The nerve

At. Madrid 1 - Villarreal 0

En 1939 la Metro-Goldwyn-Mayer decidió adaptar al cine una fábula infantil escrita a finales del siglo XIX, para transformarla en un original musical que primero fue un gran éxito y luego una referencia casi de culto. Se llamaba El Mago de Oz. En la trama, supuestamente infantil, una muchacha perdida en un misterioso mundo de fantasía buscaba llegar hasta El Mago de Oz, como forma de poder volver a su casa de Kansas. En el camino se encontraba con varios personajes que le acompañan en la búsqueda, todos ellos con algo que reclamar al mago, siendo uno de ellos un león cobarde que buscaba valentía. Con ese concepto me quedé durante muchos años hasta que, ya de mayor, fui capaz de entender las canciones originales en inglés. Fue entonces cuando descubrí que lo que aquel león pedía en la canción no era valentía (bravery) sino otra cosa: The nerve. No soy un experto lingüista (y si alguien lo es que me corrija) pero creo que no existe en castellano una traducción exacta para ese concepto. Algún traductor barato o algún político patrio, de esos que dirigen los designios de este país, lo traducirían como “el nervio” pero créanme si les digo que no tiene nada que ver. Pero aunque no existe esa palabra en nuestro idioma deberíamos encontrarla porque eso, como quiera que se llame, es exactamente lo que tiene este Atleti. La sustancia de la que se alimenta a diario y el motivo por el que a estas alturas de la temporada estamos no sólo codeándonos con la élite, sino subidos en su misma cúspide. En palabras de un amigo inglés The Nerve es una mezcla asimétrica de coraje, valentía, constancia y control bajo presión. No me digan que no encaja perfectamente con lo que llevamos viendo desde agosto.

El partido de esta tarde en el Calderón no ha sido bueno ni va a suponer un ejemplo de buen juego o de gran fútbol. Ha sido feo, áspero, aburrido y muy complicado. Pero son tres puntos exactamente iguales que los tres puntos de otros partidos memorables. No soy un tipo resultadista y en esta misma bitácora me he cansado de criticar a esos entrenadores cobardes que en el mismo banquillo que ahora ocupa Simeone, se agarraban a ese clavo del resultado para disfrazar su negligencia como gestores técnicos. Esto es diferente. No luchamos por ser séptimos y jugar la Inter Toto. El Atleti no ha llegado donde está jugando como hoy sino siendo un equipo. Cambiando de registro cuando hacía falta, plantando cara a todos y sobre todo jugando al fútbol. Sí, jugando al fútbol. Que no nos traten de engañar esos cantos de sirena que vienen de supuestos rapsodas del fútbol, vendedores de crecepelo, que aupados en su mediocridad pretenden simplificar el fútbol en dos únicas formas de manejarse en el campo. Esa estúpida y gratuita ley no escrita que dice que todo lo que no sea jugar como el Barça es como rebozarse en el barro. No es así. Esto es mucho más complicado. Aunque tengo que confesarles que a estas alturas de película, a falta de seis partidos y estando donde estamos, el debate sobre si se juega o no se juega bien ya me supera. Vamos, que me da igual.

El partido comenzó con un Vicente Calderón repleto de niños en la grada. Las nubes se alejaban de la zona y un sol primaveral pero abrasador iluminaba el coliseo. El ambiente era fantástico, pero el Atleti no tiene buenas referencias de tardes festivas con este mismo tipo de ambiente. En el campo los dos equipos se colocaban bien desde el principio, plantando los ejes sobre los que se desarrollaría después el partido. Los de Marcelino muy bien organizados en 30 metros, cerrando la salida del rival y tocando con velocidad en campo contrario, cada vez que tenía ocasión, sin arriesgar nada. El Atleti tratando de dominar el partido sin perder el rigor defensivo y tampoco arriesgando en exceso. Según pasaban los minutos los castellonenses se sentían fuertes ante la incapacidad del rival para hacer peligro pero seguían sin estirarse. Enfrente el Atleti echaba de menos a sus bajas. La movilidad constante de Costa se cambiaba por el juego estático y pobre de Villa. Mucho menos poderoso jugando en vertical, con el balón en los pies seguía también siendo incapaz de escaparse de nadie. Flojísimo partido otra vez del guaje. La ausencia de Gabi era sin embargo más notable todavía. No sólo añoramos el liderazgo en el campo y esa prodigiosa coordinación de la presión, sino que su ausencia ocasionó el retraso de Koke al mediocentro y por tanto una baja importante en los tres cuartos. Baja acusada todavía más con la falta de Arda y la presencia de un Cebolla que ha vuelto a demostrar que no merece la titularidad y que de hecho, su rendimiento esta temporada no se corresponde con la cantidad de minutos que le han concedido. La falta de ideas de los colchoneros, la poca velocidad en la circulación, el juego estático en los tres cuartos y la falta de ambición del Villarreal hicieron que la primera parte fuese básicamente soporífera. Una rutina pastosa y aburrida que sólo se vio interrumpida por el enésimo gol de Raúl García de cabeza tras saque a balón parado. Un gol que a la postre sería todo y daría los tres puntos.

Pero si la primera parte fue aburrida la segunda fue todavía peor. Con un bagaje ofensivo del Atleti ciertamente paupérrimo (sólo recuerdo un tirito de Villa), la mínima estirada de los de amarillo hizo que el conjunto colchonero, con muestras preocupantes de cansancio, entrase en modo defensa y que con bastantes minutos por delante, decidiesen pensar únicamente en defender el resultado. Fueron 25 minutos de nervios, agobios y estados anímicos alterados. Mientras en el césped el Atleti se perdía y el Villarreal se encontraba, en la banda Simeone se erigía en un improvisado director de orquesta del pueblo para, a modo de Von Karajan, dirigir los cánticos del graderío. Era consciente, como lo éramos todos, de que el equipo lo estaba pasando mal, que no tenía más que ofrecer y que había que morir con las botas puestas. Los de Marcelino trataron de llegar a puerta pero la realidad es que apenas tuvieron ocasiones tampoco. Lo más peligroso fue un rechace del Alderweirdeld que a punto estuvo de colarse en la red de Courtois.


Pero no lo hizo y el Atleti duerme una noche más como líder absoluto de la liga española. No suena mal. No suena nada mal. Quedan 6 partidos y aunque nadie parezca haber reparado en ello, y por supuesto la prensa oficial tampoco lo hará, matemáticamente estaremos el año que viene en la fase de grupos de la Champions League. Quién podría decirlo a principio del torneo. Qué siga la fiesta.  

1 comment

magerit 6 abr. 2014 3:55:00

Totalmente de acuerdo amigo Ennio, como siempre, especialmente con la traducción de "The Nerve", sinónimo de Atlético de Madrid.

Hay unas declaraciones de un buen entrenador, que hoy ha sido nuestro rival y que quiero resaltar: "El Atlético de Madrid viene demostrando que es un equipo super competitivo, muy difícil de batir y con muchos recursos. Son el mejor equipo de Primera División, entendiendo el fútbol como algo colectivo. Tiene clarísimo a lo que juega y muy buenos futbolistas con un sistema asimilado y que van hacia adelante. Después de tantas jornadas, que estén así, es de aplaudir. Son candidatos a todo. Si el nivel físico les aguanta, de aquí al final son candidatos a todo, aunque con menos recursos que otros"

Ole las declaraciones de un Señor entrenador, que acaba de perder un partido muy igualado y que como nosotros se jugaba mucho.

Saludos