Guárdalo para un día de lluvia

“No hagas lo que solías (...), no puedes disfrazar la vida, todas las millas que has recorrido”

Una de las mejores películas de Emir Kusturica, Underground, comienza con la mítica frase de “erase una vez un país...” con la que se inicia esa preciosa alegoría que explica de una forma genial la destrucción de Yugoslavia. Me pide el cuerpo empezar la crónica de este lamentable partido de la misma forma y por las mismas razones como “había una vez un equipo...” pero no lo haré. No lo haré primero porque estoy aburrido de contar un y otra vez lo mismo para luego tener la sensación de clamar en el desierto y además recibir comentarios de mis “camaradas” colchoneros que me tachan de autocomplaciente, adolescente, poco serio, ser maligno que basa su crítica en un odio irracional hacia ese bendito señor que hace las funciones de entrenador del atlético y hasta de ser intermediario de jugadores y entrenadores empeñado en colocar alguno de mis protegidos en el banquillo colchonero (y no es broma porque todas estas cosas me han llamado la semana pasada). Segundo porque lo de hoy no es más que la misma canción de los últimos tiempos, ni más triste ni menos lamentable. Tampoco creo que sea la última así que me guardaré las fuerzas para cuando vengan los días de lluvia.

“Pareciendo un tren desvencijado, usando demasiado maquillaje, la carga que llevas es mayor de lo que una única alma puede soportar”

Y el caso es que el comienzo de partido no fue el esperado por este que escribe. Siendo uno de los damnificados por el virus del sopor que provocó el último Osasuna-At. Madrid, reconozco que esperaba presenciar un esperpento de similar categoría pero no fue así. No sé que porcentaje de culpa tiene nuestro equipo y que porcentaje corresponde al contrario pero lo cierto es que el equipo salió dominando la pelota y teniéndola en el campo contrario lo cual es algo así como un espejismo desde que el entrenador mejicano se sienta en el banquillo. Pido perdón por la auto-complacencia de mi comentario. El Numancia es uno de los equipos más modestos y con menor presupuesto de la competición. No tiene figuras en su plantilla y su once titular no presenta nombres muy reconocibles para el aficionado medio. La forma en la que un equipo como el Numancia se presenta en el campo ante un club plagado de internacionales cuyo presupuesto es infinitamente superior está por tanto lógicamente condicionada por su coyuntura. Sergio Kresic es un superviviente del mundo del fútbol que conoce bastante bien de que va este deporte y por eso plantó el equipo de la forma en la que le gusta colocarlo a nuestro querido Aguirre, un equipo junto en defensa, cediendo el balón y esperando dar la sorpresa a la contra. Hacerlo con Nagore, Moreno, Goiria y Quero frente al atleti tiene sentido y es casi inevitable. Hacerlo con Agüero, Forlán, Simao, Maniche y Maxi frente a todo el mundo es obsceno e insultante.

El atleti tenía el balón en esa primera parte y lo tenía en campo contrario pero está tan poco acostumbrado a esa situación que no sabía bien como funcionar ni que hacer con el. Se intentaba tocar el balón con criterio pero faltaba velocidad y chispa. Sólo la calidad individual de algunos de los jugadores en el campo surtía de algo de lubricación a esa maraña espesa en la que se movía el atlético de madrid. El control del partido era aparentemente para los madrileños pero las mejores ocasiones, sin ser nada del otro mundo, tenían más visos de llegar a la contra por mediación de los motivados jugadores sorianos o por los fallos de nuestra defensa. En esas y casi llegando al final de la primera parte, apareció el tremendo talento de Simao para ofrecer un pase de privilegiado que dejaba a Forlán delante de la portería de Juan Pablo y que el uruguayo no desperdiciaba. 1-0 y como casi siempre que nos ponemos por encima del marcador desde que comenzó la temporada 2006-2007 fin del partido para el atleti. Hoy tardó unos minutos más de lo normal en llegar a esa situación de parálisis probablemente porque Forlán tenía ganas de seguir metiendo goles pero la primera parte acabó terminando con un Numancia aturdido y un Atlético de Madrid que mostraba los primeros compases de esa danza de la especulación a la que desgraciadamente nos tiene ya muy acostumbrados.

“No parezcas triste (...), hay que jugar otra parte. No parezcas triste, guárdatelo para un día lluvioso”

Pero el Numancia es un equipo con orgullo y respeto por el escudo que defienden. Sabían que jugando con once jugadores en su área es imposible ganar un partido que llevas perdiendo así que salieron a por todas en la segunda parte. No les importó los nombres y las caras que tenían delante o quizás sabían perfectamente a lo que juega este equipo cuando va por encima en el marcador así que sea como fuere se fueron a por el partido y en un mundo justo deberían habérselo llevado.

La segunda parte fue un asedio constante de los sorianos frente a un atleti que no reaccionó en ningún momento, un atleti replegado y apático que cada minuto que pasaba se echaba todavía más atrás y que no tiró una sola vez a puerta en toda la segunda parte. El Numancia dio tres veces con el balón en el palo, marcó un dudoso gol fantasma (personalmente creo que no entra) y no le señalaron un estúpido penalti cometido por Asunçao. El atleti aparte de asistir en una posición privilegiada al asedio se limito a dejar pasar el tiempo. Su entrenador quitó a un inexistente Agüero (inexistente por cierto desde que alguien entendió que debería quedarse en el banquillo justo en el mejor momento de la temporada) para sacar a Sinama que aunque pueda parecer que es un jugador que se ha hecho famoso por jugar como delantero hoy ha pasado probablemente más minutos en su área que en la contraria. Poco después, en otro alarde de estrategia valiente, Raúl García sustituía a Maxi para formar parte de esa especie de tribote que en realidad es un tercer central por detrás de dos mediocentros defensivos.

Parecía ya llegando al final del partido que las hadas del destino no estaban hoy a favor del equipo numantino y sus continuas ocasiones no terminaban de culminar en algo positivo pero cuando las hadas fallan siempre queda nuestra defensa porque incomprensiblemente ya pasados tres minutos del tiempo reglamentario a Perea no se le ocurre otra cosa que embestir por la espalda y en el área pequeña a un contrario. El penalty puede ser dudoso pero es penalty. Es cierto que los árbitros sólo parecen pitar estos penalties al atleti pero no es menos cierto que sólo a los jugadores del atleti se les ocurre jugar a la ruleta rusa con el tiempo pasado. En su defensa quizás se pueda decir que es muy difícil estar achicando agua durante 90 minutos y no tener un fallo o perder los nervios. Gol del Numancia y empate a uno en el marcador final.

“Nunca aclaraste tu mente como conduciendo con os ojos cerrados, complicado y justo en el borde nadie vendrá y te llevará a casa”

Acabado el partido el entrenador del Atlético de Madrid se quejaba de las sospechosas caídas de los delanteros del Numancia y del árbitro. Minutos después Sergio Kresic le decía a Aguirre lo que ningún periodista se ha atrevido a hacer en tres años. Vino a decir algo así como que después de una segunda parte en la que el Numancia había barrido del campo al Atletico de Madrid en todos los frentes, después de tres palos, un penalty dudoso, un gol fantasma y teniendo en cuenta la diferencia entre los jugadores de uno y otro bando así como de la diferencia de presupuesto entre clubes, hablar de excusas por parte de Aguirre estaba fuera de lugar. Estoy completamente de acuerdo con usted señor Kresic pero tenga e cuenta que es muy probable que sea acusado de autocomplaciente, adolescente, poco serio, ser maligno que basa su crítica en un odio irracional y hasta de intermediario de jugadores. Debería hacer como yo y guardarse las fuerzas para los días de lluvia.

Save it for a rainy day (G. Louris)
The Jayhawks - Rainy day music (2003/American)

1 comment

Anónimo 24 nov. 2008 19:17:00

Una vez más haces una crónica del partido real y sincera.
No me extraña que te sientas así, a mi cada vez que juega el equipo en el estaqdio me da cada vez más pereza ir al campo, pero los domingos que juega fuera directamente me da jaquecas el tener que buscar algún bar o la casa de un colega para ver.... no se que, pero desde luego nada parecido a fútbol. ¿por qué me pasa esto por primera vez en mi vida, si soy del atleti desde que nací? ¿hasta cuándo tendré que soportar esta horrible sensación?
Espero que poco por mi salud.
Por cierto, y si te sirve de ayuda y consuelo, somos más los que pensamos como el señor Kresic, que somos autocomplacientes, adolescentes,poco serios, irracionales y demás sandeces. Un saludo.