Días buenos, días malos

At. Madrid 2 - Granada 0

Hace unas horas la masa crítica que regularmente sigue al Atlético de Madrid se tiraba de los pelos por la relación tan impersonal que existía entre el juego desplegado por el equipo en el campo y su correspondiente cosecha de puntos. Ironías del destino, ahora mismo, horas después como quien dice, nos encontramos con tres puntos más recolectados en un partido desastroso. Habrá un sector de aficionados con criterio que preferirán esta tesitura a cualquier otra igual que habrá otros que lo justificarán todo dentro de esa socorrida frase del “cosas del fútbol”. En mi caso, llámenme raro, me preocupa esta nueva etapa. El partido de hoy no es que fuese malo, que lo ha sido, o aburrido, que lo ha sido, es que ha supuesto la aparición de cosas, detalles y elementos (conformismo, miedos, dudas,...) que pensé que habían quedado desterrados ya de la dinámica colchonera. Simeone tiene crédito suficiente como para pensar que lo de hoy no es más que un mal día. Los grandes equipos alternan muchos días buenos con algún que otro día malo así que espero que sea así. Que sea eso. Que todos los fantasmas que han llamado otra vez a mi puerta esta mañana sean simplemente eso, una cuestión de días buenos y días malos.

El domingo amanecía fresco a la sombra pero bajo el solemne sol del Calderón la temperatura pasaba de ser agradable a calurosa. El empresario egoísta, soez y sin escrúpulos que es Roures lo desconoce pero el fútbol en la grada tiene mucho calor y parte de ese calor lo aporta la juventud de esos niños que siempre han estado allí. Yo estuve y mi padre y mi abuelo también. Niños que desgraciadamente han tenido que desaparecer desde que a este progre de pacotilla se le ha ocurrido que al fútbol se juega a esas horas en las que niños y adultos deberían estar ya durmiendo. Hoy la grada tenía color y calor familiar. La significativa y animada hinchada granadina se hacía notar y todo apuntaba a una preciosa mañana de fútbol. Nada más lejos de la realidad. El horror.

Frente a un Granada bien plantado en el terreno pero sin ganas de intentar jugar, aparecía un Atleti inédito en la etapa Simeone. Lento, espeso, sin dinamismo, sin velocidad y lo que es más preocupante, sin ningún tipo de intensidad. Los mediocentros se escondían y los centrales pateaban a palos en escenas lacrimógenas que recordaban tiempos pasados. Mientras Falcao saltaba a por todo (sin exito) y se peleaba con el mundo (y perdía), Salvio se dedicaba a demostrar a la grada que no es jugador para ocupar plaza de extranjero en este equipo. Adrían no aparecía y Koke era el único que intentaba recordar a sus compañeros que si estaban así vestidos era para jugar al fútbol. Horrible primera parte en la que no ocurrió nada reseñable. Nada de nada. Patadones a la estratosfera y patadas a los tobillos. El horror soporífero que tantas y tantas veces nos hemos tragado en épocas recientes. El equipo nota de forma acuciante la falta de sus escasos peloteros pero en otros partidos eso no había sido óbice para que el Atleti enseñara al menos sus credenciales en cuanto a lo que parecen ser los principios del nuevo Atleti. Hoy no. Hoy ha sido triste, penoso y lamentable.

Todos esperábamos algo distinto a la vuelta de los vestuarios, por aquello de la charla de un Cholo al que se le veía sobre excitado en el banquillo, pero la realidad nos dio de nuevo una bofetada. Todo seguía igual. El equipo colchonero daba muestras significativas de cansancio pero no creo que todo sea achacable a esto. No es cansancio que Miranda, otro jugador que jamás puede ocupar plaza de extranjero en un club con pretensiones, patee el balón a las nubes cada vez que tiene oportunidad de hacerlo. No es cansancio que Gabi siempre se coloque mal, que Mario se esconda o que Salvio se tropiece con su sombra. Entre sacar el balón en plan Kaiser y lo que hace Miranda existe todo un abanico de posibilidades. Mal el brasileño que a mí personalmente nunca ha terminado de convencerme. No seguiré aburriéndoles con la crónica del sopor. No tiene sentido. Les cuento enseguida las dos únicas cosas reseñables.

La primera un córner sacada muy mal por Gabi (que ha vuelto a recordarnos porque acumulaba críticas hasta hace muy poco) y que rechaza la defensa andaluza para que Miranda (¡qué ironía!) remata en semi chilena a la red. Gol tranquilizador.

La segunda la jugada del partido. De la temporada para Juanfran. El nuevo lateral roba con orgullo el balón cerca de su propia línea de fondo, sale con el, sortea en el límite a cuantos contrarios aparecen por el camino y llegando al siguiente fondo le cede el balón a Falcao para que en semifallo en colombiano anote el segundo. Juanfran, derrengado, elevaba los brazos al cielo mientras miles de gargantas coreaban su nombre. Me alegro mucho por un jugador que lo ha pasado muy mal y que nunca ha creado sin embargo un problema. Además tiene pinta de ser buena gente. Poco antes estaba en un lateral con el juego parado y le ha dicho a alguien que estaba por allí (espectador) que si tenía agua. El muchacho le ha pasado una botella y al devolvérsela Juanfran le ha hecho un gesto de darle la camiseta al final del partido. Dicho y hecho. A pesar de que para entonces era el héroe del césped lo primero que ha hecho al terminar el encuentro es ir allí a dársela. Chapeu.

Y por cierto, me gusta mucho que ahora si, desde que está Simeone, los jugadores se reunan en el centro del campo para dar las gracias a la afición.

Partido para olvidar que sigue dejando al equipo con la esperanzas intactas. Espero de corazón que de verdad sólo fuese un mal día.

Kaiser Chiefs - Good days, Bad days

2 comments

Anónimo 12 mar. 2012 19:20:00

La plantilla esta como de costumbre, diseñada con las posaderas de unos y los intereses de otros. Yo he notado a los jugadores cansados y eso nubla la mente.Espero y deseo que aguanten el arreón y no nos descolguemos más de la cuenta.
Saludos Alberu59.

Ennio Sotanaz 12 mar. 2012 21:18:00

Ese es el problema. Simeone coge una plantilla descompensada y corta a mitad de temporada y con un déficit de puntos considerable. Es decir, como siempre ya partimos mal.

Como siempre y por los de siempre.

La historia de siempre,

Un saludo,