LA SEXTA...MENTIRA (Copenhague - At. Madrid)

Decía Schopenhauer que las cosas no se le dan al que las merece más, sino al que sabe pedirlas con insistencia. Probablemente Aguirre lea a Schopenhauer o probablemente no. El caso es que a base de insistencia va a acabar convenciendo al mundo de que su forma de entender un partido de fútbol es la forma de entender un partido de fútbol. Nunca los resultados le dieron la razón vistiendo el escudo del atleti pero a base de insistir parece que en algún momento los resultados vienen. En mi opinión vienen de casualidad o a pesar de ella pero es evidente que no deja de ser mi opinión. Triste pero cierto.

El partido de hoy es la historia de siempre con pequeños matices. El arranque del atlético fue, como en Sevilla, casi perfecto. Potencia, dominio, control, velocidad y calidad. Como en Sevilla era cuestión de tiempo que llegase el primer gol y como en Sevilla llegó de una excelente jugada entre los magníficos jugadores que tenemos. Esta vez apareció Simao para congraciarse con el Kun. El Kun, siempre el Kun. A partir de ese momento lo de siempre: desprecio por todo lo que antes valía y exhibición de abandono del balón, del dominio, del terreno, del juego y del fútbol. Como siempre el rival, un equipo muy modesto por cierto, se viene arriba gratis a jugar cerca de nuestra área. Aun equipos tan limitados como el Aberdeen o el Copenhague son capaces de hacerte alguna ocasión si se pasan el partido a cuatro metros de tu área. Si el equipo contrario es de tu mismo nivel o superior las posibilidades de error en nuestra defensa se disparan de forma imparable. Hoy no era este el caso.

Discutía esta semana con ilustres foreros colchoneros acerca del mal llamado sistema Aguirre y salía a relucir la opinión de que cuando marcas el equipo contrario se viene arriba y por eso hay que defender. Es evidente que yo no estoy de acuerdo con esa aseveración. Los equipos grandes generalmente se vienen arriba por el simple hecho de salir al campo. No necesitan sentirse heridos para que quieran ganar. No hace falta marcarles un gol. De la misma manera dudo que jugando frente a equipos más modestos como el Copenhague estos fuesen capaces de acercarse al área si jugásemos siempre de la misma forma, es decir como antes de meter el gol. Si en algún momento lo hicieran por casualidad probablemente su casillero estaría ya para entonces bien nutrido. Desde el primer gol nuestro hasta el segundo el partido no fue un partido de fútbol sino ese aburrido deporte al que juega el Atlético de Madrid. A partir de ahí todo fue paz y tranquilidad.

El partido no merece más comentarios más allá de que ya estamos clasificados para la siguiente ronda de la UEFA, esa competición que las televisiones y medios de comunicación desprecian de forma repugnante. ¿O debería decir que es la excusa para que los medios de comunicación desprecien de forma repugnante al atlético de Madrid?

El partido no fue transmitido íntegramente por ninguna televisión nacional. Ninguna. La Sexta se dedicó a simultanearlo con el partido del Villarreal. Es decir, no dejó ver ninguno. La cosa podría tener sentido pensando en la respetable afición castellonense pero el derecho se transforma en esperpento teniendo en cuenta que el partido del Villarreal se retransmitía íntegramente por su televisión autonómica. ¿Cuántos aficionados al Villarreal habrán sintonizado el engendro de La Sexta dentro de la comunidad valenciana? Supongo que entonces habrá que justificarlo buscando en la inmensa cantidad de peñas del Villarreal que existen fuera de su comunidad. Los señores de La Sexta no hacen más que unirse también al tren que pasa por el fútbol-negocio y la politizada historia oficial con sus propias leyes una de las cuales dice que los equipos que lleven en su nombre la palabra Madrid, por su peligrosa capacidad de distraer de la verdad “pura”, no interesan. Señores de La Sexta, ustedes si que no me interesan. Apestan a la misma mierda de la que pretenden huir y pecan de los mismos pecados que con esa pegajosa y elitista soberbia pretenden criticar. Afortunadamente la era de Internet poco a poco acabara con ególatras y líderes del monopolio barato. Afortunadamente estaba Direct8 (un canal francés) para ver en directo, gratis e íntegramente todo el partido.

Lo de La Sexta no es más que el reflejo en imágenes de la patética estulticia que asola el periodismo deportivo en este país. Los resúmenes de noticias deportivas de ayer y hoy en COPE, SER y ONDA CERO pasaban de puntillas por el partido de UEFA de nuestro equipo mientras todos se recreaban sin excepción en fenómenos tan vitales para la historia del fútbol como el enésimo debate sobre el estado de forma de Raúl, El homenaje a Gento, el cabreo de Shuster, lo tonto o tontísimo que es Calderón o el apasionante trofeo Bernabeu. Tanto los de difusión nacional como los que se suponen que se ocupan de la comunidad de Madrid, lo que sin duda llega a ser nauseabundo. Los compañeros audiovisuales no mejoran la situación sino que la empeoran considerablemente o en algunos casos como el de TELEMADRID (con ese tremendamente lamentable y con pinta de poco aseado personaje que dirige su sección de deportes) la llevan hasta cotas muy cercanas a la bazofia.

Decía Sócrates que las almas ruines solo se dejan conquistar con presentes y me temo que hay que ser muy ruin para, por presentes, destrozar, malear y pervertir cosas tan bonitas como la afición fútbol o el periodismo deportivo pero ya lo dijo Albert Einstein también, el mundo no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad.