A flor de piel

Getafe 0 - At. Madrid 2

A los seguidores colchoneros nos suelen agraciar con descripciones bastante reconocidas para definirnos, como ese socorrido sufridores o el manido pupas. Estupideces. Espacios comunes creados sin querer por un presidente Atlético que una vez tuvo un arranque de ira, pero recogidos por la prensa carnívora para estereotipar aquello que no puede controlar ni entender. No voy a perder ni un solo segundo en justificar ese anacronismo pero si que voy a reconocer que la historia nos ha hecho muchas veces tener que cabalgar por el filo de la emoción. Vivir a flor de piel. Ganar peleando hasta el final, teniendo que ser emocionalmente fuertes. Me temo que lo que tenga que pasar esta temporada tendrá seguramente la misma música: emoción y drama. Escribo, de hecho, estas líneas con la sangre paralizada en mi cuerpo, sin poder disfrutar todavía de una victoria que huele a histórica. Y eso que el Club Atlético de Madrid acaba de hacer oficial la noticia de que lo de Costa no ha sido más que un susto. Demasiado para mí corazón sensible. Pero vayamos por partes.

El partido de Getafe era para el Atlético de Madrid una final. La misma final que será cualquier partido que dispute el equipo de Simeone desde aquí a que termine la temporada. Los getafenses se jugaban el descenso y los colchonero la liga, así que no había mucho espacio a la especulación. Los del Cholo están ya a estas alturas acostumbrados a este tipo de partidos pero quedaba la duda de como podía afectar al equipo el brutal desgaste, físico y anímico, del pasado miércoles en Champions. Enseguida vimos que las sospechas eran fundadas. El equipo apareció colocado en el césped y con una alineación de garantías (con Diego Costa en el once inicial) pero enseguida se pudo observar que el nivel de velocidad, presión e intensidad no era, ni de lejos, el que nos tiene acostumbrados. Algo no sólo lógico desde cualquier punto de vista sino que además sirve para demostrar que los jugadores del Atleti son humanos. Enfrente aparecía un Getafe muy nervioso, demasiado ocupado por defender, que confundía intensidad con marrullería. Personalmente creo que la plantilla de Contra es mucho mejor que lo que propone en el césped pero tampoco creo que sea fácil ser uno mismo con la segunda división acechando en cualquier esquina. Lo cierto es que el Getafe no jugó nada y que su principal objetivo parecía ser únicamente sacar de quicio a los jugadores colchoneros sabiendo que algunos de ellos, como sabemos, no necesitan tampoco demasiado.

Pero el Atleti tampoco jugó mucho, no se crean. Nada, para ser sinceros. Dominaban, tenían el balón y lo jugaban más o menos hacia delante pero con demasiada lentitud y abusando todavía más de la cuenta de ese pelotazo sin ton ni son que no es tan familiar. Solamente durante el último cuarto de hora el esférico rodó por el césped el tiempo suficiente como para que se pudiera hilvanar alguna jugada de peligro. Como muchas otras veces, las mejores ocasiones llegaron a balón parado. El uruguayo Godín avisó primero, rematando a pocos metros de la portería pero a los pies del cancerbero rival. Pocos minutos después no fallaría. Un balón lateral de Juanfran con Codina quedándose a media salida y un Godín ganándole el salto a su marcador para meter el balón en la red. El Atleti se marchaba al descanso por encima en el marcador, sin haber hecho una primera parte y sin tan siquiera haber tenido que hacer un derroche físico importante. 

La segunda parte comenzó igual que había terminado la primera, con un Atleti dominando con parsimonia y un Getafe demasiado constreñido e indeciso. Poco a poco el Atleti fue reduciendo el nivel de riesgo en el juego lo que provocó que poco a poco a también fuese perdiendo el balón y que el equipo de Contra tuviese que hacer algo con él. De hecho, a falta de media hora, el entrenador rumano decidió ir a por el partido y puso un segundo punta, Colunga, que puso algo más de mordiente por la izquierda. También llegó un remate claro desde el área pequeña que, como no, Courtois repelió como si tal cosa. Fue la única ocasión del Getafe en todo el partido. De nuevo a balón parado el Atleti tuvo una clara ocasión de gol que si no subió al marcador fue simplemente porque Lafita agarró con furia a Miranda para no dejarlo rematar. Penalti y expulsión que parecía cerrar el partido pero que, porque así es el fútbol, resultó en todo lo contrario. Codina paró por dos veces los remates colchoneros, primero a Costa y después a Raúl García, y al Getafe le sirvió como aliciente para, ahora sí, irse a por el partido. El problema es que tenía un jugador menos en el campo y sobre todo que enfrente tenía al líder la liga española. Un especialista en colocarse en el campo y cerrar los espacios al rival. Así que el partido fue muriendo lentamente, sin grandes sobresaltos, hasta que un robo en la línea de tres cuartos acababa con Adrián en el área cruzando el balón al segundo palo para que Costa se tirase como una alimaña, como siempre, e hiciese el segundo.

Pero en lugar de celebrar el gol a grito pelado, como corresponde, nos quedamos helados deglutiendo las imágenes que nos llegaban. Primero el brutal golpe que la espinilla de Costa se da contra el palo de la portería. Después los gritos desesperados del hispano-brasileño y sus gestos evidentes de dolor. Después las caras demacradas de sus compañeros que viendo el panorama sólo alcanzaban a tocarse la sienes. Especialmente escalofriante es la imagen de un Filipe Luis llevándose la manos a la cara y mirando al cielo. El partido acabó poco después pero el dato casi quedó en anécdota. TODO el mundo se temía lo peor y yo reconozco que pensé que el mundial se había esfumado para el bueno de Diego Costa. En ese momento, lo único que se me pasaba por la cabeza es que ese jugador profesional se había arriesgado ir a jugar a un mundial por primera vez en su vida a cambio de que mi equipo ganase tres puntos. Y me sentí muy orgulloso. Me sentí muy Costa.

Minutos después las cuenta oficial de Twitter del Atleti (por cierto, antes de que se me olvide,   gran trabajo en este sentido del club) informaba que el golpe era sólo eso, un golpe. Respiramos, volviendo a recuperar el resuello y relajando un espíritu que, una vez más, estaba a flor de piel.


5 partidos. 5 finales como acaba de decir Simeone. No hay más. Ni cuentas de la vieja, ni apuestas, ni suposiciones, ni leyendas de Nibelungos. 5 finales. Partido a partido. Final a final.

3 comments

Anónimo 14 abr. 2014 18:35:00

Chapeau Don Ennio, un partido de nuestro Atleti no está completo si no puedo leer su crónica.
Que orgullo mas grande verles dejarlo todo todo, casi sin fuerzas después del partidazo de ChL.
Lo siento pero es que ya se me acaban los calificativos.


Un abrazo a todos los Atléticos.

Jesus

magerit 14 abr. 2014 21:05:00

Suscribo totalmente lo dicho por Jesús, pero sirva este comentario para homenajear a todo un profesional como Diego Costa, orgulloso de él y de todo el equipo.

Saludos.

CAR 15 abr. 2014 9:02:00

Partido para aprender.

Todos deberíamos de aprender del esfuerzo de Diego Costa.

Quien nos lo iba a decir hace un par de años.

Nuestro equipo, partido tras partido y ahora final tras final esta dando un ejemplo a todo el mundo del futbol.

Enhorabuena.

Saludos.

César.