Antimateria

Existe una teoría física que promulga el que todos los elementos de la naturaleza se reducen a micro partículas infinitesimales indivisibles pero de distinto signo. Demostrado y aceptado por toda la comunidad científica está la existencia de protones (positivos) y electrones (negativos) pero hay gente que intenta entender la materia por una partícula que la modelice a la que se denominaría gravitón pero de la misma forma tendría que existir una partícula de signo negativo o antimateria que le diese sentido. La teoría tiene criterio y viendo el partido de esta noche cada vez me hago más firme en la creencia de que para todo existe algo de signo contrario que lo anula. El protón el electrón y al fútbol el anti-fútbol.

Siempre he detestado a esa gente que se refiere al fútbol como 22 tíos corriendo en calzoncillos detrás en una pelota. Me parece algo tan absurdo como decir que escuchar la 9ª sinfonía de Bethoven es escuchar a un puñado de tíos soplando por un tubo y otras tanto raspando cuerdas con un palo. Me parece gratuito y desacertado hablar así de un deporte tan apasionante, complicado y divertido. Desgraciadamente, y siempre desde mi modesta opinión, el partido de esta noche en Sevilla no es un buen ejemplo para desmentir a los que ridiculizan el fútbol de esa forma. Lamentablemente cada vez el fútbol se parece más a lo de esta noche y menos a lo que a mi me hizo un día hacerme aficionado pero eso no creo que signifique que vamos por el buen camino. Podría ponerme a intentar analizar el partido desde un punto de vista futbolístico pero es imposible porque no hubo fútbol. Podría también intentar analizar el motivo de la primera derrota de Abel y las consecuencias pero ni me apetece ni creo que sirva para nada porque el partido de hoy es de esos que aparte de dejarme sin fuerzas considero que no debería haber ganado nadie.

El partido empezó exactamente igual que acabó, con dos equipos que se tenían muy estudiados, tapando su espalda, tremendamente concentrados en destruir la creación del rival, presionando, eludiendo tener el control del partido y asumiendo los mínimos riesgos posibles. El Sevilla lo hizo porque es así esta temporada y le va bien pero basta ver lo “contenta” que está la afición, a pesar de los buenos resultados, para entender lo difícil que es aguantar algo así. En el Atleti incógnita que es este Abel puede que fuese la forma de ir ganando confianza para algo posterior. Puede, pero no me convence. Igual que no me convence eso de que el Kun esté cansado. El caso es que se jugaba en 30 metros, o mejor dicho se maltrataba la pelota en 30 metros porque ninguno era capaz de dar dos pases seguidos. Mucho músculo, mucha presión, mucha entrega, mucho pundonor,... y nada de fútbol. Para los atléticos en ese momento incluso semejante aborto futbolístico era esperanzador al comprobar que nuestra defensa no era el coladero que otros decían pero todos somos conscientes de que es muy duro soportar algo así mucho tiempo... a no ser que entre la pelotita.

El Sevilla parecía tener algo más el dominio del juego, por llamarlo de alguna manera, pero las mejores ocasiones en la primera parte fueron para el atleti, especialmente una gran jugada de Simao por la derecha que Forlán a un metro de la línea de gol incomprensiblemente lo lanza al larguero. Increíble pero cierto. Más allá de eso sólo un tirito de Maniche acabando la primera parte y poco más. Abel había decidido poner más músculo en el centro del campo para contrarrestar el muro físico que coloca siempre el Sevilla de Jiménez en el mismo lugar y jugar con un punta confiando en las bandas (exactamente lo mismo que hace el Sevilla) con lo que quedaron patentes varias cosas. Primero que la falta de creación en ambos equipos es insultante para equipos que pelean por la Champions. Sin más. Después que jugando de esta manera te la juegas siempre al resultado de una jugada individual de alguien que tenga el talento de romper la lógica guerrera pero resulta que esa persona puede estar también en el equipo contrario con lo que todo acaba siendo una rápida ruleta rusa y por último que si juegas con un punta nada más pero eliges el que corre más, baja a tapar, se abre a la banda y tapa huecos (todo ello cualidades que como todos sabemos hacen a los delanteros ser lo que son) lo que consigues es que cuando necesitas un delantero centro según se desarrolla el juego lo normal es que no esté en su sitio.

La segunda parte se movió en los mismo parámetros del sopor y el anti-fútbol. Abel retiró al descerebrado de Pernía (la tarjeta que le sacan por una entrada brutal, a destiempo e inútil es para que reciba sanción interna) para colocar a Antonio López en su lugar natural y a Maxi a echar un cable en la pelea del centro del campo. No se nota nota el cambio salvó por una falta que saca Simao y Maxi remata a puerta de forma violenta poniendo a prueba los reflejos de Palop. Ni este ni ningún cambio de los que se produjeron cambiaron el panorama del partido. Todo seguía igual entre pelotazos, patadas, saltos, sudor y lágrimas. Parecía que todos los protagonistas se conformaran con un empate que desde luego al Atleti no le valía para nada. Hasta que salió al Kun, momento en el que por lo menos uno de los dos equipos mostraba un gesto de que quería ganar.

Con el Argentino en el campo, cansado o no, el equipo pareció darse cuenta que su entrenador les estaba diciendo que había que ganar y el solito se bastó para monopolizar el ataque colchonero que sin ser espectacular si que fue a partir de ese momento algo más evidente. Lamentablemente este periodo coincidió con el tradicional bajón físico del equipo en la segunda parte lo cual, teniendo en cuenta que el partido era fundamentalmente físico, supuso un problema añadido que compensó el efecto anterior. No quiero volver a hablar de Aguirre pero el estado físico de los jugadores que deja es como para valorarlo. Sin embargo la derrota vino por otra razón que ya he apuntado arriba. Un detalle genial de Fazio deja a Navas (rozando el fuera de juego) delante del portero y éste resuelve bien. La ruleta rusa a la que se juega planteando el fútbol de esta forma salió bien en este caso para los sevillistas que ven como se afianzan en lo alto de la tabla y mal para los colchoneros que vuelven a notar la presencia de los fantasmas. Otro día será al revés sin que existe una razón basada en la lógica o el trabajo que lo modifique.

Atendiendo a parámetros lógicos hoy no merecimos perder el partido y quizá a los puntos si deberíamos haber ganado nosotros pero eso son simulaciones mentales que nunca se cumplen. Creo que nadie debería sacar pecho simplemente por ser el menos malo y lo de hoy no me hace soñar con nada. De acuerdo que el equipo estuvo serio y compacto, etc... pero sinceramente si es esta la propuesta de Abel para llevarnos a Europa mejor que nos quedemos donde estábamos. Después de soportar dos años y medio de sopor lo último que necesito ahora mismo es otra sobredosis de aburrimiento que además luego no vale para nada. Perdiendo así se te queda cara de imbécil y tengo ganas ya de cambiar de cara.

2 comments

pablo 22 feb. 2009 17:45:00

No sé ni como me siento, si indiferente, mosqueado, aburrido o una mezcla de todo. Para este caso, lo mismo da.

Me pareció ver más peligro con la salida del Kun que con 70 minutos sin él, ¿por qué será? Llamaré a Abel para preguntarselo.

Como vengo diciendo, Aguirre era un cáncer para el equipo, ahora queda extirpar el cáncer de la INSTITUCIÓN, la directiva. Mientras sólo veremos tíos en gallumbos detrás de una pelota, o como en otras ocasiones, persiguiendo sombras.

Un abrazo y... que haya suerte el Martes, porque así ni al Ecija.

Billie 23 feb. 2009 10:54:00

101% de acuerdo con ambos. El equipo se hunde de manera incontrolable. Me imagino que la moral de los jugadores llegará al suelo y la forma física asusta... El problema traspasa el banquillo, es la historia de siempre desde hace ya ni se sabe... falta de planificación.

P.D.: Me guardo el ejemplo de la orquesta que hay mucho anti-fútbol cabrón por ahí. Un abrazo.