Va por usted.

At. Madrid 4 - Real Sociedad 0

Hace unos días, con toda la solemnidad de algo importante, me preguntaban por un jugador del Atlético de Madrid que, en mi opinión, representase lo que es el Atleti. En ese momento, en menos de un segundo, se me pasaron por la mente los cientos de jugadores que he visto con la elástica rojiblanca pero por alguna razón elegí instintivamente a uno al que nunca he visto jugar: Luis Aragonés. Lo dije porque así lo sentía y porque así lo siento. Porque muchas veces en mi vida me he sentido orgulloso de que esa persona fuese del mismo equipo que yo, y eso no es algo que me pase tan a menudo. Entendía como mía, como nuestra, su forma de entender el fútbol. La fidelidad, el juego, los jugadores, el orgullo, la pasión, la gloria, el desaliento, la disciplina. La Biblia de Luis era nuestra Biblia. Es nuestra Biblia. Y sí, sé que Luis no era perfecto pero es que nadie lo es. Los que somos de este equipo, lo somos entre otras cosas porque sabemos que la vida es así, imperfecta. Y nos gusta. Con subidas y bajadas, con momentos arriba y momentos abajo. Los que somos del Atleti huimos de la mediocridad y los tonos seguros pero grises de los aburridos. Luis no era así y nosotros tampoco. Los que somos del Atleti no nos sentimos cómodos con esas fotos satinadas de gente bañada en gomina, de premios pluscuamperfectos y promesas de felicidad constante e infinita. Pensamos que tienen trampa. No nos lo creemos. Luis tampoco. Ayer Don Luis Aragonés nos dejó solos en este mundo pero somos muchos los que hemos entendido su legado. El primero de ellos, nuestro equipo actual que como mejor homenaje a nuestro ídolo ha escalado hasta lo más alto de la clasificación para despedir al más grande. Transformando en fútbol sus palabras: y ganar y ganar y ganar y volver a ganar.

No creo que me salga urticaria por decir que, por una vez, me parece que el club ha estado a la altura de las circunstancias. Lo estuvo ayer cuando rápidamente movilizó su web y las redes sociales para liderar las riendas del pequeño tributo a nuestro querido 8 y lo ha estado hoy con ese homenaje que le ha brindado en el Calderón. Un homenaje sencillo, que lejos de ser rimbombante o estrambótico ha resultado entrañable, creíble y emocionante. Un breve video por los videomarcadores anticipaba la salida de un puñado de ilustres colchoneros de todos los tiempos que llevaban en sus manos una inmensa camiseta rojiblanca con el número 8. El estadio era ya un clamor y se desgañitaba gritando el nombre de Luis Aragonés. Pero me ha emocionado todavía más otro detalle, seguramente improvisado, que se ha producido durante el minuto de silencio. En ese momento el capitán del Atleti, Gabi, se ha llevado al equipo hacía el lugar en el que estaban los veteranos para abrazarse a ellos en esos segundos. Mi piel de gallina era la piel de gallina del resto de personas que tuvimos la suerte de estar en las gradas, viendo a varias generaciones distintas de colchoneros que despedían juntos y abrazados a un ícono de su equipo. De nuestro equipo. La Real Sociedad, por cierto, no llevaba brazalete negro. Supongo que no tenían nada por lo que rendir homenaje. En fin,...prefiero ahorrarme los comentarios.

Luis no era muy amigo de celebraciones y fiestas pre-partido. Yo tampoco, la verdad, aunque lo de hoy era inevitable. Pero según empezó a rodar el esférico, el runrún se apoderó de la grada, rememorando otras ocasiones parecidas, de inicio festivo y final trágico. El inicio del encuentro además no ayudó mucho a quitarse el fantasma de encima cuando vimos un Atleti parado y espeso enfrente de una Real Sociedad muy bien plantada y sin ganas de arriesgar un ápice. Como una tregua pactada sin pactar, los equipos no hicieron nada (con permiso de una peligrosa diagonal de Diego Costa que paró el cancerbero txuri urdin) hasta que en el minuto 8 el estadio abandonó el silencio inicial y empezó a cantar a coro el nombre del verdadero protagonista de la noche. A partir de ahí, tras unos minutos de incertidumbre en los que los gipuzcoanos metieron a los de Simeone en su área, el Atleti tomó por fin el balón y se hizo dueño del partido. Y empezó a moverlo con criterio con un Mario renacido (buenos minutos iniciales tras su lesión) y un Koke hiperactivo que sin embargo no estaba tan acertado como otras veces. Arriba Diego Costa se peleaba (ganando) con todos mientras Villa parecía con más chispa que otras veces. Volvió a gustarme mucho, otra vez, el bueno de Insúa que sin limitar su labor defensiva estuvo bastante acertado también en ataque. Al que sigo sin ver es al principito Sosa. Creo que necesita hacer bastante más para ser titular en este equipo. El Atleti fue claro dominador de la primera parte pero hasta casi el minuto 40 no llegó el primer gol y lo hizo gracias a una acción de coraje de Insúa que roba muy arriba, abre el balón a Diego Costa y  éste cruza el balón al centro de la portería donde estaba el guaje Villa para marcar. Un guaje, que había mostrado ya antes su adoración por Luis, y que decidió dedicarle el gol en una emotiva celebración que todos sentimos como nuestra. Una pena que se lesionase poco después porque llevaba un par de partidos cogiendo buen tono.

La segunda parte comenzó con una cara bien distinta. La Real dio una paso adelante, Carlos Vela decidió tomar el mando del ataque guipuzcoano desde la izquierda y el Atleti, incomprensiblemente, reculó. Mientras los donostiarras se quedaban con el balón e imponían su juego con bastante criterio, el Atleti juntaba demasiado sus dos línea defensivas y dejaba muy separada la línea de arriba. El partido se puso feo para los locales así que Simeone echó una mirada al banquillo y por allí vio a Diego. El brasileño había llegado ayer a Madrid y sin entrenar una sola vez entró en la convocatoria. Su salida al campo tuvo sin embargo el efecto de una sustancia estupefaciente prohibida. El equipo parecía otro y Diego parecía llevar toda la vida entre sus compañeros. Una prueba más de que esa cantinela del periodo de adaptación es algo que no aplica a los buenos. Este Atleti es mucho Atleti y sin que antes sufriese verdaderas ocasiones en contra, la nueva versión del equipo era otra cosa y ya en el primer zarpazo que dio metió el segundo. Error de Vela (creo) en banda izquierda que aprovecha Raúl García para meter un gran pase a la espalda de la defensa rival. Diego Costa recoge el balón con velocidad para encarar la portería y marcar su vigésimo gol en liga. Una barbaridad lo del hispano-brasileño. No me canso de decirlo.

A partir de ahí lo que vimos fue un recital del equipo de Simeone dirigido y orquestado por un Diego que promete buenas dosis de fútbol. Que era exactamente el tipo de jugador que necesitábamos es tan evidente que duele, pero mejor no echemos la vista atrás. El tercero de la noche cayó tras un córner (¡qué sorpresa!) en el que Miranda entra como un toro para incrustar el balón en la red. El cuarto llegó de los pies de Diego que si ya llevaba minutos rondando el gol esperó a un pase del Cebolla desde la izquierda para debutar de la mejor forma posible en su segunda llegada a la orilla del Manzanares.


3 nuevos puntos obtenidos en el inexpugnable Vicente Calderón que, ahora sí, deja al Atlético de Madrid en lo más alto de la tabla y además en solitario. No ocurría desde 1996, el día que el Atleti se proclamaba campeón de liga, pero no podía haber llegado en un día más señalado. Hasta siempre Luis. Va por usted. 

5 comments

CAR 3 feb. 2014 9:54:00

Muy emotivo el homenaje a Luis a Don Luis Aragones.

Este hombre siempre me atrajo. Ese carácter y temperamento. Para mi era un idolo. Siempre he sido incondicional suyo. Ya no esta con nosotros e igual que todos los atleticos siempre estará en nuestro recuerdo, SIEMPRE.

Muy de acuerdo con usted en su calificación del homenaje. Enhorabuena al Club. Sencillo y Emotivo. Digno de admiración.

En cuanto al partido, me da la impresión que con Diego Ribas va a costar echarnos de la primera plaza, espero no equivocarme.

En mi opinión, el Club ha acertado de pleno volviendo a contratar a Diego Ribas(por supuesto que lo debería de haber traido antes), supongo que a la primera oportunidad que ha tenido lo ha hecho efecto.

Espero que todos los atléticos estemos tan contentos como yo.

Un abrazo.

cdelrui 3 feb. 2014 12:44:00

Hacía tiempo que no iba al Calderón y la fatalidad quiso que fuese en un dia tan triste, pero también tan propicio al orgullo.
Orgullo por quien nos dejó y orgullo por su legado.Un dia que no podré olvidar.
Gracias Luis. Hasta siempre, Zapatones.

Joaquín 3 feb. 2014 12:57:00

Yo sí ví jugar a Luis, amigo Ennio y a ese gran Atleti de los años 70. Luis forma parte de mi niñez, como Gárate, como Pereira, como Ovejero, como Calleja como Ayala, como tantos otros. Por eso ayer se me saltaban las lágrimas, gritando con rabia su nombre. A 4.000 kilómetros de distancia y a más de 20 grados bajo cero, mi hijo me alertó de madrugada de que Luis habia fallecido, dejándome un escudo del atleti con un crespón negro en el móvil. Ya de día su única preocupación era saber qué pensaba, qué le podía decir. Muy poco acerté a decirle solo que se ha ido parte de nuestra historia, nuestra enorme historia y que por la
tarde le íbamos a rendir el mejor homenaje posible dando un puñetazo en la mesa y saliendo líderes y que todavía nos queda un homenaje mejor. La cita es en Lisboa, donde a todos nos gustará saldar una deuda, la tenía contraída él y la va a pagar el Cholo. Saludos y siempre Atleti.

Anónimo 3 feb. 2014 17:32:00

Partidazo, enorme, nuestro Luis había sido canibalizado por nuestros jugadores y su espíritu supuraba por cada poro, nunca temí por este partido, jamás dudéque se podría perdero empatar siquiera, un espíritu superior nos cuidaba y puedo sentirque ese espíritu continuará en este ave fenix en que ha convertidoel Cholo a nuestro equipo.

Luis ahora sí tienes nuestros corazones unidos al tuyo por este tu equipo.

Un sentido abrazo a todos los colchoneros.

JESUS

magerit 3 feb. 2014 21:30:00

Luis, nuestro querido "Zapatones" ha pasado de ídolo a leyenda, tristeza porque nos deja y alegría porque siempre estará ahí para recordarnos quienes somos y de donde venimos.

El partido y el liderazgo para mí es lo de menos, lo auténticamente importante es comprobar que todos los atléticos en los momentos realmente importantes somos una piña.

Saludos