Frío

“Me he pasado mi vida entera rodeado pero he pasado mi vida entera sólo. Me pregunto porque nunca me pregunto la razón de que las cosas más sencillas sean tan difíciles”

Los espectáculos de cualquier tipo suelen transmitir emociones en aquellos espectadores que asisten a ellos. Ahí está la gracia, el espectador intenta presenciar un escenario que le permita sentir algo diferente a lo que sentiría si no estuviese allí. El espectador puede divertirse, reírse, llorar, emocionarse, deprimirse,.. El fútbol se supone que es también un espectáculo aunque mucha gente que vive de el se empeña sistemáticamente en reducirlo todo a ver el resultado del marcador al final del partido, independientemente de lo que ocurriese durante 90 minutos en un terreno de juego. El atlético de Madrid esta noche, como tantas otras noches últimamente, no me ha transmitido absolutamente nada. Nada de nada. Nada de nada a un incondicional como yo así que me puedo imaginar lo que habrá transmitido a cualquiera que por alguna razón lo haya presenciado. Está noche hacía un frío terrible en el Calderón y ese mismo frío que otras muchas noches apenas notaba porque el atleti lo apagaba con su estela hoy se me ha calado hasta los huesos. Esa es la única sensación que he podido sentir en este irrelevante At. Madrid - Mallorca: frío. Frío en mi cuerpo, frío en mis ojos y frío en mi corazón.

Hay dos tipos de partidos del Atlético de Madrid, aquellos en los que el atleti mete un gol en los primeros minutos y aquellos en los que no. Si ocurre lo segundo el partido se acaba sin más. El balón acaba en el equipo colchonero, no sabe que hacer con el y se choca una y otra vez con el equipo contrario de forma inútil siendo incapaz de remontar nada. El resultado será negativo pero existe la posibilidad de que en esa lucha desesperada y alocada el espectador pueda al menos ver algo parecido al fútbol. Si se da el primer caso, el atleti mete un gol rápidamente, el equipo se echa para atrás y se olvida de intentar jugar al fútbol durante el resto del partido, pase lo que pase. En este caso el aburrimiento es la única posibilidad, ganemos o perdamos, y el partido de hoy es un buen ejemplo de ello.

El equipo salió a jugar con algo más de sentido de lo que acostumbra y plantando la caótica línea de presión algo más arriba de lo que acostumbra también. En esa posición del campo nuestro buenos jugadores pudieron aparecer y se vieron algunas buenas combinaciones entre ellos: Agüero, Forlán, Simao, Maniche,... En una de ellas llegó un balón muy bien servido al Kun que lo recogió al borde del área y que decidió colocar dentro de la red tras una espectacular vaselina marca de la casa. Golazo del Kun. 1-0

“Algo por nada, si. Algo por nada, porque soy mendigo y un tipo que elige. Estoy acusado y soy un acusador pero nada es incondicional...”

El Mallorca es un equipo entrenado por un tipo de la escuela de Aguirre aunque con infinitamente más criterio y bastantes menos recursos en su equipo. Un equipo fabricado para resistir como pueda y salir como pueda al contragolpe. Un sistema aberrante para equipos de presupuesto multimillonaro pero lícito y coherente para equipos con poco presupuesto que no tienen la suerte de tener en sus filas a Agüero, Forlán, Simao, Maniche... Aun así tuvieron la dignidad a partir de ese momento de intentar tener el balón y llegar a la portería contraria pero no podían. El equipo no estaba preparado para eso y no sabían como hacerlo. Me recordaba al Atlético de Madrid durante tantos y tantos partidos. En concreto todos aquellos en los que estamos por debajo en el marcador. Por cierto, en un Mallorca defensivo no se veía por ningún lado a Cleber Santana, el fichaje estrella de Pitarch.

El Atleti jugó bastante cómodo durante unos cuantos minutos tras el gol y una buena jugada de Antonio López por la derecha (un jugador que con un entrenador diligente y un director deportivo que intentase compensar el equipo en lugar de descompensarlo sería mejor de lo que parece) el balón terminó en los pies de Agüero al borde del área pequeña tras un semi fallo de Forlán. Evidentemente un balón así en los pies de semejante protagonista sólo podía acabar en gol. 2-0 en el marcador, un Mallorca muerto y un atleti que iba a más. Un chico sentado cerca de mi que había recibido el abono de un amigo y que no era habitual de la grada grito entusiasmado: “a por la goleada”. Mi compañeros de grada y yo mismo le miramos con una media sonrisa en la cara.

“Admito que el mundo entero está acusado pero sólo me tengo a mi mismo para quejarme”

El Mallorca tiene la suerte de tener un entrenador sentado en su banquillo. Manzano probablemente no sea el entrenador que necesita el Atlético de Madrid pero sin duda es un entrenador y sus equipos están entrenados. Tras la triste imagen de la primera parte y mientras el Atleti salía a lo que quiere Aguirre, que acabe el partido sin que ocurra nada, el Mallorca salió con valentía a hacerse dueño del partido y lo hizo, salió a tener el balón y lo tuvo, salió a jugar y jugó y salió a ganar pero no ganó porque el larguero, la suerte y Leo Franco lo impidieron. El Atleti no existió en toda la segunda parte, apenas apareció, no remató nunca y dio la patética imagen que lo acompaña desde hace ya demasiado tiempo. Algunos dirán que hizo un partido “inteligente” yo digo que hizo el ridículo. Me parece denunciable incorporar la palabra “inteligente” para describir una forma de jugar tan sumamente chabacana.

El Mallorca estrelló el balón en el larguero nada más empezar la segunda parte e intentó llegar al área contraria una y otra vez por activa y por pasiva intentando encontrar un hueco en el autobús de matrícula mejicana que ya estamos acostumbrados a ver aparcado en nuestra portería. Cada vez que robábamos el balón estábamos ahí, en nuestro área, con lo que en lugar de intentar la quimera de llegar en solitario a la portería rival nos dedicábamos a especular con el balón y dejar pasar el tiempo. Y así pasó. Entre frío, bostezos y cabezadas del respetable se consumieron los minutos de supuesto espectáculo futbolístico. Lo más destacable fue un paradón de Leo franco tras un remate mallorquín a tres metros de la línea de gol, lo cual es bastante significativo. Como portero de tradición sudamericana Leo es un buen portero bajo palos. Fuera de ahí las cosas se complican.

Fin del partido. Tres puntos, los atléticos eufóricos de nuevo y completamente recuperados de los varapalos de los últimos días. ¿Quien se acuerda de los 6 goles del Barça, del partido contra el Sevilla o de la enésima humillación del Madrid? ¿Quien cuestiona que no se juegue ni a la taba o que nos ganen todos los equipos grandes? ¿Quien puede estar triste y pesaroso si hemos ganado al Mallorca en tu casa por 2-0?

Unconditional (Sam Endicott)
The Bravery - The Bravery (Island/2005)

2 comments

Anónimo 2 nov. 2008 15:59:00

Hola Ennio, soy Billie, aunque de incógnito. Tampoco hacía tanta frío... y eso que yo vengo del litoral. Yo creo que lo pero no es el partido sino la saga que llevamos, si estuviéramos líderes y jugando bien (véase el Barça) un partido como el de ayer, lo calificaríamos como feo pero importante para seguir sumando. El problema está en que no es el caso. Saludos.

Anónimo 2 nov. 2008 16:00:00

P.D.: (del mismo Billie) Lo que fue un lujo fue la previa. Un abrazo.