que cimientos. Nada más empezar el partido, con el entorno triste y desolador de un estadio medio vacío, un gran puñado de turcos provocando desde la grada y un montón de señores vestidos de azul en el campo que decían ser árbitros (otra gilipollez a sumar a la lista de gilipolleces de la UEFA que si quisiese solucionar de verdad el problema de los goles fantasma obligaría a poner una cámara en cada línea de fondo y saldría todo más barato), vimos que sobre el campo estaba la versión Atlética de antes de navidad. Ese equipo sin laterales, sin centrocampistas con Forlán pensando en sus propias estupideces, con Agüero aislado peleando contra todos y con los interiores tratando de defender su banda para no quedarse fríos. Si lo piensan bien la diferencia con el partido del domingo pasado contra el Barcelona era mínima pero muy significativa y se llama Tiago (o Raúl García, como prefieran). La diferencia entre jugar con La Perla del Tajonar en la posición de mediocentro, llamémosle de creación, o hacerlo con un futbolista más o menos potable como Tiago es como jugar un partido de tenis con raqueta o sin raqueta. El navarro no sólo es inútil en la labor que lleva tres años intentando desarrollar, y jamás ha conseguido, sino que provoca la parálisis generalizada en el resto del equipo. Un equipo como el nuestro que basa su potencial en la verticalidad de sus delanteros y en la posibilidad de que los cuatro de arriba consigan un balón en condiciones con espacio se ve absolutamente anulado cuando en el centro del campo tiene un jugador que constantemente para el juego, sus pases certeros son siempre hacía atrás (en cualquier otra dirección acaban en el rival), es incapaz de colocarse bien sobre el terreno de juego, es incapaz de acompañar la jugada en ataque, incapaz de defender sin meterse con los centrales, incapaz de pausar o acelerar el juego, incapaz de hacer un cambio de juego sin tener que hacer un proyecto y visarlo en el colegio correspondiente antes de ejecutarlo,… en fin, una verdadera lástima.

Pero el Galatasaray es un equipo bastante flojo, con una defensa muy parecida a la peor versión de la nuestra y un resto del equipo que pelearía con nosotros por el duodécimo puesto en la liga española así que eso nos salvo de pasarlo mal en la primera parte y de hecho hizo que los que estábamos aburriéndonos en la grada pensásemos que la eliminatoria estaba ganada. Especialmente cuando una falta bien sacada por Reyes desde la derecha acaba en el fondo de la portería de Leo Franco, que recordando sus hazañas en esa misma portería decidió dar un pasito adelante y comerse una falta que 9 de cada 10 veces debería parar.

Con el marcador de cara el partido entró una fase todavía más plomiza y aburrida que concordaba con la lluvia que empezaba a caer, el gélido frío de las noches europeas en el Calderón y los incómodos turcos de la grada que decidieron ponerse a tirar objetos a diestro y siniestro. Muy simpáticos. No recuerdo ocasiones verdaderamente importantes en lo que quedó de primera parte. Una de Agüero en el área que para Leo y esos tiros sin sentido con los que Forlán nos acostumbra últimamente. Eso si, los turcos empezaban a ver que lo que tenían delante tampoco era nada del otro mundo y de vez en cuando llegaban arriba con peligro pero topándose siempre con un De Gea tremendamente seguro.

La segunda parte fue incluso peor. Un sopor horrible e insoportable. Si jugar en Europa significa hacer el ridículo y aburrirse como una ostra pasando frío un jueves a las 10 de la noche yo de verdad que dimito. No me gusta ver el fútbol a través del profiláctico de la televisión pero esto no hay quien lo aguante y me pensaré muy mucho lo de volver al campo entre semana porque vuelvo siempre con cara de gilipollas. La segunda parte fue un constante despropósito continuado envuelto en fútbol ramplón y trote cochinero sin nada que reseñar hasta que la desgracia vino a la portería del fondo sur cuando David De Gea se quejó de su pierna y tuvo que abandonar el césped. Una verdadera desgracia para el equipo y para un jugador que crecía enteros con cada partido. Espero que todo quede nada más que en un susto.

La salido de Asenjo, muy emotiva, no auguraba nada bueno. El chico está nervioso y se nota. Hace los gestos que hacen la gente que está nerviosa pero que quiere aparentar que no lo está y además la confianza que puede tener alguien en su posición, sea quien sea, debe ser ninguna. Me recuerda demasiado a Toni, aquel prometedor portero que vino al Atleti a “morir”. Aun así, para mí el verdadero y único culpable de lo que le está pasando al bueno de Asenjo es el inútil redomado de Pitarch. La primera intervención del portero supone una salida en falso, torpe y a destiempo, que bien podría haber acabado en penalti si el árbitro estuviese mirando. La segunda supone una salida que no es y una penosa colocación debajo de la portería que regala el balón y el hueco a un tal Keita para que haga el gol del empate. Fin del partido y probablemente de la eliminatoria.

El Galatasary es un equipo perfectamente batible en su propio campo y en cualquier campo pero este Atleti, especialmente sin Tiago, es una sombra de equipo que necesita de noches muy inspiradas de varios de sus componentes para tan siquiera empezar a parecer un equipo. ¿Ocurrirá la semana que viene en Estambul? No lo sé pero francamente para seguir haciendo el ridículo mejor que no ocurra. Es engordar para morir. Si hay que ir se va pero… ¿ir pá ná?

Atleeeeeeti





At. Madrid 2 - FC Barcelona 1

Hay muchas veces en las que la gente normal, esa que no entiende la pasión por un equipo de fútbol, se mofan de uno cuando decide ir a pasar dos horas al relente, a altas horas de la madrugada y como dicen ellos para ver a un puñado señores en calzoncillos dando patadas a un balón. Hoy es una excelente ocasión para tapar la boca a tanto Hombre de Hojalata y para que uno mismo se justifique por hacer estas cosas. Hoy el frío no enfriaba ni la madrugada de mañana dolerá especialmente porque hemos vivido un gran partido de fútbol especialmente por parte mi equipo. Una gran noche de fútbol en la que el Atlético de Madrid ha vuelto ha sentirse grande.

Antes de que se me olvide y me ponga a repartir piropos debo dar la enhorabuena al entrenador, un tipo criticado muchas veces pero que hoy ha dado una lección táctica planteando un partido con brillantez e inteligencia sorprendiendo al rival y a la grada. El partido comenzó con un atleti muy metido en el partido y perfectamente plantado en el terreno. Cerrando las líneas en defensa, con los interiores viniendo al centro a tapar, la defensa adelantada y las tres líneas muy juntas y dos mediocentros (¡por fin!) dando una lección de fútbol moderno. Tiago y Asunçao cerraron por completo la línea de creación del Barça anulando a Xavi e Iniesta pero además fueron capaces de manejar el balón con criterio y conectar las líneas. Con ese panorama el Barça permaneció aturdido prácticamente todo el partido sin poder en ningún momento desarrollar su juego y pasando muchos problemas para crear que es donde está el corazón de su juego. Las primeras ocasiones llegaban por parte colchonera fundamentalmente desde las botas de un reyes generoso en defensa pero especialmente inspirado en ataque donde demostró lo que casi todo el mundo sabía menos él: que es un gran futbolista. La jugada del primer gol es un prodigio de calidad. El de Utrera sale con maestría de dos contrarios, levanta la cabeza y ve el desmarque de Forlán pasándole el balón de forma medida y que lo deja sólo delante de Valdés al que consigue batir por bajo. Golazo.

El Barça acusó el golpe hasta el punto de parecer intimidado por la presión de un Calderón que se gustaba a si mismo y que volvió a ser ese magnífico lugar para ver y sentir el fútbol. El Atleti lejos de limitarse a defender decidió poner en práctica lo que para mi es la clave del partido que consistió en presionar la salida del balón casi desde el a portería rival. Los mediocentros anulaban la creación y los delanteros tapaban la salida consiguiendo ese efecto que tantas veces hemos visto en este estadio pero con nuestro equipo como víctima. Los centrales del Barça parecían tan malos como los del Atleti y tuvieron mil errores. Los mil errores que otras veces hemos visto en Perea y compañía. Agüero era un peligro cada vez que tomaba el balón y avisó un par de veces. También lo hizo tímidamente reyes desde fuera del área hasta que Agüero vuelve a caer derribado en la frontal. Es el momento elegido por Simao para dar otra lección de golpeo a balón parado poniendo el esférico justo en el lado contrario de lo que todo el mundo esperaba. 22 minutos y 2-0. Ni en los mejores sueños.

Mientras la fiesta de prolongaba en la grada y en el campo (el Atleti también se estaba gustando) el Barça intentaba desperezarse del abrigo rival pero no podía en ningún momento y no lo hubiese podido hacer nunca de no ser por el balón parado. Un córner raro, con rechaces raros, acaba en los pies de Ibrahimovic en el área pequeña y el sueco no lo desperdicia. El gol es acusado por los colchoneros que por primera vez en el partido tienen la sensación de estar jugando contra el todopoderoso Barça pero tampoco en exceso. Los blaugranas llegan algunas veces (Messi, Ibrahimovic) pero sin verdadero peligro para los madrileños que también son capaces de llegar a portería contraria a base de contrataques verticales protagonizados por los de siempre a excepción de un Forlán flojo y fallón muy por debajo de sus compañeros y del jugador que conocemos.

La segunda parte comienza y se desarrolla en los mismos términos aunque visualmente es mucho menos vistosa que la primera parte. El control del encuentro es mayor por parte de los de Quique y el desarrollo físico de los madrileños se impone en todas las fases. Chapeau por el derroche de todo el equipo en la faceta física porque también en esto ha pasado por encima a un Barcelona que parecía ser el equipo que jugó entre semana. A los cinco minutos sin embargo se produce una de las jugadas claves del partido cuando Perea, muy seguro y rápido todo el partido, saca de debajo de la portería un remate de Ibrahimovic. Ahí acabaron las ocasiones de los Blaugranas y el Atleti ya tomó el control del partido ya hasta el final teniendo muchas más ocasiones que el rival, especialmente una jugada persona de Aguero en el área que saca Valdés in-extremis. Incluso en los minutos finales parecía más probable el tercero del Atleti que el empate catalán.

Gran partido de los colchoneros que se alejan (¿definitivamente?) de los puestos de descenso y que roza las posiciones tranquilas de la tabla lo que puede ser muy interesante para hacer un buen papel en esa misteriosa competición llamada Euroliga (o algo parecido).

Como tiene que ser






Racing de Santander 3 - At. Madrid 2

Decía Seneca que vencer sin peligro es ganar sin gloria y probablemente tenga razón. A pesar de los muchos agoreros que soñaban con una noche aciaga para el colchonerismo la semifinal de la copa del rey se había resuelto en el Vicente Calderón hace una semana. El partido de hoy era de esos partidos difíciles de jugar con todo que perder y nada que ganar pero que si encarrilas pronto se convierten en un tramite aburrido y prescindible y eso es lo que hemos visto hoy. Aun así me gusta pasar a la final así, a lo grande, como tiene que ser, siendo mejor aquí y allí para no dejar dudas.

Que el Racing saliese enchufadísimo al partido es algo que todo el mundo esperaba y a nadie sorprende pero que el Atleti saliese con la careta de aturdido era más difícil de esperar y aunque se dieron las dos cosas a la vez lo cierto es que ni lo uno ni lo otro fueron especialmente intenso ni significativo. El gol prematuro de los cántabros llega no porque el aliento de la grada anime a los jugadores del Racing por encima de sus posibilidades sino porque ese mismo aliento le afecta sobremanera al pobre muchacho de Valera, un jugador que juega de titular en este equipo más por negligencia de los que lo dirigen que por él mismo, cuando decide ir a defender un córner con los ojos cerrados y mete el balón en su propia portería. Las alarmas de los más pesimistas de entre los más pesimistas se encendieron pero a los cinco minutos se vio que el espíritu del Atleti hoy no era ese. Estaban bien plantados, tácticamente muy bien distribuidos y metidos en el partido. A este que escribe le tranquilizó ver al equipo de esta manera (aunque seguía un poco aturdido) y ver como a los cinco minutos Agüero remataba delante de la portería (y fallaba). Lo que terminó por relajarme sin embargo fue el extraño gol que ocurrió un par de minutos después. ¿Valera? ¿Reyes? ¿Propia puerta?... da igual. Gol del Atleti y empate a uno.

Ahí empezó a morir el partido. El Racing acusó el puyazo y el Atleti se quitó un verdadero peso de encima. Desde ese punto hasta el descanso el equipo santanderino, que a esas alturas había sido más espíritu que juego, más corazón que cabeza, caía en una suave pendiente que lo llevó a desaparecer del campo mientras que el Atleti crecía como equipo, fijaba las posiciones, se hacía con el control, con el balón y con el partido. Cinco goles de ventaja tienen ese efecto. Sin extrema brillantez pero con eficacia más que sobrada. De hecho las mejores ocasiones vinieron de los jugadores vestidos de rojo y blanco como un par de remates de cabeza del Kun, especialmente uno de ellos rematando sólo desde el área pequeña.

La muerte oficial del partido sin embargo solamente tuvo que esperar cinco minutos tras la reanudación del partido en la segunda parte. Magnífica jugada de calidad de Jurado (con demasiado toquecito inútil todo el partido) en asociación con el indomable talento del Kun para que el primero resuelva muy bien delante del portero. 1-2 y a dormir. A partir de ese punto lo que vimos fue mucho fútbol control del Atleti y violencia gratuita de los cántabros, supongo que demasiado preocupados por saldar viejas cuentas y rencillas antes de caer eliminados de la Copa. Faltas, desplantes y expulsiones fue lo que aporto el Racing para remontar la eliminatoria. Penoso bagaje para un equipo que se ha quejado tanto de temas extra deportivos. Que un equipo tan claramente inferior en los dos partidos recurra a la incompetencia de los colegiados es sinceramente para hacérselo mirar o como dice mi abuela, es no querer enterarse de que va la película.

El cante de De Gea al final del partido que supone el empate y el siguiente gol de Tchité ni siquiera son significativos y suponen una mera anécdota propia de la relajación del momento.

Y ahora la final. Me tiemblan ya las piernas sólo de pensarlo pero a la vez me palpita el corazón a toda velocidad esperando con ansiedad que ya empiece... ¿este año si? Queda mucho todavía así que pensemos de momento en otras cosas.

No lo sé




Racing de Santander 1 - At. Madrid 1

No vi el partido de ayer así que poco o nada debería comentar al respecto pero a tenor de las crónicas que he leído me temo que fue ese partido que ya me he tragado muchas veces.

Copas del rey aparte, este Atleti transmite tan poco que ni siquiera necesité de un sacrificio demasiado grande para obviar el encuentro ni tan siquiera preocuparme por el resultado hasta que a las doce de la noche llegué a casa.

Una lástima, pero es lo que tenemos. A 6 puntos del descenso y a 13 de la Champions. Esa es nuestra realidad.

Hubo un día...





At. Madrid 4 - Racing de Santander 0

Es curioso como cuando las cosas se hacen bien todo parece mucho más fácil y sencillo. La noche del Calderón, a pesar de las calvas, ha sido diga de una semifinal de copa y por una vez todos los elementos en juego han estado a la altura de las circunstancias. De la afición no tenían ninguna duda pero de los señores que componen el equipo las tenía todas y aunque había muchas razones para reforzarse en esa idea la realidad es que hoy, jugadores y entrenador, han dejado una muestra de que si es posible y de que si lo saben hacer. A partir de ahora me temo que las excusas para la mediocridad tendrán que ser más elaboradas porque sabemos que hubo un día en el que el Atleti fue el Atleti, ese equipo grande que todos queremos.

El partido empezó sin tiempo de hacer lecturas. Un ritmo vertiginoso, una intensidad impropia de este equipo (una lástima pero es así) y muchas ganas de hacerse con el balón y con el partido (igualmente impropio). Antes de que me pierda en otras disquisiciones fue la primera mejor parte de toda la temporada. Especialmente esos primeros 20 minutos donde pasó de todo para el Atleti y de todo bueno. El secreto del éxito en realidad no es tal secreto. Cualquiera sabe que si alguien fuese capaz poner el balón en la zona de tres cuartos colchonera el potencial de este equipo se multiplica por 100 y eso es lo que ocurrió. Asunçao y Tiago, enchufadísimos, robaban muy arriba y soltaban el balón a las bandas (¿por qué Simao y Reyes parecían mejores?) o a un Agüero estratosférico que cuando tiene el balón es imparable. Hoy más que nunca. El único que no estaba en el campo era Forlán, supongo que no lo suficientemente motivado al sentir que no juega en un equipo grande.

El Atleti aviso varias veces pero especialmente peligrosas fueron un remate sorpresa de Tiago al poste y una llegada por la banda derecha (los mejores minutos de Ufjalusi también) que el Kun remataba desviado. Pero fue sólo un aviso porque poco después era el Kun el que la colgaba desde la misma banda derecha para que Simao empotrara la pelota en la portería. El delirio en un Calderón con muchos claros y empapado de agua.

La mejor señal vino precisamente en ese momento cuando a “pesar” de ir ganando el equipo siguió manejando el partido con la misma intensidad, la misma tensión y la misma cabeza para leer los tiempos. Canales no conseguía sacar cabeza de la maraña colchonera, Munitis se tenía que ir a buscarse la vida a la banda (sin éxito) y Colsa perdía la batalla contra los portugueses del Atlético. Los colchoneros eran los únicos sobre el campo y las ocasiones seguían llegando, algunas especialmente claras como una excelente incursión de Ufjalusi por la banda que cuelga el balón al área de forma magistral para que el Kun, en el área pequeña, remate a las manos del portero rival. Pasados los 25 minutos el ritmo paró un poco pero el equipo colchonero consiguió mantener la cabeza fría lo suficiente como para seguir manejando el partido y seguir teniendo oportunidades. En una de ellas por fin aparece el confundido uruguayo (en una baja forma desquiciante) para rematar con la izquierda bien pero sin poder marcar gracias a una buena intervención de Coltorti. El segundo gol de los colchoneros era más que justo pero parecía que no llegaba a pesar de las muchas y buenas ocasiones, pero por esas cosas que tiene el fútbol al final apareció cuando menos se esperaba, en las postrimerías del primer tiempo y tras una jugada en la que se suceden los fallos en cadena de los cántabros y que Reyes mete dentro de la red. Me alegro por Reyes que también estaba haciendo un buen partido.

Es cierto que durante muchos tramos del partido el encuentro estaba roto y los equipos se rompían pero este atleti ha demostrado muchas veces que sale mejor parado del intercambio de golpes que de la especulación así que... ¿por qué seguir insistiendo? También hay que destacar la labor del árbitro que aunque tuvo errores importantes (especialmente contra los racinguistas) es de esos colegiados tipo británico que dejan jugar y no paran el partido por nimiedades lo cual es muy de agradecer desde el punto de vista del espectador.

La segunda parte fue algo más de control (probablemente porque Quique es consciente de las limitaciones físicas de este equipo) pero no desmereció un ápice el buen planteamiento y espíritu del equipo. Al Cesar lo que es del Cesar y hoy hay que felicitar a Quique y su planteamiento. Quizás hubo un pequeño bajón en torno a los diez minutos de la segunda parte pero esa mínima reacción se acabo al instante con un nuevo tiro al palo de Simao. La jugada definitiva llega sin embargo poco después cuando un error del Racing (típico de los colchoneros, irónicamente) provoca un vertiginoso contrataque bien llevado por los madrileños pero mal culminado por un Jurado que acababa de salir por Reyes lesionado. Digo mal acabado porque cuando debería haber tirado el balón a la izquierda se empeña en regatear en solitario con lo que favorece la falta del rival y el aborto de una ocasión clarísima de gol que es lo que ocurre. Ante la sorpresa de todo el mundo al árbitro pita sin embargo penalty una falta que ha sido claramente fuera del área. No creo que el colegiado pueda considerarse como crucial en el resultado pero sin duda el error es mayúsculo. Forlán se encarga de ejecutarlo poniendo el 3-0 en el marcador.

A partir de ahí el Atleti juega a placer. El Racing muerto intenta estirarse a la desesperada pero es imposible frente a un equipo madrileño muy bien plantado donde Tiago daba una lección de lo que tiene que hacer un medio centro moderno. Espero que Raúl García tomará nota de lo que él probablemente nunca sea capaz de hacer. Es pronto para tirar las campanas al vuelo pero Tiago parece el jugador que necesitábamos. Rigor táctico, intensidad, listo en la colocación y (¡gracias Dios!) con capacidad para mover el balón con calidad y sentido. Gran partido del portugués y gran partido de su escudero Asunçao que como sospechaba cuando tiene cerca un jugador de fútbol crece también como futbolista.

En una de esas jugadas de fantasía con las que el Kun nos ha correspondido durante toda la noche el argentino se hartó de caracolear hasta que lo derribaron a zancadillas en lo que esta vez si fue un penalty de libro. El uruguayo Forlán marcaba su segundo gol de la noche y el cuarto del equipo. Es curioso como el charrua se lleva dos goles en la buchaca haciendo un partido triste y ramplón muy por debajo de lo excelente jugador que es. Supongo que es lo que tiene tener la suerte de jugar en un equipo grande.

El único acercamiento de los cántabros (y por eso digo que me parece muy injusto culpar al árbitro en un partido en el que el Atlético a barrido a su rival del campo) fue alrededor de la media hora en un remate de cabeza de Canales que resuelve de forma magistral De Gea, un portero que crece por momentos y va camino de convertirse de un personaje clave para este club. Poco más porque desde ese momento hasta el final siguieron sucediéndose con la mala suerte de que ninguno se concretó y especialmente sangrante es lo que falla Jurado en el último minuto del partido sólo con la portería vacía.

Con el Atleti es difícil de asegurar nada pero el resultado es tremendamente contundente y la eliminatoria parece sentenciada. Si esto se confirma veremos al Atleti en una final después de más de una década lo que sólo de escribirlo me pone los pelos de punta. Espero que todos estemos a la altura ese día.